Sagradas Escrituras Version Antigua

Part 85

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17 Y no escondas tu rostro de tu siervo; porque estoy angustiado; apresúrate, óyeme.

18 Acércate a mi alma, redímela; líbrame a causa de mis enemigos.

19 Tú sabes mi afrenta, y mi confusión, y mi oprobio; delante de ti [están] todos mis enemigos. 20 La afrenta ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado; y esperé quién se compadeciese [de mí], y no [lo hubo]; y consoladores, y ninguno hallé.

21 Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre.

22 Sea su mesa delante de ellos por lazo, y [lo que es] para prosperidad [les sea] por tropiezo.

23 Sean oscurecidos sus ojos para ver, y haz siempre titubear sus lomos.

24 Derrama sobre ellos tu ira, y el furor de tu enojo los alcance.

25 Sea su palacio asolado; en sus tiendas no haya morador.

26 Porque persiguieron al que tú heriste; y se jactan que les matas sus enemigos.

27 Pon maldad sobre su maldad, y no entren en tu justicia.

28 Sean raídos del libro de los vivientes, y no sean escritos con los justos.

29 Y yo pobre y dolorido, tu salud, oh Dios, me defenderá.

30 [Yo] alabaré el Nombre de Dios con canción; lo ensalzaré con alabanza.

31 Y agradará al SEÑOR más que [sacrificio de] buey, o becerro que echa cuernos y pezuñas.

32 [Lo] verán los humildes, y se gozarán; buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón.

33 Porque el SEÑOR oye a los menesterosos, y no menosprecia a sus prisioneros.

34 Alábenlo los cielos y la tierra, los mares, y todo lo que se mueve en ellos.

35 Porque Dios guardará a Sion, y reedificará las ciudades de Judá; y habitarán allí, y la heredarán.

36 Y la simiente de sus siervos la heredará, y los que aman su Nombre habitarán en ella.

CAPÍTULO 70

1 Al Vencedor: de David, para acordar. Oh Dios, acude a librarme; apresúrate, oh Dios, a socorrerme.

2 Sean avergonzados y confusos los que buscan mi vida; sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal desean.

3 Sean vueltos en pago de su afrenta los que dicen: ¡Ah! ¡Ah!

4 Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan; y digan siempre los que aman tu salud: Engrandecido sea Dios.

5 Yo [soy] pobre y menesteroso; apresúrate a mí, oh Dios. Ayuda mía y mi libertador [eres] tú; oh SEÑOR, no te detengas.

CAPÍTULO 71

1 En ti, [oh] SEÑOR, he esperado; no sea yo confundido para siempre.

2 Hazme escapar, y líbrame en tu justicia; inclina tu oído hacia mí y sálvame.

3 Seme por peña de fortaleza, adonde recurra yo continuamente; has mandado que yo sea salvo; porque tú [eres] mi roca, y mi castillo.

4 Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento.

5 Porque tú [eres] mi esperanza, Señor DIOS; seguridad mía desde mi juventud.

6 Por ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú [fuiste] el que me sacaste; de ti [ha sido] siempre mi alabanza.

7 Como prodigio he sido a muchos, y tú mi refugio fuerte.

8 Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día.

9 No me deseches en el tiempo de la vejez; cuando mi fuerza se acabare, no me desampares.

10 Porque mis enemigos han tratado de mí; y los que acechan mi alma, consultaron juntamente.

11 Diciendo: Dios lo ha dejado; perseguid y tomadle, porque no [hay] quien [le] libre.

12 Oh Dios, no te alejes de mí; Dios mío, acude pronto a mi socorro.

13 Sean avergonzados, perezcan los adversarios de mi alma; sean cubiertos de vergüenza y de confusión los que buscan mi mal.

14 Mas yo siempre esperaré, y añadiré sobre toda tu alabanza.

15 Mi boca publicará tu justicia y tu salud todo el día, aunque no sé el número [de ellas].

16 Iré en la valentía del Señor DIOS; haré memoria de tu justicia, [de la tuya] solamente.

17 Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud y hasta ahora; manifestaré tus maravillas.

18 Y aun hasta la vejez y las canas; oh Dios, no me desampares; hasta que denuncie tu brazo a la posteridad; tus valentías a todos los que han de venir.

19 Y tu justicia, oh Dios, hasta lo excelso; porque has hecho grandes cosas; Oh Dios, ¿quién como tú? 20 [Tú], que me has hecho ver muchas angustias y males; volverás y me darás vida, y de los abismos de la tierra volverás a levantarme.

21 Aumentarás mi grandeza, y volverás a consolarme.

22 Asimismo yo te alabaré con instrumento de salterio, oh Dios mío; tu verdad cantaré yo a ti en el arpa, oh Santo de Israel.

23 Mis labios se alegrarán cuando cantare alabanzas a ti; y mi alma, a la cual redimiste.

24 Asimismo mi lengua hablará también de tu justicia cada día; por cuanto fueron avergonzados, porque fueron confundidos los que mi mal procuraban.

CAPÍTULO 72

1 Para Salomón. Oh Dios, da tus juicios al rey, y tu justicia al hijo del rey.

2 [El] juzgará tu pueblo con justicia, y tus pobres con juicio.

3 Los montes llevarán paz al pueblo, y los collados, por justicia.

4 Juzgará los pobres del pueblo, salvará los hijos del menesteroso, y quebrantará al violento.

5 Te temerán con el sol y antes de la luna, por generación de generaciones.

6 Descenderá como la lluvia sobre la [hierba] cortada; como el rocío que destila [sobre] la tierra.

7 Florecerá en sus días justicia, y muchedumbre de paz, hasta que no [haya] luna.

8 Y dominará de mar a mar, y desde el río hasta los confines de la tierra.

9 Delante de él se postrarán los etíopes; y sus enemigos lamerán la tierra.

10 Los reyes de Tarsis y de las islas traerán presentes; los reyes de Sabá y de Seba ofrecerán dones.

11 Y se arrodillarán a él todos los reyes; le servirán todos los gentiles.

12 Porque [él] librará al menesteroso que clamare, y al pobre que no tuviere quién le socorra.

13 Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso, y salvará las almas de los pobres [en espíritu].

14 De engaño y de fraude redimirá sus almas; y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos.

15 Y vivirá, y se le dará del oro de Sabá; y se orará por él continuamente; cada día le echará bendiciones.

16 Será [echado] un puño de grano en tierra, en las cumbres de los montes; su fruto hará estruendo como el Líbano, y desde la ciudad verdecerán como la hierba de la tierra.

17 Será su Nombre para siempre, delante del sol será propagado su Nombre; y bendecirán en él todos los gentiles; lo llamarán bienaventurado.

18 Bendito el SEÑOR Dios, el Dios de Israel, [el] único que hace maravillas.

19 Y bendito su Nombre glorioso para siempre; y toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén. 20 [Aquí] terminan las oraciones de David, hijo de Isaí.

CAPÍTULO 73

1 Salmo de Asaf. Ciertamente bueno [es] Dios a Israel, a los limpios de corazón.

2 En cuanto a mí, casi se apartaron mis pies; por poco resbalaron mis pasos.

3 Porque me enojé contra los locos, viendo la paz de los impíos.

4 Porque no hay ataduras para su muerte; antes su fortaleza [está] entera.

5 No pasan trabajos como [otros] seres humanos; ni son azotados con los hombres.

6 Por tanto, la soberbia los corona; se cubren de vestido de violencia.

7 Sus ojos están salidos de gruesos; logran con creces los antojos del corazón.

8 Se soltaron, y hablan con maldad de [hacer] violencia; hablan con altanería.

9 Ponen contra el cielo su boca, y su lengua pasea la tierra.

10 Por eso su pueblo volverá aquí, y aguas de lleno le son exprimidas.

11 Y dirán: ¿Cómo sabe Dios? ¿Y hay conocimiento en lo [más] alto?

12 He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.

13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en limpieza;

14 y he sido azotado todo el día, y castigado por las mañanas:

15 Si dijera yo, hablaré como ellos; he aquí habría negado la generación de tus hijos:

16 Pensaré pues para entender esto; es a mis ojos [duro] trabajo.

17 Hasta que venga al santuario de Dios, [entonces] entenderé la postrimería de ellos.

18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos; en asolamientos los harás caer.

19 ¡Cómo han sido asolados! ¡Cuán en un punto! Se acabaron, fenecieron con turbaciones. 20 Como sueño del que despierta, [así], Señor, cuando despertares, menospreciarás sus apariencias.

21 Se desazonó a la verdad mi corazón, y en mis riñones sentía punzadas.

22 Mas yo [era] ignorante, y no entendía; era [como una] bestia acerca de ti.

23 Con todo, yo siempre [estuve] contigo; trabaste de mi mano derecha.

24 Me has guiado según tu consejo, y después me recibirás con gloria.

25 ¿A quién tengo yo en los cielos [sino a ti]? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

26 Mi carne y mi corazón desfallecen; la fuerza de mi corazón [es] que mi porción [es] Dios para siempre.

27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; [tú] cortas a todo aquel que fornica de ti.

28 Y [en cuanto a] mí, el acercarme a Dios me [es] el bien; he puesto en el Señor DIOS mi esperanza, para contar todas tus obras.

CAPÍTULO 74

1 Masquil de Asaf. ¿Por qué, oh Dios, [nos] has desechado para siempre? ¿Por [qué] ha humeado tu furor contra las ovejas de tu prado?

2 Acuérdate de tu congregación, que adquiriste de antiguo, [cuando] redimiste la vara de tu heredad; este monte de Sion, donde has habitado.

3 Levanta tus pies a los asolamientos eternos; a todo enemigo que ha hecho mal en el santuario.

4 Tus enemigos han bramado en medio de tus asambleas; han puesto sus [propias] banderas [por] señas.

5 Nombrado era, como si lo llevara al cielo, [el que metía] las hachas en el monte de la madera espesa [para el edificio del santuario].

6 Y ahora con hachas y martillos han quebrado todas sus entalladuras.

7 Han puesto a fuego tus santuarios, han ensuciado [en la] tierra el tabernáculo de tu Nombre.

8 Dijeron en su corazón: Destruyámoslos de una vez; quemaron todos los lugares de ayuntamiento [del pueblo] de Dios en la tierra.

9 No vemos ya nuestras banderas [propias]; no [hay] más profeta; ni [hay] con nosotros quien sepa. ¿Hasta cuándo?

10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos afrentará el angustiador? ¿Ha de blasfemar el enemigo perpetuamente tu Nombre?

11 ¿Por qué retraes tu mano, y tu diestra? ¿[Por qué] la escondes dentro de tu seno?

12 Pero Dios es mi rey ya de antiguo; el que obra salud en medio de la tierra.

13 Tú hendiste el mar con tu fortaleza; quebrantaste las cabezas de los dragones en las aguas.

14 Tú magullaste las cabezas del leviatán; lo diste por comida al pueblo de los desiertos.

15 Tú abriste fuente y río; tú secaste ríos impetuosos.

16 Tuyo es el día, tuya también es la noche; tú aparejaste la lumbre y el sol.

17 Tú estableciste todos los términos de la tierra; el verano y el invierno tú los formaste.

18 Acuérdate de esto: que el enemigo ha dicho afrentas al SEÑOR, y que el pueblo loco ha blasfemado tu Nombre.

19 No entregues a las bestias el alma de tu tórtola; y no olvides para siempre la congregación de tus pobres. 20 Mira al pacto; porque las tenebrosidades de la tierra llenas están de habitaciones de violencia.

21 No vuelva avergonzado el abatido; el pobre y el menesteroso alabarán tu Nombre.

22 Levántate, oh Dios, aboga tu causa; acuérdate de cómo el loco te injuria cada día.

23 No olvides las voces de tus enemigos; el alboroto de los que se levantan contra ti sube continuamente.

CAPÍTULO 75

1 Al Vencedor: [sobre] No destruyas: Salmo de Asaf: Canción. Te alabaremos, oh Dios, alabaremos; que cercano está tu Nombre; cuenten tus maravillas.

2 Cuando tuviere la oportunidad, yo juzgaré rectamente.

3 Se arruinaba la tierra y sus moradores; yo compuse sus columnas. (Selah.)

4 Dije a los locos: No os infatuéis; y a los impíos: No levantéis el cuerno.

5 No levantéis en alto vuestro cuerno; no habléis con soberbia.

6 Porque ni de oriente, ni de occidente, ni del desierto [solano viene] el ensalzamiento.

7 Porque Dios es el juez; a éste abate, y a aquel ensalza.

8 Que la copa está en la mano del SEÑOR, y el vino es bermejo, lleno de mistura; y él derrama del mismo; ciertamente sus heces chuparán y tragarán todos los impíos de la tierra.

9 Mas yo anunciaré siempre, cantaré alabanzas al Dios de Jacob.

10 Y quebraré todos los cuernos de los pecadores; los cuernos del justo serán ensalzados.

CAPÍTULO 76

1 Al Vencedor: en Neginot: Salmo de Asaf: Canción. Dios [es] conocido en Judá: Dios, en Israel [es] grande su nombre.

2 Y en Salem está su tabernáculo, y su habitación en Sion.

3 Allí quebró las saetas del arco; el escudo, y la espada, y la guerra. (Selah.)

4 Ilustre [eres] tú; y fuerte, más que los montes de caza.

5 Los fuertes de corazón fueron despojados; durmieron su sueño, y nada hallaron en sus manos todos los varones fuertes.

6 Por tu reprensión, oh Dios de Jacob, el carro y el caballo fueron adormecidos.

7 Tú, terrible [eres] tú: ¿Y quién parará delante de ti, en comenzando tu ira?

8 Desde los cielos hiciste oír juicio; la tierra tuvo temor y quedó quieta,

9 Cuando te levantaste, oh Dios, al juicio, para salvar a todos los mansos de la tierra. (Selah.)

10 Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza; tú reprimirás el resto de las iras.

11 Prometed, y pagad al SEÑOR vuestro Dios todos los que estáis alrededor de él; traed presentes al que merece temor.

12 Cortará él el espíritu de los príncipes; terrible [es] a los reyes de la tierra.

CAPÍTULO 77

1 Al Vencedor: para Jedutún: Salmo de Asaf. Con mi voz clamé a Dios, a Dios clamé, y [él] me escuchó.

2 Al Señor busqué en el día de mi angustia; mi llaga desangraba de noche y no cesaba; mi alma no quería consuelo.

3 Me acordaba de Dios, y gritaba; me quejaba, y desmayaba mi espíritu. (Selah.)

4 Tenías los párpados de mis ojos [abiertos]; estaba yo quebrantado, y no hablaba.

5 Consideraba los días desde el principio, los años de los siglos.

6 Me acordaba de mis canciones de noche; meditaba con mi corazón, y mi espíritu inquiría.

7 ¿Desechará el Señor para siempre, y no volverá más a amar?

8 ¿Se ha acabado para siempre su misericordia? ¿Se ha acabado la palabra [suya] para generación y generación?

9 ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus misericordias? (Selah.)

10 Y dije: Enfermedad mía es [ésta]; [me acordaré] de los años de la diestra del Altísimo,

11 me acordaba de las obras de JAH; por tanto me acordé de tus maravillas antiguas.

12 Y meditaba en todas tus obras, y hablaba de tus hechos.

13 Oh Dios, en santidad [es] tu camino: ¿Qué Dios grande como el Dios [nuestro]?

14 Tú [eres] el Dios que hace maravillas; [tú] hiciste notoria en los pueblos tu fortaleza.

15 Con [tu] brazo redimiste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. (Selah.)

16 Te vieron las aguas, oh Dios; te vieron las aguas, temieron; y temblaron los abismos.

17 Las nubes echaron inundaciones de aguas; tronaron los cielos, y discurrieron tus rayos.

18 [Anduvo] en derredor el sonido de tus truenos; los relámpagos alumbraron el mundo; la tierra se estremeció y tembló.

19 En el mar [fue] tu camino, y tus sendas en las muchas aguas; y tus pisadas no fueron conocidas. 20 Condujiste a tu pueblo como ovejas, por mano de Moisés y de Aarón.

CAPÍTULO 78

1 Masquil de Asaf. Escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.

2 Abriré mi boca en parábola; hablaré enigmas del [tiempo] antiguo.

3 Las cuales hemos oído y entendido; que nuestros padres nos [las] contaron.

4 No [las] encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas del SEÑOR, y su fortaleza, y sus maravillas que hizo.

5 El estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel; las cuales mandó a nuestros padres que las notificasen a sus hijos;

6 para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán; [y los que] se levantarán, [lo] cuenten a sus hijos

7 con el fin de poner su confianza en Dios, y no olvidar de las obras de Dios, y guardar sus mandamientos:

8 Y no ser como sus padres, generación contumaz y rebelde; generación que no compuso su corazón, ni su espíritu fue fiel con Dios.

9 Los hijos de Efraín armados, flecheros, volvieron [las espaldas] el día de la batalla.

10 No guardaron el pacto de Dios, ni quisieron andar en su ley;

11 antes se olvidaron de sus obras, y de sus maravillas que les había mostrado.

12 Delante de sus padres hizo maravillas en la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.

13 Rompió el mar, y los hizo pasar; e hizo estar las aguas como en un montón.

14 Y los llevó con nube de día, y toda la noche con resplandor de fuego.

15 Hendió las peñas en el desierto; y les dio a beber de abismos grandes;

16 y sacó de la peña corrientes, e hizo descender aguas como ríos.

17 Pero aun tornaron a pecar contra él, enojando al Altísimo en la soledad.

18 Y tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida al gusto de su alma.

19 Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá Dios ponernos mesa en el desierto? 20 He aquí ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿Podrá también dar pan? ¿Aparejará carne a su pueblo?

21 Por tanto oyó el SEÑOR, y se enojó; se encendió el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel;

22 por cuanto no habían creído a Dios, ni habían confiado de su salud.

23 Y mandó a las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos,

24 e hizo llover sobre ellos maná para comer, y les dio trigo de los cielos.

25 Pan de fuertes comió el hombre; les envió comida en abundancia.

26 Movió el solano en el cielo, y trajo con su fortaleza el austro,

27 e hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves de alas como arena del mar.

28 Y [las] hizo caer en medio de su campamento, alrededor de sus tiendas.

29 Y comieron, y se llenaron bien; les cumplió pues su deseo.

30 No habían quitado de sí su deseo, aun [estaba] su vianda en su boca,

31 cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató los más robustos de ellos, y derribó los escogidos de Israel.

32 Con todo esto pecaron aún, y no dieron crédito a sus maravillas.

33 Consumió [por tanto] sus días en vanidad, y sus años en tribulación.

34 Si los mataba, entonces le buscaban; y se convertían, y buscaban a Dios de mañana.

35 Y se acordaban que Dios [era] su refugio, y el Dios Alto su redentor.

36 Mas le lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían,

37 pues sus corazones no [eran] rectos con él, ni estuvieron firmes en su pacto.

38 Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no [los] destruyó; y abundó [su misericordia] para apartar su ira, y no despertó toda su ira.

39 Y se acordó que eran carne; soplo que va y no vuelve.

40 ¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, lo enojaron en la soledad!

41 Y volvían, y tentaban a Dios, y ponían límite al Santo de Israel.

42 No se acordaron de su mano, del día que los redimió de angustia;

43 cuando puso en Egipto sus señales, y sus maravillas en el campo de Zoán;

44 y volvió sus ríos en sangre, y sus corrientes para que no bebiesen.

45 Envió entre ellos enjambres [de moscas] que los comían, y ranas que los destruyeron.

46 Dio también al pulgón sus frutos, y sus trabajos a la langosta.

47 Sus viñas destruyó con granizo, y sus higuerales con piedra;

48 y entregó al pedrisco sus bestias, y al fuego sus ganados.

49 Envió sobre ellos el furor de su saña; ira, enojo, angustia, y ángeles malos.

50 Dispuso el camino a su furor; no eximió el alma de ellos de la muerte, sino que entregó su vida a la mortandad.

51 E hirió a todo primogénito en Egipto, las primicias de las fuerzas en las tiendas de Cam.

52 Hizo salir a su pueblo como ovejas, y los llevó por el desierto, como un rebaño.

53 Y los pastoreó con seguridad, que no tuvieron miedo; y el mar cubrió a sus enemigos.

54 Los metió después en los términos de su santidad, en este monte que ganó su mano derecha.

55 Y echó los gentiles de delante de ellos, y les repartió una herencia con cuerdas; e hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel.

56 Mas tentaron y enojaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios;

57 sino que se volvieron, y se rebelaron como sus padres; se volvieron como arco engañoso.

58 Y le enojaron con sus [lugares] altos, y le provocaron a celo con sus esculturas.

59 [Lo] oyó Dios, y se enojó, y en gran manera aborreció a Israel.

60 Por esta causa dejó el tabernáculo de Silo, la tienda [en que] habitó entre los hombres;

61 y dio en cautividad su fortaleza, y su gloria en mano del enemigo.

62 Entregó también su pueblo a cuchillo, y se airó contra su heredad.

63 El fuego devoró sus jóvenes, y sus vírgenes no fueron loadas [en cantos nupciales].

64 Sus sacerdotes cayeron a cuchillo, y sus viudas no [se] lamentaron.

65 Entonces despertó el Señor a la manera del que ha dormido, como un valiente que grita [a causa] del vino:

66 e hirió a sus enemigos en las partes posteriores; les dio perpetua afrenta.

67 Y aborreció la tienda de José, y no escogió la tribu de Efraín.

68 Sino que escogió la tribu de Judá, el monte de Sion, al cual amó.

69 Y edificó su santuario a manera de eminencia, como la tierra que cimentó para siempre.

70 Y eligió a David su siervo, y lo tomó de las majadas de las ovejas;

71 de tras las paridas lo trajo, para que apacentase a Jacob su pueblo, y a Israel su heredad.

72 Y los apacentó con entereza de su corazón; y los pastoreó con la pericia de sus manos.

CAPÍTULO 79

1 Salmo de Asaf. Oh Dios, vinieron los gentiles a tu heredad; contaminaron el templo de tu santidad; pusieron a Jerusalén en montones.

2 Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos; la carne de los tuyos a las bestias de la tierra.

3 Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalén; y no [hubo quién] los enterrase.

4 Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados de los que [están] en nuestros alrededores.

5 ¿Hasta cuándo, oh SEÑOR? ¿Has de estar airado para siempre? ¿Arderá como fuego tu celo?

6 Derrama tu ira sobre los gentiles que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu Nombre.

7 Porque han consumido a Jacob, y su morada han asolado.

8 No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas; anticípanos pronto tus misericordias, porque estamos muy pobres.

9 Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, por la honra de tu Nombre; y líbranos, y purga nuestros pecados por causa de tu Nombre.

10 Porque dirán los gentiles: ¿Dónde [está] su Dios? Sea notorio en los gentiles, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos, [que se ha] derramado.

11 Entre delante de ti el gemido de los presos; conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte.

12 Y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos de su deshonra, con que te han deshonrado, oh SEÑOR.

13 Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu prado, te alabaremos para siempre; por generación y generación cantaremos tus alabanzas.

CAPÍTULO 80

1 Al Vencedor: sobre Sosanim: testimonio de Asaf: Salmo. Oh Pastor de Israel, escucha; [tú] que pastoreas como a ovejas a José, que estás entre querubines, resplandece.

2 Despierta tu valentía delante de Efraín, y de Benjamín, y de Manasés, y ven a salvarnos.

3 Oh Dios, haznos tornar; y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

4 SEÑOR, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo humearás tú [contra] la oración de tu pueblo?

5 Les diste a comer pan de lágrimas, y les diste a beber lágrimas con medida.

6 Nos pusiste por contienda a nuestros vecinos; y nuestros enemigos se burlan [de nosotros] entre sí.

7 Oh Dios de los ejércitos, haznos tornar; y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

8 Hiciste venir una vid desde Egipto; echaste los gentiles, y la plantaste.

9 Limpiaste [sitio] delante de ella, e hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.

10 Los montes fueron cubiertos de su sombra; y sus ramas [como] cedros de Dios.

11 Envió sus ramas hasta el mar, y hasta el río sus renuevos.

12 ¿Por qué aportillaste sus vallados, y la vendimian todos los que pasan por el camino?

13 La estropeó el puerco montés, y la pació la bestia del campo.

14 Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora; mira desde el cielo, y ve, y visita esta vid,

15 y la viña que tu diestra plantó, y sobre el renuevo que corroboraste para ti.

16 Quemada a fuego [está], y talada; perezcan por la reprensión de tu rostro.