Reina Valera New Testament of the Bible 1862

Part 39

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18 De estas tres plagas fué muerta la tercera parte de los hombres, del fuego, y del humo, y del azufre, que salian de la boca de ellos.

19 Porque su poder está en su boca y en sus colas: porque sus colas [eran] semejantes á serpientes, y tenian cabezas, y con ellas dañan.

20 Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, aun no se arrepintieron de las obras de sus manos, para que no adorasen á los demonios, y á las imágenes de oro, y de plata, y de metal, y de piedra, y de madera; las cuales no pueden ver, ni oir, ni andar:

21 Y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicacion, ni de sus hurtos.

CAPITULO 10.

1 Y VÍ otro ángel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el arco celeste sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus piés como columnas de fuego.

2 Y tenia en su mano un librito abierto: y puso su pié derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra,

3 Y clamó con grande voz, como [cuando] un leon ruge: y cuando hubo clamado, siete truenos hablaron sus voces.

4 Y cuando los siete truenos hubieron hablado sus voces, yo iba á escribir, y oí una voz del cielo, que me decia: Sella las cosas que los siete truenos han hablado, y no las escribas.

5 Y el ángel que ví estar sobre el mar, y sobre la tierra, levantó su mano al cielo,

6 Y juró por el que vive para siempre jamás, que ha criado el cielo, y las cosas que están en él, y la tierra, y las cosas que están en ella, y el mar, y las cosas que están en él, que el tiempo no será mas.

7 Pero en los dias de la voz del séptimo ángel, cuando él comenzare á tocar la trompeta, el misterio de Dios sera consumado, como él [lo] anunció á sus siervos los profetas.

8 Y oí la voz del cielo que hablaba otra vez conmigo, y decia: Vé, y toma el librito abierto de la mano del ángel que está sobre el mar y sobre la tierra.

9 Y fuí al ángel diciéndole que me diese el librito, y él me dijo: Toma, y trágalo; y él te hará amargar tu vientre pero en tu boca será dulce como la miel.

10 Y tomé el librito de la mano del ángel, y le devoré; y era dulce en mi boca como la miel: y cuando lo hube devorado fué amargo mi vientre.

11 Y él me dice: Necesario es que otra vez profetices á muchos pueblos, y gentes, y lenguas, y reyes.

CAPITULO 11.

1 Y ME fué dada una caña semejante á una vara, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y á los que adoran en él.

2 Y echa fuera el patio que está fuera del templo, y no lo mídas, porque es dado á los Gentiles; y hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.

3 Y daré á mis dos testigos, y ellos profetizarán por mil doscientos y sesenta dias, vestidos de sacos.

4 Estas son las dos olivas, y los dos candeleros que están delante del Dios de la tierra.

5 Y si alguno les quisiere dañar, sale fuego de la boca de ellos, y devora á sus enemigos: y si alguno les quisiere hacer daño, es necesario que él sea así muerto.

6 Estos tienen potestad de cerrar el cielo, que no llueva en los dias de su profecía, y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para herir la tierra con toda plaga cuantas veces quisieren.

7 Y cuando ellos hubieren acabado su testimonio, la bestia que sube del abismo, hará guerra contra ellos, y los vencerá, y los matará.

8 Y sus cuerpos [serán echados] en las plazas de la grande ciudad, que espiritualmente es llamada Sodoma, y Egipto, donde tambien nuestro Señor fué crucificado.

9 Y los de los linajes, y de los pueblos, y de las lenguas, y de los Gentiles verán los cuerpos de ellos por tres dias y medio, y no permitirán que sus cuerpos sean puestos en sepulcros.

10 Y los moradores de la tierra se gozarán sobre ellos, y se alegrarán, y se enviarán dones los unos á los otros; porque estos dos profetas han atormentado á los que moran sobre la tierra.

11 Y despues de tres dias y medio el espíritu de vida [enviado] de Dios, entró en ellos, y se alzaron sobre sus piés, y vino gran temor sobre los que los vieron.

12 Y oyeron una grande voz del cielo; que les decia: Subid acá. Y subieron al cielo en una nube, y sus enemigos los vieron.

13 Y en aquella hora fué hecho gran temblor de tierra, y la décima parte de la ciudad cayó, y fueron muertos en el temblor de tierra en número de siete mil hombres: y los demás fueron espantados, y dieron gloria á Dios del cielo.

14 El segundo ay es pasado: hé aquí, el tercero ay vendrá presto.

15 Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y fueron hechas grandes voces en el cielo, que decian: Los reinos del mundo han venido á ser [los reinos] de nuestro Señor, y de su Cristo, y reinará para siempre jamás.

16 Y los veinte y cuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus sillas, se postraron sobre sus rostros, y adoraron á Dios,

17 Diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, que eres, y que eras, y que has de venir, y que has tomado tu grande potencia, y has reinado.

18 Y se han airado las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo de los muertos, para que sean juzgados, y para que dés el galardon á tus siervos los profetas, y á los santos, y á los que temen tu nombre, y á los pequeñitos y á los grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra.

19 Y el templo de Dios fué abierto en el cielo, y el arca de su testamento fué visto en su templo; y fueron hechos relámpagos, y voces, y truenos, y terremotos, y grande granizo.

CAPITULO 12.

1 Y UNA grande señal apareció en el cielo: una mujer vestida del sol y la luna debajo de sus piés, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.

2 Y estando preñada, clamaba con dolores de parto, y sufria tormento por parir.

3 Y fué vista otra señal en el cielo; y hé aquí un grande dragon bermejo, que tenia siete cabezas, y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas.

4 Y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las echó en tierra. Y el dragon se paró delante de la mujer que estaba para parir, á fin de devorar[le] su hijo cuando hubiese nacido.

5 Y ella parió un hijo varon, el cual habiá de regir todas las gentes con vara de hierro: y su hijo fué arrebatado para Dios, y á su trono.

6 Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar aparejado de Dios, para que allí la mantengan mil doscientos y sesenta dias.

7 Y fué hecha una grande batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragon; y lidiaba el dragon y sus ángeles,

8 Y no prevalecieron, ni su lugar fué más hallado en el cielo.

9 Y fué lanzado fuera aquel gran dragon, la serpiente antigua, que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña á todo el mundo, fué arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

10 Y oí una grande voz en el cielo que decia: Ahora ha venido la salvacion y la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo: porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de nuestro Dios dia y noche.

11 Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte.

12 Por lo cual alegráos, cielos, y los que morais en ellos. ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido á vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo.

13 Y cuando vió el dragon que él habia sido arrojado á la tierra, persiguió á la muier que habia parido el hijo varon.

14 Y fueron dadas á la mujer dos alas de grande águila, para que de la presencia de la serpiente volase al desierto, á su lugar, donde es mantenida [por un] tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.

15 Y la serpiente echó de su boca tras la mujer agua como un rio, á fin de hacer que fuese arrebatada del rio.

16 Y la tierra ayudo á la mujer; y la tierra abrió su boca, y sorbió el rio que habia echado el dragon de su boca.

17 Entónces el dragon fué airado contra la mujer, y se fué á hacer guerra contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandarnientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesu-Cristo.

CAPITULO 13.

1 Y YO me paré sobre la arena del mar, y ví una bestia subir del mar, que tenia siete cabezas, y diez cuernos; y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella nombre de blasfemia.

2 Y la bestia que ví, era semejante á un leopardo, y sus piés como de oso, y su boca como boca de leon. Y el dragon le dió su poder, y su trono, y grande potestad.

3 Y ví una de sus cabezas como herida de muerte, y la llaga de su muerte fué curada: y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia.

4 Y adoraron al dragon que habia dado la potestad á la bestia: y adoraron á la bestia, diciendo: ¿Quién es semejante á la bestia, y quién podrá lidiar con ella?

5 Y le fué dada boca que hablaba grandes cosas y blasfemias; y le fué dada potencia de obrar cuarenta y dos meses.

6 Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y á los que moran en el cielo.

7 Y le fué dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos. Tambien le fué dada potencia sobre toda tribu, y pueblo, y lengua, y gente.

8 Y todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida del Cordero, el cual fué muerto desde el principio del mundo.

9 Si alguno tiene oido, oiga.

10 El que lleva en cautividad, va en cautividad: el que á cuchillo matare, es necesario que á cuchillo sea muerto. Aquí está la paciencia, y la fé de los santos.

11 Despues ví otra bestia que subia de la tierra, y tenia dos cuernos semejantes á [los] de un cordero, mas hablaba como un dragon.

12 Y ejerce todo el poder de la primera bestia en presencia de ella; y hace á la tierra, y á los moradores de ella adorar la primera bestia, cuya llaga de muerte fué curada.

13 Y hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo á la tierra delante de los hombres.

14 Y engaña á los moradores de la tierra por las señales que le ha sido dado hacer en presencia de la bestia, mandando á los moradores de la tierra que hagan la imágen de la bestia que tiene la herida de cuchillo, y vivió.

15 Y le fué dado que diese espíritu á la imágen de la bestia, para que la imágen de lá bestia hable; y hará que cualesquiera que no adoraren la imágen de la bestia, sean muertos.

16 Y hacia que á todos, á los pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se pusiese una marca en su mano derecha, ó en sus frentes;

17 Y que ninguno pudiese comprar ó vender, sino el que tuviera la señal, ó el nombre de la bestia, ó el número de su nombre.

18 Aquí hay sabiduría: El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia; porque es el

numero de hombre; y el número de ella, seiscientos sesenta y seis.

CAPITULO 14.

1 Y MIRÉ: y hé aquí el Cordero estaba sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenian el nombre de su Padre escrito en sus frentes.

2 Y oí una voz del cielo como ruido de muchas aguas, y como sonido de un gran trueno: y oí una voz de tañedores de arpas que tañian con sus arpas:

3 Y cantaban como un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro animales, y de los ancianos: y ninguno podia aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil, los cuales fueron comprados de entre los de la tierra.

4 Estos son los que con mujeres no fueron contaminados; porque son vírgenes. Estos los que siguen al Cordero por donde quiera que fuere. Estos fueron comprados de entre los hombres por primicias para Dios, y para el Cordero.

5 Y en sus bocas no ha sido hallado engaño; porque ellos son sin mácula delante del trono de Dios.

6 Y ví otro ángel volar por en medio del cielo, que tenia el Evangelio eterno, para predicarlo á los que moran en la tierra, y á toda nacion, y tribu, y lengua, y pueblo,

7 Diciendo en alta voz: Temed á Dios, y dadle honra; porque la hora de su juicio es venida; y adorad á aquel que ha hecho el cielo, y la tierra, y el mar, y las fuentes de las aguas.

8 Y otro ángel le siguió, diciendo: Ha caido, ha caido Babilonia, aquella grande ciudad, porque ella ha dado á beber á todas las naciones del vino del furor de su fornicacion.

9 Y el tercer ángel los siguió, diciendo á alta voz: Si alguno adora á la bestia, y á su imágen, y toma la señal en su frente, ó en su mano,

10 Este tambien beberá del vino de la ira de Dios, el cual está echado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles, y delante del Cordero.

11 Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás. Y los que adoran á la bestia y á su imágen, no tienen reposo dia ni noche, ni cualquiera que tomare la señal de su nombre.

12 Aquí está la paciencia de los santos; aquí [están] los que guardan los mandamientos de Dios, y la fé de Jesus.

13 Y oí una voz del cielo, que me decia, Escribe: Bienaventurados los muertos que de aquí adelante mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, que descansarán de sus trabajos; porque sus obras con ellos siguen.

14 Y miré, y hé aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del hombre, que tenia en su cabeza una corona de oro, y en su mano una hoz aguda.

15 Y otro ángel salió del templo, clamando en alta voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida, por que la mies de la tierra está madura.

16 Y el que estaba sentado sobre la nube echó su hoz sobre la tierra, y la tierra fué segada.

17 Y salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo tambien una hoz aguda.

18 Y otro ángel salió del altar, el cual tenia poder sobre el fuego, y clamó con gran voz al que tenia la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz aguda, y vendimia los racimos de la tierra; porque están maduras sus uvas.

19 Y el ángel echó su hoz aguda en la tierra, y vendimió la viña de la tierra, y echó [la uva] en el grande lagar de la ira de Dios.

20 Y el lagar fué hollado fuera de la ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos por mil y seiscientos estadios.

CAPITULO 15.

1 Y VÍ otra señal en el cielo, grande y admirable, que era siete ángeles que tenian las siete plagas postreras; porque en ellas es consumada la ira de Dios.

2 Y ví así como un mar de vidrio mezclado con fuego; y los que habian alcanzado la victoria de la bestia, y de su imágen, y de su señal, y del numero de su nombre, estar sobre el mar de vidrio, teniendo las arpas de Dios.

3 Y cantan el cántico de Moisés siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: Grandes y maravillosas [son] tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos [son] tus caminos, Rey de los santos.

4 ¿Quién no te temerá, oh Señor, y engrandecerá tu nombre? Porque tú solo [eres] santo; por lo cual todas las naciones vendrán, y adorarán delante de tí, porque tus juicios son manifestados.

5 Y despues de estas cosas miré, y hé aquí el templo del tabernáculo del testimonio fué abierto en el cielo,

6 Y salieron del templo siete ángeles, que tenian siete plagas, vestidos de un lino limpio y blanco, y ceñidos alrededor de los pechos con bandas de oro.

7 Y uno de los cuatro animales dió á los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira de Dios, que vive para siempre jamás.

8 Y fué el templo lleno de humo por la majestad de Dios, y por su potencia; y ninguno podia entrar en el templo, hasta que fuesen consumadas las siete plagas de los siete ángeles.

CAPITULO 16.

1 Y OÍ una grande voz [salida] del templo, que decia á los siete ángeles: Id, y derramad las [siete] copas de la ira de Dios sobre la tierra.

2 Y fué el primero, y derramó su copa sobre la tierra; y vino una plaga mala y dañosa sobre los hombres que tenian la señal de la bestia, y sobre los que adoraban su imágen.

3 Y el segundo ángel derramó su copa sobre el mar, y se convirtió en sangre como de un muerto, y toda alma viviente fué muerta en el mar.

4 Y el tercer ángel derramó su copa sobre los rios, y sobre las fuentes de las aguas, y se convirtieron en sangre.

5 Y oí al ángel de las aguas que decia: Justo eres tú, oh Señor, que eres, y que eras, el Santo, porque has juzgado estas cosas:

6 Porque ellos derramaron la sangre de los santos y de los profetas, tambien tú les has dado á beber sangre; pues [lo] merecen.

7 Y oí á otro del altar, que decia: Ciertamente, Señor Dios Todopoderoso, tus juicios [son] verdaderos y justos.

8 Y el cuarto ángel derramó su copa sobre el sol; y le fué dado quemar á los hombres con fuego.

9 Y los hombres se quemaron con el grande calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene potestad sobre estas plagas, y no se arrepintieron para darle gloria.

10 Y el quinto ángel derramó su copa sobre la silla de la bestia; y su reino se hizo tenebroso; y se mordian sus lenguas de dolor.

11 Y blasfemaron al Dios del cielo por sus dolores, y por sus plagas; y no se arrepintieron de sus obras.

12 Y el sexto ángel derramó su copa sobre el gran rio Eufrates; y el agua de él se secó, para que fuese preparado el camino de los reyes del Oriente.

13 Y ví [salir] de la boca del dragon, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres

espíritus inmundos á manera de ranas.

14 Porque son espíritus de demonios, que hacen señales, para ir á los reyes de la tierra, y de todo el mundo, para congregarlos para la batalla de aquel grande dia del Dios Todopoderoso.

15 Hé aquí, yo vengo como ladron. Bienaventurado el que vela, y guarda sus vestiduras, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza.

16 Y los congregó en el lugar que en Hebréo se llama Armagedon.

17 Y el septimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una grande voz del templo del cielo, [de cerca] del trono, diciendo: Hecho es.

18 Entónces fueron hechos relámpagos, y voces, y truenos; y hubo un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no fué jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra.

19 Y la ciudad grande fué partida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron: y la grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del furor de su ira.

20 Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados.

21 Y cayó del cielo sobre los hombres un grande granizo como del peso de un talento: y los hombres blasfemaron de Dios por la plaga del granizo; porque su plaga fué may grande.

CAPITULO 17.

1 Y VINO uno de los siete ángeles que tenian las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la condenacion de la grande ramera, la cual está sentada sobre muchas aguas;

2 Con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los que moran en la tierra se han embriagado con el vino de su fornicacion.

3 Y me llevó en Espíritu al desierto: y ví una mujer sentada sobre una bestia bermeja, llena de nombres de blasfemia y que tenia siete cabezas y diez cuernos.

4 Y la mujer estaba vestida de púrpura, y de escarlata, y dorada con oro, y adornada de piedras preciosas, y de perlas, teniendo un cáliz de oro en su mano lleno de abominaciones, y de la suciedad de su fornicacion;

5 Y en su frente un nombre escrito; MISTERIO, BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS FORNICACIONES, Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

6 Y ví la mujer embriagada de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesus: y

cuando la ví, quedé maravillado de grande admiracion.

7 Y el ángel me dijo: ¿Por qué te maravillas? Yo te diré el misterio de la mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene siete cabezas, y diez cuernos.

8 La bestia que has visto, fué, y no es; y ha de subir del abismo, y ha de ir á perdicion; y los moradores de la tierra, cuyos nombres no están escritos en el libro de la vida desde la fundacion del mundo, se maravillarán viendo la bestia que era, y no es, aunque [sin embargo] es.

9 Y aquí [hay] mente que tiene sabiduría. Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se asienta la mujer.

10 Y son siete reyes: los cinco son caidos; el uno es, [y] el otro aun no es venido: y cuando viniere, es necesario que dure breve tiempo.

11 Y la bestia que era, y no es, es tambien el octavo [rey;] y es de los siete, y va á perdicion.

12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aun no han recibido reino, mas tomarán potencia por una hora como reyes con la bestia.

13 Estos tienen un consejo, y darán su potencia y autoridad á la bestia.

14 Ellos pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá; porque es el Señor de los señores, y el Rey de los reyes; y los que están con él, son llamados, y elegidos, y fieles.

15 Y él me dice: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, y muchedumbres, y naciones, y lenguas.

16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, estos aborrecerán á la ramera, y la harán desolada y desnuda, y comerán sus carnes, y la quemarán con fuego:

17 Porque Dios ha puesto en sus corazones ejecutar lo que le plugo, y el ponerse de acuerdo, y dar su reino á la bestia, hasta que sean cumplidas las palabras de Dios.

18 Y la mujer que has visto, es la grande ciudad que tiene [su] reino sobre los reyes de la tierra.

CAPITULO 18.

1 DESPUES de estas cosas ví otro ángel descender del cielo, teniendo grande potencia; y la tierra fué alumbrada de su gloria.

2 Y clamó con fortaleza en alta voz diciendo: Caida es, caida es la grande Babilonia, y es hecha habitacion de demonios, y guarida de todo espíritu inmundo, y albergue de todas aves sucias, y aborrecibles:

3 Porque todas las gentes han bebido del vino del furor de su fornicacion, y los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

4 Y oí otra voz del cielo, que decia: Salid de ella pueblo mio, porque no seais participantes de sus pecados, y que no recibais de sus plagas.

5 Porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de sus maldades.

6 Tornadle á dar como ella os ha dado, y pagadle al doble segun sus obras; en el cáliz que ella os dió á beber, dadle á beber doblado.

7 Cuanto ella se ha glorificado, y ha estado en deleites, tanto dadle de tormento y llanto, porque dice en su corazon: Yo estoy sentada reina, y no soy viuda, y no veré llanto.

8 Por lo cual en un dia vendrán sus plagas: muerte, llanto, y hambre, y será quemada con fuego; porque el Señor Dios es fuerte que la juzgará.

9 Y llorarán y se lamentarán sobre ella los reyes de la tierra, los cuales han fornicado con ella y han vivido en deleites, cuando ellos vieren el humo de su incendio,

10 Estando lejos, por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de aquella gran ciudad de Babilonia, aquella fuerte ciudad; porque en una hora vino tu juicio!

11 Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan sobre ella; porque ninguno compra mas sus mercaderías,

12 Mercadería de oro, y de plata, y de piedras preciosas, y de margaritas, y de lino fino, y de escarlata, y de seda, y de grana, y de toda madera olorosa y de todo vaso de madera preciosa, y de cobre, y de hierro, y de mármol,

13 Y canela, y olores, y ungüentos, y de incienso, y de vino, y de aceite, y flor de harina, y trigo, y de bestias, y de ovejas, y de caballos, y de carros, y de siervos, y de almas de hombres.

14 Y los frutos del deseo de tu alma se apartaron de tí; y todas las cosas gruesas y excelentes te han faltado, y nunca más las hallarás.

15 Los mercaderes de estas cosas, que se han enriquecido, se pondrán léjos de ella, por el temor de su tormento, llorando y lamentando,

16 Y diciendo: ¡Ay, ay, aquella gran ciudad, que estaba vestida de lino fino, y de escarlata, y de grana, y estaba dorada con oro, y adornada de piedras preciosas, y de perlas!

17 Porque en una hora han sido desoladas tantas riquezas. Y todo patron, y todos los que viajan en naves, y marineros, y todos los que trabajan en el mar, se estuvieron lejos;

18 Y viendo el humo de su incendio dieron voces, diciendo: ¿Qué [ciudad] era semejante á esta gran ciudad?