Reina Valera New Testament of the Bible 1862
Part 8
19 Los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso testimonio: No defraudes: Honra á tu padre y á tu madre.
20 El entónces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad.
21 Entónces Jesus mirándole, amólo, y díjole: Una cosa te falta; ve, vende todo lo que tienes, y dá á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo: y ven, sígueme tomando tu cruz.
22 Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenia muchas posesiones.
23 Entónces Jesus mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán dificilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
24 Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesus respondiendo les volvió á decir: ¡Hijos, cuán difícil es entrar en el reino de Dios los que confian en las riquezas,
25 Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.
26 Y ellos se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse?
27 Entónces Jesus mirándolos, dice: Para los hombres, [es] imposible; mas para Dios, no: porque todas cosas son posibles para Dios.
28 Entónces Pedro comenzó á decirle: Hé aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.
29 Y respondiendo Jesus, dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó heredades, por causa de mí y del Evangelio,
30 Que no reciba cien tantos, ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.
31 Empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.
32 Y estaban en el camino subiendo á Jerusalem; y Jesus iba delante de ellos, Y se espantaban y le seguian con miedo: entónces volviendo á tomar á los doce [aparte], les comenzó á decir las cosas que le habian de acontecer:
33 Hé aquí subimos á Jerusalem; y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le entregarán á los Gentiles:
34 Y le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer dia resucitará.
35 Entónces Jacobo y Juan, hijos de Zebedéo, se llegaron á él, diciendo: Maestro, queriamos que nos hagas lo que pidiéremos.
36 Y él les dijo: ¿Qué quereis que os haga?
37 Y ellos le dijeron: Dános que en tu gloria nos sentemos el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra.
38 Entónces Jesus les dijo: No sabeis lo que pedis. ¿Podeis beber del vaso que yo bebo, ó ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?
39 Y ellos le dijeron: Podemos: y Jesus les dijo: á la verdad del vaso que yo bebo, bebereis; y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados:
40 Mas que os senteis á mi diestra, y á mi siniestra, no es mio darlo, sino á los que está aparejado.
41 Y como [lo] oyeron los diez, comenzaron á enojarse de Jacobo y de Juan.
42 Mas Jesus llamándoles, les dice: Sabeis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas; y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad.
43 Mas no será así entre vosotros; ántes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor:
44 Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos.
45 Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos.
46 Entónces vienen á Jericó: y saliendo él de Jericó, y sus discípulos, y una gran compañía, Bartiméo el ciego, hijo de Timéo, estaba sentado junto al camino mendigando.
47 Y oyendo que era Jesus el Nazareno, comenzó á dar voces, y decir: Jesus, hijo de David, ten misericordia de mí.
48 Y muchos le reñian, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí.
49 Entonces Jesus parándose, mandó llamarle: y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza; levantate, [que] te llama.
50 El entónces echando su capa, se levantó, y vino á Jesus.
51 Y respondiendo Jesus le dice: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dice: Maestro, que cobre la vista.
52 Y Jesus le dijo: Vé; tu fé te ha salvado. Y luego cobró la vista y seguia á Jesus en el camino.
CAPITULO 11.
1 Y COMO fueron cerca de Jerusalem, de Bethfagé, y de Bethania al monte de las Olivas, envia á dos de sus discípulos,
2 Y les dice: Id al lugar que [está] delante de vosotros, y luego entrados en él, hallareís un pollino atado, sobre el cual ningun hombre ha subido; desatadle, y traedle.
3 Y si alguien os dijere: ¿Por qué haceis eso? Decid que el Señor lo ha menester; y luego le enviará acá.
4 Y fueron, y hallaron el pollino atado á la puerta fuera, entre dos caminos, y le desataron.
5 Y unos de los que estaban allí, les dijeron: ¿Qué haceis desatando el pollino?
6 Ellos entónces les dijeron como Jesus habia mandado: y los dejaron.
7 Y trajeron el pollino á Jesus, y echaron sobre él sus vestidos, y se sentó sobre él.
8 Y muchos tendian sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los árboles, y [las] tendian por el camino.
9 Y los que iban delante, y los que iban detrás, daban voces diciendo: ¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor.
10 Bendito el reino de nuestro padre David, que viene en el nombre del Señor: ¡Hosanna en las alturas!
11 Y entró Jesus en Jerusalem, y en el templo: y habiendo mirado alrededor todas las cosas, y siendo ya tarde, salióse á Bethania con los doce.
12 Y el dia siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre.
13 Y viendo de léjos una higuera, que tenia hojas, se acercó, si quizás hallaria en ella algo: y como vino á ella, nada halló sino hojas; porque no era tiempo de higos.
14 Entónces Jesus respondiendo, dijo á la higuera: Nunca más coma nadie fruto de tí para siempre. Y [esto] oyeron sus discípulos.
15 Vienen pues á Jerusalem; y entrando Jesus en el templo, comenzó á echar fuera á los que vendian y compraban en el templo, y trastornó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendian palomas:
16 Y no consentia que alguien llevase vaso por el templo.
17 Y les enseñaba diciendo: ¿No está escrito que mi casa, casa de oracion será llamada por todas las gentes? mas vosotros la habeis hecho cueva de ladrones.
18 Y lo oyeron los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban cómo le matarian; porque le tenian miedo, por cuanto todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina.
19 Mas como fué tarde, Jesus salió de la ciudad.
20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se habia secado desde las raices.
21 Entónces Pedro acordándose, le dice: Maestro, hé aquí la higuera que maldijiste, se ha secado.
22 Y respondiendo Jesus les dice: Tened fé de Dios.
23 Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y échate en la mar; y no dudare en su corazon, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho.
24 Por tanto os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que [lo] recibiréis y os vendrá.
25 Y cuando estuviereis orando, perdonad, si teneis algo contra alguno; para que vuestro Padre que [está] en los cielos, os perdone tambien á vosotros vuestras ofensas.
26 Porque si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que [está] en los cielos, os perdonara vuestras ofensas.
27 Y volvieron á Jerusalem: y andando él por el templo, vienen á él los príncipes de los sacerdotes y los escribas, y los ancianos,
28 Y le dicen: ¿Con qué facultad haces estas cosas? ¿y quién te ha dado esta facultad para hacer estas cosas?
29 Y Jesus, respondiendo entónces, les dice: Os preguntaré tambien yo una palabra: y respondedme, y os diré con que facultad hago estas cosas.
30 El bautismo de Juan ¿era del cielo ó de los hombres? Respondedme.
31 Entónces ellos pensaron dentro de sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo, dirá: ¿Por qué pues no le creisteis?
32 Y si dijéremos: De los hombres, tememos al pueblo: porque todos juzgaban de Juan, que verdaderamente era profeta.
33 Y respondiendo, dicen á Jesus: No sabemos. Entónces respondiendo Jesus, les dice: Tampoco yo os diré con qué facultad hago estas cosas.
CAPITULO 12.
1 Y COMENZÓ á hablarles por parábolas: Plantó un hombre una viña, y la cercó con seto, y cavó un lagar, y edificó una torre, y la arrendó á labradores, y se partió léjos.
2 Y envió un siervo á los labradores, al tiempo, para que tomase de los labradores del fruto de la viña:
3 Mas ellos, tomándole, le hirieron y le enviaron vacío.
4 Y volvió á enviarles otro siervo, mas [ellos] apedreándole, le hirieron en la cabeza, y volvieron á enviarle afrentado.
5 Y volvió á enviar otro, y á aquel mataron; y á otros muchos, hiriendo á unos y matando á otros.
6 Teniendo pues aun un hijo suyo amado, enviólo tambien á ellos el postrero, diciendo: Tendrán en reverencia á mi hijo.
7 Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra.
8 Y prendiéndole, le mataron, y echaron fuera de la viña.
9 ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros.
10 ¿Ni aun esta escritura habeis leido: La piedra que desecharon los que edificaban, esta es puesta por cabeza de esquina;
11 Por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?
12 Y procuraban prenderle; porque entendian que decia á ellos aquella parábola: mas temian la multitud, y dejándole se fueron.
13 Y envian á él algunos de los Fariséos y de los Herodianos, para que le sorprendiesen en [alguna] palabra.
14 Y viniendo ellos, le dicen: Maestro sabemos que eres hombre de verdad, y [que] no te cuidas de nadie; porque no mires a la apariencia de hombres, ántes con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo á César, ó no? ¿Darémos, ó no darémos?
15 Entónces él, como entendia la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentais? Traedme la moneda para que la vea.
16 Y ellos se la trajeron: y les dice: ¿Cuya es esta imágen y esta inscripcion? Y ellos le dijeron: De César.
17 Y respondiendo Jesus les dijo: Dad lo que [es] de César á César; y lo que es de Dios, á Dios. Y se maravillaron de ello.
18 Entonces vienen á él los Saducéos, que dicen que no hay resurreccion, y le preguntaron diciendo:
19 Maestro, Moisés nos escribió, que si el hermano de alguno muriese, y dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y levante linaje á su hermano.
20 Fueron, [pues], siete hermanos; y el primero tomó mujer, y muriendo, no dejó simiente.
21 Y la tomó el segundo, y murió: y ni aquel tampoco deja simiente: y el tercero, de la misma manera.
22 Y la tomaron los siete; y tampoco dejaron simiente: á la postre murió tambien la mujer.
23 En la resurreccion, pues, cuando resucitaren, ¿de cuál de ellos será mujer? porque los siete la tuvieron por mujer.
24 Entonces respondiendo Jesus, les dice: ¿No errais por eso, porque no sabeis las escrituras, ni la potencia de Dios?
25 Porque cuando resucitarán de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento, mas son como los ángeles que [están] en los cielos.
26 Y de que los muertos hayan de resucitar, ¿no habeis leido en el libro de Moisés, como le habló Dios en la zarza, diciendo: Yo [soy] el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?
27 No es Dios de muertos, mas Dios de vivos: así que vosotros mucho errais.
28 Y llegándose uno de los escribas que los habia oido disputar, y sabia que les habia respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?
29 Y Jesus le respondió: El primer mandamiento de todos [es]: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es:
30 Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento.
31 Y el segundo es semejante á él: Amarás á tu prójimo como á tí mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos.
32 Entonces el escriba le dijo: Bien Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él:
33 Y que amarle de todo corazon, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas; y amar al prójimo como á sí mismo, más es que todos los holocaustos y sacrificios.
34 Jesus entónces viendo que habia respondido sabiamente, le dice: No estas lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.
35 Y respondiendo Jesus decia, enseñando en el templo: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es Hijo de David?
36 Porque el mismo David dijo por Espíritu Santo: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus piés.
37 Luego llamándole el mismo David Señor, ¿de dónde pues es su Hijo? Y los [que eran] del comun del pueblo le oian de buena gana.
38 Y les decia en su doctrina: Guardáos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas,
39 Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;
40 Que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor juicio.
41 Y estando sentado Jesus delante del arca de la ofrenda, miraba como el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.
42 Y como vino una viuda pobre, echó dos blancas, que son un maravedí.
43 Entonces llamando á sus discípulos les dice: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca:
44 Porque todos han echado de lo que les sobra; mas esta de su pobreza echó todo lo que tenia, todo su alimento.
CAPITULO 13.
1 Y SALIENDO del templo, le dice uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios.
2 Y Jesus respondiendo le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada.
3 Y sentándose en el monte de los Olivos delante del templo, le preguntaron aparte Pedro, y Jacobo, y Juan, y Andrés:
4 Dinos: ¿cuándo serán estas cosas? ¿Y qué señal [habrá] cuando todas estas cosas han de cumplirse?
5 Y Jesus respondiéndoles, comenzó á decir: Mirad que nadie os engañe;
6 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy [el Cristo;] y engañarán á muchos.
7 Mas cuando oyereis guerras, y rumores de guerras, no os turbeis; porque conviene hacerse [así,] mas aun no [será] el fin.
8 Porque se levantará nacion contra nacion, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares; y habrá hambres, y alborotos: principios de dolores [serán] estos.
9 Mas vosotros mirad por vosotros: porque os entregarán en los concilios, y en sinagogas seréis azotados; y delante de presidentes y de reyes seréis llamados por causa de mí en testimonio á ellos.
10 Y á todas las gentes conviene que el Evangelio sea predicado ántes.
11 Y cuando os trajeren para entregaros, no premediteis qué habeis de decir, ni [lo] penseis: mas lo que os fuere dada en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que hablais, sino el Espíritu Santo.
12 Y entregará á la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán.
13 Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo.
14 Empero cuando viereis la abominacion de asolamiento, que fué dicha por el profeta Daniel, que estará donde no debe, (el que lee, entienda), entónces los que estén en Judéa huyan á los montes:
15 Y el que esté sobre el terrado, no descienda á la casa, ni entre para tomar algo de su casa:
16 Y el que estuviere en el campo, no vuelva atrás á tomar su capa.
17 Mas ¡ay de las preñadas, y de las que criaren en aquellos dias!
18 Orad pues que no acontezca vuestra huida en invierno.
19 Porque aquellos dias serán [de] afliccion, cual nunca fué desde el principio de la creacion que crió Dios, hasta este tiempo, ni será.
20 Y si el Señor no hubiese abreviado aquellos dias, ninguna carne se salvaria; mas por causa de los escogidos que él escogió, abrevió aquellos dias.
21 Y entónces si alguno os dijere: Hé aquí, aquí está el Cristo; ó hé aquí, allí [está], no [le] creais;
22 Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y darán señales y prodigios, para engañar, si se pudiese hacer aun á los escogidos.
23 Mas vosotros mirad: os lo he dicho ántes todo.
24 Empero en aquellos dias, despues de aquella afliccion, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor:
25 Y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes que [están] en los cielos serán conmovidas.
26 Y entónces verán al Hijo del hombre que vendrá en las nubes con mucha potestad y gloria.
27 Y entónces enviará sus ángeles, y juntará sus escogidos de los cuatro vientos, desde el cabo de la tierra hasta el cabo del cielo.
28 De la higuera aprended la semejanza: Cuando su rama ya se enternece, y brota hojas, conoceis que el verano está cerca.
29 Así tambien vosotros cuando viereis hacerse estas cosas, conoced que está cerca, á las puertas.
30 De cierto os digo que no pasará esta generacion, que todas estas cosas no sean hechas.
31 El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
32 Empero de aquel dia y de la hora, nadie sabe, ni aun los angeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.
33 Mirad, velad y orad; porque no sabeis cuando será el tiempo.
34 Como el hombre, que partiéndose léjos, deja su casa, y dió facultad á sus siervos, y á cada uno su obra, y al portero mandó que velase.
35 Velad pues, porque no sabeis cuando el señor de la casa vendrá; si á la tarde, ó á la media noche, ó al canto del gallo, ó á la mañana;
36 Porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.
37 Y las cosas que á vosotros digo, á todos [las] digo: Velad.
CAPITULO 14.
1 Y DOS dias despues era la Pascua, y [los dias] de los panes sin levadura; y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas como le prenderian por engaño, y le matarian.
2 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto del pueblo.
3 Y estando él en Bethania en casa de Simon el leproso, y sentado á la mesa vino una mujer teniendo un [vaso de] alabastro de ungüento de nardo espique de mucho precio, y quebrando el alabastro, derramóselo sobre su cabeza.
4 Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de ungüento?
5 Porque podia esto ser vendido por más de trescientos denarios, y darse á los pobres. Y refunfuñaban contra ella.
6 Mas Jesus dijo: Dejadla: ¿por qué la fatigais? buena obra me ha hecho.
7 Que siempre tendréis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis, les podréis hacer bien; mas á mí no siempre me tendréis.
8 Esta ha hecho lo que podia: porque se ha anticipado á ungir mi cuerpo para la sepultura.
9 De cierto os digo que donde quiera que fuere predicado este Evangelio en todo el mundo, tambien esto que ha hecho esta, será dicho para memoria de ella.
10 Entónces Judas Iscariote, uno de los doce, vino á los príncipes de los sacerdotes, para entregarselo.
11 Y ellos oyéndo[lo] se holgaron, y prometieron que le darian dineros. Y buscaba oportunidad como le entregaria.
12 Y el primer dia [de la fiesta] de los panes sin levadura, cuando sacrificaban la Pascua, sus discípulos le dicen: ¿Dónde quieres que vayamos á disponer para que comas la Pascua?
13 Y envia dos de sus discípulos, y les dice: Id á la ciudad, y os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle:
14 Y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la Pascua con mis discípulos?
15 Y él os mostrará un gran cenáculo ya preparado: aderezad para nosotros allí.
16 Y fueron sus discípulos, y vinieron á la ciudad, y hallaron como les habia dicho; y aderezaron la Pascua.
17 Y llegada la tarde, fué con los doce.
18 Y como se sentaron á la mesa, y comiesen, dice Jesus: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.
19 Entónces ellos comenzaron á entristecerse, y á decirle cada uno por sí: ¿[Seré] yo? Y el otro: ¿[Seré] yo?
20 Y él respondiendo les dijo: [Es] uno de los doce que moja conmigo en el plato.
21 A la verdad el Hijo del hombre va, como está de él escrito: mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Bueno le fuera á aquel hombre, si nunca hubiera nacido.
22 Y estando ellos comiendo, tomó Jesus pan, y bendiciendo, partió, y les dió, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo.
23 Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, les dió: y bebieron de él todos.
24 Y les dice: Esto es mi sangre del Nuevo Pacto, que por muchos es derramada.
25 De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid hasta aquel dia, cuando lo beberé nuevo en el reino de Dios.
26 Y como hubieron cantado el himno, se salieron al monte de los Olivos.
27 Jesus entónces les dice: Todos seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y serán derramadas las ovejas.
28 Mas despues que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galiléa.
29 Entónces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo.
30 Y le dice Jesus: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, ántes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces.
31 Mas él con mayor porfía decia: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré. Tambien todos decian lo mismo.
32 Y vienen al lugar que se llama Getsemaní, y dice á sus discípulos: Sentáos aquí, entretanto que yo oro.
33 Y toma consigo á Pedro, y á Jacobo, y á Juan, y comenzó á atemorizarse, y á angustiarse;
34 Y les dice: Está muy triste mi alma hasta la muerte: esperad aquí, y velad.
35 Y yéndose un poco adelante se postró en tierra, y oró, que si fuese posible, pasase de él aquella hora:
36 Y decia: Abba, Padre, todas las cosas son á tí posibles; traspasa de mí este vaso: empero no lo que yo quiero sino lo que tú.
37 Y vino, y los halló durmiendo; y dice á Pedro: ¿Simon, duermes? ¿No has podido velar una hora?
38 Velad y orad, para que no entreis en tentacion: el espíritu á la verdad [es] presto, mas la carne enferma.
39 Y volviéndose á ir, oró, y dijo las mismas palabras.
40 Y vuelto, los halló otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados, y no sabian que responderle.
41 Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya y descansad: basta, la hora es venida; hé aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores.
42 Levantáos, vamos: hé aquí el que me entrega está cerca.
43 Y luego, aun hablando él, vino Júdas, que era uno de los doce, y con él una compañía con espadas y palos de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y de los ancianos.
44 Y el que le entregaba les habia dado señal comun diciendo: Al que yo besare, aquel es; prendedle, y llevadle con seguridad.
45 Y como vino, se acercó luego á él y le dice: Maestro, Maestro. Y le besó.
46 Entónces ellos echaron en él sus manos, y le prendieron.
47 Y uno de los que estaban allí sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja.
48 Y respondiendo Jesus, les dijo: ¿Como á ladron habeis salido con espadas y con palos á tomarme?
49 Cada dia estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomasteis: pero, [es así] para que se cumplan las escrituras.
50 Entónces dejándole todos [sus discípulos], huyeron.
51 Empero un mancebillo le seguia cubierto de una sabana sobre [el cuerpo] desnudo: y los mancebos le prendieron.
52 Mas él, dejando la sabana, se huyó de ellos desnudo.
53 Y trajeron á Jesus al sumo sacerdote: y se juntaron á él todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y los escribas.
54 Empero Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote: y estaba sentado con los servidores, y calentándose al fuego.
55 Y los príncipes de los sacerdotes, y todo el concilio, buscaban [algun] testimonio contra Jesus, para entregarle á la muerte; mas no [le] hallaban.
56 Porque muchos decian falso testimonio contra él; mas sus testimonios no concertaban.
57 Entónces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo: