Reina Valera New Testament of the Bible 1865
Part 11
14 Y acercándose, tocó las andas; y los que [le] llevaban, pararon. Y dijo: Mancebo, á tí digo, levántate.
15 Entónces, volvióse á sentar el que habia sido muerto, y comenzó á hablar; y le dió a su madre.
16 Y tomó á todos temor, y glorificaban á Dios, diciendo: Que profeta grande se ha levantado entre nosotros; y que Dios ha visitado a su pueblo.
17 Y salió esta fama de él por toda Judea, y por toda la tierra del al derredor.
18 & Y dieron las nuevas á Juan de todas estas cosas sus discípulos.
19 Y llamó Juan unos dos de sus discípulos, y [les] envió á Jesus, diciendo: )Eres tú aquel que habia de venir, ó esperarémos á otro?
20 Y como los varones vinieron á él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado á tí, diciendo: )Eres tú aquel que habia de venir, ó esperarémos á otro?
21 Y en la misma hora sanó á muchos de enfermedades y de plagas, y de espíritus malos, y á muchos ciegos dió la vista.
22 Y respondiendo Jesus les dijo: Id, dad las nuevas a Juan de lo que habéis visto y oido: Que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, a los pobres es anunciado el evangelio.
23 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí.
24 & Y como se fueron los mensageros de Juan, comenzó á hablar de Juan á las gentes: )Qué salisteis á ver en el desierto? )una caña que es agitada del viento?
25 Mas, )qué salisteis á ver? )un hombre cubierto de vestidos delicados? He aquí que los que están en vestido precioso, y en delicias, en los palacios de los reyes están.
26 Mas, )qué salisteis a ver? )un profeta? De cierto os digo, y aun más que profeta.
27 Este es de quien está escrito: He aquí, envio mi ángel delante de tu faz, el cual aparejará tu camino delante de tí.
28 Porque yo os digo que entre los nacidos de mujeres no hay mayor profeta que Juan el Bautista, empero el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.
29 Y todo el pueblo oyéndo[le], y los publicanos, justificaron á Dios, siendo bautizados con el bautismo de Juan.
30 Mas los Fariseos, y los sabios de la ley, desecharon el consejo de Dios contra sí mismos, no siendo bautizados por él.
31 Y dijo el Señor: )A quién pues compararé los hombres de esta generacion, y á qué son semejantes?
32 Semejantes son á los muchachos sentados en la plaza y que dan voces los unos á los otros, y dicen: Os tañímos con flautas, y no bailasteis; os endechámos, y no llorasteis.
33 Porque vino Juan el Bautista que ni comia pan, ni bebia vino, y decís: Demonio tiene.
34 Vino el Hijo del hombre que come y bebe, y decís: He aquí, un hombre comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.
35 Mas la sabiduría es justificada de todos sus hijos.
36 & Y le rogó uno de los Fariseos, que comiese con él. Y entrado en casa del Fariseo, se sentó á la mesa.
37 Y, he aquí, una mujer en la ciudad, que era pecadora, como entendió que estaba á la mesa en casa de aquel Fariseo, trajo un vaso de alabastro de ungüento;
38 Y estando detras á sus piés, comenzó llorando á regar con lágrimas sus piés, y [los] limpiaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus piés y [los] ungia con el ungüento.
39 Y como vió [esto] el Fariseo que le habia llamado, pensó en sí, diciendo: Este, si fuera profeta, conoceria quién y cuál [es] la mujer que le toca; que es pecadora.
40 Entónces respondiendo Jesus, le dijo: Simon, una cosa tengo que decirte. Y él le dice: Dí, Maestro.
41 [Y dice Jesus:] Cierto acreedor tenia dos deudores: el uno le debia quinientos denarios, y el otro cincuenta.
42 Y no teniendo ellos de qué pagar, soltó [la deuda] á ambos. Dí, pues, )cuál de estos le amará más?
43 Y respondiendo Simon dijo: Pienso que [aquel] al cual soltó más. Y él le dijo. Rectamente has juzgado.
44 Y vuelto á la mujer, dijo á Simon: )Ves esta mujer? Entré en tu casa, no diste agua para mis piés; mas esta ha regado mis piés con lágrimas, y limpiádo[los] con los cabellos de su cabeza.
45 No me diste beso, mas esta desde que entré, no ha cesado de besar mis piés.
46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas esta ha ungido con ungüento mis piés.
47 Por lo cual te digo, [que] sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.
48 Y á ella dijo: Los pecados te son perdonados.
49 Y los que estaban juntamente sentados á la mesa, comenzaron á decir entre sí: )Quién es este, que tambien perdona pecados?
50 Y dijo á la mujer: Tu fé te ha salvado, vé en paz.
CAPITULO 8.
Y ACONTECIÓ despues, que él caminaba por todas las ciudades y aldeas predicando, y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce [iban] con él.
2 Y algunas mujeres que habian sido curadas [por él] de malos espíritus, y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habian salido siete demonios;
3 Y Juana mujer de Chuza, mayordomo de Heródes, y Susana, y otras muchas que le servian de sus haberes.
4 Y como se juntó una grande multitud, y los que estaban en cada ciudad vinieron á él, dijo por una parábola:
5 Un sembrador salió á sembrar su simiente; y sembrando, una [parte] cayó junto al camino, y fué hollada, y las aves del cielo la comieron.
6 Y otra [parte] cayó sobre piedra, y nacida, se secó porque no tenia humedad.
7 Y otra [parte] cayó entre espinas; y naciendo las espinas juntamente, la ahogaron.
8 Y otra [parte] cayó en buena tierra; y cuando fué nacida, llevó fruto á ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oidos para oir, oiga.
9 Y sus discípulos le preguntaron, qué era esta parábola.
10 Y él dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas á los otros por parábolas, para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.
11 Es pues esta la parábola: La simiente es la palabra de Dios.
12 Y los de junto al camino, estos son los que oyen, y luego viene el diablo, y quita la palabra de su corazon, porque no se salven creyendo.
13 Y los de sobre piedra, son los que habiendo oido, reciben la palabra con gozo; mas estos no tienen raices; que por un tiempo creen, y en el tiempo de la tentacion se apartan.
14 Y lo que cayó en espinas, estos son los que oyeron; mas idos son ahogados de los cuidados, y de las riquezas, y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto.
15 Y lo que en buena tierra, estos son los que con corazon bueno y recto retienen la palabra oida, y llevan fruto en paciencia.
16 Ninguno empero que enciende una candela, la cubre con una vasija, ó [la] pone debajo de la cama; mas [la] pone en un candelero, para que los que entran, vean la luz.
17 Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada, ni [cosa] escondida que no haya de ser entendida, y de venir en manifiesto.
18 Mirád pues como ois; porque á cualquiera que tuviere, le será dado; y á cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado.
19 & Entónces vinieron á él su madre y hermanos, y no podian llegar á él por causa de la multitud.
20 Y le fué dado aviso, diciendo: Tu madre, y tus hermanos están fuera, que quieren verte.
21 El entónces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen.
22 & Y aconteció un dia que él entró en una nave con sus discípulos, y les dijo: Pasemos a la otra parte del lago; y se partieron.
23 Y navegando ellos, se durmió. Y descendió una tempestad de viento en el lago; y se llenaban [de agua], y peligraban.
24 Y llegándose á él, le despertaron, diciendo: Maestro, maestro, [que] perecemos. Y despertado él, riñó al viento y á la tempestad del agua, y cesaron; y fué hecha grande bonanza.
25 Y les dijo: )Dónde está vuestra fé? Y ellos temiendo, quedaron maravillados, diciendo los unos á los otros: )Quién es este, que aun á los vientos y al agua manda, y le obedecen?
26 & Y navegaron á la tierra de los Gadarenos, que está delante de Galilea.
27 Y saliendo él á tierra, le salió al encuentro de la ciudad un hombre que tenia demonios ya de mucho tiempo; y no llevaba vestido, ni moraba en casa, sino en los sepulcros.
28 El cual como vió á Jesus, exclamó, y postróse delante de él, y dijo á gran voz: )Qué tengo yo que ver contigo, Jesus, Hijo del Dios Altísimo? Ruégote que no me atormentes.
29 (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre; porque ya de muchos tiempos le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; mas rompiendo las prisiones era impelido del demonio por los desiertos.
30 Y le preguntó Jesus, diciendo: )Que nombre tienes? Y él dijo: Legion, porque muchos demonios habian entrado en él.
31 Y le rogaban que no les mandase que fuesen al abismo.
32 Y habia allí un hato de muchos puercos que pacian en el monte, y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejó.
33 Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos, y el hato de ellos se arrojó con impetuosidad por un despeñadero en el lago, y se ahogó.
34 Y los pastores, como vieron lo que habia acontecido, huyeron; y yendo, dieron aviso en la ciudad y por las heredades.
35 Y salieron á ver lo que habia acontecido, y vinieron á Jesus, y hallaron sentado al hombre, del cual habian salido los demonios, vestido, y en seso, á los piés de Jesus; y tuvieron temor.
36 Y les contaron los que lo habian visto, como habia sido sanado aquel endemoniado.
37 Entónces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos al derredor le rogaron, que se retirase de ellos; porque tenian gran temor. Y él subiendo en la nave se volvió.
38 Y aquel hombre, del cual hablan salido los demonios, le rogó para estar con él; mas Jesus le despidió, diciendo:
39 Vuélvete á tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fué, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas habia Jesus hecho con el.
40 & Y aconteció que volviendo Jesus, la multitud le recibió [con gozo;] porque todos le esperaban.
41 Y, he aquí, un varon llamado Jairo, el cual tambien era príncipe de la sinagoga, vino, y cayendo á los piés de Jesus, le rogaba que entrase en su casa;
42 Porque una hija única que tenia, como de doce años, se estaba muriendo. Y yendo, le apretaba la gente.
43 Y una mujer que tenia flujo de sangre ya hacia doce años, la cual habia gastado en médicos toda su hacienda, y de ninguno habia podido ser curada,
44 Llegándose por detras tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre.
45 Entónces Jesus dijo: )Quién [es] el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con él: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: )Quién [es] el que me ha tocado?
46 Y Jesus dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mí.
47 Entónces como la mujer vió que no se escondia, vino temblando, y postrándose delante de él, le declaró delante de todo el pueblo la causa porque le habia tocado, y como luego habia sido sana.
48 Y él le dijo: Confia, hija, tu fé te ha sanado: vé en paz.
49 Estando aun él hablando, vino uno [de casa] del príncipe de la sinagoga a decirle: Tu hija es muerta: no des trabajo al Maestro.
50 Y oyéndo[lo] Jesus, le respondió, diciendo: No temas: cree solamente, y será sana.
51 Y entrado en casa, no dejó entrar á nadie, sino á Pedro, y á Santiago, y á Juan, y al padre y á la madre de la jóven.
52 Y lloraban todos, y la plañian. Y él dijo: No lloreis: no es muerta, mas duerme.
53 Y hacian burla de él, sabiendo que estaba muerta.
54 Y él, echados todos fuera, y trabándola de la mano, clamó, diciendo: Jóven, levántate.
55 Entónces su espíritu volvió, y se levantó luego; y él mandó que le diesen de comer.
56 Y sus padres estaban fuera de sí: á los cuales él mandó, que á nadie dijesen lo que habia sido hecho.
CAPITULO 9.
Y JUNTANDO sus doce discípulos, les dió virtud y potestad sobre todos las demonios, y que sanasen enfermedades.
2 Y los envió á que predicasen el reino de Dios, y que sanasen los enfermos.
3 Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordones, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni tengais dos vestidos.
4 Y en cualquiera casa que entrareis, quedád allí, y salíd de allí.
5 Y todos los que no os recibieren, saliéndoos de aquella ciudad, aun el polvo sacudid de vuestros piés en testimonio contra ellos.
6 Y saliendo ellos, rodeaban por todas las aldeas anunciando el evangelio, y sanando por todas partes.
7 & Y oyó Heródes el tetrarca todas las cosas que hacia, y estaba en duda, porque decian algunos: Que Juan habia resucitado de los muertos;
8 Y otros: Que Elías habia aparecido; y otros: Que algun profeta de los antiguos habia resucitado.
9 Y dijo Heródes: A Juan yo le degollé: )quién pues será este, de quien yo oigo tales cosas? Y procuraba verle.
10 & Y vueltos los apóstoles, le contaron todas las cosas que habian hecho. Y tomándolos, se apartó aparte á un lugar desierto de la ciudad que se llama Betsaida.
11 [Lo cual] como las gentes entendieron, le siguieron, y él les recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanó á los que tenian necesidad de cura.
12 Y el dia habia comenzado á declinar; y llegándose los doce, le dijeron: Despide la multitud, para que yendo á las aldeas y heredades de al derredor, se alberguen y hallen viandas; porque aquí estamos en lugar desierto.
13 Y les dice: Dádles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos mas de cinco panes y dos peces, si no vamos nosotros á comprar viandas para toda esta gente.
14 Y eran como cinco mil hombres. Entónces dijo á sus discípulos: Hacédlos recostar por ranchos de cincuenta en cincuenta.
15 Y así lo hicieron; y recostáronse todos.
16 Y tomando los cinco panes y los dos peces, mirando al cielo los bendijo; y rompió, y dió á sus discípulos para que pusiesen delante de la multitud.
17 Y comieron todos, se hartaron; y alzaron lo que les sobró, los pedazos, doce esportones.
18 & Y aconteció, que estando él solo orando, estaban con él los discípulos, y les preguntó, diciendo. )Quién dicen las gentes que soy yo?
19 Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista, y otros: Elías; y otros, que algun profeta de los antiguos ha resucitado.
20 Y él les dijo: )Mas vosotros, quién decís que soy? Entónces respondiendo Simon Pedro, dijo: El Cristo de Dios.
21 Entónces él encomendándoles estrechamente, [les] mandó que á nadie dijesen esto,
22 Diciendo: Es menester que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y ser desechado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercero dia.
23 Y decia a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz cada dia, y sígame.
24 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, este la salvará.
25 Porque )qué aprovecha al hombre, si grangeare todo el mundo, y se pierda él á si mismo, ó corra peligro de sí?
26 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de este tal el Hijo del hombre se avergonzará, cuando vendrá en su gloria, y del Padre, y de los santos ángeles.
27 Y os digo de verdad, que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que vean el reino de Dios.
28 & Y aconteció que despues de estas palabras, como ocho dias, tomó á Pedro, y á Juan, y á Santiago, y subió á un monte á orar.
29 Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra; y su vestido blanco [y] resplandeciente.
30 Y, he aquí, dos varones que hablaban con él, los cuales eran Moises, y Elías,
31 Que aparecieron en gloria, y hablaban de su salida, la cual habia de cumplir en Jerusalem.
32 Y Pedro, y los que estaban con él, estaban cargados de sueño; y como despertaron, vieron su gloria, y a los dos varones que estaban con él.
33 Y aconteció, que apartándose ellos de él, Pedro dice á Jesus: Maestro, bien es que nos quedemos aquí; y hagamos tres cabañas, una para tí, y una para Moises, y una para Elías; no sabiendo lo que se decia.
34 Y estando él hablando esto, vino una nube que los hizo sombra; y tuvieron temor entrando ellos en la nube.
35 Y vino una voz de la nube, que decia: Este es mi Hijo amado, á él oid.
36 Y pasada aquella voz, Jesus fué hallado solo; y ellos callaron, y por aquellos dias no dijeron nada á nadie de lo que habian visto.
37 & Y aconteció el dia siguiente, que bajando ellos del monte, un gran gentío le salió al encuentro;
38 Y, he aquí, que un hombre de la multitud clamó, diciendo: Maestro, ruégote que veas á mi hijo, el único que tengo.
39 Y, he aquí, un espíritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza de modo que echa espuma, y apenas se aparta de él, quebrantándole.
40 Y rogué á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.
41 Y respondiendo Jesus dijo: (Oh generacion infiel y perversa! )hasta cuándo tengo de estar con vosotros, y os sufriré? Trae tu hijo acá.
42 Y como aun se acercaba, el demonio le derribó, y [le] despedazó, mas Jesus riñó al espíritu inmundo, y sanó al muchacho, y le volvió á su padre.
43 Y todos estaban fuera de sí de la grandeza de Dios. Y maravillándose todos de todas las cosas que hacia, dijo á sus discípulos:
44 & Ponéd vosotros en vuestros oidos estas palabras; porque ha de acontecer que el Hijo del hombre será entregado en manos de hombres.
45 Mas ellos no entendian esta palabra; y les era encubierta para que no la entendiesen, y temian de preguntarle de esta palabra.
46 & Entónces entraron en disputa, cuál de ellos seria el mayor.
47 Mas Jesus, viendo los pensamientos del corazon de ellos, tomó un niño, y le puso junto á sí,
48 Y les dice: Cualquiera que recibiere este niño en mi nombre, á mí recibe, y cualquiera que [me] recibiere á mí, recibe al que me envió; porque el que fuere el menor entre todos vosotros, este será el grande.
49 Entónces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos vista á uno que echaba fuera demonios en tu nombre, y se lo vedamos, porque no [te] sigue con nosotros.
50 Jesus le dijo: No [sé lo] vedéis, porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.
51 & Y aconteció [que] como se cumplió el tiempo en que habia de ser recibido arriba, él afirmó su rostro para ir á Jerusalem.
52 Y envió mensageros delante de sí, los cuales fueron y entraron en una ciudad de los Samaritanos, para aderezarle [allí].
53 Mas no le recibieron, porque su rostro era de hombre que iba á Jerusalem.
54 Y viendo [esto] sus discípulos, Santiago y Juan dijeron: Señor, )quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, y los consume, como tambien hizo Elías?
55 Entónces volviendo él les riñó, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois:
56 Porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las vidas de los hombres, sino para salvar[las]. Y se fueron a otra aldea.
57 & Y aconteció que yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, [yo] te seguiré donde quiera que fueres.
58 Y le dijo Jesus: Las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos nidos, mas el Hijo del hombre no tiene donde recline [su] cabeza.
59 Y dijo á otro: Sígueme. Y él dijo: Señor, déjame que primero vaya, y entierre á mi padre.
60 Y Jesus le dijo: Deja los muertos que entierren á sus muertos; mas tú vé, y anuncia el reino de Dios.
61 Entónces tambien dijo otro: Seguirte he, Señor: mas déjame que me despida primero de los que están en mi casa.
62 Y Jesus le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mirare atras, es apto para el reino de Dios.
CAPITULO 10.
Y DESPUES de estas cosas, señaló el Señor aun otros setenta, á los cuales envió de dos en dos, delante de su faz á toda ciudad y lugar á donde él habia de venir.
2 Y les decia: La mies á la verdad [es] mucha, mas los obreros pocos, por tanto rogád al Señor de la mies que envie obreros á su mies.
3 Andád, he aquí, yo os envio como á corderos en medio de lobos.
4 No llevéis bolsa, ni alforja, ni zapatos; y á nadie saludéis en el camino.
5 En cualquier casa donde entrareis, primeramente decíd: Paz [sea] á esta casa.
6 Y si hubiere allí algun hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá á vosotros.
7 Y posád en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque el obrero digno es de su salario. No [os] paséis de casa en casa.
8 Y en cualquier ciudad donde entrareis, y os recibieren, coméd lo que os pusieren delante;
9 Y sanád los enfermos que en ella hubiere, y decídles: Se ha allegado á vosotros el reino de Dios.
10 Mas en cualquier ciudad donde entrareis, y no os recibieren, saliendo por sus calles, decíd:
11 Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad sacudimos contra vosotros: esto empero sabéd que el reino de los cielos se ha allegado á vosotros.
12 Y os digo, que Sodoma tendrá más remision aquel dia, que aquella ciudad.
13 (Ay de tí, Corazin! (Ay de tí, Betsaida! que si en Tiro, y en Sidon se hubieran hecho las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya dias ha, que sentados en cilicio y ceniza, se hubieran arrepentido:
14 Por tanto Tiro y Sidon tendrán más remision que vosotras en el juicio.
15 Y tú, Capernaum, que hasta los cielos estás levantada, hasta los infiernos serás abajada.
16 El que á vosotros oye, á mi oye; y el que á vosotros desecha, a mí desecha; y el que á mí desecha, desecha al que me envió.
17 Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan por tu nombre.
18 Y les dijo: Yo veia á Satanas, como un rayo, que caia del cielo.
19 He aquí, [yo] os doy potestad de hollar sobre las serpientes, y sobre los escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo; y nada os dañará:
20 Empero no os regocijéis de esto, de que los espíritus se os sujeten; mas ántes regocijáos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.
21 & En aquella misma hora Jesus se alegró en espíritu, y dijo: Alábote, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas á los sabios y entendidos, y las has revelado á los pequeños: así, Padre, porque así te agradó.
22 Todas las cosas me son entregadas de mi Padre; y nadie sabe quién sea el Hijo, sino el Padre; ni quién sea el Padre, sino el Hijo, y [aquel] á quien el Hijo [le] quisiere revelar.
23 Y vuelto particularmente á [sus] discípulos, dijo: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis;
24 Porque os digo, que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no [lo] vieron; y oir lo que oís, y no [lo] oyeron.
25 & Y he aquí, [que] un doctor de la ley se levantó tentándole, y diciendo: Maestro, )haciendo qué cosa poseeré la vida eterna?
26 Y él le dijo: )Qué está escrito en la ley? )Cómo lees?
27 Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y á tu prójimo, como á tí mismo.
28 Y le dijo: Bien has respondido: haz esto, y vivirás.
29 Mas él, queriéndose justificar á si mismo, dijo á Jesus: )Y quién es mi prójimo?
30 Y respondiendo Jesus, dijo: Un hombre descendia, de Jerusalem á Jericó, y cayó entre ladrones; los cuales le despojaron, é hiriéndo[le], se fueron, dejándo[le] medio muerto.
31 Y aconteció, que descendió un sacerdote por el mismo camino; y viéndole, se pasó del un lado.
32 Y asimismo un Levita llegando cerca de aquel lugar, y mirándo[le], se pasó del un lado.
33 Y un Samaritano, que iba su camino, viniendo cerca de él, y viéndole, fué movido á misericordia
34 Y llegándose, le vendó las heridas, echándole [en ellas] aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, le llevó al meson, y cuidó de él.
35 Y al otro dia partiéndose, sacó dos denarios y [los] dió al mesonero, y le dijo: Cuida de él; y todo lo que de más gastares, yo cuando vuelva te lo pagaré.
36 )Quién, pues, de estos tres te parece que fué el prójimo de aquel que cayó entre ladrones?
37 Y él dijo: El que usó de misericordia con el. Entónces Jesus le dijo: Vé, y haz tú lo mismo.
38 & Y aconteció, que yendo, entró él en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa.