Part 10
MELQUIADES.—Otras tres parejas al líbitum y náa más. (_Forman parejas, al fondo, Trini, Julia, Pepita y Amalia, con cuatro jóvenes._) ¿Estamos?
LOS QUE VAN A BAILAR.—Sí, sí.
MELQUIADES (_Colocándose a la derecha con el Jurado._)—Pues ¡a una!
=Música=
Picadito y afinao, ceñidito y bien bailao. Al bailar, poner muchísima atención, pa que vea la reunión, que no es coba el concurso de redowa que manguela ha organizao.
TODOS
Bien hablao.
——
MELQUIADES (_A Nieves y Serafín, que se colocan en el centro._)
En posición de empiecen. ¡Que me se cuide la base cuarta! Primera pareja: al redoveo.
(_Al quinto compás empiezan a bailar Serafín y Nieves._)
La re-do- la re-do- la Redowa se baila sin coba, por la gente de Madrid lo mismo en el Palace Hotel que en un salón de Chamberí.
——
NIEVES
Baila muy apretao.
SERAFÍN
Es la base cuarta que ha puesto el Jurao.
TODOS
La re-do- la-re do- etc., etc.
——
MELQUIADES
No tié fin pa bailar Serafín.
TODOS
¡Qué pillín!
——
MELQUIADES
Otra pareja.
(_Se retiran a la izquierda los que bailan, y avanzan Benita y Avelino, que bailan ridículamente._)
AVELINO
Ya usté verá, mi dulce amor, cómo al final es pa usté el chato de honor.
BENITA
¿De verdá? ¡Ay, qué bien! Pues si es así, ya verá usté que pongo yo tó lo que sé.
TODOS
¡Hay que ver qué marcao! Si el premio al fin no lo han ganao, cualquiera ya les quitará lo bailao...
——
AVELINO (_Cambiando de manera de bailar._)
¡A la _demimondaine_!
(_Bailan todas las parejas._)
¡Eso es!
(_Jaleándose._)
¡Mi mamá! Un grupo así es pa un Kodak. ¡Diga usté que venga Kaulak!
——
TODOS
La-re-do- la-re-do- La Redowa tié más de una arroba de sal y pimienta y tal, y se ha bailado en _la Bombi_, y en el propio palacio Real.
——
VIRIATO
Estos dos, han bailao tal cual.
MELQUIADES
Muy mal. Otra pareja.
(_Dejan de bailar todos y avanzan Onofra y el Tuliqui._)
TULIQUI (_Bailando a su modo._)
Creo que de esta manera no se nota la cojera, y hasta puen premiarme por mi gallardez.
ONOFRA
Tal vez.
TULIQUI
Comprímase pa que vean que bailamos yo y usté sobre un cacahué. (_Bailan todos._)
TODOS
La re do- la re do- La Redowa, etc., etc.
MELQUIADES (_Interrumpiendo._)
Vayan ustedes a la coda.
——
TODOS
Pues digan ya los del Jurao, pa terminar, quién ha ganao.
(_Al terminar el baile, aplauden los que no han bailado._)
=Hablado=
TODOS.—¡Bravo! ¡Bravo!
MELQUIADES (_Después de una pequeña conferencia con los del Jurado._)—Señores: el Jurao ha acordao por unanimidaz, conceder el _chato_ de honor, a la insuperable pareja, Nieves-Serafín.
TODOS (_Aplaudiendo._)—¡Muy bien, muy bien!
AVELINO (_Rabioso._)—Eso es una injusticia.
VIRIATO.—¡Orden!
TODOS.—¡Que se calle! (_Avelino afligido, se retira hacia la derecha, acompañado de Benita._)
MELQUIADES.—¿Se acepta este fallo?
TODOS.—Sí, sí.
MELQUIADES (_A Nieves y Serafín._)—Pues podéis beberos el premio sorbito a sorbito, pollos. (_Dándole la copa a Nieves._) Cuando quieras, nena.
NIEVES.—Con mucho gusto. (_Coge el vaso._) A la salú de mi pareja.
TODOS.—¡Olé! (_Vuelve Higinio por el foro izquierda lentamente y se acerca al grupo poco a poco._)
SERAFÍN.—¡Gracias, Nieves!
NIEVES (_Va a beber y se detiene con coquetería._)—¡Ay, pero se va usté a enterar de mis secretos!
SERAFÍN.—Pué que me convenga.
NIEVES.—A mí no; pero en fin, lo dicho. (_Bebe la mitad del vino y deja la copa en la banqueta._)
SERAFÍN (_Sin coger el vaso._)—Señores: antes de posar mis labios donde los ha imprimido esa boca que parece talmente un clavel encarnao que se le ha caído del pelo, tengo que manifestar que me embarga el júbilo, que me embarga la emoción y que me embarga... (_Va a coger la copa, pero se interpone Higinio, que enérgicamente la coge._)
HIGINIO.—Pues no se moleste usté, yo me lo beberé, que no tengo na embargao. (_Bebe y tira el vaso contra el suelo._)
TODOS.—¡Eh! (_Movimiento de estupor; Higinio trata de agredir a Serafín, pero los sujetan los hombres, apartándolos, quedando en medio Melquiades._)
BENITA (_Aplaudiendo._)—¡Muy bien, muy bien y muy bien!
VIRIATO.—Eso no vale.
MELQUIADES.—Pero, ¿qué has hecho?
HIGINIO.—Lo que me ha parecido; ¿qué hay?
BENITA.—¡Muy bien y muy bien! ¡Ja, ja; qué chasco! (_Ríe; sus padres la amenazan._)
RAFAEL (_A Higinio._)—Pero, ¿no ves que era una broma?
NIEVES (_Sujetando a Serafín; con ira a Higinio._)—Has metío la pata.
SERAFÍN (_Con tranquilidad._)—Hombre, ¿no se le ha ocurrido a usté otra gansada en el rato que hace que está usté ahí haciendo el orangután?
HIGINIO.—Si se me ocurre otra, la hago.
SERAFÍN.—Pues a ratos no crea usté que estorba una mijita de educación, amigo.
HIGINIO.—Tengo la que me hace falta.
MELQUIADES.—Pues la pué usté llevar en la funda de un cacahué y no se le llena; palabra.
HIGINIO.—Lo que yo tengo es... (_Vuelve a acometerle._)
SERAFÍN (_Sonriendo._)—Lo que tiene usté son _deciséis_ señoras al lao y un sujeto de miramientos vis a vis; pero también tiene usté un carrillo y yo una mano, y la vida ocasiones. Na más.
MELQUIADES.—¡Hablas, que esculpes! Y terminao el incidente, señores, que no le vamos a estropear el día a la señá Damiana.
SERAFÍN.—Se continuará, pollo.
HIGINIO.—Cuando usté quiera.
MELQUIADES.—¿Vamos ahí, al sotillo, a jugar a prendas?
TODOS.—Sí, sí; vamos. (_La gente se va con Melquiades, murmurando y hablando entre sí, por el foro izquierda. Quedan en escena: la Trini, al fondo; Nieves, junto al árbol de la izquierda; Benita, hacia la derecha, y en el centro Higinio, Rafael y Damiana. Avelino hace mutis por la derecha._)
SERAFÍN (_A Trini._)—¿El perro de usté, embiste también, joven?
TRINI (_Con coquetería._)—Ni perrito que me ladre tengo.
SERAFÍN.—Pues cuelgue usté su hermosura de esta escarpia, que ha encontrao usté un lebrel. (_Se cogen del brazo y hacen mutis por la lateral izquierda, pero bajando al proscenio para pasar por delante de Nieves que, como es natural, queda contrariada al ver que se van juntos._) ¡Y a ver si va a poder ser que pueda uno hablar con una mujer guapa!
ESCENA V
BENITA, NIEVES, DAMIANA, HIGINIO _y el_ SEÑOR RAFAEL
RAFAEL.—Te has _ocecao_, Higinio; te has _ocecao_.
NIEVES (_Con ira._)—Ha metío la pata, dígalo usté claro.
HIGINIO.—No, señora.
DAMIANA.—Sí, señor; que si hubiese hecho algo malo aquí estaba su madre pa regañarla.
BENITA.—¡Ha hecho muy bien, muy bien y muy bien!
DAMIANA.—Cállate tú ahora.
HIGINIO.—Es que no podía más, Nieves; hazte cargo.
NIEVES.—Si toa la vida serás lo mismo; un celoso, un primo sin correa pa na.
HIGINIO.—Porque te quiero pa mí solo.
NIEVES.—Pues por éstas, que no me vuelves a poner en ridículo; hemos acabao.
HIGINIO.—¿Que hemos acabao?
NIEVES.—Hemos acabao, sí, señor, pero pa siempre, ¡por éstas! (_Besando la cruz de los dedos._) Hemos acabao.
RAFAEL.—¡Calma, hijos! ¡Válgame Dios!
HIGINIO.—¿Y qué he hecho yo pa esto, señor Rafael? ¿Qué he hecho yo pa esto? Quererla y na más. ¡Y luego dicen! Si debía ser uno como todos: un sinvergüenza pa las mujeres: esos tién suerte y no los primos como yo, que se cuelan de buena fe. ¡Maldita sea!
NIEVES.—Pues se acabaron los primos; puedes marcharte cuando te dé la gana.
HIGINIO.—¿Que me marche? Pero, ¿estás en lo que dices?
NIEVES.—No tengo más que una palabra.
HIGINIO.—Está bien. No me lo dirás dos veces. Me voy. Pero antes de irme, escucha una cosa, Nieves. No serás mía, pero de ese hombre tampoco lo eres. Mialás: jurao; al tiempo. (_Vase fondo izquierda._)
BENITA (_Aplaudiendo._)—Muy bien, muy bien y muy bien.
DAMIANA.—Pero, ¿quieres callarte y no agriarlo más, tonta del bote?
BENITA.—Pues no me callo y no me callo, porque tié razón; sí, señora, y sí, señora.
NIEVES (_Airada._)—¿Y de qué tié razón, vamos a ver?
BENITA.—De todo, sí, señora; que lo que hay es que tú quiés ser señorita y tener lujo y por eso despachas a Higinio, porque es un pobre, y en cambio te has enguirlotao con un tío pinturero que crees que te va a dar el oro y el moro; eso es.
NIEVES (_Contenida por sus padres._)—Pero ¿no es pa darla una bofetá?
RAFAEL.—Pero ¿qué estás diciendo ahí contra tu hermana?
DAMIANA.—Dejar a esa tonta.
BENITA.—Sí; tonta, tonta; porque las canto claritas. ¡El lujo, el lujo! ¡Eso, eso es lo que os pierde a muchas! El gabancito de moda, el zapatito de charol y la faldita estrecha y a pintarla por ahí andando a saltitos (_Remedando lo que va diciendo._) como pollos trabaos. Pues no señora; hay que agarrarse al jornalito y ayudar al marido y chincharse; esa es la obligación de una pobre. Y si hay que llevar un pingo, se lleva y se aguanta una, que después de todo, siempre será mejor llevar un pingo que serlo. Eso es.
NIEVES.—Pero ¿oye usté? ¡Desvengonzá! ¡Mala hermana! ¡Suélteme usté, que la arañe! (_Quiere pegarla pero sus padres la contienen, llevándosela poco a poco por la primera izquierda._)
DAMIANA.—¡Hija, por Dios, que vamos a dar un escándalo!
RAFAEL.—¡Entre hermanas, válgame Dios! ¡Vamos, vamos!
DAMIANA (_A Nieves._)—¡No llores, hija, no llores!
NIEVES.—Envidiosa, más que envidiosa. (_Mutis._)
BENITA.—¡El lujo!... ¡el lujo!... Eso, eso; que os da miedo ser pobres, ni más ni menos. (_Al quedarse sola, con gran energía._) Pues no señora: mi hermana, no. Ella pué que me arranque el moño, pero yo la juro que la quito de ese tío. Todo, antes que verla por esas calles sola y pintá de rubio, haciendo de reir a la gente. Mi hermana, no. ¡Por estas cruces! (_Se sienta en el tronco del árbol de la izquierda, llorosa y agitada, limpiándose los ojos con el delantal._)
ESCENA VI
BENITA _y_ AVELINO, _que sale por el fondo derecha, ocultándose, entre los árboles_.
AVELINO.—¡Sola! ¡Yo la exploro! ¡Me gusta a mí esa tontita de una manera avasallante! ¡Tiene un no sé qué así, bobo, que engolosina! Yo voy a ver si la enloquezco por un medio poético que me se ha ocurrido. (_Saca una navaja de muelles, no muy grande, y la abre._) Un poco grande es para mi _ojepto_, pero no he encontrao otra. Me tiembla el corazón que parece que voy a cometer un crimen. ¡Ánimo! (_Llamando desde donde está._) ¡Benita!... (_Avanzando._) ¡Benita!
BENITA (_Se vuelve._)—¿Qué? (_Al verle se levanta aterrada._) ¡Jesús!
AVELINO.—Perdone usté que venga a cortarla...
BENITA (_Retrocediendo asustada._)—¿A mí?
AVELINO.—Que venga a cortarla el hilo de sus cavilaciones nada más; que esta navaja es para hacerla a usté una cosa muy agradable.
BENITA.—¿Qué me va usted a hacer?
AVELINO.—¿Que qué la voy a hacer? (_Avanza con pasos trágicos y cogiéndola de una mano, la trae hasta el centro de la escena. Ella avanza con miedo._) ¿Cómo se llama usted?
BENITA.—¡Ah! pero ¿es el padrón?
AVELINO.—Es otra cosa más de adorno. ¿Cómo se llama usté?
BENITA.—Benita.
AVELINO.—Digo de apellido.
BENITA.—Baranda.
AVELINO (_Sonriendo._)—¡Baranda! ¡Hombre, qué casualidad! Usté Baranda y yo, Escalera. ¡Nos completamos! (_Mirándola con arrobamiento._) ¡Baranda! (_Muy meloso._) ¡Con qué gusto me asomaría!
BENITA.—¿Dónde?
AVELINO.—Nada, nada; es una cosa pa mí solo. De forma que las iniciales de usté son, B. B.
BENITA.—Creo que sí; B. B.
AVELINO.—Bueno; pues la voy a hacer a usté un B. B. entrelazao, en el tronco de un árbol, con letra de adorno, que se va usté a quedar _visueja_.
BENITA.—¿Y pa eso me ha dao usté este susto?
AVELINO.—Y debajo de su enlace pondré mis iniciales: Avelino Escalera Jordán. A. E. J. (_Muy fino._) ¿Me permitirá usted que por lo menos toque la J en su enlace?
BENITA.—Como si quiere usted tocar la muñeira.
AVELINO.—Ni una palabra más. ¿Lo grabo en aquella encina (_Foro._) u en este chopo? (_1.º derecha._)
BENITA.—Pero ¿me quiere usted dejar en paz, hombre?
AVELINO.—Lo grabaré en el chopo. ¡Y Dios quiera que algún día no tenga yo que coger el chopo y recordarla dónde empezó nuestro idilio! Manos a la obra. (_Se pone a grabar con la navaja en el tronco del árbol._)
BENITA.—¡Tan bien como estaría usted durmiendo la siesta, hombre!
AVELINO.—Benita.
BENITA.—¿Qué?
AVELINO.—Tié usté una mirada que _eleztrocuta_.
(_Se oyen risas y rumor de voces de hombres hacia la primera izquierda._)
BENITA.—¡Chist!... ¡Silencio!
AVELINO.—¿Qué pasa?
BENITA (_Fijándose._)—El señor Melquiades y Serafín, que vienen.
AVELINO.—¡Esos sinvergüenzas!
BENITA.—¿Tramarán algo contra Higinio?
AVELINO.—Si quiere usté, podemos escondernos y oirlos.
BENITA.—Sí; mejor será. Calle usté; por aquí. (_Se esconden detrás de un matorral alto en la primera derecha, de forma que los vea el público._)
ESCENA VII
DICHOS, SERAFÍN, MELQUIADES, VIRUTAS, TULIQUI, _y_ BERNABÉ, _por la primera izquierda. Vienen riendo escandalosamente. El último trae un frasco de vino y dos copas, y colocándolo en el banco de la izquierda va sirviendo a sus amigos, que beben formando semicírculo._
SERAFÍN (_Saliendo._)—¡Calla, que me tronzo de risa!
TODOS.—¡Ja, ja, ja!
MELQUIADES.—Que sí, hombre, no reirse.
TULIQUI.—¡Pero si es pa reventar!
VIRUTAS.—¡Tienes unas cosas!
MELQUIADES.—Señor, que sé lo que me digo, hombre. Oirme y veréis. (_A Serafín._) ¿Cuál es aquí la única cosa que nos es _hóstil_ p’al logro de tus fines benéficos con la Nieves?
SERAFÍN.—La Benita.
MELQUIADES.—Pues la hago yo el amor, primo, y tóo resuelto. (_Todos ríen._)
BENITA (_Estupefacta._)—¡A mí!
TULIQUI.—¿Tú con esa mema? (_Riendo._) ¡Ja, ja, ja!
MELQUIADES.—¡Natural, señor! Como ese cacho de tonta no ha tenido nunca quien la diga “por ahí te pudras”, pues en cuanto yo la insinúe tanto así, la incendio, cae en mis brazos, se pone de nuestra parte y cuando tú haigas lograo tu ojeto con su hermana, yo abandono a esa renacuaja y que se tome dos pastillas de sublimao, si le gusta. ¿Qué os parece?
VIRUTAS (_Riendo._)—¡Eres diabólico!
SERAFÍN.—Oye, pero que de primera.
TULIQUI.—¡A ver si te da calabazas!
MELQUIADES.—¿A mí? ¡A las dos palabras, la pelo al rape si me da la gana! (_Siguen hablando en voz baja y bebiendo. Avelino sale del escondite, abre la navaja y avanza en actitud amenazadora. Benita le sujeta._)
AVELINO.—¡Suelte usté! ¡Suelte usté, que le voy a traer dos filetes de cerdo! ¡Miserables! ¡Canallas!
BENITA.—¡Chist!... ¡quieto! Déjeme usté a mí sola, que yo sé lo que tengo que hacer con estos bandidos. Lárguese usté pronto.
AVELINO.—Si hago falta, me da usté una voz.
BENITA.—Bueno. (_Vase Avelino por la primera derecha._) Por mi salú que os acordáis de esta mema pa toa la vida. ¡Deshonrar a mi hermana y tomarme a mí el pelo! Veremos quién puede más, si una tonta o cinco granujas. (_Vase tercera derecha._)
MELQUIADES (_A Serafín.)_—De manera que tú a seguir dándola achares a la Nieves con su amiga, y yo a buscar a esa pitusa, y de que la encuentre...
BENITA (_Por el foro derecha, lejos y quejándose._)—¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
SERAFÍN.—¿Quién se queja? (_Todos miran al sitio indicado._)
MELQUIADES.—¡Calla!... ¡Pero si es la Benita!
TULIQUI.—¡Y viene cojeando!
MELQUIADES.—¿Se habrá caído?
VIRUTAS.—¡Qué ocasión!
MELQUIADES.—Dibujada. Dejarme solo.
SERAFÍN.—Duro con ella.
MELQUIADES.—Sus la brindo. (_Vanse los cuatro riendo por la primera izquierda._)
ESCENA VIII
MELQUIADES _y_ BENITA, _por el fondo derecha_. _Viene cojeando y se apoya para andar en una sombrilla_.
BENITA.—¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! (_Sale quejándose._) ¡Ay, señor Melquiades de mi alma!
MELQUIADES.—Pero, ¿qué es eso, rica, qué te ha pasao?
BENITA.—¡Ay, que me he torcido un pie! ¡Ay!... ¡Agárreme usté, que no puedo!
MELQUIADES (_Yendo hacia ella._)—Pero, ¿es que te has resbalao?
BENITA.—Y me he caído, sí, señor. ¡Ay! ¿Me quiere usté llevar a aquel tronco? (_El de la izquierda._)
MELQUIADES.—Con mil amores. (_Cogiéndola de la cintura._)
BENITA (_Saltando a la “patita coja”, hasta llegar al banco._)—¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! (_Se sienta a la izquierda._)
MELQUIADES (_De rodillas, reconociendo el pie lesionado._)—¿Y dónde te duele, rica?
BENITA.—Aquí, un poquito más arriba del tobillo. (_Levantando la falda y dejando ver un poco la pantorrilla._)—¿Lo tengo hinchao?
MELQUIADES.—No, pero... (¡Camará, qué pantorrilla!) A ver, ¿te duele al tazto? (_Toca con el dedo repetidamente._)
BENITA.—No, señor; me hace una punzadita nada más.
MELQUIADES.—Eso no es nada; descansando aquí un poquito conmigo, te se pasa. (_Se sienta a su derecha, pero sin dejar de mirar la pantorrilla._) Oye, rica, ¿y sabes que vas muy bien calzadita?
BENITA.—¡Regular! ¡Cada una presumimos de lo que podemos!
MELQUIADES.—Yo no me había fijao, pero, sabes que tienes un nacimiento que...
BENITA (_Haciéndose la tonta._)—¡Je, je! Lo mismo me dijo el otro día el chico de la tienda de sedas. (_Ruborosa._)
MELQUIADES.—¿Te dijo que vaya un nacimiento?
BENITA.—Sí, señor; que vaya un nacimiento y que si se lo quería dejar pa una _Nochebuena_.
MELQUIADES.—¡Anda diez!
BENITA.—Y luego, se puso así en jarras y me _añidió_: ¿Le falta a usté una figurita pa ese nacimiento? Y yo enfadada le dije: “Sí, señor, me falta el buey.”
MELQUIADES (_Riendo._)—¡Muy salao! ¿Y qué te dijo?
BENITA.—Pues... me dió las señas de su casa de usté. (_Se ríe tontamente._)
MELQUIADES (_Quedando de pronto serio._)—¿Y por qué no te dió las de su padre político?
BENITA.—Se le pasaría. (_Levantándose rápidamente._)—Y en fin, yo me voy, que no quiero que me vean aquí sola.
MELQUIADES (_Obligándola a sentarse._)—No tengas prisa, mujer.
BENITA.—No, si yo estoy muy a gusto, pero... ¡ay!, no quiero ni pensarlo, si me viesen aquí sola con usté, con las bromas que me dan.
MELQUIADES.—Bromas, ¿de qué?
BENITA.—Nada, que como a veces, cuando hablamos así de hombres con mis amigas, yo siempre le saco a usté, pues se han maliciao tonterías, que... Bueno, yo me voy. (_Como antes._)
MELQUIADES.—Aguarda, mujer aguarda. (_Cada vez más acaramelado._) ¿Y qué es lo que hablas de mí con tus amigas, si pué saberse?
BENITA.—Yo, nada; tonterías de chicas.
MELQUIADES.—Y dime, Benita, ¿tú no has tenío nunca novio?
BENITA.—Novio, novio... lo que se dice novio, no, señor. Tonteos na más. ¡Como soy tan tonta!...
MELQUIADES.—Y escucha: ¿no te gustaría a ti tener un novio formal?... Vamos a ver.
BENITA.—Formal u chirigotero, que me gustase a mí, que lo demás... es lo de menos.
MELQUIADES.—¿Qué te parecería un sujeto como yo, pongo por caso? (_Poniéndose de pie y engallándose._)
BENITA (_De pie también._)—¿Cómo usté? ¡Ay!
MELQUIADES (_Cogiéndola la mano._)—¿Te gustaría? ¡Dilo!
BENITA (_Fingiendo._)—¡Ay, por Dios, señor Melquiades, suélteme usté!
MELQUIADES.—Dímelo ya.
BENITA.—¡Ay, por Dios, que nos pueden ver!
MELQUIADES.—Dame un abrazo, anda.
BENITA (_Soltándose y echando a correr hacia el fondo derecha._)—¡Ay, eso no, Melquiades! Ahora no, que vienen.
MELQUIADES.—¿Quieres que hablemos luego?
BENITA.—Luego, sí.
MELQUIADES.—¿Dónde te espero?
BENITA.—Aquí mismo, a la hora de irnos. Adiós. (_Medio mutis._)
MELQUIADES (_Llamándola._)—¡Benita! ¿Me quieres?
BENITA (_Con rubor._)—Cuando yo me vaya, venga usté a leer lo que dejo escrito aquí en la tierra. (_Escribe en el suelo con la punta de la sombrilla._) Ya está. Dispense la _urtugrafía_. Adiós. (_Mutis fondo derecha._)
MELQUIADES.—¡Adiós, vida! Yo le he preguntao que si me quería. ¿Qué habrá puesto? (_Va y lo lee._) “_Un porción._” (_Riendo._) ¡Camará con la niña! No, pues se pué pasar el rato con la tontita esa mejor de lo que yo me figuraba. ¡Y por lo visto, me venía camelando hace tiempo! ¡¡Y habrá tantas así!! ¡Que uno no puede estar en todo! (_Vase contoneando por la primera izquierda._)
ESCENA IX
_Por el foro izquierda aparecen del brazo_, SERAFÍN _y la_ TRINI, _muy amartelados. Hablan bajito; ella ríe locamente. Atraviesan la escena, haciendo mutis por la derecha. Les sigue_ NIEVES, _recatándose entre los árboles, nerviosa, jadeante_. _Falta luz. El cielo empieza a nublarse. Después_ RAFAEL _y_ DAMIANA. _Al final, todos los invitados de ambos sexos_ (_Coro general_).
NIEVES (_Celosa y a punto de llorar._)—¡La Trini!... ¡La Trini con él... y haciéndole cara! (_Se escuchan, ya lejanas, las risas locas de Trini._) ¡Cómo ríe!... ¡Ella!... ¡A la que me he confiao... después que le he abierto mi corazón!... ¡Infame! Si debí figurármelo. Y se van lejos... y solos... y una aquí, atá por el qué dirán, sin poder desahogar la rabia. ¡Maldita sea! (_Se apoya, llorosa, en el tronco del árbol de la derecha, primer término._)
UNA VOZ (_De hombre, dentro izquierda._)—¡Virutas, diles a esos que vayan al merendero por paraguas, que se ha nublao del todo y va a caer un chaparrón!
OTRA (_Ídem, ídem, en la derecha._)—Ya vamos.
NIEVES (_En lo suyo._)—¡Por allí van! ¡Y más juntos y más amartelados! Tenía que ser ella; esa infame. ¡Sabiendo lo que yo le quiero! (_Queda llorando._)
=Música=
VOZ HOMBRE (_En la izquierda._)—¡Oye, que se ha nublao y va a caer un aguacero!
VOZ HOMBRE (_En la derecha._)—Llamar a esos, que vengan a coger cestas, guitarras, mantones y tóo. Venir.
VOZ HOMBRE (_En la izquierda._)—¡Pues no va a caer nada!
UNO (_Pasa corriendo de izquierda a derecha, acompañado de una mujer._)—¡A casa que llueve!
CORO (_Dentro, repartido en ambos lados._)
Que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva. Los pajaritos cantan, las nubes se levantan. Que sí, que no, que llueva chaparrón.
=Hablando sobre la música.=
(_Salen_ DAMIANA _y_ RAFAEL, _muy deprisa, por la primera izquierda. Ella saca su mantón de crespón negro y él un paraguas._)
RAFAEL (_Dirigiéndose al árbol donde merendaron, que es en el que está apoyada Nieves._)—Vamos deprisa, que va a caer un chaparrón. (_Al ver a Nieves._) Anda, ¿pero estás tú aquí?
DAMIANA.—Cogeré mi cesta y la guitarra. (_Coge lo que indica._)
RAFAEL (_Acercándose y abrazándola._)—Pero, ¿qué es eso, hija? ¿Pero lloras?
NIEVES.—No es nada, padre.
RAFAEL.—¡Válgame Dios! (_A Damiana._) Pero, ¿no ves la nena llorando?
DAMIANA.—Déjala. El disgusto de antes... los nervios... que ella es así. Está como el día. (_Vase por donde salió._)
RAFAEL (_Conduciendo abrazada a su hija y haciendo mutis tras Damiana._)—¡Ay qué hija ésta! ¡Lagrimitas de los veinte años, lluvia de primavera; paece que se desgaja el cielo y luego na! (_Vanse._)
=Cantando=.
VOZ MUJER (_Dentro._)
Empezó el día con sol y acaba el día lloviendo. Alegre estaba mi alma y estoy llorando de celos.
(_Entre risas y algazara, salen Invitados e Invitadas. Ellos se doblan los pantalones, se suben el cuello de la americana; ellas se ponen abrigos y mantones, recogen cestas y guitarras, y al fin se cobijan bajo los paraguas, que abren los hombres. Empieza a llover._)
ELLOS
Anda ya; cógete de mi bracero. Vámonos no descargue aquí el nublao; que dirán, si me cala el aguacero: va-calao, va-calao, va-calao.
ELLAS
Tápeme; pero no me apriete tanto, que si no me separo yo de usté; que pa mí, que aunque jure usté que es santo, le-calé, le-calé, le-calé. (_Abren los paraguas._)
ELLOS
Pues vamos juntos bajo el paraguas, pa que te diga con ilusión, que en los encajes de tus enaguas llevas prendido mi corazón. (_Llueve más fuerte._)
ELLAS
Aunque se ponga muy zalamero, no me convence de su querer, que son los hombres muy embusteros; y ande a casita que va a llover.
(_Empieza a llover con violencia. El Coro hace mutis por la lateral izquierda._)
TODOS
Tápeme, etc... Anda ya, etc...
ESCENA FINAL
MELQUIADES, _el_ TULIQUI, _el_ VIRUTAS _y_ BERNABÉ, _primera izquierda. Luego Benita, fondo derecha. Por último,_ AVELINO _por el mismo sitio._
(_Melquiades se resguarda de la lluvia con su paraguas y los otros tres con uno solo._)
=Hablado=