Reina Valera New Testament of the Bible 1862
Part 9
58 Nosotros le hemos oido decir: Yo derribaré este templo, que es hecho de mano, y en tres dias edificaré otro hecho sin mano.
59 Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos.
60 Entónces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó á Jesus diciendo: ¿No respondes algo? ¿Qué atestiguan estos contra tí?
61 Mas él callaba, y nada respondia. El sumo sacerdote le volvió á preguntar, y le dice: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?
62 Y Jesus le dijo: Yo soy: y veréis al Hijo del hombre sentado á la diestra de la potencia [de Dios,] y viniendo en las nubes del cielo.
63 Entónces el sumo sacerdote rasgando sus vestidos, dijo: ¿Qué más tenemos necesidad de testigos?
64 Oido habeis la blasfemia: ¿Qué os parece? Y ellos todos le condenaron ser culpado de muerte.
65 Y algunos comenzaron á escupir en él, y cubrir su rostro, y á darle bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los servidores le herian de bofetadas.
66 Y estando Pedro abajo, en el atrio, vino una de las criadas del sumo sacerdote;
67 Y como vió á Pedro que se calentaba, mirándole, dice: Y tú con Jesus el Nazareno estabas.
68 Mas el negó diciendo: No [le] conozco, ni sé lo que dices. Y se salió fuera á la entrada; y cantó el gallo.
69 Y la criada viéndole otra vez, comenzó á decir á los que estaban allí: Este es de ellos.
70 Mas él negó otra vez. Y poco despues, los que estaban allí dijeron otra vez á Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres Galiléo, y tu habla es semejante.
71 Y él comenzó á maldecirse, y á jurar: No conozco á este hombre de quien hablais.
72 Y el gallo cantó la segunda vez: y Pedro se acordó de las palabras que Jesus le habia dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces: y pensando [en esto], lloraba.
CAPITULO 15.
1 LUEGO por la mañana, habiendo tenido consejo los príncipes de los sacerdotes con los ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, llevaron á Jesus atado, y [le] entregaron á Pilato.
2 Y Pilato le preguntó: ¿Eres tú el rey de los Judíos? Y respondiendo él, le dijo: Tú [lo] dices.
3 Y los príncipes de los sacerdotes le acusaban mucho.
4 Y le pregunto otra vez Pilato, diciendo: ¿No respondes algo? Mira de cuántas cosas te acusan.
5 Mas Jesus ni aun con eso respondió, de modo que Pilato se maravillaba.
6 Empero en el dia de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen.
7 Y habia uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motin, que habian hecho muerte en una revuelta.
8 Y viniendo la multitud, comenzó á pedir [hiciese] como siempre les habia hecho.
9 Y Pilato les respondió, diciendo: ¿Quereis que os suelte al Rey de los Judíos,
10 Porque conocia que por envidia le habian entregado los príncipes de los sacerdotes.
11 Mas los príncipes de los sacerdotes incitaron á la multitud, que les soltase ántes á Barrabás.
12 Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: ¿Qué pues quereis que haga del que llamais Rey de los Judíos?
13 Y ellos volvieron á dar voces: Crucificale.
14 Mas Pilato les decia: ¿Pues qué mal ha hecho? Y ellos daban más voces: Crucificale.
15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó á Barrabás, y entregó á Jesus, despues de azotarle, para que fuese crucificado.
16 Entónces los soldados le llevaron dentro á la sala, es á saber, al pretorio y convocan toda la cohorte.
17 Y le visten de púrpura; y poniéndole una corona tejida de espinas,
18 Comenzaron luego a saludarle: Salve, rey de los Judíos.
19 Y le herian en la cabeza con una caña, y escupian en él, y le adoraban hincadas las rodillas.
20 Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la [ropa de] púrpura y le vistieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.
21 Y cargaron á uno que pasaba, (Simon Cirenéo, padre de Alejandro y de Rufo, que venia del campo) para que llevase su cruz.
22 Y le llevan al lugar de Gólgotha, que declarado, quiere decir: Lugar de la Calavera.
23 Y le dieron á beber vino mezclado con mirra: mas él no lo tomó.
24 Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos echando suertes sobre ellos, que llevaria cada uno.
25 Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.
26 Y el título escrito de su causa era; EL REY DE LOS JUDÍOS.
27 Y crucificaron con él dos ladrones uno á su derecha, y otro á su izquierda.
28 Y se cumplió la escritura que dice: Y con los inicuos fué contado.
29 Y los que pasaban, le denostaban meneando sus cabezas, y diciendo: Ah, tú que derribas el templo de Dios, y en tres dias lo edificas,
30 Sálvate á tí mismo, y desciende de la cruz.
31 Y de esta manera tambien los príncipes de los sacerdotes escarneciendo decian unos á otros, con los escribas á otros salvó, á sí mismo no se puede salvar.
32 El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz para que veamos y creamos. Tambien los que estaban crucificados con él le denostaban.
33 Y cuando vino la hora de sexta fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de none.
34 Y á la hora de nona exclamó Jesus á gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lamma sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mio, Dios mio, ¿por qué me has desamparado?
35 Y oyéndole unos de los que estaban [allí,] decian: Hé aquí, llama á Elías.
36 Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dió á beber, diciendo: Dejad veamos si vendrá Elías á quitarle.
37 Mas Jesus, dando una grande voz, espiró.
38 Entónces el velo del templo se rasgó en dos de alto á bajo.
39 Y el centurion, que estaba delante de él, viendo que habia espirado así clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.
40 Y tambien estaban [algunas] mujeres mirando de léjos; entre las cuales estaban* María Magdalena, y María la madre de Jacobo el menor, y de Josés, y Salomé;
41 Las cuales, estando aun él en Galiléa, le habian seguido, y le servian; y otras muchas que juntamente con él habian subido á Jerusalem.
42 Y cuando fué la tarde, porque era la preparacion, es decir, la víspera del Sábado,
43 José de Arimatéa, senador noble, que tambien esperaba el reino de Dios, vino y osadamente entró á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesus.
44 Y Pilato se maravilló que ya fuese muerto; y haciendo venir al centurion, preguntóle si era ya muerto.
45 Y enterado del centurion, dió el cuerpo á José:
46 El cual compró una sábana, y quitándole, le envolvió en la sábana, y le puso en un sepulcro que estaba cavado en una peña; y revolvió una piedra á la puerta del sepulcro.
47 Y María Magdalena, y María [madre] de Josés, miraban donde era puesto.
CAPITULO 16.
1 Y COMO pasó el Sábado, María Magdalena, y María [madre] de Jacobo, y Salome, compraron [drogas] aromáticas, para venir á ungirle.
2 Y muy de mañana, el primer [dia] de la semana, vienen al sepulcro, [ya] salido el sol.
3 Y decian entre sí: ¿Quién nos revolverá la piedra de la puerta del sepulcro?
4 Y como miraron, ven la piedra revuelta; que era muy grande.
5 Y entrados en el sepulcro, vieron un mancebo sentado al lado derecho, cubierto de una ropa larga blanca: y se espantaron.
6 Mas él les dice: No os asusteis: buscais á Jesus Nazareno, el que fué crucificado: resucitado ha; no está aquí: hé aquí el lugar en donde le pusieron.
7 Mas id, decid á sus discípulos, y á Pedro, que él va ántes que vosotros á Galiléa: allí le veréis, como os dijo.
8 Y ellas se fueron huyendo del sepulcro: porque las habia tomado temblor y espanto; ni decian nada á nadie, porque tenian miedo.
9 Mas como Jesus resucito por la mañana, el primer [dia] de la semana, apareció primeramente á María Magdalena de la cual habia echado siete demonios.
10 Yendo ella, lo hizo saber á los que habian estado con él, [que estaban] tristes y llorando.
11 Y ellos como oyeron que vivia, y que habia sido visto de ella, no [lo] creyeron.
12 Mas despues apareció en otra forma á dos de ellos que iban caminando, yendo al campo.
13 Y ellos fueron y lo hicieron saber á los otros; y ni aun á ellos creyeron.
14 Finalmente se apareció á los once mismos, estando sentados á la mesa, y censuróles su incredulidad, y dureza de corazon, que no hubiesen creido á los que le habian visto resucitado.
15 Y les dijo: Id por todo el mundo; predicad el Evangelio á toda criatura.
16 El que creyere, y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.
17 Y estas* señales seguirán á los que creyeren: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas;
18 Quitarán serpientes: y si bebieren cosa mortífera, no les dañará: sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
19 Y el Señor, despues que les habló fué recibido arriba en el cielo, y sentóse á la diestra de Dios.
20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el Señor, y confirmando la palabra con las señales que se seguian.
EL SANTO EVANGELIO
DE
NUESTRO SEÑOR JESU-CRISTO SEGUN
SAN LUCAS.
CAPITULO 1.
1 HABIENDO muchos tentado á poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas,
2 Como nos [lo] enseñaron los que desde el principio [lo] vieron por sus ojos, y fueron ministros de la palabra;
3 Me ha parecido tambien [á mí,] despues de haber entendido todas las cosas desde el principio con diligencia, escribírte[las] por órden, oh muy buen Teófilo.
4 Para que conozcas la verdad de las cosas, en las cuales has sido enseñado.
5 HUBO en los dias de Heródes rey de Judéa, un sacerdote llamado Zacarías, de la suerte de Abías; y su mujer, de las hijas de Aaron, llamada Elisabet.
6 Y eran ambos justos delante de Dios, andando sin reprension en todos los mandamientos y estatutos del Señor.
7 Y no tenian hijo: porque Elisabet era estéril, y ambos eran avanzados en dias.
8 Y aconteció que ejerciendo Zacarías el sacerdocio delante de Dios por el orden de su vez,
9 Conforme á la costumbre del sacerdocio, salió en suerte á poner incienso, entrando en el templo del Señor.
10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando á la hora del incienso.
11 Y se le apareció el ángel del Señor puesto en pié á la derecha del altar del incienso.
12 Y se turbó Zacarías viéndole, y cayó temor sobre él.
13 Mas el ángel le dijo: Zacarías, no temas; porque tu oracion ha sido oida; y tu mujer Elisabet te parirá un hijo, y llamarás su nombre Juan.
14 Y tendrás gozo y alegria, y muchos se gozarán de su nacimiento.
15 Porque será grande delante de Dios; y no beberá vino ni sidra; y será lleno del Espíritu Santo aun desde el seno de su madre.
16 Y á muchos de los hijos de Israel convertirá al Señor Dios de ellos.
17 Porque él ira delante de él con el espíritu y virtud de Elías para convertir los corazones de los padres á los hijos, y los rebeldes á la prudencia de los justos, para aparejar al Señor un pueblo apercibido.
18 Y dijo Zacarías al ángel: ¿En qué conoceré esto? porque yo soy viejo, y mi mujer avanzada en dias.
19 Y respondiendo el ángel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado á hablarte, y á darte estas buenas nuevas.
20 Y hé aquí estarás mudo, y no podrás hablar, hasta el dia que esto sea hecho; por cuanto no creiste á mis palabras, las cuales se cumplirán á su tiempo.
21 Y el pueblo estaba esperando á Zacarías, y se maravillaban de que él se detuviese en el templo.
22 Y saliendo, no les podia hablar; y entendieron que habia visto vision en el templo: y él les hablaba por señas, y quedo mudo.
23 Y fué, que cumplidos los dias de su oficio, se vino á su casa.
21 Y despues de aquellos dias concibió su mujer Elisabet, y se encubrió por cinco meses, diciendo:
25 Porque el Señor me ha hecho así en los dias en que miró para quitar mi afrenta entre los hombres.
26 Y al sexto mes el ángel Gabriel fué enviado de Dios á [una] ciudad de Galiléa llamada Nazaret,
27 A una vírgen desposada con un varon que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la vírgen [era] María.
28 Y entrando el ángel adonde estaba, dijo ¡Salve, muy favorecida! el Señor [es] contigo: bendita tú entre las mujeres.
29 Mas ella cuando le vió, se turbó de sus palabras, y pensaba qué salutacion fuese esta.
30 Entónces el ángel le dijo: María no temas, porque has hallado gracia cerca de Dios.
31 Y hé aquí que concebirás en tu seno, y parirás un hijo, y llamarás su nombre JESUS.
32 Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y le dará el Señor Dios el trono de David su padre.
33 Y reinará en la casa de Jacob por siempre; y de su reino no habrá fin.
34 Entónces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? porque no conozco varon.
35 Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre tí, y la virtud del Altísimo te hará sombra: por lo cual tambien lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.
36 Y hé aquí, Elisabet tu parienta, tambien ella ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes á ella que es llamada la estéril:
37 Porque ninguna cosa es imposible para Dios.
38 Entónces María dijo: Hé aquí la criada del Señor; hágase á mí conforme á tu palabra. Y el ángel partió de ella.
39 En aquellos dias levantándose María, fué á la montaña con priesa, á una ciudad de Judá,
40 Y entró en casa de Zacarías, y saludó á Elisabet.
41 Y aconteció, que como oyó Elisabet la salutacion de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabet fué llena de Espíritu Santo,
42 Y exclamó á gran voz, y dijo: Bendita tu entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre.
43 ¿Y de donde esto á mí, que la madre de mi Señor venga á mí?
44 Porque hé aquí, que como llegó la voz de tu salutacion á mis oidos, la criatura saltó de alegria en mi vientre.
45 Y bienaventurada la que creyó porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas [de parte] del Señor.
46 Entónces María dijo: Engrandece mi alma al Señor;
41 Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador.
48 Porque ha mirado á la bajeza de su criada: porque hé aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.
49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso: y santo [es] su nombre.
50 Y su misericordia de generacion á generacion á los que le temen.
51 Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios del pensamiento de su corazon.
52 Quitó los poderosos de los tronos, y levantó á los humildes.
53 A los hambrientos hinchió de bienes; y á los ricos envió vacíos.
54 Recibió á Israel su siervo, acordándose de la misericordia.
55 Como habló á nuestros padres, á Abraham y a su simiente para siempre.
56 Y se quedó María con ella como tres meses: despues se volvió á su casa.
57 Y á Elisabet se le cumplió el tiempo de parir, y parió un hijo.
58 Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios habia hecho con ella grande misericordia, y se alegraron con ella.
59 Y aconteció, que al octavo dia vinieron para circuncidar al niño, y le llamaban del nombre de su padre, Zacarías.
60 Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan será llamado.
61 Y le dijeron: ¿Por qué? nadie hay en tu parentela que se llama de este nombre.
62 Y hablaron por señas á su padre como le queria llamar.
63 Y demandando la tablilla, escribió, diciendo: Juan es su nombre. Y todos se maravillaron.
64 Y luego fué abierta su boca, y su lengua, y habló bendiciendo á Dios.
65 Y fué un temor sobre todos los vecinos de ellos; y en todas las montañas de Judéa fueron divulgadas todas estas cosas.
66 Y todos los que [las] oian, [las] conservaban en su corazon, diciendo: ¿Quién será este niño? Y la mano del Señor estaba con él.
67 Y Zacarías su padre fué lleno de Espíritu Santo, y profetizó, diciendo:
68 Bendito el Señor Dios de Israel que ha visitado y hecho redencion á su pueblo.
69 Y nos alzó un cuerno de salvacion en la casa de David su siervo,
70 Como habló por boca de sus santos profetas, que fueron desde el principio:
71 Salvacion de nuestros enemigos, y de mano de todos los que nos aborrecieron;
72 Para hacer misericordia con nuestros padres, y acordándose de su santo pacto;
73 Del juramento que juró á Abraham nuestro padre, que nos habia de dar,
74 Que sin temor librados de nuestros enemigos, le serviríamos
75 En santidad y justicia delante de él, todos los dias nuestros.
76 Y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado: porque irás ante la faz del Señor, para aparejar sus caminos,
77 Dando conocimiento de salud á su pueblo, para remision de sus pecados,
78 Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visitó de lo alto el Oriente,
79 Para dar luz á los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros piés por camino de paz.
80 Y el niño crecia, y se fortalecia en espíritu; y estuvo en los desiertos hasta el dia que se mostró á Israel.
CAPITULO 2.
1 Y ACONTECIÓ en aquellos dias, que salió edicto de parte de Augusto César, que toda la tierra fuese empadronada.
2 Este empadronamiento primero fué hecho, siendo Cirenio gobernador de la Siria.
3 E iban todos para ser empadronados, cada uno á su ciudad.
4 Y subió José de Galiléa, de la ciudad de Nazaret, á Judéa, á la ciudad de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de David,
5 Para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba en cinta.
6 Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los dias en que ella habia de parir.
7 Y parió á su hijo primogénito, y le envolvió en pañales, y acostóle en un pesebre; porque no habia lugar para ellos en el meson.
8 Y habia pastores en la misma tierra, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su ganado.
9 Y hé aquí el ángel del Señor vino sobre ellos, y la claridad de Dios los cerco de resplandor; y tuvieron gran temor.
10 Mas el ángel les dijo: No temais, porque hé aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
11 Que os ha nacido hoy en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.
12 Y esto os [será por] señal: hallaréis al Niño envuelto en pañales, echado en un pesebre.
13 Y repentinamente fué con el ángel una multitud de los ejércitos celestiales, que alababan á Dios, y decian:
14 Gloria en las alturas á Dios, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres.
15 Y aconteció, que como los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores dijeron los unos á los otros: Pasemos, pues, hasta Bethlehem, y veamos esto que ha sucedido, [y] que el Señor nos ha manifestado.
16 Y vinieron apriesa, y hallaron á María, y á José, y al Niño acostado en el pesebre.
17 Y viéndo[le] hicieron notorio lo que les habia sido dicho del Niño.
18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decian.
19 Mas María guardaba todas estas cosas confiriéndo[las] en su corazon.
20 Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las cosas que habian oido y visto, como les habia sido dicho.
21 Y pasados los ocho dias para circuncidar al Niño, llamaron su nombre Jesus, el cual [le] fué puesto por el ángel ántes que él fuese concebido en el vientre.
22 Y como se cumplieron los dias de la purificacion de ella, conforme á la ley de Moisés, le trajeron á Jerusalem para presentar[le] al Señor;
23 (Como está escrito en la ley del Señor: Todo varon que abriere la matriz, será llamado santo al Señor:)
24 Y para dar la ofrenda, conforme á lo que está dicho en la ley del Señor, un por de tórtolas, ó dos palominos.
25 Y hé aquí, habia un hombre en Jerusalem, llamado Simeon, y este hombre, justo y pio, esperaba la consolacion de Israel; y el Espíritu Santo era sobre él.
26 Y habia recibido respuesta del Espíritu Santo, que no veria la muerte ántes que viese al Cristo del Señor.
27 Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al Niño Jesus sus padres en el templo para hacer por él conforme á la costumbre de la ley,
28 Entónces él le tomó en sus brazos, y bendijo á Dios, y dijo:
29 Ahora despides, Señor, á tu siervo, conforme á tu palabra, en paz:
30 Porque han visto mis ojos tu Salvacion,
31 La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;
32 Luz para ser revelada á los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel.
33 Y José y su madre estaban maravillados de las cosas que se decian de él.
34 Y los bendijo Simeon, y dijo á su madre María: Hé aquí que este es puesto para caida y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal á la que será contradicho:
35 Y una espada traspasará tu alma de tí misma, para que sean manifestados los pensamientos de muchos corazones.
36 Estaba tambien [allí] Ana, profetisa hija de Fanuel, de la tribu de Aser; la cual habia venido en grande edad, y habia vivido con su marido siete años desde su virginidad:
37 Y [era] viuda de hasta ochenta y cuatro años, que no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de dia con ayunos y oraciones.
38 Y esta sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Señor y hablaba de él á todos los que esperaban la redencion en Jerusalem.
39 Mas como cumplieron todas las cosas segun la ley del Señor, se volvieron á Galiléa, á su ciudad de Nazaret.
40 Y el Niño crecia, y fortalecíase, y se henchia de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.
41 E iban sus padres todos los años á Jerusalem en la fiesta de la Pascua.
42 Y cuando fué de doce años, subieron ellos á Jerusalem conforme á la costumbre del dia de la fiesta.
43 Y acabados los dias, volviendo ellos se quedó el Niño Jesus en Jerusalem sin saberlo José y su madre.
44 Y pensando que estaba en la compañía, anduvieron camino de un dia, y le buscaban entre los parientes y entre los conocidos.
45 Mas como no le hallasen, volvieron á Jerusalem buscándole.
46 Y aconteció, que tres dias despues le hallaron en el templo sentado en medio de los doctores, oyéndoles y preguntándoles.
47 Y todos los que le oian, se pasmaban de su entendimiento y de sus respuestas.
48 Y cuando le vieron, se maravillaron; y díjole su madre: Hijo ¿por qué nos has hecho así? Hé aquí tu padre y yo te hemos buscado con dolor.
49 Entónces [él] les dice: ¿Que hay? ¿Por qué me buscabais? ¿No sabiais que en los negocios de mi Padre me conviene estar?
50 Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.
51 Y descendió con ellos, y vino á Nazaret, y estaba sujeto á ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazon.
52 Y Jesus crecia en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.
CAPITULO 3.
1 Y EN el año quince del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judéa Poncio Pilato, y Heródes tetrarca de Galiléa, y su hermano Felipe tetrarca de Ituréa y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia,
2 Siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra del Señor sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
3 Y él vino por toda la tierra alrededor del Jordan, predicando el bautismo de arrepentimiento para la remision de pecados;
4 Como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías que dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, haced derechas sus sendas.
5 Todo valle se henchirá, y bajaráse todo monte y collado; y los [caminos] torcidos serán enderezados, y los caminos ásperos allanados;
6 Y verá toda carne la salvacion de Dios.
7 Y decia á las gentes que salian para ser bautizados de él: Oh generacion de víboras, ¿quién os enseñó á huir de la ira que vendrá?
8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comenceis á decir en vosotros mismos: Tenemos á Abraham por padre: porque os digo que puede Dios, aun de estas piedras, levantar hijos á Abraham.
9 Y ya tambien el hacha está puesta á la raiz de los árboles: todo árbol pues que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego.
10 Y las gentes le preguntaban, diciendo: ¿Pues qué haremos?
11 Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos túnicas, dé al que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.
12 Y vinieron tambien publicanos para ser bautizados, y le dijeron: ¿Maestro, qué harémos?
13 Y él les dijo: No exijais mas de lo que os está ordenado.
14 Y le preguntaron tambien los soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué harémos? Y les dice: No hagais extorsion á nadie, ni calumnieis; y contentáos con vuestras pagas.