# Sagradas Escrituras Version Antigua

## Part 161

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9 conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos y para los desobedientes; para los impíos y pecadores, para los malos y contaminados; para los matadores de padres y madres, para los homicidas,

10 para los fornicarios, para los homosexuales, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros; y si hay alguna otra cosa contraria a la sana doctrina,

11 conforme al Evangelio de la gloria del Dios bienaventurado, el cual a mí me ha sido encargado.

12 Y doy gracias al que me fortificó, a Cristo Jesús, señor nuestro, de que me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio;

13 habiendo sido antes blasfemo y perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia, porque lo hice con ignorancia en incredulidad.

14 Mas la gracia del Señor nuestro fue más abundante con la fe y amor que es en Cristo Jesús.

15 Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que el Cristo Jesús vino al mundo para salvar [a] los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

16 Pero por esto fui recibido a misericordia, para que el Cristo Jesús mostrase primero en mí, toda [su] clemencia, para ejemplo de los que habían de creer en él para vida eterna.

17 Por tanto, al Rey para siempre, inmortal, invisible, al único sabio Dios, [sea] honor y gloria por [los] siglos de [los] siglos. Amén.

18 Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías pasadas [acerca] de ti, milites por ellas buena milicia;

19 reteniendo la fe y buena conciencia, la cual echando de sí algunos, hicieron naufragio en la fe; 20 de los cuales [fueron] Himeneo y Alejandro, [a] quienes entregué a Satanás, para que aprendan a no blasfemar.

CAPÍTULO 2

1 Amonesto pues, ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, acciones de gracias, por todos los hombres;

2 por los reyes y por todos los que están en eminencia: que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad e integridad.

3 Porque esto es lo bueno y agradable delante del Dios salvador nuestro;

4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad.

5 Porque [hay] un [solo] Dios, asimismo un [solo] Mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús,

6 el cual se dio a sí mismo en redención por todos: el testimonio del cual [fue confirmado] en su tiempo;

7 del cual yo soy puesto por predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), maestro de los gentiles en fidelidad y verdad.

8 Quiero, pues, que los varones oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni contienda.

9 Asimismo también las mujeres, ataviándose de manera honesto, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, u oro, o perlas, o vestidos costosos,

10 sino de buenas obras, como conviene a mujeres que profesan piedad.

11 La mujer aprenda, callando con toda sujeción.

12 Porque no permito a una mujer enseñar, ni tomar autoridad sobre el varón, sino estar reposada.

13 Porque Adán fue formado primero; luego Eva;

14 y Adán no fue engañado, sino la mujer fue engañada en la rebelión;

15 pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en la fe y caridad y en la santificación, y modestia.

CAPÍTULO 3

1 La palabra [es] fiel: Si alguno desea obispado [(oficio de pastor o anciano en la Iglesia)], ministerio difícil desea.

2 Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una [sola] mujer, vigilante, templado, de afectos [mundanos] mortificados, hospedador, apto para enseñar;

3 no dado al vino, no heridor, no codicioso de ganancias deshonestas, sino moderado, no litigioso, ajeno de avaricia;

4 que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda integridad

5 (porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la Iglesia de Dios?);

6 no un neófito, para que inflándose no caiga en juicio del diablo.

7 También conviene que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en vergüenza y en lazo del diablo.

8 Los diáconos asimismo, honestos, no de dos lenguas, no dados a mucho vino, no amadores de ganancias deshonestas;

9 que tengan el misterio de la fe [juntamente] con limpia conciencia.

10 Y éstos también sean antes probados; y así ministren, si fueren irreprensibles.

11 Las mujeres asimismo honestas, no detractoras; templadas, fieles en todo.

12 Los diáconos sean maridos de una [sola] mujer, que gobiernen bien sus hijos y sus casas.

13 Porque los que bien ministraren, ganan para sí buen grado, y mucha confianza en la fe que [es] en Cristo Jesús.

14 Esto te escribo con [la] esperanza que iré presto a ti;

15 y si no fuere tan presto, para que sepas cómo convenga conversar en la Casa de Dios, que es la Iglesia del Dios viviente, columna y base de La verdad.

16 Y sin falta, grande es el misterio de la piedad: Dios se ha manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los Angeles; ha sido predicado a los gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria.

CAPÍTULO 4

1 Pero el Espíritu dice manifiestamente, que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus de error y a doctrinas de demonios;

2 que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia,

3 prohibirán casarse y mandarán apartarse [los hombres] de las viandas que Dios creó para que, con acción de gracias, participasen de ellas los fieles que han conocido la verdad.

4 Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada hay que desechar, tomándose con acción de gracias;

5 porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

6 Si esto propusieres a los hermanos, serás buen ministro de Jesús [el] Cristo, criado en las palabras de la fe y de la buena doctrina, la cual has alcanzado.

7 Mas las fábulas profanas y de viejas, desecha, y ejercítate para la piedad.

8 Porque el ejercicio corporal es provechoso para un poco; mas la piedad a todo aprovecha, porque tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

9 La palabra [es] fiel, y digna de ser recibida de todos.

10 Que por esto aún trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, el cual es Salvador de todos los hombres, y mayormente de los fieles.

11 Esto manda y enseña.

12 Ninguno tenga en poco tu juventud; mas sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza.

13 Entre tanto que voy, ocúpate en leer, [en] exhortar, [en] enseñar.

14 No menosprecies el don que está en ti, que te es dado para profetizar mediante la imposición de las manos de los ancianos.

15 En estas cosas ocúpate [con cuidado], en éstas está [todo]; de manera que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.

16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; sé diligente en esto, porque si así lo hicieres, a ti mismo [te] salvarás y a los que te oyen.

CAPÍTULO 5

1 Al anciano no riñas, sino exhórtalo como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos;

2 a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda limpieza.

3 Honra a las viudas que en verdad son viudas.

4 Y si alguna viuda tuviere hijos, o nietos, aprendan primero a gobernar su casa piadosamente, y a recompensar a sus padres, porque esto es lo honesto y agradable delante de Dios.

5 Ahora, la que en verdad es viuda y sola, espera en Dios, y es diligente en súplicas y oraciones noche y día.

6 Pero la que vive en delicias, viviendo está muerta en vida.

7 Manda, pues, esto, para que sean sin reprensión.

8 Pero si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa, la fe negó, y es peor que el que no creyó.

9 La viuda sea puesta en lista, no menor de sesenta años, la cual haya sido mujer de un varón.

10 Que tenga testimonio en buenas obras; si crió [bien sus hijos]; si ha ejercitado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha seguido toda buena obra.

11 Pero viudas más jóvenes no admitas, porque después de hacerse licenciosas contra Cristo, quieren casarse.

12 Teniendo ya condenación, por haber falseado su primera fe.

13 Tampoco admitas las ociosas, enseñadas a andar de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también parleras y curiosas, hablando lo que no conviene.

14 Quiero pues, que las que son jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen [la] casa; que ninguna ocasión den al adversario para maldecir.

15 Porque ya algunas han vuelto atrás en pos de Satanás.

16 Si algún fiel o [alguna fiel] tiene viudas, manténgalas, y no sea gravada la Iglesia; a fin de que haya lo suficiente para las que de verdad son viudas.

17 Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honra; mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.

18 Porque la Escritura dice: No embozarás al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su jornal.

19 Contra un anciano no recibas acusación, sino con dos o tres testigos. 20 A los que pecaren, repréndelos delante de todos, para que los otros también tengan temor.

21 [Te] requiero delante de Dios y del Señor Jesús, [el] Cristo, y de sus Angeles escogidos, que guardes estas cosas, sin perjuicio de nadie, no haciendo nada con parcialidad.

22 No fácilmente impongas las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos; consérvate en limpieza.

23 No bebas de aquí adelante agua, sino usa de un poco de vino por causa del estómago, y de tus continuas enfermedades.

24 Los pecados de algunos hombres, antes que vengan ellos a juicio, son manifiestos; [mas] a otros les vienen después.

25 Asimismo las buenas obras antes son manifiestas; y las que son de otra manera, no pueden esconderse.

CAPÍTULO 6

1 Todos los que están debajo del yugo de servidumbre, tengan a sus señores por dignos de toda honra, para que no sea blasfemado el Nombre del Señor y [su] doctrina.

2 Y los que tienen amos fieles, no [los] tengan en menos, por ser [sus] hermanos; antes sírvanles mejor, por cuanto son fieles y amados, y partícipes del beneficio. Esto enseña y exhorta.

3 El que enseña otra cosa, y no se allega a las sanas palabras del Señor nuestro, Jesús, el Cristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad;

4 está envanecido, nada sabe, y enloquece acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas sospechas,

5 porfías de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que tienen la piedad por fuente de ganancia; apártate de los tales.

6 Pero gran ganancia es la piedad con contentamiento.

7 Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.

8 Así que, teniendo sustento y con qué cubrirnos, estemos contentos con esto.

9 Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y en lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden a los hombres en desctrucción y perdición.

10 Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males; lo cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, la caridad, la tolerancia, la mansedumbre.

12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual así mismo eres llamado, habiendo hecho buena profesión delante de muchos testigos.

13 Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que testificó la buena profesión delante de Poncio Pilato,

14 que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta que aparezca nuestro Señor Jesús, [el] Cristo,

15 al cual a su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores;

16 el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver; al cual [sea la] honra y [el] imperio sempiterno. Amén.

17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas inciertas, sino en el Dios viviente, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos;

18 [mas encomiéndales] el bien hacer, el hacerse ricos en buenas obras, el dar con facilidad, el comunicar fácilmente;

19 el atesorar para sí buen fundamento para en lo por venir, que echen mano a la vida eterna. 20 Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, y apartase de las voces profanas de vanas cosas, y los argumentos del vano nombre de ciencia;

21 la cual pretendiendo muchos, fueron descaminados acerca de la fe. La Gracia sea contigo. Amén.

2 TIMOTEO

CAPÍTULO 1

1 Pablo, apóstol de Jesús, [el] Cristo, por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús,

2 a Timoteo, amado hijo: gracia, misericordia, y paz de Dios el Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.

3 Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar tengo memoria de ti en mis oraciones noche y día;

4 deseando verte (acordándome de tus lágrimas), para ser lleno de gozo;

5 trayendo a la memoria la fe no fingida que está en ti, la cual residió primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy cierto que [está] en ti también.

6 Por lo cual te aconsejo que despiertes el don de Dios, que está en ti por la imposición de mis manos.

7 Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.

8 Por tanto no te avergüences de [dar] testimonio del Señor nuestro, ni de mí, que estoy preso por él; antes sé participante de los trabajos del Evangelio por el poder de Dios,

9 que nos ha librado, y nos llamó a la santa vocación; no por nuestras obras, sino según el intento suyo y por la gracia, la cual nos es dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos;

10 mas ahora es manifestada por la venida de nuestro salvador Jesús, el Cristo, el cual asimismo anuló la muerte, y sacó a luz la vida y la incorrupción por el Evangelio;

11 del cual yo soy puesto predicador, y apóstol, y maestro de los gentiles.

12 Por lo cual así mismo padezco esto, pero no me avergüenzo; porque yo sé a quien he creído, y estoy cierto que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.

13 Retén la forma de las sanas palabras que de mi oíste, en la fe y caridad que [es] en Cristo Jesús.

14 Guarda el buen depósito consignado [a ti] por el Espíritu Santo que habita en nosotros.

15 Ya sabes esto, que me han sido contrarios todos los que están en Asia, de los cuales son Figelo y Hermógenes.

16 Dé el Señor misericordia a la casa de Onesíforo; que muchas veces me refrigeró, y no se avergonzó de mi cadena;

17 antes, estando él en Roma, me buscó solícitamente, y me halló.

18 Concédale el Señor que halle misericordia cerca del Señor en aquel día. Y cuánto [nos] ayudó en Efeso, tú lo sabes mejor.

CAPÍTULO 2

1 Pues tú, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.

2 Y lo que has oído de mí entre muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que serán idóneos para enseñar también a otros.

3 Y tú pues, trabaja como fiel soldado de Jesús el Cristo.

4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de [esta] vida por agradar a aquel que lo tomó por soldado.

5 Y aun también el que compete en [juegos públicos], no es coronado si no hubiere competido legítimamente.

6 El labrador, para recibir los frutos, es necesario que trabaje primero.

7 Entiende lo que digo; que el Señor te dará entendimiento en todo.

8 Acuérdate que Jesús, [el] Cristo, resucitó de los muertos, [el cual fue] de la simiente de David, conforme a mi Evangelio;

9 en el que sufro trabajo, hasta las prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa.

10 Por tanto, todo lo sufro por amor de los escogidos, para que ellos también consigan la salud que es en el Cristo Jesús con gloria eterna.

11 [Es] palabra fiel: Que si somos muertos con él, también viviremos con él;

12 si sufrimos, también reinaremos con él; si [le] negáremos, él también nos negará;

13 si fuéremos infieles, él permanece fiel; no se puede negar a sí mismo.

14 Esto aconseja, protestando delante del Señor. No tengas contienda en palabras, que para nada aprovecha, [antes] trastorna a los oyentes.

15 Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, [como] obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de la verdad.

16 Mas evita profanas y vanas palabrerías; porque muy adelante irán en la impiedad.

17 Y la palabra de ellos carcomerá como gangrena; de los cuales son Himeneo y Fileto;

18 que se han descaminado de la verdad, diciendo que la resurrección es ya hecha, y trastornaron la fe de algunos.

19 Pero el fundamento de Dios está firme, el cual tiene este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 20 Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y asimismo unos para honra, y otros para deshonra.

21 Así que, el que se limpiare de estas cosas, será vaso para honra, santificado, y útil para los usos del Señor, y aparejado para toda buena obra.

22 Huye también [de] los deseos juveniles; y sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de limpio corazón.

23 Pero las cuestiones locas y sin sabiduría, desecha, sabiendo que engendran contiendas.

24 Que el siervo del Señor no debe ser litigioso, sino manso para con todos, apto para enseñar, sufrido;

25 que con mansedumbre enseña a los que se resisten, si por ventura Dios les dé que se arrepientan y conozcan la verdad,

26 Y se conviertan del lazo del diablo, en que están cautivos, para [hacer] su voluntad.

CAPÍTULO 3

1 Esto también sepas, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos:

2 Que habrá hombres amadores de sí [mismos], avaros, vanagloriosos, soberbios, maldicientes, desobedientes de sus padres, ingratos, impuros.

3 Sin afecto natural, desleales, calumniadores, sin templanza, sin mansedumbre, sin bondad,

4 traidores, arrebatados, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios;

5 teniendo apariencia de piedad, pero negando la eficacia de ella; y a éstos evita.

6 Porque de éstos son los que se entran por las casas, y llevan cautivas las mujercillas cargadas de pecados, llevadas de diversas concupiscencias;

7 que siempre aprenden, y nunca pueden acabar de llegar al conocimiento de la verdad.

8 Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos acerca de la fe.

9 Mas no prevalecerán; porque su locura será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquellos.

10 Pero tú has conocido plenamente mi doctrina, conducta, propósito, fe, largura de ánimo, caridad, paciencia,

11 persecuciones, aflicciones, [las] cuales me fueron hechas en Antioquía, en Iconio, en Listra; persecuciones que he sufrido; y de todas me ha librado el Señor.

12 Y también todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución.

13 Mas los malos hombres y los engañadores, irán de mal en peor, engañados y engañando a [otros].

14 Permanesca tú en lo que has aprendido y [en lo que] te ha sido encargado, sabiendo de quién has aprendido;

15 y que sabes las Sagradas Escrituras desde la niñez, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por [la] fe que es en Cristo Jesús.

16 Toda Escritura [es] inspirada divinamente y [es] útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,

17 para que el hombre de Dios sea perfecto, perfectamente equipado para toda buena obra.

CAPÍTULO 4

1 Requiero yo, pues, delante de Dios, y del Señor Jesús, [el] Cristo, que ha de juzgar a los vivos y los muertos en su manifestación y en su Reino.

2 Que prediques la Palabra; que apresures a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende [duramente]; exhorta con toda paciencia y doctrina.

3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina; antes, teniendo las orejas sarnosas, se amontonarán maestros [que les hablan conforme] a sus concupiscencias,

4 y así apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.

5 Tú por tanto vela en todo, trabaja, haz [la] obra del evangelista, cumple tu ministerio,

6 porque a mí ya me sacrifican, y el tiempo de mi desatamiento está cercano.

7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.

8 Desde ahora, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que desean su venida.

9 Procura venir pronto a mí,

10 porque Demas me ha desamparado, amando este siglo, y se ha ido a Tesalónica; Crescente a Galacia, Tito a Dalmacia.

11 Lucas sólo está conmigo. Toma a Marcos, y traéle contigo; porque me es útil para el ministerio.

12 A Tíquico envié a Efeso.

13 Trae, cuando vinieres, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo; y los libros, mayormente los pergaminos.

14 Alejandro el calderero me ha causado muchos males: Dios le pague conforme a sus hechos.

15 Guárdate tú también de él; que en grande manera ha resistido a nuestras palabras.

16 En mi primera defensa ninguno me ayudó, antes me desampararon todos; no les sea imputado.

17 Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicación, y todos los gentiles oyesen; y fui librado de la boca del león.

18 Y el Señor me librará de toda obra mala, y me salvará para su Reino celestial, al cual [sea] gloria por [los] siglos de [los] siglos. Amén.

19 Saluda a Prisca y a Aquila, y a la casa de Onesíforo. 20 Erasto se quedó en Corinto; y a Trófimo dejé enfermo en Mileto.

21 Procura venir antes del invierno. Eubulo te saluda, y Pudente, y Lino, y Claudia, y todos los hermanos.

22 El Señor Jesús, [el] Cristo, [sea] con tu espíritu. La Gracia sea con vosotros. Amén.

TITO

CAPÍTULO 1

1 Pablo, siervo de Dios, y apóstol de Jesús, [el] Cristo, según la fe de los escogidos de Dios, y el conocimiento de la verdad que es según la piedad,

2 para la esperanza de la vida eterna, la cual prometió el Dios, que no puede mentir, antes de los tiempos de los siglos,

3 y la manifestó a sus tiempos: Es su palabra por la predicación, que me es a mí encomendada por mandamiento de nuestro salvador Dios;

4 a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia, y paz del Dios Padre, y del Señor Jesús, el Cristo, salvador nuestro.

5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo que falta, y pusieses ancianos por las villas, así como yo te mandé;

6 el que fuere irreprensible, marido de una mujer, que tenga hijos fieles que no pueden ser acusados de disolución, ni contumaces.

7 Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como dispensador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no heridor, no codicioso de ganancias deshonestas;

8 sino hospedador, amador de los buenos, templado, justo, santo, continente;

9 retenedor de la doctrina conforma a la fiel palabra, para que también pueda exhortar con sana doctrina, y convencer a los que contradicen.

10 Porque hay aún muchos contumaces, y habladores de vanidades, y engañadores (de las almas), mayormente [los] que son de la circuncisión,

11 A los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras; enseñando lo que no conviene, por ganancia deshonesta.

12 Dijo uno de ellos, su propio profeta: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos.

13 Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe,

14 no atendiendo a fábulas judaicas, y a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.

15 Porque todas las cosas son limpias a los limpios; mas a los contaminados e infieles nada es limpio; antes su alma y conciencia son contaminadas.

16 Profesan conocer a Dios; mas con [los] hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, y reprobados para toda buena obra.

CAPÍTULO 2

1 Pero tú, habla lo que conviene a la sana doctrina:

2 Que los viejos sean templados, venerables, prudentes, sanos en la fe, en la caridad, en la tolerancia.

3 Las ancianas, asimismo, [se distingan] en un porte santo; no calumniadoras, no dadas al mucho vino, maestras de honestidad;

