Reina Valera New Testament of the Bible 1865

Part 10

Chapter 10 4,352 words Public domain Markdown

37 Y [era] viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, en ayunos y oraciones sirviendo [á Dios] de noche y de dia.

38 Y esta sobreviniendo en la misma hora, juntamente daba alabanzas al Señor, y hablaba de él á todos los que esperaban la redencion en Jerusalem.

39 Mas como cumplieron todas las cosas segun la ley del Señor, se volvieron á Galilea, á su ciudad de Nazaret.

40 Y el niño crecia, y era confortado en espíritu, y henchíase de sabiduría, y la gracia de Dios era sobre él.

41 E iban sus padres todos los años á Jerusalem en la fiesta de la páscua.

42 & Y como fué de doce años, ellos subieron á Jerusalem conforme á la costumbre de la fiesta.

43 Y acabados los dias, volviendo ellos, se quedó el niño Jesus en Jerusalem, sin saber[lo] José y su madre.

44 Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un dia; y le buscaban entre los parientes, y entre los conocidos.

45 Y como no le hallasen, volvieron á Jerusalem, buscándole.

46 Y aconteció, que tres dias despues le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndoles, y preguntándoles.

47 Y todos los que le oian estaban fuera de sí por su entendimiento y respuestas.

48 Y como le vieron, se espantaron, y le dijo su madre Hijo, )por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.

49 Entónces [él] les dice: )Qué hay? )por qué me buscabais? )No sabiais que en los negocios que son de mi Padre me conviene estar?

50 Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.

51 & Y descendió con ellos y vino á Nazaret, y estaba sujeto á ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazon.

52 Y Jesus crecia en sabiduría, y en estatura, y en favor acerca de Dios y de los hombres.

CAPITULO 3.

Y EN el año quince del imperio de Tiberio César, siendo presidente de Judea Poncio Pilato, y Heródes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisania tetrarca de Abilina;

2 Siendo sumos sacerdotes Annas y Caifas, fué la palabra del Señor á Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

3 Y él vino en toda la tierra al derredor del Jordan, predicando el bautismo de arrepentimiento para remision de pecados;

4 Como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejád el camino del Señor, hacéd derechas sus sendas.

5 Todo valle se henchirá, y todo monte y collado se abajará; y lo torcido será enderezado, y los caminos ásperos allanados;

6 Y verá toda carne la salvacion de Dios.

7 Y decia á las multitudes que salian para ser bautizadas por él: Generacion de víboras, )quién os enseñó á huir de la ira que vendrá?

8 Hacéd, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis á decir en vosotros mismos: Por padre tenemos á Abraham; porque os digo, que puede Dios, aun de estas piedras, levantar hijos á Abraham.

9 Y ya tambien el hacha está puesta á la raiz de los árboles: todo árbol pues que no hace buen fruto, es talado, y echado en el fuego.

10 Y las multitudes le preguntaban, diciendo: )Pues, qué haremos?

11 Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos ropas, dé al que no tiene; y el que tiene alimentos, haga lo mismo.

12 Y vinieron tambien publicanos para ser bautizados, y le dijeron: )Maestro, qué haremos nosotros?

13 Y él les dijo: No demandéis más de lo que os está ordenado.

14 Y le preguntaron tambien los soldados, diciendo: Y nosotros, )qué haremos? Y les dice: No maltratéis á nadie, ni oprimáis, y sed contentos con vuestros salarios.

15 & Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, si él fuese el Cristo,

16 Respondió Juan, diciendo á todos: Yo, á la verdad, os bautizo con agua; mas viene uno que es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: él os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego.

17 Cuyo aventador [está] en su mano; y limpiará su era, y juntará el trigo en su alfolí; mas quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

18 Así que amonestando otras muchas cosas tambien, anunciaba el evangelio al pueblo.

19 Entónces Heródes el tetrarca, siendo reprendido por él á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano, y de todas las maldades que habia hecho Heródes,

20 Añadió tambien esto sobre todo, que encerró á Juan en la cárcel.

21 & Y aconteció, que como todo el pueblo fué bautizado, y Jesus tambien fuese bautizado, y orase, el cielo se abrió,

22 Y descendió el Espíritu Santo en forma corporal, como paloma, sobre él, y vino una voz del cielo que decia: Tú eres mi Hijo amado, en tí es mi placer.

23 & Y el mismo Jesus comenzaba á ser como de treinta años, siendo (como se creia,) hijo de José, que fué [hijo] de Helí,

24 Que fué de Mattat, que fué de Leví, que fué de Melqui, que fué de Janne, que fué de José,

25 Que fué de Mattatías,que fué de Amos, que fué de Naum, que fué de Esli, que fué de Nagge,

26 Que fué de Maat, que fué de Mattatías, que fué de Semeí, que fué de José, que fué de Judá,

27 Que fué de Joanna, que fué de Resa, que fué de Zorobabel, que fué de Salatiel, que fué de Neri,

28 Que fué de Melqui, que fué de Addi, que fué de Cosam, que fué de Elmodam, que fué de Er,

29 Que fué de José^, que fué de Eliezer, que fué de Jorim, que fué de Mattat, que fué de Leví,

30 Que fué de Simeon, que fué de Judá, que fué de José, que fué de Jonan, que fué de Eliacim,

31 Que fué de Melea, que fué de Menan, que fué de Mattata, que fué de Natan, que fué de David,

32 Que fué de Jessé, que fué de Obed, que fué de Booz, que fué de Salmon, que fué de Naason,

33 Que fué de Aminadab, que fué de Aram, que fué de Esrom, que fué de Fares, que fué de Judá,

34 Que fué de Jacob, que fué de Isaac, que fué de Abraham, que fué de Tara, que fué de Nacor,

35 Que fué de Saruc, que fué de Ragau, que fué de Faleg que fué de Jeber, que fué de Sala,

36 Que fué de Cainan, que fué de Arfajad, que fué de Sem, que fué de Noé, que fué de Lamec,

37 Que fué de Matusalen, que fué de Jenoc, que fué de Jared, que fué de Malaleel, que fué de Cainan.

38 Que fué de Henos, que fué de Set, que fué de Adam, que fué de Dios.

CAPITULO 4.

Y JESUS, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordan, y fué llevado por el Espíritu al desierto,

2 Por cuarenta dias, [y era] tentado del diablo. Y no comió cosa alguna en aquellos dias: los cuales pasados, despues tuvo hambre.

3 Entónces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí á esta piedra que se haga pan.

4 Y Jesus respondiéndole, dijo: Escrito está: Que no con pan solo vivirá el hombre, mas con toda palabra de Dios.

5 Y le llevó el diablo á un alto monte, y le mostró todos los reinos de la tierra habitada en un momento de tiempo.

6 Y le dijo el diablo: A tí te daré esta potestad toda, y la gloria de ellos; porque á mí es entregada, y á quien quiero la doy.

7 Tú, pues, si adorares delante de mí, serán todos tuyos.

8 Y respondiendo Jesus, le dijo: Quítate de delante de mí, Satanas, Porque escrito está: Al Señor Dios tuyo adorarás, y á él solo servirás.

9 Y le llevó á Jerusalem, y le puso sobre las almenas del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí abajo.

10 Porque escrito está: [Que] á sus ángeles te encomendará, para que te guarden;

11 Y [que] en [sus] manos te llevarán, porque nunca hieras tu pié en piedra.

12 Y respondiendo Jesus, le dijo: Dicho está: No tentarás al Señor tu Dios.

13 Y acabada toda la tentacion, el diablo se separó de él por algun tiempo.

14 & Y Jesus volvió en virtud del Espíritu á Galilea, y salió la fama de él por toda la tierra de al derredor.

15 Y él enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.

16 & Y vino á Nazaret, donde habia sido criado, y entró, conforme á su costumbre, el dia del sábado en la sinagoga, y se levantó á leer.

17 Y le fué dado el libro del profeta Isaías; y como desarrolló el libro, hallo el lugar donde estaba escrito:

18 El Espíritu del Señor [es] sobre mí, por cuanto me ha ungido; para dar buenas nuevas á los pobres me ha enviado: para sanar á los quebrantados de corazon; para publicar á los cautivos redencion, y á los ciegos vista; para poner en libertad á los oprimidos;

19 Para predicar el año agradable del Señor.

20 Y arrollando el libro, como [le] dió al ministro, se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga se clavaron en él.

21 Y comenzó á decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura en vuestros oidos.

22 Y todos le daban testimonio, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salian de su boca, y decian: )No es este el hijo de José?

23 Y les dijo: Sin duda me diréis este refran: Médico, cúrate á tí mismo: de tantas cosas que hemos oido haber sido hechas en Capernaum, haz tambien aquí en tu tierra.

24 Y dijo: De cierto os digo, que ningun profeta es acepto en su tierra.

25 En verdad os digo, [que] muchas viudas habia en Israel en los dias de Elías, cuando el cielo fué cerrado por tres años y seis meses, que hubo grande hambre en toda la tierra:

26 Mas á ninguna de ellas fué enviado Elías, sino á Sarepta de Sidon, á una mujer viuda.

27 Y muchos leprosos habia en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fué limpio, sino Naaman el Siro.

28 Entónces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas.

29 Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte, sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle.

30 Mas él, pasando por medio de ellos, se fué.

31 & Y descendió á Capernaum, ciudad de Galilea, y allí los enseñaba en los sábados.

32 Y estaban fuera de sí de su doctrina; porque su palabra era con potestad.

33 Y estaba en la sinagoga un hombre que tenia un espíritu de un demonio inmundo, el cual exclamó á gran voz,

34 Diciendo: Déjanos, )qué tenemos nosotros que ver contigo, Jesus Nazareno? )Has venido á destruirnos? Yo te conozco quién eres, [eres] el Santo de Dios.

35 Y Jesus le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él. Entónces el demonio, derribándole en medio, salió de él; y no le hizo daño alguno.

36 Y cayó espanto sobre todos, y hablaban unos á otros, diciendo: )Qué palabra [es] esta, que con autoridad y poder manda á los espíritus inmundos, y salen?

37 Y la fama de él se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la comarca.

38 & Y levantándose Jesus de la sinagoga, se entró en casa de Simon; y la suegra de Simon estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.

39 Y volviéndose hácia ella, riñó á la fiebre, y la fiebre la dejó, y ella levantándose luego, les sirvió.

40 Y poniéndose el sol, todos los que tenian enfermos de diversas enfermedades, los traian á él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

41 Y salian tambien demonios de muchos, dando voces, y diciendo: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios; mas [él] riñéndo[les] no los dejaba hablar, porque sabian que él era el Cristo.

42 Y siendo ya de dia salió, y se fué á un lugar desierto; y las gentes le buscaban, y vinieron hasta él; y le detenian para que no se apartase de ellos.

43 Y él les dijo: Tambien á otras ciudades es menester que yo anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto soy enviado.

44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea.

CAPITULO 5.

Y ACONTECIÓ, que estando él junto al lago de Genesaret, la multitud se derribaba sobre él por oir la palabra de Dios.

2 Y vió dos naves que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban [sus] redes.

3 Y entrando en una de estas naves, la cual era de Simon, le rogó que la desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la nave al pueblo.

4 & Y como cesó de hablar, dijo á Simon: Entra en alta mar, y echad vuestras redes para pescar.

5 Y respondiendo Simon, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red.

6 Y habiéndolo hecho, encerraron [tan] gran multitud de peces, que su red se rompia.

7 É hicieron señas á los compañeros que estaban en la otra nave, que, viniesen á ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas naves de tal manera que se anegaban.

8 [Lo cual] viendo Simon Pedro, se derribó á las rodillas de Jesus, diciendo: Sálte de conmigo, Señor, porque soy hombre pecador.

9 Porque temor le habia rodeado, y á todos los que estaban con él, á causa de la presa de los peces que habian tomado:

10 Y asimismo á Santiago y á Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simon. Y Jesus dijo á Simon: No temas: desde ahora tomarás hombres.

11 Y como llegaron á tierra las naves, dejándolo todo, le siguieron.

12 & Y aconteció que estando en una ciudad, he aquí, un hombre lleno de lepra, el cual viendo á Jesus, postrándose sobre el rostro le rogó, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.

13 Entónces extendiendo la mano le tocó, diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego la lepra se fué de él.

14 Y él le mandó que no lo dijese á nadie: Mas vé ([le dice],) muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moises, por testimonio á ellos.

15 Empero el hablar de él andaba tanto más; y se juntaban grandes multitudes á oir, y ser sanados por él de sus enfermedades.

16 Mas él se apartaba á los desiertos, y oraba.

17 & Y aconteció un dia, que él estaba enseñando, y Fariseos y doctores de la ley estaban sentados;^ los cuales habian venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea, y de Jerusalem; y la virtud del Señor estaba [allí] para sanarlos.

18 Y, he aquí, unos hombres, que traian en una cama un hombre que estaba paralítico; y buscaban [por donde] meterle, y poner[le] delante de él.

19 Y no hallando por donde meterle á causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con la cama en medio, delante de Jesus.

20 El cual, viendo la fé de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son perdonados.

21 Entónces los escribas y los Fariseos comenzaron á pensar, diciendo: )Quién es este que habla blasfemias? )Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios?

22 Jesus entónces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: )Qué pensáis en vuestros corazones?

23 )Cuál es más fácil; decir: Tus pecados te son perdonados; ó decir: Levántate, y anda?

24 Pues porque sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice al paralítico:) A tí digo: Levántate, toma tu cama; y véte á tu casa.

25 Y luego, él, levantándose en presencia de ellos, y tomando aquello en que estaba echado, se fué á su casa glorificando á Dios.

26 Y tomó espanto á todos, y glorificaban á Dios; y fueron llenos de temor, diciendo: Hemos visto maravillas hoy.

27 & Y despues de estas cosas salió; y vió á un publicano llamado Leví, sentado al banco de los tributos, y le dijo: Sígueme.

28 Y dejadas todas cosas, levantándose, le siguió.

29 É hizo Leví un gran banquete en su casa, y habia mucha compañía de publicanos, y de otros, los cuales estaban á la mesa con ellos.

30 Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus discípulos, diciendo: )Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?

31 Y respondiendo Jesus, les dijo: Los que están sanos no han menester médico, sino los que están enfermos.

32 No he venido á llamar á los justos, sino á los pecadores á arrepentimiento.

33 & Entónces ellos le dijeron: )Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces, y hacen oraciones, y asimismo los de los Fariseos; mas tus discípulos comen y beben?

34 Y él les dijo: )Podeis hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos?

35 Empero vendrán dias cuando el esposo les será quitado; entónces ayunarán en aquellos dias.

36 & Y les decia tambien una parábola: Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo: de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo.

37 Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos: de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán.

38 Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva.

39 Y ninguno que bebiere el viejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El viejo es mejor.

CAPITULO 6.

Y ACONTECIÓ que pasando él por entre los panes el segundo sábado despues del primero, sus discípulos arrancaban espigas, y comian, estregándo[las] entre las manos.

2 Y algunos de los Fariseos les dijeron: )Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los sábados?

3 Y respondiendo Jesus, les dijo: )Ni aun esto habéis leido, lo que hizo David cuando tuvo hambre, él, y los que con él estaban?

4 )Cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposicion, y comió, y dió tambien á los que estaban con él; los cuales no era lícito comer, sino á solos los sacerdotes?

5 Y les decia: El Hijo del hombre es Señor aun del sábado.

6 & Y aconteció tambien en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñó; y estaba allí un hombre que tenia la mano derecha seca.

7 Y le acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaria en sábado, por hallar de qué le acusasen.

8 Mas él sabia los pensamientos de ellos: y dijo al hombre que tenia la mano seca: Levántate, y pónte en medio. Y él levantándose se puso en pié.

9 Entónces Jesus les dice: Preguntaros he una cosa: )Es lícito en sábados hacer bien, ó hacer mal? )salvar la vida, ó matar?

10 Y mirándolos^ á todos en derredor, dice al hombre: Extiende tu mano; y él lo hizo así, y su mano fué restituida sana como la otra.

11 Y ellos fueron llenos de rabia, y hablaban los unos á los otros qué harian á Jesus.

12 & Y aconteció en aquellos dias, que fué á orar en un monte, y pasó la noche orando á Dios.

13 Y como fué de dia, llamó á sus discípulos; y escogió doce de ellos, los cuales tambien llamó Apóstoles:

14 A Simon, al cual tambien llamó Pedro, y á Andres su hermano, Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé,

15 Mateo y Tomas, y Santiago, [hijo] de Alfeo. y Simon, el que se llama Zelador,

16 Júdas [hermano] de Santiago, y Júdas Iscariote, que tambien fué el traidor.

17 & Y descendió con ellos, y se paró en un lugar llano; y la compañía de sus discípulos, y una grande multitud de pueblo de toda Judea, y de Jerusalem, y de la costa de Tiro y de Sidon, que habian venido á oirle, y para ser sanados de sus enfermedades;

18 Y [otros] que habian sido atormentados de espíritus inmundos; y eran sanos.

19 Y toda la multitud procuraba de tocarle; porque salia de él virtud, y sanaba á todos.

20 Y alzando él los ojos sobre sus discípulos, decia: Bienaventurados los pobres; porque vuestro es el reino de Dios.

21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque seréis hartos. Bienaventurados los que ahora lloráis; por que reiréis.

22 Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os apartaren [de sí], y [os] denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre.

23 Gozáos en aquel dia, y alegráos; porque, he aquí, vuestro galardon [es] grande en los cielos; porque así hacian sus padres á los profetas.

24 Mas (ay de vosotros ricos! porque tenéis vuestro consuelo.

25 (Ay de vosotros, los que estáis hartos! porque tendréis hambre. (Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.

26 (Ay de vosotros, cuando todos los hombros dijeren bien de vosotros! porque así hacian sus padres á los falsos profetas.

27 & Mas á vosotros los que oís, digo: Amád á vuestros enemigos: hacéd bien á los que os aborrecen.

28 Bendecíd á los que os maldicen; y orád por los que os calumnian.

29 Y al que te hiriere en [una] mejilla, dále tambien la otra; y del que te quitare la capa, no [le] impidas [llevar] el sayo tambien.

30 Y á cualquiera que te pidiere, dá, y al que tomare lo que [es] tuyo, no [se lo] vuelvas á pedir.

31 Y como queréis que os hagan los hombres, hacédles tambien vosotros así.

32 Porque si amáis á los que os aman, )qué gracias tendréis? porque tambien los pecadores aman á los que los aman.

33 Y si hiciereis bien á los que os hacen bien, )qué gracias tendréis? porque tambien los pecadores hacen lo mismo.

34 Y si prestareis [á aquellos] de quienes esperáis recibir, )qué gracias tendréis? porque tambien los pecadores prestan á los pecadores, para recibir otro tanto.

35 Amád pues á vuestros enemigos; y hacéd bien, y prestád, no esperando de ello nada; y será vuestro galardon grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno [aun] para con los ingratos y los malos.

36 Sed pues misericordiosos, como tambien vuestro Padre es misericordioso.

37 No juzguéis, y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonád, seréis perdonados:

38 Dad, y se os dará: medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida que midiereis, os será vuelto á medir.

39 Y les decia una parábola: )Puede el ciego guiar al ciego? )no caerán ambos en el hoyo?

40 El discípulo no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como su maestro, será perfecto.

41 )Y por qué miras la arista que [está] en el ojo de tu hermano, y la viga que [está] en tu propio ojo no consideras^?

42 )O cómo puedes decir á tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la arista que está en tu ojo, no mirando tú la viga que está en tu ojo? Hipócrita, echa fuera primero de tu ojo la viga, y entónces mirarás de echar fuera la arista que está en el ojo de tu hermano.

43 Porque no es buen árbol el que hace malos frutos; ni árbol malo el que hace buen fruto.

44 Porque cada árbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de las espinas, ni vendimian uvas de las zarzas.

45 El buen hombre del buen tesoro de su corazon saca lo bueno; y el mal hombre del mal tesoro de su corazon saca lo malo; porque de la abundancia del corazon habla la boca.

46 )Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que digo?

47 & Todo aquel que viene á mí, y oye mis palabras, y las hace, yo os enseñaré á quién es semejante.

48 Semejante es á un hombre que edificó una casa, que cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre roca; y habiendo avenida, el rio dió con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear; porque estaba fundada sobre roca.

49 Mas el que oye, y no hace, semejante es á un hombre que edificó su casa sobre tierra sin fundamento, en la cual el rio dió con ímpetu, y luego cayó; y fué grande la ruina de aquella casa.

CAPITULO 7.

Y COMO acabó todas sus palabras en oidos del pueblo, entró en Capernaum.

2 Y el siervo de un centurion estaba enfermo y se iba muriendo, al cual él tenia en estima.

3 Y como oyó de Jesus, envió á él los ancianos de los Judíos, rogándole que viniese y librase á su siervo.

4 Y viniendo ellos á Jesus rogáronle con diligencia, diciendole: Porque es digno de concederle esto:

5 Que ama nuestra nacion, y él nos edificó una sinagoga.

6 Y Jesus fué con ellos: mas como ya no estuviesen léjos de su casa, envió el centurion amigos á él, diciéndole: Señor, no tomes trabajo, que no soy digno de que entres debajo de mi tejado:

7 Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á tí; mas dí [tan solo] una palabra, y mi criado será sano.

8 Porque tambien yo soy [hombre] puesto en autoridad, que tengo debajo de mí soldados; y digo a este: Vé, y vá; y al otro: ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y [lo] hace.

9 Lo cual oyendo Jesus, se maravilló de él, y vuelto, dijo á las multitudes que le seguian: Os digo, [que] ni aun en Israel, he hallado tanta fé.

10 Y vueltos á casa los que habian sido enviados, hallaron sano al siervo que habia estado enfermo.

11 & Y aconteció despues, que él iba á la ciudad que se llama Nain, é iban con el muchos de sus discípulos, y gran compañía.

12 Y como llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí, que sacaban un difunto, unigénito de su madre, la cual tambien era viuda; y habia con ella mucha gente de la ciudad.

13 Y como el Señor la vió, fué movido á misericordia de ella, y le dice: No llores.