# Reina Valera New Testament of the Bible 1862

## Part 36

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6 Mas él da mayor gracia. Por esto él dice: Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes.

7 Sometéos pues á Dios: resistid al diablo, y de vosotros huirá.

8 Allegáos á Dios, y él se allegará á vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y [vosotros] de doblado ánimo, purificad los corazones.

9 Afligíos, y lamentad, y llorad; vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza.

10 Humilláos delante del Señor, y él os ensalzará.

11 Hermanos no murmureis los unos de los otros. El que murmura del hermano, y juzga á su hermano, este tal murmura de la ley, y juzga á la ley; pero si tú juzgas á la ley, no eres guardador de la ley, sino juez.

12 Uno es el dador de la ley, que puede salvar, y perder: ¿quién eres tú que juzgas á otro?

13 Ea ahora, los que decís: Hoy y mañana irémos á tal ciudad, y estarémos allá un año, y comprarémos mercadería y ganarémos:

14 Y no sabeis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es un vapor que se aparece por un poco de tiempo, y despues se desvanece.

15 En lugar de lo cual deberiais decir: Si el Señor quisiere, y si viviéremos, harémos esto ó aquello.

16 Mas ahora os jactais en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala.

17 El pecado pues está en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace.

CAPITULO 5.

1 EA ya ahora, oh ricos, llorad aullando por vuestras miserias que os vendrán.

2 Vuestras riquezas están podridas; vuestras ropas están comidas de polilla.

3 Vuestro oro y plata están corrompidos de orin, y su orin os será en testimonio, y comerá del todo vuestras carnes como fuego. Os habeis allegado tesoro para en los postreros dias.

4 Hé aquí, el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado de vosotros, clama; y los clamores de los que habian segado, han entrado en los oidos del Señor de los ejércitos.

5 Habeis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos; habeis cebado vuestros corazones como en el dia de sacrificios.

6 Habeis condenado [y] muerto al justo; [y] él no os resiste.

7 Pues, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad [cómo] el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia, hasta que reciba la lluvia temprana y tardía.

8 Tened tambien vosotros paciencia: confirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.

9 Hermanos, no os quejeis unos contra otros, porque no seais condenados: Hé aquí, el Juez está delante de la puerta.

10 Hermanos mios, tomad por ejemplo de afliccion y de paciencia, á los profetas que hablaron en nombre del Señor.

11 Hé aquí, tenemos por bienaventurados á los que sufren. Habeis oido la paciencia de Job, y habeis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y piadoso.

12 Mas sobre todo, hermanos mios, no jureis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por otro cualquier juramento; sino vuestro Sí, sea Sí, y [vuestro] No, [sea,] No; porque no caigais en condenacion.

13 ¿Está alguno entre vosotros afligido? haga oracion. ¿Está alguno alegre, cante salmos.

14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? llame á los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.

15 Y la oracion de fé salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si estuviere en pecados, le serán perdonados.

16 Confesáos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros, para que seais sanos: [que] la oracion eficaz del justo puede mucho.

17 Elías era hombre sujeto á semejantes pasiones que nosotros, y rogó con oracion que no lloviese; y no llovió sobre la tierra tres años y seis meses.

18 Y otra vez oró, y el cielo dió lluvia y la tierra produjo su fruto.

19 Hermanos, si alguno de entre vosotros ha errado de la verdad, y alguno le convirtiere,

20 Sepa, que el que hubiere hecho convertir al pecador del error de su camino, salvará un alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados.

LA PRIMERA EPÍSTOLA UNIVERSAL

DE

SAN PEDRO APÓSTOL.

CAPITULO 1.

1 PEDRO, apóstol de Jesu-Cristo, á los extranjeros que [están] esparcidos en Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia y en Bithinia,

2 Elegidos segun la presciencia de Dios Padre en santificacion del Espíritu, para obedecer, y ser rociados con la sangre de Jesu-Cristo: Gracia y paz os sea multiplicada.

3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesu-Cristo, que segun su grande misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurreccion de Jesu-Cristo de los muertos,

4 Para una herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni marchitarse, reservada en los cielos

5 Para nosotros que somos guardados en la virtud de Dios por fé, para alcanzar la salud que está aparejada para ser manifestada en el postrimero tiempo.

6 En lo cual vosotros os alegrais, estando al presente un poco de tiempo afligidos en diversas tentaciones, si es necesario,

7 Para que la prueba de vuestra fe mucho mas preciosa que el oro, el cual perece, bien que sea probado con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra, cuando Jesu-Cristo fuere manifestado:

8 Al cual no habiendo visto, le amais en el cual creyendo, aunque al presente^ no lo veais, os alegrais con gozo inefable y glorificado;

9 Obteniendo el fin de vuestra fé, [que es] la salud de [vuestras] almas.

10 De la cual salud los profetas que profetizaron de la gracia que habia de venir á vosotros, han inquirido, y diligentemente buscado,

11 Escudriñando cuándo y en qué punto de tiempo significaba el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, el cual prenunciaba las aflicciones que habian de venir á Cristo, y las glorias despues de ellas.

12 A los cuales fué revelado, que no para sí mismos, sino para nosotros administraban las cosas que ahora os son anunciadas de los que os han predicado el Evangelio por el Espíritu Santo enviado del cielo; en las cuales desean mirar los ángeles.

13 Por lo cual teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceñidos, con templanza, esperad perfectamente en la gracia que os es presentada cuando Jesu-Cristo os es manifestado:

14 Como hijos obedientes, no conformándoos con los deseos que ántes teniais estando en vuestra ignorancia;

15 Sino como aquel que os ha llamado es santo, sed tambien vosotros santos en toda conversacion.

16 Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

17 Y si invocais por Padre á aquel que sin acepcion de personas juzga segun la obra de cada uno, conversad en temor todo el tiempo de vuestra peregrinacion;

18 Sabiendo que habeis sido rescatados de vuestra vana conversacion, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, [como] oro ó plata,

19 Sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminacion:

20 Ya ordenado de ántes de la fundacion del mundo, pero manifestado en los postrimeros tiempos por amor de vosotros,

21 Que por él creeis á Dios, el cual le resucitó de los muertos, y le ha dado gloria, para que vuestra fé y esperanza sea en Dios.

22 Habiendo purificado vuestras almas en la obediencia de la verdad, por el Espíritu, en caridad hermanable, sin fingimiento, amáos unos á otros entrañablemente de corazon puro:

23 Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre.

24 Porque toda carne es como la yerba, y toda la gloria del hombre como la flor de la yerba: secóse la yerba, y la flor se cayó;

25 Mas la palabra del Señor permanece perpetuamente. Y esta es la palabra que por el Evangelio os ha sido anunciada.

CAPITULO 2.

1 DEJANDO pues toda malicia, y todo engaño, y fingimientos, y envidias, y todas las detracciones,

2 Desead, como niños recien nacidos la leche espiritual, sin engaño, para que por ella crezcais en salud:

3 Si empero habeis gustado que el Señor es benigno;

4 Al cual allegándoos, que [es] la piedra viva, reprobada cierto de los hombres, empero elegida de Dios [y] preciosa,

5 Vosotros tambien, como piedras vivas, sed edificados una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables á Dios por Jesu-Cristo.

6 Por lo cual tambien contiene la escritura: Hé aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en ella, no será confundido.

7 [Ella] es pues honor á vosotros que creeis: mas para los desobedientes, la piedra que los edificadores reprobaron, esta fué hecha la cabeza del ángulo;

8 Y piedra de tropiezo, y roca de escándalo á aquellos que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; para lo cual fueron tambien ordenados.

9 Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anuncieis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas á su luz admirable;

10 Vosotros, que en el tiempo pasado no [erais] pueblo, mas ahora [sois] pueblo de Dios; que en el tiempo pasado no habiais alcanzado misericordia, mas ahora habeis alcanzado misericordia.

11 Amados, yo os ruego, como á extranjeros y peregrinos, os abstengais de los deseos carnales que batallan contra el alma,

12 Teniendo vuestra conversacion honesta entre los Gentiles; para que, en lo que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen á Dios en el dia de la visitacion, estimándoos por las buenas obras.

13 Sed pues sujetos á toda ordenacion humana por respeto á Dios: ya sea al rey como á superior;

14 Ya á los gobernadores, como de él enviados para venganza de los malhechores, y para loor de los que hacen bien.

15 Porque esta es la voluntad de Dios, que haciendo bien, hagais callar la ignorancia de los hombres vanos:

16 Como libres; y no como teniendo la libertad por cobertura de malicia, sino como siervos de Dios.

17 Honrad á todos. Amad la fraternidad. Temed á Dios. Honrad al rey.

18 Siervos, sed sujetos con todo temor á vuestros amos; no solamente á los buenos y humanos, sino tambien á los rigurosos.

19 Porque esto es agradable, si alguno á causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente.

20 Porque ¿qué gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufrís? mas si haciendo bien sois afligidos, y lo sufrís, esto ciertamente [es] agradable delante de Dios.

21 Porque para esto sois llamados; pues que tambien Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que vosotros sigais sus pisadas;

22 El cual no hizo pecado, ni fué hallado engaño en su boca;

23 Quien cuando le maldecian^, no retornaba maldicion; cuando padecia, no amenazaba, sino remitia [la causa] al que juzga justamente.

24 El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia: por la herida del cual habeis sido sanados.

25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas; mas ahora habeis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.

CAPITULO 3.

1 ASIMISMO [vosotras] mujeres, sed sujetas á vuestros maridos; para que tambien los que no creen á la palabra, sean ganados sin palabra por la conversacion de sus mujeres,

2 Considerando vuestra casta conversacion, que es en temor.

3 El adorno de las cuales no sea exterior con encrespamiento del cabello, ni atavío de oro, ni en compostura de ropas;

4 Sino el hombre del corazon que está encubierto, en incorruptible [ornato] de espíritu agradable, y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios.

5 Porque así tambien se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas á sus maridos:

6 Como Sara obedecia á Abraham llamándole señor; de la cual vosotras sois hechas hijas, haciendo bien, y no sois espantadas de ningun pavor.

7 Vosotros asimismo, maridos, habitad con ellas segun ciencia, dando honor á la mujer como á vaso mas frágil, y como á herederas juntamente de la gracia de la vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas.

8 Y finalmente, sed todos de un mismo corazon, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;

9 No volviendo mal por mal, ni maldicion por maldicion; sino ántes por el contrario, bendiciendo; sabiendo que vosotros sois llamados para que poseais bendicion en herencia.

10 Porque el que quiere amar la vida, y ver dias buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño:

11 Apártese del mal, y haga bien; busque la paz, y sígala.

12 Porque los ojos del Señor [están] sobre los justos, y sus oidos [atentos] á sus oraciones: pero el rostro del Señor [está] sobre aquellos que hacen mal.

13 ¿Y quién es aquel que os podrá dañar, si vosotros seguís el bien?

14 Mas tambien si alguna cosa padeceis por hacer bien, sois bienaventurados. Por tanto no temais por el temor de ellos, ni seais turbados;

15 Sino santificad al Señor Dios en vuestros corazones: y [estad] siempre aparejados para responder con mansedumbre y reverencia á cada uno que os demande razon de la esperanza que [hay] en vosotros:

16 Teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean confundidos los que blasfeman vuestra buena conversacion en Cristo.

17 Porque mejor [es] que padezcais haciendo bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo mal.

18 Porque tambien Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos á Dios, siendo á la verdad muerto en la carne, pero vivificado en Espíritu:

19 En el cual tambien fué y predicó á los espíritus encarcelados;

20 Los cuales en otro tiempo fueron desobedientes, cuando una vez esperaba la paciencia de Dios en los dias de Noé, cuando se aparejaba el arca; en la cual pocas, es á saber, ocho personas fueron salvas por agua.

21 A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva, (no quitando las inmundicias de la carne, sino [como] demanda de una buena conciencia delante de Dios,) por la resurreccion de Jesu-Cristo:

22 El cual está á la diestra de Dios, habiendo subido al cielo; estando á él sujetos los ángeles, y las potestades, y virtudes.

CAPITULO 4.

1 PUES que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros tambien estad armadas del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, cesó de pecado;

2 Para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no á las concupiscencias de los hombres, sino á la voluntad de Dios.

3 Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los Gentiles, cuando conversábamos en lascivias, en concupiscencias, en embriagueces, en glotonerías, en banquetes, y en abominables idolatrías.

4 En lo cual parece cosa extraña á los que os vituperan que vosotros no corrais con ellos en el mismo desenfrenamiento de disolucion, ultrajándoos:

5 Los cuales darán cuenta al que está aparejado para juzgar los vivos y los muertos.

6 Porque por esto tambien ha sido predicado el Evangelio á los muertos; para que sean juzgados en carne segun los hombres, y vivan en espíritu segun Dios.

7 Mas el fin de todas las cosas se acerca. Sed pues templados, y velad en oracion.

8 Y sobre todo tened entre vosotros ferviente caridad; porque la caridad cubrirá multitud de pecados.

9 Hospedáos los unos á los otros sin murmuraciones.

10 Cada uno segun el don que ha recibido, adminístrelo á los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios.

11 Si alguno habla, [hable] conforme á las palabras de Dios; si alguno ministra, [ministre] conforme á la virtud que Dios suministra: para que en todas cosas sea Dios glorificado por Jesu-Cristo, al cual es gloria é imperio para siempre jamás. Amen.

12 Carísimos, no os maravilleis cuando sois examinados por fuego, lo cual se hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese;

13 Antes bien gozáos en que sois participantes de las aflicciones de Cristo, para que tambien en la revelacion de su gloria os goceis en triunfo.

14 Si sois vituperados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque la gloria y el Espíritu de Dios reposan sobre vosotros. Cierto segun ellos el es blasfemado, mas segun vosotros es glorificado.

15 Así que ninguno de vosotros padezca como homicida, ó ladron, ó malhechor ó por meterse en negocios ajenos.

16 Pero si [alguno es afligido] como cristiano, no se avergüence; ántes glorifique á Dios en esta parte.

17 Porque es tiempo que el juicio comience de la casa de Dios; y si primero [comienza] por nosotros, ¿qué será el fin de aquellos que no obedecen al Evangelio de Dios?

18 Y si el justo con dificultad se salva, ¿adónde parecerá el infiel y el pecador?

19 Y por eso los que son afligidos segun la voluntad de Dios, encomiéndenle sus almas, como á fiel Criador, haciendo bien.

CAPITULO 5.

1 RUEGO á los ancianos que están entre vosotros, yo anciano [tambien] con ellos, y testigo de las aflicciones de Cristo, que soy tambien participante de la gloria que ha de ser revelada;

2 Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, teniendo cuidado [de ella,] no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto;

3 Y no como teniendo señorío sobre las heredades [del Señor,] sino siendo dechados de la grey.

4 Y cuando apareciere el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.

5 Igualmente, mancebos, sed sujetos á los ancianos: y todos sumisos unos á otros, revestíos de humildad; porque Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes.

6 Humilláos pues bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo:

7 Echando toda vuestra solicitud en él: porque él tiene cuidado de vosotros.

8 Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo anda como un leon bramando alrededor [de vosotros] buscando á quien devore:

9 Al cual resistid firmes en la fé, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo.

10 Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado á su gloria eterna por Jesu-Cristo, despues que hubiereis un poco de tiempo padecido, él mismo os perfeccione, confirme, corrobore, y establezca.

11 A él sea gloria, é imperio para siempre. Amen.

12 Por Silvano, hermano fiel segun yo pienso, os he escrito brevemente, amonestándoos, y testificando que esta es la verdadera gracia de Dios, en la cual estais.

13 La [iglesia que está] en Babilonia, juntamente elegida con vosotros, os saluda, y Marcos mi hijo.

14 Saludáos unos á otros con ósculo de caridad. Paz [sea] con todos vosotros los que estais en Jesu-Cristo. Amen.

LA SEGUNDA EPÍSTOLA UNIVERSAL

DE

SAN PEDRO APÓSTOL.

CAPITULO 1.

1 SIMON Pedro, siervo y apóstol de Jesu-Cristo, á los que habeis alcanzado fé igualmente preciosa con nosotros en la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesu-Cristo.

2 Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios, y de nuestro Señor Jesus.

3 Como todas las cosas que [pertenecen] á la vida y á la piedad nos sean dadas de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado por su gloria y virtud:

4 Por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupcion que está en el mundo por concupiscencia;

5 Vosotros tambien, poniendo toda diligencia por esto mismo, mostrad en vuestra fé virtud, y en la virtud ciencia;

6 Y en la ciencia templanza, y en la templanza paciencia; y en la paciencia temor de Dios;

7 Y en el temor de Dios, amor fraternal; y en el amor fraternal, caridad.

8 Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesu-Cristo.

9 Mas el que no tiene estas cosas, es ciego, y tiene la vista muy corta, habiendo olvidado la purificacion de sus antiguos pecados.

10 Por lo cual, hermanos, procurad tanto mas de hacer firme vuestra vocacion y eleccion; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.

11 Porque de esta manera os será abundantemente administrada la entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesu-Cristo.

12 Por esto yo no dejaré de amonestaros siempre de estas cosas, aunque vosotros las sepais, y esteis confirmados en la verdad presente.

13 Porque tengo por justo, en tanto que estoy en este tabernáculo, de incitaros con amonestacion;

14 Sabiendo que brevemente tengo de dejar [este] mi tabernáculo, como nuestro Señor Jesu-Cristo me ha declarado.

15 Tambien yo procuraré con diligencia, que despues de mi fallecimiento, vosotros podais siempre tener memoria de estas cosas.

16 Porque no os hemos dado á conocer la potencia y la venida de nuestro Señor Jesu-Cristo, siguiendo fábulas por arte compuestas; sino como habiendo con nuestros propios ojos visto su majestad.

17 Porque él habia recibido de Dios Padre honra y gloria, cuando una tal voz fué á él enviada de la magnífica gloria: Este es el amado^ Hijo mio, en el cual yo me he agradado.

18 Y nosotros oimos esta voz enviada del cielo, cuando estábamos juntamente con él en el monte santo.

19 Tenemos tambien la palabra profética más permanente, á la cual haceis bien de estar atentos como á una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el dia esclarezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones.

20 Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la escritura es de particular interpretacion:

21 Por que la profecía no fué en los tiempos pasados traida por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo.

CAPITULO 2.

1 PERO hubo tambien falsos profetas en el pueblo, como habrá entre vosotros falsos doctores, que introducirán encubiertamente herejías de perdicion, y negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos perdicion acelerada.

2 Y muchos seguirán sus disoluciones, por los cuales el camino de la verdad será blasfemado:

3 Y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas; sobre los cuales la condenacion ya de largo tiempo no se tarda, y su perdicion no se duerme.

4 Porque si Dios no perdonó á los ángeles que habian pecado; sino que habiéndoles despeñado en el infierno con cadenas de oscuridad, los entregó para ser reservados al juicio;

5 Y [si] no perdonó al mundo viejo, mas guardó á Noé, octavo pregonero de justicia, trayendo el diluvio sobre el mundo de malvados;

6 Y [si] condenó por destruccion las ciudades de Sodoma, y de Gomorra, tornándolas en ceniza, y poniéndolas por ejemplo á los que habian de vivir sin temor y reverencia de Dios;

7 Y libró al justo Lot, acosado por la nefanda conducta de los malvados;

8 (Porque este justo, con ver y oir, morando entre ellos, afligia cada dia su alma justa con los hechos de aquellos injustos;)

9 Sabe el Señor librar de tentacion á los pios, y reservar á los injustos para ser atormentados en el dia del juicio:

10 Y principalmente aquellos que, siguiendo la carne, andan en concupiscencia é inmundicia, y desprecian la potestad, atrevidos, contumaces, que no temen decir mal de las potestades superiores.

11 Como quiera que los mismos ángeles, que son mayores en fuerza y en potencia, no pronuncian juicio de maldicion contra ellas delante del Señor.

12 Mas estos, diciendo mal de las cosas que no entienden, como bestias brutas, que naturalmente son hechas para presa y destruccion, perecerán en su perdicion,

13 Recibiendo el galardon de su injusticia, ya que reputan por delicia poder gozar de deleites cada dia. Estos [son] suciedades y manchas, los cuales comiendo con vosotros, juntamente se recrean en sus errores;

14 Teniendo los ojos llenos de adulterio, y no saben cesar de pecar; cebando las almas inconstantes; teniendo el corazon ejercitado en codicias, siendo hijos de maldicion;

15 Que han dejado el camino derecho, y se han extraviado, siguiendo el camino de Balaam, [hijo] de Bosor, el cual amó el premio de la maldad,

16 Y fué reprendido por su iniquidad: una muda bestia de carga, hablando en voz de hombre, refrenó la locura del profeta.

17 Estos son fuentes sin agua, y nubes traidas de torbellino de viento, para los cuales está guardada la oscuridad de las tinieblas para siempre.

