# Sagradas Escrituras Version Antigua

## Part 155

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1 En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bien es al hombre no tocar mujer.

2 Mas por [evitar] las fornicaciones, cada uno tenga su mujer, y cada una tenga su marido.

3 El marido pague a la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido.

4 La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la mujer.

5 No os defraudéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de [mutuo] consentimiento, para ocuparos en ayuno y oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.

6 Mas esto digo por permisión, no por mandamiento.

7 Quisiera más bien que todos los hombres fuesen como yo; pero cada uno tiene su propio don de Dios; uno a la verdad así, y otro así.

8 Digo, pues, a los por casar y a los viudos, que bueno les es si se quedaren como yo.

9 Y si no tienen don de continencia, cásense; que mejor es casarse que quemarse.

10 Mas a los que están juntos en matrimonio, denuncio, no yo, sino el Señor; Que la mujer no se aparte del marido;

11 y si se apartare, que se quede sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no despida a su mujer.

12 Y a los demás yo digo, no el Señor: si algún hermano tiene mujer incrédula, y ella consiente para habitar con él, no la despida.

13 Y la mujer que tiene marido incrédulo, y él consiente para habitar con ella, no lo deje.

14 Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer (fiel), y la mujer incrédula en el marido (fiel); de otra manera ciertamente vuestros hijos serían inmundos; pero ahora son santos.

15 Pero si el incrédulo se aparta, apártese; que el hermano o la hermana no está sujeto a servidumbre en semejante [caso]; antes a paz nos llamó Dios.

16 Porque ¿de dónde sabes, oh mujer, si quizá harás salvo a [tu] marido? ¿O de dónde sabes, oh marido, si quizá harás salva a [tu] mujer?

17 Sino que cada uno como el Señor le repartió, y como Dios llamó a cada uno, así ande; y así ordeno en todas las Iglesias.

18 ¿Es llamado alguno circuncidado? Quédese circunciso. ¿Es llamado alguno incircuncidado? Que no se circuncide.

19 La circuncisión nada es, y la incircuncisión nada es; sino la observancia de los mandamientos de Dios. 20 Cada uno en la vocación en que fue llamado, en ella se quede.

21 ¿Eres llamado [siendo] siervo? No te dé cuidado; mas también si puedes hacerte libre, procúralo más.

22 Porque el que en el Señor es llamado [siendo] siervo, liberto es del Señor; asimismo también el que es llamado [siendo] libre, siervo es del Cristo.

23 Por precio sois comprados; no os hagáis siervos de los hombres.

24 Cada uno, hermanos, en lo que fue llamado, en esto se quede para con Dios.

25 Pero de las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy [mi] parecer, como [hombre] que ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.

26 Tengo, pues, esto por bueno a causa de la necesidad que apremia, por lo cual bueno es al hombre estarse así:

27 ¿Estás ligado a mujer? No procures soltarte. ¿Estáis suelto de mujer? No procures mujer.

28 Mas también si tomares mujer, no pecaste; y si la virgen se casare, no pecó; pero aflicción de carne tendrán los tales; mas yo os dejo.

29 Pero esto digo, hermanos, que el tiempo es corto; para los demás es, que los que tienen mujer sean como los que no la tienen,

30 y los que lloran, como los que no lloran; y los que regocijan, como los que no regocijan; y los que compran, como los que no poseen;

31 y los que usan de este mundo, como los que no lo usan [como si fuera propio]; porque la apariencia de este mundo se pasa.

32 Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas que [son] del Señor, cómo ha de agradar al Señor;

33 pero el que se casó tiene cuidado de las cosas que son del mundo, cómo ha de agradar a [su] mujer.

34 Hay diferencia entre la mujer casada y la virgen, La [mujer] no casada tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en el cuerpo como en el espíritu; mas la casada tiene cuidado de las cosas que son del mundo, cómo ha de agradar a [su] marido.

35 Esto, sin embargo, digo para vuestro provecho; no para echaros lazo, sino para lo honorable, y para que sin impedimento os sirváis al Señor.

36 Mas, si a alguno parece cosa fea en su hija, que pase ya de edad, y que así conviene que se haga, haga lo que quisiere, no peca; cásese.

37 Pero el que está firme en su corazón, y no tiene necesidad, sino que tiene libertad de su voluntad, y determinó en su corazón esto, el guardar su hija, bien hace.

38 Así que, el que la da en casamiento, bien hace; y el que no la da en casamiento, hace mejor.

39 La mujer [casada] está atada a la ley, mientras vive su marido; mas si su marido muriere, libre es; cásese con quien quisiere, con tal que sea en el Señor.

40 Pero más bienaventurada será si se quedare así, según mi consejo; y pienso que también yo tengo [el] Espíritu de Dios.

CAPÍTULO 8

1 En cuanto a lo sacrificado a los ídolos, sabemos que todos tenemos ciencia. La ciencia envanece, mas la caridad edifica.

2 Y si alguno piensa que sabe algo, aún no sabe nada como le conviene saber.

3 Mas el que ama a Dios, el tal es enseñado de Dios.

4 Acerca, pues, de las viandas que son sacrificadas a los ídolos, sabemos que el ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un sólo Dios.

5 Porque aunque haya algunos que se llamen dioses, o en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores),

6 nosotros, sin embargo, no tenemos más que un Dios, el Padre, del cual [son] todas las cosas, y nosotros en él; y un Señor, Jesús, [el] Cristo, por el cual [son] todas las cosas, y nosotros por él.

7 Mas no en todos [hay] esta ciencia, porque algunos con conciencia del ídolo hasta ahora, [lo] comen como sacrificado a ídolos; y su conciencia, siendo flaca, es contaminada.

8 La vianda no nos hace más aceptos a Dios; ni porque comamos, seremos más ricos; ni porque no comamos, seremos más pobres.

9 Pero mirad que esta libertad vuestra no sea tropezadero a los que son débiles.

10 Porque si te ve alguno, a ti que tienes [esta] ciencia, sentado a la mesa en el lugar de los ídolos, ¿la conciencia de aquel que es débil, no será llevada a comer de lo sacrificado a los ídolos?

11 Y por tu ciencia se perderá el hermano débil por el cual el Cristo murió.

12 De esta manera, pues, pecando contra los hermanos, e hiriendo su flaca conciencia, contra Cristo pecáis.

13 Por lo cual, si la comida es a mi hermano ocasión de caer, jamás comeré carne, ni haré [cosa] con [la] que caiga mi hermano.

CAPÍTULO 9

1 ¿No soy apóstol? ¿No soy libre? ¿No he visto a Jesús [el] Cristo el Señor nuestro? ¿No sois vosotros mi obra en el Señor?

2 Si a los otros no soy apóstol, a vosotros ciertamente lo soy; porque el sello de mi apostolado sois vosotros en el Señor.

3 Esta es mi respuesta a los que me preguntan:

4 Qué, ¿no tenemos potestad de comer y de beber?

5 ¿No tenemos potestad de traer con nosotros una hermana [para] mujer también como los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas?

6 ¿O sólo yo y Bernabé no tenemos potestad de no trabajar?

7 ¿Quién jamás peleó a sus expensas? ¿Quién planta viña, y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el ganado, y no come de la leche del ganado?

8 ¿Digo esto [solamente] según los hombres? ¿No dice esto también la ley?

9 Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes?

10 ¿O lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros está escrito; porque con esperanza ha de arar el que ara; y el que trilla, con esperanza de recibir el fruto [trilla].

11 Si nosotros os sembramos lo espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?

12 Si otros tienen en vosotros esta potestad, ¿por qué no nosotros? Mas no usamos de esta potestad; antes lo sufrimos todo, para no dar alguna interrupción [al curso] del Evangelio del Cristo.

13 ¿No sabéis que los que obran en lo sagrado, comen del santuario; y que los que sirven al altar, del altar participan?

14 Así [también] ordenó el Señor a los que anuncian el Evangelio, que vivan del Evangelio.

15 Mas yo de nada de esto me aproveché; ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo; porque tengo por mejor morir, antes que nadie haga vana ésta mi gloria.

16 Pues bien que anuncio el Evangelio, no tengo por qué gloriarme porque me es impuesta obligación; porque ¡ay de mí si no anunciare el Evangelio!

17 Por lo cual, si lo hago de voluntad, premio tendré; mas si por fuerza, la comisión me ha sido encargada.

18 ¿Qué premio, pues, tendré? Que predicando el Evangelio, ponga el Evangelio del Cristo de balde, por no usar mal de mi potestad en el Evangelio.

19 Por lo cual, siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos para ganar a más. 20 Y soy hecho a los judíos como judío, por ganar a los judíos; a los que están sujetos a la ley, como sujeto a la ley, por ganar a los que están sujetos a la ley;

21 a los que son sin ley, como si yo fuera sin ley, (no estando yo sin ley de Dios, sino en la ley de Cristo,) por ganar a los que estaban sin ley.

22 Soy hecho a los débiles como débil, por ganar a los débiles; a todos soy hecho todo, por hacer salvos a todos.

23 Y esto hago por causa del Evangelio, por hacerme juntamente participante de él.

24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, mas uno lleva el premio? Corred [pues] de tal manera que [lo] toméis.

25 Y todo aquel que lucha, en todo demuestra templanza; y ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible; mas nosotros, [una] incorruptible.

26 Así que, yo de esta manera corro, no como a cosa incierta; de esta manera peleo, no como quien hiere el aire;

27 antes sujeto mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; para que predicando a los otros, no me haga yo reprobado.

CAPÍTULO 10

1 Mas no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar;

2 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar;

3 y todos comieron la misma vianda espiritual;

4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la Piedra espiritual que los seguía, y la Piedra era el Cristo.

5 Mas de muchos de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto.

6 Pero estas cosas fueron hechas en figura de nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron.

7 Ni seáis honradores de ídolos, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantaron a jugar.

8 Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron [muertos] en un día veintitrés mil.

9 Ni tentemos al Cristo, como también algunos de ellos [lo] tentaron, y perecieron por las serpientes.

10 Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor.

11 Y estas cosas les acontecieron como figura; y son escritas para nuestra amonestación, en quien los fines de los siglos ha parado.

12 Así que, el que piensa estar [firme], mire [que] no caiga.

13 No os ha tomado tentación, sino la humana; mas fiel [es] Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis [llevar]; antes dará también juntamente con la tentación [la] salida, para que podáis aguantar.

14 Por lo cual, amados míos, huid de la idolatría.

15 Como a sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo.

16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es [la] confraternidad de la sangre del Cristo? El pan que partimos, ¿no es [la] confraternidad del cuerpo del Cristo?

17 Porque un pan, [significa que] muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de un pan.

18 Mirad a Israel según la carne; los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes del altar?

19 ¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿O que lo que es sacrificado a los ídolos es algo? 20 Antes [digo] que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios [lo] sacrifican, y no a Dios; y no querría que vosotros fueseis partícipes de los demonios.

21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

22 ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

23 Todo me es lícito, mas no todo conviene; todo me es lícito, mas no todo edifica.

24 Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.

25 De todo lo que se vende en la carnicería, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia;

26 porque del Señor es la tierra y su plenitud.

27 Y si algún incrédulo os llama, y queréis ir, de todo lo que se os ponga delante comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

28 Mas si alguien os dijere: Esto fue sacrificado a los ídolos, no lo comáis, por causa de aquel que lo declaró, y por causa de la conciencia; porque del Señor es la tierra y su plenitud.

29 La conciencia, digo, no [la] tuya, sino [la] del otro. Pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por otra conciencia?

30 Y si yo con gracia [de Dios] comparto, ¿por qué he de ser blasfemado por aquello [de] que doy gracias?

31 Pues si coméis, o si bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para [la] gloria de Dios.

32 Sed sin ofensa [ni] a judíos, ni a gentiles, ni a la Iglesia de Dios;

33 como también yo en todas las cosas complazco a todos, no procurando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos.

CAPÍTULO 11

1 Sed imitadores de mí, [así] como yo del Cristo.

2 Y os alabo, hermanos, que en todo os acordáis de mí, y retenéis las instrucciones mías, de la manera que os hablé.

3 Mas quiero que sepáis, que el Cristo es la cabeza de todo varón; y el varón la cabeza de la mujer; y Dios la cabeza del Cristo.

4 Todo varón que ora o profetiza cubierta la cabeza, afrenta su cabeza.

5 Mas toda mujer que ora o profetiza no cubierta su cabeza, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado.

6 Porque si la mujer no se cubre, trasquílese también; y si es vergonzoso a la mujer trasquilarse o raerse, cúbrase (la cabeza).

7 Porque el varón no ha de cubrir la cabeza, porque es imagen y gloria de Dios; mas la mujer es gloria del varón.

8 Porque el varón no es [sacado] de la mujer, sino la mujer del varón.

9 Porque tampoco el varón es creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.

10 Por lo cual, la mujer debe tener potestad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.

11 Mas ni el varón [es] sin la mujer, ni la mujer sin el varón, en el Señor.

12 Porque como la mujer [salió] del varón, así también el varón [nace] por la mujer; todo, sin embargo, [sale] de Dios.

13 Juzgad vosotros mismos: ¿es honesto la mujer orar a Dios no cubierta?

14 La misma naturaleza ¿no os enseña que al hombre sea deshonesto criar cabello?

15 Por el contrario, a la mujer criar el cabello le es honroso; porque por cubierta le es dado el cabello.

16 Con todo eso, si alguno parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni la Iglesia de Dios.

17 Pero esto [os] denuncio, que no os alabo, que no para mejor sino para peor os juntáis.

18 Porque lo primero, cuando os juntáis en la Iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.

19 Porque conviene que también haya entre vosotros herejías, para que los que son probados se manifiesten entre vosotros. 20 De manera que cuando os juntáis en uno, [esto] no es comer la Cena del Señor.

21 Porque cada uno toma antes para comer su propia cena; y el uno tiene hambre, y el otro está embriagado.

22 A la verdad, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la Iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.

23 Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó [el] pan;

24 y habiendo dado gracias, [lo] partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

25 Asimismo [tomó] también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el Nuevo testamento en mi sangre; haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí.

26 Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que [él] venga.

27 De manera que, cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

28 Por tanto, pruébese cada hombre a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.

29 Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor.

30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.

31 Pero si nos examinásemos a nosotros mismos, cierto no seríamos juzgados.

32 Mas siendo juzgados, somos castigados del Señor, para que no seamos condenados con el mundo.

33 Así que, hermanos míos, cuando os juntéis a comer, esperaos unos a otros.

34 Y si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os juntéis para juicio. Las demás cosas ordenaré cuando llegare.

CAPÍTULO 12

1 Y acerca de las cosas espirituales, no quiero, hermanos, que [los] ignoréis.

2 Sabéis que cuando erais gentiles, ibais, como erais llevados, a los ídolos mudos.

3 Por tanto os hago saber, que nadie que hable por el Espíritu de Dios, llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por [el] Espíritu Santo.

4 Pero hay repartimiento de dones; mas el mismo Espíritu [es].

5 Y hay repartimiento de ministerios; mas el mismo Señor [es].

6 Y hay repartimiento de operaciones; mas el mismo Dios es, quien obra todas las cosas en todos.

7 Pero a cada uno le es dada [la] manifestación del Espíritu para provecho.

8 Porque a la verdad, a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;

9 a otro, fe por el mismo Espíritu, y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu;

10 a otro, operaciones de milagros, y a otro, profecía; y a otro, discernimiento de espíritus; y a otro, géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

11 Mas todas estas cosas opera uno y el mismo Espíritu, repartiendo particularmente a cada uno como quiere.

12 Porque de la manera que es un cuerpo, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros de [este] cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también el Cristo.

13 Porque por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, judíos o griegos, siervos o libres; y todos bebemos (de una bebida) de un mismo Espíritu.

14 Porque el cuerpo no es un miembro, sino muchos.

15 Si dijere el pie: Porque no soy mano, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo, ¿por eso no será del cuerpo?

17 Si todo el cuerpo [fuese] ojo, ¿dónde [estaría] el oído? Si todo [fuese] oído, ¿dónde [estaría] el olfato?

18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos por sí en el cuerpo, como quiso.

19 Que si todos fueran un miembro, ¿dónde [estuviera] el cuerpo? 20 Mas ahora muchos miembros son a la verdad, empero un cuerpo.

21 Ni el ojo puede decir a la mano: No te necesito; ni asimismo la cabeza a los pies: No tengo necesidad de vosotros.

22 Antes, los miembros del cuerpo que parecen más flacos, son mucho más necesarios;

23 y los [miembros] del cuerpo que estimamos ser más viles, a éstos vestimos más honrosamente; y los que en nosotros son indecentes, tienen más honestidad.

24 Porque los que en nosotros son más honestos, no tienen necesidad de nada; mas Dios ordenó el cuerpo (todo), dando más abundante honor al que le faltaba;

25 para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se interesen los unos por los otros.

26 De tal manera que si un miembro padece, todos los miembros a una se duelan; y si un miembro es honrado, todos los miembros a una se gozan.

27 Y vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros [cada uno] en particular.

28 Y a unos puso Dios en la Iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros; luego facultades; luego dones de sanidades; ayudas, gobernaciones, géneros de lenguas.

29 ¿Son todos apóstoles? ¿Son todos profetas? ¿Todos maestros? ¿Todos facultades?

30 ¿Tienen todos dones de sanidad? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?

31 Procurad pues, los mejores dones; mas aun yo os enseño el camino más excelente.

CAPÍTULO 13

1 Si [yo] hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo caridad, soy [como] metal que resuena, o címbalo que retiñe.

2 Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia; y si tuviese toda la fe, de tal manera que traspasase los montes, y no tengo caridad, nada soy.

3 Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer a [los] pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo caridad, de nada me sirve.

4 La caridad es sufrida, es benigna; la caridad no tiene envidia, la caridad no hace sin razón, no se envanece;

5 no es injuriosa, no busca lo suyo, no se irrita, no piensa mal;

6 no se recrea de la injusticia, mas se recrea de la verdad;

7 todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

8 La caridad nunca se pierde; mas las profecías se han de acabar, y cesarán las lenguas, y la ciencia ha de acabar;

9 porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;

10 mas cuando venga lo que es perfecto, entonces lo que es en parte será quitado.

11 Cuando [yo] era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, sabía como niño, mas cuando ya soy hombre hecho, quité lo que era de niño.

12 Ahora vemos [como] por espejo, en obscuridad; mas entonces [veremos] cara a cara; ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido.

13 Mas ahora permanece [la] fe, [la] esperanza, y [la] caridad, estas tres cosas; pero la mayor de ellas [es la] caridad.

CAPÍTULO 14

1 Seguid la caridad; y procurad [dones] espirituales, mas sobre todo que profeticéis.

2 Porque el que habla en lenguas, no habla a los hombres, sino a Dios; porque nadie le entiende, aunque [por] el Espíritu hable misterios.

3 Mas el que profetiza, habla a los hombres [para] edificación, y exhortación, y consolación.

4 El que habla lengua [extraña], a sí mismo se edifica; mas el que profetiza, edifica a la Iglesia (de Dios).

5 Así que, quisiera que todos vosotros hablaseis lenguas, pero [quisiera] más que profetizaceis, porque mayor [es] el que profetiza que el que habla lenguas, a no ser que interpretare, para que la Iglesia tome edificación.

6 Ahora pues, hermanos, si [yo] fuere a vosotros hablando lenguas, ¿qué os aprovechará, si no os hablare, o con revelación, o con ciencia, o con profecía, o con doctrina?

7 Ciertamente las cosas inanimadas que hacen sonidos, como la flauta o la vihuela, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se tañe con la flauta, o con la vihuela?

8 Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se apercibirá a la batalla?

9 Así también vosotros, si por la lengua no diereis palabra bien significativa, ¿cómo se entenderá lo que se dice? Porque hablaréis al aire.

10 Tantos géneros de voces, por ejemplo, hay en el mundo, y nada hay mudo;

11 mas si [yo] ignorare la virtud de la voz, seré bárbaro al que habla, y el que habla será bárbaro para mí.

12 Así también vosotros; pues que anheláis [las cosas] del Espíritu, procurad ser excelentes para la edificación de la Iglesia.

13 Por lo cual, el que habla lengua [extraña], ore que [la] interprete.

14 Porque si yo orare en lengua [desconocida], mi espíritu ora; mas mi entendimiento es sin fruto.

15 ¿Qué pues? Oraré con el espíritu, mas oraré también con entendimiento; cantaré con el espíritu, mas cantaré también con entendimiento.

16 Porque si bendijeres con el espíritu, el que ocupa lugar de ignorante ¿cómo dirá amén a tu acción de gracias? Pues no sabe lo que has dicho.

17 Porque tú, a la verdad, bien haces [acción de] gracias; mas el otro no es edificado.

18 Doy gracias a mi Dios que hablo lenguas más que todos vosotros;

