Romancero gitano

Part 2

Chapter 21,699 wordsPublic domain

Cuando llegaba la noche noche que noche nochera, los gitanos en sus fraguas forjaban soles y flechas. Un caballo malherido, llamaba a todas las puertas. Gallos de vidrio cantaban por Jerez de la Frontera. El viento, vuelve desnudo la esquina de la sorpresa, en la noche platinoche noche, que noche nochera.

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La Virgen y San José perdieron sus castañuelas, y buscan a los gitanos para ver si las encuentran. La virgen viene vestida con un traje de alcaldesa de papel de chocolate con los collares de almendras. San José mueve los brazos bajo una capa de seda. Detrás va Pedro Domecq con tres sultanes de Persia. La media luna, soñaba un éxtasis de cigüeña. Estandartes y faroles invaden las azoteas. Por los espejos sollozan bailarinas sin caderas. Agua y sombra, sombra y agua por Jerez de la Frontera.

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¡Oh ciudad de los gitanos! En las esquinas banderas. Apaga tus verdes luces que viene la benemérita. ¡Oh ciudad de los gitanos! ¿Quién te vio y no te recuerda? Dejadla lejos del mar sin peines para sus crenchas.

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Avanzan de dos en fondo a la ciudad de la fiesta. Un rumor de siemprevivas, invade las cartucheras. Avanzan de dos en fondo. Doble nocturno de tela. El cielo, se les antoja, una vitrina de espuelas.

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La ciudad libre de miedo, multiplicaba sus puertas. Cuarenta guardias civiles entran a saco por ellas. Los relojes se pararon, y el coñac de las botellas se disfrazó de noviembre para no infundir sospechas. Un vuelo de gritos largos se levantó en las veletas. Los sables cortan las brisas que los cascos atropellan. Por las calles de penumbra, huyen las gitanas viejas con los caballos dormidos y las orzas de moneda. Por las calles empinadas suben las capas siniestras, dejando detrás fugaces remolinos de tijeras.

En el Portal de Belén, los gitanos se congregan. San José, lleno de heridas, amortaja a una doncella. Tercos fusiles agudos por toda la noche suenan. La Virgen cura a los niños con salivilla de estrella. Pero la Guardia Civil avanza sembrando hogueras, donde joven y desnuda la imaginación se quema. Rosa la de los Camborios, gime sentada en su puerta con sus dos pechos cortados puestos en una bandeja. Y otras muchachas corrían perseguidas por sus trenzas, en un aire donde estallan rosas de pólvora negra. Cuando todos los tejados eran surcos en la tierra, el alba meció sus hombros en largo perfil de piedra.

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¡Oh ciudad de los gitanos! La Guardia Civil se aleja por un túnel de silencio mientras las llamas te cercan.

¡Oh ciudad de los gitanos! ¿Quién te vio y no te recuerda? Que te busquen en mi frente. Juego de luna y arena.

TRES ROMANCES HISTÓRICOS

16

MARTIRIO DE SANTA OLALLA

_A Rafael Martínez Nadal._

MARTIRIO DE SANTA OLALLA

I

PANORAMA DE MÉRIDA

Por la calle brinca y corre caballo de larga cola, mientras juegan o dormitan viejos soldados de Roma. Medio monte de Minervas abre sus brazos sin hojas. Agua en vilo redoraba las aristas de las rocas. Noche de torsos yacentes y estrellas de nariz rota, aguarda grietas del alba para derrumbarse toda. De cuando en cuando sonaban blasfemias de cresta roja. Al gemir la santa niña, quiebra el cristal de las copas. La rueda afila cuchillos y garfios de aguda comba: Brama el toro de los yunques, y Mérida se corona de nardos casi despiertos y tallos de zarzamora.

II

EL MARTIRIO

Flora desnuda se sube por escalerillas de agua. El Cónsul pide bandeja para los senos de Olalla. Un chorro de venas verdes le brota de la garganta. Su sexo tiembla enredado como un pájaro en las zarzas. Por el suelo, ya sin norma, brincan sus manos cortadas que aún pueden cruzarse en tenue oración decapitada. Por los rojos agujeros donde sus pechos estaban se ven cielos diminutos y arroyos de leche blanca. Mil arbolillos de sangre le cubren toda la espalda y oponen húmedos troncos al bisturí de las llamas. Centuriones amarillos de carne gris, desvelada, llegan al cielo sonando sus armaduras de plata. Y mientras vibra confusa pasión de crines y espadas, el Cónsul porta en bandeja senos ahumados de Olalla.

III

INFIERNO Y GLORIA

Nieve ondulada reposa. Olalla pende del árbol. Su desnudo de carbón tizna los aires helados. Noche tirante reluce. Olalla muerta en el árbol. Tinteros de las ciudades vuelcan la tinta despacio. Negros maniquíes de sastre cubren la nieve del campo en largas filas que gimen su silencio mutilado. Nieve partida comienza. Olalla blanca en el árbol. Escuadras de níquel juntan los picos en su costado.

•

Una Custodia reluce sobre los cielos quemados, entre gargantas de arroyo y ruiseñores en ramos. ¡Saltan vidrios de colores! Olalla blanca en lo blanco. Ángeles y serafines dicen: Santo, Santo, Santo.

17

BURLA DE DON PEDRO A CABALLO ROMANCE CON LAGUNAS

_A Jean Cassou._

BURLA DE D. PEDRO A CABALLO

ROMANCE CON LAGUNAS

Por una vereda venía Don Pedro. ¡Ay cómo lloraba el caballero! Montado en un ágil caballo sin freno, venía en la busca del pan y del beso. Todas las ventanas preguntan al viento, por el llanto oscuro del caballero.

PRIMERA LAGUNA

Bajo el agua siguen las palabras. Sobre el agua una luna redonda se baña, dando envidia a la otra ¡tan alta! En la orilla, un niño, ve las lunas y dice: ¡Noche; toca los platillos!

SIGUE

A una ciudad lejana ha llegado Don Pedro. Una ciudad lejana entre un bosque de cedros. ¿Es Belén? Por el aire yerbaluisa y romero. Brillan las azoteas y las nubes. Don Pedro pasa por arcos rotos. Dos mujeres y un viejo con velones de plata le salen al encuentro. Los chopos dicen: No. Y el ruiseñor: Veremos.

SECUNDA LAGUNA

Bajo el agua siguen las palabras. Sobre el peinado del agua un círculo de pájaros y llamas. Y por los cañaverales, testigos que conocen lo que falta. Sueño concreto y sin norte de madera de guitarra.

SIGUE

Por el camino llano dos mujeres y un viejo con velones de plata van al cementerio. Entre los azafranes han encontrado muerto el sombrío caballo de Don Pedro. Voz secreta de tarde balaba por el cielo. Unicornio de ausencia rompe en cristal su cuerno. La gran ciudad lejana está ardiendo y un hombre va llorando tierras adentro. Al Norte hay una estrella. Al Sur un marinero.

ÚLTIMA LAGUNA

Bajo el agua están las palabras. Limo de voces perdidas. Sobre la flor enfriada, está Don Pedro olvidado ¡ay! jugando con las ranas.

18

THAMÁR Y AMNÓN

_Para Alfonso García Valdecasas._

THAMÁR Y AMNÓN

La luna gira en el cielo sobre las tierras sin agua mientras el verano siembra rumores de tigre y llama. Por encima de los techos nervios de metal sonaban. Aire rizado venía con los balidos de lana. La tierra se ofrece llena de heridas cicatrizadas, o estremecida de agudos cauterios de luces blancas.

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Thamár estaba soñando pájaros en su garganta, al son de panderos fríos y cítaras enlunadas. Su desnudo en el alero, agudo norte de palma, pide copos a su vientre y granizo a sus espaldas. Thamár estaba cantando desnuda por la terraza. Alrededor de sus pies, cinco palomas heladas. Amnón delgado y concreto, en la torre la miraba llenas las ingles de espuma y oscilaciones la barba. Su desnudo iluminado se tendía en la terraza, con un rumor entre dientes de flecha recién clavada. Amnón estaba mirando la luna redonda y baja, y vio en la luna los pechos durísimos de su hermana.

•

Amnón a las tres y media se tendió sobre la cama. Toda la alcoba sufría con sus ojos llenos de alas. La luz maciza, sepulta pueblos en la arena parda, o descubre transitorio coral de rosas y dalias. Linfa de pozo oprimida, brota silencio en las jarras. En el musgo de los troncos la cobra tendida canta. Amnón gime por la tela fresquísima de la cama. Yedra del escalofrío cubre su carne quemada. Thamár entró silenciosa en la alcoba silenciada, color de vena y Danubio turbia de huellas lejanas. Thamár, bórrame los ojos con tu fija madrugada. Mis hilos de sangre tejen volantes sobre tu falda. Déjame tranquila, hermano. Son tus besos en mi espalda, avispas y vientecillos en doble enjambre de flautas. Thamár, en tus pechos altos hay dos peces que me llaman y en las yemas de tus dedos rumor de rosa encerrada.

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Los cien caballos del rey en el patio relinchaban. Sol en cubos resistía la delgadez de la parra. Ya la coge del cabello, ya la camisa le rasga. Corales tibios dibujan arroyos en rubio mapa.

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¡Oh, qué gritos se sentían por encima de las casas! Qué espesura de puñales y túnicas desgarradas. Por las escaleras tristes esclavos suben y bajan. Émbolos y muslos juegan bajo las nubes paradas. Alrededor de Thamár gritan vírgenes gitanas y otras recogen las gotas de su flor martirizada. Paños blancos, enrojecen en las alcobas cerradas. Rumores de tibia aurora pámpanos y peces cambian.

•

Violador enfurecido, Amnón huye con su jaca. Negros le dirigen flechas en los muros y atalayas. Y cuando los cuatro cascos eran cuatro resonancias, David con unas tijeras cortó las cuerdas del arpa.

ÍNDICE

ÍNDICE

Págs.

1. Romance de la luna, luna. (A Conchita García Lorca.) 7

2. Preciosa y el aire. (A Dámaso Alonso.) 13

3. Reyerta. (A Rafael Méndez.) 21

4. Romance sonámbulo. (A Gloria Giner y a Fernando de los Ríos.) 27

5. La monja gitana. (A José Moreno Villa.) 37

6. La casada infiel. (A Lydia Cabrera y a su negrita.) 43

7. Romance de la pena negra. (A José Navarro Pardo.) 49

8. San Miguel. (A Diego Buigas de Dalmáu.) 55

9. San Rafael. (A Juan Izquierdo Croselles.) 63

10. San Gabriel. (A D. Agustín Viñuales.) 69

11. Prendimiento de Antoñito el Camborio en el camino de Sevilla. (A Margarita Xirgu.) 77

12. Muerte de Antoñito el Camborio. (A José Antonio Rubio Sacristán.) 83

13. Muerto de amor. (A Margarita Manso.) 89

14. El emplazado. (Para Emilio Aladren.) 95

15. Romance de la Guardia Civil española. (A Juan Guerrero.) 103

_Tres romances históricos:_

16. Martirio de Santa Olalla. (A Rafael Martínez Nadal.) 117

17. Burla de Don Pedro a caballo. (A Jean Cassou.) 127

18. Thamár y Amnón. (Para Alfonso García Valdecasas.) 135