# Reina Valera New Testament of the Bible 1862

## Part 6

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41 De esta manera tambien los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, con los escribas, y los Fariséos, y los ancianos, decian:

42 A otros salvó, á sí mismo no puede salvar: si es el Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en él.

43 Confió en Dios; líbrele ahora si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.

44 Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con él.

45 Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.

46 Y cerca de la hora de nona, Jesus exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachthani? Esto es: Dios mio, Dios mio, ¿por qué me has desamparado?

47 Y algunos de los que estaban allí, oyéndo[lo,] decian: A Elías llama este.

48 Y luego, corriendo uno de ellos, tomo una esponja, y [la] hinchió de vinagre, y poniéndo[la] en una caña, dábale de beber.

49 Y los otros decian: Deja, veamos si viene Elías á librarle.

50 Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.

51 Y hé aquí el velo del templo se rompió en dos, de alto á bajo; y la tierra tembló, y las piedras se hendieron;

52 Y abriéronse los sepulcros: y muchos cuerpos de santos, que habian dormido, se levantaron,

53 Y salidos de los sepulcros despues de su resurreccion, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos.

54 Y el centurion y los que estaban con él guardando á Jesus, visto el terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este.

55 Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habian seguido de Galiléa á Jesus, sirviéndole;

56 Entre las cuales estaban María Magdalena, y María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedéo.

57 Y como fué la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimatéa, llamado José, el cual tambien habia sido discípulo de Jesus.

58 Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesus: entónces Pilato mando que se [le] diese el cuerpo.

59 Y tomando José el cuerpo, le envolvió en una sábana limpia,

60 Y lo puso en su sepulcro nuevo, que habia labrado en la peña: y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué.

61 Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.

62 Y el siguiente dia, que es despues de la preparacion, se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariséos á Pilato,

63 Diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aun: Despues de tres dias resucitaré.

64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el dia tercero; porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.

65 Y Pilato les dijo: Teneis una guardia; id, asegurad[le] como sabeis.

66 Y yendo ellos, aseguraron el sepulcro, sellando la piedra, con la guardia.

CAPITULO 28.

1 Y LA víspera de Sábado, que amanece para el primer dia de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro.

2 Y hé aquí, fué hecho un gran terremoto: porque el ángel del Señor descendiendo del cielo y llegando, habia revuelto la piedra [del sepulcro,] y estaba sentado sobre ella.

3 Y su aspecto era como un relámpago. y su vestido blanco como la nieve.

4 Y de miedo de él los guardas se asombraron, y fueron vueltos como muertos.

5 Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temais vosotras; porque yo sé que buscais á Jesus, que fué crucificado.

6 No está aquí, porque ha resucitado como dijo: venid, ved el lugar donde fué puesto el Señor.

7 E id presto, decid á sus discípulos que ha resucitado de los muertos: y hé aquí va delante de vosotros á Galiléa; allí le veréis; hé aquí os [lo] he dicho.

8 Entónces ellas saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo á dar las nuevas á sus discípulos. Y mientras iban á dar las nuevas á sus discípulos,

9 Hé aquí Jesus les sale al encuentro diciendo: Salve. Y ellas se llegaron, y abrazaron sus piés, y le adoraron.

10 Entónces Jesus les dice: No temais; id, dad las nuevas á mis hermanos, para que vayan á Galiléa, y allá me verán.

11 Y yendo ellas, hé aquí unos de la guardia vinieron á la ciudad, y dieron aviso á los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habian acontecido.

12 Y juntados con los ancianos, y habido consejo, dieron mucho dinero á los soldados,

13 Diciendo: Decid: Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros.

14 Y si esto fuere oido del presidente nosotros le persuadirémos, y os harémos seguros.

15 Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos: y este dicho fué divulgado entre los Judíos hasta el dia de hoy.

16 Mas los once discípulos se fueron á Galiléa, al monte donde Jesus les habia ordenado.

17 Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban.

18 Y llegando Jesus, les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

19 Por tanto id, y doctrinad á todos los Gentiles, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:

20 Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y hé aquí yo estoy con vosotros todos los dias hasta el fin del mundo. Amen.

EL SANTO EVANGELIO

DE

NUESTRO SEÑOR JESU-CRISTO

SEGUN

SAN MARCOS.

CAPITULO 1.

1 PRINCIPIO del Evangelio de JesuCristo, Hijo de Dios.

2 Como está escrito en Isaías el profeta: Hé aquí yo envio á mi mensajero delante de tu faz, que apareje tu camino delante de tí.

3 Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor; enderezad sus veredas.

4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo del arrepentimiento para remision de pecados.

5 Y salia á él toda la provincia de Judéa, y los de Jerusalem; y eran todos bautizados por él en el rio del Jordan, confesando sus pecados.

6 Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y con un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comia langostas y miel silvestre.

7 Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es más poderoso que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la corréa de sus zapatos.

8 Yo á la verdad os he bautizado con agua; mas él os bautizará con Espíritu Santo.

9 Y aconteció en aquellos dias, [que] Jesus vino de Nazaret de Galiléa, y fué bautizado por Juan en el Jordan.

10 Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu, como paloma, que descendia sobre él.

11 Y hubo [una] voz de los cielos, [que decía]: Tú eres mi Hijo amado; en tí tomo contentamiento.

12 Y luego el Espíritu le impele al desierto.

13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta dias; y era tentado de Satanás; y estaba con las fieras; y los ángeles le servian.

14 Mas despues que Juan fué encarcelado, Jesus vino á Galiléa predicando el Evangelio del reino de Dios,

15 Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al Evangelio.

16 Y pasando junto á la mar de Galiléa, vió á Simon, y á Andres su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores.

17 Y les dijo Jesus: Venid en pos de mí, y haré que seais pescadores de hombres.

18 Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

19 Y pasando de allí un poco más adelante, vió á Jacobo, [hijo] de Zebedéo, y á Juan su hermano, tambien ellos en el navío, que aderezaban las redes.

20 Y luego los llamó: y dejando á su padre Zebedéo en el barco con los jornaleros, fueron en pos de él.

21 Y entraron en Capernaum; y luego los Sábados entrando en la sinagoga, enseñaba.

22 Y se admiraban de su doctrina: porque los enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas.

23 Y habia en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces,

24 Diciendo: ¡Ah! ¿Qué tienes con nosotros, Jesus Nazareno? ¿Has venido á destruirnos? Sé quién eres, el Santo de Dios.

25 Y Jesus le riñó, diciendo: Enmudece, y sal de él.

26 Y el espíritu inmundo, haciéndole pedazos, y clamando á gran voz, salió de él.

27 Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirian entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta que con potestad aun á los espíritus inmundos manda, y le obedecen?

28 Y vino luego su fama por toda la provincia alrededor de Galiléa.

29 Y luego saliendo de la sinagoga, vinieron á casa de Simon y de Andrés, con Jacobo y Juan.

30 Y la suegra de Simon estaba acostada con calentura; y le hablaron luego de ella.

31 Entonces llegando [él], la tomó de su mano y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servia.

32 Y cuando fué la tarde, luego que el sol se puso, traian á él todos los que tenian mal, y endemoniados.

33 Y toda la ciudad se juntó á la puerta.

34 Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba decir á los demonios que le conocian.

35 Y levantándose muy de mañana aun muy de noche, salió y se fué á un lugar desierto, y allí oraba.

36 Y le siguió Simon y los que estaban con él;

37 Y hallándole, le dicen: Todos te buscan.

38 Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique tambien allí; porque para esto he venido.

39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galiléa, y echaba fuera los demonios.

40 Y un leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla le dice: Si quieres, puedes limpiarme.

41 Y Jesus teniendo misericordia de él, extendió su mano y le tocó, y le dice: Quiero; se limpio.

42 Y así que hubo él hablado, la lepra se fué luego de aquel, y fué limpio.

43 Entonces le apercibió, y despidióle luego,

44 Y le dice: Mira no digas á nadie nada; sino vé, muéstrate al sacerdote y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó, para testimonio á ellos.

45 Mas él salido, comenzó á publicar[lo] mucho, y á divulgar el hecho, de manera que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad, sino que estaba fuera en los lugares desiertos; y venian á él de todas partes.

CAPITULO 2.

1 Y ENTRÓ otra vez en Capernaum despues de [algunos] dias; y se oyó que estaba en casa.

2 Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabian ni aun á la puerta; y les predicaba la palabra.

3 Entónces vinieron á él [unos] trayendo un paralítico, que era traido por cuatro.

4 Y como no podian llegar á él á causa del gentío, descubrieron el techo [de] donde estaba, y hacienda abertura, bajaron el lecho en que yacia el paralítico.

5 Y viendo Jesus la fé de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.

6 Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en sus corazones,

7 Decian: ¿Por qué habla este así? blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios?

8 Y conociendo luego Jesus en su espíritu que pensaban así dentro de si mismos, les dijo: ¿Por qué pensais estas cosas en vuestros corazones?

9 ¿Qué es más fácil: Decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados; ó decirle: Levántate, y toma tu lecho y anda?

10 Pues para que sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar los pecados: (dice al paralítico)

11 á tí digo: Levántate, y toma tu lecho, y véte á tu casa.

12 Entonces [él] se levantó luego, y tomando su lecho, se salió delante de todos; de manera que todos se asombraron, y glorificaron á Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto.

13 Y volvió á salir á la mar, y toda la gente venia á él, y los enseñaba.

14 Y pasando vió á Leví, [hijo] de Alféo, sentado al banco de los públicos tributes, y le dice: Sígueme. Y levantándose, le siguió.

15 Y aconteció que estando Jesus á la mesa, en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban tambien á la mesa juntamente con Jesus y con sus discípulos: porque habia muchos, y le habian seguido.

16 Y los escribas y los Fariséos, viéndole comer con los publicanos, y con los pecadores, dijeron á sus discípulos: ¿Qué es esto que él come y bebe con los publicanos y con los pecadores?

17 Y oyéndo[lo] Jesus les dice: los sanos no tienen necesidad de médico, mas los que tienen mal. No he venido á llamar á los justos, sino á los pecadores.

18 Y los discípulos de Juan, y de los Fariséos ayunaban; y vienen, y le dicen: ¿Por qué los discípulos de Juan, y [los] de los Fariséos ayunan, y tus discípulos no ayunan?

19 Y Jesus les dice: ¿Pueden ayunar los que están de bodas, cuando el Esposo está con ellos? Entre tanto que tienen consigo al Esposo no pueden ayunar.

20 Mas vendrán dias, cuando el Esposo les será quitado, y entónces en aquellos dias ayunarán.

21 Nadie echa remiendo de paño recio en vestido viejo; de otra manera el mismo remiendo nuevo tira del viejo, y la rotura se hace peor.

22 Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden: mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

23 Y aconteció que pasando él por los sembrados en Sábado, sus discípulos andando, comenzaron á arrancar espigas.

24 Entónces los Fariséos le dijeron: Hé aquí, ¿por qué hacen [tus discípulos] en Sábado lo que no es lícito?

25 Y él les dijo: ¿Nunca leísteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y tuvo hambre, él y los que con él [estaban]?

26 ¿Cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiathar sumo pontífice, y comió los panes de la proposicion, de los cuales no es lícito comer sino á los sacerdotes, y aun dió á los que con él estaban?

27 Tambien les dijo: El Sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del Sábado.

28 Así que el Hijo del hombre es Señor aun del Sábado.

CAPITULO 3.

1 Y OTRA vez entró en la sinagoga; y habia allí un hombre que tenia una mano seca:

2 Y le acechaban si en Sábado lo sanaria, para acusarle.

3 Entonces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levántate en medio.

4 Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en Sábados, ó hacer mal? ¿Salvar la vida, ó quitarla? Mas ellos callaban.

5 Y mirándolos alrededor con enojo condoleciéndose de la ceguedad de su corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fué restituida sana.

6 Entónces saliendo los Fariséos tomaron consejo con los Herodianos contra él, para matarle.

7 Mas Jesus se apartó á la mar con sus discípulos: y le siguió gran multitud de Galiléa, y de Judéa,

8 Y de Jerusalem, y de Iduméa, y de la otra parte del Jordan: y los que [moraban] alrededor de Tiro y de Sidon, grande multitud, oyendo cuan grandes cosas hacia, vinieron á él.

9 Y dijo á sus discípulos que le estuviese siempre apercibida la barquilla, por causa del gentío, para que no le oprimiesen.

10 Porque habia sanado á muchos; de manera que caian sobre él cuantos tenian plagas por tocarle.

11 Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.

12 Mas él les reñia mucho que no le manifestasen.

13 Y subió al monte, y llamó á sí á los que él quiso; y vinieron á él.

14 Y estableció doce para que estuviesen con él, y para enviarlos á predicar.

15 Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:

16 á Simon, al cual puso por nombre Pedro;

17 Y á Jacobo [hijo] de Zebedéo, y á Juan hermano de Jacobo; y les apellidó Boanerges, que es, Hijos del trueno:

18 Y á Andrés, y á Felipe, y á Bartolomé, y á Mateo, y á Tomás, y á Jacobo [hijo] de Alféo, y á Tadéo, y á Simon el Cananéo,

19 Y á Judas Iscariote, el que le entregó: y vinieron á casa.

20 Y agolpóse de nuevo la gente; de modo que ellos ni aun podian comer pan.

21 Y como [lo] oyeron los suyos, vinieron para prenderle; porque decian: Está fuera de sí.

22 Y los escribas que habian venido de Jerusalem, decian que tenia á Beelzebub: y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.

23 Y habiéndoles llamado, les decia en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera á Satanás?

24 Y si [algun] reino contra sí mismo fuera dividido, no puede permanecer el tal reino.

25 Y si [alguna] casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la tal casa.

26 Y si Satanás se levantare contra si mismo, y fuere dividido, no puede permanecer; ántes tiene fin.

27 Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si ántes no atare al valiente, y entónces saqueará su casa.

28 De cierto os digo [que] todos los pecados serán perdonados á los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren;

29 Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdon, mas está expuesto á eterno juicio.

30 Porque decian: Tiene espíritu inmundo.

31 Vienen despues sus hermanos y su madre, y estando fuera, enviaron á él llamándole.

32 Y la gente estaba sentada alrededor de él, y le dijeron: Hé aquí, tu madre y tus hermanos te buscan fuera.

33 Y él les respondió diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos?

34 Y mirando á los que estaban sentados alrededor de él, dijo: Hé aquí mi madre y mis hermanos.

35 Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

CAPITULO 4.

1 Y OTRA vez comenzó á enseñar junto á la mar, y se juntó á él mucha gente; tanto que entrándose él en un barco, se sentó en la mar: y toda la gente estaba en tierra junto á la mar.

2 Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decia en su doctrina:

3 Oid: Hé aquí, el sembrador salió á sembrar.

4 Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron.

5 Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y luego salió, porque no tenia la tierra profunda.

6 Mas salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenia raiz, se secó.

7 Y otra parte cayó en espinas; y subieron las espinas, y la ahogaron, y no dió fruto.

8 Y otra parte cayó en buena tierra, y dió fruto, que subió y creció: y llevó uno á treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.

9 Entónces les dijo: El que tiene oidos para oir, oiga.

10 Y cuando estuvo solo, le preguntaron los que estaban cerca de él con los doce [sobre] la parábola.

11 Y les dijo: á vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas á los que están fuera, por parábolas todas las cosas:

12 Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo, oigan y no entiendan: porque no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.

13 Y les dijo: ¿No sabeis esta parábola? ¿Cómo pues entenderéis todas las parábolas?

14 El que siembra [es el que] siembra la palabra.

15 Y estos son los de junto al camino; en los que la palabra es sembrada, mas despues que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la palabra que fué sembrada en sus corazones.

16 Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando han oido la palabra, luego la toman con gozo:

17 Mas no tienen raiz en sí, ántes son temporales que en levantandose la tribulacion, ó la persecucion por causa de la palabra, luego se escandalizan.

18 Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra,

19 Mas los cuidados de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando, ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

20 Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la palabra, y [la] reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, y otro á ciento.

21 Tambien les dijo: ¿Tráese la antorcha para ser puesta debajo del almud, ó debajo de la cama? ¿No [es] para ser puesta en el candelero?

22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto que no haya de descubrirse.

23 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

24 Les dijo tambien: Mirad lo que oís: Con la medida que medis, os medirán otros; y será añadido á vosotros los que oís.

25 Porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

26 Decia más: Así es el reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la tierra;

27 Y duerme, y se levanta de noche y de dia: y la simiente brota y crece como él no sabe.

28 Porque de suyo fructifica la tierra, primero yerba, luego espiga; despues grano lleno en la espiga.

29 Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada.

30 Y decia: ¿A qué harémos semejante el reino de Dios? ¿ó con qué parábola le compararémos?

31 [Es] como el grano de la mostaza, que, cuando se siembra en tierra, es el más pequeño de todas las simientes que hay en la tierra;

32 Mas despues de sembrado, sube, y se hace la mayor de todas las legumbres; y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan morar bajo de su sombra.

33 Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme á lo que podian oir.

34 Y sin parábola no les hablaba; mas á sus discípulos en particular declaraba todo.

35 Y les dijo aquel dia cuando fué tarde: Pasemos de la otra parte.

36 Y despachando la multitud, le tomaron, como estaba en el barco, y habia tambien con él otros barquitos.

37 Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las alas en el barco, de tal manera que ya se henchia.

38 Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?

39 Y levantándose increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza.

40 Y á ellos dijo: ¿Por qué estais así amedrentados? ¿Cómo no teneis fé?

41 Y temieron con gran temor, y decian el uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y la mar le obedecen?

CAPITULO 5.

1 Y VINIERON de la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.

2 Y salido él del barco, luego le salió al encuentro de los sepulcros un hombre con un espíritu inmundo,

3 Que tenia domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podia alguien atar.

4 Porque muchas veces habia sido atado con grillos y cadenas; mas las cadenas habian sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados: y nadie le podia domar.

5 Y siempre de dia y de noche andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose con las piedras.

6 Y como vió á Jesus de léjos, corrió, y le adoró.

7 Y clamando á gran voz dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesus, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

8 Porque le decia: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo; Legion me llamo; porque somos muchos.

10 Y le rogaba mucho que no le enviase fuera de aquella provincia.

11 Y estaba allí cerca del monte una grande manada de puercos paciendo:

12 Y le rogaron todos [aquellos] demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos.

13 Y luego Jesus se lo permitió: y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos, y la manada cayó por un despeñadero en la mar; los cuales eran como dos mil, y en la mar se ahogaron.

14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que habia acontecido.

15 Y vienen á Jesus, y ven al que habia sido atormentado del demonio, y que habia tenido la legion, sentado y vestido, y en su juicio cabal, y tuvieron miedo.

16 Y les contaron los que [lo] habian visto, como habia acontecido al que habia tenido el demonio, y [lo] de los puercos.

17 Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.

18 Y entrando él en el barco, le rogaba el que habia sido fatigado del demonio, para estar con él.

19 Mas Jesus no lo permitió, sino le dijo: Véte á tu casa á los tuyos, y cuéntales cuan grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y [cómo] ha tenido misericordia de tí.

20 Y se fué, y comenzó á publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesus habia hecho con él: y todos se maravillaban.

21 Y pasando otra vez Jesus en un barco á la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar.

22 Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vió, se postró á sus piés,

23 Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrá las manos sobre ella, para que sea salva, y vivirá.

24 Y fué con él, y le seguía gran compañía, y le apretaban.

25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacia,

26 Y habia sufrido mucho de muchos médicos, y habia gastado todo lo que tenia, y nada habia aprovechado, ántes le iba peor,

