# Sagradas Escrituras Version Antigua

## Part 84

Book page: https://www.cyberlibrary.org/es/books/sagradas-escrituras-version-antigua-6528/index.md

5 Por tanto Dios te derribará para siempre; te cortará y te arrancará de tu morada, y te desarraigará de la tierra de los vivientes. (Selah.)

6 Y verán los justos, y temerán; y se reirán de él, diciendo:

7 He aquí [un] varón que no puso a Dios por su fortaleza, sino [que] confió en la multitud de sus riquezas; se esforzó en su maldad.

8 Mas yo [estoy] como oliva verde en la Casa de Dios; confié en la misericordia de Dios perpetua y eternalmente.

9 Te alabaré para siempre porque obraste; y esperaré [a] tu Nombre, porque [es] bueno, delante de tus misericordiosos.

CAPÍTULO 53

1 Al Vencedor: sobre Mahalat: Masquil de David. Dijo el loco en su corazón: No [hay] Dios. Se corrompieron e hicieron abominable maldad; no [hay] quien haga bien.

2 Dios desde los cielos miró sobre los hijos de Adán, por ver si hay [algún] entendido que busque a Dios.

3 Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían dañado; no [hay] quien haga bien, no [hay] ni aun uno.

4 ¿No tienen conocimiento todos esos que obran iniquidad, que comen [a] mi pueblo [como si] comiesen pan? A Dios no invocan.

5 Allí se sobresaltaron de pavor [donde] no había pavor; porque Dios descoyuntó los huesos del que asentó campamento contra ti; [los] avergonzaste, porque Dios los desechó.

6 ¡[Oh] quién diese de Sion saludes a Israel! Volviendo Dios la cautividad de su pueblo, se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

CAPÍTULO 54

1 Al Vencedor: en Neginot: Masquil de David, cuando vinieron los zifeos y dijeron a Saúl: ¿No está David escondido en nuestra tierra? Oh Dios, sálvame en tu Nombre, y con tu valentía defiéndeme.

2 Oh Dios, oye mi oración; escucha las razones de mi boca.

3 Porque extraños se han levantado contra mí, y fuertes buscan mi alma; no han puesto a Dios delante de sí. (Selah.)

4 He aquí, Dios [es] el que me ayuda; el Señor [es] con los que sustentan mi alma.

5 [El] volverá el mal a mis enemigos; córtalos por tu verdad.

6 Voluntariamente sacrificaré a ti; alabaré tu Nombre, oh SEÑOR, porque [es] bueno.

7 Porque me ha librado de toda angustia, y sobre mis enemigos vieron mis ojos [el deseo de El].

CAPÍTULO 55

1 Al Vencedor: en Neginot: Masquil de David. Escucha, oh Dios, mi oración, y no te escondas de mi súplica.

2 Está atento, y respóndeme; clamo en mi oración, y me conmuevo,

3 a causa de la voz del enemigo, por la opresión del impío; porque echaron sobre mí iniquidad, y con furor me han amenazado.

4 Mi corazón está doloroso dentro de mí, y terrores de muerte han caído sobre mí.

5 Temor y temblor vinieron sobre mí, y terror me ha cubierto.

6 Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría [yo], y descansaría.

7 Ciertamente huiría lejos; moraría en el desierto. (Selah.)

8 Me apresuraría a escapar del viento tempestuoso, de la tempestad.

9 Deshace, oh Señor, divide la lengua de ellos; porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.

10 Día y noche la rodean sobre sus muros; e iniquidad y trabajo [hay] en medio de ella.

11 Agravios [hay] en medio de ella, y el fraude y engaño no se apartan de sus plazas.

12 Porque no me afrentó [un] enemigo, [lo cual] habría soportado; ni el que me aborrecía [se] engrandeció contra mí, porque me hubiera escondido de él;

13 mas tú, hombre, según mi estimación: mi señor, y mi familiar.

14 Porque juntos comunicábamos [dulcemente] los secretos, en la Casa de Dios andábamos en compañía.

15 Condenados sean a muerte, desciendan vivos al infierno, porque [hay] maldades en su compañía, entre ellos.

16 Yo a Dios clamaré; y el SEÑOR me salvará.

17 Tarde y mañana y a mediodía hablo y bramo; y él oirá mi voz.

18 [El] ha redimido en paz mi alma de la guerra contra mí; porque muchos fueron contra mí.

19 Dios oirá, y los quebrantará, y el que permanece desde la antigüedad (Selah); por cuanto no se mudan, ni temen a Dios. 20 Extendió sus manos contra sus pacíficos; ensució su pacto.

21 Ablandan más que manteca su boca, pero guerra [hay] en su corazón; enternecen sus palabras más que el aceite, mas ellos [son] cuchillos.

22 Echa sobre el SEÑOR tu carga, y él te sustentará; nunca permitará que resbale el justo.

23 Mas tú, oh Dios, los harás descender al pozo de la sepultura; los varones sanguinarios y engañadores no vivirán ni la mitad de sus días; pero yo confiaré en ti.

CAPÍTULO 56

1 Al Vencedor: sobre la paloma silenciosa en paraje muy distante. Mictam de David, cuando los filisteos le prendieron en Gat. Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre; me oprime combatiéndome cada día.

2 Me devoran mis enemigos cada día; porque muchos [son] los que pelean contra mí, oh Altísimo.

3 El día temo, [mas] yo en ti confío.

4 En Dios alabaré su palabra; en Dios he confiado, no temeré lo que la carne me hiciere.

5 Todos los días me contristan mis negocios; contra mí son todos [sus] pensamientos para mal.

6 Se reúnen, se esconden, miran ellos atentamente mis pisadas, esperando mi alma.

7 ¿Escaparán ellos por la iniquidad? Oh Dios, derriba los pueblos con tu furor.

8 Mis huidas has contado tú; pon mis lágrimas en tu odre, ciertamente en tu libro.

9 Entonces serán vueltos atrás mis enemigos el día que [yo] clamare a ti; en esto conozco que Dios [es] por mí.

10 En Dios alabaré [su] palabra; en el SEÑOR alabaré [su] palabra.

11 En Dios he confiado; no temeré lo que el hombre me pueda hacer.

12 Sobre mí, oh Dios, [están] tus promesas; te tributaré alabanzas.

13 Porque has librado mi vida de la muerte, ciertamente mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven.

CAPÍTULO 57

1 Al Vencedor: [sobre] No destruyas: Mictam de David, cuando huyó de delante de Saúl a la cueva. Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé, hasta que pasen los quebrantos.

2 Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me galardona.

3 El enviará desde los cielos, y me salvará de la infamia del que me devora; (Selah) Dios enviará su misericordia y su verdad.

4 Mi vida [está] entre leones; estoy echado entre hijos de hombres que echan llamas; sus dientes [son] lanzas y saetas, y su lengua cuchillo agudo.

5 Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra [se ensalze] tu gloria.

6 Red han armado a mis pasos; mi alma se ha abatido; hoyo han cavado delante de mí; cayeron en medio de él. (Selah.)

7 Pronto [está] mi corazón, oh Dios, mi corazón [está] dispuesto; cantaré, y diré salmos.

8 Despierta, oh gloria mía; despierta, salterio y arpa; me levantaré de mañana.

9 Te alabaré en los pueblos, oh Señor; cantaré de ti en las naciones.

10 Porque grande [es] hasta los cielos tu misericordia, y hasta las nubes tu verdad.

11 Ensálzate sobre los cielos, oh Dios; sobre toda la tierra [se ensalze] tu gloria.

CAPÍTULO 58

1 Al Vencedor: [sobre] No destruyas: Mictam de David. Por ventura oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de Adán?

2 Antes, de corazón obráis iniquidades en la tierra; [hacéis] pesar la violencia de vuestras manos.

3 Se extrañaron los impíos desde la matriz; erraron desde el vientre, hablando mentira.

4 Veneno tienen semejante al veneno de la serpiente; [son] como áspid sordo que cierra su oído;

5 que no oye la voz de los que encantan, por más hábil que el encantador sea.

6 Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas; quiebra, oh SEÑOR, las muelas de los leoncillos.

7 Córranse como aguas que se van de suyo; armen [sus] saetas como si fuesen cortadas.

8 Pasen [de este mundo] como el caracol que se deslíe; [como] el abortivo de mujer, no vean el sol.

9 Antes que vuestras ollas sientan [el fuego de] las espinas, así vivos, así airado, los arrebate [él] con tempestad.

10 Se alegrará el justo cuando viere la venganza; sus pies lavará en la sangre del impío.

11 Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay fruto para el justo; ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

CAPÍTULO 59

1 Al Vencedor: [sobre] No destruyas: Mictam de David, cuando envió Saúl, y guardaron la casa para matarlo. Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; ponme a salvo de los que se levantan contra mí.

2 Líbrame de los que obran iniquidad, y sálvame de varones sanguinarios.

3 Porque he aquí están acechando mi vida; se han juntado contra mí fuertes sin rebelión mía, y sin pecado mío, oh SEÑOR.

4 Sin delito [mío] corren y se aperciben; despierta para venir a mi encuentro, y mira.

5 Y tú, SEÑOR Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para visitar todos los gentiles; no hayas misericordia de todos los que se rebelan [con] iniquidad. (Selah.)

6 Se volverán a la tarde, ladrarán como perros, y rodearán la ciudad.

7 He aquí proferirán con su boca; cuchillos [están] en sus labios, porque [dicen]: ¿Quién oye?

8 Mas tú, SEÑOR, te reirás de ellos, te burlarás de todos los gentiles.

9 Para ti reservaré su fortaleza; porque Dios [es] mi defensa.

10 El Dios de mi misericordia me encontará [en el camino]; Dios me hará ver en mis enemigos [mi deseo].

11 No los matarás, para que mi pueblo no se olvide; hazlos vagar con tu fortaleza, y abátelos, oh SEÑOR, escudo nuestro,

12 [Por] el pecado de su boca, [por] la palabra de sus labios; y sean presos por su soberbia, y cuenten con maldición y con debilidad.

13 Acábalos con furor, acábalos, y no sean; y sepan que Dios domina en Jacob hasta los fines de la tierra. (Selah).

14 Vuelvan [pues] a la tarde, y ladren como perros, y rodeen la ciudad.

15 Anden ellos errantes para [hallar qué] comer; y si no se saciaren, murmuren.

16 Y yo cantaré tu fortaleza, y loaré de mañana tu misericordia; porque has sido mi amparo y refugio en el día de mi angustia.

17 Fortaleza mía, a ti cantaré; porque [eres] Dios de mi amparo, Dios de mi misericordia.

CAPÍTULO 60

1 Al Vencedor: sobre Susan-Hedut: Mictam de David, para enseñar. Cuando tuvo guerra contra Aram-Naharaim y contra Aram Sobat, y volvió Joab, e hirió a Edom en el valle de las salinas, [matando] doce mil. Oh Dios, tú nos has desechado, nos disipaste; te has airado: vuélvete a nosotros.

2 Hiciste temblar la tierra, la abriste; sana sus quiebras, porque titubea.

3 Has hecho ver a tu pueblo duras cosas; nos hiciste beber el vino de temblor.

4 Has dado a los que te temen bandera que alcen por la verdad. (Selah.)

5 Para que se libren tus amados, salva con tu diestra, y óyeme.

6 Dios pronunció en santidad; [yo] me alegraré; partiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.

7 Mío [es] Galaad, y mío [es] Manasés; y Efraín [es] la fortaleza de mi cabeza; Judá, mi legislador;

8 Moab, la vasija de mi lavatorio; sobre Edom echaré mi zapato; haz júbilo por razón de mí, oh Palestina.

9 ¿Quién me llevará a la ciudad fortalecida? ¿Quién me llevará hasta Idumea?

10 Ciertamente, tú, oh Dios, [que] nos habías desechado; y tu, oh Dios, [que] no salías con nuestras armadas.

11 Danos socorro contra el enemigo, que vana [es] la salud de los hombres.

12 En Dios haremos ejército; y él hollará nuestros enemigos.

CAPÍTULO 61

1 Al Vencedor; sobre Neginot: [Salmo] de David. Oye, oh Dios, mi clamor; a mi oración atiende.

2 Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare; a la peña más alta que me conduzcas,

3 porque [tú] has sido mi refugio, [mi] torre de fortaleza delante del enemigo.

4 [Yo] habitaré en tu tabernáculo para siempre; estaré seguro en el escondedero de tus alas.

5 Porque tú, oh Dios, has oído mis votos, has dado heredad a los que temen tu Nombre.

6 Días sobre días añadirás al Rey; sus años [serán] de generación a generación.

7 [El] estará para siempre delante de Dios; misericordia y verdad apercibe [que] lo conserven.

8 Así cantaré tu Nombre para siempre, pagando mis votos cada día.

CAPÍTULO 62

1 Al Vencedor: a Jedutún: Salmo de David. En Dios solamente se reposa mi alma; de él [es] mi salud.

2 El solamente [es] mi fuerte, y mi salud; [es] mi refugio, no resbalaré mucho.

3 ¿Hasta cuándo maquinaréis contra [un] varón? ¿Mataréis todos vosotros como pared desplomada, [como] cerca derribada?

4 Solamente consultan de arrojarle de su grandeza; aman la mentira, con su boca bendicen, pero maldicen en sus entrañas. (Selah.)

5 Alma mía, en Dios solamente reposa; porque de él [es] mi esperanza.

6 El solamente [es] mi fuerte y mi salud; mi refugio, no resbalaré.

7 En Dios [es] mi salud y mi gloria; peña de mi fortaleza; mi refugio [es] en Dios.

8 Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios [es] nuestro amparo. (Selah.)

9 Solamente, vanidad [son] los hijos de Adán, mentira los hijos del varón; pesándolos a todos juntos en la balanza, [serán] menos que la vanidad.

10 No confiéis en la violencia, ni en la rapiña no os envanezcáis; si se aumentare la hacienda, no pongáis el corazón [en ella].

11 Una vez habló Dios; dos veces he oído esto: Que de Dios [es] la fortaleza.

12 Y tuya Señor, [es] la misericordia; porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

CAPÍTULO 63

1 Salmo de David, estando en el desierto de Judá. Dios, Dios mío [eres] tú; a ti madrugaré; mi alma tuvo sed de ti, mi carne te desea en tierra de sequedad y transida sin aguas.

2 Así te miré en santidad, cuando vi tu fortaleza y tu gloria.

3 Porque mejor es tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.

4 Así te bendeciré en mi vida; en tu Nombre alzaré mis manos.

5 Como de sebo y de grosura será saciada mi alma; y con labios de alegría te alabará mi boca,

6 cuando me acordaré de ti en mi lecho, [cuando] meditaré de ti en las velas de la noche.

7 Porque has sido mi socorro; y [así] en la sombra de tus alas me regocijaré.

8 Mi alma se apegó tras [de] ti; tu diestra me ha sustentado.

9 Mas los [que] para destrucción buscaron mi alma, descendieron en las bajuras de la tierra.

10 Los matarán a filo de espada; serán porción de [las] zorras.

11 Y el rey se alegrará en Dios; serán alabados todos los que juran por él; porque la boca de los que hablan mentira, será cerrada.

CAPÍTULO 64

1 Al Vencedor: Salmo de David. Escucha, oh Dios, mi voz en mi oración; guarda mi vida del miedo del enemigo.

2 Escóndeme del secreto [consejo] de los malignos; de la conspiración de los que obran iniquidad;

3 que amolaron su lengua como cuchillo, [y] armaron [por] su saeta palabra amarga,

4 para asaetear a escondidas al perfecto; de improviso lo asaetean, y no temen.

5 Se afirman a sí mismos la palabra mala, tratan de esconder los lazos, [y] dicen: ¿Quién los ha de ver?

6 Escudriñan iniquidades, perfeccionan y ponen en efecto lo que inventaron en lo íntimo de cada uno, y [en su] corazón inventivo.

7 Mas Dios los herirá con saeta; de repente serán sus plagas.

8 Y harán caer sobre sí sus [mismos] consejos y acuerdos; se espantarán todos los que los vieren.

9 Y temerán todos los hombres, y anunciarán la obra de Dios, y entenderán su obra.

10 El justo se alegrará en el SEÑOR, y se asegurará en él; y se alabarán [en El] todos los rectos de corazón.

CAPÍTULO 65

1 Al Vencedor: Salmo de David, Canción. En ti reposa la alabanza, oh Dios, en Sión; y a ti se pagará el voto.

2 [Tú] oyes la oración; a ti vendrá toda carne.

3 Palabras de iniquidades me sobrepujaron; [mas] nuestras rebeliones tú las limpiarás.

4 Dichoso [el que tú] escogieres, e hicieres llegar para que habite en tus atrios; seremos saciados del bien de tu Casa, de tu santo templo.

5 Con tremendas cosas, nos oirás en justicia, oh Dios de nuestra salud, esperanza de todos los fines de la tierra, y las lejuras del mar.

6 [Tú], el que afirma los montes con su potencia, ceñido de valentía.

7 El que amansa el estruendo de los mares, el estruendo de sus ondas, y el alboroto de los gentiles.

8 Y los habitadores de los fines [de la tierra] temen de tus maravillas; que haces alegrar las salidas de la mañana y de la tarde.

9 Visitas la tierra, y desde que la has hecho desear mucho, la enriqueces con el Río de Dios lleno de aguas; preparas el grano de ellos, porque así la ordenaste.

10 Embriagas sus surcos, haces descender [el agua en] sus regaderas; la ablandas con lluvias, bendices sus renuevos.

11 [Tú] coronas el año de tus bienes; y tus nubes destilan grosura.

12 Destilan sobre las habitaciones del desierto; y los collados se ciñen de alegría.

13 Se visten los llanos de ovejas, y los valles se cubren de grano; dan voces de júbilo, y aun cantan.

CAPÍTULO 66

1 Al Vencedor: Canción de Alabanza. Jubilad a Dios toda la tierra.

2 Cantad la gloria de su Nombre; poned gloria [en] su alabanza.

3 Decid a Dios: ¡Cuán terrible [eres en] tus obras! Por lo grande de tu fortaleza se sujetarán a ti tus enemigos.

4 Toda la tierra te adorará, y cantará a ti; cantarán a tu Nombre. (Selah.)

5 Venid, y ved las obras de Dios, terrible en hechos sobre los hijos de los hombres.

6 Volvió el mar en seco; por el río pasaron a pie; allí nos alegramos en él.

7 El se enseñorea con su fortaleza para siempre; sus ojos atalayan sobre los gentiles; los rebeldes no serán ensalzados. (Selah.)

8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, y haced oír la voz de su alabanza.

9 El es el que puso nuestra alma en vida, y no permitió que nuestros pies resbalasen.

10 Porque [tú] nos probaste, oh Dios; nos afinaste como se afina la plata.

11 Nos metiste en la red; pusiste apretura en nuestros lomos.

12 Hiciste subir varón sobre nuestra cabeza; entramos en fuego y en aguas, y nos sacaste a abundancia.

13 Entraré en tu Casa con holocaustos; te pagaré mis votos,

14 que pronunciaron mis labios, y habló mi boca, cuando estaba angustiado.

15 Holocaustos de cebados te ofreceré, con perfume de carneros; sacrificaré bueyes y machos cabríos. (Selah.)

16 Venid, oíd todos los que teméis a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma.

17 A él clamé con mi boca, y fue ensalzado con mi lengua.

18 Si en mi corazón hubiese [yo] mirado [a la] iniquidad, el Señor no me oiría.

19 [Mas] ciertamente [me] oyó Dios; atendió a la voz de mi oración. 20 Bendito Dios, que no echó de sí mi oración, ni de mí su misericordia.

CAPÍTULO 67

1 Al Vencedor: en Neginot: Salmo de Canción. Dios tenga misericordia de nosotros, y nos bendiga; haga resplandecer su rostro sobre nosotros (Selah);

2 para que conozcamos en la tierra tu camino, entre todos los gentiles tu salud.

3 Alábente los pueblos, oh Dios; Alábente todos los pueblos.

4 Alégrense y gócense los gentiles cuando juzgares los pueblos con equidad, y pastorearás los gentiles en la tierra. (Selah.)

5 Alábente los pueblos, oh Dios: Alábente todos los pueblos.

6 Entonces la tierra dará su fruto; nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.

7 Bendíganos Dios, y témanlo todos los confines de la tierra.

CAPÍTULO 68

1 Al Vencedor: de David: Salmo de Canción. Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos, y huyan delante de El los que le aborrecen.

2 Como es lanzado el humo, [los] lanzarás; como se derrite la cera delante del fuego, [así] perecerán los impíos delante de Dios.

3 Mas los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios, y saltarán de alegría.

4 Cantad a Dios, cantad salmos a su Nombre; ensalzad al que cabalga sobre los cielos; JAH [es] su Nombre, y alegraos delante de él.

5 Padre de huérfanos y defensor de viudas, [es] Dios en la morada de su santuario;

6 el Dios que hace habitar en familia [a] los solos; que saca a los aprisionados con grillos; mas los rebeldes habitan en sequedad.

7 Oh Dios, cuando tú saliste delante de tu pueblo, cuando anduviste por el desierto, (Selah,)

8 la tierra tembló; también destilaron los cielos [su lluvia] ante la presencia de Dios; aquel Sinaí [tembló] delante de Dios, del Dios de Israel.

9 Abundante lluvia esparciste, oh Dios, a tu heredad; y cuando se cansó, tú la recreaste.

10 Tu compañía estaba en ella; por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.

11 El Señor dará palabra; de los evangelizadores [habrá] grande ejército.

12 Huyan, huyan reyes de ejércitos; y la moradora de la casa partía los despojos.

13 Aunque seáis echados entre las ollas, [seréis como] las alas de la paloma cubierta de plata, y sus plumas con amarillez de oro.

14 Cuando esparcía el Omnipotente los reyes [que estuvieron] en ella, se emblanqueció ésta como la nieve en Salmón.

15 Monte de Dios es el monte de Basán; monte alto el de Basán.

16 ¿Por qué saltasteis, oh montes altos? Este monte amó Dios para su asiento; ciertamente el SEÑOR habitará [en él] para siempre.

17 Los carros de Dios [son] dos millares de miles de ángeles, el Señor entre ellos, [como] en Sinaí, [así] en el santuario.

18 Subiste a lo alto, cautivaste [la] cautividad, tomaste dones para los hombres, y también para los rebeldes, para que habite entre ellos JAH Dios.

19 Bendito el Señor; cada día nos colma de beneficios [el] Dios de nuestra salud. (Selah.) 20 Dios, nuestro Dios ha de salvarnos; y el Señor DIOS tiene salidas para la muerte.

21 Ciertamente Dios herirá la cabeza de sus enemigos, la cabelluda mollera del que camina en sus pecados.

22 El Señor dijo: De Basán haré volver, [te] haré volver de lo profundo del mar:

23 Porque tu pie se embermejecerá de sangre de tus enemigos, y de ella la lengua de tus perros.

24 Vieron tus caminos, oh Dios; los caminos de mi Dios, de mi Rey, en el santuario.

25 Los cantores iban delante, los tañedores detrás; en medio, las doncellas, con panderos.

26 Bendecid a Dios en [las] congregaciones; al Señor, vosotros del linaje de Israel.

27 Allí [estaba] Benjamín, pequeño, señoreándolos, príncipes de Judá en su congregación, príncipes de Zabulón, príncipes de Neftalí.

28 Tu Dios ha ordenado tu fuerza; confirma, oh Dios, lo que has obrado en nosotros.

29 Desde tu templo en Jerusalén; a ti ofrecerán los reyes dones.

30 Reprende escuadrón de lanza, escuadrón de fuertes con señores de pueblos hollándolos con [sus] piezas de plata; destruye los pueblos que quieren guerras.

31 Vendrán príncipes de Egipto; Etiopía apresurará sus manos a Dios.

32 Reinos de la tierra, cantad a Dios, cantad al Señor (Selah);

33 Al que cabalga sobre los cielos de los cielos de antigüedad; he aquí dará su voz, poderosa voz.

34 Atribuid fortaleza a Dios; sobre Israel es su magnificencia, y su fortaleza [está] en las nubes.

35 Terrible [eres], oh Dios, desde tus santuarios; el Dios de Israel, él da fortaleza y fuerzas a [su] pueblo. Bendito el Dios.

CAPÍTULO 69

1 Al Vencedor: sobre Sosanim: Salmo de David. Sálvame, oh Dios, porque las aguas han entrado hasta el alma.

2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no [hay] pie; soy venido en profundos de aguas, y la corriente me ha anegado.

3 He trabajado llamando, mi garganta se ha enronquecido; han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios.

4 Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza los que me aborrecen sin causa; se han fortalecido mis enemigos, los que me destruyen sin por qué; entonces devolví lo que no hurté.

5 Dios, tú sabes mi locura; y mis delitos no te son ocultos.

6 No sean avergonzados por mi [causa] los que te esperan, [oh] Señor DIOS de los ejércitos; no sean confusos por mí los que te buscan, oh Dios de Israel.

7 Porque por ti he sufrido afrenta; confusión ha cubierto mi rostro.

8 He sido extrañado de mis hermanos, y extraño a los hijos de mi madre.

9 Porque me consumió el celo de tu Casa; y los denuestos de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.

10 Y lloré con ayuno de mi alma; y me has sido por afrenta.

11 Puse además cilicio por mi vestido; y vine a serles por proverbio.

12 Hablaban contra mí los que se sentaban a la puerta, y [me zaherían] en las canciones de los bebedores de sidra.

13 Pero yo [enderezaba] mi oración a ti, oh SEÑOR, al tiempo de la buena voluntad. Oh Dios, por la multitud de tu misericordia, por la verdad de tu salud, óyeme.

14 Sácame del lodo, y no sea [yo] anegado; sea [yo] libertado de los que me aborrecen, y de lo profundo de las aguas.

15 No me anegue el ímpetu de las aguas, ni me absuerba la hondura, ni el pozo cierre sobre mí su boca.

16 Oyeme, SEÑOR, porque apacible [es] tu misericordia; mírame conforme a la multitud de tus miseraciones.

