Reina Valera New Testament of the Bible 1865

Part 5

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25 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! por que limpiáis lo [que está] de fuera del vaso, ó del plato; mas de dentro está [todo] llena de robo y de injusticia.

26 (Fariseo ciego! limpia primero lo [que esta] dentro del vaso y del plato, para que tambien lo [que está] de fuera se haga limpio.

27 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! por que sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos; mas de dentro están llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad.

28 Así tambien vosotros, de fuera, á la verdad, os mostráis justos á los hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía é iniquidad.

29 (Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! por que edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,

30 Y decís: Si fuéramos en los dias de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas.

31 Así que testimonio dais á vosotros mismos que sois hijos de aquellos que mataron a los profetas.

32 Vosotros tambien henchíd la medida de vuestros padres.

33 (Serpientes, generacion de víboras! )cómo evitaréis el juicio del infierno?

34 Por tanto, he aquí, yo envio á vosotros profetas, y sabios, y escribas; y de ellos [unos] mataréis y crucificaréis; y [otros] de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad;

35 Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Baraquías, al cual matasteis entre el templo y el altar.

36 De cierto os digo, que todo esto vendrá sobre esta generacion.

37 (Jerusalem! (Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas á los que son enviados á tí, cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste.

38 He aquí, vuestra casa os es dejada desierta.

39 Porque [yo] os digo, que desde ahora no me veréis hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

CAPITULO 24.

Y SALIDO Jesus del templo, íbase; y se llegaron sus discípulos. para mostrarle los edificios del templo.

2 Y respondiendo él, les dijo: )Veis todo esto? De cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra que no sea derribada.

3 & Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron á él los discípulos aparte, diciendo: Dínos cuando serán estas cosas, y qué señal [habrá] de tu venida, y del fin del siglo.

4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Mirád que nadie os engañe.

5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos engañarán.

6 Y oiréis guerras y rumores de guerras: mirad [que] no os turbéis; porque es menester que todo [esto] acontezca; mas aun no es el fin.

7 Porque se levantará nacion contra nacion, y reino contra reino; y serán pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

8 Y todas estas cosas, principio de dolores.

9 Entónces os entregarán para ser afligidos; y os matarán; y seréis aborrecidos de todas naciones, por causa de mi nombre.

10 Y muchos entónces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros; y unos á otros se aborrecerán.

11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán á muchos.

12 Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se resfriará.

13 Mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo.

14 Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todas las naciones, y entónces vendrá el fin.

15 & Por tanto cuando viereis la abominacion de asolamiento, que fué dicha por Daniel el profeta, que estará en el lugar santo, el que lee, entienda.

16 Entónces los que [estuvieren] en Judea, huyan á los montes;

17 Y el que sobre la techumbre, no descienda á tomar algo de su casa;

18 Y el que en el campo, no vuelva atras á tomar sus ropas.

19 Mas (ay de las preñadas, y de las que crian en aquellos dias!

20 Orád pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en dia de sábado.

21 Porque habrá entónces grande afliccion, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.

22 Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva, mas por causa de los escogidos, aquellos dias serán acortados.

23 & Entónces si alguien os dijere: He aquí, [está] el Cristo, ó allí; no creais.

24 Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y darán señales grandes y prodigios, de tal manera que engañarán, si [es] posible, aun á los escogidos.

25 He aquí, os lo he dicho ántes.

26 Así que si os dijeren: He aquí, en el desierto está; no salgáis. He aquí, en las cámaras; no creais.

27 Porque como relámpago que sale del oriente, y se muestra hasta el occidente, así será tambien la venida del Hijo del hombre:

28 Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán tambien las águilas.

29 & Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecerá; y la luna no dará su lumbre; y las estrellas caerán del cielo; y las virtudes de los cielos serán conmovidas.

30 Y entónces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entónces lamentarán todas las tribus de la tierra; y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con poder y grande gloria.

31 Y enviará sus ángeles con trompeta y gran voz; y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, del un cabo del cielo hasta el otro.

32 De la higuera aprendéd la comparacion: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano [está] cerca.

33 Así tambien vosotros cuando viereis todas estas cosas, sabéd que está cercano, á las puertas.

34 De cierto os digo, que no pasará esta generacion que todas estas cosas no acontezcan.

35 El cielo y la tierra perecerán, mas mis palabras no perecerán.

36 & Mas del dia ó hora, nadie [lo] sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo.

37 Mas como los dias de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.

38 Porque como en los dias ántes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, tomando mujeres, y dándolas en matrimonio, hasta el dia que Noé entró en el arca,

39 Y no conocieron hasta que vino el diluvio, y los llevo á todos; así será tambien la venida del Hijo del hombre.

40 Entónces estarán dos en el campo; uno será tomado y otro será dejado:

41 Dos [mujeres] moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada.

42 & Velád pues, porque no sabéis á que hora ha de venir vuestro señor.

43 Esto empero sabéd, que si el padre de familias supiese á cuál vela el ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa.

44 Por tanto tambien vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis.

45 )Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual su señor puso sobre su familia, para que les dé alimento á tiempo?

46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor viniere, le hallare haciendo así.

47 De cierto os digo, [que] sobre todos sus bienes le pondrá.

48 Mas si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi señor se tarda de venir;

49 Y comenzare á herir sus compañeros, y aun á comer y beber con los borrachos:

50 Vendrá el señor de aquel siervo el dia que [él] no espera, y á la hora que [él] no sabe,

51 Y le apartará, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro, y el crujir de dientes.

CAPITULO 25.

ENTÓNCES el reino de los cielos será semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo.

2 Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco insensatas.

3 Las que [eran] insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron aceite consigo.

4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas.

5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.

6 Y á la media noche fué oido un clamor, que decia: He aquí, el esposo viene, salíd á recibirle.

7 Entónces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.

8 Y las insensatas dijeron á las prudentes: Dádnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan.

9 Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y a vosotras, id ántes á los que venden, y comprád para vosotras.

10 É idas ellas á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas; y se cerró la puerta.

11 Y despues vinieron tambien las otras vírgenes, diciendo: Señor, señor, ábrenos.

12 Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco.

13 Velád pues, porque no sabéis el dia ni la hora, en la cual el Hijo del hombre ha de venir.

14 & Porque [el reino de los cielos es] como un hombre que partiéndose léjos, llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes.

15 Y á este dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno; á cada uno conforme á su facultad, y se partió luego léjos.

16 Y partido él, el que habia recibido cinco talentos, grangeó con ellos, é hizo otros cinco talentos.

17 Semejantemente tambien el que [habia recibido^] dos, ganó tambien él otros dos.

18 Mas el que habia recibido uno, fué, y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

19 Y despues de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos.

20 Y llegando el que habia recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; he aquí, otros cinco talentos he ganado con ellos.

21 Y su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

22 Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; he aquí, otros dos talentos he ganado sobre ellos.

23 Su señor le dijo: Bien está, buen siervo y fiel: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

24 Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: Señor, yo te conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y coges donde no derramaste:

25 Por tanto tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: he aquí, tienes lo [que es] tuyo.

26 Y respondiendo su señor, le dijo: Mal siervo y negligente, sabias que siego donde no sembré, y que cojo donde no derramé.

27 Por tanto te convenia dar mi dinero á las banqueros, y viniendo yo, recibiera lo [que es] mio con usura.

28 Quitádle pues el talento, y dád[lo] al que tiene diez talentos.

29 Porque á cualquiera que tuviere le será dado, y tendrá más; pero al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.

30 Y al siervo inútil echádle en las tinieblas de afuera: allí será el llorar, y el crujir de dientes.

31 & Cuando el Hijo del hombre vendrá en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entónces se sentará sobre el trono de su gloria.

32 Y serán juntadas delante de él todas las naciones, y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos;

33 Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda.

34 Entónces el Rey dirá á los que [estarán] á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, poseéd el reino aparejado para vosotros desde la fundacion del mundo;

35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de beber: fuí extrangero, y me recogisteis:

36 Desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.

37 Entónces los justos le responderán, diciendo: Señor, )cuándo te vimos hambriento, y [te] sustentámos? )ó sediento, y [te] dimos de beber?

38 )Cuándo te vimos extrangero, y [te] recogimos? )ó desnudo, y [te] cubrímos?

39 )O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á tí?

40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, que en cuanto [lo] hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí [lo] hicisteis.

41 & Entónces dirá tambien á los que [estarán] á la izquierda: Idos de mí, malditos, al fuego eterno, que está aparejado para el diablo y sus ángeles;

42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis de beber:

43 Fuí extrangero, y no me recogisteis: desnudo, y no me cubristeis: enfermo, y en la cárcel [estuve,] y no me visitasteis.

44 Entónces tambien ellos le responderán, diciendo: Señor, )cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó extrangero, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos?

45 Entónces les responderá, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no [lo] hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni á mí [lo] hicisteis.

46 É irán estos al suplicio eterno, y los justos á la vida eterna.

CAPITULO 26.

Y ACONTECIÓ que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo á sus discípulos:

2 Sabéis que dentro de dos dias se hace la páscua; y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado.

3 Entónces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron en el palacio del sumo sacerdote, el cual se llamaba Caifas.

4 Y tuvieron consejo para prender por engaño a Jesus y matar[le.]

5 Y decian: No en [el dia de] la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo.

6 & Y estando Jesus en Betania, en casa de Simon el leproso,

7 Vino á él una mujer con un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado [á la mesa:]

8 Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: )Por qué se pierde esto?

9 Porque este ungüento se podia vender por gran precio, y darse á los pobres.

10 Y entendiéndo[lo] Jesus, les dijo: )Por qué dais pena á [esta] mujer? porque ha hecho buena obra para conmigo.

11 Porque siempre tenéis pobres con vosotros; mas á mí no siempre me tenéis.

12 Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha hecho.

13 De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, tambien será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho.

14 & Entónces uno de los doce, que se llamaba Júdas Iscariote, fué á los príncipes de los sacerdotes,

15 Y [les] dijo: )Qué me queréis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le señalaron treinta piezas de plata.

16 Y desde entónces buscaba oportunidad para entregarle.

17 & Y el primer [dia de la fiesta] de los panes sin levadura, vinieron los discípulos á Jesus, diciéndole: )Dónde quieres que te aderecemos para comer la páscua?

18 Y él dijo: Id á la ciudad á [casa de] tal hombre, y decídle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca: en tu casa haré la páscua con mis discípulos.

19 Y los discípulos hicieron como Jesus les mandó, y aderezaron la páscua.

20 Y como fué la tarde del dia, se sentó á la mesa con los doce.

21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.

22 Y [ellos] entristecidos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á decirle: )Soy yo, Señor?

23 Entónces él respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, este me ha de entregar.

24 A la verdad el Hijo del hombre va, como está escrito de él; mas (ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.

25 Entónces respondiendo Júdas, que le entregaba, dijo: )Soy yo quizá Maestro? Dícele: Tú [lo] has dicho.

26 Y comiendo ellos, tomó Jesus el pan, y habiendo dado gracias [lo] rompió, y dió á sus discípulos, y dijo: Tomád, coméd: este es mi cuerpo.

27 Y tomando la copa, y hechas gracias, dióles, diciendo: Bebéd de ella todos.

28 Porque esta es mi sangre del nuevo testamento, la cual es derramada por muchos para remision de los pecados.

29 Y os digo, [que] desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

30 Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al monte de las Olivas.

31 & Entónces Jesus les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y se descarriarán las ovejas de la manada.

32 Mas despues que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea.

33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en tí, yo nunca seré escandalizado.

34 Jesus le dice: De cierto te digo, que esta noche, ántes que el gallo cante, me negarás tres veces.

35 Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

36 & Entónces llegó Jesus con ellos al huerto, que se llama Getsemaní, y dice á sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore.

37 Y tomando á Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó á entristecerse, y á angustiarse en gran manera.

38 Entónces Jesus les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte: quedáos aquí, y velad conmigo.

39 Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mio, si es posible, pase de mí esta copa: empero no como yo quiero, mas como tú.

40 Y vino á sus discípulos, y los halló durmiendo; y dijo a Pedro: (Qué! )No habéis podido velar conmigo una hora?

41 Velád y orád, para que no entréis en tentacion: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma.

42 Otra vez, fué segunda vez, y oró, diciendo: Padre mio, si no puede esta copa pasar de mí sin que [yo] la beba, hágase tu voluntad.

43 Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos eran agravados.

44 Y dejándolos, fué otra vez, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras.

45 Entónces vino á sus discípulos, y les dice: Dormíd ya, y descansád: he aquí, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.

46 Levantáos, vamos: he aquí, ha llegado el que me entrega.

47 Y hablando aun él, he aquí, Júdas, uno de los doce, vino, y con él una grande multitud, con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.

48 Y el que le entregaba les habia dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es: tenédle bien.

49 Y luego que llegó á Jesus dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le besó.

50 Y Jesus le dijo: )Amigo, á qué vienes? Entónces llegaron, y echaron mano á Jesus, y le prendieron.

51 Y, he aquí, uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, sacó su espada, é hiriendo á un siervo del sumo sacerdote, le quitó una oreja.

52 Entónces Jesus le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán.

53 O )piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daria más de doce legiones de ángeles?

54 Mas )cómo se cumplirian entónces las Escrituras, [de] que así es menester que sea hecho?

55 En aquella hora dijo Jesus á la multitud: Como á ladron habéis salido con espadas y con palos á prenderme: cada dia me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.

56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras^ de los profetas. Entónces todos los discípulos huyeron dejándole.

57 Y ellos, prendido Jesus, le trajeron á Caifas sumo sacerdote, donde los escribas y los ancianos estaban juntos.

58 Mas Pedro le seguia de léjos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrado dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin.

59 Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus, para entregarle á la muerte;

60 Y no hallaban: y aunque muchos testigos falsos se llegaban, no [lo] hallaron. Mas a la postre vinieron dos testigos falsos,

61 Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle en tres dias.

62 Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: )No respondes nada? )Qué testifican estos contra tí?

63 Mas Jesus callaba. Y respondiendo el sumo sacerdote, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas, si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.

64 Jesus le dice: Tú [lo] has dicho. Y aun os digo, que de aquí á poco habéis de ver al Hijo del hombre asentado á la diestra del poder [de Dios,] y viniendo sobre las nubes del cielo.

65 Entónces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: Blasfemado ha: )qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora habeis oido su blasfemia.

66 )Qué os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.

67 Entónces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros [le] herian á puñadas,

68 Diciendo: Profetízanos, oh Cristo, quién es el que te ha herido.

69 & Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se llegó á él una criada, diciendo: Y tú con Jesus el Galileo estabas.

70 Mas él negó delante de todos, diciendo; No sé lo que dices.

71 Y saliendo á la puerta, le vió otra, y dijo á los que estaban allí: Tambien este estaba con Jesus Nazareno,

72 Y negó otra vez con juramento, [diciendo:] No conozco á [ese] hombre.

73 Y despues de un poco se allegaron los que por allí estaban, y dijeron á Pedro: Verdaderamente tambien tú eres uno de ellos; porque aun tu habla te hace manifiesto.

74 Entónces comenzó á echarse maldiciones, y á jurar, [diciendo:] No conozco á [ese] hombre. Y el gallo cantó luego.

75 Y se acordó Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Ántes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.

CAPITULO 27.

Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle á muerte.

2 Y le llevaron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente.

3 Entónces Júdas, el que le habia entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta piezas de plata á los príncipes de los sacerdotes, y á los ancianos.

4 Diciendo: [Yo] he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: )Qué [se nos da] á nosotros? Viéraslo tú.

5 Y arrojando las piezas de plata al templo, se partió, y fué, y se ahorcó.

6 Y los príncipes de los sacerdotes, tomando las piezas de plata, dijeron: No es lícito echarlas en el tesoro, porque es precio de sangre.

7 Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del Ollero, por sepultura para los extrangeros.

8 Por lo cual fué llamado aquel campo: Campo de sangre, hasta el dia de hoy.

9 Entónces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta piezas de plata, precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel;

10 Y las dieron para comprar el campo del Ollero, como me ordenó el Señor.

11 & Y Jesus estuvo delante del presidente, y el presidente le preguntó, diciendo: )Eres tú el rey de los Judíos? Y Jesus le dijo: Tú [lo] dices.

12 Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes y por los ancianos, nada respondió.

13 Pilato entónces le dice: )No oyes cuántas cosas testifican contra tí?

14 Y no le respondió ni una palabra, de tal manera que el presidente se maravillaba mucho.

15 & Y en [el dia de] la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso cual quisiesen.

16 Y tenian entónces un preso famoso, que se llamaba Barrabas.

17 Y juntos ellos, les dijo Pilato: )Cuál queréis que os suelte? )á Barrabas, ó á Jesus, que es llamado el Cristo?

18 Porque sabia que por envidia le habian entregado.

19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños pos causa de él.

20 Mas los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al pueblo, que pidiese á Barrabas, y á Jesus matase.

21 Y respondiendo el presidente, les dijo: )Cuál de los dos queréis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabas.

22 Pilato les dijo: )Qué pues haré de Jesus que es llamado el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado.

23 Y el presidente les dijo: Pues )qué mal ha hecho? Mas ellos alzaban más el grito, diciendo: Sea crucificado.

24 Y viendo Pilato que nada aprovechaba, ántes se hacia más alboroto, tomando agua lavó [sus] manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: véd[lo] vosotros.

25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.