Reina Valera New Testament of the Bible 1865

Part 6

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26 Entónces les soltó á Barrabas; y habiendo azotado á Jesus, [le] entregó para ser crucificado.

27 & Entónces los soldados del presidente llevando á Jesus al pretorio, juntaron á él toda la cuadrilla.

28 Y desnudándole, echáronle encima un manto de grana.

29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha, é hincando la rodilla delante de él, burlaban de él, diciendo: Tengas gozo, rey de los Judíos.

30 Y escupiendo en él, tomaron la caña, y le herian en la cabeza.

31 Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

32 Y saliendo, hallaron á un Cireneo que se llamaba Simon: á este cargaron para que llevase su cruz.

33 Y como llegaron al lugar que se llama Gólgota, que quiere decir, el lugar de la Calavera,

34 Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso beberlo.

35 Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes; para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

36 Y le guardaban, sentados allí.

37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDÍOS.

38 Entónces crucificaron con él dos ladrones: uno á la derecha, y otro á la izquierda.

39 Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas,

40 Y diciendo: Tú, el que derribas el templo, y en tres dias [lo] reedificas, sálvate á tí mismo. Si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

41 De esta manera tambien los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, con los escribas, y los Fariseos, y los ancianos, decian:

42 A otros salvó, á sí no se puede salvar. Si es el rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.

43 Confió en Dios: líbrele ahora, si le quiere; porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.

44 Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con él.

45 & Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de nona.

46 Y cerca de la hora de nona Jesus exclamó con gran voz, diciendo: Eli, Eli, )lamma sabachthani? esto es: Dios mio, Dios mio, )por qué me has desamparado?

47 Y algunos de los que estaban allí, oyéndo[lo,] decian: A Elías llama éste.

48 Y luego corriendo uno de ellos tomó una esponja, y [la] hinchió de vinagre, y poniéndo[la] en una caña, le daba para que bebiese.

49 Y los otros decian: Deja, veamos si vendrá Elías á librarle.

50 Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.

51 Y, he aquí, el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo; y la tierra se movió, y las piedras se hendieron;

52 Y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de santos, que habian dormido, se levantaron.

53 Y salidos de los sepulcros, despues de su resurreccion, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos.

54 Y el centurion, y los que estaban con él guardando á Jesus, visto el terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este.

55 Y estaban allí muchas mujeres mirando de léjos, las cuales habian seguido de Galilea á Jesus, sirviéndole:

56 Entre las cuales era María Magdalena, y María madre de Santiago y de Joses, y la madre de los hijos de Zebedeo.

57 & Y como fué la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, el cual tambien era discípulo de Jesus.

58 Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesus. Entónces Pilato mandó que el cuerpo se [le] diese.

59 Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia,

60 Y lo puso en un sepulcro suyo nuevo, que habia labrado en la roca; y revuelta una grande piedra a la puerta del sepulcro, se fué.

61 Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.

62 Y el siguiente dia, que era [el dia] despues de la preparacion, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariseos á Pilato,

63 Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aun: Despues del tercero dia resucitaré.

64 Manda, pues, asegurar el sepulcro hasta el dia tercero; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos; y será el postrer error peor que el primero.

65 Díceles Pilato: La guardia tenéis: id, asegurád[lo] como sabéis.

66 Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro con la guardia, sellando la piedra.

CAPITULO 28.

EN el fin del sábado, así como iba amaneciendo el primer [dia] de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro,

2 Y, he aquí, fué hecho un gran terremoto; porque el ángel del Señor descendiendo del cielo y llegando, habia revuelto la piedra de la puerta [del sepulcro,] y estaba sentado sobre ella.

3 Y su aspecto era como un relámpago; y su vestido blanco como la nieve.

4 Y del miedo de él los guardas temblaron, y fueron vueltos como muertos.

5 Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temáis vosotras; porque [yo] sé que buscáis á Jesus, el que fué crucificado.

6 No está aquí; porque ha resucitado, como dijo. Veníd, ved el lugar donde fué puesto el Señor;

7 Y presto id, decíd á sus discípulos, que há resucitado de los muertos; y, he aquí, os espera en Galilea: allí le veréis: he aquí, os [lo] he dicho.

8 Entónces ellas saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo á dar las nuevas á sus discípulos. Y yendo á dar las nuevas á sus discípulos,

9 He aquí Jesus les sale al encuentro, diciendo: Tengáis gozo. Y ellas se llegaron, y trabaron de sus piés, y le adoraron.

10 Entónces Jesus les dice: No temáis, id, dad las nuevas á mis hermanos, para que vayan á Galilea; y allá me verán.

11 & Y yendo ellas, he aquí, unos de la guardia vinieron á la ciudad, y dieron aviso á los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habian acontecido.

12 Y juntados con los ancianos, habido consejo, dieron mucho dinero á los soldados,

13 Diciendo: Decíd: Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros.

14 Y si esto fuere oido del presidente, nosotros le persuadiremos, y os haremos seguros.

15 Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos; y este dicho ha sido divulgado entre los Judíos hasta el dia de hoy.

16 & Mas los once discípulos se fueron á Galilea, al monte, donde Jesus les habia ordenado.

17 Y como le vieron, le adoraron; mas algunos dudaban.

18 Y llegando Jesus, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

19 Por tanto id, enseñád á todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:

20 Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y, he aquí, yo estoy con vosotros todos los dias, hasta el fin del siglo. Amen.

EL EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO

SEGUN

SAN MÁRCOS.

CAPITULO 1.

PRINCIPIO del evangelio de Jesu Cristo, Hijo de Dios.

2 Como está escrito en los profetas: He aquí, yo envio a mi mensagero delante de tu faz, que apareje tu camino delante de tí.

3 Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor: haced derechas sus veredas.

4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para remision de pecados.

5 Y salia á él todo el país de Judea, y los de Jerusalem, y eran todos bautizados por él en el rio del Jordan, confesando sus pecados.

6 Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero al rededor de sus lomos; y comia langostas, y miel montés.

7 Y predicaba, diciendo: Viene en pos de mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos.

8 Yo á la verdad os he bautizado con agua, mas él os bautizará con el Espíritu Santo.

9 & Y aconteció en aquellos dias, que Jesus vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado por Juan en el Jordan.

10 Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu, como paloma, que descendia sobre él.

11 Y vino una voz de los cielos, [que decia:] Tú eres mi Hijo amado: en tí tomo contentamiento.

12 Y luego el Espíritu le impele al desierto.

13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta dias, [y era] tentado de Satanas, y estaba con las fieras; y los ángeles le servian.

14 & Mas despues que Juan fué entregado, Jesus vino á Galilea, predicando el evangelio del reino de Dios,

15 Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: Arrepentíos y creed al evangelio.

16 Y andando junto á la mar de Galilea, vió á Simon y á Andres su hermano, que echaban la red en la mar, porque eran pescadores.

17 Y les dijo Jesus: Venid en pos de mí, y haré que seáis pescadores de hombres.

18 Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

19 Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Santiago hijo de Zebedeo, y á Juan su hermano, tambien ellos en la nave, que aderezaban las redes.

20 Y luego los llamó; y dejando á su padre Zebedeo en la nave con los jornaleros, fueron en pos de él.

21 & Y entraron en Capernaum; y luego los sábados entrando en la sinagoga enseñaba.

22 Y se pasmaban de su doctrina, porque los enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.

23 Y habia en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces,

24 Diciendo: (Ah! )Qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesus Nazareno? )Has venido á destruirnos? Te conozco quien eres, [eres] el Santo de Dios.

25 Y riñóle Jesus, diciendo: Enmudece, y sal de él.

26 Y haciéndole pedazos el espíritu inmundo, y clamando á gran voz, salió de él.

27 Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirian entre sí, diciendo: )Qué es esto? )Qué nueva doctrina [es] esta, que con autoridad aun á los espíritus inmundos manda y le obedecen?

28 Y luego se divulgó su fama por todo el país al derredor de la Galilea.

29 Y luego salidos de la sinagoga, vinieron á casa de Simon y de Andres, con Santiago y Juan.

30 Y la suegra de Simon estaba acostada con calentura; y le dijeron luego de ella.

31 Entónces llegando [él,] la tomó de su mano, y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servia.

32 Y cuando fué la tarde, como el sol se puso, traian á él todos los que tenian mal, y endemoniados.

33 Y toda la ciudad se juntó á la puerta.

34 Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades; y echó fuera muchos demonios. y no dejaba hablar á los demonios porque le conocian.

35 Y levantándose muy de mañana, aun muy oscuro, salió, y se fué á un lugar desierto, y allí oraba.

36 Y le siguió Simon, y los que estaban con él.

37 Y hallándole, le dicen: Todos te buscan.

38 Y les dice: Vamos á las aldeas vecinas, para que predique tambien allí, porque para esto he venido.

39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda la Galilea, y echaba fuera los demonios.

40 Y un leproso vino á él rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme.

41 Y Jesus teniendo misericordia de él, extendió [su] mano, y le tocó, y le dice: Quiero, sé limpio.

42 Y habiendo él dicho esto, luego la lepra se fué de él, y fué limpio.

43 Y le encargó estrechamente, y luego le echó,

44 Y le dice: Mira [que] no digas á nadie nada, sino vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moises mandó para que les conste.

45 Y él salido, comenzó á publicar, y á divulgar grandemente el negocio, de manera que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad; mas estaba fuera en los lugares desiertos, y venian á él de todas partes.

CAPITULO 2.

Y ENTRÓ otra vez en Capernaum despues de [algunos] dias; y se oyó que estaba en casa.

2 Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabian ni aun al contorno de la puerta; y les predicaba la palabra.

3 Entónces vinieron á él [unos] trayendo un paralítico, que era traido de cuatro.

4 Y como no podian llegar á él á causa de la multitud, descubrieron la techumbre donde estaba, y habiéndo[la] destechado, bajaron el lecho en que el paralítico estaba echado.

5 Y viendo Jesus la fé de ellos, dice al paralítico: Hijo tus pecados te son perdonados.

6 Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en sus corazones,

7 Decian: )Por qué habla este blasfemias? )Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios?

8 Y conociendo luego Jesus en su espíritu que pensaban esto dentro de sí, les dijo: )Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?

9 )Cuál es más fácil: Decir al paralítico: [Tus] pecados te son perdonados; ó decirle: Levántate, y toma tu lecho, y anda?

10 Pues porque sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar [los] pecados, (dice al paralítico:)

11 A tí digo: Levántate, y toma tu lecho, y véte á tu casa.

12 Entónces [él] se levantó luego; y tomando su lecho, se salió delante de todos, de manera que todos quedaron atónitos, y: glorificaron á Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto.

13 & Y volvió á salir á la mar, y toda la multitud venia á él, y les enseñaba.

14 Y pasando vió á Leví, [hijo] de Alfeo, sentado al banco de los tributos, y le dice: Sígueme. Y levantándose, le siguió.

15 Y aconteció, que estando Jesus á la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores se sentaban tambien juntamente con Jesus, y con sus discípulos; porque habia muchos y le seguian.

16 Y los escribas y los Fariseos, viéndole comer con publicanos, y con pecadores, dijeron á sus discípulos: Qué es esto, que [vuestro Maestro] come y bebe con publicanos, y con pecadores?

17 Y oyéndolo Jesus, les dice: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los que tienen mal. No he venido á llamar á los justos, mas los pecadores á arrepentimiento.

18 & Y los discípulos de Juan, y [los] de los Fariseos ayunaban; y vienen, y le dicen: )Por qué los discípulos de Juan, y [los] de los Fariseos ayunan; y tus discípulos no ayunan?

19 Y Jesus les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo está con ellos: entre tanto que tienen consigo al esposo no pueden ayunar.

20 Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado de ellos; y entónces en aquellos dias ayunarán.

21 Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el mismo remiendo nuevo tira del viejo y se hace peor rotura.

22 Ni nadie echo vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden; mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

23 & Y aconteció, que pasando él por los sembrados en sábado, sus discípulos andando comenzaron á arrancar espigas.

24 Entónces los Fariseos le dijeron: He aquí, )por qué hacen en sábado lo que no es lícito?

25 Y él les dijo: )Nunca leisteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y tuvo hambre, él y los que estaban con él?

26 )Cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposicion, de los cuales no es lícito comer, sino á los sacerdotes, y aun dió á los que estaban con él?

27 Díjoles tambien: El sábado por causa del hombre fué hecho: no el hombre por causa del sábado.

28 Así que el Hijo del hombre Señor es tambien del sábado.

CAPITULO 3.

Y OTRA vez entró en la sinagoga; y habia allí un hombre que tenia una mano seca.

2 Y le acechaban, si en sábado le sanaria, para acusarle.

3 Entónces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levántate en medio.

4 Y les dice: )Es lícito hacer bien en sábados, ó hacer mal? )salvar la vida, ó matar? Mas ellos callaban.

5 Y mirándolos en derredor con enojo, condoleciéndose de la dureza de su corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y [la] extendió y su mano fué restituida sana como la otra.

6 Entónces saliendo los Fariseos tomaron consejo con los Herodianos contra él, para matarle.

7 & Mas Jesus se apartó á la mar con sus discípulos; y le siguió una gran multitud de Galilea, y de Judea

8 Y de Jerusalem, y de Idumea y de la otra parte del Jordan; y de los que [moraban] al rededor de Tiro y de Sidon, grande multitud, oyendo cuan grandes cosas hacia, vinieron á él.

9 Y dijo á sus discípulos que una navecilla le estuviese siempre apercibida, por causa de la multitud, para que no le oprimiesen.

10 Porque habia sanado á muchos, de tal manera que caian sobre él, cuantos tenian plagas, por tocarle.

11 Y los espíritus inmundos, en viéndole, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.

12 Mas él les reñia mucho que no le manifestasen.

13 Y subió al monte, y llamó [á sí] los que él quiso; y vinieron á él.

14 & Y ordenó á doce para que estuviesen con él, y para enviarlos á predicar;

15 Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:

16 A Simon, al cual puso por sobrenombre Pedro;

17 Y á Santiago, [hijo] de Zebedeo, y á Juan hermano de Santiago, y les puso por sobrenombre Boanerges, que es, Hijos de trueno;

18 Y á Andres, y á Felipe, y á Bartolomé, y á Mateo, y á Tomas, y á Santiago, [hijo] de Alfeo, y á Tadeo, y á Simon el Cananeo,

19 Y á Júdas Iscariote, el que le entregó; y vinieron á casa.

20 & Y otra vez se juntó la multitud, de tal manera que ellos ni aun podian comer pan.

21 Y como [lo] oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decian: Está fuera de sí.

22 & Y los escribas que habian venido de Jerusalem, decian que tenia á Belzebú, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.

23 Y llamándoles, les dijo por parábolas: )Cómo puede Satanas echar fuera á Satanas?

24 Y si un reino contra sí mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal reino.

25 Y si una casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la tal casa.

26 Y si Satanas se levantare contra sí mismo, y fuere dividido, no puede permanecer: mas tiene fin.

27 Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si ántes no atare al valiente; y entónces saqueará su casa.

28 De cierto os digo, que todos los pecados serán perdonados á los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren:

29 Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene perdon para siempre; mas está expuesto á juicio eterno.

30 Porque decian: Tiene espíritu inmundo.

31 & Vienen pues sus hermanos y su madre, y estando de fuera, enviaron á él llamándole.

32 Y la multitud estaba asentada al rededor de él, y le dijeron: He aquí, tu madre y tus hermanos te buscan fuera.

33 Y él les respondió, diciendo: )Quién es mi madre, y mis hermanos?

34 Y mirando al derredor á los que estaban sentados en derredor de él, dijo: He aquí mi madre, y mis hermanos.

35 Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

CAPITULO 4.

OTRA vez comenzó á enseñar junto á la mar, y se juntó á él una gran multitud, tanto que entrándose él en un barco, se sentó en la mar, y toda la multitud estaba en tierra junto á la mar.

2 Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decia en su doctrina:

3 Oíd: He aquí, el que sembraba salió á sembrar.

4 Y aconteció sembrando que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron.

5 Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y luego nació, porque no tenia la tierra profunda.

6 Mas, salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenia raiz se secó.

7 Y otra parte cayó en espinas; y crecieron las espinas, y la ahogaron, y no dió fruto.

8 Y otra parte cayó en buena tierra, y dió fruto, que subió y creció; y llevó uno a treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.

9 Entónces les dijo: El que tiene oidos para oir, oiga.

10 Y cuando estuvo solo le preguntaron, los que estaban al rededor de él con los doce, de la parábola.

11 Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas á los que están fuera, por parábolas se les hace todo;

12 Para que viendo, vean y no vean; y oyendo, oigan y no entiendan; porque no se conviertan, y les sean perdonados sus pecados.

13 Y les dijo; )No sabéis esta parábola? )Cómo pues entenderéis todas las parábolas?

14 El que siembra siembra la palabra.

15 Y estos son los de junto al camino, en los que la palabra es sembrada; mas despues que la oyeron, luego viene Satanas, y quita la palabra que fué sembrada en sus corazones.

16 Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando han oido la palabra, luego la reciben con gozo;

17 Mas no tienen raiz en sí, ántes son temporales; que en levantándose la tribulacion, ó la persecucion por causa de la palabra, luego se escandalizan.

18 Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra;

19 Mas las congojas de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando ahogan la palabra, y viene á quedar sin fruto.

20 Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la palabra, y [la] reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, otro á ciento.

21 Díjoles tambien: )Viene la luz para ser puesta debajo de un almud, ó debajo de la cama? )No [viene] para ser puesta en el candelero?

22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que no haya de venir en descubierto.

23 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

24 Díjoles tambien: Mirád lo que ois: Con la medida que medís, os medirán otros; y será añadido á vosotros los que ois.

25 Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

26 Decia más: Así es el reino de Dios, como si un hombre echase simiente en la tierra;

27 Y durmiese y se levantase de noche y de dia,: y la simiente brotase y creciese como él no sabe

28 Porque la tierra de suyo frutifica^, primero yerba, luego espiga, despues grano lleno en la espiga.

29 Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada.

30 Tambien decia: )A qué haremos semejante el reino de Dios? )ó con qué parábola le compararémos?

31 [Es] como el grano de la mostaza, que cuando es sembrado en tierra es el más pequeño de todas las simientes que hay en la tierra;

32 Mas cuando fuere sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres; y hace grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan hacer nidos debajo de su sombra.

33 Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme á lo que podian oir.

34 Y sin parábola no les hablaba, mas á sus discípulos en particular declaraba todo.

35 Y les dijo aquel dia, cuando fué tarde: Pasemos á la otra parte.

36 Y enviada la multitud, le tomaron así como estaba en la nave, y habia tambien con él otros barquichuelos.

37 Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en la nave, de tal manera que ya se llenaba.

38 Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dicen: )Maestro, no te importa nada que perezcamos?

39 Y levantándose él, riñó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento; y fué hecha grande bonanza.

40 Y á ellos dijo: )Por qué estáis tan medrosos? )Cómo es que no tenéis fé?

41 Y temieron con gran temor, y decian el uno al otro: )Quién es este, que aun el viento y la mar le obedecen?

CAPITULO 5.

Y VINIERON á la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.

2 Y salido él de la nave luego le salió al encuentro un hombre de los sepulcros con un espíritu inmundo,

3 Que tenia [su] morada en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podia alguien atar;

4 Porque muchas veces habia sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habian sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podia domar.

5 Y siempre de dia y de noche andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose con piedras.

6 Y como vió á Jesus de léjos, corrió, y le adoró;

7 Y clamando á gran voz, dijo: )Qué tengo yo que ver contigo, Jesus, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

8 Porque le decia: Sal de este hombre, espíritu inmundo.