Sagradas Escrituras Version Antigua

Part 72

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11 los hijos de Bebai, seiscientos veintitrés;

12 los hijos de Azgad, mil doscientos veintidós;

13 los hijos de Adonicam, seiscientos sesenta y seis;

14 los hijos de Bigvai, dos mil cincuenta y seis;

15 los hijos de Adín, cuatrocientos cincuenta y cuatro;

16 los hijos de Ater, de Ezequías, noventa y ocho;

17 los hijos de Bezai, trescientos veintitrés;

18 los hijos de Jora, ciento doce;

19 los hijos de Hasum, doscientos veintitrés; 20 los hijos de Gibar, noventa y cinco;

21 los hijos de Belén, ciento veintitrés;

22 los varones de Netofa, cincuenta y seis;

23 los varones de Anatot, ciento veintiocho;

24 los hijos de Azmavet, cuarenta y dos;

25 los hijos de Quiriat-jearim, Cafira, y Beerot, setecientos cuarenta y tres;

26 los hijos de Ramá y Geba, seiscientos veintiuno;

27 los varones de Micmas, ciento veintidos;

28 los varones de Bet-el y Hai, doscientos veintitrés;

29 los hijos de Nebo, cincuenta y dos;

30 los hijos de Magbis, ciento cincuenta y seis;

31 los hijos del otro Elam, mil doscientos cincuenta y cuatro;

32 los hijos de Harim, trescientos veinte;

33 los hijos de Lod, Hadid, y Ono, setecientos veinticinco;

34 los hijos de Jericó, trescientos cuarenta y cinco;

35 los hijos de Senaa, tres mil seiscientos treinta;

36 Los sacerdotes: los hijos de Jedaías, de la casa de Jesúa, novecientos setenta y tres;

37 los hijos de Imer, mil cincuenta y dos;

38 los hijos de Pasur, mil doscientos cuarenta y siete;

39 los hijos de Harim, mil diecisiete.

40 Los levitas: los hijos de Jesúa y de Cadmiel, de los hijos de Hodavías, setenta y cuatro.

41 Los cantores: los hijos de Asaf, ciento veintiocho.

42 Los hijos de los porteros: los hijos de Salum, los hijos de Ater, los hijos de Talmón, los hijos de Acub, los hijos de Hatita, los hijos de Sobai; en todos, ciento treinta y nueve.

43 Los netineos: los hijos de Ziha, los hijos de Hasufa, los hijos de Tabaot,

44 los hijos de Queros, los hijos de Siaha, los hijos de Padón;

45 los hijos de Lebana, los hijos de Hagaba, los hijos de Acub;

46 los hijos de Hagab, los hijos de Salmai, los hijos de Hanán;

47 los hijos de Gidel, los hijos de Gahar, los hijos de Reaía;

48 los hijos de Rezín, los hijos de Necoda, los hijos de Gazam;

49 los hijos de Uza, los hijos de Paseah, los hijos de Besai;

50 los hijos de Asena, los hijos de Meunim, los hijos de Nefusim;

51 los hijos de Bacbuc, los hijos de Hacufa, los hijos de Harhur;

52 los hijos de Bazlut, los hijos de Mehída, los hijos de Harsa;

53 los hijos de Barcos, los hijos de Sísara, los hijos de Tema;

54 los hijos de Nezía, los hijos de Hatifa.

55 Los hijos de los siervos de Salomón: los hijos de Sotai, los hijos de Soferet, los hijos de Peruda;

56 los hijos de Jaala, los hijos de Darcón, los hijos de Gidel;

57 los hijos de Sefatías, los hijos de Hatil, los hijos de Poqueret-hazebaim, los hijos de Ami.

58 Todos los netineos, e hijos de los siervos de Salomón, trescientos noventa y dos.

59 Y estos [fueron] los que subieron de Tel-mela, Tel-harsa, Querub, Addán, e Imer, los cuales no pudieron mostrar la casa de sus padres, ni su linaje, si eran de Israel.

60 Los hijos de Delaía, los hijos de Tobías, los hijos de Necoda, seiscientos cincuenta y dos.

61 Y de los hijos de los sacerdotes: los hijos de Habaía, los hijos de Cos, los hijos de Barzilai, el cual tomó mujer de las hijas de Barzilai galaadita, y fue llamado del nombre de ellas.

62 Estos buscaron su registro de genealogías, y no fue hallado; y fueron echados del sacerdocio.

63 Y el Tirsata ([o capitán]) les dijo que no comiesen de las ofrendas, hasta que hubiese sacerdote con Urim y Tumim.

64 Toda la congregación, [unida] como un [varón], era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta,

65 sin sus siervos y siervas, los cuales [eran] siete mil trescientos treinta y siete; y tenían doscientos cantores y cantoras.

66 Sus caballos [eran] setecientos treinta y seis; sus mulos, doscientos cuarenta y cinco;

67 sus camellos, cuatrocientos treinta y cinco; asnos, seis mil setecientos veinte.

68 Y [algunos] de los cabezas de los padres, cuando vinieron a la Casa del SEÑOR la cual [estaba] en Jerusalén, ofrecieron voluntariamente para la Casa de Dios, para levantarla en su asiento.

69 Según sus fuerzas dieron al tesorero de la obra sesenta y un mil dracmas de oro, y cinco mil libras de plata, y cien túnicas sacerdotales.

70 Y habitaron los sacerdotes, y los levitas, y [los] del pueblo, y los cantores, y los porteros y los netineos, en sus ciudades; y todo Israel en sus ciudades.

CAPÍTULO 3

1 Y llegado el mes séptimo, y [ya] los hijos de Israel en las ciudades, se juntó el pueblo como un varón en Jerusalén.

2 [Entonces] se levantó Jesúa hijo de Josadac, y sus hermanos los sacerdotes, y Zorobabel hijo de Salatiel, y sus hermanos, y edificaron el altar del Dios de Israel, para ofrecer sobre él holocaustos como está escrito en la ley de Moisés varón de Dios.

3 Y asentaron el altar sobre sus basas, porque tenían miedo de los pueblos de las tierras, y ofrecieron sobre él holocaustos al SEÑOR, holocaustos a la mañana y a la tarde.

4 Hicieron [asimismo] la fiesta de los tabernáculos, como está escrito, y holocaustos cada día por cuenta, conforme a la ordenanza, cada cosa en su día;

5 y a más de esto, el holocausto continuo, y las nuevas lunas, y todas las fiestas santificadas del SEÑOR, y todo [sacrificio] espontáneo, voluntario al SEÑOR.

6 Desde el primer día del mes séptimo comenzaron a ofrecer holocaustos al SEÑOR; mas el templo del SEÑOR no estaba [aún] fundado.

7 Y dieron dinero a los carpinteros y oficiales; [asimismo] comida y bebida, y aceite a los sidonios y tirios, para que trajesen madera de cedro del Líbano al mar de Jope, conforme a la voluntad de Ciro rey de Persia sobre ellos.

8 Y en el año segundo de su venida a la Casa de Dios en Jerusalén, en el mes segundo, comenzaron Zorobabel hijo de Salatiel, y Jesúa hijo de Josadac, y los otros sus hermanos, los sacerdotes y los levitas, y todos los que habían venido de la cautividad a Jerusalén; y pusieron a los levitas de veinte años arriba para que tuviesen cargo de la obra de la Casa del SEÑOR.

9 Y estuvo Jesúa, sus hijos y sus hermanos, Cadmiel y sus hijos, hijos de Judá, como un [varón] para dar prisa a los que hacían la obra en la casa de Dios: los hijos de Henadad, sus hijos y sus hermanos, levitas.

10 Y los albañiles del templo del SEÑOR echaron los cimientos; y pusieron a los sacerdotes vestidos [de sus ropas], con trompetas, y a los levitas hijos de Asaf con címbalos, para que alabasen al SEÑOR, según [la] ordenanza de David rey de Israel.

11 Y cantaban, alabando y confesando al SEÑOR, [y decían]: Porque [es] bueno, porque para siempre [es] su misericordia sobre Israel. Y todo el pueblo jubilaba con gran júbilo, alabando al SEÑOR, porque la Casa del SEÑOR era acimentada.

12 Y muchos de los sacerdotes y de los levitas y de los cabezas de los padres, viejos, que habían visto la casa primera, viendo fundar esta casa, lloraban en alta voz, [mientras] muchos [otros] daban grandes gritos de alegría.

13 Y el pueblo no podía discernir la voz del júbilo de alegría, de la voz del lloro del pueblo; porque el pueblo jubilaba con gran júbilo, y la voz se oía hasta lejos.

CAPÍTULO 4

1 Y oyendo los enemigos de Judá y de Benjamín, que los venidos de la cautividad edificaban el templo del SEÑOR Dios de Israel,

2 vinieron a Zorobabel, y a los cabezas de los padres, y les dijeron: Edificaremos con vosotros, porque como vosotros buscaremos a vuestro Dios, y a él sacrificamos desde los días de Esar-hadón rey de Asiria, que nos hizo subir aquí.

3 Y les dijo Zorobabel, y Jesúa, y los demás cabezas de los padres de Israel: No nos conviene edificar con vosotros Casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos al SEÑOR Dios de Israel, como nos mandó el rey Ciro, rey de Persia.

4 Mas el pueblo de la tierra debilitaba las manos del pueblo de Judá, y los perturbaban de edificar.

5 Contrataron además contra ellos consejeros para disipar su consejo, todo el tiempo de Ciro rey de Persia, y hasta el reinado de Darío rey de Persia.

6 Y en el reinado de Asuero, en el principio de su reinado, escribieron acusaciones contra los moradores de Judá y de Jerusalén.

7 Y en días de Artajerjes escribieron Bislam, Mitrídates, Tabeel, y los demás compañeros suyos, a Artajerjes rey de Persia; y la escritura de la carta estaba hecha en siriaco, y declarada en siriaco.

8 Rehum canciller, y Simsai escriba, escribieron una carta contra Jerusalén al rey Artajerjes, como se sigue.

9 Entonces Rehum canciller, y Simsai escriba, y los demás compañeros suyos, los dineos, y los afarsataceos, tefarleos, afarseos, los ercueos, los babilonios, susasceos, dieveos, y elamitas;

10 y los demás pueblos que el grande y glorioso Asnapar ([Senacherib]) transportó, e hizo habitar en las ciudades de Samaria, y los demás del otro lado del río, y [de] Cheenet.

11 Este [es] el traslado de la carta que enviaron: Al rey Artajerjes: Tus siervos del otro lado del río, y [de] Cheenet.

12 Sea notorio al rey, que los judíos que subieron de ti a nosotros, vinieron a Jerusalén; y edifican la ciudad rebelde y mala, y han acimentado los muros; y puesto los fundamentos.

13 Ahora, notorio sea al rey, que si aquella ciudad fuere reedificada, y los muros fueren fundados, no darán el tributo, pecho, y rentas, y el catastro de los reyes será menoscabado.

14 Ahora porque de la sal del palacio estamos salados, no nos es justo ver el menosprecio del rey; por tanto hemos enviado [para] hacerlo saber al rey,

15 para que busque en el libro de las historias de nuestros padres; y hallarás en el libro de las historias, y sabrás que esta ciudad es ciudad rebelde, y perjudicial a los reyes y a las provincias, y que de tiempo antiguo forman en medio de ella rebeliones; por lo que esta ciudad fue destruida.

16 Hacemos saber al rey, que si esta ciudad fuere edificada, y los muros fundados, la parte [más] allá del río no será tuya.

17 El rey envió esta respuesta a Rehum canciller, y a Simsai escriba, y a los demás [de] sus compañeros que habitan en Samaria, y a los demás del otro lado del río y a Cheenet:

18 La carta que nos enviasteis claramente fue leída delante de mí.

19 Y por mí fue dado mandamiento, y buscaron; y hallaron que aquella ciudad de tiempo antiguo se levanta contra los reyes, y [se] rebela, y se forma en ella sedición; 20 y que reyes fuertes hubo en Jerusalén, y señores de todo [lo que está] al lado de allá del río; y que tributo, y pecho, y rentas se les daba.

21 Ahora, [pues], dad orden que cesen aquellos varones, y no sea esa ciudad edificada, hasta que por mí sea dada [nueva] orden.

22 Y mirad bien que no hagáis error en esto, ¿por qué habrá de crecer el daño para perjuicio de los reyes?

23 Entonces, cuando el traslado de la carta del rey Artajerjes fue leído delante de Rehum, y de Simsai escriba, y sus compañeros, fueron prestamente a Jerusalén a los judíos, y les hicieron cesar con poder y fuerza.

24 Cesó entonces la obra de la Casa de Dios, la cual estaba en Jerusalén; y cesó hasta el año segundo del reinado de Darío rey de Persia.

CAPÍTULO 5

1 Y profetizaron Hageo profeta, y Zacarías hijo de Iddo, profetas, a los judíos que [estaban] en Judá y en Jerusalén en [el] nombre del Dios de Israel a ellos.

2 Entonces se levantaron Zorobabel hijo de Salatiel, y Jesúa hijo de Josadac; y comenzaron a edificar la Casa de Dios que [estaba] en Jerusalén; y con ellos los profetas de Dios que les ayudaban.

3 En aquel tiempo vino a ellos Tatnai, capitán de este lado del río, y Setar-boznai y sus compañeros, y les dijeron así: ¿Quién os dio mandamiento para edificar esta Casa, y fundar estos muros?

4 Entonces les dijimos en orden a esto, ¡cuáles eran los nombres de los varones que edificaban este edificio!

5 Mas los ojos de su Dios fueron sobre los ancianos de los judíos, y no les hicieron cesar hasta que el negocio viniese a Darío; y entonces respondieron por carta sobre esto.

6 Traslado de la carta que Tatnai, capitán de este lado del río, y Setar-boznai, y sus compañeros los afarsaqueos, que [estaban] a este lado del río, enviaron al rey Darío.

7 Le enviaron carta, y de esta manera estaba escrito en ella. Al rey Darío toda paz.

8 Sea notorio al rey, que fuimos a la provincia de Judea, a la Casa del gran Dios, la cual se edifica de piedra de mármol; y los maderos son puestos en las paredes, y la obra se hace aprisa, y prospera en sus manos.

9 Entonces preguntamos a los ancianos, diciéndoles así: ¿Quién os dio mandamiento para edificar esta Casa, y para fundar estos muros?

10 Y también les preguntamos sus nombres para hacértelo saber, para escribirte los nombres de los varones que [estaban] por cabezas de ellos.

11 Y nos respondieron diciendo así: Nosotros somos siervos del Dios del cielo y de la tierra, y reedificamos la Casa que ha sido edificada hace muchos años, la cual edificó y fundó el gran rey de Israel.

12 Mas después que nuestros padres [se] ensañaron contra el Dios de los cielos, él los entregó en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, caldeo, el cual destruyó esta Casa, e hizo transportar el pueblo a Babilonia.

13 Pero el primer año de Ciro rey de Babilonia, el [mismo] rey Ciro dio mandamiento para que esta Casa de Dios fuese edificada.

14 Y también los vasos de oro y de plata de la Casa de Dios, que Nabucodonosor había sacado del templo que [estaba] en Jerusalén, y los había metido en el templo de Babilonia, el rey Ciro los sacó del templo de Babilonia, y fueron entregados a Sesbasar, al cual había puesto por capitán;

15 y le dijo: Toma estos vasos, ve y ponlos en el templo que [está] en Jerusalén; y la Casa de Dios sea edificada en su lugar.

16 Entonces este Sesbasar vino, y puso los fundamentos de la Casa de Dios que [estaba] en Jerusalén, y desde entonces hasta ahora se edifica, y aún no está acabada.

17 Y ahora, si al rey parece bien, búsquese en la casa de los tesoros del rey que está allí en Babilonia, si es [así] que por el rey Ciro haya sido dado mandamiento para edificar esta Casa de Dios que [está] en Jerusalén, y envíenos a decir la voluntad del rey sobre esto.

CAPÍTULO 6

1 Entonces el rey Darío dio mandamiento, y buscaron en la casa de los libros, donde guardaban los tesoros allí en Babilonia.

2 Y fue hallado en el cofre del palacio que [está] en la provincia de Media un libro, dentro del cual estaba escrito así: Memoria:

3 En el año primero del rey Ciro, el [mismo] rey Ciro dio mandamiento acerca de la Casa de Dios que [estaba] en Jerusalén; que la Casa fuese edificada [para] lugar en que sacrifiquen sacrificios, y sus paredes fuesen cubiertas; su altura de sesenta codos, y de sesenta codos su anchura;

4 los órdenes, tres de piedra de mármol, y un orden de madera nueva y que el gasto sea dado de la casa del rey.

5 Y también los vasos de oro y de plata de la Casa de Dios, que Nabucodonosor sacó del templo que [estaba] en Jerusalén y los pasó a Babilonia, sean devueltos y vayan al templo que [está] en Jerusalén, a su lugar, y sean puestos en la Casa de Dios.

6 Ahora pues, Tatnai, capitán del otro lado del río, Setar-boznai, y sus compañeros los afarsaqueos que estáis al otro lado del río, apartaos de ahí.

7 Dejad la obra de esa Casa de Dios al capitán de los judíos, y a sus ancianos, para que edifiquen esa Casa de Dios en su lugar.

8 Y por mí es dado mandamiento de lo que habéis de hacer con los ancianos de estos judíos, para edificar esa Casa de Dios: que de la hacienda del rey, que tiene del tributo del otro lado del río, los gastos sean dados luego a aquellos varones, para que no cesen.

9 Y lo que fuere necesario, becerros y carneros y corderos, para holocaustos al Dios del cielo, trigo, sal, vino y aceite, conforme a lo que dijeren los sacerdotes que [están] en Jerusalén, déseles cada día sin obstáculo alguno;

10 para que ofrezcan [olores] de holganza al Dios del cielo, y oren por la vida del rey y por sus hijos.

11 También es dado por mí mandamiento, que cualquiera que mudare este decreto, sea derribado un madero de su casa, y enhiesto, sea colgado en él; y su casa sea hecha muladar por esto.

12 Y el Dios que hizo habitar allí su nombre, destruya todo rey y pueblo que pusiere su mano para mudar [o] destruir esta Casa de Dios, la cual [está] en Jerusalén. Yo Darío puse el decreto; sea hecho prestamente.

13 Entonces Tatnai, capitán del otro lado del río, y Setar-boznai, y sus compañeros, hicieron prestamente según el rey Darío había enviado.

14 Y los ancianos de los judíos edificaban y prosperaban, conforme a la profecía de Hageo profeta, y de Zacarías hijo de Iddo. Edificaron, [pues], y acabaron, por el mandamiento del Dios de Israel, y por el mandamiento de Ciro, y de Darío, y de Artajerjes rey de Persia.

15 Y esta Casa fue acabada al tercer día del mes de Adar, que eral sexto año del reinado del rey Darío.

16 Y los hijos de Israel, los sacerdotes y los levitas, y los demás que habían venido de la transportación, hicieron la dedicación de esta Casa de Dios con gozo.

17 Y ofrecieron en la dedicación de esta Casa de Dios cien becerros, doscientos carneros, cuatrocientos corderos; y machos cabríos por expiación por todo Israel, doce, conforme al número de las tribus de Israel.

18 Y pusieron a los sacerdotes en sus repartimientos, y a los levitas en sus divisiones, sobre la obra de Dios que [está] en Jerusalén, conforme a lo escrito en el libro de Moisés.

19 Y los de la transmigración hicieron la pascua a los catorce del mes primero. 20 Porque los sacerdotes y los levitas se habían purificado como un [varón]; todos fueron limpios; y sacrificaron la pascua por todos los de la transmigración, y por sus hermanos los sacerdotes, y por sí mismos.

21 Y comieron los hijos de Israel que habían vuelto de la transmigración, y todos los que se habían apartado de la inmundicia de los gentiles de la tierra a ellos, para buscar al SEÑOR Dios de Israel.

22 Y celebraron la solemnidad de los panes ázimos siete días con alegría, por cuanto el SEÑOR los había alegrado, y había convertido el corazón del rey de Asiria a ellos, para esforzar sus manos en la obra de la Casa de Dios, del Dios de Israel.

CAPÍTULO 7

1 Pasadas estas cosas, en el reinado de Artajerjes rey de Persia, Esdras, hijo de Seraías, hijo de Azarías, hijo de Hilcías,

2 hijo de Salum, hijo de Sadoc, hijo de Ahitob,

3 hijo de Amarías, hijo de Azarías, hijo de Meraiot,

4 hijo de Zeraías, hijo de Uzi, hijo de Buqui,

5 hijo de Abisúa, hijo de Finees, hijo de Eleazar, hijo de Aarón, primer sacerdote.

6 Este Esdras subió de Babilonia, el cual era escriba diligente en la ley de Moisés, que dio el SEÑOR Dios de Israel; y le concedió el rey, según la mano del SEÑOR su Dios sobre él, todo lo que pidió.

7 Y subieron [con él] a Jerusalén de los hijos de Israel, y de los sacerdotes, y levitas, y cantores, y porteros, y netineos, en el séptimo año del rey Artajerjes.

8 Y llegó a Jerusalén en el mes quinto, el año séptimo del rey.

9 Porque el día primero del primer mes fue el principio de la partida de Babilonia, y al primero del mes quinto llegó a Jerusalén, según la buena mano de su Dios sobre él.

10 Porque Esdras había preparado su corazón para buscar la ley del SEÑOR, y para hacer y para enseñar a Israel [sus] mandamientos y juicios.

11 Y éste [es] el traslado de la carta que dio el rey Artajerjes a Esdras, sacerdote escriba; escriba de las palabras mandadas del SEÑOR, y de sus estatutos sobre Israel:

12 Artajerjes, rey de los reyes, a Esdras sacerdote, escriba perfecto de la ley del Dios del cielo y a Cheenet:

13 Por mí es dado mandamiento, que cualquiera que quisiere en mi reino, del pueblo de Israel y de sus sacerdotes y levitas, ir contigo a Jerusalén, vaya.

14 Porque de parte del rey y de sus siete consultores eres enviado a visitar ([para reformar y corregir]) a Judea y a Jerusalén, conforme a la ley de tu Dios que [está] en tu mano;

15 y a llevar la plata y el oro que el rey y sus consultores voluntariamente ofrecen al Dios de Israel, cuya morada [está] en Jerusalén;

16 y toda la plata y el oro que hallares en toda la provincia de Babilonia, con las ofrendas voluntarias del pueblo y de los sacerdotes, que de su voluntad ofrecieren para la casa de su Dios que [está] en Jerusalén.

17 Por tanto con diligencia comprarás con esta plata becerros, carneros, corderos, y sus presentes y sus libaciones, y los ofrecerás sobre el altar de la casa de vuestro Dios que [está] en Jerusalén.

18 Y lo que tu y tus hermanos quisieren hacer con la otra plata y oro, hacedlo conforme a la voluntad de vuestro Dios.

19 Y los vasos que te son entregados para el servicio de la Casa de tu Dios, los restituirás delante de Dios en Jerusalén. 20 Y lo demás necesario para la Casa de tu Dios que te fuere menester dar, lo darás de la casa de los tesoros del rey.

21 Y por mí el rey Artajerjes es dado mandamiento a todos los tesoreros que [están] al otro lado del río, que todo lo que os demandare Esdras sacerdote, escriba de la ley del Dios del cielo, se le conceda luego,

22 hasta cien talentos de plata, y hasta cien coros de trigo, y hasta cien batos de vino, y hasta cien batos de aceite; y sal sin tasa.

23 Todo lo que es mandado por el Dios del cielo, sea hecho prestamente para la Casa del Dios del cielo; pues, ¿por qué habría de ser su ira contra el reino del rey y de sus hijos?

24 Y a vosotros os hacemos saber, que a todos los sacerdotes y levitas, cantores, porteros, netineos y ministros de la casa de éste Dios, ninguno pueda imponerles tributo, o pecho, o renta.

25 Y tú, Esdras, conforme a la sabiduría de tu Dios que tienes, pon por jueces y gobernadores, que gobiernen a todo el pueblo que está al otro lado del río, a todos los que tienen noticia de las leyes de tu Dios; y al que no la tuviere le enseñaréis.

26 Y cualquiera que no hiciere la ley de tu Dios, y la ley del rey, prestamente sea juzgado, o a muerte, o a desarraigo, o a pena de la hacienda, o a prisión.

27 Bendito [sea el] SEÑOR, Dios de nuestros padres, que puso tal cosa en el corazón del rey, para honrar la Casa del SEÑOR que [está] en Jerusalén.

28 Y sobre mí extendió misericordia delante del rey y de sus consultores, y de todos los príncipes poderosos del rey. Y yo, confortado según la mano de mi Dios sobre mí, junté los principales de Israel para que subiesen conmigo.

CAPÍTULO 8

1 Y estas son las cabezas de sus padres, y genealogía de aquellos que subieron conmigo de Babilonia, reinando el rey Artajerjes:

2 De los hijos de Finees, Gersón; de los hijos de Itamar, Daniel; de los hijos de David, Hatús;

3 de los hijos de Secanías y de los hijos de Paros, Zacarías, y con él, genealogía de varones, ciento cincuenta;

4 de los hijos de Pahat-moab, Elioenai, hijo de Zeraías, y con él doscientos varones;

5 de los hijos de Secanías, el hijo de Jahaziel, y con él trescientos varones;

6 de los hijos de Adín, Ebed, hijo de Jonatán, y con él cincuenta varones;

7 de los hijos de Elam, Jesaías, hijo de Atalías, y con él setenta varones;

8 y de los hijos de Sefatías, Zebadías, hijo de Micael, y con él ochenta varones;

9 de los hijos de Joab, Obadías, hijo de Jehiel, y con él doscientos dieciocho varones;

10 y de los hijos de Selomit, el hijo de Josifías, y con él ciento sesenta varones;

11 y de los hijos de Bebai, Zacarías, hijo de Bebai, y con él veintiocho varones;

12 y de los hijos de Azgad, Johanán, hijo de Hacatán, y con él ciento diez varones;

13 y de los hijos de Adonicam, los postreros, cuyos nombres son éstos, Elifelet, Jeiel, y Semaías, y con ellos sesenta varones;

14 y de los hijos de Bigvai, Utai y Zabud, y con ellos sesenta varones.

15 Y los junté junto al río que viene a Ahava, y reposamos allí tres días; y habiendo buscado entre el pueblo y entre los sacerdotes, no hallé allí de los hijos de Leví.