Reina Valera New Testament of the Bible 1862

Part 5

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33 Serpientes, generacion de víboras ¿cómo evitaréis el juicio del infierno?

34 Por tanto hé aquí, yo envio á vosotros profetas, y sabios, y escribas; y de ellos [á unos] mataréis y crucificaréis, y [á otros] de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad:

35 Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachías, al cual matásteis entre el templo y el altar.

36 De cierto os digo, que todo esto vendrá sobre esta generacion.

37 Jerusalem, Jerusalem, que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á tí; ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisisteis.

38 Hé aquí vuestra casa os es dejada desierta.

39 Porque os digo, que desde ahora no me veréis, hasta que digais: Bendito el que viene en el nombre del Señor.

CAPITULO 24.

1 Y SALIDO Jesus, íbase del templo: y se llegaron sus discípulos, para mostrarle los edificios del templo.

2 Y respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto, de cierto os digo, que no será dejada aquí piedra sobre piedra, que no sea destruida.

3 Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron á él [sus] discípulos aparte, diciendo: Dínos, cuándo serán estas cosas, y qué señal [habrá] de tu venida, y del fin del mundo?

4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Mirad que nadie os engañe.

5 Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo y á muchos engañaran.

6 Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad [que] no os turbeis; porque es menester que todo [esto] acontezca; mas aun no es el fin.

7 Porque se levantará nacion contra nacion, y reino contra reino: y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

8 Y todas estas cosas, principio de dolores.

9 Entónces os entregarán para ser afligidos, y os matarán: y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.

10 Y muchos entónces serán escandalizados; y se entregarán unos á otros, y unos á otros se aborrecerán.

11 Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán á muchos.

12 Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará.

13 Mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo.

14 Y será predicado este Evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todos los Gentiles; y entónces vendrá el fin.

15 Por tanto cuando viereis la abominacion del asolamiento, que fué dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo, (el que lee, entienda.)

16 Entónces los que [están] en Judéa, huyan á los montes;

17 Y el que sobre el terrado, no descienda á tomar algo de su casa;

18 Y el que en el campo, no vuelva atrás á tomar sus vestidos.

19 Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crian en aquellos dias!

20 Orad pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en Sábado.

21 Porque habrá entónces grande afliccion, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.

22 Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva: mas por causa de los escogidos, aquellos dias serán acortados.

23 Entónces si alguno os dijere: Hé aquí [está] el Cristo, ó allí; no creais.

24 Porque se levantaran falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si [es] posible, aun á los escogidos.

25 Hé aquí os [lo] he dicho ántes.

26 Así que si os dijeren: Hé aquí en el desierto está; no salgais: Hé aquí en las cámaras; no creais.

27 Porque como el relámpago que sale del Oriente, y se muestra hasta el Occidente, así será tambien la venida del Hijo del hombre.

28 Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

29 Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas.

30 Y entónces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entónces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.

31 Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro.

32 De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabeis que el verano [está] cerca.

33 Así tambien vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, á las puertas.

34 De cierto os digo, [que] no pasará esta generacion, que todas estas cosas no acontezcan.

35 El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

36 Empero del dia y hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo.

37 Mas como los dias de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.

38 Porque como en los dias ántes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el dia que Noé entro en el arca,

39 Y no conocieron hasta que vino el diluvio, y llevó á todos, así será tambien la venida del Hijo del hombre.

40 Entónces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado:

41 Dos mujeres moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada.

42 Velad pues; porque no sabeis á que hora ha de venir vuestro Señor.

43 Esto empero sabed que si el padre de la familia supiese á cual vela el ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa.

44 Por tanto tambien vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensais.

45 ¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su Señor sobre su familia, para que les dé alimento á tiempo?

46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su Señor viniere, le hallare haciendo así.

47 De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondrá.

48 Y si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi Señor se tarda en venir;

49 Y comenzare á herir [sus] consiervos, y aun á comer y á beber con los borrachos;

50 Vendrá el Señor de aquel siervo, en el dia que no espera, y á la hora que no sabe,

51 Y le cortará por medio, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro, y el crujir de dientes.

CAPITULO 25.

1 ENTÓNCES el reino de los cielos sera semejante á diez vírgenes, que tomando sus lámparas, salieron á recibir al esposo.

2 Y las cinco de ellas eran prudentes y las cinco fátuas.

3 Las que [eran] fátuas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite:

4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, [juntamente] con sus lámparas.

5 Y tardándose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.

6 Y á la media noche fué oido un clamor: Hé aquí, el esposo viene, salid á recibirle.

7 Entónces todas aquellas vírgenes se levantaron, y aderezaron sus lámparas.

8 Y las fátuas dijeron á las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan.

9 Mas las prudentes respondieron, diciendo: Porque no nos falte á nosotras y á vosotras, id ántes á los que venden, y comprad para vosotras.

10 Y mientras^ que ellas iban á comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él á las bodas, y se cerró la puerta.

11 Y despues vinieron tambien las otras vírgenes, diciendo: Señor, Señor, ábrenos.

12 Mas respondiendo él, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco.

13 Velad pues, porque no sabeis el dia ni la hora, en que el Hijo del hombre ha de venir.

14 Porque el reino de los cielos [es] como un hombre que partiéndose léjos llamó á sus siervos, y les entregó sus bienes.

15 Y á este dió cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno; á cada uno conforme á su facultad, y luego se partió lejos.

16 Y el que habia recibido cinco talentos se fué, y granjeo con ellos, é hizo otros cinco talentos.

17 Asimismo el que [habia recibido] dos ganó tambien él otros dos.

18 Mas el que habia recibido uno, fué, y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

19 Y despues de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, é hizo cuentas con ellos.

20 Y llegando el que habla recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; hé aquí otros cinco talentos he ganado sobre ellos.

21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

22 Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; hé aquí otros dos talentos he ganado sobre ellos.

23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré: entra en el gozo de tu señor.

24 Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: Señor, yo te conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y recoges donde no esparciste:

25 Y tuve miedo, y fuí, y escondí tu talento en la tierra: hé aquí tienes lo que [es] tuyo.

26 Y respondiendo su señor, le dijo: Malo y negligente siervo, sabias que siego donde no sembré, y [que] recojo donde no esparcí:

27 Por tanto te convenia dar mi dinero á los banqueros; y viniendo yo, hubiera recibido lo que [es] mio con usura.

28 Quitadle pues el talento, y dad[lo] al que tiene diez talentos.

29 Porque á cualquiera que tuviere, le será dado, y tendrá más: y al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.

30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro, y el crujir de dientes.

31 Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entónces se sentará sobre el trono de su gloria.

32 Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos:

33 Y pondrá las ovejas á su derecha, y los cabritos á la izquierda.

34 Entónces el Rey dirá á los que [estarán] á su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundacion del mundo.

35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fuí huésped, y me recogisteis;

36 Desnudo, y me cubristeis; enfermo y me visitasteis: estuve en la cárcel, y vinisteis á mí.

37 Entónces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y [te] sustentamos? ¿ó sediento, y [te] dimos de beber?

38 ¿Y cuándo te vimos huésped, y [te] recogimos? ¿ó desnudo, y [te] cubrimos?

39 ¿O cuándo te vimos enfermo, ó en la cárcel, y vinimos á tí?

40 Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, [que] en cuanto [lo] hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí [lo] hicisteis.

41 Entónces dirá tambien á los que [estarán] á la izquierda: Apartáos de mí malditos, al fuego eterno preparado para el diablo, y para sus ángeles.

42 Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber;

43 Fuí huésped, y no me recogisteis; desnudo, y no me cubrísteis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitásteis.

44 Entónces ellos tambien le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, ó sediento, ó huésped, ó desnudo, ó enfermo, ó en la cárcel, y no te servimos?

45 Entónces les responderá, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no [lo] hicisteis á uno de estos pequeñitos, ni á mí [lo] hicisteis.

46 E irán estos al tormento eterno; y los justos á la vida eterna.

CAPITULO 26.

1 Y ACONTECIÓ que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo á sus discípulos:

2 Sabeis que dentro de dos dias se hace la Pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado.

3 Entónces los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos del pueblo se juntaron al patio del pontífice, el cual se llamaba Caifás.

4 Y tuvieron consejo para prender por engaño á Jesus, y matar[le.]

5 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto en el pueblo.

6 Y estando Jesus en Bethania, en casa de Simon el leproso,

7 Vino á él una mujer, teniendo un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él estando sentado á la mesa:

8 Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: ¿Por que se pierde esto?

9 Porque esto se podia vender por gran precio, y darse á los pobres.

10 Y entendiéndo[lo] Jesus, les dijo: ¿Por qué dais pena á esta mujer, pues ha hecho conmigo buena obra.

11 Porque siempre tendréis pobres con vosotros; mas á mí no siempre me tendréis.

12 Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha hecho.

13 De cierto os digo, [que] donde quiera que este Evangelio fuere predicado en todo el mundo, tambien será dicho para memoria de ella lo que esta ha hecho.

14 Entónces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fué á los príncipes de los sacerdotes,

15 Y les dijo: ¿Que me quereis dar, y yo os le entregaré? Y ellos le señalaron treinta [piezas] de plata.

16 Y desde entónces buscaba oportunidad para entregarle.

17 Y el primer dia [de la fiesta] de los [panes] sin levadura, vinieron los discípulos á Jesus, diciéndole: ¿Dónde quieres que aderecemos para tí para comer la Pascua?

18 Y el dijo: Id á la ciudad á cierto hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo esta cerca; en tu casa haré la Pascua con mis discípulos.

19 Y los discípulos hicieron como Jesus les mandó, y aderezaron la Pascua.

20 Y como fué la tarde del dia, se sentó á la mesa con los doce.

21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar.

22 Y entristecidos ellos en gran manera, comenzó cada uno de ellos á decirle: ¿Soy yo, Señor?

23 Entónces el respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, ese me ha de entregar.

24 A la verdad el Hijo del hombre va como está escrito de él; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal hombre no haber nacido.

25 Entónces respondiendo Júdas, que le entregaba, dijo: ¿Soy yo, Maestro? Dícele: Tú [lo] has dicho.

26 Y comiendo ellos, tomó Jesus el pan, y bendijo, y [lo] partió, y dió á sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.

27 Y tomando el vaso, y hechas gracias se les dió, diciendo: Bebed de él todos;

28 Porque esto es mi sangre del Nuevo Pacto, la cual es derramada por muchos para remision de los pecados.

29 Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.

30 Y habiendo cantado el himno, salieron al monte de las Olivas.

31 Entónces Jesus les dice: Todos vosotros seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: Heriré al Pastor, y las ovejas de la manada serán dispersas.

32 Mas despues que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galiléa.

33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en tí, yo nunca seré escandalizado.

34 Jesus le dice: De cierto te digo que esta noche, ántes que el gallo cante, me negarás tres veces.

35 Dícele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

36 Entónces llegó Jesus con ellos á la aldéa, que se llama Getsemaní, y dice á sus discípulos: Sentáos aquí, hasta que vaya allí, y ore.

37 Y tomando á Pedro, y á los dos hijos de Zebedéo, comenzó á entristecerse, y á angustiarse en gran manera.

38 Entónces Jesus les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedáos aquí, y velad conmigo.

39 Y yéndose un poco más adelante se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mio, si es posible pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.

40 Y vino á sus discípulos y los halló durmiendo; y dijo á Pedro: ¿Así, no habeis podido velar conmigo una hora?

41 Velad, y orad, para que no entreis en tentacion: el espíritu á la verdad [está] presto, mas la carne enferma.

42 Otra vez fué, segunda vez, y oró diciendo: Padre mio, si no puede este vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.

43 Y vino, y los halló otra vez durmiendo: porque los ojos de ellos estaban agravados.

44 Y dejándolos, fuese de nuevo, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras.

45 Entónces vino á sus discípulos, y díceles: Dormid ya, y descansad; hé aquí ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.

46 Levantáos, vamos: hé aquí ha llegado el que me ha entregado.

47 Y hablando aun él, hé aquí Júdas, uno de los doce, vino, y con él mucha gente con espadas y con palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.

48 Y el que le entregaba les habia dado señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es; prendedle.

49 Y luego que llegó á Jesus, dijo: Salve, Maestro. Y le besó,

50 Y Jesus le dijo: Amigo, ¿á que vienes? Entónces llegaron, y echaron mano á Jesus, y le prendieron.

51 Y hé aquí uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, sacó su espada, é hiriendo á un siervo del pontífice, le quitó la oreja.

52 Entónces Jesus le dice: Vuelve tu espada á su lugar; porque todos los que tomaren espada, á espada perecerán.

53 ¿Acaso piensas que no puedo ahora orar á mi Padre, y él me daria mas de doce legiones de ángeles,

54 ¿Cómo pues se cumplirian las escrituras, [de] que así conviene que sea hecho?

55 En aquella hora dijo Jesus á las gentes: Como á ladron habeis salido con espadas y con palos á prenderme: cada dia me sentaba con vosotros enseñando en el templo, y no me prendisteis.

56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las escrituras de los profetas. Entónces todos los discípulos huyeron dejándole.

57 Y ellos, prendido Jesus, le llevaron á Caifás pontífice, donde los escribas y los ancianos estaban juntos.

58 Mas Pedro le seguia de léjos hasta el patio del pontífice; y entrado dentro, estábase sentado con los criados para ver el fin.

59 Y los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el consejo, buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus para entregarle á la muerte:

60 Y no [lo] hallaron, aunque muchos testigos falsos se llegaban: mas á la postre vinieron dos testigos falsos,

61 Que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y en tres dias reedificarlo.

62 Y levantándose el pontífice, le dijo: ¿No respondes nada? ¿qué testifican estos contra tí?

63 Mas Jesus callaba. Respondiendo el pontífice, le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, Hijo de Dios.

64 Jesus le dice: Tú [lo] has dicho: y aun os digo, que desde ahora habeis de ver al Hijo del hombre sentado á la diestra de la potencia de Dios, y que viene en las nubes del cielo.

65 Entónces el pontífice rasgó sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? Hé aquí ahora habeis oido su blasfemia.

66 ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.

67 Entónces le escupieron en el rostro, y le dieron de bofetadas; y otros le herian con mojicones,

68 Diciendo: Profetízanos tú, Cristo quién es el que te ha herido.

69 Y Pedro estaba sentado fuera en el patio: y se llegó á él una criada, diciendo: Y tú con Jesus el Galileo estabas.

70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.

71 Y saliendo él á la puerta le vió otra, y dijo á los que [estaban] allí: Tambien este estaba con Jesus Nazareno.

72 Y negó otra vez con juramento: No conozco al hombre.

73 Y un poco despues llegaron los que estaban [por allí,] y dijeron á Pedro: Verdaderamente tambien tú eres de ellos; porque aun tu habla te hace manifiesto.

74 Entónces comenzó á hacer imprecaciones, y á jurar, [diciendo:] No conozco al hombre. Y el gallo cantó luego.

75 Y se acordó Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliéndose fuera, lloró amargamente.

CAPITULO 27.

1 Y VENIDA la mañana, entraron en consejo todos los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle á muerte.

2 Y le llevaron atado, y le entregaron á Poncio Pilato presidente.

3 Entónces Júdas, el que le habia entregado, viendo que era condenado, volvió arrepentido las treinta [piezas] de plata á los príncipes de los sacerdotes, y á los ancianos,

4 Diciendo: Yo he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: ¿Qué [se nos da] á nosotros? viéras[lo] tú.

5 Y arrojando [las piezas] de plata en el templo, partióse; y fué, y se ahorcó.

6 Y los príncipes de los sacerdotes tomando [las piezas] de plata, dijeron. No es lícito echarlas en el tesoro de los dones, porque es precio de sangre.

7 Mas habido consejo, compraron con ellas el campo del alfarero, por sepultura para los extranjeros:

8 Por lo cual fué llamado aquel campo, Campo de sangre, hasta el dia de hoy.

9 Entónces se cumplió lo que fué dicho por el profeta Jeremías, que dijo: Y tomaron las treinta [piezas] de plata precio del apreciado, que fué apreciado por los hijos de Israel;

10 Y las dieron para [comprar] el campo del alfarero, como me ordenó el Señor.

11 Y Jesus estuvo delante del presidente; y el presidente le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el Rey de los Judíos? Y Jesus le dijo: Tu [lo] dices.

12 Y siendo acusado por los príncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, nada respondió.

13 Pilato entónces le dice: ¿No oyes cuántas cosas testifican contra tí?

14 Y no le respondió ni una palabra; de tal manera que el presidente se maravillaba mucho.

15 Y en el dia de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un preso, cual quisiesen.

16 Y tenian entónces un preso famoso, que se llamaba Barrabás.

17 Y juntos ellos, les dijo Pilato: ¿Cuál quereis que os suelte? ¿á Barrabás, ó á Jesus, que se dice el Cristo?

18 Porque sabia que por envidia le habian entregado.

19 Y estando él sentado en el tribunal, su mujer envió á él, diciendo: No tengas que ver con aquel justo; porque hoy he padecido muchas cosas en sueños por causa de él.

20 Mas los príncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al pueblo que pidiese á Barrabás, y á Jesus matase.

21 Y respondiendo el presidente les dijo: ¿Cuál de los dos quereis que os suelte? Y ellos dijeron: A Barrabás.

22 Pilato les dijo: ¿Qué pues haré de Jesus que se dice el Cristo? Dícenle todos: Sea crucificado.

23 Y el presidente [les] dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Mas ellos gritaban más diciendo: Sea crucificado.

24 Y viendo Pilato que nada adelantaba, ántes se hacia más alboroto, tomando agua se lavó las manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de la sangre de este justo: veréis[lo] vosotros.

25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.

26 Entónces les soltó á Barrabás: y habiendo azotado á Jesus, le entregó para ser crucificado.

27 Entónces los soldados del presidente llevaron á Jesus al pretorio, y juntaron á él toda la cuadrilla;

28 Y desnudándole, le echaron encima un manto de grana:

29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; é hincando la rodilla delante de él, le burlaban, diciendo: Salve, Rey de los Judíos.

30 Y escupiendo en él tomaron la caña, y le herian en la cabeza.

31 Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificar[le.]

32 Y saliendo hallaron á un Cirenéo, que se llamaba Simon: á este cargaron para que llevase su cruz.

33 Y como llegaron al lugar que se llama Gólgotha, que es dicho, El lugar de la Calavera,

34 Le dieron á beber vinagre mezclado con hiel; y gustando no quiso beber[lo.]

35 Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando suertes: para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta: Se repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

36 Y sentados, le guardaban allí.

37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDÍOS.

38 Entónces crucificaron con él dos ladrones; uno á la derecha, y otro á la izquierda.

39 Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas,

40 Y diciendo: Tú el que derribas el templo [de Dios,] y en tres dias [lo] reedificas, sálvate á tí mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.