Reina Valera New Testament of the Bible 1862
Part 34
14 Mas nada quise hacer sin tu consejo, porque tu beneficio no fuese como de necesidad, sino voluntario.
15 Porque acaso por esto se ha apartado de tí por [algun] tiempo; para que lo recibieses para siempre;
16 No ya como siervo, ántes más que siervo, [como] hermano amado, mayormente de mí, pero ¿cuánto más de tí, en la carne, y en el Señor?
17 Así que, si me tienes por compañero, recíbele como á mí.
18 Y si en algo te dañó, ó te debe, pónlo á mi cuenta.
19 Yo Pablo [lo] escribí de mi mano; yo [lo] pagaré, por no decirte que aun á tí mismo te me debes demás.
20 Sí, hermano, góceme yo de tí en el Señor; recrea mis entrañas en el Señor.
21 Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que aun harás más de lo que digo.
22 Y asimismo prepárame tambien alojamiento; porque espero que por vuestras oraciones os tengo de ser concedido.
23 Te saludan Epafras, mi compañero en la prision por Cristo Jesus,
24 Marcos , Aristarco , Demas, y Lucas, mis cooperadores.
25 La gracia de nuestro Señor Jesu-Cristo [sea] con vuestro espíritu. Amen.
A Filémon fué enviada de Roma por Onésimo siervo.
LA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á LOS
HEBRÉOS.
CAPITULO 1.
1 DIOS, habiendo hablado muchas veces, y en muchas maneras en otro tiempo á los padres por los profetas,
2 En estos postreros dias nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo:
3 El cual, siendo el resplandor de gloria, y la misma imágen de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la purgacion de nuestros pecados por sí mismo, se sentó á la diestra de la Majestad en las alturas,
4 Hecho tanto más excelente que los ángeles, cuanto alcanzó por herencia más excelente nombre que ellos.
5 Porque ¿á cual de los ángeles dijo [Dios] jamás: Mi Hijo eres tú, hoy yo te he engendrado? Y otra vez ¿Yo seré á él Padre, y él me sera á mi Hijo?
6 Y otra vez, cuando introduce al Primogénito en la tierra, dice: Y adórenle todos los ángeles de Dios.
7 Y ciertamente de los ángeles dice: El que hace sus ángeles espíritus, y á sus ministros llama de fuego:
8 Mas al Hijo: Tu trono, oh Dios, por siglo del siglo; vara de equidad la vara de tu reino:
9 Has amado la justicia, y aborrecido la maldad; por lo cual te ungió Dios el Dios tuyo, con óleo de alegría más que á tus compañeros:
10 Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra; y los cielos son obras de tus manos:
11 Ellos perecerán mas tú eres permanente; y todos ellos se envejecerán como una vestidura.
12 Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; empero tú eres el mismo, y tus años no acabarán.
13 Pues ¿á cuál de los ángeles dijo jamás: Siéntate á mi diestra, hasta que ponga á tus enemigos por estrado de tus piés?
14 ¿No son todos espíritus administradores, enviados para servicio á favor de los que serán herederos de salud?
CAPITULO 2.
1 POR tanto es menester que con más diligencia atendamos á las cosas que hemos oido, porque no nos escurramos.
2 Porque si la palabra dicha por [el ministerio] de los ángeles fué firme, y toda rebelion y desobediencia recibió justa paga de retribucion,
3 ¿Cómo escaparémos nosotros, si tuviéremos en poco una salud tan grande? La cual, habiendo comenzado á ser publicada por el Señor, ha sido confirmada hasta nosotros por los que [le] oyeron;
4 Testificando juntamente [con ellos] Dios con señales y milagros, y diversas maravillas, y repartimientos del Espíritu Santo segun su voluntad.
5 Porque no sujetó á los ángeles el mundo venidero, del cual hablamos.
6 Testificó empero uno, en cierto lugar, diciendo: ¿Qué es el hombre que te acuerdas de él? ¿ó el hijo del hombre, que le visitas?
7 Tú le hiciste un poco menor que los ángeles, coronástele de gloria y de honra, y pusístele sobre las obras de tus manos:
8 Todas las cosas sujetaste debajo de sus piés. Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto á él. Mas aun no vemos que todas las cosas le sean sujetas.
9 Empero vemos coronado de gloria y de honra, por el padecimiento de muerte, á aquel Jesus que es hecho un poco menor que los ángeles, para que por gracia de Dios gustase la muerte por todos.
10 Porque convenia, que aquel por cuya causa [son] todas las cosas, y por el cual todas las cosas [subsisten,] habiendo de llevar á [su] gloria á muchos hijos, hiciese consumado por aflicciones al autor de la salud de ellos.
11 Porque el que santifica y los que son santificados, de uno [son] todos: por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos,
12 Diciendo: Anunciare á mis hermanos tu nombre, en medio de la congregacion te alabaré.
13 Y otra vez: Yo confiaré en él. Y otra vez: Hé aquí yo y los hijos que me dió Dios.
14 Así que por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él tambien participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenia el imperio de la muerte, es á saber, al diablo,
15 Y librar á los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida sujetos á servidumbre.
16 Porque ciertamente no tomó á los ángeles, sino á la simiente de Abraham tomó.
17 Por lo cual debia ser en todo semejante á los hermanos, para venir á ser misericordioso y fiel Pontífice en lo que es para con Dios, para expiar los pecados del pueblo.
18 Porque en cuanto él mismo padeció, siendo tentado, es poderoso para [tambien] socorrer á los que son tentados.
CAPITULO 3.
1 POR tanto, hermanos santos, participantes de la vocacion celestial, considerad el Apóstol y Pontífice de nuestra profesion, Cristo Jesus,
2 El cual es fiel al que le constituyó, como tambien [lo fué] Moisés sobre toda su casa.
3 Porque de [tanto] mayor gloria que Moisés este es estimado digno, cuanto tiene mayor dignidad que la casa el que la fabricó.
4 Porque toda casa es edificada de alguno: mas el que crió todas las cosas, [es] Dios.
5 Y Moisés á la verdad [fué] fiel sobre toda su casa, como criado, para testificar lo que se habia de decir:
6 Mas Cristo como Hijo sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza.
7 Por lo cual, (como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz,
8 No endurezcais vuestros corazones como en la provocacion, en el dia de la tentacion en el desierto,
9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras cuarenta años.
10 A causa de lo cual me enemisté con esta generacion, y dije: Siempre divagan ellos de corazon, y no han conocido mis caminos.
11 Juré pues en mi ira: No entrarán en mi reposo.)
12 Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazon malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo:
13 Antes exhortáos los unos á los otros cada dia, entretanto que se dice Hoy, porque ninguno de vosotros se endurezca con engaño de pecado.
14 Porque participantes de Cristo somos hechos, con tal que conservemos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza;
15 Entretanto que se dice: Si oyereis su voz hoy, no endurezcais vuestros corazones, como en la provocacion.
16 Porque algunos de los que habian salido de Egipto con Moisés, habiendo oido, provocaron; aunque no todos.
17 Mas ¿con cuáles estuvo enojado cuarenta años? ¿no [fué] con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?
18 ¿Y á quiénes juró que no entrarian en su reposo, sino á aquellos que no obedecieron?
19 Y vemos que no pudieron entrar á causa de incredulidad.
CAPITULO 4.
1 TEMAMOS, pues, que quedando aun la promesa de entrar en su reposo, aparezca alguno de vosotros haberse apartado.
2 Porque tambien á nosotros se nos ha evangelizado como á ellos; mas no les aprovechó el oir la palabra á los que [la] oyeron sin mezclar fé.
3 Empero entramos en el reposo los que hemos creido, de la manera que dijo: Como juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aun acabadas las obras desde el principio del mundo.
4 Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo dia: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo dia.
5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.
6 Así que, pues que resta que algunos han de entrar en él, y aquellos á quienes primero fué anunciado no entraron por causa de desobediencia,
7 Determina otra vez un cierto dia diciendo por David: Hoy, despues de tanto tiempo; como esta dicho: Si oyereis su voz hoy, no endurezcais vuestros corazones.
8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaria despues de otro dia.
9 Por tanto queda un reposo para el pueblo de Dios.
10 Porque el que ha entrado en su reposo, tambien él ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
11 Procuremos, pues, de entrar en aquel reposo; que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia^.
12 Porque la palabra de Dios [es] viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos; y discierne los pensamientos y las intenciones del corazon.
13 Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia; ántes todas las cosas [están] desnudas y abiertas á los ojos de aquel á quien tenemos que dar cuenta.
14 Por tanto teniendo un gran Pontífice, que penetró los cielos, Jesus el Hijo de Dios, retengamos [nuestra] profesion.
15 Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo segun [nuestra] semejanza, [pero] sin pecado.
16 Lleguémonos pues confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.
CAPITULO 5.
1 PORQUE todo pontífice tomado de entre los hombres, es constituido á favor de los hombres en lo que á Dios toca, para que ofrezca presentes y sacrificios por los pecados:
2 Que se pueda compadecer de los ignorantes y extraviados, pues que él tambien está rodeado de flaqueza.
3 Y por causa de ella debe, como por sí mismo, así tambien por el pueblo, ofrecer por los pecados.
4 Ni nadie toma para sí la honra, sino el que es llamado de Dios, como Aaron.
5 Así tambien Cristo no se glorificó á sí mismo haciéndose Pontífice, mas el que le dijo: Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy.
6 Como tambien dice en otro [lugar:] Tú [eres] Sacerdote eternamente, segun el órden de Melchisedech.
7 El cual en los dias de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podia librar de muerte, fué oido por [su] reverencial miedo.
8 Aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;
9 Y consumado, vino á ser causa de eterna salud á todos los que le obedecen;
10 Nombrado de Dios Pontífice segun el órden de Melchisedech.
11 Del cual tenemos mucho que decir, y dificultoso de declarar, por cuanto sois flacos para oir.
12 Porque debiendo ser ya maestros [de otros,] á causa del tiempo, teneis necesidad de volver á ser enseñados cuáles [sean] los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habeis llegado á ser [tales] que tengais necesidad de leche, y no de manjar sólido.
13 Que cualquiera que participa de la leche, es inhábil para la palabra de la justicia, porque es niño;
14 Mas la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre tienen [ya] los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.
CAPITULO 6.
1 POR tanto, dejando la palabra del comienzo en la doctrina de Cristo vamos adelante á la perfeccion; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, y de la fé en Dios,
2 De la doctrina de bautismos, y de la imposicion de manos, y de la resurreccion de los muertos, y del juicio eterno:
3 Y esto harémos, á la verdad, si Dios [lo] permitiere.
4 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados, y gustaron el don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
5 Y asimismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo venidero,
6 Y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios, y exponiéndo[le] á vituperio.
7 Porque la tierra que embebe el agua que muchas veces vino sobre ella, y produce yerba provechosa á aquellos de los cuales es labrada, recibe bendicion de Dios.
8 Mas la que produce espinas y abrojos, [es] reprobada, y cercana de maldicion; cuyo fin [será] el ser abrasada.
9 Pero de vosotros, oh amados, esperamos mejores cosas, y más cercanas á salud, aunque hablamos así.
10 Porque Dios no [es] injusto, para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habeis mostrado á su nombre, habiendo asistido y asistiendo [aun] á los santos.
11 Mas deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el cabo, para cumplimiento de [su] esperanza;
12 Que no os hagais perezosos, mas imitadores de aquellos que por la fé y la paciencia heredarán las promesas.
13 Porque prometiendo Dios á Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,
14 Diciendo: De cierto te bendeciré bendiciendo; y multiplicando, te multiplicaré.
15 Y así, esperando con largura de ánimo, alcanzó la promesa.
16 Porque los hombres ciertamente por el mayor [que ellos] juran: y el fin de todas sus controversias es el juramento para confirmacion.
17 Por lo cual, queriendo Dios mostrar mas abundantemente á los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;
18 Para que por dos cosas inmutables, en las cuales [es] imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo, los que nos acogemos á trabarnos de la esperanza propuesta:
19 La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que entra hasta dentro del velo;
20 Donde entró por nosotros [nuestro] precursor Jesus, hecho Pontífice eternalmente segun el, órden de Melchisedech.
CAPITULO 7.
1 PORQUE este Melchisedech, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, el cual salió á recibir á Abraham que volvia de la derrota de los reyes, y le bendijo,
2 Al cual asimismo dió Abraham los diezmos de todo, primeramente él se interpreta Rey de justicia; y luego tambien Rey de Salem, que es, Rey de paz:
3 Sin padre, sin madre, sin linaje; que ni tiene principio de dias, ni fin de vida, mas hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.
4 Mirad pues cuan grande [fuera] este, al cual aun Abraham el patriarca dió diezmos de los despojos.
5 Y ciertamente los que de los hijos de Leví toman el sacerdocio, tienen mandamiento de tomar del pueblo los diezmos segun la ley, es á saber, de sus hermanos, aunque tambien hayan salido de los lomos de Abraham.
6 Mas aquel cuya genealogía no es contada de ellos, tomó de Abraham los diezmos, y bendijo al que tenia las promesas.
7 Y sin contradiccion alguna lo que es ménos es bendecido de lo que es más.
8 Y aquí ciertamente los hombres mortales toman los diezmos; mas allí aquel del cual está dado testimonio que vive.
9 Y, por decir así, en Abraham fué diezmado tambien Leví, que recibe los diezmos;
10 Porque aun estaba [Leví] en los lomos de [su] padre cuando Melchisedech le salió al encuentro.
11 Pues si la perfeccion era por el sacerdocio Levítico (porque debajo de él recibió el pueblo la ley) ¿qué necesidad [habia] aun de que se levantase otro sacerdote segun el órden de Melchisedech, y que no fuese llamado segun el órden de Aaron?
12 Pues mudado el sacerdocio, necesario es que se haga tambien mudanza de la ley.
13 Porque [aquel] del cual esto se dice, de otra tribu es, de la cual nadie asistió al altar.
14 Porque notorio [es] que el Señor nuestro nació de la tribu de Judá, sobre cuya tribu nada habló Moisés tocante al sacerdocio.
15 Y aun más manifiesto es, si á semejanza de Melchisedech se levanta otro sacerdote,
16 El cual no es hecho conforme á la ley del mandamiento carnal, sino segun la virtud de vida indisoluble;
17 Pues [así] da [Dios] testimonio [de ello:] Tú [eres] Sacerdote para siempre segun el órden de Melchisedech.
18 El mandamiento precedente cierto se abroga por su flaqueza é inutilidad:
19 Porque nada perfeccionó la ley; mas [hízolo] la introduccion de mejor esperanza, por la cual nos acercamos á Dios.
20 Y por cuanto no [fué] sin juramento;
21 (Porque los otros cierto sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas este, con juramento por el que le dijo: Juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú eres sacerdote eternamente segun el órden de Melchisedech:)
22 Tanto de mejor testamento es hecho fiador Jesus.
23 Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no podian permanecer:
24 Mas este, por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable:
25 Por lo cual puede tambien salvar eternamente á los que por él se allegan á Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.
26 Porque tal Pontífice nos convenia [tener:] santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores, y hecho mas sublime que los cielos:
27 Que no tiene necesidad cada dia, como los [otros] sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: porque esto [lo] hizo una sola vez, ofreciéndose á sí mismo.
28 Porque la ley constituye sacerdotes hombres flacos; mas la palabra del juramento, despues de la ley, [constituye] al Hijo hecho perfecto para siempre.
CAPITULO 8.
1 ASÍ que la suma acerca de lo dicho [es:] Tenemos tal Pontífice que se asentó á la diestra del trono de la Majestad en los cielos;
2 Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no el hombre.
3 Porque todo pontífice es puesto para ofrecer presentes y sacrificios; por lo cual [es] necesario que tambien este tuviese algo que ofrecer.
4 Así que si estuviese sobre la tierra, ni aun seria sacerdote, habiendo aun los [otros] sacerdotes que ofrecen los presentes segun la ley;
5 Los cuales sirven de bosquejo y sombra de las cosas celestiales, como fué respondido á Moisés cuando habia de acabar el tabernáculo: Mira, dice, haz todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte.
6 Mas ahora [tanto] mejor ministerio es el suyo, cuanto es Mediador de un mejor pacto, el cual ha sido formado sobre mejores promesas.
7 Porque si aquel primero fuera sin falta, cierto no se hubiera procurado lugar de segundo.
8 Porque reprendiéndolos dice: Hé aquí, vienen dias, dice el Señor, y consumaré para con la casa de Israel y para con la casa de Judá un nuevo pacto;
9 No como el pacto que hice con sus padres el dia que los tomé por la mano para sacarlos de la tierra de Egipto: porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo los menosprecié, dice el Señor.
10 Por lo cual este es el pacto que ordenaré á la casa de Israel despues de aquellos dias, dice el Señor: Daré mis leyes en el alma de ellos, y sobre el corazon de ellos las escribiré: y seré á ellos por Dios, y ellos me serán á mí por pueblo:
11 Y ninguno enseñará á su prójimo, ni ninguno á su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor.
12 Porque seré propicio á sus injusticias, y de sus pecados, y de sus iniquidades no me acordaré más.
13 Diciendo Nuevo [pacto,] dió por viejo al primero y lo que es dado por viejo y se envejece, cerca está de desvanecerse.
CAPITULO 9.
1 TENIA empero tambien el primer [pacto] reglamentos del culto, y [su] santuario mundano.
2 Porque el tabernáculo fué hecho: el primero en que [estaban] las lámparas, y la mesa, y los panes de la proposicion; lo que llaman el santuario.
3 Tras el segundo velo [estaba] el tabernáculo, que llaman el lugar santísimo;
4 El cual tenia un incensario de oro y el arca del pacto cubierta de todas partes alrededor de oro; en la que [estaba] una urna de oro que contenia el maná, y la vara de Aaron que reverdeció, y las tablas del pacto;
5 Y sobre ella los querubines de gloria que cubrian el propiciatorio, de las cuales cosas no se puede ahora hablar en particular.
6 Y estas cosas así ordenadas, en el primer tabernáculo siempre entraban los sacerdotes para hacer los oficios del culto;
7 Mas en el segundo, solo el pontífice una vez en el año; no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo, y [por] los pecados de ignorancia del pueblo:
8 Dando en esto á entender el Espíritu Santo, que aun no estaba descubierto el camino para el [verdadero] santuario, entretanto que el primer tabernáculo estuviese en pié.
9 Lo cual [era] figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecian presentes y sacrificios que no podian hacer perfecto, cuanto á la conciencia, al que servia [con ellos;]
10 [Consistiendo] solo en viandas y bebidas, y en diversos lavamientos, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la correccion.
11 Mas estando ya presente Cristo, Pontífice de los bienes que habian de venir, por [otro] más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es á saber, no de esta creacion;
12 Y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, mas por su propia sangre entró una sola vez en el santuario, habiendo obtenido [para nosotros] eterna redencion.
13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y la ceniza de la becerra, rociada á los inmundos, santifica para la purificacion de la carne,
14 ¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció á sí mismo sin mancha á Dios, limpiará vuestras conciencias de las obras de muerte para que sirvais al Dios vivo?
15 Así que por eso es Mediador del nuevo testamento, para que interviniendo muerte para la remision de las rebeliones [que habia] bajo del primer testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna.
16 Porque donde [hay] testamento, necesario es que intervenga muerte del testador.
17 Porque el testamento con la muerte es confirmado: de otra manera no es válido entretanto que el testador vive.
18 De donde [vino] que ni aun el primero fué consagrado sin sangre.
19 Porque habiendo leido Moisés todos los mandamientos de la ley á todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos cabríos, con agua, y lana de grana, é hisopo, roció al mismo libro, y tambien á todo el pueblo.
20 Diciendo: Esta es la sangre del testamento que Dios os ha mandado.
21 Y además de esto roció tambien con la sangre el tabernáculo, y todos los vasos del ministerio.
22 Y casi todo es purificado segun la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remision.
23 Fué pues necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas con estas cosas; empero las mismas cosas celestiales con mejores sacrificios que estos.
24 Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios.
25 Y no para ofrecerse muchas veces á sí mismo, como entra el pontífice en el santuario cada año con sangre ajena;
26 De otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el principio del mundo: mas ahora una vez en la consumacion de los siglos, para deshacimiento del pecado, se presento por el sacrificio de sí mismo.
27 Y de la manera que está establecido á los hombres que mueran una vez, y despues el juicio,
28 Así tambien Cristo fué ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos; y la segunda vez sin pecado será visto de los que lo esperan para salud.
CAPITULO 10.
1 PORQUE la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imágen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos á los que se allegan.
2 De otra manera cesarian de ofrecerse; porque los que tributan [este] culto, limpios de una vez, no tendrian mas conciencia de pecado.
3 Empero en estos [sacrificios] cada año se hace [la misma] conmemoracion de los pecados.
4 Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.
5 Por lo cual, entrando en el mundo, dice: Sacrificio y presente no quisiste; mas me apropiaste cuerpo:
6 Holocaustos y [expiaciones] por el pecado no te agradaron.
7 Entónces dije: Héme aquí (en la cabecera del libro esta escrito de mí) para que haga, oh Dios, tu voluntad.