# Sagradas Escrituras Version Antigua

## Part 78

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5 La antorcha [es] tenida en poco en el pensamiento del próspero; la cual se aparejó contra las caídas de los pies.

6 Las tiendas de los ladrones están en paz; y los que provocan a Dios, y los que traen dioses en sus manos viven seguros.

7 Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, que ellas te enseñarán; y a las aves de los cielos, que ellas te lo mostrarán;

8 o habla a la tierra, que ella te enseñará; los peces del mar te [lo] declararán [también].

9 ¿Qué cosa de todas éstas no entiende que la mano del SEÑOR la hizo?

10 En su mano está el alma de todo viviente, y el espíritu de toda carne humana.

11 Ciertamente el oído prueba las palabras, y el paladar gusta las viandas.

12 En los viejos [está] la ciencia, y en la larga edad la inteligencia.

13 Con Dios [está] la sabiduría y la fortaleza; suyo [es] el consejo y la inteligencia.

14 He aquí, él derribará, y no será edificado; encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.

15 He aquí, él detendrá las aguas, y se secarán; él las enviará, y destruirán la tierra.

16 Con él [está] la fortaleza y la existencia; suyo es el que yerra, y el que hace errar.

17 El hace andar a los consejeros desnudos de consejo, y hace enloquecer a los jueces.

18 El suelta la atadura de los tiranos, y les ata el cinto a sus lomos.

19 El lleva despojados a los príncipes, y trastorna a los valientes. 20 El impide el labio a los que dicen verdad, y quita a los ancianos el consejo.

21 El derrama menosprecio sobre los príncipes, y enflaquece la fuerza de los esforzados.

22 El descubre las profundidades de las tinieblas, y saca a luz la sombra de muerte.

23 El multiplica los gentiles, y él las destruye; esparce los gentiles, y las torna a recoger.

24 El quita el seso de las cabezas del pueblo de la tierra, y les hace que se pierdan vagando sin camino;

25 que palpen las tinieblas, y no la luz; y los hace errar como borrachos.

CAPÍTULO 13

1 He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos, y oído y entendido mis oídos.

2 Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; no soy menos que vosotros.

3 Mas yo hablaría con el Todopoderoso, y querría disputar con Dios.

4 Que ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira; sois todos vosotros médicos nulos.

5 Ojalá callarais del todo, porque os fuera en [lugar de] sabiduría.

6 Oíd, pues, ahora mi disputa, y estad atentos a los argumentos de mis labios.

7 ¿Habéis de hablar iniquidad por Dios? ¿Habéis de hablar por él engaño?

8 ¿Habéis vosotros de hacerle honra? ¿Habéis de pleitear vosotros por Dios?

9 ¿Sería bueno que él os escudriñase? ¿Os burlaréis de él como quien se burla de algún hombre?

10 El os redargüirá duramente, si en lo secreto le hicieses tal honra.

11 De cierto su alteza os había de espantar, y su pavor había de caer sobre vosotros.

12 Vuestras memorias serán comparadas a la ceniza, y vuestros cuerpos como cuerpos de lodo.

13 Escuchadme, y hablaré yo, y [que] me venga después lo que viniere.

14 ¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes, y pondré mi alma en mi palma?

15 [He aquí], aunque me matare, en él esperaré; pero defenderé delante de él mis caminos.

16 Y él mismo me será salud, porque no entrará en su presencia el impío.

17 Oíd con atención mi razón, y mi denuncia con vuestros oídos.

18 He aquí ahora, si yo me apercibiere a juicio, sé que seré justificado.

19 ¿Quién [es] el que pleiteará conmigo? Porque si ahora yo callara, moriría. 20 A lo menos dos cosas no hagas conmigo; y entonces no me esconderé de tu rostro:

21 Aparta de mí tu mano, y no me asombre tu terror.

22 Llama [luego], y yo responderé; o yo hablaré, y respóndeme tú.

23 ¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo? Hazme entender mi prevaricación y mi pecado.

24 ¿Por qué escondes tu rostro, y me cuentas por tu enemigo?

25 ¿A la hoja arrebatada has de quebrantar? ¿Y a una arista seca has de perseguir?

26 ¿Por qué escribes contra mí amarguras, y me haces cargo de los pecados de mi juventud?

27 Pones [además] mis pies en el cepo, y guardas todos mis caminos, imprimiéndolo a las raíces de mis pies.

28 Siendo [el hombre] como carcoma que se va gastando, como vestido [que] se come de polilla.

CAPÍTULO 14

1 El hombre nacido de mujer, corto de días, y harto de sinsabores;

2 que sale como una flor y es cortado; y huye como la sombra, y no permanece.

3 ¿Y sobre éste abres tus ojos, y me traes a juicio contigo?

4 ¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.

5 Si sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti; tú le pusiste términos, de los cuales no pasará.

6 Si tú lo dejares, él dejará [de ser]; entre tanto deseará, como el jornalero, su día.

7 Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñecerá aún, y sus renuevos no faltarán.

8 Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere muerto en el polvo,

9 al olor del agua reverdecerá, y hará copa como nueva planta.

10 Mas [cuando] el hombre morirá, y será cortado; y perecerá el hombre, ¿adónde estará él?

11 Las aguas del mar se fueron, y se agotó el río, se secó.

12 Así el hombre yace, y no se tornará a levantar; hasta que no haya cielo no despertarán, ni recordarán de su sueño.

13 ¡Oh quién me diera que me escondieses en la sepultura, que me encubrieras hasta apaciguarse tu ira, que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!

14 Si el hombre muriere, ¿por ventura vivirá? Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi transformación.

15 [Entonces] llamarás, y yo te responderé, a la obra de tus manos desearás.

16 Pues ahora me cuentas los pasos, y no das dilación a mi pecado.

17 Tienes sellada en manojo mi prevaricación, y enmiendas a mi iniquidad.

18 Y ciertamente el monte que cae se deshace, y las peñas son traspasadas de su lugar;

19 las piedras son quebrantadas con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra, de tal manera haces perder al hombre la esperanza. 20 Para siempre serás más fuerte que él, y él se va; demudarás su rostro, y lo enviarás.

21 Sus hijos serán honrados, y él no lo sabrá; o serán afligidos, y no entenderá de ellos.

22 Mas [mientras] su carne [estuviere] sobre él se dolerá, y su alma se entristecerá en él.

CAPÍTULO 15

1 Y respondió Elifaz temanita, y dijo:

2 ¿Por ventura el sabio responderá sabiduría ventosa, y llenará su vientre de [viento] solano?

3 ¿Disputará con palabras inútiles, y con razones sin provecho?

4 Tú también disipas el temor, y menoscabas la oración delante de Dios.

5 Porque tu boca declaró tu iniquidad, pues has escogido el hablar de los astutos.

6 Tu misma boca te condenará, y no yo; y tus mismos labios testificarán contra ti.

7 ¿Naciste tú primero que Adán? ¿O fuiste formado antes que los collados?

8 ¿Oíste tú por ventura el secreto de Dios, que detienes en ti solo la sabiduría?

9 ¿Qué sabes tú que no sepamos? ¿Qué entiendes que no se halle en nosotros?

10 Entre nosotros también hay cano, también hay viejo, mayor en días que tu padre.

11 ¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios? ¿Tienes acaso alguna cosa oculta cerca de ti?

12 ¿Por qué te enajena tu corazón, y por qué guiñan tus ojos,

13 que respondas a Dios con tu espíritu, y sacas tales palabras de tu boca?

14 ¿Qué cosa [es] el hombre para que sea limpio, y que se justifique el nacido de mujer?

15 He aquí que en sus santos no confía, y ni los cielos son limpios delante de sus ojos,

16 ¿cuánto menos el hombre abominable y vil, que bebe la iniquidad como agua?

17 Escúchame; yo te mostraré, y te contaré lo que he visto;

18 lo que los sabios nos contaron de sus padres, y no lo encubrieron;

19 a los cuales fue dada la tierra [a ellos] sólos, y no pasó extraño por medio de ellos. 20 Todos los días del impío, él es atormentado de dolor, y el número de años es escondido al violento.

21 Estruendos espantosos [hay en] sus oídos; en la paz le [vendrá] quién lo asuele.

22 El no creerá que ha de volver de las tinieblas, y [siempre] está mirando al cuchillo.

23 Desasosegado [viene] a comer siempre, [porque] sabe que le está aparejado día de tinieblas.

24 Tribulación y angustia le asombrarán, y se esforzarán contra él como un rey apercibido para la batalla.

25 Por cuanto él extendió su mano contra Dios, y se esforzó contra el Todopoderoso,

26 él le acometerá en la cerviz, en lo grueso de las hombreras de sus escudos;

27 porque cubrió su rostro con su gordura, e hizo pliegues sobre los ijares;

28 y habitó las ciudades asoladas, las casas inhabitadas, que estaban puestas en montones.

29 No enriquecerá, ni será firme su potencia, ni extenderá por la tierra su hermosura.

30 No se escapará de las tinieblas; la llama secará sus ramas, y con el aliento de su boca perecerá.

31 No será afirmado; en vanidad yerra; por lo cual en vanidad será trocado.

32 El será cortado antes de su tiempo, y sus renuevos no reverdecerán.

33 El perderá su agraz como la vid, y derramará su flor como la oliva.

34 Porque la congregación de los hipócritas será asolada, y fuego consumirá las tiendas de soborno.

35 Concibieron dolor, y dieron a luz iniquidad; y las entrañas de ellos meditan engaño.

CAPÍTULO 16

1 Y respondió Job, y dijo:

2 Muchas veces he oído cosas como estas; consoladores molestos [sois] todos vosotros.

3 ¿Tendrán fin las palabras ventosas? O ¿qué [es] lo que te anima a responder?

4 También yo hablaría como vosotros. Deseo que vuestra alma estuviera en lugar de la mía, que yo os tendría compañía en las palabras, y sobre vosotros movería mi cabeza.

5 [Pero] yo os alentaría con mis palabras, y la consolación de mis labios detendría [el dolor].

6 [Mas] si hablo, mi dolor no cesa; y si dejo [de hablar], no se aparta de mí.

7 Pero ahora me ha fatigado; has tú asolado toda mi compañía.

8 [Tú] me has arrugado; el testigo es mi magrez, que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.

9 Su furor me arrebató, y me ha sido contrario; crujió sus dientes contra mí; contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.

10 Abrieron contra mí su boca; hirieron mis mejillas con afrenta; contra mí se juntaron todos.

11 Me ha entregado Dios al mentiroso, y en las manos de los impíos me hizo temblar.

12 Próspero estaba, y me desmenuzó; y me arrebató por la cerviz, y me despedazó, y me puso por blanco suyo.

13 Me cercaron sus flecheros, partió mis riñones, y no perdonó; mi hiel derramó por tierra.

14 Me quebrantó de quebranto sobre quebranto; corrió contra mí como [un] gigante.

15 Yo cosí saco sobre mi piel, y cargué mi cabeza de polvo.

16 Mi rostro está enlodado con lloro, y mis párpados entenebrecidos;

17 a pesar de no haber iniquidad en mis manos, y de haber sido limpia mi oración.

18 ¡Oh tierra! No cubras mi sangre, y no haya lugar [donde se esconda] mi clamor.

19 Por cierto aún ahora en los cielos está mi testigo, y mi testigo en las alturas. 20 Mis disputadores son mis amigos; mas a Dios destilarán mis ojos.

21 ¡Deseo que pudiese disputar el hombre con Dios, [como] puede con su prójimo!

22 Mas los años contados vendrán, y yo andaré el camino por donde no volveré.

CAPÍTULO 17

1 Mi aliento está corrompido, mis días son cortados, y me está aparejado el sepulcro.

2 [Ya no hay] conmigo sino escarnecedores, en cuyas amarguras se detienen mis ojos.

3 Pon ahora, dame fianzas contigo; ¿quién tocará ahora mi mano?

4 Porque a éstos has tú escondido su corazón de entendimiento; por tanto, no los ensalzarás.

5 El que denuncia lisonjas a [su] prójimo, los ojos de sus hijos desfallezcan.

6 El me ha puesto por parábola de pueblos, y delante [de ellos] he sido como tamboril.

7 Y mis ojos se oscurecieron de desabrimiento, y todos mis pensamientos [han sido] como sombra.

8 Los rectos se maravillarán de esto, y el inocente se despertará contra el hipócrita.

9 El justo retendrá su carrera, y el limpio de manos aumentará la fuerza.

10 Pero volved todos vosotros, y venid ahora, que no hallaré entre vosotros sabio.

11 Mis días se pasaron, y mis pensamientos fueron arrancados, los designios de mi corazón.

12 Me pusieron la noche por día, y la luz se acorta delante de las tinieblas.

13 Si yo espero, el sepulcro es mi casa; en las tinieblas hice mi cama.

14 A la huesa tengo dicho: Mi padre [eres] tú; a los gusanos: Mi madre y mi hermano.

15 ¿Dónde pues estará [ahora] mi esperanza? Y mi esperanza ¿quién la verá?

16 A los rincones de la huesa descenderán, y juntamente descansarán en el polvo.

CAPÍTULO 18

1 Y respondió Bildad suhita, y dijo:

2 ¿Cuándo pondréis fin a las palabras? Entended, y después hablemos.

3 ¿Por qué somos tenidos por bestias? ¿En vuestros ojos somos viles?

4 [Oh tú,] que despedazas tu alma con tu furor, ¿será dejada la tierra por tu causa, y serán traspasadas de su lugar las peñas?

5 Ciertamente la luz de los impíos será apagada, y no resplandecerá la centella de su fuego.

6 La luz se oscurecerá en su tienda, y su candil se apagará sobre él.

7 Los pasos de su potencia serán acortados, y su mismo consejo lo echará [a perder].

8 Porque red será echada en sus pies, y sobre red andará.

9 Lazo prenderá su calcañar; esforzará contra él los sedientos.

10 Su cuerda está escondida en la tierra, y su torzuelo sobre la senda.

11 De todas partes lo asombrarán temores, y con sus mismos pies lo ahuyentarán.

12 Su fuerza será hambrienta, y a su costilla estará aparejado quebrantamiento.

13 Comerán los ramos de su cuero, y el primogénito de la muerte tragará sus miembros.

14 Su confianza será arrancada de su tienda, y al rey de los espantos será conducido.

15 En su tienda morará como si no fuese suya; piedra de azufre será esparcida sobre su morada.

16 Abajo se secarán sus raíces, y arriba serán cortadas sus ramas.

17 Su memoria perecerá de la tierra, y no tendrá nombre por las calles.

18 De la luz será lanzado a las tinieblas, y echado fuera del mundo.

19 No tendrá hijo ni nieto en su pueblo, ni quien le suceda en sus moradas. 20 Sobre su día se espantarán los por venir, como ocupó el pavor a los que fueron antes.

21 Ciertamente tales [son] las moradas del impío, y éste [es] el lugar del que no conoció a Dios.

CAPÍTULO 19

1 Y respondió Job, y dijo:

2 ¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma, y me moleréis con palabras?

3 Ya me habéis vituperado diez veces; ¿no os avergonzáis de descomediros delante de mí?

4 Sea así que realmente haya [yo] errado, conmigo se quedará mi yerro.

5 Mas si vosotros os engrandeciéreis contra mí, y redarguyeres mi oprobio contra mí,

6 sabed ahora que Dios me ha derribado, y me ha envuelto en su red.

7 He aquí yo clamaré agravio, y no seré oído; daré voces, y no [habrá] juicio.

8 Cercó de vallado mi camino, y no pasaré; y sobre mis veredas puso tinieblas.

9 Me quitó mi honra, y quitó la corona de mi cabeza.

10 Me arrancó por todos lados, y me sequé; y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado.

11 E hizo inflamar contra mí su furor, y me contó para sí entre sus enemigos.

12 Vinieron sus ejércitos a una, y trillaron sobre mí su camino, y asentaron campamento en derredor de mi tienda.

13 Hizo alejar de mí mis hermanos, y ciertamente mis conocidos se extrañaron de mí.

14 Mis parientes se detuvieron, y mis conocidos se olvidaron de mí.

15 Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño; forastero fui [yo] en sus ojos.

16 Llamé a mi siervo, y no respondió; de mi propia boca le suplicaba.

17 Mi espíritu vino a ser extraño a mi mujer, [aunque] por los hijos de mis entrañas le rogaba.

18 Aun los muchachos me menospreciaron; levantándome, hablaban contra mí.

19 Todos mis íntimos amigos me aborrecieron; y los que yo amaba, se tornaron contra mí. 20 Mi piel y mi carne se pegaron a mis huesos; y he escapado con la piel de mis dientes.

21 Oh vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí; porque la mano de Dios me ha tocado.

22 ¿Por qué me perseguís como Dios, y no os saciáis de mis carnes?

23 ¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribieran en [un] libro!

24 ¡Que con cincel de hierro y con plomo fuesen en piedra esculpidas para siempre!

25 Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo;

26 y después desde esta mi piel rota, y desde mi propia carne tengo que ver a Dios.

27 Al cual yo tengo que ver por mí, y mis ojos lo han de ver, y no otro, [aunque] mis riñones se consuman dentro de mí.

28 Mas debierais decir: ¿Por qué lo perseguimos? Ya que la raíz del negocio en mí se halla.

29 Temed vosotros delante de la espada; porque [sobreviene] el furor de la espada a causa de las injusticias, para que sepáis que hay un juicio.

CAPÍTULO 20

1 Y respondió Zofar naamatita, y dijo:

2 Por cierto mis pensamientos me hacen responder, y por tanto me apresuro.

3 La reprensión de mi censura he oído, y me hace responder el espíritu de mi inteligencia.

4 ¿No sabes esto que fue siempre, desde el tiempo que fue puesto el hombre sobre la tierra,

5 que la alegría de los impíos [es] breve, y el gozo del hipócrita por un momento?

6 Si subiere su altura hasta el cielo, y su cabeza tocare en las nubes,

7 con su [mismo] estiércol perecerá para siempre; los que le hubieren visto, dirán: ¿Qué es de él?

8 Como sueño volará, y no será hallado; y se disipará como visión nocturna.

9 El ojo que le habrá visto, nunca más le vera; ni su lugar le echará más de ver.

10 Sus hijos pobres andarán rogando; y sus manos devolverán lo que él robó.

11 Sus huesos están llenos de [los pecados de] su juventud, y con él serán sepultados en el polvo.

12 Si el mal se endulzó en su boca, si lo ocultaba debajo de su lengua;

13 si le parecía bien, y no lo dejaba, sino que lo detenía entre su paladar;

14 su comida se mudará en sus entrañas, hiel de áspides [será] dentro de él.

15 Comió haciendas, mas las vomitará; de su vientre las sacará Dios.

16 Veneno de áspides chupará; lo matará lengua de víbora.

17 No verá los arroyos, las riberas de los ríos de miel y de manteca.

18 Restituirá el trabajo [ajeno] conforme a la hacienda que tomó; y no tragará, ni gozará.

19 Por cuanto quebrantó y desamparó a los pobres, robó casas, y no las edificó; 20 por tanto, no sentirá él sosiego en su vientre, ni escapará con su codicia.

21 No quedó nada que no comiese; por tanto su bien no será durable.

22 Cuando fuere lleno su bastimento, tendrá angustia; las manos todas de los malvados vendrán sobre él.

23 Cuando se pusiere a llenar su vientre, Dios enviará sobre él el furor de su ira, y [la] hará llover sobre él y sobre su comida.

24 Huirá de las armas de hierro, y el arco de acero le atravesará.

25 Desenvainará y sacará [saeta] de su aljaba, y relumbrante pasará por su hiel; sobre él vendrán terrores.

26 Todas tinieblas están guardadas para sus secretos; fuego no soplado lo devorará; su sucesor será quebrantado en su tienda.

27 Los cielos descubrirán su iniquidad, y la tierra se levantará contra él.

28 Los renuevos de su casa serán trasportados; serán derramados en el día de su furor.

29 Esta [es] la parte que Dios apareja al hombre impío, y la heredad que Dios le señala por su palabra.

CAPÍTULO 21

1 Y respondió Job, y dijo:

2 Oíd atentamente mi palabra, y sea esto [por] vuestros consuelos.

3 Soportadme, y yo hablaré; y después que hubiere hablado, escarneced.

4 ¿Por ventura hablo yo a algún hombre? Y si es así ¿por qué no se ha de angustiar mi espíritu?

5 Miradme, y espantaos, y poned la mano sobre la boca.

6 [Aun] yo [mismo], cuando me acuerdo, me asombro, y toma temblor mi carne.

7 ¿Por qué viven los impíos, y se envejecen, y aún crecen en riquezas?

8 Su simiente con ellos, compuesta delante de ellos; y sus renuevos delante de sus ojos.

9 Sus casas seguras de temor, ni [hay] azote de Dios sobre ellos.

10 Sus vacas conciben, no abortan; paren sus vacas, y no malogran su cría.

11 Salen sus chiquitos como [manada de] ovejas, y sus hijos andan saltando.

12 Al son de tamboril y cítara saltan, y se regocijan al son del órgano.

13 Gastan sus días en bien, y en un momento descienden a la sepultura.

14 Dicen pues a Dios: Apártate de nosotros, que no queremos el conocimiento de tus caminos.

15 ¿Quién [es] el Todopoderoso, para que le sirvamos? ¿Y de qué nos aprovechará que oremos a él?

16 He aquí que su bien no [está] en manos de ellos; el consejo de los impíos lejos esté de mí.

17 ¡Oh cuántas veces el candil de los impíos es apagado, y viene sobre ellos su contrición, y con su ira [Dios] les reparte dolores!

18 Serán como la paja delante del viento, y como el tamo que arrebata el torbellino.

19 Dios guardará para los hijos [de ellos] su violencia; y le dará su pago, para que conozca. 20 Verán sus ojos su quebranto, y beberá de la ira del Todopoderoso.

21 Porque ¿qué deleite tendrá el de su casa después de sí, siendo cortado el número de sus meses?

22 ¿Por ventura enseñará él a Dios sabiduría, juzgando él las alturas?

23 Este morirá en la fortaleza de su hermosura, todo quieto y pacífico.

24 Sus senos están llenas de leche, y sus huesos serán regados de tuétano.

25 Y este otro morirá en amargura de ánimo, y no habiendo comido jamás con gusto.

26 Igualmente yacerán ellos en el polvo, y gusanos los cubrirán.

27 He aquí, yo conozco vuestros pensamientos, y las imaginaciones que contra mí forjáis.

28 Porque decís: ¿Qué es de la casa del príncipe, y qué de la tienda de las moradas de los impíos?

29 ¿No habéis preguntado a los que pasan por los caminos, [por] cuyas señas no negaréis?

30 Que el malo es guardado del día de la contrición, del día de las iras son llevados.

31 ¿Quién le denunciará en su cara su camino? Y de lo que él hizo, ¿quién le dará el pago?

32 Porque él ya será llevado a los sepulcros, y en el montón permanecerá.

33 Los terrones del arroyo le serán [ya] dulces; y tras de él será llevado todo hombre, y antes de él [han ido] innumerables.

34 ¿Cómo, pues, me consoláis en vano, [dado] que vuestras respuestas quedan por mentira?

CAPÍTULO 22

1 Y respondió Elifaz temanita, y dijo:

2 ¿Por ventura traerá el hombre provecho a Dios? Porque para sí mismo es provechoso el sabio.

3 ¿Por ventura tiene su contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado, o [le viene algún] provecho de que tú hagas perfectos tus caminos?

4 ¿Por ventura te castigará acaso, o vendrá contigo a juicio porque te teme?

5 Por cierto tu malicia es grande, y tus maldades no tienen fin.

6 Porque sacaste prenda a tus hermanos sin causa, e hiciste desnudar las ropas de los desnudos.

7 No diste de beber agua al cansado, y detuviste el pan al hambriento.

8 Pero el hombre pudiente tuvo la tierra; y habitó en ella el honrado.

9 [A] las viudas enviaste vacías, y los brazos de los huérfanos fueron quebrados.

10 Por tanto hay lazos alrededor de ti, y te turba espanto repentino;

11 o tinieblas, para que no veas; y abundancia de agua te cubre.

12 ¿Por ventura Dios no está en la altura de los cielos? Mira la altura de las estrellas, cómo son altas.

13 ¿Y dirás tú: Qué sabe Dios? ¿Cómo juzgará por medio de la oscuridad?

14 Las nubes son su escondedero, y no ve; y por el cerco del cielo se pasea.

15 ¿Quieres tú guardar la senda antigua, que pisaron los varones perversos?

16 Los cuales fueron cortados antes de tiempo, cuyo fundamento fue como un río derramado.

17 Que decían a Dios: Apártate de nosotros, y ¿qué nos ha de hacer el Omnipotente?

18 El les había llenado sus casas de bienes. Por tanto el consejo de ellos lejos sea de mí.

19 Verán los justos y se gozarán; y el inocente los escarnecerá, diciendo: 20 ¿Por ventura fue cortada nuestra sustancia, habiendo consumido el fuego el resto de ellos?

21 Amístate ahora con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien.

22 Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón.

23 Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la iniquidad;

24 y tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de Ofir.

25 Y el Todopoderoso será tu defensa, y tendrás plata a montones.

26 Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente, y alzarás a Dios tu rostro.

27 Orarás a él, y él te oirá; y tú pagarás tus promesas.

