Part 2
VENANCIO (_Con rapidez._)—¿De ella?... ¿Qué?... ¡Ande usté!...
EULOGIO.—¡Venancio, vamos claros! ¿Tú deseas reirte de las aves que topan?
VENANCIO.—¿Yo?... Bueno, explíquese usté mejor, porque...
EULOGIO.—¿Tú quieres a la Isidra?...
VENANCIO.—¿Quererla? ¡Es poco! Más que eso, señó Ulogio, ya lo sabe usté...
EULOGIO.—Entonces, claro, con ese genio que tienes estás aguardando a que la chica un día se enfade, te saque de tu casa y te deposite judicialmente... ¿verdad?
VENANCIO.—Yo callo... porque... porque sé lo que es el mundo.
EULOGIO.—¿Tú?... ¿Tú qué vas a saber? ¡Tú eres un mixto de pardillo y jilguero! ¡El mundo!... ¿Quieres saber lo que es mundo?... ¡Pues oye, y sácate una copia! El mundo, Venancio, en lo referente al amor, es talmente una zapatería: la juventuz es el escaparate, las mujeres son el calzao y el hombre, el parroquiano. Las mujeres, como el calzao, ca una tié una piel distinta... las tiés dende becerro (que Dios nos libre), hasta el charol más fino y reluciente. Ahora, que la mujer es un calzao que tié el defezto de que no lo hacen a la medida. ¿Qué tié que hacer el hombre?... Pues mirar por el escaparate y escoger a ojo, y decir aquel calzao es el mío, y entrar y disputárselo al _sursum curda_... ¿Me entiendes?... Bueno, tú has encontrao lo que te gusta, pues entra a cogerlo, cuéstete lo que te cuéstete, y cásate pronto, porque mira, chico, el hombre que no se casa, u sea el que no va calzao como Dios manda, tié que andar con chanclas toa su vida... y pa eso más vale que te coja un Miura, crémelo.
VENANCIO.—¡Pero es que ese calzao que usté me aconseja es de una piel mu fina para mí!
EULOGIO.—¡Quita, primo! ¡La Isidra te está que ni pintá! ¿Y sabes por qué?
VENANCIO.—¿Por qué?
EULOGIO.—¡Porque te la he puesto yo en la horma!
VENANCIO.—Pero, ¿qué está usté diciendo?
EULOGIO.—Que la he hablao de ti y que te espera. ¿Lo quiés más claro? ¡Y que es preciso que la hables en seguida!
VENANCIO.—¿Yo?... Pero... ¡usté me está volviendo tarumba, señó Ulogio! ¿Ella a mí?...
EULOGIO.—¡Sí, señor!... ¡Lo de Epifanio se ha acabao, y vas a hablarla, pero, cómo, ahora mismito! ¡Voy a llamarla!
VENANCIO.—¡No! ¡Eh! ¡Estese usté quieto!... ¡Ahora no! ¿Qué voy a decirla yo ahora? (_Deteniéndole._)
EULOGIO.—¿Que qué vas a decirla?... Pues te arrimas a ella y la viertes estas frases en la oreja izquierda: “Isidra, aquí dentro tengo un corazón pa usté, y allá arriba un cuartito y un pedazo de pan pa los dos: ¿usté gusta?”
VENANCIO.—¿Y si me dice que no tié gana?
EULOGIO.—¡La das un _vermú_; miá tú éste! Además, ¡hoy la pués caer en gracia!
VENANCIO.—¿Cómo?...
EULOGIO.—Regalándole, como obsequio, por su santo, dos tiestos de claveles iguales que aquellos. (_Señala al balcón de la Baltasara._)
VENANCIO.—¿Pa qué?
EULOGIO.—Tú obedece y calla, que yo me entiendo, y aguarda, que voy a llamarla.
VENANCIO.—¡No! (_Deteniéndole._) ¡Por Dios!... ¡Hoy no! ¡No la llame usté, que no tendría valor!... ¡Otro día!...
EULOGIO.—¡Qué otro día!... ¡Ahora mismo!... (_Llamando._) ¡Isidra!...
VENANCIO.—¡No! ¡Por Dios! ¡Que si me la veo delante me muero! ¡No!...
EULOGIO.—¡Tú te callas!... ¡Isidra!... (_Volviendo a llamar._)
VENANCIO.—¡No!
ESCENA XI
DICHOS. ISIDRA, _de la casa._
ISIDRA (_Saliendo._)—¿Qué quié usté?
VENANCIO (_Azoradísimo._)—(¡Ella! ¡Me ha perdido!) (_Empieza muy nervioso a hacerse nudos en los picos de la blusa y a retorcerlos._)
EULOGIO (_A Isidra._)—¡Ven! Haz el favor... coge de aquí. (_De un pico de la blusa de Venancio._)
ISIDRA.—¿Yo? (_Con extrañeza._)
VENANCIO.—Pero, hombre... que...
EULOGIO.—¡Coge, mujer... coge de aquí... (_Isidra lo coge._) y no sueltes hasta que éste te diga una cosa que quié decirte!...
ISIDRA.—¿A mí?
VENANCIO.—¡No!... Pero si yo... no la...
EULOGIO.—¡Revienta de una vez, hombre! Conque arreglarsus. (_Yéndose._) ¡La primera vez de mi vida que he hecho de cimbel! (_Entra en la casa._)
ESCENA XII
VENANCIO _e_ ISIDRA
ISIDRA (_Después de una pausa, durante la cual Venancio la mira a hurtadillas, sin atreverse a hablarla._)—¡Pues tú dirás! (_Soltándole la blusa._)
VENANCIO (_Muy azorado, soplando por el sofoco y limpiándose el sudor._)—No... si yo... es que la...
=Música=
ISIDRA
Anda, y desembucha lo que has de decir.
VENANCIO
Dispénsame, Isidra; tengo un nudo aquí.
ISIDRA
Desátalo y habla.
VENANCIO
Si no puede ser.
ISIDRA
¿Por qué?
VENANCIO
Porque... ¡Vamos, no digo el por qué!
ISIDRA
Cuando el hombre no es hombre de veras, y hablar con mujeres le da desazón, pues... se debe dir a las afueras y andar con los chicos jugando al peón. (_Va a marcharse._)
VENANCIO
Oye, espera un momento si quieres, que voy a decirte... ¡que tienes razón! Aunque yo, pa las otras mujeres, no soy tan cobarde ni soy tan melón.
ISIDRA
Pues vete con ellas.
VENANCIO
Si no quiero dir.
ISIDRA
Pues habla en seguida.
VENANCIO
¡Lo voy a decir! Isidra, yo siento fatigas...
ISIDRA
¿Por qué?
VENANCIO (_Acobardándose._)
Por... nada. ¡Recontra! ¡Ya me atraganté!
VOZ (_Dentro._)
¡Buenos tiestos de claveles dobles!
VENANCIO
¿Te gustan los claveles?
ISIDRA
¡Pues ya lo creo!
VENANCIO
Si yo te los regalo, ¿me harás un feo?
ISIDRA
No tengo esa costumbre.
VENANCIO
¡Bendita seas! Voy a escape por ellos para que veas.
ISIDRA (_Deteniéndole._)
Espera un poco. ¿Qué voy a ver?
VENANCIO
Pues que yo... ¡Vaya, que no pué ser!
ISIDRA
Maldigo y reniego de tu cortedad. ¡Un hombre que calla no sirve pa na!
VENANCIO
Las palabras, aquí se me anudan. Maldigo y reniego de mi cortedad. ¡Que no sepa decir lo que siente un hombre que sabe querer de verdad!... (_Isidra va a marcharse._) Espérate un poco.
ISIDRA
Ya no hay ocasión.
VENANCIO
En cuatro palabras está la cuestión.
ISIDRA
Pues dilas.
VENANCIO
Que tengo deseos...
ISIDRA
¿De qué?
VENANCIO
¡De... nada! ¡Recontra! ¡Ya me atraganté!
VOZ (_Dentro._)
¡Buenos tiestos de claveles dobles!
ISIDRA (_Riéndose._)
El de los claveles se va por allí.
VENANCIO (_Decidido._)
¡Pues voy a traerlos, pa que hablen por mí!
(_Vase Venancio corriendo por el foro y la Isidra se mete en su casa._)
ESCENA XIII
EULOGIO, EPIFANIO _y el_ ROSCA
=Hablado=
EULOGIO (_De la casa._)—¿Qué habrá pasao? ¡Se han ido! ¡No se ve a naide! Digo, ¡contra!... ¡Epifanio viene!... (_Se sienta a trabajar._)
EPIFANIO (_Por el foro._)—A éstos... (_Señalando la casa del sillero._) les estropeo yo la merienda esta tarde.
ROSCA.—No te ofusques, Epifanio, no te ofusques, y deja ya a la Isidra, porque de esa no has sacao ni sacarás... ¡pero que ni agua!
EPIFANIO.—Ya sé que no he sacao na; pues ese es mi coraje... ¡Pero yo te juro que no me voy de rositas!
ROSCA.—¡Epifanio!
EPIFANIO.—¡Rosca... al Retiro! (_Vase Rosca a la taberna. A Eulogio._) Oiga usted, maestro: ¿sabe usted, por una casualidaz, si ha salido la Isidra?
EULOGIO.—¿La Isidra?... No sé... digo, sí, hombre; ahora que me acuerdo... hace un rato que la he visto ahí en la puerta hablando con su novio. (_Epifanio hace un aspaviento de asombro, que asusta a Eulogio._)
EPIFANIO.—¿Con su qué?...
EULOGIO.—¡Con su novio! ¡Con ese chico que la habla ahora!
EPIFANIO.—Pero, ¿cuálo?
EULOGIO.—¡Ese chico... Venancio! ¡El panadero ese!... ¡Na!...
EPIFANIO.—¿Conque ese?...
EULOGIO.—¡Creo que sí! Y no tardará... porque me parece que ha dicho que se iba a comprarla dos tiestos de claveles. ¡Na, tonterías! ¡Na! (¡Toma soga!) (_Entra en la casa._)
ESCENA XIV
EPIFANIO _y_ VENANCIO
EPIFANIO.—¡Anda, Dios! ¿Conque Venancio se ha atrevido? ¡Pues na, que le perniquiebro un brazo en cuanto le vea! ¡Digo, ni pintao! ¡Por allí viene! ¡Y con los claveles! ¡Se la gana! (_Se oculta en la esquina de la tienda._)
VENANCIO (_Sale muy risueño cargado con un tiesto de claveles._)—¡No los llevaba mejores! ¡Cuando los vea! (_Se acerca a la casa a llamar._) Isi... (_Se detiene al ver a Epifanio, que adelanta sonriendo con sorna._) ¡Anda el otro! (_Tratando de ocultar el tiesto._) ¿Qué hago yo con esto ahora?
EPIFANIO.—¡Chist! ¡Pollo!
VENANCIO.—¿Qué?
EPIFANIO.—¡Que se ve un capullo!
VENANCIO.—No importa.
EPIFANIO.—¿Y dónde va usted con tanto reventón?
VENANCIO.—Donde me parece.
EPIFANIO.—¡Chist! (_Le detiene poniéndole la contera del bastón en la cara._) Caramba, joven, ¿sabe usté que me han engañao?
VENANCIO.—¡No sé nada!
EPIFANIO.—Pues me han engañao, porque me habían dicho que era usté un cachorro de lanas, y veo que no, que usté es ratonero.
VENANCIO.—Yo... soy un hombre que no quié meterse con nadie... eso es lo que soy.
EPIFANIO.—¡Un hombre! ¿Y a usted le hacen mucha falta las muelas, joven?
VENANCIO.—¡Regular!
EPIFANIO.—¿Y qué haría usté si yo le extrajera unas varias? ¿Llorar? (_Con guasa._)
VENANCIO.—Misté, déjeme usté en paz, señor Epifanio, que yo no me he metío con usté para nada.
EPIFANIO.—¿Que no se ha metío usté conmigo? ¡So tórtola! ¿Y se dirige usté a la Isidra sabiendo que es cosa mía?
VENANCIO.—¡Yo no sabía eso!
EPIFANIO.—¡Pues sépalo usté! Esa joven está prohibida... (_Aparecen en las puertas respectivas Eulogio e Isidra, y quedan ocultos oyendo el resto de la escena._)
VENANCIO.—Eso lo veremos.
EPIFANIO.—¡Ya está visto! Por lo tanto se lleva usté ese tiesto a su casa y se lo regala usté a la portera.
VENANCIO.—¡Usted me dispense, pero este tiesto es pa la Isidra! (_Con energía._)
EPIFANIO.—¡Quiá!
VENANCIO.—¡Es para ella!
EPIFANIO.—¿Para ella? ¡Tire usté eso! ¡So primo! (_Se lo tira de dos manotazos._)
VENANCIO (_Furioso._)—¡¡A mí!! (_Va a abalanzarse a Epifanio._)
ESCENA XV
DICHOS, ISIDRA _y_ EULOGIO
ISIDRA (_Salen y detienen a Venancio._)—¡Venancio! ¡No!
EPIFANIO (_A Isidra, señalándole los claveles que están en el suelo._)—¿Los ves? (_Riendo._) ¡Porque eran pa ti! (_A Venancio._) ¡So párvulo! (_Entra riendo en la taberna._)
ISIDRA.—¡Ladrón! (_Con furia entra en su casa._)
VENANCIO (_Casi llorando de coraje se abalanza a la mesa del zapatero y coge la cuchilla._)—¡Le parto el alma!
EULOGIO.—¡Venancio! (_Sujetándole._)
VENANCIO.—Le parto el corazón, suélteme usté. (_Forcejea._)
EULOGIO.—¡Quieto!
VENANCIO.—¡Suélteme usté, suélteme usté, señó Eulogio, u no respondo!
EULOGIO.—¡Chist! Que viene gente. ¿No oyes? ¡Quieto ahora! ¡Ya le buscaremos!
VENANCIO.—¡Sí, pa matarlo! ¿eh?
EULOGIO.—¡Pa lo que quieras! (_Le entra en la casa a empujones, después que luchan y forcejean._)
ESCENA XVI
JUAN _el Migas_; PACO _el Curial_; _la_ SEÑORA JUSTA, CORO GENERAL DE CONVIDADOS. _Después_ MATÍAS, IGNACIA _e_ ISIDRA. _Luego_ EPIFANIO _y el_ ROSCA. _Al fin_ EULOGIO _y_ VENANCIO.
=Música=
CORO (_Dentro._)
Alegre es la mañana y hermoso el día: hoy va a ser cosa buena la romería. ¡Vamos allá! y el que no se divierta tonto será.
MUJERES
Veréis cómo la Isidra tarda una hora.
HOMBRES
Es que ella nunca ha sido madrugadora.
MUJERES
Y se estará poniendo la ropa nueva, pa bailar en el santo si hay quien se atreva.
HOMBRES
¡Pues no ha de haber!
MUJERES
Silencio, que eso pronto lo hemos de ver...
JUAN _y_ PACO
Vamos, señor Matías, anden ligeros, que esperan aquí todos los compañeros.
ISIDRA (_Dentro._)
Ahora mismo salimos.
MATÍAS (_Ídem._)
Voy en seguida.
(_Sale Isidra con pañolón de Manila._)
HOMBRES
¡Olé las buenas mozas!
MUJERES
¡Qué bien vestida!
ISIDRA
Aquí estoy preparada y dispuesta pa dir a la fiesta con todos ustés, y ande ya porque estoy deseando pasarme bailando dos horas u tres.
HOMBRES
Pues por nosotros no ha de quedar; pero Pifanio se va a enfadar.
ISIDRA (_Con coraje._)
Que nadie diga nada de ese hombre, porque no quiero que me lo nombren.
CORO
(¡Qué modo de engañar, qué bien hace el papel! ¡No quiere confesar que la ha dejado él!)
IGNACIA (_Saliendo. Lleva también pañuelo de Manila._)
¡Hola, señores!
MATÍAS (_Saliendo._)
Muy buenos días.
CORO
¡Señora Ignacia! ¡Señor Matías!
MATÍAS
Si estamos todos vamos allá; que si no el santo se enfadará.
TODOS
Alegre es la mañana y hermoso el día; hoy va a ser cosa buena la romería.
(_Al empezar el desfile salen de la taberna Epifanio y el Rosca._)
EPIFANIO
¡Un momento!
(_Deteniendo a todos._)
ISIDRA
¿Qué quieres?
EPIFANIO
Con tu licencia, tengo que hacer a éstos una advertencia.
MUJERES (_A los hombres._)
Ya está Epifanio provocativo.
HOMBRES (_A ellas._)
Como le falte le como vivo.
EPIFANIO (_Con mucha calma._)
¿Por qué se van ustedes a la Pradera y a mí no me convidan?
ISIDRA
Pues bueno fuera.
EPIFANIO
Están ustedes en su derecho, y que les haga muy buen provecho, pero tengo que darles un consejo de amigo. ¡Que esa chica no baila más que conmigo! (_Por Isidra_)
MATÍAS (_Furioso._)
Bailará con quien quiera. ¡Pues no faltaba más! Y aquí está quien te come los hígados, si vas.
EPIFANIO
Usté debe callarse, señor Matías, porque son estas cosas suyas y mías. Conque, señores, digo, lo dicho; al que esta tarde tenga el capricho de sacar a la Isidra, nada más que una vez, allí mismo, ¡por éstas! le rebano la nuez.
IGNACIA (_Furiosa._)
¡Tú rebanas muchos pedazos de pan! ¡Canalla, granuja, boceras, charrán!
(_A los hombres._)
De tantos mozos como hay aquí, ¿nadie rechista? ¿Qué hacéis así? ¿Es que no hay un hombre de veras, u qué?...
ISIDRA
¡No hay ninguno, madre; no se canse usté!
VENANCIO (_Saliendo de la casa de la derecha con el señor Eulogio._)
¡Servidor!
ISIDRA (_Con alegría._)
¡Venancio!
VENANCIO
Hay uno.
EPIFANIO (_Burlonamente._)
¿Tú?
VENANCIO
¡Yo! ¡Yo bailo con ella!
EPIFANIO
¡Me paice que no!
CORO
(Buena se prepara, por lo que se ve.)
VENANCIO (_A Epifanio._)
Allí nos veremos.
EPIFANIO (_A Venancio._)
Allí te veré.
PACO
Ea, señores, no ha pasao na; a divertirnos vámonos ya.
TODOS (_Yéndose._)
Alegre es la mañana y hermoso el día; hoy va a ser cosa buena la romería. ¡Vamos allá! y el que no se divierta tonto será.
(_Se van todos, menos Epifanio y el Rosca, que quedan en medio de la escena, y Eulogio y Venancio a la puerta de la casa de la derecha, mirándose en actitud de reto, marchándose Epifanio y el Rosca por el foro riéndose, y Eulogio y Venancio se meten en la casa._)
=Mutación=
CUADRO SEGUNDO
El puente de Toledo la tarde de San Isidro.
ESCENA PRIMERA
SECUNDINO
SECUNDINO.—Pues, señor, llevo un cuarto de hora arrimao a la bola, y la Cirila sin venir. ¿Se habrá encontrao con el bruto ese del asistente?... ¡Le tengo una _tirria_ a la tropa!... Porque ya se sabe, el comercio y la melicia semos de lo más rivales que hay... en lo que toca a las criadas; porque, claro, un paisano, por mucho que quiera, no pué salir de un saqué, bien mezclilla, bien de cuadros, y los melitares tienen el aquel del uniforme. ¡Digo! Pues si me pusiese yo un casco con llorón de cerda, guerrera ajustá, mi pantalón de punto, mi media bota, mi sable, mis espuelas y un puro así, y me fuese a paseo a la plaza de Oriente, setenta y siete u setenta y ocho niñeras con pasión de ánimo a la primera vuelta... Pero, claro, con este traje, tóo lo más que las causo es _itericia_. Gracias que la Cirila tié un pupilaje pa distinguir a la juventud comercial, que me río yo... Esta tarde nos columpiamos, y la voy a dar unos _vaivienes_ en un columpio de esos que dicen: “¡Ay, qué gusto da el mareo!”, que va a ser la descoyuntura. ¡Calla! ¡Ella! ¡Allí viene!... ¡Cirila! ¡Cirila!
ESCENA II
CIRILA, _una_ NIÑA _y_ SECUNDINO
SECUNDINO.—¡Chica, creí que no venías!
CIRILA.—¡Pus gracias que me han dejao, y miá el rabo que traigo!
SECUNDINO.—¡La niña! ¡Anda su madre! ¿Por qué no la has dejao en la casa cuna?...
NIÑA.—¡Yo quiero ir al brazo!
SECUNDINO.—¡Cállate, chica, si no, no te compro un matasuegras!
CIRILA.—Bueno, ¿y en qué vamos a pasar la tarde?
SECUNDINO.—¡Primero te compro el pito más grande que haiga, y luego nos columpiamos!
CIRILA.—¡Sí, eso, eso, que a mí me gusta mucho!
SECUNDINO.—Y después, ¿sabes lo que hacemos?...
CIRILA.—¿Qué?
SECUNDINO.—Nos vamos a la fotografía instantánia y nos hacemos un grupo de cada uno, y luego uno de los tres juntos.
CIRILA.—¡Eso!... ¡Yo de busto!
SECUNDINO.—Justo; tú de busto; la niña sentá en el suelo, detrás de ti pa que no se asuste, y yo de cuerpo entero, apoyao así, tocando el pito, la metá de la cabeza recliná en tu busto y la otra metá de perfil, mirándote así...
CIRILA.—¡Vamos, vamos, zaragata!... ¡No te fijes tanto, que me enturbias la vista!
SECUNDINO.—¡Arza pa el columpio!
NIÑA.—¡Yo quiero ir al brazo!
SECUNDINO.—¡Vamos, chacha! (_La coge._) ¡Yo me columpio con niña y tóo! (_Vanse._)
ESCENA III
PÉREZ _y_ TORRIJA, _vestido de carrero de un regimiento_
TORRIJA.—¡Mialá, por allí va!
PÉREZ.—¡Ya la he visto!... ¡Con la niña y el Secundino!... ¡Mardita sea su estampa!... ¡So infiela!... Pero mialás: ¡si esta tarde no corre por esa Pradera más sangre que cañamones dan por catorce pesetas... aunque sea mala comparación, que sí lo es!...
TORRIJA.—¡Calma, ten calma!
PÉREZ.—¿Calma yo?... ¡Mardita sea mi suerte, si no cojo a ese hombre y hago un triple asesinato con él solo!... ¡Mardita sea la!... (_Yéndose._)
TORRIJA.—¡A éste le va a perder el carácter! (_Vanse._)
=Mutación=
CUADRO TERCERO
La Pradera de San Isidro el día del Santo. A la derecha un merendero rodeado de mesas y banquetas. A la izquierda un columpio que juega. En primer término, al mismo lado, mesas y banquetas de otro merendero supuesto. Puestos de vendedores ambulantes, «Tíos vivos», barracones de figuras de cera, etc., etc. Corros de gente merendando, bailes, romeros que van y vienen. Animación extraordinaria.
ESCENA PRIMERA
_Preludio en el que suenan mezclados los estrepitosos ruidos de la fiesta, organillos, murgas, redobles de tambor, voces, gritos de vendedores, algazara de la gente, etc., etc._
=Música=
CORO
Con tres o cuatro orquestas de varias clases, pueden bailarse a un tiempo polkas y valses, y con tanto barullo, con tanto ruido, nos alegramos todos de haber venido.
ESCENA II
CIRILA, SECUNDINO _y la_ NIÑA _comiendo rosquillas_
=Hablado=
CIRILA (_Con un pito grandísimo, rodeado de flores de papel._)—¡Pero miá que es hermoso! (_Le toca._)
NIÑA.—¡Yo quiero un pito grande, como ese!
SECUNDINO.—Cuando seas mayor.
CIRILA.—Bueno, y ahora nos columpeamos.
SECUNDINO.—¡Mira, mira, ahora bajan de ese columpio!
CIRILA.—¡Pus anda, vamos nosotros!
SECUNDINO.—Yo me subiré primero, y me das la niña. (_Se sube._) ¡Ajajá! ¡Venga la chica!
CIRILA.—¡Toma! (_Suben a la Niña._)
NIÑA.—¡Y cuando yo diga, das tocino!
CIRILA.—¡No, si yo voy a subir también! ¡Dame la mano! (_Va a subir._)
ESCENA III
DICHOS, PÉREZ _y_ TORRIJA
PÉREZ (_Sale y detiene a Cirila._)—¡Arto!
CIRILA.—¡María Santísima! ¡Pérez!
SECUNDINO.—¡Uy, el asistente!
PÉREZ.—¡Venga usté acá, fregatriz adurterina!
CIRILA.—¡Haga usté el favor de retirarse, que no tengo ganas de conversación!
SECUNDINO.—¡Oiga usté, melitar, u deja usté a la señora, u bajo!
PÉREZ.—¡Anda con él, Torrija! (_Torrija empieza a mover el columpio, y cada vez que Secundino quiere bajar le da un palo en las piernas._)
SECUNDINO.—¡Eh!... ¡Chist!... Pero ¡eh!... ¡Pare usté!... ¡Que me pare usté! ¡Eh!
NIÑA (_Muy contenta._)—¡Tocino! ¡Tocino! (_Palmoteando._)
CIRILA.—¡Por Dios, la niña!
PÉREZ (_Cogiéndola de un brazo._)—¡Venga usté acá, sirena corrompida!... ¿A osté le parece bien puesponerme a mí a esa lamprea urtramarina?...
SECUNDINO.—¿Lamprea? ¿Yo?... ¡Pare usté!...
TORRIJA (_Dándole más fuerte._)—¡Quieto!
NIÑA.—¡Tocino! ¡Tocino!
CIRILA.—¡Tú tiés la culpa!
PÉREZ.—¿Yo?... ¡Infiela!... ¡Lo sé todo! ¡Sé lo de tu señorito, que me lo acaban de contar!
CIRILA.—¿Quién?
PÉREZ.—La Vicenta.
CIRILA.—¿Esa golfa?
PÉREZ.—Sí, señora; que está allí en aquel grupo, y te lo dirá en tu cara.
CIRILA.—¿A mí ese pingo?... ¿Y está allí?... ¡Vamos a ver, si me lo dice la arranco el moño! Aguarda un rato.
SECUNDINO.—¡No! ¡Eh! ¡Chist! ¡Pararme! ¡No te vayas, Cirila!
PÉREZ.—¡Tenga osté a la niña, que en seguía volvemos! (_Torrija le da más fuerte, y vanse corriendo._)
SECUNDINO.—¡No! ¡Eh!... ¡Chits!... ¡Melitar!... ¡Se van!
NIÑA.—¡Tocino! ¡Tocino!
SECUNDINO.—¡Eh, pararme, pararme! ¡Eh, buen hombre, haga usté el favor! (_A un paleto que pasa._) ¡Haga usté el favor, por Dios!
PALETO.—¿Que dé con más juerza?... ¡Güeno! (_Le da más fuerte al columpio y se va._)
SECUNDINO.—¡No, eh, por Dios, que no era eso!... ¡Amigo!... ¡Chits!... ¡Oiga usté!... (_A un romero que pasa._)
ROMERO.—¡Esos de pueblo no saben! ¡Verá usté yo! (_Le da más fuerte y vase._)
SECUNDINO.—¡No, si no es eso! ¡Eh! ¡Chits!... ¡Y yo ya no los veo!... (_Para el columpio._)
NIÑA.—¿Pero no nos dan tocino?
SECUNDINO.—¡La morcilla es lo que nos debían de dar! ¡Infames!... ¡Se la ha llevao! (_Bajan_.) ¡Vamos, chica!
NIÑA.—¿Vamos por rosquillas?
SECUNDINO.—¡Por tripas de melitar! ¡Cirila!... ¡Cirila!... ¡Y haberla comprao este pito pa eso!... (_Vase corriendo. Se lleva la Niña al brazo._)
ESCENA IV
_La orquesta toca parte del pasacalle, y a los últimos compases salen_ PACO EL CURIAL, _que va delante con la guitarra al hombro; detrás varios con cestas y botas de vino, otros con bandurrias y guitarras, detrás las mujeres palmoteando y riendo, y a lo último_ JUAN, LA SEÑÁ JUSTA, ISIDRA, IGNACIA _y el_ SEÑOR MATÍAS, _con cestas y líos. Coro general._
=Música=
TODOS
Alegre es la mañana y hermoso el día; hoy va a ser cosa buena la romería. ¡Vamos allá! ¡Y el que no se divierta tonto será!
=Hablado=
PACO.—¡Alto... ar!...
IGNACIO.—Bueno; ¿nos quedamos aquí?
PACO.—Yo creo que aquí, porque como barullo, es donde hay menos barullo.
TODOS.—¡Sí, sí! ¡Aquí, aquí!
MATÍAS.—Pues vengan las cestas. (_Se las llevan._)
MUCHACHA.—Traer la comba.
UNO.—¿Quién quiere columpiarse?
VARIOS.—¡Yo... yo!... (_Saltan, juegan, se columpian, etc._)
MATÍAS (_A Paco._)—Oye, Paco: tú que eres de la curia, recomiéndales a ellas y a ellos que usen del mayor tiento en juegos y demás.
PACO.—No tenga usté cuidao, que yo les hablaré individualmente uno por uno a cada cual. Por de pronto examinaré las botas. Esta parece que rezuma. (_Se empina la bota y bebe._)
JUSTA (_A la señá Ignacia._)—¿Pero no ve usté a mi marido?... ¡Ya empieza! (_Interrumpiéndole._) Pero, ¿qué haces?
PACO (_Muy enfadado._)—¡No me cortes la acción, señor, que es muy dañino, hombre! (_Bebe._)
IGNACIA.—¡Déjelo usté!
JUSTA.—¡No quiero que abuse!
PACO.—¡Si por eso no quió llevarla a ningún lao! ¡Esta es como los baños del Molar!... ¡No sirve más que pa quitar el humor! (_Se va bebiendo. Bajan varios invitados hablando._)
CONVIDADO 1.º—¡Que te digo que esos mansos, a lo mejor, dan un chasco!...
CONVIDADO 2.º—¡Yo te digo que no, vaya! ¡A que no viene el panadero!...
CONVIDADO 3.º—¡Pué que venga!
CONVIDADO 2.º—¿Quién se quiere jugar cinco duros a que no viene?
ISIDRA (_Que ha estado oyendo, se acerca._)—¡Yo! ¡Yo juego esos cinco duros!
CONVIDADO 2.º—¿Contra qué?
ISIDRA.—¡Contra esto! (_Se quita el mantón de Manila y se lo tira a la cara._)
CONVIDADO 2.º (_Devolviéndoselo._)—¡No quió que te vuelvas a cuerpo!
ISIDRA.—¡Si lo jugara por ti, puede!... ¿Quiés tener el gusto de bailar conmigo el primer baile?... ¿A que no?...
CONVIDADO 2.º—¿Que no?... Dí tú que no puedo, porque estoy comprometido con... con... ésta creo que es...
UNA.—¡Conmigo, no!
CONVIDADO 2.º—¿No?... ¡Bueno, ya no me acuerdo!... ¡Pero yo estoy comprometido con alguien!
ISIDRA.—¡Con el miedo! ¡Gallina! (_Despreciándolo. Vanse los invitados._)