Reina Valera New Testament of the Bible 1865
Part 2
33 Mas buscád primeramente el reino de Dios, y su justicia; y todas estas cosas os serán añadidas.
34 Así que, no os congojéis por lo de mañana; que el mañana traerá su congoja: basta al dia su afliccion.
CAPITULO 7.
NO juzguéis; porque tambien no seáis juzgados.
2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida que medís, [con ella] os volverán á medir.^
3 Y )por qué miras la arista que esta en el ojo de tu hermano; y no echas de ver la viga que está en tu ojo?
4 O )cómo dirás á tu hermano: Deja, echaré de tu ojo la arista; y, he aquí, [una] viga en tu ojo?
5 (Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entónces verás claramente para echar la arista del ojo de tu hermano.
6 No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus piés, y vuelvan, y os despedacen.
7 & Pedíd, y se os dará: buscád, y hallaréis: llamád, y se os abrirá.
8 Porque cualquiera que pide, recibe, y el que busca halla; y al que llama, se le abrirá.
9 )Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra?
10 )O [si le] pidiere un pez le dará una serpiente?
11 Pues, si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, vuestro Padre que está en los cielos, )cuánto más dará buenas cosas á los que le piden?
12 & Así que, todas las cosas que querriais que los hombres hiciesen con vosotros, así tambien hacéd vosotros con ellos, porque esta es la ley, y los profetas.
13 & Entrad por la puerta estrecha; porque ancha [es] la puerta, y espacioso el camino que lleva á perdicion; y los que van por él, son muchos.
14 Porque la puerta [es] estrecha, y angosto el camino, que lleva á la vida; y pocos son los que lo hallan.
15 Guardáos de los falsos profetas, que vienen á vosotros con vestidos de ovejas mas interiormente son lobos robadores.
16 Por sus frutos los conoceréis. )Cójense uvas de los espinos, ó higos de las cambroneras?
17 De esta manera, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol carcomido lleva malos frutos.
18 No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol carcomido llevar buenos frutos.
19 Todo árbol que no lleva buen fruto, córtase, y échase en el fuego.
20 Así que por sus frutos los conoceréis.
21 No cualquiera que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22 Muchos me dirán en aquel dia: Señor, Señor, )no profetizámos en tu nombre, y en tu nombre echámos demonios, y en tu nombre hicímos muchas grandezas?
23 Y entónces les confesaré: Nunca os conocí: apartáos de mí obradores da maldad.
24 & Pues, cualquiera que me oye estas palabras, y las hace, compararle he al varon prudente que edificó su casa sobre roca:
25 Y descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa, y no cayó; porque estaba fundada sobre roca.
26 Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, compararle he al varon insensato, que edificó su casa sobre arena:
27 Y descendió lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, é hicieron ímpetu en aquella casa, y cayó; y fué su ruina grande.
28 Y fué [que] como Jesus acabó estas palabras, las gentes se espantaban de su doctrina:
29 Porque los enseñaba como quien tiene autoridad, no como los escribas.
CAPITULO 8.
Y COMO descendió Jesus del monte, seguíanle grandes multitudes.
2 Y, he aquí, un leproso vino, y le adoró, diciendo: Señor, Si quisieres, puedes limpiarme.
3 Y extendiendo Jesus [su] mano, le tocó, diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego su lepra fué limpiada.
4 Entónces Jesus le dijo: Mira, no [lo] digas á nadie; mas vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente que mandó Moises, para que les conste.
5 & Y entrando Jesus en Capernaum, vino á él un centurion, rogándole,
6 Y diciendo: Señor, mi criado está echado en casa paralítico, gravemente atormentado.
7 Y Jesus le dijo: Yo vendré y le sanaré.
8 Y respondió el centurion, y dijo: Señor, no soy digno que entres debajo de mi techumbre; mas solamente dí con la palabra, y mi criado sanará.
9 Porque tambien yo soy hombre debajo de potestad; y tengo debajo de mi [potestad] soldados; y digo á este: Vé, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y [lo] hace.
10 Y oyéndolo Jesus, se maravilló; y dijo á los que [le] seguian: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fé.
11 Y yo os digo, que vendrán muchos del oriente, y del occidente, y se asentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos;
12 Mas los hijos del reino serán echados en las tinieblas de afuera: allí será el llanto y el crujir de dientes.
13 Entónces Jesus dijo al centurion: Vé, y como creiste, [así] sea hecho contigo. Y su criado fué sano en el mismo momento.
14 & Y vino Jesus á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en la cama, y con fiebre.
15 Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servia.
16 Y como fué ya tarde trajeron á él muchos endemoniados, y echó de [ellos] los demonios con su palabra, y sanó todos los enfermos;
17 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: El tomó nuestras enfermedades, y llevó [nuestras] dolencias.
18 & Y viendo Jesus grandes multitudes al rededor de sí, mandó que se fuesen á la otra parte [del] lago.
19 Y llegóse un escriba, y díjole: Maestro, seguirte he donde quiera que fueres.
20 Y Jesus le dijo: las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos, mas el Hijo del hombre no tiene donde recostar [su] cabeza.
21 Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dáme licencia que vaya primero, y entierre á mi padre.
22 Y Jesus le dijo: Sígueme, y deja que los muertos entierren á sus muertos.
23 & Y entrando él en una nave, sus discípulos le siguieron.
24 Y, he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, de manera que la nave se cubria de las ondas; y él dormia.
25 Y llegándose sus discípulos le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos; perecemos.
26 Y [él] les dice: )Por qué teméis, hombres de poca fé? Entónces levantado reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.
27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: )Qué hombre es este, que aun los vientos y la mar le obedecen?
28 & Y como él llegó á la otra parte en el territorio de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salian de los sepulcros, fieros en gran manera, así que nadie podia pasar por aquel camino.
29 Y he aquí, clamaron diciendo: )Qué tenemos contigo, Jesus, Hijo de Dios? )Has venido ya acá á molestarnos ántes de tiempo?
30 Y estaba léjos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.
31 Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos que vayamos en aquel hato de puercos.
32 Y [él] les dijo: Id. Y ellos salidos, se fueron al hato de los puercos; y, he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar; y murieron en las aguas.
33 Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que habia pasado con los endemoniados.
34 Y, he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesus; y cuando le vieron, [le] rogaban que se fuese de sus términos.
CAPITULO 9.
ENTÓNCES entrando en una nave, pasó á la otra parte, y vino a su ciudad.
2 Y, he aquí, le trajeron un paralítico echado en [una] cama, y viendo Jesus la fé de ellos, dijo al paralítico: Confia, hijo; tus pecados te son perdonados.
3 Y, he aquí, algunos de los escribas decian dentro de sí: Este blasfema.
4 Y viendo Jesus sus pensamientos, dijo: )Por qué pensáis mal en vuestros corazones?
5 )Cuál es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados; ó decir: Levántate, y anda?
6 Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice entónces al paralítico:) Levántate, toma tu cama, y véte á tu casa.
7 Entónces él se levantó, y se fué á su casa.
8 Y las gentes viéndo[lo], se maravillaron, y glorificaron á Dios, que hubiese dado tal potestad á hombres.
9 & Y pasando Jesus de allí, vió á un hombre, que estaba sentado al banco de los tributos, el cual se llamaba Mateo, y dícele: Sígueme. Y se levantó, y le siguió.
10 Y aconteció que estando él sentado á comer en la casa, he aquí, que muchos publicanos y pecadores, que habian venido, se sentaron juntamente á la mesa con Jesus y sus discípulos.
11 Y viendo [esto] los Fariseos, dijeron á sus discípulos: )Por qué come vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?
12 Y oyéndo[lo] Jesus, les dijo: los que están sanos, no tienen necesidad de médico; sino los enfermos.
13 Andád, ántes aprendéd que cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio: Por que no he venido á llamar los justos, sino los pecadores á arrepentimiento.
14 & Entónces los discípulos de Juan vienen á él, diciendo: )Por qué nosotros y los Fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan?
15 Y les dijo Jesus: )Pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado de ellos, y entónces ayunarán.
16 Nadie echa remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque el tal remiendo tira del vestido, y se hace peor rotura.
17 Ni echan vino nuevo en cueros viejos; de otra manera los cueros se rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros; mas echan el vino nuevo en cueros nuevos; y lo uno y lo otro se conserve juntamente.
18 & Hablando él estas cosas á ellos, he aquí, cierto principal vino, y le adoró, diciendo: Mi hijo es muerta poco ha, mas ven, y pon tu mano sobre ella, y vivirá.
19 Y se levantó Jesus, y le siguió, y sus discípulos.
20 Y, he aquí, una mujer enferma de flujo de sangre doce años habia, llegándose por detras, tocó la fimbria de su vestido;
21 Porque decia entre sí: Si tocare solamente su vestido, seré sana.
22 Mas Jesus volviéndose, y mirándola, dijo: Confia, hija, tu fé te ha sanado. Y la mujer fué sana desde aquella hora.
23 Y venido Jesus á casa del principal, viendo los tañedores de flautas, y el gentío que hacia bullicio,
24 Díceles: Apartáos, que la jóven no es muerta; sino que duerme. Y se burlaban de él.
25 Y como la gente fué echada fuera, entró, y la tomó de la mano; y la jóven se levantó.
26 Y salió esta fama por toda aquella tierra.
27 Y pasando Jesus de allí, le siguieron dos ciegos dando voces, y diciendo; Ten misericordia de nosotros, Hijo de David.
28 Y venido á casa, vinieron á él los ciegos, y Jesus les dice: )Creéis que puedo hacer esto? Ellos dicen: Sí, Señor.
29 Entónces tocó los ojos de ellos, diciendo: Conforme á vuestra fé os sea hecho.
30 Y los ojos de ellos fueron abiertos; y Jesus les encargó [rigurosamente] diciendo: Mirád, [que] nadie [lo] sepa.
31 Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra.
32 & Y saliendo ellos, he aquí, le trajeron un hombre mudo, endemoniado.
33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló. Y las gentes se maravillaron, diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Israel.
34 Mas los Fariseos decian: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios.
35 Y rodeaba Jesus por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda dolencia en el pueblo.
36 Y viendo las multitudes, tuvo misericordia de ellas; que eran derramados y esparcidos, como ovejas que no tienen pastor.
37 Entónces dice á sus discípulos: A la verdad la mies es mucha; mas los obreros, pocos.
38 Rogád pues al Señor de la mies, que envie obreros á su mies.
CAPITULO 10.
ENTÓNCES llamando á sus doce discípulos, les dió potestad [contra] los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad, y toda dolencia.
2 Y los nombres de los doce Apóstoles son estos: El primero, Simon, que es llamado Pedro, y Andres, su hermano: Santiago, [hijo] de Zebedeo, y Juan su hermano:
3 Felipe, y Bartolomé: Tomas, y Mateo el publicano: Santiago, [hijo] de Alfeo, y Lebeo, que tenia el sobrenombre de Tadeo:
4 Simon de Cana, y Júdas Iscariote, que tambien le entregó.
5 Estos doce envió Jesus, á los cuales dió mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis:
6 Mas íd ántes á las ovejas perdidas de la casa de Israel.
7 Y yendo, predicád, diciendo: El reino de los cielos ha llegado.
8 Sanád enfermos, limpiád leprosos, resucitád muertos, echád fuera demonios: de gracia recibisteis, dad de gracia.
9 No proveáis oro, ni plata ni dinero en vuestras bolsas,
10 Ni alforja para el camino ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordon; porque el obrero digno es de su alimento.
11 Mas en cualquiera ciudad ó aldea, donde entrareis, buscád [con diligencia] quien sea en ella digno, y morád allí hasta que salgais.
12 Y entrando en la casa saludádla.
13 Y si la casa fuere digna, que vuestra paz venga sobre ella; mas si no fuere digna, que vuestra paz vuelva sobre vosotros.
14 Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salíd de aquella casa ó ciudad, y sacudíd el polvo de vuestros piés.
15 De cierto os digo: [Que el castigo] será más tolerable á la tierra de Sodoma, y de Gomorra en el dia del juicio, que á aquella ciudad.
16 He aquí, yo os envio, como á ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.
17 Y guardáos de los hombres; porque os entregarán á los concilios, y en sus sinagogas os azotarán.
18 Y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio contra ellos, y los Gentiles.
19 Mas cuando os entregaren, no os congojéis como, ó qué habéis de hablar; porque en aquella hora os será dado que habléis.
20 Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre, que habla en vosotros.
21 El hermano entregará al hermano á la muerte, y el padre al hijo: y los hijos se levantarán contra los padres y los harán morir.
22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que lo soportare hasta el fin, este será salvo.
23 Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid á la otra; porque de cierto os digo, [que] no acabaréis de andar todas las ciudades de Israel, que no venga el Hijo del hombre.
24 El discípulo no es más que su Maestro, ni el siervo más que su Señor.
25 Bástele al discípulo ser como su Maestro, y al siervo como su Señor: Si al [mismo] padre de familias llamaron Belzebú, )cuánto más á los de su casa?
26 Así que no los temáis porque nada hay encubierto que no haya de ser manifestado; y [nada] oculto que no haya de saberse.
27 Lo que os digo en tinieblas, decíd[lo] en luz; y lo que oís á la oreja, predicád[lo] desde los tejados.
28 Y no tengáis miedo de los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: teméd ántes á aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.
29 )No se venden dos pajarillos por una blanca? Y uno de ellos no caerá á tierra sin vuestro Padre.
30 Y vuestros cabellos tambien, todos están contados.
31 No temáis pues: más valéis vosotros que muchos pajarillos.
32 Pues cualquiera que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo tambien delante de mi Padre que está en los cielos.
33 Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo tambien delante de mi Padre, que está en los cielos.
34 No penséis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para meter paz, sino espada.
35 Porque he venido para poner en disension al hombre contra su padre, y á la hijo contra su madre, y á la nuera contra su suegra.
36 Y los enemigos del hombre [serán] los de su casa.
37 El que ama á padre ó á madre más que á mí, no es digno de mí; y el que ama á hijo ó á hija más que á mí, no es digno de mí.
38 Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
39 El que hallare su vida, la perderá, y el que perdiere su vida por causa de mí, la hallará.
40 El que os recibe á vosotros, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió.
41 El que recibe á un profeta en nombre de profeta, galardon de profeta recibirá; y el que recibe á un justo en nombre de justo, galardon de justo recibirá.
42 Y cualquiera que diere á uno de estos pequeñitos un jarro de [agua] fria solamente, en nombre de discípulo, de cierto os digo, que no perderá su galardon.
CAPITULO 11.
Y ACONTECIÓ, que acabando Jesus de dar mandamientos á sus doce discípulos, se fué de allí á enseñar y á predicar en las ciudades de ellos.
2 Y oyendo Juan en la prision los hechos de Cristo, envióle dos de sus discípulos,
3 Diciendo: )Eres tú aquel que habia de venir, ó esperarémos a otro?
4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Id, hacéd saber á Juan las cosas que ois y veis.
5 Los ciegos ven, y los cojos andan: los leprosos son limpiados, y los sordos oyen: los muertos son resucitados, y á los pobres es anunciado el evangelio.
6 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí.
7 & É idos ellos, comenzó Jesus á decir de Juan á las multitudes: )Qué salisteis á ver al desierto? )una caña que es meneada del viento?
8 O )qué salisteis á ver? )un hombre vestido de ropas delicadas? He aquí, los que traen [ropas] delicadas, en las casas de los reyes están.
9 O )qué salisteis á ver? )profeta? Ciertamente os digo, y más que profeta.
10 Porque este es de quien está escrito: He aquí, yo envio mi mensagero delante de tu faz, que aparejará tu camino delante de tí.
11 De cierto os digo, [que] no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista: mas el que es muy pequeño en el reino de los cielos. mayor es que él.
12 Y desde los dias de Juan el Bautista hasta ahora al reino de los cielos se hace fuerza; y los valientes lo arrebatan.
13 Porque todos los profetas, y la ley, hasta Juan profetizaron.
14 Y si queréis recibir[lo], él es aquel Elías que habia de venir.
15 El que tiene oidos para oir, oiga.
16 & Mas )á quién compararé esta generacion? Es semejante á los muchachos que se sientan en las plazas, y dan voces á sus compañeros,
17 Y dicen: Os tañímos flauta, y no bailasteis: os endechámos, y no lamentasteis.
18 Porque vino Juan que ni comia ni bebia, y dicen: Demonio tiene.
19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: He aquí un hombre comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduría es justificada de sus hijos.
20 Entónces comenzó á zaherir á las ciudades en las cuales habian sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habian arrepentido, [diciendo:]
21 (Ay de tí, Corazin! (Ay de tí, Betsaida! porque si en Tiro y en Sidon se hubieran hecho las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya mucho ha que se hubieran arrepentido en saco y en ceniza.
22 Por tanto [yo] os digo [que] á Tiro y á Sidon será más tolerable [el castigo] en el dia del juicio, que á vosotras.
23 Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos serás abajada, porque si en Sodoma se hubiesen hecho las maravillas que han sido hechas en tí, hubieran permanecido hasta el dia de hoy.
24 Por tanto yo os digo, [que] á la tierra de Sodoma será más tolerable [el castigo] en el dia del juicio, que á tí.
25 & En aquel tiempo respondiendo Jesus, dijo: Gracias te doy, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas á los sabios y entendidos, y las has revelado á los niños.
26 Así, Padre, pues que así agradó á tus ojos.
27 Todas las cosas me son entregadas por mi Padre; y nadie conoció al Hijo, sino el Padre: ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y [aquel] á quien el Hijo [le] quisiere revelar.
28 Veníd á mí, todos los que estáis trabajados, y cargados, que yo os haré descansar.
29 Llevád mi yugo sobre vosotros, y aprendéd de mí, que soy manso y humilde de corazon; y hallaréis descanso para vuestras almas.
30 Porque mi yugo es suave, y ligera mi carga.
CAPITULO 12.
EN aquel tiempo iba Jesus por entre los panes en sábado; y sus discípulos tenian hambre, y comenzaron á coger espigas, y á comer.
2 Y viéndolo los Fariseos, le dijeron: He aquí, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado.
3 Y él les dijo: )No habéis leido, qué hizo David, teniendo hambre él, y los que estaban con él?
4 )Cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposicion, que no le era lícito comer de ellos, ni á los que estaban con él, sino á solos los sacerdotes?
5 O )no habéis leido en la ley, que los sábados en el templo los sacerdotes profanan el sábado, y son sin culpa?
6 Pues [yo] os digo, que [uno] mayor que el templo está aquí.
7 Mas si supieseis qué es: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenariais á los inocentes.
8 Porque Señor es aun del sábado el Hijo del hombre.
9 & Y partiéndose de allí vino á la sinagoga de ellos.
10 Y, he aquí, habia allí uno que tenia una mano seca; y le preguntaron, diciendo: )Es lícito curar en sábado? por acusarle.
11 Y él les dijo: )Qué hombre habrá de vosotros, que tenga una oveja, y si cayere esta en una fosa en sábado, no le eche mano, y [la] levante?
12 )Pues cuánto más vale un hombre que una oveja? Así que lícito es en los sábados hacer bien.
13 Entónces dijo á aquel hombre: Extiende tu mano. Y él [la] extendió, y [le] fué restituida sana como la otra.
14 Y salidos los Fariseos consultaron contra él para destruirle.
15 Mas sabiéndo[lo] Jesus, se apartó de allí; y le siguieron grandes multitudes, y sanaba á todos.
16 Y él les mandó [rigurosamente,] que no le descubriesen;
17 Para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaías, que dijo:
18 He aquí mi siervo al cual he escogido; mi amado, en el cual se agrada mi alma: pondré mi Espíritu sobre él, y á los Gentiles anunciará juicio.
19 No contenderá, ni voceará; ni nadie oirá en las calles su voz:
20 La caña cascada no quebrará; y el pábilo que humea no apagará, hasta que saque á victoria el juicio.
21 Y en su nombre esperarán los Gentiles.
22 & Entónces fué traido á él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo hablaba y veia.
23 Y todo el pueblo estaba fuera de sí, y decia: )Es este aquel Hijo de David?
24 Mas los Fariseos, oyéndo[lo,] decian: Este no echa fuera los demonios, sino por Belzebú, príncipe de los demonios.
25 Y Jesus, como sabia los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo es desolado; y toda ciudad ó casa, dividida contra sí misma, no permanecerá.
26 Y si Satanas echa fuera á Satanas, contra sí mismo está dividido: )cómo, pues, permanecerá su reino?
27 Y si yo por Belzebú echo fuera los demonios, )vuestros hijos, por quién [los] echan? Por tanto ellos serán vuestros jueces.
28 Y si por el Espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado á vosotros el reino de Dios.
29 Porque )cómo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entónces saqueará su casa.
30 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no coge, derrama.
31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado á los hombres; mas la blasfemia del Espíritu no será perdonada á los hombres.
32 Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado; mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero.
33 O hacéd el árbol bueno, y su fruto bueno; ó hacéd el árbol carcomido, y su fruto podrido; porque por [su] fruto es conocido el árbol.
34 (O generacion de víboras! )cómo podéis hablar bien, siendo malos? porque de la abundancia del corazon habla la boca.
35 El buen hombre del buen tesoro del corazon saca buenas cosas: y el mal hombre del mal tesoro saca malas cosas.
36 Mas [yo] os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de ella darán cuenta en el dia del juicio.
37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.