Reina Valera New Testament of the Bible 1865
Part 14
41 & Y él les dijo: )Cómo dicen que el Cristo es hijo de David?
42 Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor á mi Señor: Asiéntate á mi diestra,
43 Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus piés.
44 Así que David le llama Señor, )cómo pues es su hijo?
45 Y oyéndolo todo el pueblo, dijo á sus discípulos:
46 Guardáos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas; y las primeras sillas en las sinagogas; y los primeros asientos en las cenas:
47 Que devoran las casas de las viudas, simulando larga oracion: estos recibirán mayor condenacion.
CAPITULO 21.
Y MIRANDO, vió á los ricos que echaban sus ofrendas en el arca del tesoro.
2 Y vió tambien á una viuda pobre, que echaba allí dos blancas.
3 Y dijo: De verdad os digo, que esta viuda pobre echó mas que todos.
4 Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios, mas esta de su pobreza echó todo su sustento que tenia.
5 & Y á unos que decian del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo;
6 [De] estas cosas que veis, dias vendrán, en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada.
7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, )cuándo será esto? )Y qué señal [habrá] cuándo estas cosas hayan de comenzar á ser hechas?
8 El entónces dijo: Mirád, no seáis engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy [el Cristo;] y el tiempo está cerca: por tanto no vayáis en pos de ellos.
9 Empero cuando oyereis de guerras y sediciones, no os espantéis; porque es menester que estas cosas acontezcan primero; mas no luego [será] el fin.
10 Entónces les dijo: Se levantará nacion contra nacion, y reino contra reino;
11 Y habrá grandes terremotos en cada lugar, y hambres, y pestilencias; y habrá prodigios, y grandes señales del cielo.
12 Mas ántes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán, entregándo[os] á las sinagogas, y á las cárceles, trayéndoos ánte los reyes, y a los presidentes, por causa de mi nombre.
13 Y os será esto para testimonio.
14 Ponéd pues en vuestros corazones de no pensar ántes como hayáis de responder.
15 Porque yo os daré boca y sabiduría, á la cual no podrán resistir, ni contradecir todos los que se os opondrán.
16 Mas seréis entregados aun por vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos; y matarán [á algunos] de vosotros.
17 Y seréis aborrecidos de todos, por causa de mi nombre.
18 Mas un pelo de vuestra cabeza no perecerá.
19 En vuestra paciencia poseéd vuestras almas.
20 Y cuando viereis á Jerusalem cercada de ejércitos, sabéd entónces que su destruccion ha llegado.
21 Entónces los que estuvieren en Judea, huyan á los montes, y los que estuvieren en medio de ella, váyanse; y los que en las [otras] regiones no entren en ella.
22 Porque estos son dias de venganza, para que se cumplan todas las cosas que están escritas.
23 Mas, (ay de las preñadas, y de las que crian en aquellos dias! porque habrá apretura grande sobre la tierra, é ira sobre este pueblo.
24 Y caerán á filo de espada, y serán llevados cautivos por todas las naciones; y Jerusalem será hollada de los Gentiles, hasta que los tiempos de los Gentiles sean cumplidos.
25 Entónces habrá señales en el sol y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra apretura de naciones, con perplejidad; bramando la mar y las ondas;
26 Secándose los hombres á causa del temor, y esperando las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra; porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.
27 Y entónces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con poder y grande gloria.
28 Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirád y levantád vuestras cabezas; porque vuestra redencion está cerca.
29 Y les dijo tambien una parábola: Mirád la higuera y todos los árboles:
30 Cuando ya brotan, viéndolos, de vosotros mismos entendéis que el verano está ya cerca:
31 Así tambien vosotros cuando viereis hacerse estas cosas, entendéd que está cerca el reino de Dios.
32 De cierto os digo, que no pasará esta generacion, hasta que todo sea hecho.
33 El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
34 & Y mirád por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de improviso sobre vosotros aquel dia.
35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la haz de toda la tierra.
36 Velád, pues, orando á todo tiempo, que seáis habidos dignos de evitar todas estas cosas que han de venir, y de estar en pié delante del Hijo del hombre.
37 Y enseñaba entre dia en el templo; y de noche saliendo, estábase en el monte que se llama de las Olivas.
38 Y todo el pueblo venia á él por la mañana, para oirle en el templo.
CAPITULO 22.
ESTABA cerca el dia de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la páscua.
2 Y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas procuraban cómo le matarian; mas tenian miedo del pueblo.
3 Y entró Satanas en Júdas, que tenia por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce.
4 Y fué, y habló con los príncipes de los sacerdotes, y con los magistrados, de como se le entregaria.
5 Los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero.
6 Y prometió, y buscaba oportunidad para entregarle á ellos sin estar presente la multitud.
7 & Y vino el dia de los panes sin levadura, en el cual era menester matar la páscua.
8 Y envió á Pedro, y á Juan diciendo: Id, aparejádnos la páscua para que comamos.
9 Y ellos le dijeron: )Dónde quieres que la aparejemos?
10 Y él les dijo: He aquí como entraréis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua: seguídle hasta la casa donde entrare;
11 Y decíd al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: )Dónde está el aposento donde tengo de comer la páscua con mis discípulos?
12 Entónces él os mostrará un gran cenadero aderezado, aparejád[la] allí.
13 Y yendo ellos halláronlo todo como les habia dicho; y aparejaron la páscua.
14 Y como fué hora, se sentó [á la mesa;] y con él los doce apóstoles.
15 Y les dijo: Con deseo he deseado comer con vosotros esta páscua ántes que padezca.
16 Porque os digo, que no comeré más de ella, hasta que sea cumplido en el reino de Dios.
17 Y tomando la copa, habiendo hecho gracias, dijo: Tomád esto, y distribuíd[lo] entre vosotros.
18 Porque os digo, que no beberé del fruto de la vid hasta que el reino de Dios venga.
19 Y tomando pan, habiendo hecho gracias, [lo] rompió y les dió, diciendo: Este es mi cuerpo, que por vosotros es dado; hacéd esto en memoria de mí.
20 Asimismo tambien la copa, despues que hubo cenado, diciendo: Esta copa [es] el nuevo testamento en mi sangre, que por vosotros se derrama.
21 Con todo eso, he aquí, la mano del que me entrega [está] conmigo en la mesa.
22 Y á la verdad el Hijo del hombre va segun lo que está determinado; empero (ay de aquel hombre por el cual es entregado!
23 Ellos entónces comenzaron á preguntar entre sí, cuál de ellos seria el que habia de hacer esto.
24 & Y hubo tambien entre ellos una contienda, quién de ellos parecia ser el mayor.
25 Entónces él les dijo: los reyes de las naciones se enseñorean de ellas; y los que sobre ellas tienen potestad son llamados bienhechores:
26 Mas vosotros, no así: ántes el que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo; y el que precede, como el que sirve.
27 Porque )cuál [es] mayor, el que se asienta á la mesa, ó el que sirve? )No es el que se asienta á la mesa? mas yo soy entre vosotros como el que sirve.
28 Empero vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis tentaciones:
29 Yo pues os ordeno un reino, como mi Padre me lo ordenó á mí;
30 Para que comáis y bebáis en mi mesa en mi reino, y os asentéis sobre tronos juzgando á las doce tribus de Israel.
31 & Dijo tambien el Señor: Simon, Simon, he aquí, [que] Satanas os ha pedido para zarandearos como á trigo;
32 Mas yo he rogado por tí que tu fé no falte; y tú cuando te conviertas, confirma á tus hermanos.
33 Y él le dijo: Señor, dispuesto estoy á ir contigo tanto á la cárcel, como á la muerte.
34 Y él dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy, ántes que tú niegues tres veces que me conoces.
35 Y á ellos dijo: Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, )os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada.
36 Entónces les dijo: Pues ahora el que tiene bolsa, tóme[la;] y tambien [su] alforja y el que no tiene espada, venda su capa y cómprela.
37 Porque os digo, que aun es menester que se cumpla en mí aquello que está escrito: Y con los malos fué contado; porque lo que [está escrito] de mi, [su] cumplimiento tiene.
38 Entónces ellos dijeron: Señor, he aquí, dos espadas [hay] aquí. Y él les dijo: Basta.
39 & Y saliendo, se fué, segun su costumbre, al monte de las Olivas; y sus discípulos tambien le siguieron.
40 Y como llegó á aquel lugar, les dijo: Orád para que no entréis en tentacion.
41 Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra, y puesto de rodillas, oró,
42 Diciendo: Padre, si quieres, pasa esta copa de mí, empero no se haga mi voluntad, mas la tuya.
43 Y le apareció un ángel del cielo esforzándole.
44 Y estando en agonía oraba más intensamente; y fué su sudor como gotas grandes de sangre, que descendian hasta la tierra.
45 Y como se levantó de la oracion, y vino á sus discípulos, los halló durmiendo de tristeza.
46 Y les dijo: )Qué, dormís? Levantáos, y orád que no entréis en tentacion.
47 & Estando aun hablando él, he aquí, una multitud de gente, y el que se llamaba Júdas, uno de los doce, iba delante de ellos; y se llegó á Jesus, para besarle.
48 Entónces Jesus le dijo: )Júdas, con un beso entregas al hijo del hombre?
49 Y viendo los que estaban junto á él lo que habia de ser, le dijeron: Señor, )heriremos con espada?
50 Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote, y le quitó la oreja derecha.
51 Y respondiendo Jesus, dijo: Dejád hasta aquí; Y tocando su oreja, le sanó.
52 Dijo despues Jesus á los príncipes de los sacerdotes, y a los capitanes del templo y á los ancianos que habian venido contra él: )Como á ladron habéis salido con espadas y con palos?
53 Habiendo estado con vosotros cada dia en el templo no extendisteis las manos contra mí, mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.
54 & Y prendiéndole, [le] trajeron, y metiéronle en casa del príncipe de los sacerdotes. Y Pedro le seguia de léjos.
55 Y habiendo encendido fuego en medio del atrio, y sentándose todos al derredor, se sentó tambien Pedro entre ellos.
56 Y como una criada le vió que estaba sentado al fuego, puestos los ojos en él, dijo: Y este con él era.
57 Entónces él lo negó, diciendo: Mujer, no le conozco.
58 Y un poco despues viéndole otro, dijo: Y tú de ellos eras. Y Pedro dijo: Hombre, no soy.
59 Y como una hora pasada, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente tambien este estaba con él; porque es Galileo.
60 Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y luego estando aun él hablando, el gallo cantó.
61 Entónces, vuelto el Señor, miró á Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, como le habia dicho,^ Antes que el gallo dé voz me negarás tres veces.
62 Y saliendo fuera Pedro lloró amargamente.
63 Y los hombres que tenian á Jesus, burlaban de él, hiriéndo[le.]
64 Y cubriéndole herian su rostro, y preguntábanle, diciendo: Profetiza, )quién es el que te hirió?
65 Y decian otras muchas cosas injuriándole.
66 Y como fué de dia, se juntaron los ancianos del pueblo, y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y le trajeron a su concilio,
67 Diciendo: )Eres tú el Cristo? dínoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no creeréis;
68 Y tambien si os preguntare, no me responderéis, ni [me] soltaréis;
69 Mas desde ahora el Hijo del hombre se asentará á la diestra del poder de Dios.
70 Y dijeron todos: )Luego tú eres el Hijo de Dios? Y él les dijo: Vosotros lo decís que yo soy.
71 Entónces ellos dijeron: )Qué más testimonio deseamos? porque nosotros [lo] hemos oido de su boca.
CAPITULO 23.
Y LEVANTÁNDOSE toda la multitud de ellos, lleváronle á Pilato.
2 Y comenzaron á acusarle diciendo: A este hemos hallado que pervierte nuestra nacion, y que veda dar tributo á César, diciendo que él es el Cristo el Rey.
3 Entónces Pilato le preguntó, diciendo: )Eres tu el rey de los Judíos? Y respondiéndole él, dijo: Tú lo dices.
4 Y Pilato dijo á los príncipes de los sacerdotes, y al pueblo: Ninguna culpa hallo en este hombre.
5 Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseñando por toda Judea, comenzando desde Galilea hasta aquí.
6 Entónces Pilato, oyendo de Galilea, preguntó si el hombre era Galileo
7 Y como entendió que era de la jurisdiccion de Heródes, le remitió á Heródes, el cual tambien estaba en Jerusalem en aquellos dias.
8 Y Heródes, viendo á Jesus, se holgó mucho; porque habia mucho que le deseaba ver; porque habia oido de él muchas cosas; y tenia esperanza que le veria hacer algun milagro.
9 Y le preguntaba con muchas palabras; mas él nada le respondió.
10 Y estaban los príncipes de los sacerdotes, y los escribas acusándole con gran porfía.
11 Mas Heródes con sus soldados le menospreció, y escarneció, vistiéndole de una ropa espléndida; y le volvió á enviar á Pilato.
12 Y fueron hechos amigos entre sí Pilato y Heródes en el mismo dia, porque ántes eran enemigos entre sí.
13 Entónces Pilato, convocando los príncipes de los sacerdotes, y los magistrados, y el pueblo,
14 Les dijo: Me habéis presentado á este por hombre que pervierte al pueblo; y, he aquí, yo preguntando delante de vosotros, no he hallado alguna culpa en este hombre de aquellas de que le acusáis.
15 Y ni aun Heródes; porque os remití á él; y he aquí, que ninguna cosa digna de muerte se le ha hecho.
16 Le soltaré pues castigado.
17 Y tenia necesidad de soltarles uno en la fiesta.
18 Y toda la multitud dió voces á una, diciendo: Afuera con este, y suéltanos á Barrabas:
19 (El cual habia sido echado en la cárcel por una sedicion hecha en la ciudad, y una muerte.)
20 Y les habló otra vez Pilato, queriendo soltar á Jesus.
21 Mas ellos volvian á dar voces, diciendo: Crucifícale, Crucifícale.
22 Y él les dijo la tercera vez: )Por qué? )Qué mal ha hecho este? ninguna culpa de muerte he hallado en él: le castigaré pues, y [le] soltaré.
23 Mas ellos instaban á grandes voces, pidiendo que fuese crucificado; y las voces de ellos, y de los príncipes de los sacerdotes prevalecieron.
24 Entónces Pilato juzgó que se hiciese lo que ellos pedian.
25 Y les soltó á aquel que habia sido echado en la cárcel por sedicion y una muerte, al cual habian pedido; mas entregó á Jesus á la voluntad de ellos.
26 & Y llevándole, tomaron á un Simon, Cireneo, que venia del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase en pos de Jesus.
27 Y le seguia grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le lloraban, y lamentaban.
28 Mas Jesus, vuelto á ellas, les dijo: Hijas de Jerusalem no me lloréis á mí; mas lloráos á vosotras mismas, y á vuestros hijos.
29 Porque, he aquí, que vendrán dias, en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no parieron, y los pechos que no criaron.
30 Entónces comenzarán á decir á los montes: Caéd sobre nosotros; y á los collados: Cubrídnos.
31 Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, )en el seco qué se hará?
32 Y llevaban tambien con él otros dos, malhechores, á matar con él.
33 & Y como vinieron al lugar que se llama Calvario, le crucificaron allí; y á los malhechores, uno á la derecha, y otro á la izquierda.
34 Mas Jesus decia: Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo sus vestidos, echaron suertes.
35 Y el pueblo estaba mirando; y burlaban [de él] los príncipes con ellos, diciendo: A otros salvó: sálvese á sí mismo, si este es el Mesías, el escogido de Dios.
36 Escarnecian de él tambien los soldados, llegándose y presentándole vinagre,
37 Y diciendo: Si tu eres el Rey de los Judíos, sálvate á tí mismo.
38 Y habia tambien un título escrito sobre él con letras Griegas, y Latinas, y Hebraicas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS.
39 & Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate á tí mismo, y á nosotros.
40 Y respondiendo el otro, le riñó, diciendo: )Ni aun tú temes á Dios, estando en la misma condenacion?
41 Y nosotros á la verdad justamente, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningun mal hizo.
42 Y dijo á Jesus: Señor, acuérdate de mí cuando vinieres en tu reino.
43 Entónces Jesus le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraiso.
44 & Y era como la hora de sexta, y fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.
45 Y el sol se oscureció, y el velo del templo se rompió por medio.
46 Entónces Jesus, clamando á gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.
47 Y como el centurion vió lo que habia acontecido, dió gloria á Dios, diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.
48 Y toda la multitud de los que estaban presentes á este espectáculo, viendo lo que habia acontecido, se volvian hiriendo sus pechos.
49 Mas todos sus conocidos estaban de léjos, y las mujeres que le habian seguido desde Galilea, mirando estas cosas.
50 & Y, he aquí, un varon llamado José, el cual era senador, varon bueno, y justo:
51 El cual no habia consentido en el consejo ni en los hechos de ellos, [varon] de Arimatea, ciudad de los Judíos: el cual tambien esperaba el reino de Dios.
52 Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesus.
53 Y quitado [de la cruz,] le envolvió en una sábana, y le puso en un sepulcro que era labrado en roca, en el cual aun ninguno habia sido puesto.
54 Y era dia de la preparacion de la páscua; y el sábado esclarecia.
55 Y viniendo tambien las mujeres que le habian seguido de Galilea, vieron el sepulcro, y cómo fué puesto su cuerpo.
56 Y vueltas, aparejaron [drogas] aromáticas, y ungüentos; y reposaron el sábado, conforme al mandamiento.
CAPITULO 24.
MAS el primer [dia] de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las [drogas] aromáticas que habian aparejado; y algunas [otras mujeres] con ellas.
2 Y hallaron la piedra revuelta [de la puerta] del sepulcro.
3 Y entrando no hallaron el cuerpo del Señor Jesus.
4 Y aconteció, que estando ellas espantadas de esto, he aquí, dos varones que se pararon junto á ellas, vestidos de vestiduras resplandecientes.
5 Y teniendo ellas miedo, y bajando el rostro á tierra, les dijeron: )Por qué buscáis entre los muertos al que vive?
6 No está aquí, sino que ha resucitado: acordáos de cómo os habló, cuando aun estaba en Galilea,
7 Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercero dia.
8 Entónces ellas se acordaron de sus palabras.
9 Y volviendo del sepulcro dieron nuevas de todas estas cosas á los once, y á todos los demas.
10 Y eran María Magdalena, y Juana, y María, [madre] de Santiago, y otras [que estaban] con ellas, las que decian estas cosas á los apóstoles.
11 Mas á ellos les parecian como locura las palabras de ellas; y no las creyeron.
12 Y levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y como miró dentro, vió solos los lienzos [allí] echados, y se fué maravillado entre [si] de este hecho.
13 & Y, he aquí, dos de ellos iban el mismo dia á una aldea que estaba de Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmáus:
14 É iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habian acaecido.
15 Y aconteció, que yendo hablando entre sí, y preguntándose el uno al otro, el mismo Jesus se llegó, é iba con ellos juntamente.
16 Mas los ojos de ellos eran detenidos, para que no le conociesen.
17 Y les dijo: )Qué pláticas [son] estas que tratais entre vosotros andando, y estáis tristes?
18 Y respondiendo el uno que se llamaba Cleófas, le dijo: )Tú solo forastero eres en Jerusalem, que no has sabido las cosas que en ella han acontecido estos dias?
19 Entónces él les dijo: )Qué? Y ellos le dijeron: De Jesus Nazareno, el cual fué varon profeta poderoso en obra y en palabra, delante de Dios y de todo el pueblo:
20 Y cómo le entregaron los príncipes de los sacerdotes, y nuestros magistrados, á condenacion de muerte, y le crucificaron.
21 Mas nosotros esperábamos que él era el que habia de redimir á Israel, y ahora sobre todo esto, hoy es el tercero dia desde que esto ha acontecido.
22 Aunque tambien unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales ántes del dia fueron al sepulcro:
23 Y no hallando su cuerpo, vinieron, diciendo que tambien habian visto vision de ángeles, los cuales dijeron que él viva.
24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron ser así como las mujeres habian dicho, mas á él no le vieron.
25 Entónces él les dijo: (Oh insensatos, y tardos de corazon para creer á todo lo que los profetas han dicho!
26 )No era menester que Cristo padeciera estas cosas y que entrara [así] en su gloria?
27 Y comenzando desde Moises, y [de] todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras las cosas tocantes á él.
28 Y llegaron á la aldea á donde iban; y él hizo como que iba más léjos.
29 Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y está ya declinando el dia. Y entró para quedarse con ellos.
30 Y aconteció, que estando sentado á la mesa con ellos tomando el pan, bendijo, y [lo] rompió, y les dió.
31 Entónces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron; mas él se desapareció de los ojos de ellos.
32 Y decian el uno al otro: )No ardia nuestro corazon en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abria las Escrituras?
33 Y levantándose en la misma hora, tornáronse á Jerusalem; y hallaron á los once congregados, y á los que estaban con ellos,
34 Que decian: Resucitado ha el Señor verdaderamente, y ha aparecido á Simon.
35 Entónces ellos contaban las cosas que [les habian acontecido] en el camino; y cómo habia sido conocido de ellos en el romper del pan.
36 & Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, Jesus se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz á vosotros.
37 Entónces ellos espantados y asombrados, pensaban que veian [algun] espíritu.
38 Mas él les dijo: )Por qué estais turbados, y suben pensamientos á vuestros corazones?
39 Mirád mis manos y mis piés, que yo mismo soy. Palpád, y ved; que el espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.
40 Y en diciendo esto, les mostró [sus] manos y [sus] piés.
41 Y no creyéndolo aun ellos de gozo, y maravillados, les dijo: )Tenéis aquí algo de comer?
42 Entónces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel.
43 [Lo cual] él tomó, y comió delante de ellos:
44 Y les dijo: Estas [son] las palabras que os hablé estando aun con vosotros: Que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que están escritas en la ley de Moises, y [en] los profetas, y [en] los Salmos de mí.
45 Entónces les abrió el entendimiento para que entendiesen las Escrituras.
46 Y les dijo: Así está escrito, y así fue menester que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercero dia;
47 Y que se predicase en su nombre arrepentimiento, y remision de pecados, en todas las naciones, comenzando de Jerusalem.
48 Y vosotros sois testigos de estas cosas.
49 Y, he aquí, yo enviaré al prometido de mi Padre sobre vosotros; mas vosotros quedáos en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de lo alto de poder.
50 & Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos los bendijo.
51 Y aconteció, que bendiciéndoles, se fué de ellos, era llevado arriba al cielo.
52 Y ellos despues de haberle adorado, se volvieron á Jerusalem con gran gozo.
53 Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo á Dios. Amen.