Romance de lobos, comedia barbara

Part 6

Chapter 6 2,093 words Public domain Markdown

¡Yo cavaré la cueva para tu marido! Si faltase azada, la cavaré con mis manos....Para la mortaja iré a pedir una limosna en la casa que fue mía, y si hallo la puerta cerrada la derribaré para que entres tú con tus hijos....

FUSO NEGRO

¡Y el loco también!

EL CABALLERO

¡Haré respetar mi voluntad! Los muertos serán sepultos y amparados los vivos. Se cumplirán todas las mandas que ordené. Venid conmigo, y en el umbral de mi Casa me veréis pedir una limosna para vosotros. Después, cúmplanse tus maldiciones, y lleven los perros por este arenal mi corazón desesperado.

_El Caballero sale de la cueva. La lluvia moja su cabeza blanca y su barba patriarcal que aborrasca el viento, llevándola de uno al otro hombro. La viuda, el loco y los niños le siguen como sombras de su delirio. Van los niños atenazados a la falda de la madre, y llorando de miedo. Todos parecen perdidos en la vastedad del páramo_.

EL CABALLERO

¡Desfallezco de hambre!....¡No veo!...¡Apenas puedo andar!... Esos niños que me den un poco de su pan.

LA MUJER

¡Ya nada les queda, señor!

EL CABALLERO

¡Dios haga que no caiga muerto en medio del camino! ¡Vamos!

[Ilustración]

JORNADA TERCERA

ESCENA QUINTA

_La hueste de mendigos descansa al sol ante el portal de la casona y se tiende por la orilla del camino aldeano. Sobre la veleta del hórreo, el gallo clarinea, en el sol, dorado y soberbio_.

DOMINGA DE GÓMEZ

¡De toda la vida lo recuerdo! Al son de las doce repartíase el pan y las berzas a los pobres que acudíamos a este portal. Era una caridad de fundación. Venía desde los difuntos señores que levantaron la casona.

EL MANCO DE GONDAR

¡Y esta puerta, que siempre estuvo franca para los desvalidos, ciérrase agora!

EL MANCO LEONES

¡No heredaron los hijos la honrada ley de los padres!

LA MUJER DEL MORCEGO

Catailos los amos. Murió la madre, y el padre fuese por el mundo, dejándolo todo. En la ribera del mar lo topamos que iba con la cabeza descubierta a la lluvia.

EL MORCEGO

¡Clamaba por la muerte!

EL POBRE DE SAN LÁZARO

Todo lo dejó para ser pobre como nosotros y tener su silla de oro en el Cielo.

EL MANCO LEONÉS

Los herederos la tendrán de espinas en el Infierno.

DOMINGA DE GÓMEZ

Cierran su puerta a los pobres, que son hijos de Dios Nuestro Señor.

ADEGA LA INOCENTE

El Divino Jesús también anduvo pidiendo por los caminos del mundo con unas alforjinas a cuestas que le bordara la Virgen Madre.

EL MANCO LEONÉS

¿Y adónde se habrá retirado el noble Caballero?

LA MUJER DEL MORCEGO

¡Y quién lo sabe!

DOMINGA DE GÓMEZ

Para hacer penitencia iríase al monte, donde tiene un gran pazo.

EL POBRE DE SAN LÁZARO

Allí guarda cinco mozas, y no iría si está talmente arrepentido.

LA MUJER DEL MORCEGO

¡Escuchad la voz de los hijos en la casona!

DOMINGA DE GÓMEZ

¡Vanse a matar!

EL MORCEGO

¡Pelean haciendo las participaciones!

EL POBRE DE SAN LÁZARO

¡En la gran Jerusalén, hace cientos de años, oyéronse estas mismas voces, que las daban los judíos, repartiéndose la túnica de Nuestro Señor Jesucristo!

DOMINGA DE GÓMEZ

¡Talmente son judíos!

EL POBRE DE SAN LÁZARO

¡Como tales judíos obran, cerrando su puerta a los pobres y echándolos al camino! ¡Las migajas de su mesa se las dan a los canes!

DOMINGA DE GÓMEZ

¡La suerte de un pobre es más triste que la de un can!

EL POBRE DE SAN LÁZARO

¡Porque un pobre sabe resignarse, y un can rabia!

_Se abre un postigo en el gran portón de la casona, y uno a uno van saliendo los criados:--La Roja, Don Galán, La Recogida.--Tras ellos, el postigo vuelve a cerrarse_.

LA ROJA

¡Bien mala cosa es la vejez!

DON GALÁN

¡Un hueso que nadie lo quiere roer, si no es la muerte!

LA RECOGIDA

¿Adonde iremos, señora Micaela?

LA ROJA

Tú eres moza, y en cualquier banda hallarás acomodo.... ¡Pero yo, triste de mí, con tantos años a cuestas, que voy a cumplir el ciento!... ¿Adonde iré, despedida de esta casa, donde gané el pan toda mi vida?... ¡Bien se me alcanza que no podía ya ganarlo!... ¡Y una boca, aun cuando no tenga dientes, es una carga muy grande!... ¡Y lo mucho es poco, cuando se reparte! ¡Y si los reinos se deshacen, qué no será las casas!... ¡Esta casa fué muy grande, mas agora repartida no será nada!... ¡Por eso, si culpo, es a la muerte que tanto me tarda!

LA RECOGIDA

Solamente tuvo suerte la señora Andreíña.

DON GALÁN

Porque tiene tres cabras que se acochan con los lobos.

LA ROJA

Moriré en un camino, al pie de un bardal.

LA RECOGIDA

¡Juntas nos atrapó la tormenta, señora Micaela!

DON GALÁN

Iremónos los tres por luengas tierras pidiendo una limosna. A mí llevaréisme en un carretón.

LA ROJA

¡Pudiera yo como tú trabajar!

DON GALÁN

Pero no tengo voluntad.

LA ROJA

¡Se me parte el corazón al separarme de estas piedras!... ¡Pierdo a mis amos, piérdolos para siempre, yo que los vi nacer!....

DON GALÁN

¡Nosotros somos ovejas y ellos son lobos que nos enseñan los dientes!

LA ROJA

¡Son leones y de mucha nobleza!

_Don Juan Manuel llega por aquel camino aldeano, de verdes orillas. El loco, la viuda y los huérfanos le acompañan. El Caballero camina entre ellos como un viejo patriarca entre su prole: Dolor, Miseria y Locura_.

DON GALÁN

¡Catay, el amo que torna!

DOMINGA DE GÓMEZ

¡Vuelve a su silla el rey de Castilla!

EL MANCO LEONÉS

¡Vuelven los desvalidos a tener padre!

LA ROJA

¡Con cuánta dolor camina!

LA RECOGIDA

¡Nos topábamos como ovejas sin pastor, y cuidad que llega!

DON GALÁN

¡No es el pastor, sino el mastín! ¡Veredes qué dientes le muestra a los lobos!

_El Caballero, con el andar desfallecido, llega a la puerta y pulsa. Apoyado en la jamba, espera. Los mendigos y los criados se agrupan detrás, todos en un gran silencio. El Caballero vuelve a pulsar en la puerta, y acompaña con grandes voces los golpes de su puño cerrado_.

EL CABALLERO

¡Abrid, hijos de Satanás! ¡Abrid estas puertas que cierra vuestra codicia! ¡Abridlas de par en par, como tenéis abiertas las del Infierno! ¡Abridlas para que entren los que nunca tuvieron casa! ¡Soy yo quien después de habéroslo dado todo, llego a pediros una limosna para ellos! ¡Soy yo, quien pobre y miserable, golpea esta puerta cerrada! ¡Hijos de Satanás, no hagáis que mi cólera la derribe y entre por ella, como quien es, Don Juan Manuel Montenegro! ¡Abrid, hijos de Satanás!

_Resuenan en el ancho zaguán los golpes del Caballero. Ante la puerta hostil y cerrada se levanta, como un oleaje, el vocerío de la hueste mendicante y los viejos criados despedidos de la casona_.

LA VOZ DE TODOS

¡Abran a su padre! ¡Abran a su padre!

EL CABALLERO

¡Derribad la puerta! ¡Mis verdaderos hijos sois vosotros!

LA VOZ DE TODOS

¡Tengan caridad para su padre! ¡Caridad y respeto! ¡Caridad y respeto!

EL CABALLERO

¡Eso lo da sólo el amor!

_Por las mejillas del viejo linajudo ruedan dos lágrimas que se pierden en la nieve de su barba. Los mendigos y los criados se arrojan sobre la puerta_.

LA VOZ DE TODOS

¡Tengan ley de Dios!

EL CABALLERO

¡Dadme un hacha!

LA VOZ DE TODOS

¡Tengan ley de Dios!

EL CABALLERO

¡Poned fuego a la casa por sus cuatro esquinas! ¡Perezcan entre llamas los hijos del Infierno!

LA VOZ DE TODOS

¡No hay ley de Dios! ¡No hay ley de Dios!

_De pronto cesa el clamor. Espantados de sus voces, mendigos y criados oyen en un gran silencio descorrer los cerrojos de la puerta: Se abre rechinando, y sobre el umbral, como una sombra de malas artes, aparece Andreíña. Al mismo tiempo, asoman con bárbara violencia los cuatro segundones en aquel balcón de piedra que remata con el escudo de armas: ¡Águilas y Lobos! Todos hablan en un son_.

DON MAURO

¡Ya tenéis franca la puerta!

DON ROSENDO

¡Entrad, si os atrevéis!

DON MAURO

¡El que cruce esos umbrales no vuelve a salir!

DON GONZALITO

¡Atreveos, miserables!

DON FARRUQUIÑO

¡Ya no gritáis, mal nacidos!

EL CABALLERO

¡Entrad conmigo todos! ¡Mis verdaderos hijos sois vosotros! ¡Ayudadme para que pueda saciar vuestra hambre de pan y vuestra sed de justicia! ¡Ayudadme como hijos! ¡Ayudadme como animales hambrientos, como arcángeles o como demonios! ¡Rabiad, ovejas!

_Todos permanecen ante la puerta cobardes, mudos y quietos. El Caballero entra solo, y sus voces bajo la bóveda del zaguán, se alejan y se pierden. Los cuatro mancebos se retiran del balcón, unánimes en el impulso violento y fiero. Andreiña empuja la puerta para cerrarla, y en aquel momento adelántase la Figura gigante del pobre lazarado, derriba por tierra a la bruja y penetra en el zaguán clamando, y todos le siguen repitiendo sus voces_.

EL POBRE DE SAN LÁZARO

¡Es nuestro padre! ¡Es nuestro padre!

LA VOZ DE TODOS

¡Es nuestro padre!

[Ilustración]

JORNADA TERCERA

ESCENA FINAL

_La cocina de la casona. En el hogar arde una gran fogata y las lenguas de la llama ponen reflejos de sangre en los rostros. Los cuatro segundones aparecen sobre el fondo oscuro de una puerta, cuando la cocina es invadida por la hueste clamorosa que sigue al Caballero_.

EL CABALLERO

¡Soy un muerto que deja la sepultura para maldeciros!

DON FARRUQUIÑO

¡Padre, tengamos paz!

DON ROSENDO

¡Fuera de aquí toda esa gente!

EL CABALLERO

¡Son mis verdaderos hijos! ¡Para ellos os pedí una limosna y hallé cerrada la puerta!

DON MAURO

¡Ya la tiene franca!

EL CABALLERO

¡Llego para hacer una gran justicia, porque vosotros no sois mis hijos!... ¡Sois hijos de Satanás!

DON FARRUQUIÑO

Entonces somos bien hijos de Don Juan Manuel Montenegro.

EL CABALLERO

¡Ay, yo he sido un gran pecador, y mi vida una noche negra de rayos y de truenos!... ¡Por eso a mi vejez me veo tan castigado!... ¡Dios, para humillar mi soberbia, quiso que en aquel vientre de mujer santa engendrase monstruos Satanás!... ¡Siento que mis horas están contadas; pero aún tendré tiempo para hacer una gran justicia. Vuelvo aquí para despojaros, como a ladrones, de los bienes que disfrutáis por mí! ¡Dios me alarga la vida para que pueda arrancarlos de vuestras manos infames y repartirlos entre mis verdaderos hijos! ¡Salid de esta casa, hijos de Satanás!

_A las palabras del viejo linajudo, los cuatro segundones responden con una carcajada, y la hueste que le sigue calla suspensa y religiosa. El Caballero adelanta algunos pasos, y los cuatro mancebos le rodean con bárbaro y cruel vocerío, y le cubren de lodo con sus mofas_.

DON MAURO

¡Hay que dormirla, Señor Don Juan Manuel!

DON ROSENDO

¿Dónde la hemos cogido, padre?

DON GONZALITO

¡Buen sermón para Cuaresma!

DON FARRUQUIÑO

¡No mezclemos en estas burlas las cosas sagradas!

DON ROSENDO

¿Dónde hay una cama?

DON MAURO

Vosotros, los verdaderos hijos, salid, si no queréis que os eche los perros. ¡Pronto! ¡Fuera de aquí! ¡A pedir por los caminos! ¡A robar en las cercas! ¡A espiojarse al sol!

_El segundón atropella por los mendigos y los estruja contra la puerta con un impulso violento y fiero, que acompañan voces de gigante. La hueste se arrecauda con una queja humilde: Pegada a los quicios inicia la retirada, se dispersa con un murmullo de cobardes oraciones. El Caballero interpone su figura resplandeciente de nobleza: Los ojos llenos de furias y demencias, y en el rostro la altivez de un rey y la palidez de un Cristo. Su mano abofetea la faz del segundón. Las llamas del hogar ponen su reflejo sangriento, y el segundón, con un aullido, hunde la maza de su puño sobre la frente del viejo vinculero, que cae con el rostro contra la tierra. La hueste de siervos se yergue con un gemido y con él se abate, mientras los ojos se hacen más sombríos en el grupo pálido de los mancebos. Y de pronto se ve crecer la sombra del leproso, poner sus manos sobre la garganta del segundón, luchar abrazados, y los albos dientes de lobo y la boca llagada, morderse, y escupirse. Abrazados caen entre las llamas del hogar. Transfigurado, envuelto en ellas, hermoso como un haz de fuego, se levanta el Pobre de San Lázaro_.

EL POBRE DE SAN LÁZARO

¡Era nuestro padre!

LA VOZ DE TODOS

¡Era nuestro padre! ¡Era nuestro padre!....

LA VOZ DE LOS HIJOS

¡Malditos estamos! ¡Y metidos en un pleito para veinte años!

[Ilustración]

AGELUS VIBANCO

ORNAVIT

ACABÓSE DE IMPRIMIR ESTE LIBRO

EN LA IMPRENTA DE SÁEZ HERMANOS

EN MADRID A XII DÍAS

DEL MES DE ABRIL

DE MCMXXII

AÑOS