# Reina Valera New Testament of the Bible 1865

## Part 3

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38 & Entónces respondieron unos de los escribas y de los Fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de tí señal.

39 Y él respondió, y les dijo: La generacion mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonas el profeta.

40 Porque como estuvo Jonas en el vientre de la ballena tres dias y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazon de la tierra tres dias y tres noches.

41 Los de Nínive se levantarán en juicio con esta generacion y la condenarán; porque ellos se arrepintieron á la predicacion de Jonas; y, he aquí, [uno] mayor que Jonas en este lugar.

42 La reina del austro se levantará en juicio con esta generacion, y la condenará; porque vino de los fines de la tierra para oir la sabiduría de Salomon; y, he aquí, [uno] mayor que Salomon en este lugar.

43 Cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo; y no hallándole,

44 Entónces dice: Me volveré á mi casa, de donde salí. Y cuando viene, [la] halla desocupada, barrida, y adornada.

45 Entónces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados moran allí; y son peores las postrimerías del tal hombre, que sus primerías. Así tambien acontecerá á esta generacion mala.

46 & Y estando él aun hablando al pueblo, he aquí, [su] madre y sus hermanos estaban fuera, que le querian hablar.

47 Y le dijo uno: He aquí, tu madre y tus hermanos están fuera, que te quieren hablar.

48 Y respondiendo él al que le decia [esto,] dijo: )Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?

49 Y extendiendo su mano hácia sus discípulos, dijo: He aquí mi madre, y mis hermanos.

50 Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.

CAPITULO 13.

Y AQUEL dia, saliendo Jesus de casa, se sentó junto á la mar.

2 Y se allegaron á él grandes multitudes; y entrándose él en una nave, se sentó, y toda la multitud estaba en la ribera.

3 Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el que sembraba salió á sembrar.

4 Y sembrando, parte [de la simiente] cayó junto al camino, y vinieron las aves, y la comieron.

5 Y parte cayó en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y nació luego, porque no tenia tierra profunda:

6 Mas en saliendo el sol, se quemó, y se secó, porque no tenia raiz.

7 Y parte cayó entre espinas, y las espinas crecieron, y la ahogaron.

8 Y parte cayó en buena tierra, y dió fruto: uno de á ciento, y otro de á sesenta, y otro de á treinta.

9 Quien tiene oidos para oir, oiga.

10 Entónces llegándose los discípulos, le dijeron: )Por qué les hablas por parábolas?

11 Y él respondiendo, les dijo: Porque á vosotros es concedido saber los misterios del reino de los cielos, mas á ellos no es concedido.

12 Porque á cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más, mas al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

13 Por eso les hablo por parábolas; porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.

14 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: De oido oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis.

15 Porque el corazon de este pueblo está engrosado, y de los oidos oyen pesadamente, y de sus ojos guiñan; para que no vean de los ojos, y oigan de los oidos, y del corazon entiendan, y se conviertan, y [yo] los sane.

16 Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven; y vuestros oidos, porque oyen.

17 Porque de cierto os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que [vosotros] veis, y no [lo] vieron; y oir lo que [vosotros] ois, y no [lo] oyeron.

18 Oíd pues vosotros la parábola del que siembra.

19 Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendiéndola, viene el Malo, y arrebata lo que fué sembrado en su corazon. Este es el que fué sembrado junto al camino.

20 Y el que fué sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y luego la recibe con gozo.

21 Mas no tiene raiz en sí, ántes es temporal; porque venida la afliccion ó la persecucion por la palabra, luego se ofende.

22 Y el que fué sembrado en espinas, este es el que oye la palabra: mas la congoja de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y viene á quedar sin fruto.

23 Mas el que fué sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la palabra, el que tambien da el fruto; y lleva uno á ciento, y otro a sesenta, y otro á treinta.

24 & Otra parábola les propuso diciendo: El reino de los cielos es semejante á un hombre que siembra buena simiente en su campo.

25 Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, sembró zizaña entre el trigo y se fué.

26 Y como la yerba salió, é^ hizo fruto, entónces la zizaña pareció tambien.

27 Y llegándose los siervos del padre de familias, le dijeron: Señor, )no sembraste buena simiente en tu campo? )Pues de dónde tiene zizaña?

28 Y él les dijo: Algun enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: )Pues quieres que vayamos, y la cojamos?

29 Y él dijo: No, porque cogiendo la zizaña, no arranqueis tambien con ella el trigo.

30 Dejád crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega [yo] diré á los segadores: Cogéd primero la zizaña, y atádla en manojos para quemarla; mas el trigo allegádlo en mi alfolí.

31 & Otra parábola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que tomándolo alguno lo sembró en su campo:

32 El cual á la verdad es el más pequeño de todas las simientes; mas cuando ha crecido, es el mayor de [todas] las hortalizas; y se hace árbol, que vienen las aves del cielo, y hacen nidos en sus ramas.

33 & Otra parábola les dijo: El reino de los cielos es semejante á la levadura que tomándola una mujer, la esconde en tres medidas de harina, hasta que todo se leude.

34 Todo esto habló Jesus por parábolas á la multitud; y nada les habló sin parábolas;

35 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta que dijo: Abriré en parábolas mi boca: rebosaré cosas escondidas desde la fundacion del mundo.

36 & Entónces, enviadas las multitudes, Jesus se vino á casa; y llegándose á él sus discípulos, le dijeron: Decláranos la parábola de la zizaña del campo.

37 Y respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo del hombre.

38 El campo es el mundo; la buena simiente son los hijos del reino; y la zizaña son los hijos del Malo;

39 El enemigo que la sembró, es el diablo; la siega es el fin del mundo; y los segadores son los ángeles.

40 De manera que como es cogida la zizaña, y quemada á fuego, así será en el fin de este siglo.

41 Enviará el Hijo del hombre sus ángeles, y cogerán de su reino todos los estorbos, y los que hacen iniquidad;

42 Y los echarán en el horno de fuego: allí será el lloro, y el crugir de dientes.

43 Entónces los justos resplandecerán, como el sol, en el reino de su Padre. El que tiene oidos para oir, oiga.

44 & Tambien el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en un campo, el cual hallado, el hombre [lo] encubre; y de gozo de él, va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

45 Asimismo el reino de los cielos es semejante á un hombre tratante, que busca buenas perlas:

46 Que hallando una preciosa perla, fué, y vendió todo lo que tenia, y la compró.

47 & Tambien el reino de los cielos es semejante á una red, que echada en la mar, coge de todas suertes:

48 La cual siendo llena, la sacaron á la orilla; y sentados cogieron lo bueno en vasijas, y lo malo echaron fuera.

49 Así será en el fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán á los malos de entre los justos,

50 Y los echarán en el horno del fuego: allí será el lloro, y el crugir de dientes.

51 Díceles Jesus: )Habéis entendido todas estas cosas? Ellos responden: Si, Señor.

52 Y él les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante á un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

53 & Y aconteció [que] acabando Jesus estas parábolas, pasó de allí.

54 Y venido á su tierra, les enseñó en la sinagoga de ellos, de tal manera que ellos estaban fuera de sí, y decian: )De dónde tiene este esta sabiduría, y [estas] maravillas?

55 )No es este el hijo del carpintero? )No se llama su madre María; y sus hermanos, Santiago, y Joses, y Simon, y Júdas?

56 )Y no están todas sus hermanas con nosotros? )De dónde pues tiene este todo esto?

57 Y se escandalizaban en él, mas Jesus les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su tierra, y en su casa.

58 Y no hizo allí muchas maravillas, á causa de la incredulidad de ellos.

CAPITULO 14.

EN aquel tiempo Heródes el Tetrarca oyó la fama de Jesus;

2 Y dijo á sus criados: Este es Juan el Bautista: él ha resucitado de entre los muertos, y por eso virtudes obran en él.

3 Porque Heródes habia prendido á Juan, y le habia aprisionado, y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano.

4 Porque Juan le decia: No te es lícito tenerla.

5 Y queria matarle, mas tenia miedo de la multitud, porque le tenian como á profeta.

6 Y celebrándose el dia del nacimiento de Heródes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó á Heródes.

7 Y prometió con juramento de darle todo lo que pidiese.

8 Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dáme aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista.

9 Entónces el rey se entristeció: mas por el juramento, y por los que estaban juntamente á la mesa, mandó que se [le] diese.

10 Y enviando, degolló á Juan en la cárcel.

11 Y fué traida su cabeza en un plato, y dada á la moza; y [ella] la presentó á su madre.

12 Entónces sus discípulos llegaron, y tomaron el cuerpo, y le enterraron; y fueron y dieron las nuevas á Jesus.

13 Y oyéndolo Jesus, se retiró de allí en una nave á un lugar desierto apartado, y cuando el pueblo [lo] oyó, le siguió á pie de las ciudades.

14 & Y saliendo Jesus, vió una gran multitud; y tuvo misericordia de ellos, y sanó los que de ellos habia enfermos.

15 Y cuando fué la tarde del dia, se llegaron á él sus discípulos, diciendo, El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: envia las multitudes, que se vayan por las aldeas, y compren para sí de comer.

16 Y Jesus les dijo: No tienen necesidad de irse: dádles vosotros de comer.

17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.

18 Y él les dijo: Traédmelos acá.

19 Y mandando á las multitudes recostarse sobre la yerba, y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo; y rompiendo los panes, [los] dió á los discípulos, y los discípulos á las multitudes.

20 Y comieron todos, y se hartaron: y alzaron lo que sobró, los pedazos, doce esportones llenos.

21 Y los que comieron fueron varones como cinco mil, sin las mujeres y muchachos.

22 & Y luego Jesus hizo á sus discípulos entrar en la nave, é ir delante de él á la otra parte [del lago,] entre tanto que él despedia las multitudes.

23 Y despedidas las multitudes, subió en un monte apartado á orar. Y como fué la tarde del dia, estaba allí solo.

24 Y ya la nave estaba en medio de la mar, atormentada de las ondas; porque el viento era contrario.

25 Mas á la cuarta vela de la noche Jesus fué á ellos andando sobre la mar.

26 Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: Fantasma es; y dieron voces de miedo.

27 Mas luego Jesus les habló, diciendo: Aseguráos: yo soy, no tengáis miedo.

28 Entónces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo venga á tí sobre las aguas.

29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la nave anduvo sobre las aguas para venir á Jesus.

30 Mas viendo el viento fuerte tuvo miedo, y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame.

31 Y luego Jesus extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Hombre de poca fé, )por qué dudaste?

32 Y como ellos entraron en la nave, el viento reposó.

33 Entónces los que estaban en la nave, vinieron, y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres tú el Hijo de Dios.

34 Y llegando á la otra parte, vinieron á la tierra de Genesaret.

35 Y como le conocieron los varones de aquel lugar, enviaron por toda aquella tierra al derredor, y trajeron á él todos los enfermos.

36 Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que [lo] tocaron, fueron salvos.

CAPITULO 15.

ENTÓNCES llegaron á Jesus ciertos escribas y Fariseos de Jerusalem, diciendo:

2 )Por qué tus discípulos traspasan la tradicion de los ancianos? porque no lavan sus manos cuando comen pan.

3 Y él respondiendo, les dijo: )Por qué tambien vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradicion?

4 Porque Dios mandó, diciendo: Honra á tu padre y á tu madre; y: El que maldijere á padre ó á madre, muera de muerte.

5 Mas vosotros decís: Cualquiera que dijere á [su] padre o á [su] madre: Toda ofrenda mia á tí aprovechará;

6 Y no honrare á su padre ó á su madre, [será libre.] Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradicion.

7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, diciendo :

8 Este pueblo con su boca se acerca á mí, y con [sus] labios me honra; mas su corazon léjos está de mí.

9 Mas en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.

10 Y llamando á sí á la multitud, les dijo: Oid, y entendéd.

11 No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.

12 Entónces llegándose sus discípulos, le dijeron: )Sabes que los Fariseos oyendo esta palabra se ofendieron?

13 Mas respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial será desarraigada.

14 Dejádlos: guias son ciegos de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ámbos caerán en el hoyo.

15 Y respondiendo Pedro, le dijo: Decláranos esta parábola.

16 Y Jesus dijo: )Aun tambien vosotros sois sin entendimiento?

17 )No entendéis aun, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es echado en la necesaria?

18 Mas lo que sale de la boca, del [mismo] corazon sale, y esto contamina al hombre.

19 Porque del corazon salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.

20 Estas [cosas] son las que contaminan al hombre; que comer con las manos por lavar no contamina al hombre.

21 & Y saliendo Jesus de allí, se fué á las partes de Tiro y de Sidon.

22 Y, he aquí, una mujer Cananea, que habia salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí: mi hija es malamente atormentada del demonio.

23 Mas él no le respondió palabra. Entónces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Envíala, que da voces tras nosotros.

24 Y él respondiendo, dijo: No soy enviado sino á las ovejas perdidas de la casa de Israel.

25 Entónces ella vino, y le adoró, diciendo: Señor, socórreme.

26 Y respondiendo él, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echar[lo] á los perrillos.

27 Y ella dijo: Así es, Señor; pero los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores.

28 Entónces respondiendo Jesus, dijo: (O mujer! grande [es] tu fé: sea hecho contigo como quieres. Y fué sana su hija desde aquella hora.

29 & Y partido Jesus de allí, vino junto al mar de Galilea; y subiendo en [un] monte, se sentó allí.

30 Y llegaron á él grandes multitudes, que tenian consigo cojos, ciegos, mudos, mancos, y otros muchos [enfermos,] y los echaron á los piés de Jesus, y los sanó:

31 De tal manera, que las multitudes se maravillaron, viendo hablar los mudos, los mancos sanos, andar los cojos, ver los ciegos; y glorificaron al Dios de Israel.

32 Y Jesus llamando á sus discípulos, dijo: Tengo misericordia de la multitud, que ya [hace] tres dias [que] perseveran conmigo, y no tienen que comer; y enviarlos ayunos no quiero; porque no desmayen en el camino.

33 Entónces sus discípulos le dicen: )Dónde tenemos nosotros tantos panes en el desierto, que hartemos tan gran multitud?

34 Y Jesus les dice: )Cuántos panes tenéis? Y ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos.

35 Y mandó á las multitudes que se recostasen en tierra.

36 Y tomando los siete panes y los peces, dando gracias, [los] rompió, y dió á sus discípulos, y los discípulos á la multitud.

37 Y comieron todos, y se hartaron, y alzaron lo que sobró de los pedazos, siete espuertas llenas.

38 Y eran los que habian comido cuatro mil varones, sin las mujeres y los niños.

39 Entónces despedidas las multitudes, subió en una nave, y vino á los términos de Magdala.

CAPITULO 16.

Y LLEGÁNDOSE los Fariseos y los Saduceos, tentando, le pedian que les mostrase señal del cielo.

2 Mas él respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del dia, decís: Buen tiempo [hará;] porque el cielo tiene arreboles.

3 Y á la mañana: Hoy [habrá] tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz del cielo, )y en las señales de los tiempos no podéis?

4 La generacion mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonas el profeta. Y dejándoles se fué.

5 & Y venidos sus discípulos á la otra parte [del lago,] se habian olvidado de tomar pan.

6 Y Jesus les dijo: Mirád, y guardáos de la levadura de los Fariseos, y de los Saduceos.

7 Y ellos pensaban dentro de sí, diciendo: [Esto es] porque no tomámos pan.

8 Y entendiéndolo Jesus, les dijo: )Qué pensáis dentro de vosotros, hombres de poca fé, que no tomasteis pan?

9 )No entendéis aun, ni os acordáis de los cinco panes [entre] cinco mil [varones,] y cuántos esportones tomasteis?

10 )Ni de los siete panes [entre] cuatro mil, y cuántas espuertas tomasteis?

11 )Cómo? )No entendéis que no por el pan os dije, que [os] guardaseis^ de la levadura de los Fariseos, y de los Saduceos?

12 Entónces entendieron que no les habia dicho que se guardasen de levadura de pan, sino de la doctrina de los Fariseos, y de los Saduceos.

13 & Y viniendo Jesus á las partes de Cesarea de Filipo, preguntó á sus discípulos, diciendo: )Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?

14 Y ellos dijeron: Unos: Juan el Bautista, y otros: Elías; y otros: Jeremías, ó alguno de los profetas.

15 Díceles él: )Y vosotros quién decís que soy?

16 Y respondiendo Simon Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

17 Entónces respondiendo Jesus, le dijo: Bienaventurado eres, Simon, hijo de Jonas; porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

18 Y yo tambien te digo que tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.

19 Y á tí daré las llaves del reino de los cielos, que todo lo que ligares en la tierra, será ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra, será desatado en los cielos.

20 Entónces mandó á sus discípulos que á nadie dijesen que él era Jesus el Cristo.

21 & Desde aquel tiempo comenzó Jesus á declarar á sus discípulos, que convenia ir él á Jerusalem, y padecer muchas cosas de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercero dia.

22 Y Pedro, tomándole aparte, comenzó á reprenderle, diciendo: Señor, ten compasion de tí: en ninguna manera esto te acontezca.

23 Entónces él volviéndose, dijo á Pedro: Quítate de delante de mí, Satanas: escándalo me eres; porque no entiendes lo que [es] de Dios, sino lo que [es] de los hombres.

24 Entónces Jesus dijo á sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

25 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.

26 Porque, )de qué aprovecha al hombre, si grangeare todo el mundo, y perdiere su alma? )O, qué recompensa dará el hombre por su alma?

27 Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles; y entónces pagará a cada uno conforme a sus obras.

28 De cierto os digo, [que] hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del hombre viniendo en su reino.

CAPITULO 17.

Y DESPUES de seis dias Jesus toma á Pedro, y á Santiago, y á Juan su hermano, y los saca aparte á un monte alto.

2 Y se transfiguró delante de ellos; y resplandeció su rostro como el sol; y sus vestidos brillantes como la luz.

3 Y, he aquí, les aparecieron Moises y Elías, hablando con él.

4 Y respondiendo Pedro dijo á Jesus: Señor, bien es que nos quedemos aquí: si quieres, hagamos aquí tres cabañas; para tí una, y para Moises otra, y para Elías otra.

5 Estando aun hablando él, he aquí, una nube de luz [que] los cubrió; y, he aquí, una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tomo contentamiento; á él oíd.

6 Y oyendo [esto] los discípulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en gran manera.

7 Entónces Jesus llegando les tocó, y dijo: Levantáos, y no temais.

8 Y alzando [ellos] sus ojos, á nadie vieron, sino á solo Jesus.

9 Y como descendieron del monte, les mandó Jesus, diciendo: No digáis á nadie la vision, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.

10 Entónces sus discípulos le preguntaron, diciendo: )Por qué pues dicen los escribas, que es menester que Elías venga primero?

11 Y respondiendo Jesus, les dijo: A la verdad Elías vendrá primero, y restituirá todas las cosas.

12 Mas os digo, que ya vino Elías, y no le conocieron: ántes hicieron en él todo lo que quisieron. Así tambien el Hijo del hombre padecerá de ellos.

13 Los discípulos entónces entendieron que les hablaba de Juan el Bautista.

14 & Y como ellos llegaron á la multitud, vino á el un hombre hincándosele de rodillas,

15 Y diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece malamente; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua.

16 Y le he presentado á tus discípulos, y no le han podido sanar.

17 Y respondiendo Jesus, dijo: (O generacion infiel y perversa! )hasta cuándo tengo de estar con vosotros? )hasta cuándo os tengo de sufrir? Traédmele acá.

18 Y reprendió Jesus al demonio, y salió de él, y el mozo fué sano desde aquella hora.

19 Entónces llegándose los discípulos á Jesus aparte, dijeron: )Por qué nosotros no le pudimos echar fuera?

20 Y Jesus les dijo: Por vuestra infidelidad; porque de cierto os digo, que si tuviereis fé como un grano de mostaza, diréis á este monte:^ Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.

21 Mas este género [de demonios] no sale sino por oracion y ayuno.

22 & Y estando ellos en Galilea, les dijo Jesus: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres;

23 Y le matarán, mas al tercero dia resucitará. Y [ellos] se entristecieron en gran manera.

24 Y como llegaron a Capernaum, vinieron á Pedro los que cobraban las dos dracmas, y dijeron: )Vuestro maestro no paga las dos dracmas?

25 Y él dice: Sí. Y entrado él en casa, Jesus le habló ántes, diciendo: )Qué te parece, Simon? )Los reyes de la tierra, de quién cobran los tributos, ó el censo? )de sus hijos, ó de los extraños?

26 Pedro le dice: De los extraños. Dícele [entónces] Jesus: Luego francos son los hijos.

27 Mas porque no los ofendamos, ve á la mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que viniere, tómale, y abierta su boca hallarás un estatero, dásele por mí, y por tí.

CAPITULO 18.

EN aquel tiempo se llegaron los discípulos á Jesus, diciendo: )Quién es el mayor en el reino de los cielos?

2 Y llamando Jesus á un niño, le puso en medio de ellos,

3 Y dijo: De cierto os digo, que sino os convirtiereis, y os hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.

4 Así que cualquiera que se humillare como este niño, este es el mayor en el reino de los cielos.

5 Y cualquiera que recibiere á un tal niño en mi nombre, á mí recibe.

6 & Y cualquiera que ofendiere á alguno de estos pequeños, que creen en mí, mejor le seria que le fuera colgada del cuello una piedra de molino de asno, y [que] fuese anegado en el profundo de la mar.

