# Sagradas Escrituras Version Antigua

## Part 87

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9 Porque tú, SEÑOR, [eres] alto sobre toda la tierra; [eres] muy ensalzado sobre todos los dioses.

10 Los que amáis al SEÑOR, aborreced el mal; él guarda las almas de sus misericordiosos; de mano de los impíos los libra.

11 Luz [está] sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón.

12 Alegraos, justos, en el SEÑOR; y alabad la memoria de su santidad.

CAPÍTULO 98

1 Salmo. Cantad al SEÑOR canción nueva, porque ha hecho maravillas; su diestra lo ha salvado, y el brazo de su santidad.

2 El SEÑOR ha hecho notoria su salud; en ojos de los gentiles ha descubierto su justicia.

3 Se ha acordado de su misericordia y de su verdad para con la Casa de Israel; todos los fines de la tierra han visto la salud de nuestro Dios.

4 Cantad con júbilo al SEÑOR, toda la tierra; levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.

5 Cantad salmos al SEÑOR con arpa; con arpa y voz de cántico.

6 Con trompetas y sonido de shofar, jubilad delante del SEÑOR el rey.

7 Brame el mar y su plenitud; el mundo y los que habitan en él;

8 los ríos batan las manos; los montes todos hagan regocijo,

9 Delante del SEÑOR; porque vino a juzgar la tierra. Juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con rectitud.

CAPÍTULO 99

1 El SEÑOR reina, temblarán los pueblos; el que está sentado sobre los querubines [reina], se conmoverá la tierra.

2 El SEÑOR [es] grande en Sion, y ensalzado sobre todos los pueblos.

3 Alaben tu Nombre, grande y tremendo y santo.

4 Y la fortaleza del Rey, que ama el juicio; tú confirmas la rectitud; tú has hecho en Jacob juicio y justicia.

5 Ensalzad al SEÑOR nuestro Dios, y adorad al estrado de sus pies santo.

6 Moisés y Aarón [están] entre sus sacerdotes, y Samuel entre los que invocaron su Nombre; invocaban al SEÑOR, y él les respondía.

7 En columna de fuego hablaba con ellos; guardaban sus testimonios, y el derecho que les dio.

8 SEÑOR Dios nuestro, tú les respondías; Dios, tú eras perdonador a ellos, y vengador por sus obras.

9 Ensalzad al SEÑOR nuestro Dios, y adorad al monte de su santidad; porque el SEÑOR nuestro Dios es santo.

CAPÍTULO 100

1 Salmo para confesión. Cantad a Dios con júbilo, toda la tierra.

2 Servid al SEÑOR con alegría; entrad delante de él con regocijo.

3 Reconoced que el SEÑOR [es] el Dios: él nos hizo, y no nosotros a nosotros [mismos]. Pueblo suyo [somos], y ovejas de su prado.

4 Entrad por sus puertas con confesión; por sus atrios con alabanza; alabadle, bendecid su Nombre.

5 Porque el SEÑOR [es] bueno; para siempre [es] su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.

CAPÍTULO 101

1 De David: Salmo. Misericordia y juicio cantaré; a ti, SEÑOR, diré salmos.

2 Entenderé en el camino de la perfección cuando vinieres a mí; en perfección de mi corazón andaré en medio de mi casa.

3 No pondré delante de mis ojos cosa injusta; hacer traiciones aborrecí; no se allegarán a mí.

4 Corazón perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado.

5 Al detractor de su prójimo a escondidas, a éste cortaré; al altivo de ojos, y de corazón vanidoso, a éste no puedo [sufrir].

6 Mis ojos [pondré] en los fieles de la tierra, para que asienten conmigo; el que anduviere en el camino de la perfección, éste me servirá.

7 No habitará en medio de mi casa el que hace engaño; el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.

8 Temprano cortaré a todos los impíos de la tierra; para talar de la ciudad del SEÑOR a todos los que obraren iniquidad.

CAPÍTULO 102

1 Oración del pobre [en espíritu], cuando estuviere atormentado, y delante del SEÑOR derramare su queja. SEÑOR, oye mi oración, y venga mi clamor a ti.

2 No escondas de mí tu rostro; en el día de mi angustia inclina a mí tu oído; el día que [te] invocare, apresúrate a responderme.

3 Porque mis días se han consumido como humo; y mis huesos son quemados como [en] hogar.

4 Mi corazón fue herido, y se secó como la hierba; por lo cual me olvidé de comer mi pan.

5 Por la voz de mi gemido mis huesos se han pegado a mi carne.

6 Soy semejante al pelícano del desierto; soy como el búho de las soledades.

7 Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado.

8 Cada día me afrentan mis enemigos; los que se enfurecen contra mí, se han conjurado contra mí.

9 Por lo cual como la ceniza a manera de pan, y mi bebida mezclo con lloro,

10 a causa de tu enojo y de tu ira; porque me alzaste, y me arrojaste.

11 Mis días son como la sombra que se va; y me he secado como la hierba.

12 Mas tú, SEÑOR, para siempre permanecerás, y tu memoria para generación y generación.

13 Tú levantándote, tendrás misericordia de Sion; porque [es] tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo [es llegado].

14 Porque tus siervos amaron sus piedras, y del polvo de ella tuvieron compasión.

15 Entonces temerán los gentiles el Nombre del SEÑOR, y todos los reyes de la tierra tu gloria;

16 por cuanto el SEÑOR habrá edificado a Sion, y será visto en su gloria;

17 habrá mirado a la oración de los solitarios y [menesterosos], y no habrá desechado el ruego de ellos.

18 Se escribirá esto para la generación venidera; y el pueblo que se criará, alabará a JAH.

19 Porque miró de lo alto de su santuario; el SEÑOR miró de los cielos a la tierra, 20 para oír el gemido de los presos, para soltar a los hijos de muerte;

21 para que cuenten en Sion el Nombre del SEÑOR, y su alabanza en Jerusalén,

22 cuando los pueblos se congregaren en uno, y los reinos, para servir al SEÑOR.

23 [El] afligió mi fuerza en el camino; acortó mis días.

24 Dije: Dios mío, no me cortes en el medio de mis días; por generación de generaciones [son] tus años.

25 Tú fundaste la tierra antiguamente, y los cielos son obra de tus manos.

26 Ellos perecerán, y tú permanecerás; y todos ellos como [un] vestido se envejecerán; como [una] ropa de vestir los mudarás, y serán mudados;

27 mas tú eres el mismo, y tus años no se acabarán.

28 Los hijos de tus siervos habitarán, y su simiente será afirmada delante de ti.

CAPÍTULO 103

1 De David. Bendice, alma mía al SEÑOR; y todas mis entrañas al Nombre de su santidad.

2 Bendice, alma mía, al SEÑOR, y no olvides ninguno de sus beneficios:

3 el que perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus enfermedades,

4 el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordia;

5 el que sacia de bien tu boca [de modo que] te rejuvenezcas como el águila.

6 El SEÑOR [es] el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia.

7 Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras.

8 Misericordioso y clemente es el SEÑOR; lento para la ira, y grande en misericordia.

9 No contenderá para siempre, ni para siempre guardará [el enojo].

10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades; ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.

11 Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le temen.

12 Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.

13 Como el padre tiene misericordia de los hijos, tiene misericordia el SEÑOR de los que le temen.

14 Porque él conoce nuestra condición; se acuerda que somos polvo.

15 El varón, como la hierba [son] sus días, florece como la flor del campo,

16 que pasó el viento por ella, y pereció; y su lugar no la conoce más.

17 Mas la misericordia del SEÑOR desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos;

18 sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.

19 El SEÑOR afirmó en los cielos su trono; y su reino domina sobre todos. 20 Bendecid al SEÑOR sus ángeles valientes de fuerza, que efectúan su palabra escuchando la voz de su palabra.

21 Bendecid al SEÑOR todos sus ejércitos, sus ministros, que hacen su voluntad.

22 Bendecid al SEÑOR todas sus obras en todos los lugares de su señorío. Bendice, alma mía al SEÑOR.

CAPÍTULO 104

1 Bendice, alma mía, al SEÑOR. SEÑOR, Dios mío, mucho te has engrandecido; de gloria y de hermosura te has vestido.

2 [El] que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como [una] cortina;

3 que establece sus aposentos entre las aguas; el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento;

4 el que hace a sus ángeles espíritus, sus ministros fuego flameante.

5 El fundó la tierra sobre sus basas; no se moverá por ningún siglo.

6 Con el abismo, como con vestido, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas.

7 A tu reprensión huyeron; por el sonido de tu trueno se apresuraron;

8 salieron los montes, descendieron por los valles a este lugar que tú les fundaste.

9 [Les] pusiste término, el cual no traspasarán; ni volverán a cubrir la tierra.

10 [Tú eres] el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes.

11 Abrevan a todas las bestias del campo; quebrantan su sed los asnos salvajes.

12 Junto a aquellos habitan las aves de los cielos; entre las hojas dan voces.

13 El que riega los montes desde sus aposentos; del fruto de sus obras se sacia la tierra.

14 El que hace producir el heno para las bestias, y la hierba para [el] servicio del hombre; sacando el pan de la tierra.

15 Y el vino [que] alegra el corazón del hombre; haciendo relumbrar el rostro con el aceite, y el pan [que] sustenta el corazón del hombre.

16 Se sacian los árboles del SEÑOR, los cedros del Líbano que él plantó.

17 Para que allí aniden las aves; en las hayas [tiene] su casa la cigüeña.

18 Los montes altos para las cabras monteses; las peñas, madrigueras para los conejos.

19 Hizo la luna para los tiempos; el sol conoció su occidente. 20 Pones las tinieblas, y es la noche; en ella corren todas las bestias del monte.

21 Los leoncillos braman a la presa, y para buscar de Dios su comida.

22 Sale el sol, se recogen, y se echan en sus cuevas.

23 Sale el hombre a su hacienda, y a su labranza hasta la tarde.

24 ¡Cuán muchas son tus obras, oh SEÑOR! Hiciste todas ellas con sabiduría; la tierra está llena de tu posesión.

25 [Asimismo] este gran mar y ancho de términos; allí [hay] peces sin número, animales pequeños y grandes.

26 Allí andan navíos; [allí] este leviatán que hiciste para que jugase en él.

27 Todos ellos esperan a ti, para que les des su comida a su tiempo.

28 Les das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien.

29 Escondes tu rostro, se turban; les quitas el espíritu, dejan de ser, y se tornan en su polvo.

30 Envías tu espíritu, se crean; y renuevas la faz de la tierra.

31 Sea la gloria al SEÑOR para siempre; alégrese SEÑOR en sus obras;

32 el cual mira a la tierra, y [ella] tiembla; toca en los montes, y humean.

33 Al SEÑOR cantaré en mi vida; a mi Dios diré salmos mientras viviere.

34 Me será suave hablar de él; yo me alegraré en el SEÑOR.

35 Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, al SEÑOR. Alelu-JAH ([Alabemos al SEÑOR]).

CAPÍTULO 105

1 Alabad al SEÑOR, invocad su Nombre; haced notorias sus obras en los pueblos.

2 Cantadle, decid salmos a él; hablad de todas sus maravillas.

3 Gloriaos en su Nombre santo; alégrese el corazón de los que buscan al SEÑOR.

4 Buscad al SEÑOR, y su fortaleza; buscad su rostro siempre.

5 Acordaos de sus maravillas que hizo, de sus prodigios y de los juicios de su boca,

6 [oh vosotros], simiente de Abraham su siervo, hijos de Jacob, sus escogidos.

7 El [es] el SEÑOR nuestro Dios; en toda la tierra [son] sus juicios.

8 Se acordó para siempre de su alianza; de la palabra que mandó para mil generaciones,

9 la cual concertó con Abraham; y de su juramento a Isaac.

10 Y la estableció a Jacob por decreto, a Israel por pacto eterno,

11 diciendo: A ti [te] daré la tierra de Canaán [por] cordel de vuestra heredad.

12 [Esto] siendo ellos pocos hombres en número, y extranjeros en ella.

13 Y anduvieron de gente en gente, de un reino a otro pueblo.

14 No consintió que hombre los agraviase; y por causa de ellos castigó los reyes.

15 [Diciendo]: No toquéis a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.

16 Y llamó al hambre sobre la tierra, y quebrantó toda fuerza de pan.

17 Envió [un] varón delante de ellos, [a] José, [que] fue vendido por siervo.

18 Afligieron sus pies con grillos; en hierro fue puesta su alma.

19 Hasta la hora que llegó su palabra, el dicho del SEÑOR le purificó. 20 Envió el rey, y le soltó; el señor de los pueblos, y le desató.

21 Lo puso por señor de su casa, y por enseñoreador en toda su posesión;

22 para echar presos sus príncipes como él quisiese, y enseñó sabiduría a sus ancianos.

23 Después entró Israel en Egipto, y Jacob fue extranjero en la tierra de Cam.

24 Y multiplicó su pueblo en gran manera, y lo hizo más fuerte que sus enemigos.

25 Volvió el corazón de ellos para que aborreciesen a su pueblo, para que pensasen mal contra sus siervos.

26 Envió a su siervo Moisés, y a Aarón al cual escogió.

27 Puso en ellos las palabras de sus señales, y sus prodigios en la tierra de Cam.

28 Echó tinieblas, e hizo oscuridad; y no fueron rebeldes a su palabra.

29 Volvió sus aguas en sangre, y mató sus peces.

30 Engendró ranas su tierra, ranas en las camas de sus mismos reyes.

31 Dijo, y vinieron enjambres [de moscas], y piojos en todo su término.

32 Volvió sus lluvias en granizo; en fuego de llamas en su tierra.

33 E hirió sus viñas y sus higueras, y quebró los árboles de su término.

34 Dijo, y vinieron langostas, y pulgón sin número;

35 y comieron toda la hierba de su tierra, y comieron el fruto de su tierra.

36 Hirió [además] a todos los primogénitos en su tierra, el principio de toda su fuerza.

37 Y los sacó con plata y oro; y no hubo en sus tribus enfermo.

38 Egipto se alegró en su salida; porque había caído sobre ellos su terror.

39 Extendió [una] nube por cubierta, y fuego para alumbrar la noche.

40 Pidieron, e hizo venir codornices; y de pan del cielo los sació.

41 Abrió la peña, y corrieron aguas; fluyeron por los secadales un río.

42 Porque se acordó de su santa palabra con Abraham su siervo.

43 Y sacó a su pueblo con gozo; con júbilo a sus escogidos.

44 Y les dio las tierras de los gentiles; y las labores de las naciones heredaron,

45 para que guardasen sus estatutos, y observasen sus leyes. Alelu-JAH.

CAPÍTULO 106

1 Alelu-JAH. Alabad al SEÑOR, porque [es] bueno; porque para siempre [es] su misericordia.

2 ¿Quién expresará las valentías del SEÑOR? ¿Quién [contará] sus alabanzas?

3 Dichosos los que guardan juicio, los que hacen justicia en todo tiempo.

4 Acuérdate de mí, oh SEÑOR, en la buena voluntad para con tu pueblo; visítame con tu salud;

5 para que [yo] vea el bien de tus escogidos, para que me goce en la alegría de tu nación, y me gloríe con tu heredad.

6 Pecamos con nuestros padres, pervertimos, hicimos impiedad.

7 Nuestros padres en Egipto no entendieron tus maravillas; no se acordaron de la muchedumbre de tus misericordias; sino que se rebelaron junto al mar, en el mar Bermejo.

8 Los salvó por su Nombre, para hacer notoria su fortaleza.

9 Y reprendió al mar Bermejo, y lo secó; y les hizo ir por el abismo, como por un desierto.

10 Y los salvó de mano del enemigo, y los rescató de mano del adversario.

11 Y cubrieron las aguas a sus enemigos; no quedó uno de ellos.

12 Entonces creyeron a sus palabras, y cantaron su alabanza.

13 Se apresuraron, se olvidaron de sus obras; no esperaron en su consejo.

14 Se entregaron a un deseo [desordenado] en el desierto; y tentaron a Dios en la soledad.

15 Y [él] les dio lo que pidieron; mas envió flaqueza en sus almas.

16 Tomaron después celo contra Moisés en el campamento, [y] contra Aarón el santo del SEÑOR.

17 Se abrió la tierra, y tragó a Datán, y cubrió la compañía de Abiram.

18 Y se encendió el fuego en su compañía; la llama quemó los impíos.

19 Hicieron [el] becerro en Horeb, y adoraron a [un] vaciadizo. 20 Así trocaron su gloria por la imagen de un buey que come hierba.

21 Olvidaron al Dios de su salud, que había hecho grandezas en Egipto;

22 maravillas en la tierra de Cam, temerosas cosas sobre el mar Bermejo.

23 Y trató de destruirlos, a no haberse puesto Moisés su escogido al portillo delante de él, a fin de apartar su ira, para que no los destruyese.

24 Y aborrecieron la tierra deseable; no creyeron a su palabra;

25 antes murmuraron en sus tiendas, y no oyeron la voz del SEÑOR.

26 Por lo que alzó su mano a ellos, para postrarlos en el desierto,

27 y humillar su simiente entre los gentiles, y esparcirlos por las tierras.

28 Se allegaron asimismo a Baal-peor, y comieron los sacrificios por los muertos.

29 Y ensañaron [a Dios] con sus obras, y aumentó la mortandad en ellos.

30 Entonces se puso Finees, y juzgó; y se detuvo la mortandad.

31 Y le fue contado a justicia de generación en generación para siempre.

32 También [le] irritaron en las aguas de Meriba; e hizo mal a Moisés por causa de ellos;

33 porque hicieron rebelar a su espíritu, como lo expresó con sus labios.

34 No destruyeron los pueblos que el SEÑOR les dijo;

35 antes se mezclaron con los gentiles, y aprendieron sus obras.

36 Y sirvieron a sus ídolos; los cuales les fueron por ruina.

37 Y sacrificaron sus hijos y sus hijas a los demonios;

38 y derramaron la sangre inocente, la sangre de sus hijos y de sus hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán; y la tierra fue contaminada con sangre.

39 Se contaminaron así con sus propias obras, y fornicaron con sus hechos.

40 Se encendió por tanto el furor del SEÑOR sobre su pueblo, y abominó su heredad:

41 Y los entregó en poder de los gentiles, y se enseñorearon de ellos los que los aborrecían.

42 Y sus enemigos los oprimieron, y fueron quebrantados debajo de su mano.

43 Muchas veces los libró; mas ellos se rebelaron a su consejo, y fueron humillados por su maldad.

44 [El con todo], miraba cuando estaban en angustia, y oía su clamor;

45 y se acordaba de su pacto con ellos, y se arrepentía conforme a la muchedumbre de sus misericordias.

46 Hizo asimismo que tuviesen de ellos misericordia todos los que los tenían cautivos.

47 Sálvanos, SEÑOR Dios nuestro, y júntanos de [entre] los gentiles, para que loemos tu santo Nombre, para que nos gloriemos de tus alabanzas.

48 Bendito el SEÑOR Dios de Israel, desde el siglo y hasta el siglo; y diga todo el pueblo, Amén. Alelu-JAH.

CAPÍTULO 107

1 Alabad al SEÑOR, porque [es] bueno; porque para siempre es su misericordia.

2 Diganlo los redimidos del SEÑOR, los que ha redimido del poder del enemigo,

3 y los ha congregado de las tierras, del oriente y del occidente, del aquilón y del mar.

4 Anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad [sin] camino, sin hallar ciudad en dónde vivir.

5 Hambrientos y sedientos, su alma desfallecía en ellos.

6 Y clamaron al SEÑOR en su angustia, los libró de sus aflicciones.

7 Los dirigió por camino derecho, para que viniesen a ciudad de habitación.

8 Alaben al SEÑOR [por] su misericordia; y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

9 Porque sació al alma menesterosa, y llenó de bien al alma hambrienta.

10 Los que moraban en tinieblas y sombra de muerte aprisionados, en aflicción y en hierros,

11 por cuanto fueron rebeldes a las palabras del SEÑOR, y aborrecieron el consejo del Altísimo.

12 [Por eso] quebrantó él con trabajo sus corazones, cayeron y no [hubo] quién [los] ayudase.

13 [Luego que] clamaron al SEÑOR en su angustia, los libró de sus aflicciones.

14 Los sacó de las tinieblas, y de la sombra de muerte; y rompió sus prisiones.

15 Alaben al SEÑOR [por] su misericordia, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

16 Porque quebrantó las puertas de bronce, y desmenuzó los cerrojos de hierro.

17 [Los] locos, a causa del camino de su rebelión; y a causa de sus maldades fueron afligidos,

18 su alma abominó toda vianda; y llegaron hasta las puertas de la muerte.

19 Mas clamaron al SEÑOR en su angustia; y los salvó de sus aflicciones. 20 Envió su palabra, y los curó, y los libró de sus sepulturas.

21 Alaben al SEÑOR [por] su misericordia, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

22 Y ofrezcan sacrificios de alabanza, y publiquen sus obras con júbilo.

23 Los que descienden al mar en navíos, y hacen obra en las muchas aguas,

24 ellos han visto las obras del SEÑOR, y sus maravillas en el [mar] profundo.

25 El dijo, e hizo saltar el viento de la tempestad, que levanta sus ondas;

26 suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal.

27 Tiemblan, y titubean como borrachos, y toda su ciencia es perdida;

28 claman al SEÑOR en su angustia, y los libra de sus aflicciones.

29 Hace parar la tempestad en sosiego, y sus ondas cesan.

30 Se alegran [luego] porque se reposaron; y él los guía al término de su voluntad.

31 Alaben al SEÑOR [por] su misericordia, y sus maravillas para con los hijos de los hombres.

32 Y ensálcenlo en la congregación del pueblo; y en la reunión de ancianos lo alaben.

33 [El] puso los ríos en desierto, y los manaderos de las aguas en sed;

34 la tierra fructífera en salados; por la maldad de los que la habitan.

35 Vuelve el desierto en estanques de aguas, y la tierra desierta en manaderos de agua.

36 Y aposenta allí hambrientos, y aderezan [allí] ciudad para habitación;

37 y siembran campos, y plantan viñas; y rinden fruto de aumento.

38 Y los bendice, y [se] multiplican en gran manera; y no disminuye sus bestias.

39 Y [después] son menoscabados, y abatidos de tiranía; de males y congojas.

40 El derrama menosprecio sobre los príncipes, y les hace andar errados, vagabundos, sin camino.

41 Y levanta al pobre de la pobreza, y vuelve las familias como ovejas.

42 Vean los rectos, y alégrense; y toda maldad cierre su boca.

43 ¿Quién es sabio y guardará estas cosas, y entenderá las misericordias del SEÑOR?

CAPÍTULO 108

1 Canción de Salmo: de David. Mi corazón está firme, oh Dios; cantaré y diré salmos; esta es mi gloria.

2 Despiértate, salterio y arpa; despertaré al alba.

3 Te alabaré, oh SEÑOR, entre los pueblos; a ti cantaré salmos entre las naciones.

4 Porque grande más que los cielos [es] tu misericordia, y hasta los cielos tu verdad.

5 Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra [sea ensalzada] tu gloria.

6 Para que sean librados tus amados; salva con tu diestra, y respóndeme.

7 Dios juró por su santuario, me alegraré; repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.

8 Mío [será] Galaad, mío [será] Manasés; y Efraín [será] la fortaleza de mi cabeza; Judá [será] mi legislador;

9 Moab, la vasija de mi lavatorio; sobre Edom echaré mi calzado; sobre Palestina triunfaré con júbilo.

10 ¿Quién me guiará a la ciudad fortalecida? ¿Quién me guiará hasta Idumea?

11 Ciertamente tú, oh Dios, [que] nos habías desechado; y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos.

12 Danos socorro en la angustia; porque mentirosa es la salud del hombre.

13 En Dios haremos proezas; y él hollará [de nuevo] a nuestros enemigos.

CAPÍTULO 109

1 Al Vencedor: de David: Salmo. Oh Dios de mi alabanza, no calles;

2 porque boca de impío y boca de engañador se han abierto sobre mí; han hablado de mí con lengua mentirosa,

3 y con palabras de odio me rodearon; y pelearon contra mí sin causa.

4 En pago de mi amor me han sido adversarios; mas yo oraba.

5 Y pusieron contra mí mal por bien, y odio por mi amor.

6 Pon sobre él al impío; y Satanás esté a su diestra.

7 Cuando fuere juzgado, salga impío; y su oración sea para pecado.

8 Sean sus días pocos; tome otro su oficio.

9 Sean sus hijos huérfanos, y su mujer viuda.

10 Y anden sus hijos vagabundos, y mendiguen; y procuren de sus desiertos.

11 Enrede el acreedor todo lo que tiene, y extraños saqueen su trabajo.

12 No tenga quien le haga misericordia; ni haya quien tenga compasión de sus huérfanos.

13 Su posteridad sea talada; en segunda generación sea raído su nombre.

14 Venga en memoria cerca del SEÑOR la maldad de sus padres, y el pecado de su madre no sea borrado.

15 Estén siempre delante del SEÑOR, y él corte de la tierra su memoria.

