Sagradas Escrituras Version Antigua
Part 89
175 Viva mi alma y alábale; y tus juicios me ayuden.
176 Yo me perdí como oveja extraviada; busca a tu siervo; porque no me he olvidado de tus mandamientos.
CAPÍTULO 120
1 Canción de las gradas. Al SEÑOR llamé estando en angustia, y él me respondió.
2 Libra mi alma, oh SEÑOR, del labio mentiroso, de la lengua engañosa.
3 ¿Qué [te] dará a ti, o qué te añadirá la lengua engañosa?
4 Agudas saetas de valiente, con brasas de enebro.
5 ¡Ay de mí, que peregrino en Mesec, y habito con las tiendas de Cedar!
6 Mucho se detiene mi alma con los que aborrecen la paz.
7 Yo [soy] pacífico; y cuando hablo, ellos guerrean.
CAPÍTULO 121
1 Canción de las gradas. Alzaré mis ojos a los montes, de donde vendrá mi socorro.
2 Mi socorro [viene] de parte del SEÑOR, que hizo los cielos y la tierra.
3 No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda.
4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.
5 El SEÑOR [será] tu guardador; el SEÑOR [será] tu sombra a tu mano derecha.
6 El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.
7 El SEÑOR te guardará de todo mal; [el] guardará tu alma.
8 El SEÑOR guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
CAPÍTULO 122
1 Canción de las gradas: de David. Yo me alegré con los que me decían: A la Casa del SEÑOR iremos.
2 Nuestros pies estuvieron en tus puertas, oh Jerusalén;
3 Jerusalén, la que es edificada como [una] ciudad que está bien unida entre sí.
4 Porque allá subieron las tribus, las tribus de JAH, el testimonio a Israel, para alabar el Nombre del SEÑOR.
5 Porque allá están los tronos del juicio, los tronos de la casa de David.
6 Demandad la paz de Jerusalén; sean pacificados los que te aman.
7 Haya paz en tu antemuro, y descanso en tus palacios.
8 A causa de mis hermanos y mis compañeros hablaré ahora paz de ti.
9 A causa de la Casa del SEÑOR nuestro Dios, buscaré bien para ti.
CAPÍTULO 123
1 Canción de las gradas. A ti alcé mis ojos, a ti que habitas en los cielos.
2 He aquí como los ojos de los siervos [miran] a la mano de sus señores, [y] como los ojos de la sierva a la mano de su señora; así nuestros ojos [esperan] al SEÑOR nuestro Dios, hasta que tenga misericordia de nosotros.
3 Ten misericordia de nosotros, oh SEÑOR, ten misericordia de nosotros; porque estamos muy hastiados de menosprecio.
4 Muy hastiada está nuestra alma del escarnio de los que están en holgura; del menosprecio de los soberbios.
CAPÍTULO 124
1 Canción de las gradas: de David. Al no haber estado el SEÑOR por nosotros, diga ahora Israel:
2 Al no haber estado el SEÑOR por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres,
3 vivos nos habrían entonces tragado, cuando se encendió su furor contra nosotros.
4 Entonces nos habrían inundado las aguas; sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente;
5 hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas soberbias.
6 Bendito el SEÑOR, que no nos dio por presa a sus dientes.
7 Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; se quebró el lazo, y escapamos nosotros.
8 Nuestro socorro [es] en el Nombre del SEÑOR, que hizo el cielo y la tierra.
CAPÍTULO 125
1 Canción de las gradas. Los que confían en el SEÑOR [son] como el monte de Sion [que] no deslizará; estará para siempre.
2 [Como] Jerusalén [tiene] montes alrededor de ella, así el SEÑOR alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.
3 Porque no reposará la vara de la impiedad sobre la suerte de los justos; porque no extiendan los justos sus manos a la iniquidad.
4 Haz bien, oh SEÑOR, a los buenos, y a los [que son] rectos en sus corazones.
5 Mas a los que se apartan tras sus perversidades, el SEÑOR los llevará con los que obran iniquidad; [y] paz [sea] sobre Israel.
CAPÍTULO 126
1 Canción de las gradas. Cuando el SEÑOR hiciere tornar la cautividad de Sion, seremos como los que sueñan.
2 Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre los gentiles: Grandes cosas ha hecho el SEÑOR con éstos.
3 Grandes cosas ha hecho el SEÑOR con nosotros; estaremos alegres.
4 Haz volver nuestra cautividad oh SEÑOR, como los arroyos en el austro.
5 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.
6 Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; [mas] volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.
CAPÍTULO 127
1 Canción de las gradas: para Salomón. Si el SEÑOR no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el SEÑOR no guardare la ciudad, en vano vela la guardia.
2 Por demás os [es] el madrugar a levantaros, el veniros tarde a reposar, el comer pan de dolores; pues que a su amado dará [Dios] el sueño.
3 He aquí, heredad del SEÑOR [son] los hijos; cosa de estima el fruto del vientre.
4 Como saetas en mano del valiente, así [son] los hijos mancebos.
5 Dichoso el varón que llenó su aljaba de ellos; no será avergonzado cuando hablare con los enemigos en la puerta.
CAPÍTULO 128
1 Canción de las gradas. Bienaventurado todo aquel que teme al SEÑOR, que anda en sus caminos.
2 Cuando comieres el trabajo de tus manos, dichoso tú, y tendrás bien.
3 Tu mujer [será] como la vid que lleva fruto a los lados de tu casa; tus hijos como plantas de olivas alrededor de tu mesa.
4 He aquí que así será bendito el varón que teme al SEÑOR.
5 Bendígate el SEÑOR desde Sion, y veas el bien de Jerusalén todos los días de tu vida.
6 Y veas [a] los hijos de tus hijos, [y] la paz sobre Israel.
CAPÍTULO 129
1 Canción de las gradas. Mucho me han angustiado desde mi juventud, diga ahora Israel:
2 Mucho me han angustiado desde mi juventud; mas no prevalecieron contra mí.
3 Sobre mis espaldas araron los aradores; hicieron largos surcos.
4 El SEÑOR es justo; cortó las coyundas de los impíos.
5 Serán avergonzados y vueltos atrás todos los que aborrecen a Sion.
6 Serán como la hierba de los tejados, que se seca antes que crezca;
7 de la cual no llenó el segador su mano, ni sus brazos el que hace gavillas.
8 Ni dijeron los que pasaban: [La] bendición del SEÑOR [sea] sobre vosotros; os bendecimos en [el] Nombre del SEÑOR.
CAPÍTULO 130
1 Canción de las gradas. De lo profundo te llamo, oh SEÑOR.
2 Señor, oye mi voz; estén atentos tus oídos a la voz de mi oración.
3 JAH, si retuvieres a los pecados, ¿Señor quién persistirá?
4 Por lo cual [hay] perdón cerca de ti, para que seas temido.
5 Esperé [yo] al SEÑOR, esperó mi alma; a su palabra he esperado.
6 Mi alma [esperó] al SEÑOR más que los centinelas [esperan] a la mañana, [más] que los centinelas a la mañana.
7 Espere Israel al SEÑOR; porque con el SEÑOR [hay] misericordia; y abundante redención cerca de él.
8 Y él redimirá a Israel de todos sus pecados.
CAPÍTULO 131
1 Canción de las gradas: de David. SEÑOR, mi corazón no se ha envanecido, ni mis ojos se enaltecieron; ni anduve en grandezas, ni en cosas maravillosas más de lo que me pertenecía.
2 Sino [que me] puse [en silencio], e hice callar mi alma, [sea yo] como el destetado de su madre; como el destetado de mi [propia] vida.
3 Espera, oh Israel, al SEÑOR desde ahora y para siempre.
CAPÍTULO 132
1 Canción de las gradas. Acuérdate, oh SEÑOR, de David, de toda su aflicción;
2 de cómo juró al SEÑOR, prometió al Fuerte de Jacob:
3 No entraré en la morada de mi casa, ni subiré sobre el lecho de mi estrado;
4 no daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento,
5 hasta que halle lugar para el SEÑOR, moradas para el Fuerte de Jacob.
6 He aquí, en Efrata oímos de ella; la hallamos en los campos del bosque.
7 Entraremos en sus tiendas; adoremos al estrado de sus pies.
8 Levántate, oh SEÑOR, a tu reposo; tú y el arca de tu fortaleza.
9 Tus sacerdotes se vistan de justicia, y se regocijen tus misericordiosos.
10 Por amor de David tu siervo no vuelvas de tu ungido el rostro.
11 Juró el SEÑOR verdad a David, no se apartará de ella; del fruto de tu vientre pondré sobre tu trono.
12 Si tus hijos guardaren mi alianza, y mi testimonio que yo les enseñaré; sus hijos también se sentarán sobre tu trono para siempre.
13 Porque el SEÑOR ha elegido a Sion; la deseó por habitación para sí.
14 Este [será] mi reposo para siempre; aquí habitaré, porque la he deseado.
15 Bendeciré abundantemente su provisión; [a] sus pobres saciaré de pan.
16 Y a sus sacerdotes vestiré de salud, y sus misericordiosos exultarán de gozo.
17 Allí haré reverdecer el cuerno de David; [yo] he aparejado lámpara a mi ungido.
18 A sus enemigos vestiré de confusión; y sobre él florecerá su corona.
CAPÍTULO 133
1 Canción de las gradas: de David. ¡Mirad cuán bueno y cuán suave [es] habitar los hermanos igualmente en uno!
2 [Es] como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, que desciende sobre el borde de sus vestiduras;
3 como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion. Porque allí envía el SEÑOR bendición, y vida eterna.
CAPÍTULO 134
1 Canción de las gradas. Mirad, bendecid al SEÑOR, [vosotros] todos los siervos del SEÑOR, los que en la Casa del SEÑOR estáis por las noches.
2 Alzad vuestras manos al santuario, y bendecid al SEÑOR.
3 Bendígate el SEÑOR desde Sion, el que hizo los cielos y la tierra.
CAPÍTULO 135
1 Alelu-JAH. Alabad el Nombre del SEÑOR; Alabadle, siervos del SEÑOR;
2 los que estáis en la Casa del SEÑOR, en los atrios de la Casa de nuestro Dios.
3 Alabad a JAH, porque [es] bueno el SEÑOR; cantad salmos a su Nombre, porque [es] suave.
4 Porque JAH ha escogido a Jacob para sí, a Israel por posesión suya.
5 Porque yo sé que el SEÑOR [es] grande, y el Señor nuestro, mayor que todos los dioses.
6 Todo lo que quiso el SEÑOR, hizo en los cielos y en la tierra; en los mares, y en todos los abismos.
7 El que hace subir las nubes del cabo de la tierra; hizo los relámpagos en la lluvia; el que saca los vientos de sus tesoros.
8 El que hirió los primogénitos de Egipto, desde el hombre hasta la bestia.
9 Envió señales y prodigios en medio de ti, oh Egipto, sobre [el] Faraón, y sobre todos sus siervos.
10 El que hirió muchos gentiles, y mató reyes poderosos:
11 A Sehón rey amorreo, y a Og rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán.
12 Y dio la tierra de ellos en heredad, en heredad a Israel su pueblo.
13 Oh SEÑOR, tu Nombre [es] eterno; tu memoria, oh SEÑOR para generación y generación.
14 Porque juzgará el SEÑOR su pueblo, y sobre sus siervos se arrepentirá.
15 Los ídolos de los gentiles [son] plata y oro, obra de manos de hombres.
16 Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven;
17 tienen orejas, y no oyen; tampoco hay espíritu en sus bocas.
18 Como ellos sean los que los hacen; y todos los que en ellos confían.
19 Casa de Israel, bendecid al SEÑOR; casa de Aarón, bendecid al SEÑOR; 20 casa de Leví, bendecid al SEÑOR; los que teméis al SEÑOR, bendecid al SEÑOR.
21 Bendito el SEÑOR de Sion, el que mora en Jerusalén. Alelu-JAH.
CAPÍTULO 136
1 Alabad al SEÑOR, porque [es] bueno; porque para siempre [es] su misericordia.
2 Alabad al Dios de dioses, porque para siempre [es] su misericordia.
3 Alabad al Señor de señores, porque para siempre [es] su misericordia.
4 Al único que hace grandes maravillas, porque para siempre [es] su misericordia.
5 Al que hizo los cielos con entendimiento, porque para siempre [es] su misericordia.
6 Al que tendió la tierra sobre las aguas, porque para siempre [es] su misericordia;
7 al que hizo las grandes luminarias, porque para siempre [es] su misericordia;
8 el sol para que dominase en el día, porque para siempre [es] su misericordia;
9 la luna y las estrellas para que dominasen en la noche, porque para siempre [es] su misericordia.
10 Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, porque para siempre [es] su misericordia.
11 Al que sacó a Israel de en medio de ellos, porque para siempre [es] su misericordia;
12 con mano fuerte, y brazo extendido, porque para siempre [es] su misericordia.
13 Al que dividió el mar Bermejo en partes, porque para siempre [es] su misericordia;
14 e hizo pasar a Israel por [en] medio de él, porque para siempre [es] su misericordia;
15 y sacudió al Faraón y a su ejército en el mar Bermejo, porque para siempre [es] su misericordia.
16 Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, porque para siempre [es] su misericordia.
17 Al que hirió grandes reyes, porque para siempre [es] su misericordia;
18 y mató reyes poderosos, porque para siempre [es] su misericordia;
19 a Sehón rey amorreo, porque para siempre [es] su misericordia, 20 Y a Og rey de Basán, porque para siempre [es] su misericordia.
21 Y dio la tierra de ellos en heredad, porque para siempre [es] su misericordia;
22 En heredad a Israel su siervo, porque para siempre [es] su misericordia.
23 El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, porque para siempre [es] su misericordia;
24 y nos rescató de nuestros enemigos, porque para siempre [es] su misericordia.
25 El que da sustento a toda carne, porque para siempre [es] su misericordia.
26 Alabad al Dios de los cielos; porque para siempre [es] su misericordia.
CAPÍTULO 137
1 Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sion.
2 Sobre los sauces [que están] en medio de ella colgamos nuestras arpas;
3 cuando nos pedían allí, los que nos cautivaron, las palabras de la canción, (colgadas nuestras arpas de alegría) [diciendo]: Cantadnos de las canciones de Sion.
4 ¿Cómo cantaremos canción del SEÑOR en tierra de extraños?
5 Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, mi diestra sea olvidada.
6 Mi lengua se pegue a mi paladar, si de ti no me acordare; si no ensalzare a Jerusalén como preferente asunto de mi alegría.
7 Acuérdate, oh SEÑOR, de los hijos de Edom en el día de Jerusalén; quienes decían: Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos.
8 Hija de Babilonia destruida, dichoso el que te diere tu pago, que nos pagaste a nosotros.
9 Dichoso el que tomará y estrellará tus niños a las piedras.
CAPÍTULO 138
1 De David. Te Alabaré con todo mi corazón; delante de los dioses te cantaré salmos.
2 Adoraré al templo de tu santidad, y alabaré tu Nombre sobre tu misericordia y tu verdad; porque has hecho magnífico tu Nombre, [y has engrandecido] tu dicho sobre todas las cosas.
3 El día que llamé, me respondiste; me fortaleciste con fortaleza en mi alma.
4 Te confesarán, oh SEÑOR, todos los reyes de la tierra, cuando oigan los dichos de tu boca.
5 Y cantarán en los caminos del SEÑOR, que la gloria del SEÑOR es grande.
6 Porque el alto SEÑOR mira al humilde; y al altivo no lo conoce.
7 Si anduviere [yo] por medio de la angustia, [tú] me vivificarás; contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, y tu diestra me salvará.
8 El SEÑOR cumplirá por mí; tu misericordia, oh SEÑOR, [es] para siempre; no dejarás la obra de tus manos.
CAPÍTULO 139
1 Al Vencedor: de David: Salmo. SEÑOR, [tú] me has examinado y conocido.
2 Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos.
3 Mi andar y mi reposo has ceñido, y todos mis caminos has aparejado.
4 Pues aun no [está] la palabra en mi lengua, [y] he aquí, oh SEÑOR, tú la supiste toda.
5 Rostro y envés [tú] me formaste, y sobre mí pusiste tu mano.
6 Más maravillosa es [su] ciencia que mi capacidad; alta es, no puedo comprenderla.
7 ¿Adónde [me] iré de tu Espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia?
8 Si subiere a los cielos, allí [estás] tú; y si hiciere mi estrado en el infierno, hete allí.
9 Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo del mar,
10 aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
11 Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá por causa de mí.
12 Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; las tinieblas [son] como la luz.
13 Porque tú poseíste mis riñones; me cubriste en el vientre de mi madre.
14 Te alabaré; porque me formaste [de una manera] formidable y maravillosa; y [ésto] mi alma conoce en gran manera.
15 No fue encubierto mi cuerpo de ti, aunque [yo] fui hecho en secreto, y entretejido en lo profundo de la tierra.
16 Tus ojos vieron mi cuerpo aun imperfecto, y en tu libro todos [mis miembros] estaban escritos; que fueron luego formados, sin [faltar] uno de ellos.
17 Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán multiplicadas son sus cuentas!
18 Si los cuento, se multiplican más que la arena; despierto, y aún estoy contigo.
19 De cierto, oh Dios, matarás al impío; apartaos, pues, de mí, los varones sanguinarios, 20 que te dicen blasfemias; se ensoberbecen en vano tus enemigos.
21 ¿No tuve en odio, oh SEÑOR, a los que te aborrecen, y peleo contra tus enemigos?
22 De entero odio los aborrecí; los tuve por enemigos.
23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos;
24 y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.
CAPÍTULO 140
1 Al Vencedor: Salmo de David. Líbrame, oh SEÑOR, del hombre malo; de varón de violencia me guarde.
2 Los cuales pensaron males en el corazón, cada día urden contiendas.
3 Aguzaron su lengua como la serpiente; veneno de áspid [hay] debajo de sus labios. (Selah.)
4 Guárdame, oh SEÑOR, de manos del impío, del varón de violencia me guarde; que han pensado trastornar mis pasos.
5 Me han escondido lazo y cuerdas los soberbios; han tendido red; en el lugar de la senda me han puesto lazos. (Selah.)
6 He dicho al SEÑOR: Dios mío [eres] tú; escucha, oh SEÑOR, la voz de mis ruegos.
7 [Oh] DIOS el Señor, fortaleza de mi salud, cubre mi cabeza el día de las armas.
8 No des, oh SEÑOR, al impío sus deseos; no saques [adelante] su pensamiento, [para] que no se ensoberbezca. (Selah.)
9 [En cuanto a] la cabeza de los que me cercan, la perversidad de sus labios la cubra.
10 Caigan sobre ellos brasas; en el fuego los haga caer, en profundos hoyos de donde no salgan.
11 El varón de lengua [maligna] no será firme en la tierra; el mal cazará al varón de violencia para derribarle.
12 [Yo] sé que hará el SEÑOR el juicio del pobre, el juicio de los menesterosos.
13 Ciertamente los justos alabarán tu Nombre; los rectos morarán en tu presencia.
CAPÍTULO 141
1 Salmo de David. SEÑOR, a ti he llamado; apresúrate a mí; escucha mi voz, cuando te llamare.
2 Sea enderezada mi oración delante de ti [como] incienso, el don de mis manos [como el] sacrificio de la tarde.
3 Pon, oh SEÑOR, guarda a mi boca; guarda la puerta de mis labios.
4 No inclines mi corazón a cosa mala, a hacer obras con impiedad con los varones que obran iniquidad; y no coma [yo] de sus deleites.
5 Que me hiera el justo con misericordia, y que me reprenda; y halago de príncipe [inicuo] no unte mi cabeza; porque aun mi oración [será] contra sus males.
6 Serán derribados de lugares fuertes sus jueces, y oirán mis palabras, que son suaves.
7 Como quien hiende y rompe [leños] en tierra, son esparcidos nuestros huesos a la boca de la sepultura.
8 Por tanto a ti, oh DIOS el Señor, [miran] mis ojos; en ti he confiado, no desampares mi alma.
9 Guárdame de las manos del lazo [que] me han tendido, y de los lazos de los que obran iniquidad.
10 Caigan los impíos a una en sus redes, mientras yo pasaré [adelante] para siempre.
CAPÍTULO 142
1 Masquil de David: Oración que hizo cuando estaba en la cueva. Con mi voz clamaré al SEÑOR, con mi voz pediré misericordia al SEÑOR.
2 Delante de él derramaré mi querella; delante de él denunciaré mi angustia.
3 Cuando mi espíritu se angustiaba dentro de mí, tú conociste mi senda. En el camino en que andaba, me escondieron lazo.
4 Miraba a la mano derecha, y observaba; mas no [había] quién me conociese; no tuve refugio, no [había] quién volviese por mi vida.
5 Clamé a ti, oh SEÑOR, Dije: Tú [eres] mi esperanza, [y] mi porción en la tierra de los vivientes.
6 Escucha mi clamor, que estoy muy afligido; líbrame de los que me persiguen, porque son más fuertes que yo.
7 Saca mi alma de la cárcel para que alabe tu Nombre; conmigo harán fiesta los justos, cuando me hubieras destetado.
CAPÍTULO 143
1 Salmo de David. Oh SEÑOR, oye mi oración, escucha mis ruegos por tu verdad; respóndeme por tu justicia.
2 Y no entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún viviente.
3 Porque ha perseguido el enemigo mi alma; ha quebrantado en tierra mi vida; me ha hecho habitar en tinieblas como los ya muertos.
4 Y mi espíritu se angustió dentro de mí; se pasmó mi corazón.
5 Me acordé de los días antiguos; meditaba en todas tus obras, meditaba en las obras de tus manos.
6 Extendí mis manos a ti; mi alma a ti como la tierra sedienta. (Selah.)
7 Respóndeme pronto, oh SEÑOR que desmaya mi espíritu; no escondas de mí tu rostro, y [venga yo a] ser semejante a los que descienden a la sepultura.
8 Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he alzado mi alma.
9 Líbrame de mis enemigos, oh SEÑOR; a ti me acojo.
10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú [eres] mi Dios. Tu buen Espíritu me guíe a tierra de rectitud.
11 Por tu Nombre, oh SEÑOR me vivificarás; por tu justicia, sacarás mi alma de angustia.
12 Y por tu misericordia disiparás mis enemigos, y destruirás todos los adversarios de mi alma; porque yo soy tu siervo.
CAPÍTULO 144
1 Salmo de David. Bendito [sea] el SEÑOR, mi roca, que enseña mis manos a la batalla, y mis dedos a la guerra.
2 Misericordia mía y mi castillo, altura mía y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que allana mi pueblo delante de mí.
3 Oh SEÑOR, ¿qué es el hombre, que lo conoces? ¿O el hijo del hombre, para que lo estimes?
4 El hombre es semejante a la vanidad; sus días [son] como la sombra que pasa.
5 Oh SEÑOR, abaja tus cielos y desciende; toca los montes, y humeen.
6 Despide relámpagos, y disípalos, envía tus saetas, y contúrbalos.
7 Envía tu mano desde lo alto; redímeme, y sácame de las muchas aguas, de la mano de los hijos extraños;
8 cuya boca habla vanidad, y su diestra [es] diestra de mentira.
9 Oh Dios, a ti cantaré canción nueva; con salterio, con decacordio cantaré a ti.
10 [Tú], el que da salud a los reyes, el que redime a David su siervo de maligna espada.
11 Redímeme, y sálvame de mano de los hijos extraños, cuya boca habla vanidad, y su diestra [es] diestra de mentira.
12 Que nuestros hijos [sean] como plantas crecidas en su juventud; nuestras hijas como las esquinas labradas a manera de [las de un] palacio;
13 nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte [de grano]; nuestros ganados, que paran a millares y diez millares en nuestras plazas;
14 [que] nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; que no tengamos asalto, ni que hacer salida, ni grito [de alarma] en nuestras plazas.
15 Bienaventurado el pueblo que tiene esto; bienaventurado el pueblo cuyo Dios [es] el SEÑOR.
CAPÍTULO 145
1 Salmo de alabanza: de David. [Alef] Te ensalzaré, mi Dios, mi Rey; [y] bendeciré tu Nombre por el siglo y para siempre.
2 [Bet] Cada día te bendeciré, y alabaré tu Nombre por siglo y para siempre.
3 [Guímel] Grande [es] el SEÑOR y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable.
4 [Dálet] Generación a generación narrará tus obras, y anunciarán tus valentías.
5 [He] [De] la hermosura de la gloria de tu magnificencia, y tus hechos maravillosos, hablaré.
6 [Vau] Y la terribilidad de tus valentías dirán los hombres; y [yo] recontaré tu grandeza.
7 [Zain] Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, y cantarán tu justicia.
8 [Chet] Clemente y misericordioso [es] el SEÑOR, lento para la ira, y grande en misericordia.
9 [Tet] Bueno es el SEÑOR para con todos; y sus misericordias [resplandecen] sobre todas sus obras.
10 [Yod] Alábente, oh SEÑOR, todas tus obras; y tus misericordiosos te bendigan.
11 [Caf] La gloria de tu reino digan, y hablen de tu fortaleza;
12 [Lámed] para notificar a los hijos de Adán sus valentías, y la gloria de la magnificencia de su reino.
13 [Mem] Tu reino [es] reino de todos los siglos, y tu señorío en todas generaciones.