# Sagradas Escrituras Version Antigua

## Part 82

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15 Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte.

16 Porque perros me han rodeado, me [ha] cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies.

17 Contar puedo todos mis huesos; ellos miran, me consideran.

18 Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

19 Mas tú, SEÑOR, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda. 20 Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi vida.

21 Sálvame de la boca del león, y de los cuernos de los unicornios líbrame.

22 Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré.

23 Los que teméis al SEÑOR, alabadle; toda la simiente de Jacob glorificadle; y temed de él, toda la simiente de Israel.

24 Porque no menospreció ni abominó la aflicción del pobre [en espíritu], ni de él escondió su rostro; y cuando clamó a él, le oyó.

25 De ti [será] mi alabanza en la grande congregación; mis votos pagaré delante de los que le temen.

26 Comerán los humildes, y serán saciados; alabarán al SEÑOR los que le buscan; vivirá vuestro corazón para siempre.

27 Se acordarán, y se volverán al SEÑOR todos los términos de la tierra; y se humillarán delante de ti todas las familias de los gentiles.

28 Porque del SEÑOR [es] el reino; y [él] se enseñoreará de los gentiles.

29 Comerán y adorarán todos los gruesos de la tierra; delante de él se arrodillarán todos los que descienden al polvo, y ninguno puede vivificar su propio alma.

30 La simiente le servirá; será contada al SEÑOR por generación.

31 Vendrán, y anunciarán al pueblo que naciere, su justicia que él hizo.

CAPÍTULO 23

1 Salmo de David. El SEÑOR [es] mi pastor; no desfalleceré.

2 En lugares de delicados pastos me hará yacer; junto a aguas de reposo me pastoreará.

3 Convertirá mi alma; me guiará por sendas de justicia por su nombre.

4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal [alguno]; porque tú [estarás] conmigo; tu vara y tu cayado me confortarán.

5 Aderezarás mesa delante de mí, en presencia de mis angustiadores; ungiste mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

6 Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida; y en la Casa del SEÑOR reposaré para siempre.

CAPÍTULO 24

1 Salmo de David. Del SEÑOR es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan.

2 Porque él la fundó sobre los mares, y sobre los ríos la afirmó.

3 ¿Quién subirá al monte del SEÑOR? ¿Y quién estará en el lugar de su santidad?

4 El limpio de manos, y limpio de corazón; el que no tomó en vano mi Nombre, ni juró con engaño.

5 [El] recibirá bendición del SEÑOR, y justicia del Dios de salud.

6 Esta [es] la generación de los que le buscan, de los que buscan tu rostro, oh Jacob. (Selah.)

7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.

8 ¿Quién [es] este Rey de gloria? El SEÑOR el fuerte [y] valiente, el SEÑOR el valiente en batalla.

9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, y alzaos vosotras, puertas eternas, y entrará el Rey de gloria.

10 ¿Quién [es] este Rey de gloria? El SEÑOR de los ejércitos, él [es] el Rey de la gloria. (Selah.)

CAPÍTULO 25

1 Salmo de David. [Alef] A ti, oh SEÑOR, levantaré mi alma.

2 [Bet] Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, no se alegren de mí mis enemigos.

3 [Guímel] Ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan será avergonzado; serán avergonzados los que [se] rebelan sin causa.

4 [Dálet] Tus caminos, oh SEÑOR, me haces saber; tus sendas me enseñas.

5 [He] Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque tú [eres] el Dios de mi salud; a ti he esperado todo el día.

6 [Vau] Acuérdate, oh SEÑOR, de tus conmiseraciones y de tus misericordias, que [son] perpetuas.

7 [Zain] De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh SEÑOR.

8 [Chet] Bueno y recto [es] el SEÑOR; por tanto él enseñará a los pecadores el camino.

9 [Tet] Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera.

10 [Yod] Todas las sendas del SEÑOR [son] misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios.

11 [Caf] Por tu Nombre, oh SEÑOR, perdona también mi pecado; porque es grande.

12 [Lámed] ¿Quién [es] el varón que teme al SEÑOR? El le enseñará el camino que ha de escoger.

13 [Mem] Su alma reposará en el bien, y su simiente heredará la tierra.

14 [Nun] El secreto del SEÑOR es para los que le temen; y a ellos hará conocer su pacto.

15 [Sámec] Mis ojos [están] siempre hacia el SEÑOR; porque él sacará mis pies de la red.

16 [Ayin] Mírame, y ten misericordia de mí; porque [estoy] solo y pobre.

17 [Tsade] Las angustias de mi corazón se han aumentado; sácame de mis congojas.

18 [Resh] Mira mi aflicción y mi trabajo; y perdona todos mis pecados.

19 [Resh] Mira mis enemigos, que se han multiplicado, y con odio injusto me han aborrecido. 20 [Sin] Guarda mi alma, y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti confié.

21 [Taf] Integridad y rectitud me guardarán; porque a ti he esperado.

22 [Pe] Redime, oh Dios, a Israel de todas sus angustias.

CAPÍTULO 26

1 De David. Júzgame, oh SEÑOR, porque yo en mi integridad he andado; y en el SEÑOR he confiado; no vacilaré.

2 Pruébame, oh SEÑOR, y sondéame; funde mis riñones y mi corazón.

3 Porque tu misericordia [está] delante de mis ojos, y en tu verdad ando.

4 No me he sentado con los varones de falsedad; ni entré con los hipócritas.

5 Aborrecí la congregación de los malignos, y con los impíos nunca me senté.

6 Lavaré en inocencia mis manos, y andaré alrededor de tu altar, oh SEÑOR:

7 Para exclamar con voz de acción de gracias, y para contar todas tus maravillas.

8 SEÑOR, la habitación de tu Casa he amado, y el lugar del tabernáculo de tu gloria.

9 No juntes con los pecadores mi alma, ni con los varones de sangre mi vida,

10 en cuyas manos [está] el mal, y su diestra [está] llena de sobornos.

11 Mas yo ando en mi integridad; redímeme, y ten misericordia de mí.

12 He caminado en rectitud; en las congregaciones bendeciré al SEÑOR.

CAPÍTULO 27

1 De David. El SEÑOR [es] mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré? El SEÑOR [es] la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de atemorizarme?

2 Cuando se allegaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.

3 Aunque se asiente campamento contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo en esto confío.

4 Una cosa he demandado al SEÑOR, ésta buscaré; que esté [yo] en la Casa del SEÑOR todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del SEÑOR, y para inquirir en su templo.

5 Porque [él] me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me esconderá en el escondrijo de su tienda; en roca me pondrá alto.

6 Y luego ensalzará mi cabeza sobre mis enemigos en derredor mío; y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y salmearé al SEÑOR.

7 Oye, oh SEÑOR, mi voz [con que a ti] llamo; ten misericordia de mí, y respóndeme.

8 Mi corazón [me] ha dicho de ti: Buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh SEÑOR.

9 No escondas tu rostro de mí, no apartes con ira a tu siervo; mi ayuda has sido; no me dejes y no me desampares, Dios de mi salud.

10 Porque mi padre y mi madre me dejaron, y el SEÑOR me recogió.

11 Enséñame, oh SEÑOR, tu camino, y guíame por senda de rectitud, a causa de mis enemigos.

12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y quien habla calumnia.

13 [Hubiera yo desmayado], si no creyese que tengo de ver la bondad del SEÑOR en la tierra de los vivientes.

14 Aguarda al SEÑOR; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera al SEÑOR.

CAPÍTULO 28

1 De David. A ti llamaré, oh SEÑOR, fuerza mía; no [te] desentiendas de mí; para que no sea [yo], dejándome [tú], semejante a los que descienden al sepulcro.

2 Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, cuando alzo mis manos al templo de tu santidad.

3 No me arrebates a una con los malos, y con los que hacen iniquidad; [los] cuales hablan paz con su prójimo, y la maldad [está] en su corazón.

4 Dales conforme a su obra, y conforme a la malicia de sus hechos; dales conforme a la obra de sus manos, dales su paga.

5 Porque no entendieron las obras del SEÑOR, y el hecho de sus manos, los derribará, y no los edificará.

6 Bendito el SEÑOR, que oyó la voz de mis ruegos.

7 El SEÑOR [es] mi fortaleza y mi escudo; en él esperó mi corazón, y fui ayudado; por tanto se gozó mi corazón, y con mi canción le alabaré.

8 El SEÑOR es la fortaleza de su pueblo, y el esfuerzo de las saludes de su ungido.

9 Salva a tu pueblo, y bendice a tu heredad; y pastoréalos y ensálzalos para siempre.

CAPÍTULO 29

1 Salmo de David. Dad al SEÑOR, oh hijos de fuertes, dad al SEÑOR la gloria y la fortaleza.

2 Dad al SEÑOR la gloria de su nombre; humillaos al SEÑOR en la gloria de [la] santidad.

3 Voz del SEÑOR sobre las aguas; el Dios de gloria hizo tronar; el SEÑOR sobre las muchas aguas.

4 Voz del SEÑOR con potencia; voz del SEÑOR con gloria.

5 Voz del SEÑOR que quebranta los cedros; y quebrantó el SEÑOR los cedros del Líbano.

6 Y los hizo saltar como becerros; al Líbano y al Sirión como hijos de unicornios.

7 Voz del SEÑOR que corta llamas de fuego.

8 Voz del SEÑOR [que] hará temblar el desierto; hará temblar el SEÑOR el desierto de Cades.

9 Voz del SEÑOR [que] hará estar de parto a las ciervas, y desnudará la breñas; y en su templo todos los suyos [le] dicen gloria.

10 El SEÑOR preside en el diluvio, y se asentó el SEÑOR por rey para siempre.

11 El SEÑOR dará fortaleza a su pueblo; el SEÑOR bendecirá a su pueblo en paz.

CAPÍTULO 30

1 Salmo de canción al estrenar la casa de David: Te ensalzaré, oh SEÑOR; porque me has ensalzado; y no hiciste alegrar mis enemigos de mí.

2 SEÑOR Dios mío, clamé a ti, y me sanaste.

3 Oh SEÑOR, hiciste subir mi alma del sepulcro; me diste vida de mi descendimiento a la sepultura.

4 Cantad al SEÑOR sus misericordiosos, y celebrad la memoria de su santidad.

5 Porque un momento [hay] en su furor; mas en su voluntad [está la] vida: por la tarde durará el lloro, y a la mañana [vendrá] la alegría.

6 Y dije yo en mi prosperidad: No seré jamás conmovido;

7 porque [tú], SEÑOR, por tu benevolencia has asentado mi monte con fortaleza. Escondiste tu rostro, fui conturbado.

8 A ti, oh DIOS, llamaré; y al Señor suplicaré.

9 ¿Qué provecho [hay] en mi muerte, cuando yo descendiere al hoyo? ¿Te alabará el polvo? ¿Anunciará tu verdad?

10 Oye, oh SEÑOR, y ten misericordia de mí: SEÑOR, sé [tú] mi ayudador.

11 Has tornado mi endecha en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.

12 Por tanto a ti canté gloria, y no callé; SEÑOR Dios mío, te alabaré para siempre.

CAPÍTULO 31

1 Al Vencedor: Salmo de David. En ti, [oh] SEÑOR, he esperado; no sea yo avergonzado para siempre; líbrame en tu justicia.

2 Inclina a mí tu oído, líbrame presto; seme por roca de fortaleza, por casa fuerte para salvarme.

3 Porque tú [eres] mi roca y mi castillo; y por tu Nombre me guiarás, y me encaminarás.

4 Me sacarás de la red que han escondido para mí; porque tú eres mi fortaleza.

5 En tu mano encomendaré mi espíritu; [tú] me redimirás, [oh] SEÑOR, Dios de verdad.

6 Aborrecí a los que esperan en vanidades ilusorias; mas yo en el SEÑOR he esperado.

7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia; porque has visto mi aflicción; has conocido mi alma en las angustias;

8 y no me encerraste en mano del enemigo; hiciste estar mis pies en anchura.

9 Ten misericordia de mí, oh SEÑOR, que estoy en angustia; se han carcomido de pesar mis ojos, mi alma, y mis entrañas.

10 Porque se ha acabado mi vida con dolor, y mis años con suspiro; se ha enflaquecido mi fuerza a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

11 De todos mis enemigos he sido oprobio, y de mis vecinos en gran manera, y horror a mis conocidos; los que me ven fuera, huyen de mí.

12 He sido olvidado del todo como [un] muerto; he venido a ser como [un] vaso perdido.

13 Porque he oído afrenta de muchos, cerrado de temores; cuando consultaban juntos contra mí, e ideaban para prenderme el alma.

14 Mas yo en ti confié, oh SEÑOR; [yo] dije: Dios mío [eres] tú.

15 En tu mano [están] mis tiempos; líbrame de la mano de mis enemigos, y de mis perseguidores.

16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo; sálvame por tu misericordia.

17 SEÑOR, no sea yo confundido, porque te he invocado; sean confusos los impíos, sean cortados para el infierno.

18 Enmudezcan los labios mentirosos, que hablan contra el justo [cosas] duras, con soberbia y menosprecio.

19 ¡Cuán grande [es] tu bien, que has guardado para los que te temen, que has obrado para los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres! 20 Los esconderás en el escondedero de tu rostro de las arrogancias del hombre; los esconderás en el tabernáculo [a cubierto] de contención de lenguas.

21 Bendito el SEÑOR, porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fuerte.

22 Y decía yo en mi premura: cortado soy de delante de tus ojos; [mas tú] ciertamente oíste la voz de mis ruegos, cuando a ti clamaba.

23 Amad al SEÑOR todos vosotros sus misericordiosos; a los fieles guarda el SEÑOR, y paga abundantemente al que obra con soberbia.

24 Esforzaos y esfuércese vuestro corazón todos los que esperáis en el SEÑOR.

CAPÍTULO 32

1 De David: Masquil. Bienaventurado el perdonado de rebelión, el encubierto de pecado.

2 Bienaventurado el hombre a quien no contará el SEÑOR la iniquidad, y en cuyo espíritu no [hay] engaño.

3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.

4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; se volvió mi verdor en sequedades de verano. (Selah.)

5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Confesaré, dije, contra mí mis rebeliones al SEÑOR; y tú perdonarás la maldad de mi pecado. (Selah.)

6 Por esto orará a ti todo misericordioso en el tiempo de [poder] hallarte; ciertamente en la inundación de las muchas aguas no llegarán [éstas] a él.

7 Tú eres mi escondedero; de la angustia me guardarás; [con] clamores de libertad me rodearás. (Selah.)

8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que andarás; sobre ti fijaré mis ojos.

9 No seáis como el caballo, [o] como el mulo, sin entendimiento; con cabestro y con freno su boca ha de ser sujetada, porque si no, no lleguen a ti.

10 Muchos dolores para el impío; mas el que espera en el SEÑOR, lo cercará [la] misericordia.

11 Alegraos en el SEÑOR, y gozaos, justos; y cantad todos [vosotros] los rectos de corazón.

CAPÍTULO 33

1 Cantad justos en el SEÑOR; a los rectos [es] hermosa la alabanza.

2 Celebrad al SEÑOR con arpa; cantadle con salterio y decacordio.

3 ¡Cantadle canción nueva! Hacedlo bien tañendo con júbilo.

4 Porque recta [es] la palabra del SEÑOR, y toda su obra [es hecha] con verdad.

5 El ama justicia y juicio; de la misericordia del SEÑOR [está] llena la tierra.

6 Con la palabra del SEÑOR fueron hechos los cielos, y todo el ejército de ellos con el espíritu de su boca.

7 El junta como en un montón las aguas del mar; el pone por tesoros los abismos.

8 Tema al SEÑOR toda la tierra; teman de él todos los habitadores del mundo.

9 Porque él dijo, y fue [hecho]; él mandó, y existió.

10 El SEÑOR hace anular el consejo de los gentiles, y hace anular las maquinaciones de los pueblos.

11 El consejo del SEÑOR permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.

12 Bienaventurada la gente de que el SEÑOR es su Dios; el pueblo a quien escogió por heredad para sí.

13 Desde los cielos miró el SEÑOR; vio a todos los hijos de Adán.

14 Desde la morada de su asiento miró sobre todos los moradores de la tierra.

15 El formó el corazón de todos ellos; el considera todas sus obras.

16 El rey no es salvo con la multitud del ejército; no escapa el valiente con la mucha fuerza.

17 Vanidad es el caballo para la salud; con la grandeza de su fuerza no librará.

18 He aquí, el ojo del SEÑOR sobre los que le temen, sobre los que esperan su misericordia;

19 para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en el hambre. 20 Nuestra alma esperó al SEÑOR; nuestra ayuda y nuestro escudo [es] él.

21 Por tanto en él se alegrará nuestro corazón, porque en el Nombre de su santidad hemos confiado.

22 Sea tu misericordia, oh SEÑOR, sobre nosotros, como te hemos esperado.

CAPÍTULO 34

1 De David, cuando mudó su semblante delante de Abimelec, y él lo echó, y se fue. [Alef] Bendeciré al SEÑOR en todo tiempo; su alabanza [será] siempre en mi boca.

2 [Bet] En el SEÑOR se gloriará mi alma; lo oirán los mansos, y se alegrarán.

3 [Guímel] Engrandeced al SEÑOR conmigo, y ensalcemos su Nombre a una.

4 [Dálet] Busqué al SEÑOR, y [él] me oyó; y me libró de todos mis temores.

5 [He] ¡A él miraron y fueron alumbrados! Y sus rostros no se avergonzaron.

6 [Vau] Este pobre llamó, y [le] oyó el SEÑOR, y lo libró de todas sus angustias.

7 [Zain] El ángel del SEÑOR acampa en derredor de los que le temen, y los defiende.

8 [Chet] Gustad, y ved que [es] bueno el SEÑOR; dichoso el hombre que confiará en él.

9 [Tet] Temed al SEÑOR, [vosotros] sus santos; porque no hay falta para los que le temen.

10 [Yod] Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; pero los que buscan al SEÑOR, no tendrán falta de ningún bien.

11 [Caf] Venid, hijos, oídme; [el] temor del SEÑOR os enseñaré.

12 [Lámed] ¿Quién [es] el hombre que desea vida, que codicia días para ver el bien?

13 [Mem] Guarda tu lengua de mal, y tus labios de hablar engaño.

14 [Nun] Apártate del mal, y haz el bien; busca la paz, y síguela.

15 [Sámec] Los ojos del SEÑOR [están] sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.

16 [Ayin] La ira del SEÑOR contra los que mal hacen, para cortar de la tierra la memoria de ellos.

17 [Pe] Clamaron [los justos], y el SEÑOR oyó, y los libró de todas sus angustias.

18 [Tsade] Cercano [está] el SEÑOR a los quebrantados de corazón; y a los molidos de espíritu salvará.

19 [Cof] Muchos [son] los males del justo; mas de todos ellos lo librará el SEÑOR; 20 [Resh] guardando todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.

21 [Sin] Matará al malo la maldad; y los que aborrecen al justo serán asolados.

22 [Tau] El SEÑOR redime el alma de sus siervos; y no serán asolados cuantos en él confían.

CAPÍTULO 35

1 De David. Disputa, oh SEÑOR, con los que contra mí contienden; pelea con los que me combaten.

2 Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda.

3 Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di a mi alma: Yo soy tu salud.

4 Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi alma; vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal piensan.

5 Sean como el tamo delante del viento; y el ángel del SEÑOR los acose.

6 Sea su camino oscuridad y resbaladeros; y el ángel del SEÑOR el que los persiga.

7 Porque sin causa escondieron para mí el hoyo de su red; sin causa hicieron hoyo para mi alma.

8 Véngale el quebrantamiento sin que [lo] sepa, y su red que escondió lo prenda; con quebrantamiento caiga en ella.

9 Y gócese mi alma en el SEÑOR; y alégrese en su salud.

10 Todos mis huesos dirán: SEÑOR, ¿quién como tú, que libras al pobre del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja?

11 Se levantaron testigos falsos; me demandaron lo que no sabía;

12 me devolvieron mal por bien, hasta volver solo a mi alma.

13 Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se revolvía en mi seno.

14 Como [por mi] compañero, como [por] mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.

15 [Pero ellos] se alegraron en mi cojera, y se juntaron; se juntaron contra mí los verdugos, y [yo] no [lo] entendía; me despedazaban, y no cesaban;

16 con los lisonjeros escarnecedores truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes.

17 Señor, ¿hasta cuándo verás [esto]? Res-taura mi alma de sus quebrantamientos, mi vida de los leones.

18 Te confesaré en grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo.

19 No se alegren de mí mis enemigos sin por qué; [ni] los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo. 20 Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.

21 Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!

22 Tú lo has visto, oh SEÑOR; no calles: Señor, de mí no te alejes.

23 Recuerda y despierta para mi juicio, para mi causa, Dios mío y Señor mío.

24 Júzgame conforme a tu justicia, SEÑOR Dios mío; y no se alegren de mí.

25 No digan en su corazón: ¡Ea, nuestro deseo es cumplido! No digan: ¡Lo hemos devorado!

26 Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.

27 Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea ensalzado el SEÑOR, que ama la paz de su siervo.

28 Y mi lengua hablará de tu justicia; todo el día de tu loor.

CAPÍTULO 36

1 Al Vencedor: del siervo del SEÑOR, de David. La rebelión del impío me dice al corazón: No [hay] temor de Dios delante de sus ojos.

2 Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, hasta que su iniquidad sea hallada aborrecible.

3 Las palabras de su boca [son] iniquidad y fraude; no quiso entender para bien hacer.

4 Iniquidad piensa sobre su cama; está en camino no bueno, no aborrece el mal.

5 SEÑOR, hasta los cielos [es] tu misericordia; tu verdad hasta las nubes.

6 Tu justicia como los montes de Dios, tus juicios abismo grande: Oh SEÑOR, al hombre y al animal conservas.

7 ¡Cuán ilustre, oh Dios, es tu misericordia! [Por eso] los hijos de Adán se abrigan en la sombra de tus alas.

8 Se embriagarán de la grosura de tu Casa; y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.

9 Porque contigo [está] el manantial de la vida; en tu luz veremos la luz.

10 Extiende tu misericordia a los que te conocen, y tu justicia a los rectos de corazón.

11 No venga pie de soberbia contra mí; y mano de impíos no me mueva.

12 Allí cayeron los obradores de iniquidad. Fueron derribados, y no pudieron levantarse.

CAPÍTULO 37

1 De David. [Alef] No te enojes con los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.

2 Porque como hierba serán presto cortados, y decaerán como verdor de renuevo.

3 [Bet] Espera en el SEÑOR, y haz bien; vive en la tierra, y manten [la] verdad.

4 Pon asimismo tu delicia en el SEÑOR, y [él] te dará las peticiones de tu corazón.

5 [Guímel] Vuelve hacia el SEÑOR tu camino; y espera en él; y él hará.

6 Y exhibirá tu justicia como la luz, y tu rectitud como el mediodía.

7 [Dálet] Calla ante el SEÑOR, y espera en él; no te enojes con el que prospera en su camino, con el hombre que hace maldades.

8 [He] Déjate de la ira, y depón el enojo; no te enojes en manera alguna para hacerte malo.

9 Porque los malignos serán talados, mas los que esperan al SEÑOR, ellos heredarán la tierra.

10 [Vau] Pues de aquí a poco no [estará] el malo; y contemplarás sobre su lugar, y no aparecerá.

11 Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán con la multitud de la paz.

12 [Zain] Piensa el impío contra el justo, y cruje sobre él sus dientes.

13 El Señor se reirá de él; porque ve que viene su día.

14 [He] Los impíos desenvainaron espada, y entesaron su arco, para arruinar al pobre y al menesteroso; para degollar a los de recto proceder.

15 La espada de ellos entrará en su [mismo] corazón, y su arco será quebrado.

16 [Tet] Mejor es lo poco del justo, que las muchas riquezas de los pecadores.

17 Porque los brazos de los impíos serán quebrados; mas el que sustenta a los justos [es] el SEÑOR.

18 [Yod] Conoce el SEÑOR los días de los perfectos; y su heredad será para siempre.

19 No serán avergonzados en el mal tiempo; y en los días de hambre serán saciados. 20 [Caf] Porque los impíos perecerán, y los enemigos del SEÑOR como los más gordos de los carneros serán consumidos; se disiparán como humo.

