Reina Valera New Testament of the Bible 1865

Part 7

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9 Y le preguntó: )Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legion me llamo; porque somos muchos.

10 Y le rogaba mucho que no los echase fuera de aquel pais.

11 Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.

12 Y le rogaron todos aquellos demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos.

13 Y les permitió luego Jesus; y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos; y la manada se precipitó con impetuosidad por un despeñadero en la mar, y eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.

14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que habia acontecido.

15 Y vienen á Jesus, y ven al que habia sido atormentado del demonio, sentado, y vestido, y en seso el que habia tenido la legion; y tuvieron temor.

16 Y les contaron los que [lo] habian visto, cómo habia acontecido al que habia tenido el demonio, y [lo] de [los] puercos.

17 Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.

18 Y entrando él en la nave, le rogaba el que habia sido fatigado del demonio, para estar con él.

19 Mas Jesus no le permitió, sino le dijo: Véte á tu casa á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y como ha tenido misericordia de tí.

20 Y se fué, y comenzó á publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesus habia hecho con él; y todos se maravillaban.

21 & Y pasando otra vez Jesus en una nave á la otra parte, se juntó á él una gran multitud; y estaba junto á la mar.

22 Y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo, y como le vió, se postró á sus piés,

23 Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: Ven y pon las manos sobre ella, para que sea sana, y vivirá.

24 Y fué con él, y le seguia mucha gente, y le apretaban.

25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacia,

26 Y habia sufrido mucho de muchos médicos, y habia gastado todo lo que tenia, y nada habia aprovechado, ántes le iba peor,

27 Como oyó [hablar] de Jesus, vino entre el gentío por detras, y tocó su vestido.

28 Porque decia: Si yo tocare tan solamente su vestido, quedaré sana.

29 Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en su cuerpo que estaba sana de aquel azote.

30 Y Jesus luego conociendo en Sí^ mismo la virtud que habia salido de él, volviéndose hácia el gentío, dijo: )Quién ha tocado mis vestidos?

31 Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: )Quién me ha tocado?

32 Y [él] miraba al rededor por ver á la que habia hecho esto.

33 Entónces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí habia sido hecho, vino, y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

34 Y él le dijo: Hija, tu fé te ha hecho sana; vé en paz, y queda sana de tu azote.

35 & Hablando aun él, vinieron [de casa] del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta: )para qué fatigas más al Maestro?

36 Mas Jesus luego, en oyendo esta razon que se decia, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas: cree solamente.

37 Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Santiago, y Juan hermano de Santiago.

38 Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, y los que lloraban y gemian mucho.

39 Y entrado, les dice: )Por qué os alborotáis y lloráis? La jóven no es muerta, sino que duerme.

40 Y hacian burla de él; mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la jóven, y á los que estaban con él, y entra donde estaba la jóven echada.

41 Y tomando la mano de la jóven, le dice: Talitha cumi; que quiere decir: Jóven á tí digo, levántate.

42 Y luego la jóven se levantó, y andaba; porque era de doce años: y se espantaron de grande espanto.

43 Mas [él] les encargó estrechamente que nadie lo supiese, y dijo que diesen de comer á la jóven.

CAPITULO 6.

Y SALIÓ de allí, y vino á su tierra; y le siguieron sus discípulos.

2 Y llegado el sábado, comenzó á enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndo[le] estaban atónitos diciendo: )De dónde tiene este estas cosas? )Y qué sabiduría [es] esta que le es dada, que tales maravillas son hechas por sus manos?

3 )No es este el carpintero, hijo de María, hermano de Santiago, y de Joses, y de Júdas, y de Simon? )No están tambien aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban en él:

4 Mas Jesus les decia: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre sus parientes, y en su casa.

5 Y no pudo allí hacer alguna maravilla: solamente que sanó unos pocos enfermos, poniendo sobre ellos las manos.

6 Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos; y rodeaba las aldeas de al derredor enseñando.

7 & Y llamó á los doce, y comenzó á enviarlos de dos en dos, y les dió potestad sobre los espíritus inmundos;

8 Y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente un bordon; ni alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa;

9 Mas que calzasen sandalias; y no vistiesen dos ropas.

10 Y les decia: En cualquier casa que entrareis, posád allí hasta que salgais de aquel lugar.

11 Y todos aquellos que no os recibieren, ni os oyeren, saliendo de allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros piés en testimonio contra ellos. De cierto os digo, que más tolerable será [el castigo] de Sodoma, ó de Gomorra en el dia del juicio, que él de aquella ciudad.

12 Y saliendo predicaban que se arrepintiesen los hombres.

13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungian con aceite á muchos enfermos, y sanaban.

14 & Y oyó el rey Heródes [la fama de Jesus], porque su nombre era hecho notorio, y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de los muertos: y por tanto virtudes obran en él.

15 Otros decian: Elías es. Y otros decian: Profeta es; ó alguno de los profetas.

16 Y oyéndo[lo] Heródes, dijo: Este es Juan el que yo degollé: él ha resucitado de los muertos.

17 Porque el mismo Heródes habia enviado y prendido á Juan, y le habia aprisionado en la cárcel á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; porque la habia tomado por mujer.

18 Porque Juan decia á Heródes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.

19 Por tanto Herodías le tenia ojeriza, y deseaba matarle, mas no podia;

20 Porque Heródes temia á Juan, conociéndole por varon justo y santo; y le tenia respeto, y obedeciéndole hacia muchas cosas; y le oia de buena gana.

21 Y viniendo un dia oportuno, en que Heródes, en la fiesta de su nacimiento, hacia cena á sus príncipes y tribunos, y á los principales de Galilea,

22 Y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Heródes, y á los que estaban con él á la mesa, el rey dijo á la moza: Pídeme lo que quisieres, que yo te [lo] daré.

23 Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré hasta la mitad de mi reino.

24 Y saliendo ella, dijo á su madre: )Qué pediré? Y ella dijo: La cabeza de Juan el Bautista.

25 Entónces [ella] entró prestamente al rey, y pidió, diciendo: Quiero que ahora luego me des en un plato la cabeza de Juan el Bautista.

26 Y el rey se entristeció mucho; [mas] á causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, no quiso negárse[lo].

27 Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mandó que fuese traida su cabeza. El cual fué, y le degolló en la cárcel.

28 Y trajo su cabeza en un plato, y la dió á la moza, y la moza la dió á su madre.

29 Y oyéndo[lo] sus discípulos, vinieron, y tomaron su cuerpo, y le pusieron en un sepulcro.

30 & Y los apóstoles se juntaron á Jesus, y le contaron todo lo que habian hecho, y lo que habian enseñado.

31 Y [él] les dijo: Veníd vosotros aparte a un lugar desierto, y reposád un poco; porque eran muchos los que iban y venian, que ni aun tenian lugar de comer.

32 Y se fueron en una nave á un lugar desierto aparte.

33 Y los vieron ir muchos, y lo conocieron, y concurrieron allá muchos a pié de las ciudades, y vinieron ántes que ellos, y se juntaron á él.

34 Y saliendo Jesus vió [una] grande multitud, y tuvo misericordia de ellos, porque eran como ovejas sin pastor; y les comenzó á enseñar muchas cosas.

35 Y como ya fué el dia muy entrado, sus discípulos llegaron á él, diciendo: El lugar es desierto, y el dia [es] ya muy entrado.

36 Envíalos para que vayan á los cortijos y aldeas de al derredor, y compren para sí pan, porque no tienen que comer.

37 Y respondiendo él, les dijo: Dádles de comer vosotros; y le dijeron: [)Qué?] )iremos á comprar pan por doscientos denarios, para darles de comer?

38 Y él les dice: )Cuántos panes tenéis? Id, y védlo. Y sabiéndolo ellos, dijeron: Cinco, y dos peces.

39 Y les mandó que hiciesen recostar á todos por ranchos sobre la yerba verde.

40 Y se recostaron por partes, por ranchos, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.

41 Y tomados los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo, bendijo, y rompió los panes, y dió á sus discípulos para que les pusiesen delante. Y los dos peces repartió entre todos.

42 Y comieron todos, y se hartaron.

43 Y alzaron de los pedazos doce esportones llenos, y de los peces.

44 Y eran los que comieron de los panes cinco mil varones.

45 & Y luego dió priesa á sus discípulos á subir en la nave, é ir delante de él á la otra parte á Betsaida, entre tanto que él despedia la multitud.

46 Y despues que los hubo despedido, se fué al monte á orar.

47 Y como fué la tarde, la nave estaba en medio de la mar, y él solo en tierra.

48 Y los vió que se trabajaban navegando, porque el viento les era contrario; y cerca de la cuarta vela de la noche vino á ellos andando sobre la mar, y queria pasarlos.

49 Y viéndole ellos, que andaba sobre la mar, pensaron que era fantasma, y dieron voces;

50 Porque todos le veian, y se turbaron. Mas luego habló con ellos, y les dijo: Aseguráos, yo soy: no tengáis miedo.

51 Y subió á ellos en la nave, y el viento reposó, y [ellos] en gran manera estaban fuera de sí, y se maravillaban;

52 Porque [aun] no entendian [el milagro] de los panes; porque sus corazones estaban endurecidos.

53 & Y cuando fueron á la otra parte, vinieron á tierra de Genesaret, y tomaron puerto.

54 Y saliendo ellos de la nave, luego le conocieron.

55 Y corriendo por toda la tierra de al derredor, comenzaron á traer de todas partes enfermos en lechos, como oyeron que estaba allí.

56 Y donde quiera que entraba, en aldeas, ó ciudades, ó heredades, ponian en las calles los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el borde de su vestido, y todos los que le tocaban quedaron sanos.

CAPITULO 7.

Y SE juntaron á él los Fariseos, y algunos de los escribas que habian venido de Jerusalem.

2 Los cuales viendo á algunos de sus discípulos comer pan con manos comunes, es á saber, por lavar, los condenaban.

3 Porque los Fariseos, y todos los Judíos, teniendo la tradicion de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen;

4 Y [volviendo] de la plaza, si no se lavaren, no comen; y otras muchas cosas hay que han recibido para guardar, [como] el lavar de las copas, y de los jarros, y de los vasos de metal, y de los lechos.

5 Y le preguntaron los Fariseos y los escribas: )Por qué tus discípulos no andan conforme á la tradicion de los ancianos, mas comen pan con las manos por lavar?

6 Y respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo con los labios me honra, mas su corazon léjos está de mí.

7 Mas en vano me honran enseñando [como] doctrinas, mandamientos de hombres.

8 Porque dejando el mandamiento de Dios, tenéis la tradicion de los hombres; como el lavar de los jarros, y de las copas; y hacéis muchas otras cosas semejantes á estas.

9 Les decia tambien: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradicion.

10 Porque Moises dijo: Honra á tu padre y á tu madre, y: El que maldijere al padre o á la madre muera de muerte.

11 Y vosotros decís: Si el hombre dijere á su padre ó [á su] madre: El Corban (que quiere decir, don mio) á tí aprovechará; [quedará libre.]

12 Y no le dejáis más hacer nada por su padre, ó por su madre;

13 Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradicion que disteis; y muchas cosas haceis semejantes á estas.

14 & Y llamando á toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended.

15 Nada hay fuera del hombre que entrando en él, le pueda contaminar, mas lo que sale de él, aquello es lo que contamina al hombre.

16 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

17 Y entrándose, dejada la multitud, en casa, le preguntaron sus discípulos de la parábola.

18 Y les dice: )Así tambien vosotros sois sin entendimiento? )No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar?

19 Porque no entra en su corazon, sino en el vientre; y sale á la secreta, purgando todas las viandas.

20 Y decia: Lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre.

21 Porque de dentro, del corazon de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,

22 Los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lujuria, el ojo maligno, la blasfemia, la soberbia, la insensatez.

23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

24 & Y levantándose de allí, se fué á los términos de Tiro y de Sidon, y entrando en casa quiso que nadie [lo] supiese, mas no pudo esconderse.

25 Porque una mujer, cuya hija tenia un espíritu inmundo, luego que oyó de él vino, y se echó á sus piés.

26 Y la mujer era Griega, Sirofenisa de nacion, y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.

27 Mas Jesus le dijo: Deja primero hartarse los hijos; porque no es bien tomar el pan de los hijos, y echar[lo] á los perros.

28 Y respondió ella, y le dijo: Si Señor, pero los perros debajo de la mesa comen de las migajas de los hijos.

29 Entónces le dice: Por esta palabra, vé: el demonio ha salido de tu hija.

30 Y como fué á su casa, halló que el demonio habia salido, y a la hija echada sobre la cama.

31 & Y volviendo á salir de los términos de Tiro y de Sidon, vino á la mar de Galilea por en medio de los términos de Decápolis.

32 Y le traen un sordo y tartamudo, y le ruegan que le ponga la mano encima.

33 Y tomándole de la multitud aparte, metió sus dedos en las orejas de él, y escupiendo tocó su lengua.

34 Y mirando al cielo gimió, y dijo: Ephphatha; es decir: Sé abierto.

35 Y luego fueron abiertos sus oidos, y fué desatada la ligadura de su lengua, y hablaba bien.

36 Y les mandó que no lo dijesen á nadie; mas cuanto más les mandaba, tanto más y más lo divulgaban;

37 Y en grande manera se espantaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace á los sordos oir, y á los mudos hablar.

CAPITULO 8.

EN aquellos dias, como hubo una muy grande multitud [de gente], y no tenian que comer, Jesus llamó á sus discípulos, y les dijo:

2 Tengo misericordia de la multitud, porque ya hace tres dias que están conmigo; y no tienen que comer.

3 Y si los envío en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino; porque algunos de ellos han venido de léjos.

4 Y sus discípulos le respondieron: )De dónde podrá alguien hartar á estos de pan aquí en el desierto?

5 Y les preguntó: )Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete.

6 Entónces mandó á la multitud que se recostasen sobre la tierra, y tomando los siete panes, habiendo dado gracias, [los] rompió, y dió á sus discípulos para que [los] pusiesen delante; y [los] pusieron delante á la multitud.

7 Tenian tambien unos pocos pececillos, y habiendo bendecido, dijo que tambien [se] los pusiesen delante.

8 Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habian sobrado, siete espuertas.

9 Y eran los que comieron como cuatro mil; y los despidió.

10 & Y luego entrando en la nave con sus discípulos, vino á las partes de Dalmanuta.

11 Y vinieron los Fariseos, y comenzaron á altercar con el, demandándole señal del cielo, tentándole.

12 Y gimiendo profundamente en su espíritu, dice: ó Por qué pide señal esta generacion? De cierto os digo, que no se dará señal á esta generacion.

13 Y dejándoles, volvió á entrar en la nave, y se fué á la otra parte.

14 & Y [los discípulos] se habian olvidado de tomar pan, y no tenian sino un pan consigo en la nave.

15 Y les mandó diciendo: Mirád, guardaos de la levadura de los Fariseos, y de la levadura de Heródes.

16 Y discurrian entre sí, diciendo: [Es] porque no tenemos pan.

17 Y como Jesus lo entendió, les dice: )Qué discurrís, porque no tenéis pan? )No consideráis, ni entendeis? )Aun tenéis endurecido vuestro corazon?

18 )Teniendo ojos no veis, y teniendo oidos no oís? )Y no os acordáis?

19 Cuando rompí los cinco panes entre cinco mil, )cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.

20 Y cuando los siete [panes] entre cuatro mil, )cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.

21 Y les dijo: )Cómo aun no entendéis?

22 & Y vino á Betsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.

23 Entónces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó, si veia algo.

24 Y él mirando, dijo: Veo los hombres como árboles que andan.

25 Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y quedó restituido, y vió de léjos y claramente á todos.

26 Y le envió á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni [lo] digas á nadie en la aldea.

27 & Y salió Jesus y sus discípulos por las aldeas de Cesarea de Filipo. Y en el camino preguntó á sus discípulos, diciéndoles: )Quién dicen los hombres que soy yo?

28 Y ellos respondieron: Juan el Bautista, y otros Elías; y otros: Alguno de los profetas.

29 Entónces él les dice: )Y vosotros, quién decís que soy yo? Y respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo.

30 Y mandóles con rigor que á ninguno dijesen esto de él.

31 Y comenzó á enseñarles que era menester que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y [de] los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar despues de tres dias.

32 Y claramente decia esta palabra. Entónces Pedro le tomó, y le comenzó á reñir.

33 Y él, volviéndose, y mirando á sus discípulos, riñó á Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanas; porque no sabes las cosas que son de Dios, sino las que son de los hombres.

34 Y llamando á la multitud con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

35 Porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del evangelio, este la salvará.

36 Porque )qué aprovechará al hombre si grangeare todo el mundo, y pierde su alma?

37 )O qué recompensa dará el hombre por su alma?

38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generacion adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.

CAPITULO 9.

DÍJOLES tambien: De cierto os digo, que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con poder.

2 Y seis dias despues tomó Jesus á Pedro, y á Santiago, y á Juan, y los sacó aparte solos á un monte alto, y fué transfigurado delante de ellos.

3 Y sus vestidos fueron vueltos resplandecientes, muy blancos como la nieve, cuales lavador no los puede blanquear en la tierra.

4 Y les apareció Elías con Moises, que hablaban con Jesus.

5 Entónces respondiendo Pedro, dice á Jesus: Maestro, bien será que nos quedemos aquí, y hagamos tres cabañas: para tí una, y para Moises otra, y para Elías otra;

6 Porque no sabia lo que hablaba, que estaba fuera de sí.

7 Y vino una nube que los asombró, y una voz de la nube que decia: Este es mi hijo amado, á él oíd.

8 Y luego, como miraron, no vieron más á nadie consigo, sino á solo Jesus.

9 Y descendiendo ellos del monte, les mandó que á nadie dijesen lo que habian visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos.

10 Y [ellos] retuvieron el caso en sí altercando qué seria aquello: Resucitar de los muertos.

11 Y le preguntaron, diciendo: )Qué es lo que los escribas dicen, que es menester que Elías venga ántes?

12 Y respondiendo él, les dijo: Elías á la verdad, cuando viniere ántes, restituirá todas las cosas; y como está escrito del Hijo del hombre; que padezca mucho, y sea tenido en nada.

13 Empero os digo que Elías [ya] vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.

14 & Y como vino á los discípulos, vió una grande multitud al derredor de ellos, y los escribas que disputaban con ellos.

15 Y luego toda la multitud, viéndole, se espantó, y corriendo [á él], le saludaron.

16 Y preguntó á los escribas: )Qué disputáis con ellos?

17 Y respondiendo uno de la multitud, dijo: Maestro, traje mi hijo á tí, que tiene un espíritu mudo.

18 El cual donde quiera que le tome, le despedaza, y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.

19 Y respondiendo él, le dijo: (Oh generacion infiel! )hasta cuándo estaré con vosotros? )hasta cuándo os tengo de sufrir? Traédmele.

20 Y se le trajeron; y como [él] le vió, luego el espíritu le comenzó á despedazar; y cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

21 Y preguntó a su padre: )Cuánto tiempo ha que le aconteció esto? Y él dijo: Desde niño:

22 Y muchas veces le echa en el fuego, y en aguas, para matarle. mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros.

23 Y Jesus le dijo: Si puedes creer esto, al que cree todo [es] posible.

24 Y luego el padre del muchacho dijo, clamando con lágrimas: Creo, Señor: ayuda mi incredulidad.

25 Y como Jesus vió que la multitud concurria, riñó al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.

26 Entónces [el espíritu] clamando, y despedazándole mucho, salió; y [él] quedó como muerto, de manera que muchos decian, que era muerto.

27 Mas Jesus tomándole de la mano, le enhestó, y se levantó.

28 Y como él se entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: )Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?

29 Y les dijo: Este género [de demonios] con nada puede salir, sino con oracion y ayuno.

30 & Y salidos de allí, caminaron juntos por Galilea, y no queria que nadie [lo] supiese.

31 Porque enseñaba á sus discípulos, y les decia: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres y le matarán; mas muerto él, resucitará al tercero día.

32 Mas ellos no entendian esta palabra, y tenian miedo de preguntarle.

33 & Y vino á Capernaum; y como vino á casa, les preguntó: )Qué disputabais entre vosotros en el camino?

34 Mas ellos callaron; por que los unos con los otros habian disputado en el camino, quién [de ellos habia de ser] el mayor.

35 Entónces sentándose, llamó á los doce, y les dice: El que quisiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.

36 Y tomando á un niño, le puso en medio de ellos, y tomándole en sus brazos, les dice:

37 El que recibiere en mi nombre á uno de los tales niños, á mí recibe, y el que á mí recibe, no me recibe á mí, sino al que me envió.

38 Y le respondió Juan, diciendo: Maestro, hemos visto a uno, que en tu nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y se lo vedamos, porque no nos sigue.

39 Y Jesus le dijo: No se lo vedéis; porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que luego pueda decir mal de mí.

40 Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

41 Porque cualquiera que os diere un jarro de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo, que no perderá su recompensa.

42 Y cualquiera que ofendiere á uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le seria que le fuera puesta al cuello una piedra de molino, y que fuese echado en la mar.

43 Mas si tu mano te fuere ocasion de caer, córtala: mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado: