Reina Valera New Testament of the Bible 1865

Part 13

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13 Y despues de no muchos dias, juntándolo todo el hijo más mozo, se partió léjos, á una tierra apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente.

14 Y despues que lo hubo todo gastado, vino una grande hambre en aquella tierra; y comenzóle á faltar.

15 Y fué, y se llegó á uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió á sus campos, para que apacentase los puercos.

16 Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comian los puercos; mas nadie se [las] daba.

17 Y volviendo en sí, dijo: (Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

18 Me levantaré, é iré á mi padre, y le diré: Padre, pecado he contra el cielo, y contra tí:

19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo: házme como á uno de tus jornaleros.

20 Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese léjos, le vió su padre, y fué movido á misericordia; y corriendo á él, se derribó sobre su cuello, y le besó.

21 Y el hijo le dijo: Padre, pecado he contra el cielo, y contra tí: ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

22 Mas el padre dijo á sus siervos: Sacád el principal vestido, y vestídle; y ponéd anillo en su mano, y zapatos en [sus] pies;

23 Y traéd el becerro grueso, y matád[le]; y comamos, y hagamos banquete;

24 Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido: se habia perdido, y es hallado. Y comenzaron a hacer banquete.

25 Y su hijo el más viejo estaba en el campo, el cual como vino, y llegó cerca de casa, oyó la sinfonía y las danzas;

26 Y llamando á uno de los siervos, le preguntó qué era aquello.

27 Y él le dijo: Tu hermano es venido; y tu padre ha muerto el becerro grueso, por haberle recibido salvo.

28 Entónces él se enojó, y no queria entrar. El padre entónces saliendo, le rogaba [que entrase.]

29 Mas él respondiendo, dijo á [su] padre: He aquí, tantos años ha [que] te sirvo, que nunca he traspasado tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para que haga banquete con mis amigos;

30 Mas despues que vino este tu hijo, que ha engullido tu hacienda con rameras, le has matado el becerro grueso.

31 El entónces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas;

32 Mas hacer banquete y holgar[nos] era menester; porque este tu hermano muerto era, y revivió: se habia perdido, y es hallado.

CAPITULO 16.

Y DECIA tambien á sus discípulos: Habia un hombre rico el cual tenia un mayordomo, y este fué acusado delante de él, como disipador de sus bienes.

2 Y le llamó, y le dijo: )Qué [es] esto [que] oigo de tí? dá cuenta de tu mayordomía; porque ya no podrás más ser mayordomo.

3 Entónces el mayordomo dijo dentro de sí: )Qué haré? que mi señor me quita la mayordomía. Cavar, no puedo: mendigar, tengo vergüenza.

4 [Yo] sé lo que haré, para que cuando fuere quitado de la mayordomía, me reciban en sus casas.

5 Y llamando á cada uno de los deudores de su señor, dijo al primero: )Cuánto debes á mi señor?

6 Y él dijo: Cien batos de aceite. Y le dijo: Toma tu obligacion, y sientate presto, y escribe cincuenta.

7 Despues dijo á otro: )Y tú, cuanto debes? Y él dijo: Cien coros de trigo. Y él le dijo: Toma tu obligacion, y escribe ochenta.

8 Y alabó el señor al mayordomo malo, por haber hecho prudentemente, porque los hijos de este siglo más prudentes son en su generacion que los hijos de luz,

9 Y yo os digo: Hacéos amigos de las riquezas de maldad para que cuando faltareis, os reciban en las moradas eternas.

10 El que es fiel en lo muy poco, tambien en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, tambien en lo más es injusto.

11 Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, )lo que es verdadero, quién os lo confiará?

12 Y si en lo ageno no fuisteis fieles, )lo que es vuestro, quién os lo dará?

13 Ningun siervo puede servir á dos señores; porque, ó aborrecerá al uno, y amará al otro, ó se allegará al uno, y menospreciará al otro. No podéis servir á Dios, y á las riquezas.

14 Y oian tambien los Fariseos todas estas cosas, los cuales eran avaros, y burlaban de él.

15 Y les dijo: Vosotros sois los que os justificáis á vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen en alto aprecio, delante de Dios es abominacion.

16 La ley y los profetas [fueron] hasta Juan: desde entónces el reino de Dios es anunciado, y todos hacen fuerza contra él.

17 Empero más fácil cosa es pasar el cielo y la tierra, que caer una tilde de la ley.

18 Cualquiera que despide á su mujer, y se casa con otra, adultera; y él que se casa con la despedida del marido, adultera.

19 & Y habia un hombre rico, que se vestia de púrpura y de lino fino, y hacia cada dia banquete espléndidamente.

20 Habia tambien un mendigo llamado Lázaro, el cual estaba echado á la puerta de él, lleno de llagas,

21 Y deseando hartarse de las migajas que caian de la mesa del rico, y aun los perros venian, y le lamian las llagas.

22 Y aconteció, que murió el mendigo, y fué llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió tambien el rico, y fué sepultado.

23 Y en el infierno, alzando sus ojos, estando en tormentos, vió á Abraham léjos, y á Lázaro en su seno.

24 Entónces él, dando voces dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envia á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.

25 Y le dijo Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro tambien males, mas ahora este es consolado, y tú atormentado.

26 Y ademas de todo esto, una grande sima está confirmada entre nosotros y vosotros, así que los que quisieren pasar de aquí á vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.

27 Entónces dijo: Ruégote, pues, padre, que le envies á la casa de mi padre;

28 Porque tengo cinco hermanos, para que les proteste; porque no vengan ellos tambien á este lugar de tormento.

29 Y Abraham le dice: A Moises, y á los profetas tienen, óiganlos.

30 El entónces dijo: No, padre Abraham; mas si alguno fuere á ellos de los muertos se arrepentirán.

31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen á Moises, y á los profetas, tampoco se persuadirán, aunque alguno se levantare de entre los muertos.

CAPITULO 17.

DIJO despues á los discípulos: Imposible es que no vengan escándalos; mas (ay [de aquel] por quien vienen!

2 Mejor le seria, si una piedra de molino de asno le fuera puesta al cuello, y fuese echado en la mar, que escandalizar á uno de estos pequeñitos.

3 Mirád por vosotros. Si pecare contra tí tu hermano, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale.

4 Y si siete veces al dia pecare contra ti, y siete veces al dia se volviere á tí, diciendo: Pésame: perdónale.

5 & Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fé.

6 Y el Señor dijo: Si tuviéseis fé como un grano de mostaza, diriais á este sicómoro: Desarráigate, y plántate en la mar, y os obedeceria.

7 )Mas cuál de vosotros tiene un siervo que ara, ó apacienta ganado, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, siéntate á la mesa?

8 )No le dice ántes: Adereza que cene yo, y cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y despues de esto come tú y bebe?

9 )Hace gracias al siervo porque hizo lo que le habia sido mandado? Pienso que no.

10 Así tambien vosotros cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decíd: Siervos inútiles somos; porque lo que debiamos de hacer, hicimos.

11 & Y aconteció que yendo él á Jerusalem, pasaba por medio de Samaria, y de Galilea.

12 Y entrando en una aldea, viniéronle al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de léjos;

13 Y alzaron la voz, diciendo: Jesus, Maestro, ten misericordia de nosotros.

14 Y como él [los] vió les dijo: Id, mostráos á los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios.

15 Y el uno de ellos, como se vió que era limpio, volvió glorificando á Dios á gran voz.

16 Y se derribó sobre [su] rostro á sus piés, haciéndole gracias; y este era Samaritano.

17 Y respondiendo Jesus dijo: )No son diez los que fueron limpios? )Y los nueve, dónde están?

18 )No fué hallado quien volviese, y diese gloria á Dios, sino este extrangero?

19 Y le dijo: Levántate, véte: tu fé te ha sanado.

20 & Y preguntado de los Fariseos, cuando habia de venir el reino de Dios, les respondió, y dijo: El reino de Dios no vendrá manifiesto;

21 Ni dirán: Héle aquí, ó héle allí; porque, hé aquí, el reino de Dios dentro de vosotros está.

22 Y dijo á sus discípulos: Tiempo vendrá, cuando desearéis ver uno de los dias del Hijo del hombre, y no [lo] veréis.

23 Y os dirán: Héle aquí, ó héle allí. No vayáis tras [ellos,] ni [los] sigáis.

24 Porque como el relámpago relampagueando desde una [parte que está] debajo del cielo, resplandece hasta la otra [que está] debajo del cielo, así tambien será el Hijo del hombre en su dia.

25 Mas primero es menester que padezca mucho, y sea reprobado de esta generacion.

26 Y como fué en los dias de Noé, así tambien será en los dias del Hijo del hombre:

27 Comian, bebian, se casaban y se daban en casamiento, hasta el dia que entró Noé en el arca; y vino el diluvio, y destruyó á todos.

28 Asimismo tambien como fué en los dias de Lot: comian, bebian, compraban, vendian, plantaban, edificaban;

29 Mas el dia que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó á todos:

30 Como esto será el dia que el Hijo del hombre se manifestará.

31 En aquel dia, el que estuviere en el tejado, y sus alhajas en casa, no descienda á tomarlas; y el que en el campo, asimismo no vuelva atras.

32 Acordáos de la mujer de Lot.

33 Cualquiera que procurare salvar su vida, la perderá; y cualquiera que la perdiere, la vivificará.

34 Os digo, [que] en aquella noche estarán dos [hombres] en una cama: el uno será tomado, y el otro será dejado.

35 Dos [mujeres] estarán moliendo juntas: la una será tomada, y la otra será dejada.

36 Dos [hombres] estarán en el campo: el uno será tomado, y el otro será dejado.

37 Y respondiéndole, le dicen: )Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde estuviere el cuerpo, allá se juntarán tambien las águilas.

CAPITULO 18.

Y LES propuso tambien una parábola, [para enseñar] que es menester orar siempre, y no desalentarse,

2 Diciendo: Habia un juez en una ciudad, el cual ni temia á Dios, ni respetaba á hombre [alguno].

3 Habia tambien en aquella ciudad una viuda la cual venia á él, diciendo: Házme justicia de mi adversario.

4 Mas él no quiso por [algun] tiempo: empero despues de esto, dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre;

5 Todavía, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia; porque no venga siempre y al fin me muela.

6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto.

7 )Y Dios no defenderá á sus escogidos que claman á él dia y noche, aunque sea longánimo acerca de ellos?

8 Os digo que los defenderá presto. Empero el Hijo del hombre, cuando viniere )hallará fé en la tierra?

9 & Y dijo tambien á unos que confiaban de [sí] como justos, y menospreciaban á los otros, esta parábola:

10 Dos hombres subieron al templo á orar, el uno Fariseo, y el otro publicano.

11 El Fariseo puesto en pié oraba consigo de esta manera: Dios, te hago gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros; ni aun como este publicano.

12 Ayuno dos veces en la semana: doy diezmos de todo lo que poseo.

13 Mas el publicano estando léjos, no queria, ni aun alzar los ojos al cielo; mas heria su pecho, diciendo: Dios ten misericordia de mí, pecador.

14 Os digo que este descendió á su casa justificado [mas bien] que el otro; porque cualquiera que se ensalza, será humillado; y el que se humilla, será ensalzado.

15 & Y traian tambien á él niños para que les tocase, lo cual viéndo[lo sus] discípulos, les reñian.

16 Mas Jesus llamándolos, dijo: Dejád los niños venir á mí, y no los impidáis, porque de tales es el reino de Dios.

17 De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

18 & Y le preguntó un príncipe, diciendo: )Maestro bueno, qué haré para poseer la vida eterna?

19 Y Jesus le dijo: )Por qué me dices, bueno? ninguno [hay] bueno, sino uno [solo,] Dios.

20 Los mandamientos sabes: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra á tu padre, y á tu madre.

21 Y él dijo; Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.

22 Y Jesus oido esto, le dijo: Aun una cosa te falta: todo lo que tienes, véndelo, y dálo á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

23 Entónces él, oidas estas cosas, se entristeció sobre manera, porque era muy rico.

24 Y viendo Jesus que se habia entristecido mucho dijo: (Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios, los que tienen riquezas!

25 Porque más fácil cosa es entrar un camello por un ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios.

26 Y los que [lo] oian, dijeron: )Y quién podrá ser salvo?

27 Y él les dijo: Lo que es imposible acerca de los hombres, posible es acerca de Dios.

28 Entónces Pedro dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.

29 Y él les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa, ó padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,

30 Que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.

31 & Y Jesus tomando [aparte] los doce, les dijo: He aquí subimos á Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas del Hijo del hombre.

32 Porque será entregado á los Gentiles, y será escarnecido, é injuriado y escupido;

33 Y despues que [le] hubieren azotado, le matarán, mas al tercero dia resucitará.

34 Mas ellos nada de estas cosas entendian, y esta palabra les era encubierta; y no entendian lo que se decia.

35 & Y aconteció, que acercándose él de Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando,

36 El cual como oyó la multitud que pasaba, preguntaba qué era aquello.

37 Y le dijeron: que Jesus Nazareno pasaba.

38 Entónces dió voces, diciendo: Jesus, Hijo de David, ten misericordia de mí.

39 Y los que iban delante, le reñian para que callase; empero él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí.

40 Jesus entónces parándose mandó traerle á sí. Y como él llegó, le preguntó,

41 Diciendo: )Qué quieres que te haga? Y el dijo: Señor, que vea yo.

42 Y Jesus le dijo: Vé: tu fé te ha hecho salvo.

43 Y luego vió y le seguia glorificando á Dios, y todo el pueblo como vió [esto,] dió alabanza á Dios.

CAPITULO 19.

HABIENDO entrado [Jesus,] pasaba por Jericó.

2 Y, he aquí, un varon llamado Zaqueo, el cual era príncipe de los publicanos, y era rico.

3 Y procuraba ver á Jesus quién fuese, mas no podia á causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.

4 Y corriendo delante, se subió en un árbol sicómoro para verle; porque habia de pasar por allí.

5 Y como vino á aquel lugar Jesus, mirando le vió, y le dijo: Zaqueo, dáte priesa, desciende; porque hoy es menester que pose en tu casa.

6 Entónces él descendió apriesa, y le recibió gozoso.

7 Y viendo [esto] todos, murmuraban, diciendo, que habia entrado á posar con un hombre pecador.

8 Entónces Zaqueo, puesto en pié, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres, y si en algo he defraudado á alguno, [se lo] vuelvo con los cuatro tantos.

9 Y Jesus le dijo: Hoy ha venido la salvacion á esta casa; por cuanto tambien él es hijo de Abraham.

10 Porque el Hijo del hombre vino á buscar, y á salvar lo que se habia perdido.

11 & Y oyendo ellos estas cosas, prosiguiendo él, dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem; y porque pensaban que luego habia de ser manifestado el reino de Dios.

12 Dijo pues: Un hombre noble se partió á una tierra léjos, á tomar para sí un reino, y volver.

13 Y llamados diez siervos suyos, les dió diez minas, y les dijo: Negociád entre tanto que vengo.

14 Empero sus ciudadanos le aborrecian; y enviaron tras de él una embajada, diciendo: No queremos que este reine sobre nosotros.

15 Y aconteció, que vuelto él, habiendo tomado el reino, mandó llamar á sí á aquellos siervos, á los cuales habia dado el dinero, para saber lo que habia negociado cada uno.

16 Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.

17 Y él le dice: Está bien buen siervo: pues que en lo poco has sido fiel, ten autoridad sobre diez ciudades.

18 Y vino el segundo, diciendo: Señor, tu mina ha hecho cinco minas.

19 Y asimismo á este dijo: Tú tambien sé sobre cinco ciudades.

20 Y vino otro, diciendo: Señor, he aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañizuelo.

21 Porque tuve miedo de tí, pues que eres hombre severo: tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.

22 Entónces él le dijo: Mal siervo, por tu boca te juzgo: sabias que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré;

23 )Por qué pues no diste mi dinero al banco, y yo viniendo lo demandara con el logro?

24 Y dijo á los que estaban presentes: Quitádle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.

25 (Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.)

26 Porque yo os digo que á cualquiera que tuviere, le será dado; mas al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.

27 Mas á aquellos mis enemigos, que no querian que yo reinase sobre ellos, traéd[los] acá, y degollád[los] delante de mí.

28 & Y dicho esto, iba delante subiendo á Jerusalem.

29 Y aconteció, que llegando cerca de Betfage, y de Betania, al monte que se llama de las Olivas, envió dos de sus discípulos,

30 Diciendo: Id á la aldea [que está] delante, en la cual como entrareis, hallaréis un pollino atado en el cual ningun hombre jamas se ha sentado: desatádle, y traéd[le acá.]

31 Y si alguien os preguntare: )Por qué [le] desatáis? le diréis así: Porque el Señor le ha menester.

32 Y fueron los que habian sido enviados, y hallaron, como él les dijo.

33 Y desatando ellos el pollino, sus dueños les dijeron: )Por qué desatáis el pollino?

34 Y ellos dijeron: Porque el Señor le ha menester.

35 Y le trajeron á Jesus; y echando [ellos] sus ropas sobre el pollino, pusieron encima á Jesus.

36 Y yendo él, tendian sus vestidos por el camino.

37 Y como llegasen ya cerca de la descendida del monte de las Olivas, toda la multitud de los discípulos, regocijándose, comenzaron á alabar á Dios á gran voz por todas las maravillas que habian visto.

38 Diciendo: Bendito el rey que viene en nombre del Señor: paz en el cielo, y gloria en las alturas.

39 Entónces algunos de los Fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende á tus discípulos.

40 Y él respondiendo, les dijo: Os digo que si estos callaren, las piedras clamarán.

41 Y como llegó cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella,

42 Diciendo: [(Ah,] si tú conocieses, á lo ménos en este tu dia, lo que [toca] á tu paz! mas ahora está encubierto á tus ojos.

43 Porque vendrán dias sobre tí, que tus enemigos te cercarán con trinchera; y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho;

44 Y te derribarán á tierra, y á tus hijos, [los que están] dentro de tí, y no dejarán en tí piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitacion.

45 Y entrando en el templo, comenzó á echar fuera á todos los que vendian y compraban en él,

46 Diciéndoles: Escrito está: Mi casa, casa de oracion es; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

47 Y enseñaba cada dia en el templo, mas los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los príncipes del pueblo procuraban matarle.

48 Y no hallaban qué hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.

CAPITULO 20.

Y ACONTECIÓ un dia, que enseñando él al pueblo en el templo, y anunciando el evangelio, sobrevinieron los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, con los ancianos,

2 Y le hablaron, diciendo: Dínos )con qué autoridad haces estas cosas: ó quién es el que te ha dado esta autoridad?

3 Respondiendo entónces Jesus, les dijo: Preguntaros he yo tambien una palabra; respondédme:

4 )El bautismo de Juan era del cielo, ó de los hombres?

5 Mas ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; dirá: )Por qué pues no le creisteis?

6 Y si dijéremos: De los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están ciertos que Juan era un profeta.

7 Y respondieron, que no sabian de dónde [habia sido.]

8 Entónces Jesus les dijo: Ni yo os digo tampoco con qué autoridad hago yo estas cosas.

9 & Y comenzó á decir al pueblo esta parábola: Un hombre plantó una viña, y la arrendó á [unos] labradores, y se ausentó por mucho tiempo.

10 Y al tiempo oportuno envió un siervo á los labradores, para que le diesen del fruto de la viña, mas los labradores hiriéndole, [le] enviaron vacío.

11 Y volvió á enviar otro siervo; y ellos á este tambien herido y afrentado, [le] enviaron vacío.

12 Y volvió á enviar al tercer siervo; y tambien á este echaron herido.

13 Entónces el señor de la viña dijo: )Qué haré? enviaré mi Hijo amado: quizá cuando á este vieren, [le] tendrán respeto.

14 Mas los labradores viéndole pensaron entre sí, diciendo: Este es el heredero: veníd, matémosle, para que la herencia sea nuestra.

15 Y echándole fuera de la viña, [le] mataron: )Qué pues les hará el señor de la viña?

16 Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros. Y como ellos [lo] oyeron, dijeron: Guarda.

17 Mas él mirándolos, dice: )Qué pues es lo que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores, esta vino á ser cabeza de la esquina?

18 Cualquiera que cayere sobre aquella piedra será quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará.

19 Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, mas tuvieron miedo del pueblo, porque entendieron que contra ellos habia dicho esta parábola.

20 & Y acechándo[le,] enviaron espiones que se simulasen justos, para tomarle en sus palabras, para que así le entregasen á la jurisdiccion y á la potestad del presidente:

21 Los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas bien; y que no tienes respeto á la persona [de nadie,] ántes enseñas el camino de Dios con verdad.

22 )Nos es lícito dar tributo á César, ó no?

23 Mas él, entendida la astucia de ellos, les dijo: )Por qué me tentáis?

24 Mostrádme una moneda )De quién tiene la imágen, y la inscripcion? Y respondiendo, dijeron: De César.

25 Entónces les dijo: Pues dad a César lo que es de César; y lo que es de Dios, á Dios.

26 Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo: ántes maravillados de su respuesta, callaron.

27 & Y llegándose unos de los Saduceos, los cuales niegan haber resurreccion, le preguntaron,

28 Diciendo: Maestro, Moises nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante simiente á su hermano.

29 Fueron pues siete hermanos; y el primero tomó mujer, y murió sin hijos.

30 Y la tomó el segundo, el cual tambien murió sin hijos.

31 Y la tomó el tercero: así mismo tambien todos siete; y no dejaron simiente, y murieron.

32 Y á la postre de todos murió tambien la mujer.

33 En la resurreccion, pues )mujer de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por mujer.

34 Entónces respondiendo Jesus, les dijo: Los hijos de este siglo se casan, y se dan en casamiento;

35 Mas los que fueron tenidos por dignos de aquel siglo, y de la resurreccion de los muertos, ni se casan ni se dan en casamiento.

36 Porque no pueden ya más morir, porque son iguales á los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurreccion.

37 Y que los muertos hayan de resucitar, Moises aun lo enseñó junto al zarzal, cuando dice al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.

38 Porque Dios no es [Dios] de muertos, sino de vivos, porque todos viven en [cuanto á] él.

39 Y respondiéndole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.

40 Y no osaron más preguntarle algo.