# Sagradas Escrituras Version Antigua

## Part 7

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31 Y ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a [una] ramera?

CAPÍTULO 35

1 Y dijo Dios a Jacob: Levántate, sube a Bet-el, y estáte allí; y haz allí un altar al Dios que [se] te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.

2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él [estaban]: Quitad los dioses ajenos que [hay] entre vosotros, y limpiaos, y mudad vuestros vestidos.

3 Y levantémonos, y subamos a Bet-el; y allí haré altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado.

4 Así dieron a Jacob todos los dioses ajenos que [había] en poder de ellos, y los zarcillos que [estaban] en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de [un] alcornoque, que [estaba] en Siquem.

5 Y salieron, y el terror de Dios fue sobre las ciudades que [había] en sus alrededores, y no siguieron tras los hijos de Jacob.

6 Y llegó Jacob a Luz, que [está] en tierra de Canaán, (esta es Bet-el) él y todo el pueblo que con él [estaba];

7 y edificó allí un altar, y llamó el lugar El-betel, porque allí se le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano.

8 Entonces murió Débora, ama de Rebeca, y fue sepultada a las raíces de Bet-el, debajo de un alcornoque; y se llamó su nombre Alón-bacut.

9 Y se apareció otra vez Dios a Jacob, cuando se había vuelto de Padan-aram, y le bendijo.

10 Y le dijo Dios: Tu nombre [es] Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y llamó su nombre Israel.

11 Y le dijo Dios: Yo [soy] el Dios Omnipotente: crece y multiplícate; [una] nación y compañía de naciones ([gentiles]) saldrá de ti, y reyes saldrán de tus lomos;

12 y la tierra que [yo] he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti; y a tu simiente después de ti daré la tierra.

13 Y se fue de él Dios, del lugar donde había hablado con él.

14 Y Jacob puso [un] título en el lugar donde había hablado con él, [un] título de piedra, y derramó sobre él libación, y echó sobre él aceite.

15 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Bet-el.

16 Y partieron de Bet-el, y había aún como media legua de tierra para llegar a Efrata, cuando dio a luz Raquel, y hubo trabajo en su parto.

17 Y aconteció, [que] como había trabajo en su parto, le dijo la partera: No temas, que [también] tendrás este hijo.

18 Y acaeció que al salírsele el alma, (pues murió) llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín.

19 Así murió Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, la cual es Belén. 20 Y puso Jacob [un] título sobre su sepultura: éste [es] el título de la sepultura de Raquel hasta hoy.

21 Y salió Israel, y tendió su tienda más allá de la torre de Eder.

22 Y acaeció, morando Israel en aquella tierra, [que] fue Rubén y durmió con Bilha la concubina de su padre; lo cual oyó Israel. Y fueron los hijos de Israel doce:

23 Los hijos de Lea: Rubén el primogénito de Jacob, y Simeón, y Leví, y Judá, e Isacar, y Zabulón.

24 Los hijos de Raquel: José, y Benjamín.

25 Y los hijos de Bilha, sierva de Raquel: Dan, y Neftalí.

26 Y los hijos de Zilpa, sierva de Lea: Gad, y Aser. Estos [fueron] los hijos de Jacob, que le nacieron en Padan-aram.

27 Y vino Jacob a Isaac su padre a Mamre, a la ciudad de Arba, que [es] Hebrón, donde habitaron Abraham e Isaac.

28 Y fueron los días de Isaac ciento ochenta años.

29 Y expiró Isaac y murió, y fue recogido a su pueblo, viejo y lleno de días; y lo sepultaron Esaú y Jacob sus hijos.

CAPÍTULO 36

1 Y estas son las generaciones de Esaú, el cual [es] Edom.

2 Esaú tomó sus mujeres de las hijas de Canaán: a Ada, hija de Elón, [el] heteo, y a Aholibama, hija de Aná, hijo de Zibeón, [el] heveo;

3 Y a Basemat, hija de Ismael, hermana de Nebaiot.

4 Y Ada dio a luz a Esaú a Elifaz; y Basemat dio a luz a Reuel.

5 Y Aholibama dio a luz a Jeús, y a Jaalam, y a Coré: estos [son] los hijos de Esaú, que le nacieron en la tierra de Canaán.

6 Y Esaú tomó sus mujeres, y sus hijos, y sus hijas, y todas las personas de su casa, y sus ganados, y todas sus bestias, y toda su hacienda que había adquirido en la tierra de Canaán, y se fue a [otra] tierra de delante de Jacob su hermano.

7 Porque la hacienda de ellos era grande, y no podían habitar juntos, ni la tierra de su peregrinación los podía sostener a causa de sus ganados.

8 Y Esaú habitó en el monte de Seir; Esaú es Edom.

9 Estos son los linajes de Esaú, padre de Edom, en el monte de Seir.

10 Estos son los nombres de los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Ada, mujer de Esaú; Reuel, hijo de Basemat, mujer de Esaú.

11 Y los hijos de Elifaz fueron Temán, Omar, Zefo, Gatam, y Cenaz.

12 Y Timna fue concubina de Elifaz, hijo de Esaú, la cual le dio a luz a Amalec: estos son los hijos de Ada, mujer de Esaú.

13 Y los hijos de Reuel fueron Nahat, Zera, Sama, y Miza: estos son los hijos de Basemat, mujer de Esaú.

14 Estos fueron los hijos de Aholibama, mujer de Esaú, hija de Aná, que fue hijo de Zibeón; ella dio a luz a Esaú a Jeús, Jaalam, y Coré.

15 Estos [son] los duques de los hijos de Esaú. Los hijos de Elifaz, primogénito de Esaú: el duque Temán, el duque Omar, el duque Zefo, el duque Cenaz,

16 El duque Coré, el duque Gatam, y el duque Amalec: estos [son] los duques de Elifaz en la tierra de Edom; estos [son] los hijos de Ada.

17 Y estos [son] los hijos de Reuel, hijo de Esaú: el duque Nahat, el duque Zera, el duque Sama, y el duque Miza; estos [son] los duques [que salieron] de Reuel en la tierra de Edom; estos [son] los hijos de Basemat, mujer de Esaú.

18 Y estos [son] los hijos de Aholibama, mujer de Esaú: el duque Jeús, el duque Jaalam, y el duque Coré; estos [son] los duques [que salieron] de Aholibama, mujer de Esaú, hija de Aná.

19 Estos, pues, [son] los hijos de Esaú, y sus duques: él [es] Edom. 20 Y estos son los hijos de Seir, [el] horeo, moradores de aquella tierra: Lotán, Sobal, Zibeón, Aná,

21 Disón, Ezer, y Disán: estos [son] los duques de los horeos, hijos de Seir en la tierra de Edom.

22 Los hijos de Lotán fueron Hori y Hemán; y Timna fue hermana de Lotán.

23 Y los hijos de Sobal fueron Alván, Manahat, Ebal, Sefo, y Onam.

24 Y los hijos de Zibeón fueron Aja, y Aná. Este Aná es el que inventó los mulos en el desierto, cuando apacentaba los asnos de Zibeón su padre.

25 Los hijos de Aná fueron Disón, y Aholibama, hija de Aná.

26 Y estos [fueron] los hijos de Disón: Hemdán, Esbán, Itrán, y Querán.

27 Y estos [fueron] los hijos de Ezer: Bilhán, Zaaván, y Acán.

28 Estos [fueron] los hijos de Disán: Uz, y Arán.

29 Y estos [fueron] los duques de los horeos: el duque Lotán, el duque Sobal, el duque Zibeón, el duque Aná.

30 El duque Disón, el duque Ezer, el duque Disán: estos fueron los duques de los horeos; por sus ducados en la tierra de Seir.

31 Y los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel, [fueron] estos:

32 Bela, hijo de Beor, reinó en Edom: y el nombre de su ciudad fue Dinaba.

33 Y murió Bela, y reinó por él Jobab, hijo de Zera, de Bosra.

34 Y murió Jobab, y reinó por él Husam, de tierra de Temán.

35 Y murió Husam, y reinó por él Hadad, hijo de Bedad, el que hirió a Madián en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad [fue] Avit.

36 Y murió Hadad, y reinó por él Samla, de Masreca.

37 Y murió Samla, y reinó en su lugar Saúl, de Rehobot del Río.

38 Y murió Saúl, y reinó por él Baal-hanán, hijo de Acbor.

39 Y murió Baal-hanán, hijo de Acbor, y reinó por él Hadar en lugar suyo; y el nombre de su ciudad [fue] Pau; y el nombre de su mujer Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezaab.

40 Estos, pues, [son] los nombres de los duques de Esaú por sus linajes y sus lugares por sus nombres: el duque Timna, el duque Alva, el duque Jetet,

41 El duque Aholibama, el duque Ela, el duque Pinón,

42 El duque Cenaz, el duque Temán, el duque Mibzar,

43 El duque Magdiel, y el duque Iram. Estos [fueron] los duques de Edom por sus habitaciones en la tierra de su heredad. Este es el Esaú, padre de Edom.

CAPÍTULO 37

1 Y habitó Jacob en la tierra donde peregrinó su padre, en la tierra de Canaán.

2 Estas [fueron] las generaciones de Jacob. José, siendo de edad de diecisiete años apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha, y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos.

3 Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque le había tenido en su vejez; y le hizo una ropa de diversos colores.

4 Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no le podían hablar pacíficamente.

5 Y soñó José [un] sueño y lo contó a sus hermanos; y ellos vinieron a aborrecerle más todavía.

6 Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado:

7 He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba, y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor, y se inclinaban al mío.

8 Le respondieron sus hermanos: ¿Has de reinar [tú] sobre nosotros, o te has de enseñorear sobre nosotros? Y le aborrecieron aún más a causa de sus sueños y de sus palabras.

9 Y soñó aún otro sueño, y lo contó a sus hermanos, diciendo: He aquí que he soñado otro sueño, y he aquí que el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí.

10 Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió, y le dijo: ¿Qué sueño [es] éste que soñaste? ¿Hemos de venir yo y tu madre, y tus hermanos, a inclinarnos a ti a tierra?

11 Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre miraba el asunto.

12 Y fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquem.

13 Y dijo Israel a José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Siquem; ven, y te enviaré a ellos. Y él respondió: Heme aquí.

14 Y él le dijo: Ve la paz de tus hermanos y la paz de las ovejas, y tráeme la respuesta. Y lo envió del valle de Hebrón, y llegó a Siquem.

15 Y lo halló [un] hombre, andando él perdido por el campo, y le preguntó aquel hombre, diciendo: ¿Qué buscas?

16 Y él respondió: Busco a mis hermanos; te ruego que me muestres dónde pastan.

17 Y aquel hombre respondió: Ya se han ido de aquí; [yo] les oí decir: Vamos a Dotán. Entonces José fue tras de sus hermanos, y los halló en Dotán.

18 Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, pensaron contra él para matarle.

19 Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador; 20 ahora pues, venid, y matémoslo y echémosle en una cisterna, y diremos: [Alguna] mala bestia le devoró; y veremos qué serán sus sueños.

21 Cuando Rubén oyó [esto], lo libró de sus manos y dijo: No lo matemos.

22 Y les dijo Rubén: No derraméis sangre; echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; por librarlo así de sus manos, para hacerlo volver a su padre.

23 Y sucedió [que], cuando llegó José a sus hermanos, ellos hicieron desnudar a José su ropa, la ropa de colores que [tenía] sobre sí;

24 y le tomaron, y le echaron en la cisterna; mas la cisterna [estaba] vacía, no [había] en ella agua.

25 Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas y bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto.

26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho el que matemos a nuestro hermano y encubramos su muerte?

27 Venid, y vendámosle a los ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; que nuestro hermano es nuestra carne. Y sus hermanos acordaron con él.

28 Y cuando pasaban los madianitas mercaderes, sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los ismaelitas por veinte [piezas] de plata. Y llevaron a José a Egipto.

29 Y Rubén volvió a la cisterna, y no halló a José dentro, y rasgó sus vestidos.

30 Y tornó a sus hermanos y dijo: El joven no parece; y yo, ¿adónde iré yo?

31 Entonces tomaron ellos la ropa de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñieron la ropa con la sangre;

32 y enviaron la ropa de colores y la trajeron a su padre, y dijeron: Esta hemos hallado, reconoce ahora si es o no la ropa de tu hijo.

33 Y él la conoció, y dijo: La ropa de mi hijo es; [alguna] mala bestia le devoró; José ha sido despedazado.

34 Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso saco sobre sus lomos, y se enlutó por su hijo muchos días.

35 Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso tomar consolación, y dijo: Porque yo tengo de descender a mi hijo enlutado hasta la sepultura. Y lo lloró su padre.

36 Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial del Faraón, capitán de los de la guardia.

CAPÍTULO 38

1 Y aconteció en aquel tiempo, que Judá descendió con sus hermanos, y se fue a un varón adulamita, que se llamaba Hira.

2 Y vio allí Judá [la] hija de [un] hombre cananeo, el cual se llamaba Súa; y la tomó, y entró a ella,

3 la cual concibió, y dio a luz un hijo; y llamó su nombre Er.

4 Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Onán.

5 Y volvió [a concebir], y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Sela. Y estaba en Quezib cuando lo dio a luz.

6 Y Judá tomó mujer para su primogénito Er, la cual se llamaba Tamar.

7 Y Er, el primogénito de Judá, fue malo a los ojos del SEÑOR, y lo mató el SEÑOR.

8 Entonces Judá dijo a Onán: Entra a la mujer de tu hermano, y haz parentesco con ella, y levanta simiente a tu hermano.

9 Y sabiendo Onán que la simiente no había de ser suya, sucedía que cuando entraba a la mujer de su hermano corrompía en tierra, por no dar simiente a su hermano.

10 Y desagradó en ojos del SEÑOR lo que hacía, y lo mató también a él.

11 Y Judá dijo a Tamar su nuera: Estáte viuda en casa de tu padre, hasta que crezca Sela mi hijo; porque dijo: Que por ventura no muera él también como sus hermanos. Y se fue Tamar, y estuvo en casa de su padre.

12 Y pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, mujer de Judá; y Judá se consoló, y subía a los trasquiladores de sus ovejas a Timnat, él y su amigo Hira el adulamita.

13 Y fue dado aviso a Tamar, diciendo: He aquí tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas.

14 Entonces quitó ella de sobre sí los vestidos de su viudez, y se cubrió con [un] velo, y se arrebozó, y se puso a la puerta de las aguas que [están] junto al camino de Timnat; porque veía que había crecido Sela, y ella no era dada a él por mujer.

15 Y la vio Judá, y la tuvo por ramera, porque ella había cubierto su rostro.

16 Y se apartó del camino hacia ella, y le dijo: Ea, pues, ahora entraré a ti; porque no sabía que era su nuera; y ella dijo: ¿Qué me has de dar, si entrares a mí?

17 El respondió: Yo te enviaré de las ovejas un cabrito de las cabras. Y ella dijo: Hazme de dar prenda hasta que lo envíes.

18 Entonces él dijo: ¿Qué prenda te daré? Ella respondió: Tu anillo, y tu manto, y tu bordón que [tienes] en tu mano. Y él se los dio, y entró a ella, la cual concibió de él.

19 Y se levantó, y se fue; y se quitó el velo de sobre sí, y se vistió las ropas de su viudez. 20 Y Judá envió el cabrito de las cabras por mano de su amigo el adulamita, para que tomase la prenda de mano de la mujer; mas no la halló.

21 Y preguntó a los hombres de aquel lugar, diciendo: ¿Dónde está la ramera de las aguas junto al camino? Y ellos le dijeron: No ha estado aquí ramera.

22 Entonces él se volvió a Judá, y dijo: No la he hallado; y también los hombres del lugar dijeron: Aquí no ha estado ramera.

23 Y Judá dijo: Tómeselo para sí, para que no seamos menospreciados; he aquí yo he enviado este cabrito, y tú no la hallaste.

24 Y acaeció [que] al cabo de unos tres meses fue dado aviso a Judá, diciendo: Tamar tu nuera ha fornicado, y aun cierto está encinta de las fornicaciones. Y Judá dijo: Sacadla, y sea quemada.

25 Y ella cuando la sacaban, envió a decir a su suegro: Del varón cuyas [son] estas cosas, estoy encinta; y dijo más: Conoce ahora cuyas [son] estas cosas, el anillo, y el manto, y el bordón.

26 Entonces Judá lo conoció, y dijo: Más justa es que yo, por cuanto no le he dado a Sela mi hijo. Y nunca más la conoció.

27 Y aconteció que al tiempo de dar a luz, he aquí [había] dos en su vientre.

28 Y sucedió, cuando dio a luz, que sacó la mano [el uno], y la partera tomó y ató a su mano [un hilo de] grana, diciendo: Este salió primero.

29 Y aconteció [que] tornando él a meter la mano, he aquí su hermano salió; y [ella] dijo: ¿Por qué has hecho sobre ti rotura? Y llamó su nombre Fares.

30 Y después salió su hermano, el que tenía en su mano [el hilo de] grana, y llamó su nombre Zara.

CAPÍTULO 39

1 Y descendido José a Egipto, lo compró Potifar, oficial del Faraón, capitán de los de la guardia, varón egipcio, de mano de los ismaelitas que lo habían llevado allá.

2 Mas el SEÑOR fue con José, y fue varón prosperado; y estaba en la casa de su señor el egipcio.

3 Y vio su señor que el SEÑOR [era] con él, y que todo lo que él hacía, el SEÑOR lo hacía prosperar en su mano.

4 Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa, y entregó en su poder todo lo que tenía.

5 Y aconteció que, desde cuando le dio el encargo de su casa, y de todo lo que tenía, el SEÑOR bendijo la casa del egipcio a causa de José; y la bendición del SEÑOR fue sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo.

6 Y dejó todo lo que tenía en la mano de José; ni con él sabía [de] nada más que del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia.

7 Y aconteció después de esto, que la mujer de su señor alzó sus ojos sobre José, y dijo: Duerme conmigo.

8 Y él no quiso, y dijo a la mujer de su señor: He aquí que mi señor no sabe conmigo lo que [hay] en casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene.

9 No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú [eres] su mujer, ¿cómo, pues, haría [yo] este grande mal y pecaría contra Dios?

10 Y fue [que] hablando ella a José cada día, y no escuchándola él para acostarse al lado de ella, para estar con ella.

11 Aconteció [que] entró él un día en casa para hacer su oficio, y no había nadie de los de casa allí en casa.

12 Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en manos de ella, y huyó, y se salió fuera.

13 Y acaeció [que] cuando vio ella que le había dejado su ropa en sus manos, y había huido fuera,

14 llamó a los de casa, y les habló diciendo: Mirad, nos ha traído un hebreo, para que hiciese burla de nosotros; vino [él] a mí para dormir conmigo, y [yo] di grandes voces;

15 y viendo que [yo] alzaba la voz y gritaba, dejó junto a mí su ropa, y huyó, y salió.

16 Y ella puso junto a sí la ropa de él, hasta que vino su señor a su casa.

17 Entonces le habló ella semejantes palabras, diciendo: El siervo hebreo que nos trajiste, vino a mí para deshonrarme;

18 y cuando [yo] alcé mi voz y grite, él dejó su ropa junto a mí, y huyó fuera.

19 Y sucedió [que] cuando oyó su señor las palabras que su mujer le hablara, diciendo: Así me ha tratado tu siervo; se encendió su furor. 20 Y tomó su señor a José, y le puso en la casa de la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la casa de la cárcel.

21 Mas el SEÑOR fue con José, y extendió a él [su] misericordia, y le dio gracia en ojos del príncipe de la casa de la cárcel.

22 Y el príncipe de la casa de la cárcel entregó en mano de José todos los presos que [había] en aquella prisión; todo lo que hacían allí, él lo hacía.

23 No veía el príncipe de la cárcel cosa alguna que en su mano estaba; porque el SEÑOR era con él, y lo que él hacía, el SEÑOR lo prosperaba.

CAPÍTULO 40

1 Y aconteció después de estas cosas, que pecaron el maestresala del rey de Egipto, y el panadero, contra su señor el rey de Egipto.

2 Y [el] Faraón se enojó contra sus dos oficiales, contra el principal de los maestresalas, y contra el principal de los panaderos;

3 y los puso en la cárcel de la casa del capitán de los de la guardia, en la casa de la cárcel donde José estaba preso.

4 Y el capitán de los de la guardia dio cargo de ellos a José, y él les servía; y estuvieron días en la cárcel.

5 Y ambos a dos, el maestresala y el panadero del rey de Egipto, que estaban presos en la cárcel, soñaron un sueño, cada uno su sueño en una misma noche, cada uno conforme a la declaración de su sueño.

6 Y vino a ellos José por la mañana, y los miró, y he aquí que [estaban] tristes.

7 Y él preguntó a aquellos oficiales del Faraón, que [estaban] con él en la cárcel de la casa de su señor, diciendo: ¿Por qué [parecen] hoy mal vuestros rostros?

8 Y ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no [hay] quién lo declare. Entonces les dijo José: ¿No [son] de Dios las declaraciones? Contádmelo ahora.

9 Entonces el principal de los maestresalas contó su sueño a José, y le dijo: Yo soñaba que veía una vid delante de mí,

10 y en la vid tres sarmientos; y ella como que florecía, salía su renuevo, maduraron sus racimos de uvas;

11 y [que] el vaso de Faraón estaba en mi mano, y que [yo] tomaba las uvas, y las exprimía en el vaso del Faraón, y daba el vaso en la mano del Faraón.

12 Y le dijo José: Esta es su declaración: Los tres sarmientos son tres días;

13 al cabo de tres días [el] Faraón levantará tu cabeza, y te hará volver a tu asiento; y darás el vaso al Faraón en su mano, como solías cuando eras su maestresala.

14 Por tanto te acordarás de mí dentro de ti cuando tuvieres bien, y te ruego que hagas conmigo misericordia, que hagas mención de mí al Faraón, y me saques de esta casa;

15 porque he sido hurtado de la tierra de los hebreos; y tampoco he hecho aquí porqué me hubiesen de poner en [la] cárcel.

16 Y viendo el principal de los panaderos que había declarado [para] bien, dijo a José: También yo soñaba que veía tres canastillos blancos sobre mi cabeza;

17 y en el canastillo más alto [había] de todas las viandas del Faraón, obra de panadero; y que las aves las comían del canastillo de sobre mi cabeza.

18 Entonces respondió José, y dijo: Esta [es] su declaración: Los tres canastillos tres días son.

19 Al cabo de tres días quitará [el] Faraón tu cabeza de sobre ti, y te hará colgar en la horca, y [las] aves comerán tu carne de sobre ti. 20 Y fue al tercer día el día del nacimiento del Faraón, e hizo banquete a todos sus siervos; y alzó la cabeza del príncipe de los maestresalas, y la cabeza del príncipe de los panaderos, entre sus siervos.

21 E hizo volver a su oficio al príncipe de los maestresalas; y dio el vaso en mano del Faraón.

22 Mas hizo colgar al príncipe de los panaderos, como le había declarado José.

23 Y el príncipe de los maestresalas no se acordó de José, sino que se olvidó de él.

CAPÍTULO 41

1 Y aconteció [que] pasados dos años tuvo [el] Faraón un sueño: Y he aquí que estaba sobre el río;

2 y que del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy gordas, que pacían en el prado.

3 Y he aquí otras siete vacas subían tras ellas del río, de fea vista, y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas [hermosas] a la orilla del río.

4 Y que las vacas de fea vista y enjutas de carne tragaban a las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó [el] Faraón.

5 Se durmió de nuevo, y soñó la segunda vez: He aquí, siete espigas llenas y hermosas subían de una [sola] caña.

6 Y he aquí otras siete espigas menudas y abatidas del solano, salían después de ellas.

7 Y las siete espigas menudas tragaban a las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó [el] Faraón, y le pareció [que era] sueño.

8 Y acaeció que a la mañana su espíritu se atormentó; y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios: y les contó [el] Faraón sus sueños, mas no [había] quién los declarase al Faraón.

9 Entonces el príncipe de los maestresalas habló al Faraón, diciendo: De mis pecados me acuerdo hoy:

10 [El] Faraón se enojó contra sus siervos, y a mí me echó en la cárcel de la casa del capitán de los de la guardia, a mí y al príncipe de los panaderos.

11 Y yo y él soñamos sueño una misma noche: cada uno soñó conforme a la declaración de su sueño.

