Rimas

Part 3

Chapter 33,861 wordsPublic domain

Si esto no le bastase para convencerse de la verdad de mi tésis, oiga á los génios investigadores que han compulsado los monumentos escritos de la antigüedad, y le dirán que el Veda enigmático de los Bracmas, las tradiciones pérsicas de los Güebros, el Zend Avesta de Zoroastro, los libros de Osiris, el Koran, y el Edda de los Escandinavos, fueron escritos, «en un lenguaje métrico y sentencioso», así como el Génesis y los demás libros poéticos de la Biblia; y que los Frigios y los Licios, en la estremidad occidental del globo, lo mismo que los Túrdulos y Turdetanos en el mediodia de la Europa--segun lo dice Strabon y lo repite Humboldt--redactaron en verso sus leyes, á las cuales asignaban una antigüedad de seis mil años.

¿Cómo, pues, habla con tan poco respeto de la poesía que hizo surgir la luz de la inteligencia, el mundo moral de las ideas, del caos sin forma ni color de las masas inertes de nuestro ser material?

¡Arrodíllate, pecador, y pide la absolucion de tu blasfemia, á los piés de esa madre misericordiosa, que se llama poesía, y de cuyo seno mana la leche y la miel con que alimentas tu alma!

Pero no, antes de vestir la cándida túnica de los neófitos, volvamos á la Grecia por la última vez, y estudiemos el mágico poder de la poesía en uno de sus mas grandes pueblos y de sus mas grandes hombres: Atenas y Solon.

Los atenienses, despues de haber sido batidos por los de Megara--ciudad dórica--decretaron la pena de muerte contra todo el que hiciera una mocion para retornar á Salamina. Algunos años despues, un poeta hizo llorar al pueblo con el relato de las desgracias de Jonia, y el poeta fué multado por el tribunal, imitando en esto la crueldad de Esparta al desterrar al que encordó la lira.

Solon, comprendiendo todo el partido que podia sacarse de la poesía para imprimir al pueblo un movimiento eléctrico y sublime, haciéndose el insensato, infringió el decreto sobre Salamina, entonando en la plaza pública un cántico guerrero, por medio del cual, el futuro legislador, cual otro Tirteo, logró encender el entusiasmo popular. El pueblo pidió á gritos el ataque de Salamina, y Solon haciéndose general en gefe, y cambiando la lira por la espada, tomó á Salamina á la cabeza de quinientos hombres.

Al dejar para siempre las playas de la Grecia, yo le impongo por todo castigo, que coloque ese lauro militar sobre las sienes de la poesía, para que otra vez se mida un poco, antes de calificar de estéril á la que tantos hechos gloriosos, tantas acciones generosas, tantas ideas sublimes y tantos sentimientos nobles ha sabido producir.

No es este y el de Tirteo, el único lauro guerrero que la poesía puede revindicar para sí.

Dando un salto al través de los siglos, trasladémonos á la risueña Italia, que Vd. ha visitado con religioso respeto, segun nos cuenta en sus Viages.

Si es que ha leido la historia del mediodia de la Europa, debe acordarse que el emperador Luis II, cautivo del duque de Benevento, debió su libertad á una cancion compuesta por sus soldados. Esta cancion, que es el monumento mas antiguo de la baja latinidad, reunió en torno de la bandera caida del monarca á sus antiguos soldados dispersos por toda la Italia, que marchando valientemente contra Adelghiso, duque de Benevento, lograron rescatar de su cautiverio al ilustre prisionero.

Sin la poesía, la humanidad contaría esta accion generosa de menos en el catálogo de los grandes hechos que la honran y dignifican.

¿Quién ignora la influencia que la poesía tuvo en la batalla de Hastings? La historia nos cuenta que próximos á chocarse los ejércitos de Haroldo y de Guillermo el Conquistador, un caballero normando, dando espuelas á su caballo, entonó entre los dos ejércitos el célebre canto carlovingiano, que conocemos desde aquella época con el título de «Cancion de Rolando», y que es la mas sublime epopeya de la edad media. El poeta, presentando el ejemplo de paladin de Roncesvalles, y evocando los gloriosos nombres de Carlo Magno, de Oliverio y de Turpin, logró inflamar el entusiasmo de los normandos, escitándolos á vencer ó morir, y por eso vencieron, repitiendo en coro la «Cancion de Rolando». Dán testimonio de esto el poeta Wacé, y los historiadores Guillermo de Malmesbury, Mateo de Paris, Ralph Hyden, Alberico y Mateo de Westminster.

La influencia de la poesía no fué menos decisiva en la revolucion de los Paises Bajos. Es sabido que el alma de esa revolucion fué el famoso Marnix de Saint-Aldegonde, político, escritor, orador, teólogo, renombrado diplomático y uno de los célebres hombres de guerra de sus dias. Pues bien; cuando el duque de Alba ocupó los Paises Bajos en 1569, degolló 18,000 hombres y proscribió 100,000. El príncipe de Orange, á la cabeza de 24,000 hombres, no pudo triunfar del terror, y fué vencido sin combatir. Es entonces que Marnix escribe en el destierro el canto nacional, que se ha perpetuado hasta nuestros dias, con el título de _Wilhelmus Lied_ (Cancion de Guillermo). Con esas estrofas en los labios, se sublevó un pueblo en masa, se levantó el entusiasmo guerrero y religioso, se triunfó del terror, y se inauguró una nacion que combatió sin tregua cien años por su independencia, entonando el himno varonil, que, como dice Edgar Quinet, «es una meseniana bíblica, que dió su ritmo á la revolucion, y por el cual los escritores del siglo XVI llamaron á Marnix _nuevo Tirteo, alterum quasi Tirteum_». Este gran poeta, profeta de la nacion Neerlandesa, es el mismo de quien ha dicho el austero Bayle, que cada verso de sus canciones valía por un libro; el mismo que redactó la constitucion de las Provincias Unidas y tradujo en verso la Biblia, que es la fuente de la lengua holandesa, siendo otra rara coincidencia, que tambien sea un poeta el criador de un idioma, cuya raiz y genealogía es necesario buscar en la poesía.--Dan testimonio de todo esto las crónicas y memorias de la época.

Pero ¿para qué ir tan lejos? No hemos sido testigos del poder mágico de la Marsellesa en nuestros días? ¡Cuántas victorias, cuántos valientes de menos contaría el pueblo francés, sin ese canto bélico que ha dado la vuelta al mundo!

Hasta los tiranos y los conquistadores han reconocido el poder irresistible de la poesía, persiguiendo con mas encarnizamiento á los poetas que á los soldados en armas. Testigo de ello es Eduardo I, conquistador del pais de Gales, el cual hizo degollar á todos los Bardos de la comarca para consolidar su conquista, porque temia con razon que, mientras hubiese un arpa pulsada por ellos, mientras sus inspirados himnos resonasen en aquellas agrestes montañas, el recuerdo de la antigua libertad no moriría en sus habitantes, y que las armas serian impotentes para vencerla. Muertos los Bardos, la conquista se consolidó. Esta es la catástrofe que Thomas Grey ha cantado en versos inmortales.

No quiero abusar de mi superioridad en este punto, y guardándome otras muchas citas históricas que mantengo de reserva en mi cartera, me contentaré con recordarle otro ejemplo del mismo género. ¿Quién sublevó el espíritu teutónico del nacionalismo germánico contra la intervencion napoleónica en Alemania? ¿Quién, sino la falange de poetas, á cuya cabeza se puso Koerner, el intrépido Tirteo del siglo XIX, que murió atravesado de una bala al frente de su Regimiento de Cazadores, entonando el himno marcial con que habia reclutado sus soldados? ¡Niegue ahora el poder de la poesía!

Si prescindiendo de la parte rítmica de la poesía, y no contando para nada los progresos que ha hecho hacer á la civilizacion en el sentido de la filosofía y de la cosmogonía, pasamos igualmente por alto la influencia irresistible que ejerce sobre los móviles que impulsan al hombre al sacrificio generoso de la vida, y descendemos á considerar la poesía como instrumento de adelantos filológicos, vamos á ver que sin el auxilio de la poesía, los idiomas modernos serian los mas bárbaros del mundo!

Ya le he demostrado que la prosa fué hija de la poesía. Ahora voy á demostrarle que la prosa ha hecho progresos alumbrada por la antorcha de la poesía, que ha sido para ella la columna de fuego que la ha conducido hasta la tierra de promision.

Dejemos á un lado los idiomas de la antigüedad, y las lenguas teutónicas, y estudiemos tan solo los cuatro principales idiomas que fluyeron como cuatro raudales del seno del latin, en el momento en que de la descomposicion del mundo romano surgian los elementos de una nueva civilizacion.

El italiano era un dialecto vulgar cuando el Dante se sirvió de él para escribir su _Divina Comedia_, que á la par de la mas grandiosa epopeya de los tiempos modernos, es la fuente del idioma mas puro, y mas armonioso de la raza latina. El Petrarca ornamentó, dió elasticidad y clasificó en cierto modo la lengua dignificada por el Dante, cambiando hasta cierto punto su esencia, como lo dice Sismondi, y legando á su patria un idioma digno de rivalizar con los de Grecia y Roma. Los poétas que le han sucedido, dieron la última mano á la obra iniciada por los padres de la poesía italiana.

Queda establecido que el idioma italiano es hijo de la poesía, y esta creacion bastaría por sí sola para inmortalizar á su progenitor, y desmentir las imputaciones de esterilidad que se le hacen.

¿Cuál es el orígen del francés moderno? Por supuesto que la fuente original es el latin, que por espacio de cinco siglos estuvo depositando en el fondo de las poblaciones, los materiales de los nuevos idiomas que debian reemplazarlo, y que hasta hoy son conocidos con el nombre de lenguaje romance, y del cual dice Sismondi que «circunstancias accidentales, mas bien que diversidad de razas, han dado orígen á la diferencia que se nota entre el portugués, el español, el provenzal, el francés y el italiano, cuyo fondo comun es el latin.» Las Galias, despues de haber perdido su idioma indígena (el celta) el cual ha llegado hasta nuestros dias refugiado en la antigua Armórica, se hallaron--en el espacio que media entre el V y X siglo--divididos por los idiomas _franko_, _theotesco_ ó tudesco y el latin, y en una multitud de gergas y dialectos, que al fin se reconcentran en dos grandes fracciones: el roman provenzal ó lengua de _oc_ (si), y el roman-wallon ó lengua de _Oil_ ó de _Oui_ (si).

Estos dos idiomas se repartieron la Francia. Al Mediodia el provenzal, que pasó los Pirineos é invadió la Navarra, dando orígen al catalan; y al Norte el roman-wallon, que modificado por los Normandos, dió orígen al francés actual, y fué el mismo que Guillermo el Conquistador llevó á Inglaterra, y que bajo el reinado de Hugo Capeto se hizo la lengua nacional.

El provenzal, que en el siglo X produjo millares de poetas, dando á luz una literatura original que en nada se parece á la griega ni á la latina, fué por el espacio de tres siglos la lengua de la poesía y del canto en Europa, así como hoy lo es el italiano. Hoy es una lengua muerta y solo se conoce por los cantos de sus trovadores.

El roman-wallon, que tambien fué en su orígen un dialecto poético, aunque mas áspero y seco que el provenzal, produjo los _troveros_ ó _trouveres_, que no deben de confundirse con los _trovadores_ ó _trouvadours_, que son provenzales. Son los troveros los que primero compusieron los _fabliaux_, y los _lais_ de amor.

A ellos tambien debe la Europa los romances caballerescos y las representaciones dramáticas; y gracias á la poesía, la lengua francesa, tan pobre como es, ha llegado á ser un idioma universal, el idioma de la prosa por excelencia, pasando de las manos de Corneille y de Racine á las de Pascal, que es el que tiene la gloria de haber fijado esta lengua, complementada por Voltaire, Montesquieu, Buffon y Rousseau.

El portugués dejó de ser gerga, y es hoy considerado como idioma, gracias á las Lusiadas de Camoens, que inmortalizando á su patria con sus cantos, inmortalizó á la vez la lengua materna, fijándola en versos de bronce, para probar á las edades venideras que el lenguaje que la poesía adopta por suyo, por vulgar y pobre que sea, se sublima, se complementa y se hace eterno con su solo contacto.

El español, que es el antiguo _romance_, y que se llamó así para distinguirlo del romano ó latino, vino al mundo bajo los auspicios de la poesía, y por medio de ella se generalizó, se perfeccionó, y se perpetuó de generacion en generacion, hasta llegar á ser la lengua de Cervantes y de Solis. El monumento mas antiguo del romance castellano, es el poema del Cid, que en este momento tengo ante mis ojos. Un poema fué, pues, el núcleo de la lengua castellana que hoy hablamos, y aunque no se conozcan las demas composiciones anteriores al siglo XII, en que este poema fué compuesto, debe suponerse que fueron en verso, pues solo por medio de la cadencia métrica podrían trasmitirse de generacion en generacion, sin corromperse, los libros fiados á la tradicion oral, no habiéndose inventado todavía el uso del papel, siendo el pergamino carísimo, y habiendo cesado de venir el papirus de Egipto con motivo de la invasion de los Arabes.

Así, pues, la poesía desempeñó entonces el mismo oficio que hoy está encomendado á la imprenta. Ella fué la que se encargó de gravar en la mente las producciones del idioma vulgar, dando á la memoria puntos naturales de apoyo en el corte simétrico del verso y en la repeticion periódica de la rima, de tal modo que, cuando una generacion perdía un verso la siguiente lo echaba al momento de menos.

Al poema del Cid siguió la traduccion del _Fuero Juzgo_, y el código de las Partidas, cuyo autor, el célebre D. Alonso el Sabio, fué como Solon, poeta al mismo tiempo que legislador. Sus cántigas y sus coplas de arte mayor, verdaderas joyas poéticas, contribuyeron inmensamente á pulir el tosco lenguaje de aquella época de barbárie.

Despues vino el _Romancero_, esa magnífica epopeya caballeresca, escrita por millares de autores, en el curso de varios siglos, y cuya unidad de accion y de lenguaje ha venido á demostrar prácticamente que la Iliada de Homero pudo haber sido compuesta del mismo modo por la agregacion sucesiva de los cantos de diversos autores y edades. El _Romancero_ es el arca santa del idioma castellano, es su verdadera gramática y su verdadero diccionario. Sin los cantos del Romancero, es decir, sin la poesía, la España hablaria catalan, árabe, gallego ó teothesco, y el mundo no poseería este idioma abundante y sonoro, que segun Cárlos V, parece hecho para hablar con Dios. Los progresos sucesivos del castellano fueron obra esclusiva de sus poetas, que lo pulieron y ornaron, imprimiéndole esos giros elípticos, valientes y atrevidos que lo caracterizan, que llevan en sí el sello de la inspiracion poética. Puede decirse que Calderon y Lope de Vega han hecho mas por el idioma castellano que toda la Academia Española desde su fundacion.

¿Qué me dice ahora del monólogo estéril y sublime de esta musa, que despues de obrar tantos prodijios, vuelca su urna y derrama de su seno cuatro idiomas inmortalizados por la poesía, y que han sido por espacio de cuatro siglos, los agentes poderosos de la civilizacion moderna?

Mucho podria decirse sobre la influencia de la poesía en el desarrollo de las lenguas vivas de orígen teutónico, especialmente sobre el inglés, que debe á Shakespeare mucho de lo que vale; pero me limitaré á apuntarle, que el solo Milton introdujo en el lenguaje vulgar mas de seiscientas palabras nuevas; y que el aleman debe á sus poetas, especialmente á Lessing, á Goethe y á Schiller, la asombrosa flexibilidad que lo hace tan propio para espresar las ideas mas abstractas y vaporosas, dándoles forma y color por un proceder completamente poético.

No estrañará, pues, que á despecho de la oposición de hombres como V., la poesía haya conquistado una alta posicion, y que, en cada dia que se pasa, estienda y afirme mas su imperio sobre la imaginacion y sobre las conciencias, invadiendo audazmente los dominios psicológicos. En este sentido, la poesía ha hecho y hace mas por la mejora y por el conocimiento íntimo del hombre, que cuantos estudios filosóficos se han emprendido. «El hombre y sus enfermedades invisibles, lo que es y lo que debe ser», tal es la interminable espiral en que asciende la poesía moderna, marchando en torno de un eje sin encontrarse jamás sus estremos. Así se vé, que por lo que respecta al hombre íntimo, la poesía inicia, la filosofía esplica y la prosa vulgariza, y que por esta triple operacion llega á formar parte del fondo del gran tesoro del sentido comun, lo que al principio se presentó como una brillante paradoja. Y en esta carrera precipitada de las ideas, mientras que la filosofía se entretiene en esplicar, y la prosa en vulgarizar, la poesía sigue su marcha ascendente hácia la region de luz, marcando con una columna de oro el gran paso dado por la humanidad, y dejando muy atrás á sus auxiliares en la labor constante del progreso.

Bajo este punto de vista, la poesía, puede considerarse hoy como un método de enseñanza superior, que coadyuva eficazmente al progreso moral en el sentido de la Inglaterra y de los Estados-Unidos, los pueblos mas progresistas del mundo, y los dos que con mas tenacidad y valentía han perseguido el ideal en el terreno del esperimento. Estas dos naciones trabajan hace mucho tiempo por mejorar la condicion social por medio de la mejora parcial de los individuos, á la inversa de los alemanes, que pretenden regenerar á la humanidad entera por medio de esos ensalmos universales, que se llaman sistemas filosóficos; y á la inversa tambien de los franceses, que hace sesenta años se agitan en el círculo vicioso de las revoluciones, buscando instituciones adecuadas al hombre, antes de haber formado los instintos del hombre, ó lo que es lo mismo, el hombre adecuado á las instituciones. La cuestion capital en Inglaterra y en los Estados-Unidos, es la que se relaciona con las almas y las conciencias. Así los vé V. contraer todas sus facultades á la propagacion de las sociedades morales que mejoran las costumbres, al desarrollo de la libertad de pensar, á la difusion de la instruccion primaria, que mejora la condicion del hombre, derramando con profusion por el universo todo la palabra poética del antiguo y nuevo Testamento. Por eso ha dicho un escritor norte-americano:--«Tenemos ya bastante ciencia popular; lo que falta á nuestros hijos son libros capaces de formar sus instintos.» Este es el rol que desempeñan en la mejora del género humano los libros de poesía, que como se ha dicho, son los que forman la conciencia de un mundo mejor. Si ellos nos faltan, ¿con qué los reemplazaremos?

Dejando á un lado la poesía, y pasando á los poetas, tengo que decirle cosas que le parecerán un poco paradójicas, y que sin embargo no son menos positivas, ni menos prácticas, que las anteriores.

Vdes., los hombres prácticos, sérios y positivos, tienen una manera muy singular de juzgar de la capacidad de los demas hombres, y la llamo singular, por no darle el nombre de absurda. Cuando un hombre sabe cuanto hay que saber en este mundo, ó al menos tanto cuanto puede aprender un hombre, y á mas la poesía, dicen Vds. _¡es un poeta!_ Y con esto queda condenado. De manera que para que un hombre sea completo, es necesario que ignore la poesía, es decir, que desconozca al hombre moral; que no tenga el sentimiento de lo bello; que carezca de las facultades perceptivas de la armonía; que no haya leido ni á Homero, ni á Horacio, ni á Schiller, ni á Shakespeare, ni á Lope de Vega, ni á Lamartine, ni á Dante; que no conozca la historia literaria de los pueblos antiguos ó modernos; que no le ande sobrando la imaginacion, y que sea incapaz de crear séres de la nada en el silencio de la inspiracion. Faltándole todos estos requisitos, es decir, siendo un ser incompleto, puede contar por seguro cualquiera que responda á tales condiciones negativas, que será proclamado como hombre positivo por el Areópago de los hombres sérios. Pero si sabe todo lo que ese hombre puede saber, mas la poesía, que supone otra multitud de conocimientos, puede contarse por seguro que será declarado sin apelacion, espíritu superficial. ¿Es sério este modo de juzgar?

¿Sabe Vd. lo que Napoleon decía del poeta Corneille? Pues bien, decía que á haber vivido en su tiempo le habria nombrado su primer ministro. Napoleon, que fué un gran poeta á la manera de Alejandro, era digno de comprender cuánta ciencia política había en el creador de esos grandes caracteres de la antigüedad, en cuya boca ha puesto palabras que han inmortalizado á su autor, y que prueban que quien tan profundamente conocía á los hombres bien pudo atinar con el mejor modo de dirigirlos.

¿Tiene Vd. conocimiento que haya existido en alguna época un hombre mas sábio que Homero, si hemos de juzgarle por sus obras? Astrónomo, geógrafo, erudito, filósofo, político, habla de la guerra con la precision de Xenofonte, describe los detalles culinarios como Careme en nuestros dias, conoce perfectamente la mineralogía, y habla por la boca de Nestor y de Ulises con mas buen sentido que nuestros titulados hombres de Estado. Debido á esto hace treinta siglos que preside á los destinos de la poesía, y que domina en todas las bellas artes. ¿Qué le falta á los ojos de los hombres sérios para ser un hombre completo? No ser poeta, es decir, no haber escrito el libro mas sublime que haya producido el ingenio humano, y por el cual el mundo quemaría diez bibliotecas como la de Alejandría. ¿Esto es sério?

¿Qué dice Vd. de Shakespeare? ¿Quién ha penetrado mas hondamente que él en los arcanos del corazon humano? ¿Quién con mas sabiduría y mas profundidad que él ha sabido crear esos tipos inmortales, que personifican las pasiones de tal modo, que á no haber surgido de su mente, el hombre no se conocería á sí mismo? Shakespeare, puede decirse, que, no solo nada de lo que tenia relacion con el hombre le era indiferente, sino que sabia todo cuanto al hombre concernia. ¡Lástima que fuese poeta! dirá Vd., y que en vez de escribir dramas no haya empleado su fuerza de voluntad en buscar alguna aplicacion útil de las fuerzas físicas, en vez de estasiarse en un monólogo estéril y sublime! ¿Esto es sério?

Podría seguir bosquejando otra porcion de cuadros del mismo género, por medio de rápidos perfiles, pero la multiplicidad de ellos no probaria mas que los nombres de Homero, de Corneille y de Shakespeare, á quienes tendríamos que clasificar de hombres incompletos, si hubiésemos de juzgar con el criterio de los hombres positivos, que cuando les presentan un libro de poesía preguntan ¿y esto qué prueba? Esos tres génios prueban, por lo menos, el poder del hombre; y no es poco probar, pues sin ellos no sabríamos de lo que somos capaces. Las ciencias y las artes nos han revelado ó hecho presentir todo aquello que podemos percibir ó alcanzar por medio de los sentidos, menos los límites del entendimiento, que, como dice Leibnitz, es lo único que no entra por los sentidos. Lo primero está fuera del hombre, corresponde á una vida esterior que no es la suya. Lo segundo pertenece al hombre mismo, y, como lo dice Leroux, es la espresion de su propia vida, ó mas bien, su propia vida que se realiza, comunicándose á los demas, y esforzándose en eternizarse.

Preveo de antemano la objeccion.