Reina Valera New Testament of the Bible 1862
Part 40
19 Y echaron polvo sobre sus cabezas, y dieron voces, llorando y lamentando diciendo: ¡Ay, ay, de aquella gran ciudad, en la cual todos los que tenian navíos en la mar, se habian enriquecido de sus riquezas; que en una hora ha sido desolada!
20 Alégrate sobre ella, cielo, y vosotros santos apóstoles y profetas; porque Dios ha vengado vuestra causa en ella.
2l Y un ángel fuerte tomó una piedra como una grande piedra de molino, y [la] echó en la mar, diciendo: Con tanto ímpetu será derribada Babilonia, aquella grande ciudad, y nunca jamás será hallada.
22 Y voz de tañedores de arpas, y de músicos, y de tañedores de flautas y de trompetas, no será más oida en tí; y todo artífice de cualquier oficio no será más hallado en tí; y el sonido de muela no será mas en tí oido;
23 Y luz de antorcha no alumbrará más en tí; y voz de esposo ni de esposa no será más en tí oida: porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra; porque en tus hechiceríias todas las gentes han errado.
24 Y en ella fué hallada la sangre de los profetas y de los santos, y de todos los que han sido muertos en la tierra.
CAPITULO 19.
1 DESPUES de estas cosas oí una gran voz de gran compañía en el cielo, que decia: Aleluya: Salvacion, y honra, y gloria, y potencia al Señor Dios nuestro:
2 Porque sus juicios son verdaderos y justos; porque él ha juzgado á la grande ramera que ha corrompido la tierra con su fornicacion, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella.
3 Y otra vez dijeron: Aleluya. Y su humo subió para siempre jamás.
4 Y los veinticuatro ancianos, y los cuatro animales se postraron en tierra, y adoraron á Dios que estaba sentado sobre el trono, diciendo: Amen: Aleluya.
5 Y salió una voz del trono que decia: Load á nuestro Dios todos sus siervos, y los que le temeis, así pequeños como grandes.
6 Y oí como la voz de una grande compañía, y como ruido de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos, que decian: Aleluya: porque reinó el Señor nuestro Dios Todopoderoso.
7 Gocémonos, y alegrémonos, y démosle gloria; porque son venidas las bodas del Cordero, y su esposa se ha aparejado:
8 Y le ha sido dado que se vista de lino fino, limpio, y brillante; porque el lino fino son las justificaciones de los santos.
9 Y él me dice: Escribe: Bienaventurados los que son llamados á la cena del Cordero. Y me dijo: Estas palabras de Dios son verdaderas.
10 Y yo me eché á sus piés para adorarle. Y él me dijo: Mira que no [lo hagas:] yo soy siervo contigo, y con tus hermanos que tienen el testimonio de Jesus. Adora á Dios: porque el testimonio de Jesus es el espíritu de la profecia.
11 Y ví el cielo abierto, y hé aquí un caballo blanco; y el que estaba sentado sobre él, era llamado Fiel y Verdadero, el cual con justicia juzga y pelea.
12 Y sus ojos [eran] como llama de fuego, y [habia] en su cabeza muchas diademas, y tenia un nombre escrito que ninguno entendia sino él mismo:
13 Y estaba vestido de una ropa teñida en sangre: y su nombre es llamado EL VERBO DE DIOS.^
14 Y los ejércitos [que están] en el cielo lo seguian en caballos blancos, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio.
15 Y de su boca sale una espada aguda, para herir con ella las gentes: y él los regirá con vara de hierro; y el pisa el lugar del vino del furor, y de la ira de Dios Todopoderoso.
16 Y en su vestidura y en su muslo tiene escríto este nombre: REY DE REYES, Y SEÑOR DE SEÑORES:
17 Y ví un ángel que estaba en el sol, y clamó con gran voz, diciendo á todas las aves que volaban por medio del cielo: Venid, y congregáos á la cena del gran Dios,
18 Para que comais carnes de reyes, y de capitanes, y carnes de fuertes, y carnes de caballos, y de los que están sentados sobre ellos; y carnes de todos, libres y siervos, de pequeños y de grandes.
19 Y ví la bestia, y los reyes de la tierra, y sus ejércitos congregados para hacer guerra contra el que estaba sentado sobre el caballo, y contra su ejército.
20 Y la bestia fué presa, y con ella el falso profeta que habia hecho las señales delante de ella, con las cuales habia engañado á los que tomaron la señal de la bestia, y habian adorado su imágen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego ardiendo en azufre.
21 Y los otros fueron muertos con la espada que salia de la boca del que estaba sentado sobre el caballo, y todas las aves fueron hartas de las carnes de ellos.
CAPITULO 20.
1 Y VÍ un ángel descender del cielo que tenia la llave del abismo, y una grande cadena en su mano.
2 Y prendió al dragon, aquella serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y le ató por mil años;
3 Y arrojólo al abismo, y le encerró, y selló sobre él, porque no engañe más á las naciones, hasta que mil años sean cumplidos: y despues de esto, es necesario que sea desatado un poco de tiempo.
4 Y ví sillas, y se sentaron sobre ellas, y les fué dado juicio; y [ví] las almas de los degollados por el testimonio de Jesus, y por la palabra de Dios, y que no habian adorado la bestia, ni á su imágen, y que no recibieron [su] señal en sus frentes, ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
5 Mas los otros muertos no tornaron á vivir hasta que sean cumplidos mil años. Esta [es] la primera resurreccion.
6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurreccion: la segunda muerte no tiene potestad en estos; ántes serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años.
7 Y cuando los mil años fueren cumplidos, Satanás será suelto de su prision.
8 Y saldrá para engañar las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, á Gog y á Magog, á fin de congregarles para la batalla; el número de los cuales [es] como la arena del mar.
9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada: y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró.
10 Y el diablo que los engañaba, fué lanzado en el lago de fuego y azufre, donde [está] la bestia y el falso profeta y serán atormentados dia y noche para siempre jamás.
11 Y ví un gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo, y no fué hallado el lugar de ellos.
12 Y ví los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fué abierto, el cual es de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, segun sus obras.
13 Y el mar dió los muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos: y fué hecho juicio de cada uno segun sus obras.
14 Y el infierno y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda.
15 Y el que no fué hallado escrito en el libro de la vida, fué lanzado en el lago de fuego.
CAPITULO 21.
1 Y VÍ un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es.
2 Y yo Juan ví la santa ciudad, Jerusalem nueva, que descendia del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
3 Y oí una gran voz del cielo que decia: Hé aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos.
4 Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos, y la muerte no será mas: y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas son pasadas.
5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: Hé aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe: porque estas palabras son fieles y verdaderas.
6 Y díjome: Hecho es. Yo soy Alpha y Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré de la fuente del agua de vida gratuitamente.
7 El que venciere, poseerá todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.
8 Mas á los temerosos, é incrédulos, á los abominables, y homicidas, á los fornicarios, y hechiceros, y á los idólatras, y á todos los mentirosos, su parte [será] en el lago ardiendo con fuego y azufre, que es la muerte segunda.
9 Y vino á mí uno de los siete ángeles que tenian las siete copas llenas de las siete postreras plagas, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la esposa, mujer del Cordero.
10 Y llevóme en Espíritu á un grande y alto monte, y me mostró la grande ciudad santa de Jerusalem que descendia del cielo de Dios,
11 Teniendo la claridad de Dios: y su luz [era] semejante á una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, resplandeciente como cristal.
12 Y tenia un muro grande y alto con doce puertas; y en las puertas doce ángeles, y nombres escritos, que son [los] de las doce tribus de los hijos de Israel.
13 Al Oriente tres puertas; al Norte tres puertas, al Mediodia tres puertas; al Poniente tres puertas.
14 Y el muro de la ciudad tenia doce fundamentos, y en ellos los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.
15 Y el que hablaba conmigo, tenia una medida de una caña de oro para medir la ciudad, y sus puertas, y su muro.
16 Y la ciudad está situada y puesta en cuadro, y su largura es tanta como su anchura: y el mídió la ciudad con la caña, [y tenia] doce mil estadios: la largura, y la altura, y la anchura de ella son iguales.
17 Y midió su muro, [y tenia] ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es del ángel.
18 Y el material de su muro era [de] jaspe: mas la ciudad [era] oro puro, semejante al vidrio limpio.
19 Y los fundamentos del muro de la ciudad [estaban] adornados de toda piedra preciosa. El primer fundamento [era] jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, calcedonia: el cuarto, esmeralda;
20 El quinto, sardónica; el sexto, sárdio; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el nono, topacio; el décimo, crisopraso; el undécimo, jacinto; el duodécimo, ametisto.
21 Y las doce puertas [eran] doce perlas, en cada una, una; cada puerta [era] de una perla. Y la plaza de la ciudad [era] oro puro, como vidrio trasparente.
22 Y no ví en ella templo; porque el Señor Dios Todopoderoso es el templo de ella y el Cordero.
23 Y la ciudad no tenia necesidad de sol ni de luna para que resplandezcan en ella: porque la claridad de Dios la iluminó, y el Cordero [era] su lumbrera.
24 Y las naciones que hubieren sido salvas andarán en la lumbre de ella: y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor á ella.
25 Y sus puertas nunca serán cerradas de dia, porque allí no habrá noche.
26 Y llevarán la gloria y la honra de las naciones á ella.
27 No entrará en ella ninguna cosa sucia, ó que hace abominacion y mentira; sino solamente los que están escritos en el libro de la vida del Cordero.
CAPITULO 22.
1 DESPUES me mostró un rio limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salia del trono de Dios y del Cordero.
2 En el medio de la plaza de ella, y de la una y de la otra parte del rio, [estaba] el árbol de vida, que lleva doce frutos dando cada mes su fruto: y las hojas del árbol [eran] para la sanidad de las naciones.
3 Y no habrá más maldicion: sino que el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán.
4 Y verán su cara; y su nombre [estará] en sus frentes.
5 Y allí no habrá mas noche; y no tienen necesidad de lumbre de antorcha, ni de lumbre de sol; porque el Señor Dios los alumbrará: y reinarán para siempre jamás.
6 Y me dijo: Estas palabras [son] fieles y verdaderas. Y el Señor Dios de los santos profetas ha enviado su ángel, para mostrar á sus siervos las cosas que es necesario que sean hechas presto.
7 Y hé aquí vengo presto: Bienaventurado el que guarda las palabras de la profecía de este libro.
8 Yo Juan [soy] el que ha oido, y visto estas cosas. Y despues que hube oido y visto, me postré para adorar delante de los piés del ángel que me mostraba estas cosas.
9 Y él me dijo: Mira que no [lo hagas:] porque yo soy siervo contigo, y con tus hermanos los profetas, y con los que guardan las palabras de este libro. Adora á Dios.
10 Y me dijo: No selles las palabras de la profecía de este libro; porque el tiempo está cerca.
11 El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es sucio, ensúciese todavía: y el que es justo, sea todavía justificado: y el santo sea santificado todavía.
12 Y hé aquí, yo vengo presto, y mi galardon conmigo, para recompensar á cada uno segun fuere su obra.
13 Yo soy Alpha y Omega, principio y fin, el primero y el postrero.
14 Bienaventurados los que guardan sus mandamientos; para que su potencia sea en el árbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad.
15 Mas los perros [estarán] fuera, y los hechiceros, los disolutos, y los homicidas, y los idólatras, y cualquiera que ama y hace mentira.
16 Yo Jesus he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente, y de la mañana.
17 Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga. Y el que quiere, tome del agua de la vida de balde.
18 Porque yo protesto á cualquiera^ que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere á estas cosas, Dios pondrá sobre él las plagas que están escritas en este libro.
19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas que están escritas en este libro.
20 El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amen, sea así. Ven, Señor Jesus.
21 La gracia de nuestro Señor Jesu-Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.
FIN DEL NUEVO TESTAMENTO.