# Sagradas Escrituras Version Antigua

## Part 42

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19 Anduvieron pues ellas dos hasta que llegaron a Belén; y aconteció que entrando en Belén, toda la ciudad se conmovió por [razón] de ellas, y decían: ¿No [es] ésta Noemí? 20 Y [ella] les respondía: No me llaméis Noemí, sino llamadme Mara; porque en grande manera me ha amargado el Todopoderoso.

21 Yo me fui [de aquí] llena, mas vacía me ha vuelto el SEÑOR. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que el SEÑOR ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?

22 [Así] volvió Noemí y Rut [la] moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén en el principio de la siega de las cebadas.

CAPÍTULO 2

1 Tenía Noemí un pariente de su marido, varón valiente [y] de esfuerzo, de la familia de Elimelec, el cual se llamaba Booz.

2 Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y cogeré espigas en pos de aquel en cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía.

3 Fue pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció a caso, que la suerte ([o heredad]) del campo [era] de Booz, el cual [era] de la parentela de Elimelec.

4 Y he aquí que Booz vino de Belén, y dijo a los segadores: El SEÑOR [sea] con vosotros. Y ellos respondieron: El SEÑOR te bendiga.

5 Y Booz dijo a su criado, el que estaba [puesto] sobre los segadores: ¿Cuya es esta joven?

6 Y el criado, que estaba [puesto] sobre los segadores, respondió y dijo: Es la joven de Moab, que volvió con Noemí de los campos de Moab;

7 y ha dicho: Te ruego que me dejes coger y juntar [espigas] tras los segadores entre las gavillas: entró [pues], y está desde por la mañana hasta ahora, [menos] un poco que ha estado en casa.

8 Entonces Booz dijo a Rut: Oye, hija mía, no vayas a coger a otro campo, ni pases de aquí; y aquí estarás con mis criadas.

9 Mira bien el campo que segaren, y síguelas; porque yo he mandado a los criados que no te toquen. Y si tuvieres sed, ve a los vasos, y bebe del [agua] que sacaren los criados.

10 [Ella] entonces bajando su rostro se inclinó a tierra, y le dijo: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que tú me conozcas, siendo yo extranjera?

11 Y respondiendo Booz, le dijo: De cierto me ha sido declarado todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido; que dejando a tu padre y a tu madre, y la tierra de tu natural has venido a pueblo que no conociste [llegando] hace tres días.

12 El SEÑOR galardone tu obra, y tu remuneración sea llena por el SEÑOR Dios de Israel; que has venido para cubrirte debajo de sus alas.

13 Y [ella] dijo: Señor mío, halle [yo] gracia delante de tus ojos; porque me has consolado, y porque has hablado al corazón de tu sierva, no siendo yo [ni aun] como una de tus criadas.

14 Y Booz le dijo a la hora de comer: Allégate aquí, y come del pan, y moja tu bocado en el vinagre. Y se sentó ella junto a los segadores, y [él] le dio del potaje, y comió hasta que se sació y le sobró.

15 Luego se levantó para espigar. Y Booz mandó a sus criados, diciendo: [Que] coja también [espigas] entre las gavillas, y no la avergoncéis;

16 antes echaréis a sabiendas de los manojos, y la dejaréis que coja, y no la reprendáis.

17 Y cogió en el campo hasta la tarde, y desgranó lo que había cogido, y fue como un efa de cebada.

18 Y lo tomó, y se fue a la ciudad; y su suegra vio lo que había cogido. Sacó también luego lo que le había sobrado después de haber quedado saciada, y se lo dio.

19 Y le dijo su suegra: ¿Dónde has cogido hoy? ¿Y dónde has trabajado? Bendito sea el que te ha conocido. Y [ella] declaró a su suegra lo que le había acontecido con aquél, y dijo: El nombre del varón con quien hoy he trabajado [es] Booz. 20 Y dijo Noemí a su nuera: Sea él bendito del SEÑOR, que aun no ha dejado su misericordia ni para con los vivos ni para con los muertos. Y le tornó a decir Noemí: Nuestro pariente es aquel varón, y de nuestros redentores es.

21 Y Rut [la] moabita dijo: Además de esto me ha dicho: Júntate con mis criados, hasta que hayan acabado toda mi siega.

22 Y Noemí respondió a Rut su nuera: Mejor es, hija mía, que salgas con sus criadas; que no que te encuentren en otro campo.

23 Y [así ella] se juntó con las criadas de Booz cogiendo, hasta que la siega de las cebadas y la de los trigos fue acabada; mas con su suegra habitó.

CAPÍTULO 3

1 Y le dijo su suegra Noemí: Hija mía, ¿no te tengo de buscar descanso, que te sea bueno?

2 ¿No es Booz nuestro pariente, con cuyas criadas tú has estado? He aquí que él avienta esta noche la parva de las cebadas.

3 Te lavarás pues, y te ungirás, y vistiéndote tus vestidos, irás a la era; mas no te darás a conocer al varón hasta que él haya acabado de comer y de beber.

4 Y cuando él se acostare, repara tú el lugar donde él se acostare, e irás, y descubrirás los pies, y te acostarás [allí]; y él te dirá lo que hayas de hacer.

5 Y ella le respondió: Haré todo lo que tú me mandares.

6 Y descendiendo a la era, hizo todo lo que su suegra le había mandado.

7 Y cuando Booz hubo comido y bebido, y su corazón estuvo contento, se retiró a dormir a un lado del montón. Entonces ella vino calladamente, y descubrió los pies, y se acostó.

8 Y aconteció, que a la medianoche el varón se estremeció, y palpó; y he aquí, la mujer que estaba acostada a sus pies.

9 Entonces él dijo: ¿Quién eres? Y ella respondió: Yo [soy] Rut tu sierva; extiende el borde [de tu capa] sobre tu sierva, que redentor eres.

10 Y él dijo: Bendita seas tú del SEÑOR, hija mía; que has hecho mejor tu postrera gracia que la primera, no yendo tras los jóvenes, sean pobres o ricos.

11 Ahora pues, no temas, hija mía, yo haré contigo todo lo que tú dijeres, pues que toda la puerta de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa.

12 Y ahora, aunque es cierto que yo soy el redentor, con todo eso hay [otro] redentor más cercano ([de parentesco]) que yo.

13 Reposa esta noche, y cuando sea de día, si [aquel] te redimiere, bien, redímate; mas si él no te quisiere redimir, yo te redimiré, vive el SEÑOR. Reposa, pues, hasta la mañana.

14 Y reposó a sus pies hasta la mañana, y se levantó antes que nadie pudiese conocer a otro. Y él dijo: [Que] no se sepa que la mujer haya venido a la era.

15 Y le dijo [a ella]: Llega el lienzo que [traes] sobre ti, y ten de él. Y teniéndolo [ella], él midió seis [medidas] de cebada, y se las puso a cuestas; y [ella] se fue a la ciudad.

16 Así que vino a su suegra, [ésta] le dijo: ¿Qué pues, hija mía? Y le declaró ella todo lo que con aquel varón le había acontecido.

17 Y dijo: Estas seis [medidas] de cebada me dio, diciéndome: Para que no vayas vacía a tu suegra.

18 Entonces ella dijo: Reposa, hija mía, hasta que sepas como cae la cosa; porque aquel hombre no reposará hasta que hoy concluya el negocio.

CAPÍTULO 4

1 Y Booz subió a la puerta y se sentó allí: y he aquí pasaba aquel redentor del cual Booz había hablado, y le dijo: Eh, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino, y se sentó.

2 Entonces él tomó diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos aquí. Y [ellos] se sentaron.

3 Y dijo al redentor: Una parte de las tierras que tuvo nuestro hermano Elimelec, vendió Noemí, la que volvió del campo de Moab;

4 y yo decidí hacértelo saber, y decirte [que las] tomes delante de los que están [aquí] sentados, y delante de los ancianos de mi pueblo. Si hubieres de redimir, redime; y si no quisieres redimir, decláramelo para que yo lo sepa; porque no hay [otro] que redima sino tú, y yo después de ti. Y él [otro] respondió: Yo redimiré.

5 Entonces replicó Booz: El mismo día que tomares las tierras de mano de Noemí, tomarás también a Rut [la] moabita, mujer del difunto, para que levantes el nombre del muerto sobre su posesión.

6 Y respondió el redentor: No puedo redimir a mi provecho; porque por ventura echaría a perder mi heredad; redime tú, yo te traspaso mi derecho, porque [yo] no podré redimir.

7 Había ya de largo tiempo esta costumbre en Israel en la redención o contrato, que para la confirmación de cualquier negocio, el uno se quitaba el zapato y lo daba a su compañero; y éste era el testimonio en Israel.

8 Entonces el pariente dijo a Booz: Tómalo tú. Y [diciendo esto] descalzó su zapato.

9 Y Booz dijo a los ancianos y a todo el pueblo: Vosotros [seréis] hoy testigos de como tomo todas las cosas que fueron de Elimelec, y todo lo que fue de Quelión y de Mahlón, de mano de Noemí.

10 Y que también tomo por mi mujer a Rut [la] moabita, mujer de Mahlón, para que [yo] levante el nombre del difunto sobre su heredad, para que el nombre del muerto no se pierda de entre sus hermanos y de la puerta ([o congregación]) de su lugar. Vosotros [seréis] hoy testigos.

11 Y dijeron todos los del pueblo que estaban a la puerta con los ancianos: Testigos [somos]. El SEÑOR haga a la mujer que entra en tu casa como a Raquel y a Lea, las cuales dos edificaron la casa de Israel; y [tú] seas ilustre en Efrata, y tengas nombradía en Belén;

12 tu casa sea como la casa de Fares, al que Tamar dio a luz a Judá, de la simiente que el SEÑOR te diere de esta joven.

13 Y [así] Booz tomó a Rut, y [ella] fue su mujer; y luego que entró a ella, el SEÑOR le dio que concibiese y diese a luz un hijo.

14 Y las mujeres decían a Noemí: Loado sea el SEÑOR, que hizo que no te faltase redentor hoy, cuyo nombre será nombrado en Israel.

15 El cual será restaurador de tu alma, y el que sustentará tu vejez; pues que tu nuera, la cual te ama, le ha dado a luz; y [ella] te vale más que siete hijos.

16 Y tomando Noemí el hijo, lo puso en su regazo, y fue su aya.

17 Y las vecinas le pusieron nombre diciendo: a Noemí ha nacido un hijo; y le llamaron Obed. Este [es] padre de Isaí, padre de David.

18 Y éstas [son] las generaciones de Fares: Fares engendró a Hezrón;

19 y Hezrón engendró a Ram, y Ram engendró a Aminadab; 20 y Aminadab engendró a Naasón, y Naasón engendró a Salmón;

21 Y Salmón engendró a Booz, y Booz engendró a Obed;

22 y Obed engendró a Isaí, e Isaí engendró a David.

1 SAMUEL

CAPÍTULO 1

1 Hubo [un] varón de Ramataim de Zofim, del monte de Efraín, que se llamaba Elcana, hijo de Jeroham, hijo de Eliú, hijo de Tohu, hijo de Zuf, efrateo.

2 Y tenía él dos mujeres; el nombre de una [era] Ana, y el nombre de la otra, Penina. Y Penina tenía hijos, mas Ana no los tenía.

3 Y subía aquel varón todos los años de su ciudad, a adorar y sacrificar al SEÑOR de los ejércitos en Silo, donde estaban dos hijos de Elí, Ofni y Finees, sacerdotes del SEÑOR.

4 Y [cuando] venía el día, Elcana sacrificaba, y daba a Penina su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte.

5 Mas a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque el SEÑOR había cerrado su matriz.

6 Y su competidora la irritaba, enojándola y entristeciéndola, porque el SEÑOR había cerrado su matriz.

7 Y así hacía cada año; cuando subía a la Casa del SEÑOR, la otra [la] enojaba así; por lo cual [ella] lloraba, y no comía.

8 Y Elcana su marido le dijo: Ana, ¿por qué lloras? ¿Y por qué no comes? ¿Y por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que diez hijos?

9 Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo; y el sacerdote Elí estaba sentado sobre [una] silla junto a un pilar del templo del SEÑOR.

10 Y ella con amargura de alma oró al SEÑOR llorando abundantemente;

11 e hizo voto, diciendo: El SEÑOR de los ejércitos, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres a tu sierva simiente de varón, [yo] lo dedicaré al SEÑOR todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza.

12 Y fue que como ella orase largamente delante del SEÑOR, Elí estaba observando la boca de ella.

13 Mas Ana hablaba en su corazón, y solamente se movían sus labios, y su voz no se oía; y la tuvo Elí por borracha.

14 [Entonces] le dijo Elí: ¿Hasta cuándo estarás borracha? Digiere tu vino.

15 Y Ana le respondió, diciendo: No, señor mío; mas yo [soy una] mujer acongojada de espíritu; no he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante del SEÑOR.

16 No tengas a tu sierva por una mujer impía; porque por la magnitud de mis congojas y de mi aflicción he hablado hasta ahora.

17 Y Elí respondió, y dijo: Ve en paz, y el Dios de Israel te otorgue la petición que le has hecho.

18 Y ella dijo: Halle tu sierva gracia delante de tus ojos. Y se fue la mujer [por] su camino, y comió, y no estuvo más triste.

19 Y levantándose de mañana, adoraron delante del SEÑOR, y volvieron, y llegaron a su casa en Ramá. Y Elcana conoció a Ana su mujer, y el SEÑOR se acordó de ella. 20 Y fue que al pasar el tiempo, Ana concibió, y dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel ([demandado de Dios]), [diciendo]: Por cuanto lo demandé al SEÑOR.

21 Después subió el varón Elcana, con toda su familia, a sacrificar al SEÑOR el sacrificio acostumbrado, y su voto.

22 Mas Ana no subió, sino dijo a su marido: [Yo no subiré] hasta que el niño sea destetado; para que lo lleve y sea presentado delante del SEÑOR, y se quede allá para siempre.

23 Y Elcana su marido le respondió: Haz lo que bien te pareciere; quédate hasta que lo destetes; solamente el SEÑOR cumpla su palabra. Y se quedó la mujer, y crió su hijo hasta que lo destetó.

24 Y después que lo hubo destetado, lo llevó consigo, con tres becerros, un efa de harina, y un odre de vino, y lo trajo a la Casa del SEÑOR en Silo; y el niño era [aún] pequeño.

25 Y matando el becerro, trajeron el niño a Elí.

26 Y ella dijo: ¡Ruego señor mío! [Como] vive tu alma, señor mío, yo [soy] aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando al SEÑOR.

27 Por este niño oraba, y el SEÑOR me dio lo que le pedí.

28 Yo, [pues], le vuelvo también al SEÑOR; todos los días que viviere, será del SEÑOR. Y adoró allí al SEÑOR.

CAPÍTULO 2

1 Y Ana oró y dijo: Mi corazón se regocija en el SEÑOR, mi cuerno es ensalzado en el SEÑOR; mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salud.

2 No hay santo como el SEÑOR; porque no [hay ninguno] fuera de ti; y no [hay] Fuerte como el Dios nuestro.

3 No multipliquéis hablando grandezas, altanerías; cesen las palabras arrogantes de vuestra boca, porque el Dios de todo saber [es] el SEÑOR, y las obras [magníficas] a él le son prestas.

4 Los arcos de los fuertes [fueron] quebrados, y los flacos se ciñeron de fortaleza.

5 Los saciados se alquilaron por pan, y cesaron los hambrientos; hasta dar a luz siete la estéril, y la que tenía muchos hijos enfermó.

6 El SEÑOR mata, y él da vida; él hace descender al sepulcro, y hace subir.

7 El SEÑOR empobrece, y él enriquece; abate, y ensalza.

8 El levanta del polvo al pobre, y al menesteroso ensalza del estiércol, para asentarlo con los príncipes; y hace que tengan por heredad asiento de honra. Porque del SEÑOR son las columnas de la tierra, y [él] asentó sobre ellas el mundo.

9 El guarda los pies de sus santos, mas los impíos perecen en tinieblas; porque nadie será valiente por [su propia] fuerza.

10 SEÑOR, serán quebrantados sus adversarios; y sobre ellos tronará desde los cielos. El SEÑOR juzgará los términos de la tierra, y dará fortaleza a su Rey, y ensalzará el cuerno de su Mesías.

11 Y Elcana se volvió a su casa en Ramá; y el niño ministraba al SEÑOR delante del sacerdote Elí.

12 Mas los hijos de Elí eran hijos de Belial, y no tenían conocimiento del SEÑOR.

13 [Era] la costumbre de los sacerdotes con el pueblo [que], cuando alguno ofrecía sacrificio, venía el criado del sacerdote mientras la carne estaba a cocer, [trayendo] en su mano un garfio de tres ganchos;

14 y hería con él en la caldera, o en la olla, o en el caldero, o en el pote; y todo lo que sacaba el garfio, el sacerdote lo tomaba para sí. De esta manera hacían a todo israelita que venía a Silo.

15 Asimismo, antes de quemar el sebo, venía el criado del sacerdote, y decía al que sacrificaba: Da carne que ase para el sacerdote; porque no tomará de ti carne cocida, sino cruda.

16 Y [si] le respondía el varón: Quemen luego el sebo hoy, y [después] tome [tanta] como quisieres; él respondía: No, sino ahora la has de dar; de otra manera [yo] la tomaré por fuerza.

17 Era, [pues], el pecado de los jóvenes muy grande delante del SEÑOR; porque los hombres menospreciaban el presente del SEÑOR.

18 Y el joven Samuel ministraba delante del SEÑOR, vestido de [un] efod de lino.

19 Y le hacía su madre una túnica pequeña, y se la traía cada año, cuando subía con su marido a ofrecer el sacrificio acostumbrado. 20 Y Elí bendijo a Elcana y a su mujer, diciendo: El SEÑOR te dé simiente de esta mujer en lugar de esta petición que hizo al SEÑOR. Y se volvieron a su casa.

21 Y visitó el SEÑOR a Ana, y concibió, y dio a luz tres hijos, y dos hijas. Y el joven Samuel crecía delante del SEÑOR.

22 Elí empero era muy viejo, y oía todo lo que sus hijos hacían a todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo del testimonio.

23 Y les dijo: ¿Por qué hacéis cosas semejantes? Porque yo oigo de todo este pueblo vuestros malos procederes.

24 No, hijos míos; porque no es buena fama la que yo oigo; que hacéis pecar al pueblo del SEÑOR.

25 Si pecare el hombre contra el hombre, los jueces le juzgarán; mas si alguno pecare contra el SEÑOR, ¿quién rogará por él? Mas [ellos] no oyeron la voz de su padre, porque el SEÑOR [ya] había decidido matarlos.

26 Y el joven Samuel iba creciendo, y hallando gracia delante de Dios y delante de los hombres.

27 Y vino un varón de Dios a Elí, y le dijo: Así dijo el SEÑOR: ¿No me manifesté [yo] claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faraón?

28 Y [yo] le escogí por mi sacerdote entre todas las tribus de Israel, para que ofreciese sobre mi altar, y quemase incienso, y llevase efod delante de mí; y di a la casa de tu padre todos los sacrificios de los hijos de Israel.

29 ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios y mis presentes, que [yo] mandé [ofrecer] en el tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mí, engordándoos de lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?

30 Por tanto, el SEÑOR el Dios de Israel dijo: [Yo] había dicho que tu casa y la casa de tu padre andarían delante de mí perpetuamente; mas ahora dijo el SEÑOR: Nunca yo tal haga, porque [yo] honraré a los que me honran, y los que me tuvieren en poco, serán viles.

31 He aquí, vienen días, en que cortaré tu brazo, y el brazo de la casa de tu padre, que no haya viejo en tu casa.

32 Y verás competidor en el tabernáculo, en todas las cosas en que hiciere bien a Israel; y en ningún tiempo habrá viejo en tu casa.

33 Y no te cortaré [del todo] varón de mi altar, para hacerte marchitar tus ojos, y llenar tu ánimo de dolor; mas toda la cría de tu casa morirá [en la edad] varonil.

34 Y te [será por] señal esto que acontecerá a tus dos hijos, Ofni y Finees: ambos morirán en un día.

35 Y [yo] me despertaré [un] sacerdote fiel, que haga conforme a mi corazón y a mi alma; y [yo] le edificaré casa firme, y [él] andará delante de mi Ungido todo los días.

36 Y será que el que hubiere quedado en tu casa, vendrá a postrársele por un dinero de plata y un bocado de pan, diciéndole: Te ruego que me constituyas en algún ministerio, para que coma un bocado de pan.

CAPÍTULO 3

1 Y el joven Samuel ministraba al SEÑOR delante de Elí; y la palabra del SEÑOR era de estima en aquellos días; no [había] visión manifiesta.

2 Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, [cuando] sus ojos comenzaban a oscurecerse, que no podía ver,

3 y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, Samuel estaba durmiendo en el templo del SEÑOR, donde el arca de Dios estaba;

4 y el SEÑOR llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí.

5 Y corriendo [luego] a Elí, dijo: Heme aquí; ¿para qué me llamaste? Y Elí le dijo: [Yo] no he llamado; vuélvete a acostar. Y [él] se volvió, y se acostó.

6 Y el SEÑOR volvió a llamar otra vez a Samuel. Y levantándose Samuel vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Y [él] dijo: Hijo mío, [yo] no he llamado; vuelve, y acuéstate.

7 Mas Samuel aún no conocía al SEÑOR, ni le había sido revelada [la] palabra del SEÑOR.

8 El SEÑOR, pues, llamó la tercera vez a Samuel. Y [él] levantándose vino a Elí, y dijo: Heme aquí; ¿para qué me has llamado? Entonces Elí entendió que el SEÑOR llamaba al joven.

9 Y dijo Elí a Samuel: Ve, y acuéstate; y si te llamare, dirás: Habla, SEÑOR, que tu siervo oye. Así se fue Samuel, y se acostó en su lugar.

10 Y vino el SEÑOR, y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, que tu siervo oye.

11 Y el SEÑOR dijo a Samuel: He aquí haré [yo una] cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos.

12 Aquel día [yo] despertaré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa. [Cuando] comenzaré, [también] acabaré.

13 Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos se han envilecido, y él no los ha estorbado.

14 Y por tanto [yo] he jurado a la casa de Elí, que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con presentes.

15 Y Samuel estuvo acostado hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa del SEÑOR. Y Samuel temía descubrir la visión a Elí.

16 Llamando, pues, Elí a Samuel, le dijo: Hijo mío, Samuel. Y él respondió: Heme aquí.

17 Y dijo: ¿Qué es la palabra que te habló [el SEÑOR]? Te ruego que no me la encubras. Así te haga Dios y así te añada, si me encubrieres palabra de todo lo que habló contigo.

18 Y Samuel se lo manifestó todo, sin encubrirle nada. Entonces él dijo: El SEÑOR es; haga lo que bien le pareciere.

19 Y Samuel creció, y el SEÑOR fue con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. 20 Y conoció todo Israel desde Dan hasta Beerseba, que Samuel [era] fiel profeta del SEÑOR.

21 Así volvió el SEÑOR a aparecer en Silo; porque el SEÑOR se manifestó a Samuel en Silo con palabra del SEÑOR.

CAPÍTULO 4

1 Y Samuel habló a todo Israel. [Por aquel tiempo] salió Israel a encontrar en batalla a los filisteos, y asentó campamento junto a Eben-ezer ([la piedra de la ayuda]), y los filisteos asentaron el suyo en Afec.

2 Y los filisteos presentaron la batalla a Israel; y [cuando] la batalla se dio, Israel fue vencido delante de los filisteos, los cuales hirieron en la batalla por el campo como cuatro mil hombres.

3 Y [cuando] el pueblo volvió al campamento, los ancianos de Israel dijeron: ¿Por qué nos ha herido hoy el SEÑOR delante de los filisteos? Traigamos a nosotros de Silo el arca del pacto del SEÑOR, para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos.

4 Y envió el pueblo a Silo, y trajeron de allá el arca del pacto del SEÑOR de los ejércitos, que estaba asentado entre los querubines; y los dos hijos de Elí, Ofni y Finees, [estaban] allí con el arca del pacto de Dios.

5 Y aconteció que, cuando el arca del pacto del SEÑOR vino al campamento, todo Israel dio grita con [tan] gran júbilo, que la tierra tembló.

6 Y cuando los filisteos oyeron la voz del júbilo, dijeron: ¿Qué voz de gran júbilo [es] ésta en el campamento de los hebreos? Y supieron que el arca del SEÑOR había venido al campamento.

7 Y los filisteos tuvieron miedo, porque decían: Ha venido Dios al campamento. Y dijeron: ¡Ay de nosotros! que ayer ni anteayer no fue así.

8 ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos librará de las manos de estos dioses fuertes? Estos [son] los dioses que hirieron a Egipto con toda plaga en el desierto.

9 Esforzaos, oh filisteos, y sed varones, para que no sirváis a los hebreos, como ellos os han servido a vosotros. Sed varones, y pelead.

10 Pelearon, [pues], los filisteos, e Israel fue vencido, y huyeron cada cual a sus tiendas; y fue hecha muy grande mortandad, [pues] cayeron de Israel treinta mil hombres de a pie.

11 Y el arca de Dios fue tomada, y muertos los dos hijos de Elí, Ofni y Finees.

12 Y corriendo de la batalla [un] varón de Benjamín, vino aquel día a Silo, rotos sus vestidos y tierra sobre su cabeza;

