Part 13
Me hallo como el viagero que ha colgado Su hamaca entre dos árboles floridos; Que envuelto en un ambiente perfumado Le acarician sus gajos estendidos; Y que al fin se aletarga blandamente Y hojas y flores caen sobre su frente.
XI
EN UN ÁLBUM
Es el álbum un libro misterioso Donde todos deponen suaves flores: Allí ofrece el amante sus amores, Y el amigo su sincera oblacion; Allí están los recuerdos del hermano, Del padre, del amigo y del esposo, Y el crugir de sus hojas, armonioso, Es un eco del tierno corazon.
Es el álbum un ara consagrada Al candor, la virtud y la belleza, Donde ella, reclinando su cabeza, Melancólica piensa en lo que fué: Allí llega el poeta y el artista Para quemar su incienso á la hermosura, Para ofrecerla alguna rosa pura Que ella en su seno secará tal vez.
Allí tambien se acerca el peregrino, Para doblar humilde la rodilla Ante la hermosa, en cuyas sienes brilla La corona que adorna á la virtud; Y cuya frente cándida y serena, Como el disco argentado de la luna, Que se refleja en plácidas lagunas, Del corazon refleja la quietud.
Yo el peregrino soy que arrodillado Ante el altar modesto de tus lares, Culto rindo á los genios tutelares De la mansion tranquila del placer; Y al contemplarte á tí bajo su amparo Admiro en tí la madre cariñosa, Y las virtudes de la casta esposa, Flores que brota el alma de mujer.
Yo soy el peregrino que cruzando Del Andes la region encanecida, Admiré entre las nieves escondida Una flor de bellísimo color: Aquella flor en medio del desierto Me hizo olvidar de la aridez del suelo, Y encontré en el camino algun consuelo Recordando lo suave de su olor.
Tú eres la flor que he visto en este valle, Y cuando de él me aleje mi destino Recordaré en el áspero camino Tus virtudes, tu gracia y candidez; Y este recuerdo en tu álbum estampado Es la huella fugaz del pasagero, Que al pasar á la sombra del palmero Su cifra misteriosa grava al pié.
XII
QUÉ PODRÉ DECIR
(EN EL ÁLBUM SIN VERSOS DE UNA JÓVEN ESPOSA!)
Todos dicen, Señora:--«Álbum sin versos Es arpa no encordada todavía, Donde duerme tranquila la armonía Esperando la suave vibracion; Y que si el vate arroja una palabra En el mar de sus hojas incoloras, Se estremecen sus páginas sonoras Cual árbol que sacude el aquilon.»
¡Oh! no es cierto! sin duda quien tal dijo, Jamas tu álbum purísimo ha tenido, Porque entonces habria allí leido Lo que en sus hojas blancas yo leí: Lo que se lée en las ondas de los rios Cuando la blanca luna los colora; Lo que se lée en las nubes del aurora Entre celajes de oro y de carmin.
¿Qué podré yo decir, que ya no diga Esta página blanca de azucena? Aquí se vé lucir pura y serena Tu frente que selló la castidad; Aquí se leen tus albos pensamientos Y la inefable candidez de tu alma, Y una elocuente imágen de la calma En la apacible vida del hogar.
Aquí toda tu vida está en compendio Donde dice con cifra misteriosa: Bella argentina, madre cariñosa, Esposa tierna... ¿qué mas quieres, dí? Yo te juro que todo cuanto he dicho Diciendo está tu libro en su pureza, Y en su nivea blancura hay mas belleza Que la que el númen puede darte á tí.
Tampoco creas que el pensil mas bello Pueda exalar mas inefable aroma, Cuando el aurora en el oriente asoma Y la tierra le ofrece su ovacion; Que aquí, de las domésticas virtudes Un misterioso olor llena el ambiente, Que baña al peregrino blandamente Si se acerca á tu umbral con emocion.
Todo lo dice un libro inmaculado Para espresar una existencia pura, Y esa misma elocuencia, la natura Manifiesta en el agua y en la flor; Pero si algo deseas, jóven bella, Que en este álbum purísimo te diga, Diré:--El cielo tu existir bendiga Bajo el ala azulada del amor.
Puedas volver al seno de tu patria En brazos del esposo que te adora, Y esa prole que el alma te enamora Le dé dias de gloria y esplendor. Mi voto es tal, y el corazon me dice Que si mi patria fuese tu familia, Pasaria su noche de vigilia Y brillaria de esperanza el sol.
XIII
Á UN AMIGO
DEVOLVIÉNDOLE UN LIBRO DEL QUE UNA MANO QUERIDA HABIA ARRANCADO UNOS VERSOS DEL AUTOR, Y QUE FUERON REEMPLAZADOS POR LOS SIGUIENTES:
Los tristes _ecos_ que á mi humilde _lira_ En otros dias arrancó el dolor, Hoy lo destroza con su bella mano El ángel puro que me dió su amor.
Así el guardian que vela sobre el hombre Si vé en su frente el polvo sombrear, Tendiendo el ala, cual la seda blanda, Quiere la mancha de su sien borrar.
Aquellos versos fueron líneas truncas Que en arenas movibles escribí, Al borde del torrente de la vida, Y que borradas por un soplo ví.
Mas, nada importa que mis pobres versos En este libro vuestro ya no estén, Cuando otros astros de esplendor eterno Entre sus hojas relucir se ven;
Y si del cielo el estrellado manto Ligera nube empaña su esplendor, La faz hermosa de los astros luce Si un viento leve limpia ese vapor.
Pero diréisme que un lunar es bello, Y en blanco seno fúnebre crespon, O en negros rizos un jazmin nevado Que en su contraste forma la ilusion.
Pero no es bello el yuyo en los jardines, Ni negra sangre en grato rosicler, Ni las gotas de lodo salpicado Sobre túnica blanca de mujer.
Al reemplazar mis versos con mis versos Pienso que los dedico á la amistad, Y si en el cambio poco se adelanta En algo apreciareis la voluntad:
Fueron los unos quejas de mi alma Que en horas solitarias exhalé, Al ensayar las cuerdas de la lira, Y entrar al mundo con incierto pié;
Y estos no tienen místicos perfumes Del balsámico aliento del Señor, Ni del artista los ligeros tintes, Ni el trazo fuerte del pensar creador.
Son el aroma de las flores secas, Ecos errantes de cancion fugaz, Gotas amargas á la vez que dulces Con que el destino humedeció mi faz.
No me pidais los versos arrancados Que arrebató en su soplo el huracan, Y que marchitos cual la flor de otoño, Mústios y tristes por el suelo van.
Ya no se pueden levantar del suelo, Pues son cual hojas de papel fugaz, Que aun despues de quemadas tienen forma, Y si se tocan son polvo y no mas.
Así se pasan los serenos dias Y uno por uno bajan de la sien, Y al levantarlos de la tierra fria, Polvo y ceniza son ellos tambien.
XIV
UNA FLOR DEL ALMA
(Á UNA AMIGA ANCIANA)
Yo te diera una flor de los jardines Para adornar tu blanca cabellera Si su vida no fuese tan ligera Que nace, brilla y muere con un sol; Y darte quiero cosa mas durable Que no marchite el viento del olvido, Y que apesar del tiempo transcurrido Guarde siempre su aroma y su color.
Como hay una que llaman _flor del aire_, Hay otra que se llama _flor del alma_, Que á veces brota en apacible calma, O al soplo de la recia tempestad: Nacida en horas quietas y serenas Hoy te ofresco una flor del alma mia, Bañada en el raudal de simpatía Que la vieja amistad hace brotar.
Toma esa flor humilde é inodora, Y si quieres que viva eternamente Báñala con el rayo de occidente Que en tus sienes aun vierte resplandor; Refrésquela el recuerdo de otros años, Reanímela benévola sonrisa, Y que de dos edades una brisa Le preste su perfume y su frescor.
Mas antes de hacer esto, mira el caliz De la flor que te ofresco, y escondida Hallarás una lágrima vertida, Que en la aurora cayó sobre el vergel: Vierte otra gota en tu sereno ocaso, Que dos gotas de llanto derramadas Son amargas, si se hallan separadas, Y juntas son dos lágrimas de miel.
XV
MI ESTRELLA
Tu eres la estrella que mis pasos guias En el camino del desierto mundo, Y de tu lumbre el esplendor divino Siempre me alhaga.
ECHEVERRIA.
La corona de fuego Del astro, rey del dia, Entre la onda fria Del mar, se sumerjió; Y la apacible noche, Su frente plateada De estrellas coronada, Serena levantó.
Alza tu vista al cielo Y admira ese diamante, Que brilla rutilante Sobre tu blanca sien: Amiga, esa es la estrella Que unida á mi destino, Siempre alumbró el camino Que me condujo al bien.
Ella es la precursora De las felicidades, Que en mústias soledades Me viene á consolar; La que al venir yo al mundo Lució en el firmamento, Cual si el divino aliento La hiciera allí brotar.
Cuando perdí la senda Que á tí me conducia, Yo ví nube sombría Turbar su claridad; Pero brilló risueña Cuando te hallé amorosa, Y en tu cabeza hermosa Vertió su claridad.
Cuando al cruzar los mares Se ha entristecido mi alma, Me ha inoculado calma Su rayo celestial; Y si las tempestades Mi nave han combatido, Al punto se ha encendido Cual místico fanal.
Lejano de mi patria, Errante, desterrado, Su luz me ha acompañado Do quiera que yo fuí, Como un reflejo ténue Del Argentino suelo, Que plácido consuelo, Derrama desde allí.
Tu ser identifica Con esa blanca estrella, Porque de tu alma bella Parece el resplandor; Y así, la luz suave Que irradia tu semblante, Cual lámpara brillante Presidirá al amor.
Su blanquecino rayo Emanacion del cielo, Como plateado velo Te envuelve al derredor, Y de tu frente en torno Te forma una diadema, Cual luminoso emblema De un ángel del Señor.
Pidamos á los cielos Que unidas nuestras almas Entre cerúleas palmas Se eleven hasta Dios; Y que esa blanca estrella Que es de otros mundos viso, Sea en el paraiso La tumba de los dos!
LIBRO QUINTO
IMITACIONES Y TRADUCCIONES
I
EL SALMO DE LA VIDA
(_De Longfellow_)
LO QUE EL CORAZON DEL JÓVEN DICE AL SALMISTA
Oh! no me digas que la «vida es sueño» Triste salmista en tu cantar amargo, Porque el alma no vive en el letargo Que es de la muerte pálido diseño.
La vida es real y su destino es sério, Y no es su fin en el sepulcro hundirse; Que «ser polvo y en polvo convertirse» No es del alma el divino ministerio.
Ni es del hombre la senda ó el destino El reposo, el dolor ni la alegria, Sino la accion, para que cada dia Avance una jornada en su camino.
Que la ciencia es muy larga, el tiempo estrecho, Y el corazon mas varonil y fuerte, Bate el fúnebre paso de la muerte Cual velado tambor dentro del pecho.
En el vivac del mundo, alza tu escudo! En el campo de accion, arma tu diestra! Sé un héroe de la vida en la palestra, Y no el rebaño que se arrea mudo!
Del porvenir los pasos son inciertos: Vive y obra sin tregua en el presente, Tu corazon en tí, Dios en tu mente! Deja al pasado sepultar sus muertos!
Los héroes que en tu mente divinizas Te muestran que la vida es noble y bella, Y ellos te enseñan á estampar la huella Del tiempo en las arenas movedizas.
Tal vez algun hermano fatigado Náufrago de los mares de la vida, Recobre aliento en su alma dolorida Al encontrar tu paso señalado.
De pié, en accion, con varonil pujanza! Y el corazon dispuesto á todo evento, Sigamos de la vida el movimiento Guiados por el Trabajo y la Esperanza.
II
EL CEMENTERIO DE CAMPAÑA
(ELEGÍA DE THOMAS GREY)
Resuena el bronce al apagarse el dia, Muge el rebaño en torno del vallado, Y el labrador regresa á su alqueria Dejándome de sombras circundado.
Ya se borra el paisage entre las nieblas: Callada está la atmósfera tranquila: El insecto murmura en las tinieblas, Y se oye el éco de lejana esquila.
Allí en la torre que vistió la yedra Su luz derrama la naciente luna, Y el buho errante de una en otra piedra Con su queja las ruinas importuna.
Aquí á la sombra de olmos y de abetos En tumbas que la grama festonea, Duermen en tierra, ya por siempre quietos, Los rústicos abuelos de la aldea.
Ya no irá á despertarlos en su lecho La brisa matinal embalsamada, Ni oirán cantar en su pajizo techo El gallo anunciador de la alborada.
Ya no recibirán junto á su hoguera De la esposa solícitos cuidados, Ni sus hijos despues de larga espera En sus rodillas se verán sentados.
Ellos la mies ante su hoz rindieron, Y el surco abrieron en la dura gleba, Ellos al bosque secular vencieron Y á par del buey se ataron á la esteva.
De la ambicion insana preservados Su vida oscura fué, sus penas leves... Mas no por esto sean despreciados Del pobre los anales simples, breves!
Del orgullo la pompa deleznable, La opulencia, el poder y la belleza, A todo llega su hora inevitable: De la gloria el camino va á la huesa.
Sobérbios de la tierra! nada importa Que estas tumbas no ostenten un trofeo, Ni que en templo que mármoles soporta No se eleve en su honor un clamoreo.
¿El sepulcro y el busto cincelado Puede acaso dar vida al polvo inerte? Resuena acaso el canto levantado En los oidos sordos de la muerte?
Cabezas que animó fuego sagrado, Manos dignas del cetro y de la lira, Yacen talvez en túmulo ignorado En este campo que ninguno admira.
No leyeron el libro portentoso Que enriquece del tiempo la corriente: La pobreza con soplo silencioso Congeló de sus génios el torrente.
Así la mar en su insondable seno Guarda la perla honor de una corona; Así la flor lejos del prado ameno Da su fragancia en solitaria zona.
Tal vez aquí hay un Hampden sin historia Que afrontó de su campo á los tiranos, O algun Milton sin cantos y sin gloria, Ó un Cromwell puro, con incruentas manos.
No dominó su voz en el Senado, Ni fué su lote ruinas y despojos, Ni leyeron su fin predestinado De una nacion en los inquietos ojos.
Pero si el crímen no marcó sus pasos, Si al sólio entre matanzas no se alzaron, Ellos al mundo con impíos brazos De la piedad las puertas no cerraron.
No negaron su oido á la conciencia, Ni el pudor sofocaron torpemente, Ni tributaron culto á la opulencia Con inciensos quemados en la mente.
Lejos de la contienda fratricida Sus deseos jamas se descarriaron, Y á lo largo del valle de la vida Una quieta existencia atravesaron.
Sus huesos protegidos del insulto Descansan bajo rudos monumentos, Y un epitafio pide en verso inculto Un suspiro al viagero, unos momentos.
Es su edad y su nombre aquí esculpido Una elegía para el tosco aldeano, Y un texto por el tiempo carcomido Conforta al moralista comarcano.
¿Por qué el despojo de este ser inquieto No se resigna al misterioso olvido, Y el mundo deja con pavor secreto Mirando atras con ojo amortecido?
Es porque el alma en nuestro ser revive Guardando el ojo una piadosa gota, Que hasta en la tumba la natura vive Y el fuego estinto de cenizas brota.
Oh tu! que cantas la honradez sin gloria En estas líneas que inspiró la muerte, Tal vez alguno guarde tu memoria, Y quiera un dia averiguar tu suerte.
Feliz entonces si un pastor anciano Pueda decir:--«La estrella matutina «Le vió mil veces recorrer el llano, «Sorprendiéndole el sol en la colina.
«Allí, á la sombra de la encina añosa «Pasaba el abrasado mediodia, «Y allí, sentado en su raiz nudosa «El rumor del arroyo le embebia.
«Al cruzar por el bosque silencioso «En sus ojos las lágrimas brillaban, «Murmurando con tono lastimoso «Voces que amor ó pena revelaban.
«Un dia no le ví sobre el collado, «Ni sentado de su árbol á la sombra, «Ni en el bosque, ni arroyo sosegado, «Ni entre el brezal que la pradera alfombra.
«En fúnebre ataud al otro dia «Le ví llevar al campo de los muertos: «Llega, y leerás en esa losa fria «El epitafio de sus huesos yertos:»
EPITAFIO
Yace envuelta en el polvo la cabeza De un jóven que vivió desconocido: Puso en su frente el sello la tristeza Y el estudio su tinte indefinido.
En su alma la bondad tuvo un abrigo, Dió á la miseria simpatía y lloro, Colmó Dios su ambicion con un amigo, Y así partió su amor y su tesoro.
Sus virtudes no pongas en balanza En la mansion solemne del terror: Yace en brazos de trémula esperanza, A los piés de su Padre y su Señor!
III
EL APÓSTOL DE BERANGER
(DEDICADO Á LAMENNAIS)
¿Á dónde vas?--Voy á salvar al mundo Propagando de Dios la ley de amor. --Apóstol, tu labor será infecundo, Ven al festin, y enjuga tu sudor. --No, no: yo voy á emancipar el mundo De Dios, siguiendo santa ley de amor.
¿Á dónde vas?--Á predicar al hombre La justicia, la paz, la caridad! --No corras ¡ay! en pos de un vano nombre Que jamas se convierte en realidad. --No, no: yo voy á predicar al hombre La justicia, la paz, la caridad!
¿Á dónde vas?--Á las humanas almas Voy á enseñar la senda de los cielos. --Busca otro triunfo entre gloriosas palmas Consagrando á la musa tus desvelos. --No, no: yo voy á las humanas almas A enseñar el camino de los cielos.
¿Á dónde vas?--Á alzar en las campañas Templos al Dios que cria la gramilla. --Huye del precipicio en las montañas, Teme de bandoleros la gavilla. --No, no: yo voy á alzar en las campañas Templos al que bendice la gramilla.
¿Á dónde vas?--En medio á las ciudades Voy á purificar los corazones. --Deten, que si al impío no persuades La rabia exaltarás de las pasiones. --No, no: yo voy en medio á las ciudades Á curar los viciados corazones.
¿Á dónde vas?--Buscando al aflijido Para decirle: Solo Dios es fuerte! --¡Ah! teme al poderoso envanecido, Y que el esclavo contra tí despierte! --No, no: yo voy buscando al afligido Para decirle: Solo Dios es fuerte!
¿Á dónde vas?--Á recorrer la tierra Confortando creyentes que flaquean. --¡Qué! la edad, las fatigas y la guerra No han domado tus sienes que blanquean? --No, no: yo voy á recorrer la tierra, Y á confortar creyentes que flaquean.
¿Á dónde vas?--Á quebrantar los yugos Con que oprimen al pueblo los tiranos. --¡Tiembla! te entregarán á los verdugos, Y el pueblo inerme batirá las manos. --No, no: yo voy á quebrantar los yugos, Con que oprimen al pueblo los tiranos.
¿Á dónde vas?--Á confesar mi culto En presencia del Juez y sus lictores. --Se perderá tu voz en el tumulto Que alzarán los serviles oradores. --No, no: yo voy á predicar mi culto En presencia del juez y sus lictores.
¿Á dónde vas?--Voy á entregar mi cuello Sobre el cadalso donde Dios me aguarda. --Dí una palabra y de tu gracia el sello Pondrá la mano que las leyes guarda. --No, no: yo voy á doblegar mi cuello Sobre el cadalso donde Dios me aguarda.
¿Á dónde vas?--Entre ángeles divinos Á descansar en brazos de mi Dios. --Tú nos conviertes; sigue tu destino! En tu sepulcro llorarán! ¡Á Dios! --Sí! sí: yo voy entre ángeles divinos Á descansar en brazos de mi Dios!
IV
LO QUE ES AMOR
(IMITACION DE V. HUGO)
Al principio, el amor es un espejo, Do la coqueta busca su reflejo Llena de vanidad: Mas tarde al corazon dá grata calma É inoculando la virtud en el alma La impregna en castidad: Y luego es un abismo en que la mano Un borde de que asirse busca en vano, Y resbalan los piés: Como sucede al niño, que inocente, Se contempla y se baña en una fuente, Y se ahoga despues!
V
VIVO EN ELLA
(IMITACION DE BYRON)
Hay un hilo misterioso Tan unido al de mi vida, Como liana entretegida De grueso tronco al redor; Nunca el hacha del destino Conseguirá separarlos, Que á los dos ha de cortarlos Ó conservar á los dos.
Hay un ser en cuyo rostro Mis ojos se han detenido, Y en su mirada han bebido Felicidad y placer; Este ser, durante el dia Me encanta con su belleza, Y cuando la noche empieza Viene á encantarme tambien.
Hay una voz armoniosa Cuyos mágicos acentos Despiertan los sentimientos Que guarda mi corazon; Y no quisiera escuchar De serafines un coro, Si esa voz que tanto adoro No se uniera con su voz.
Hay un rostro celestial, Que si el rubor lo colora El corazon enamora, Y espresa el mas puro amor; Pero en cada despedida Palidece su semblante, Y mas que su lábio amante Me dice su turbacion.
Hay un seno todo mio Donde reclino mi frente, Cuando el dolor inclemente Viene mi pecho á turbar; Hay lábios que solo se abren Á mis lábios con encanto, Y ojos que vierten un llanto Que al mio se vá á mezclar.
Hay dos puros corazones Tan estrechamente unidos, Que de los dos los latidos Se responden á la par: Unos mismos sentimientos Á los dos á un tiempo agitan, Y si á un tiempo no palpitan Cesarán de palpitar.
Hay dos almas que se buscan Y que en un amor se encienden, Ellas tan bien se comprenden, Que al llegarse á separar... ¡Separarse! No es posible! Que si lo estuvieron antes Esas dos almas amantes Hoy forman una no mas.
VI
¡ADIOS!
(IMITACION DE BYRON)
¡Adios, adios! si el ruego del que adora Llega al oido que mi voz implora, Tu nombre subirá al trono de Dios, Y en alas de los ángeles llevado Mientras al cielo suba atribulado, Murmuraré en la tierra ¡adios, adios!
Los ojos secos y sin voz los lábios No recuerdo del mundo los agravios, Que agravios nunca ha habido entre los dos; Pero al tenderte cariñosa mano Acuérdate que te he adorado en vano Para decirte al fin ¡adios, adios!
VII
LA SANTA ALIANZA
(IMITACION DE BERANGER)
La paz hermosa descendió á la tierra Sembrando su camino de oro y flores Apagando del genio de la guerra Con su aliento los rayos destructores. «¡Ah! dijo ella en el valor iguales «Hijos todos del mundo americano, «Pueblos, formad una Santa-Alianza «Y presentaos la mano.
«¡Infelices! el odio va á mataros: «Sufris penoso y agitado sueño: «Abandonais el bien para amarraros «En el carro triunfal de vuestro dueño. «Inmenso es vuestro hogar, y en él hay sitio «Para el rico y el pobre y el anciano. «Pueblos, formad una Santa-Alianza «Y presentaos la mano.
«Dais fuego del vecino á la techumbre «Y el aquilon lo lleva á vuestro lado, «Y al resplandor de la siniestra lumbre «La reja cae del brazo mutilado. «En el límite estrecho que os separa «Nada está puro del licor humano. «Pueblos, formad una Santa-Alianza «Y presentaos la mano.
«En las ciudades do el incendio brama «El cacique con látigo sangriento, «Abusando del triunfo que le infama «Marca y cuenta los hombres ciento á ciento. «Débil rebaño que se inclina inerme «Á un yugo ó deshonroso ó inhumano! «Pueblos, formad una Santa-Alianza «Y presentaos la mano.
«Enmudezca la trompa fratricida «Y cure la piedad vuestros dolores, «Sin prodigar vuestra preciosa vida «Ni á torpes demagogos ni á opresores. «De los meteoros conjurad la influencia: «Disiparánse como el humo vano. «Pueblos, formad una Santa-Alianza «Y presentaos la mano.