# Reina Valera New Testament of the Bible 1862

## Part 33

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14 Esto te escribo con esperanza que iré presto á tí:

15 Y si no fuere tan presto, para que sepas cómo te conviene conversar en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad.

16 Y sin contradiccion, grande es el misterio de la piedad: Dios ha sido manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado á los Gentiles; ha sido creido en el mundo; ha sido recibido en gloria.

CAPITULO 4.

1 EMPERO el Espíritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando á espíritus de error, y á doctrinas de demonios;

2 Que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia:

3 Que prohibirán casarse, [y mandarán] abstenerse de las viandas que Dios crió para que con hacimiento de gracias participasen de ellas los fieles, y los que han conocido la verdad.

4 Porque todo lo que Dios crió [es] bueno, y nada hay que desechar, tomándose con hacimiento de gracias:

5 Porque por la palabra de Dios, y por la oracion es santificado.

6 Si esto propusieres á los hermanos, serás buen ministro de Jesu-Cristo, criado en las palabras de la fé y de la buena doctrina, la cual has alcanzado.

7 Mas las fábulas profanas y de viejas desecha y ejercítate para la piedad.

8 Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso; mas la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera.

9 Palabra fiel [es] esta, y digna de ser recibida de todos.

10 Que por esto aun trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, el cual es Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.

11 Esto manda y enseña.

12 Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversacion,

en caridad, en espíritu, en fé, en limpieza.

13 Entretanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar.

14 No descuides el don que está en tí, que te es dado por profecía con la imposicion de las manos del presbiterio.

15 Medita estas cosas; ocúpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea manifiesto á todos.

16 Ten cuidado de tí mismo y de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo esto, á tí mismo salvarás y á los que te oyeren.

CAPITULO 5.

1 NO reprendas al anciano, sino exhórta[le] como á padre: á los mas jóvenes, como á hermanos;

2 A las ancianas, como á madres; á las jovencitas, como á hermanas, con toda pureza.

3 Honra á las viudas que en verdad son viudas.

4 Pero si alguna viuda tuviere hijos, ó nietos, aprendan primero á gobernar su casa piadosamente, y á recompensar á sus padres: porque esto es lo honesto y agradable delante de Dios.

5 Ahora la que en verdad es viuda y solitaria, espera en Dios, y es diligente en suplicaciones y oraciones noche y dia.

6 Pero la que vive en delicias, viviendo está muerta.

7 Denuncia pues estas cosas, para que sean sin reprension.

8 Y si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa la fé negó, y es peor que un infiel.

9 La viuda sea puesta en [especial] clase no ménos que de sesenta años: que haya sido esposa de un [solo] marido;

10 Que tenga testimonio en buenas obras; si crió [bien sus] hijos; si ha ejercitado la hospitalidad; si ha lavado los piés de los santos; si ha socorrido á los afligidos; si ha seguido toda buena obra.

11 Pero viudas más jóvenes no admitas; porque despues de hacerse licenciosas contra Cristo,

quieren casarse:

12 Condenadas ya, por haber falseado la primera fé.

13 Y aun tambien se acostumbran, [hechas] ociosas, á andar de casa en casa; y no solamente ociosas, sino tambien parleras y curiosas, hablando lo que no conviene.

14 Quiero, pues, que las que son jóvenes se casen, crien hijos, gobiernen la casa; que ninguna ocasion den al adversario para maldecir.

15 Porque ya algunas han vuelto atrás en pos de Satanás.

16 Si algun fiel ó alguna fiel tiene viudas, manténgalas, y no sea gravada la iglesia; á fin de que haya lo suficiente para las que de verdad son viudas.

17 Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doblada honra; mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.

18 Porque la escritura dice: No embozarás al buey que trilla. Y: Digno [es] el obrero de su jornal.

19 Contra el anciano no recibas acusacion sino con dos ó tres testigos.

20 A los que pecaren, repréndelos delante de todos, para que los otros tambien teman.

21 [Te] requiero delante de Dios y del Señor Jesu-Cristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin perjuicio de nadie, que nada hagas inclinándote á la una parte.

22 No impongas de ligero las manos á alguno, ni comuniques en pecados ajenos: consérvate en limpieza.

23 No bebas de aquí adelante agua, sino usa de un poco de vino por causa del estómago, y de tus contínuas enfermedades.

24 Los pecados de algunos hombres, ántes que vengan [ellos] á juicio, son manifiestos; mas á otros les vienen despues.

25 Asimismo las buenas obras ántes son manifiestas; y las que son de otra manera, no pueden esconderse.

CAPITULO 6.

1 TODOS los que están debajo del yugo de servidumbre, tengan á sus señores por dignos de toda honra, porque no sea blasfemado el nombre del Señor y [su] doctrina.

2 Y los que tienen amos fieles, no [los] tengan en ménos, por ser [sus] hermanos; ántes sírvan[les] mejor, por cuanto son fieles y amados, [y] partícipes del beneficio. Esto enseña y exhorta.

3 Si alguno enseña otra cosa, y no asiente á las sanas palabras de nuestro Señor Jesu-Cristo, y á la doctrina que es conforme á la piedad,

4 Es hinchado, nada sabe, y enloquece acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas sospechas,

5 Porfías de hombres corruptos de entendimiento, y privados de la verdad, que tienen la piedad por granjería: apártate de los tales.

6 Empero grande granjería es la piedad con contentamiento.

7 Porque nada hemos traido á este mundo, [y] sin duda nada podrémos sacar.

8 Así que teniendo sustento, y con qué cubrirnos, seamos contentos con esto.

9 Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentacion y lazo, y en muchas codicias locas y dañosas, que hunden á los hombres en perdicion y muerte.

10 Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males; el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fé, y fueron traspasados de muchos dolores.

11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas; y sigue la justicia, la piedad, la fé, la caridad, la paciencia, la mansedumbre.

12 Pelea la buena batalla de la fé, echa mano de la vida eterna, á la cual asimismo eres llamado, habiendo hecho buena profesion delante de muchos testigos.

13 Te mando delante de Dios, que da vida á todas las cosas, y de Jesu- Cristo, que testificó la buena profesion delante de Poncio Pilato,

14 Que guardes el mandamiento sin mácula, ni reprension, hasta la aparicion de nuestro Señor Jesu-Cristo;

15 La cual á su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores;

16 Quien solo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible, á quien ninguno de los hombres ha visto, ni puede ver: al cual [sea] la honra y el imperio sempiterno. Amen.

17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia de que gocemos:

18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, que con facilidad comuniquen:

19 Atesorando para sí buen fundamento para lo porvenir, que echen mano á la vida eterna.

20 Oh Timotéo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas de vanas cosas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia:

21 La cual profesando algunos, fueron descaminados acerca de la fé. La gracia [sea] contigo. Amen.

La primera [epístola] á Timotéo fué escrita de Laodicéa, que es metrópoli de la Phrygia Pacaciana.

LA SEGUNDA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO

Á

TIMOTÉO.

CAPITULO 1.

1 PABLO, apóstol de Jesu-Cristo por la voluntad de Dios, segun la promesa de la vida, que es en Cristo Jesus,

2 A Timotéo, amado hijo, gracia, misericordia, [y] paz de Dios el Padre, y de Jesu-Cristo nuestro Señor.

3 Doy gracias á Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar tengo memoria de tí en mis oraciones noche y dia;

4 Deseando verte, acordándome de tus lágrimas, para ser lleno de gozo;

5 Trayendo á la memoria la fé no fingida que [habia] en tí, la cual residió primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy cierto que en tí tambien.

6 Por lo cual te aconsejo, que despiertes el don de Dios que está en tí por la imposicion de mis manos.

7 Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino [el] de fortaleza, y de amor, y de templanza.

8 Por tanto no te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso [por amor] suyo; ántes se participante de los trabajos del Evangelio, segun la virtud de Dios,

9 Que nos salvó y llamó con vocacion santa, no conforme á nuestras obras, mas segun el intento suyo, y [por la] gracia, la cual nos es dada en Cristo Jesus ántes de los tiempos de los siglos;

10 Mas ahora es manifestada por la aparicion de nuestro Salvador Jesu- Cristo, el cual quita la muerte, y sacó á la luz la vida y la inmortalidad por el Evangelio;

11 Del cual yo soy puesto predicador, y apóstol, y maestro de los Gentiles.

12 Por lo cual asimismo padezco esto: mas no me avergüenzo; porque^ yo sé á quien he creido, y estoy cierto que es poderoso para guardar mi depósito para aquel dia.

13 Reten la forma de las sanas palabras que de mí oiste, en la fé y amor que [es] en Cristo Jesus.

14 Guarda el buen depósito por el Espíritu Santo que habita en nosotros.

15 [Ya] sabes esto, que me han sido contrarios todos los que son en Asia; de los cuales son Figello, y Hermógenes.

16 Dé el Señor misericordia á la casa de Onesíforo; que muchas veces me refrigeró, y no se avergonzó de mi cadena:

17 Antes estando él en Roma, me buscó solícitamente, y [me] halló.

18 Déle el Señor que halle misericordia cerca del Señor en aquel dia. Y cuánto [nos] ayudó en Efeso, tú lo sabes mejor.

CAPITULO 2.

1 PUES tú, hijo mio, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesus.

2 Y lo que has oido de mí entre muchos testigos, esto encarga á los hombres fieles que serán idóneos para enseñar tambien á otros.

3 Tú pues sufre trabajos como fiel soldado de Jesu-Cristo.

4 Ninguno que milita se embaraza en los negocios de la vida; á fin de agradar á aquel que lo tomó por soldado.

5 Y aun tambien el que lidia, no es coronado si no lidiare legítimamente.

6 El labrador para recibir los frutos, es menester que trabaje primero.

7 Considera lo que digo; y el Señor te dé entendimiento en todo.

8 Acuérdate que Jesu-Cristo, [el cual fué] de la simiente de David, resucitó de los muertos conforme á mi Evangelio;

9 En el que sufro trabajo, hasta las prisiones á modo de malhechor: mas la palabra de Dios no está presa.

10 Por tanto todo lo sufro por amor de los escogidos, para que ellos tambien consigan la salud que es en Cristo Jesus con gloria eterna.

11 [Es] palabra fiel: Que si somos muertos con él, tambien vivirémos con él:

12 Si sufrimos, tambien reinarémos con él. Si negáremos, él tambien nos negará:

13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel: no se puede negar á sí mismo.

14 Recuérda[les] esto, protestando delante del Señor que no contiendan en palabras, [lo cual] para nada aprovecha, [ántes] trastorna á los oyentes.

15 Procura con diligencia presentarte á Dios aprobado, [como] obrero que no tiene de que avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad.

16 Mas evita profanas [y] vanas parlerías; porque muy adelante irán en la impiedad.

17 Y la palabra de ellos carcomerá como gangrena; de los cuales es Hymenéo, y Fileto;

18 Que se han descaminado de la verdad, diciendo que la resurreccion es ya hecha, y trastornan la fé de algunos.

19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.

20 Mas en una casa grande, no solamente hay vasos de oro y de plata, sino tambien de madera y de barro; y asimismo unos para honra, y otros para deshonra.

21 Así que si alguno se limpiare de estas cosas, será vaso para honra, santificado, y útil para los usos del Señor, [y] aparejado para toda buena obra.

22 Huye tambien los deseos juveniles; y sigue la justicia, la fé, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de puro corazon.

23 Empero las cuestiones necias y sin sabiduría desecha, sabiendo que engendran contiendas.

21 Que el siervo del Señor no debe ser litigioso, sino manso para con todos, apto para enseñar, sufrido;

25 Que con mansedumbre corrija á los que se oponen; si quizá Dios les dé que se arrepientan para conocer la verdad,

26 Y se zafen del lazo del diablo, en que están cautivos á voluntad de él.

CAPITULO 3.

1 ESTO tambien sepas, que en los postreros dias vendrán tiempos peligrosos:

2 Que habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, detractores, desobedientes á los padres, ingratos, sin santidad,

3 Sin afecto, desleales, calumniadores, destemplados, crueles, aborrecedores de lo bueno,

4 Traidores, arrebatados, hinchados, amadores de los deleites más que de Dios;

5 Teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella: y á estos evita.

6 Porque de estos son los que se entran por las casas, y llevan cautivas las mujercillas cargadas de pecados, llevadas de diversas concupiscencias;

7 Que siempre aprenden, y nunca pueden acabar de llegar al conocimiento de la verdad.

8 Y de la manera que Jannes y Jambres resistieron á Moisés, así tambien estos resisten á la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos acerca de la fé.

9 Mas no prevalecerán; porque su insensatez será manifiesta á todos, como tambien lo fué la de aquellos.

10 Pero tú has comprendido mi doctrina, instruccion, intento, fé, largura de ánimo, caridad, paciencia,

11 Persecuciones, aflicciones, cuales me sobrevinieron en Antioquia, en Iconio, en Listra; cuales persecuciones he sufrido, y de todas me ha librado el Señor.

12 Y tambien todos los que quieren vivir piamente en Cristo Jesus, padecerán persecucion.

13 Mas los malos hombres, y los engañadores, irán de mal en peor, engañando, y siendo engañados.

14 Empero persiste tú en lo que has aprendido, y te persuadiste, sabiendo de quien has aprendido;

15 Y que desde la niñez has sabido las sagradas escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salud por la fé que es en Cristo Jesus.

16 Toda escritura inspirada divinamente, es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,

17 Para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra.

CAPITULO 4.

1 REQUIERO yo, pues, delante de Dios, y del Señor Jesu-Cristo, que ha de juzgar los vivos y los muertos en su manifestacion y en su reino,

2 Que prediques la palabra; que instes á tiempo y fuera de tiempo: redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina; ántes, teniendo comezon de oir, se amontonarán maestros conforme á sus concupiscencias,

4 Y apartarán de la verdad el oido, y se volverán á las fábulas.

5 Pero tú vela en todo, soporta las aflicciones, haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio;

6 Porque yo ya estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida está cercano.

7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fé.

8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel dia; y no solo á mí, sino tambien á todos los que aman su venida.

9 Procura venir presto á mí:

10 Porque Demas me ha desamparado, amando este siglo, y se ha ido á Tesalónica; Crescente á Galacia; Tito á Dalmacia.

11 Lucas solo está conmigo. Toma á Marcos, y tráele contigo; porque me es útil para el ministerio.

12 A Tichico envié á Efeso.

13 Trae cuando vinieres, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo; y los libros, mayormente los pergaminos.

14 Alejandro el calderero me ha causado muchos males: el Señor le pague conforme á sus hechos.

15 Guárdate tú tambien de él; que en grande manera ha resistido á nuestras palabras.

16 En mi primera defensa ninguno me ayudó; ántes me desampararon todos: no les sea imputado.

17 Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicacion, y todos los Gentiles la oyesen; y fuí librado de la boca del leon.

18 Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial: al cual [sea] gloria por siglos de siglos. Amen.

19 Saluda á Prisca y á Aquila, y á la casa de Onesíforo.

20 Erasto se quedó en Corinto; y á Trófimo dejé enfermo en Mileto.

21 Procura venir ántes del invierno. Eubulo te saluda, y Pudente, y Lino, y Claudia, y todos los hermanos.

22 El Señor Jesu-Cristo [sea] con tu espíritu. La gracia [sea] con vosotros. Amen.

La segunda [epístola] á Timotéo, el cual fué el primer obispo ordenado en Efeso, fué escrita de Roma cuando Pablo fué presentado la segunda vez á César Neron.

LA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO

Á

TITO.

CAPITULO 1.

1 PABLO, siervo de Dios, y apóstol de Jesu-Cristo segun la fé de los escogidos de Dios, y el conocimiento de la verdad que es segun la piedad,

2 Para la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no puede mentir, prometió ántes de los tiempos de los siglos,

3 Y manifestó á sus tiempos su palabra por [la] predicacion, que me es á mí encomendada por mandamiento de nuestro Salvador Dios;

4 A Tito, verdadero hijo en la comun fé: Gracia, misericordia, y paz de Dios Padre, y del Señor Jesu-Cristo Salvador nuestro.

5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo que falta, y pusieses ancianos por las villas, así como yo te mandé:

6 El que fuere sin crimen, marido de una mujer, que tenga hijos fieles, que no estén acusados de disolucion , ó contumaces.

7 Porque es menester que el obispo sea sin crimen, como dispensador de Dios; no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias;

8 Sino hospedador, amador de lo bueno, templado, justo, santo, continente;

9 Retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina; para que tambien pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que contradijeren.

10 Porque hay aun muchos contumaces, habladores de vanidades, y engañadores de las almas, mayormente [los] que [son] de la circuncision.

11 A los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando lo que no conviene, por torpe ganancia.

12 Dijo uno de ellos, propio profeta de ellos: Los Cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos.

13 Este testimonio es verdadero: por tanto repréndelos duramente, para que sean sanos en la fé;

14 No atendiendo á fabulas judáicas, y á mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.

15 Todas las cosas son limpias á los limpios, mas á los contaminados é infieles nada es limpio: ántes su alma y conciencia están contaminadas.

16 Profésanse conocer á Dios, mas con los hechos [lo] niegan; siendo abominables y rebeldes, reprobados para toda buena obra.

CAPITULO 2.

1 EMPERO tú habla lo que conviene á la sana doctrina:

2 Que los viejos sean templados, graves, prudentes, sanos en la fé, en la caridad, en la paciencia.

3 Las viejas, asimismo, [se distingan] en un porte santo; no calumniadoras, no dadas á mucho vino, maestras de honestidad:

4 Que enseñen á las mujeres jóvenes á ser prudentes, á que amen á sus maridos, á que amen á sus hijos,

5 [A ser] templadas, castas, que tengan cuidado de la casa, buenas, sujetas á sus maridos; porque la palabra de Dios no sea blasfemada.

6 Exhorta asimismo á los mancebos á que sean comedidos:

7 Mostrándote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina [haciendo ver] integridad, gravedad,

8 Palabra sana, é irreprensible; que el adversario se avergüence, no teniendo mal ninguno que decir de vosotros.

9 [Exhorta] á los siervos, á que sean sujetos á sus señores, que agraden en todo, no respondones;

10 No defraudando, ántes mostrando toda buena lealtad, para que adornen en todo la doctrina de nuestro Salvador Dios.

11 Porque la gracia de Dios que trae salvacion á todos los hombres, se manifestó,

12 Enseñándonos que, renunciando á la impiedad y á los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y piamente,

13 Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestacion gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesu-Cristo,

14 Que se dió á sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

15 Esto habla y exhorta, y reprende con toda autoridad. Nadie te desprecie.

CAPITULO 3.

1 AMONÉSTALES que se sujeten á los príncipes y potestades, que obedezcan, que estén prontos á toda buena obra;

2 Que á nadie infamen, que no sean pendencieros, [sino] modestos, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.

3 Porque tambien éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos á los otros:

4 Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y [su] amor para con los hombres,

5 No por obras de justicia que nosotros habiamos hecho, mas por su misericordia nos salvó por el lavacro de la regeneracion, y de la renovacion del Espíritu Santo;

6 El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesu-Cristo, nuestro Salvador,

7 Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos segun la esperanza de la vida eterna.

8 Palabra fiel, y estas cosas quiero que afirmes, para que los que creen á Dios procuren gobernarse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles á los hombres.

9 Mas las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones y debates acerca de la ley evita: porque son sin provecho y vanas.

10 Rehusa hombre hereje, despues de una y otra amonestacion;

11 Estando cierto que el tal es trastornado, y peca, siendo condenado de su propio juicio.

12 Cuando enviare á tí á Artemas ó á Tichico, procura venir á mí á Nicópolis; porque allí he determinado invernar.

13 A Zenas, doctor de la ley, y á Apólos envia delante, procurando que nada les falte.

14 Y aprendan asimismo los nuestros á gobernarse en buenas obras para los usos necesarios, para que no sean sin fruto.

15 Todos los que están conmigo te saludan. Saluda á los que nos aman en la fé. La gracia [sea] con todos vosotros. Amen.

A Tito, el cual fué el primer obispo ordenado á la iglesia de los Cretenses, escrita de Nicópolis de Macedonia.

LA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO

Á

FILÉMON.

1 PABLO, prisionero de Jesu-Cristo, y el hermano Timotéo, á Filémon amado, y coadjutor nuestro;

2 Y á la amada Apphia, y á Archipo, compañero de nuestra milicia, y á la iglesia [que está] en tu casa:

3 Gracia á vosotros, y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu-Cristo.

4 Doy gracias á mi Dios, haciendo siempre memoria de tí en mis oraciones,

5 Oyendo tu caridad, y la fé que tienes en el Señor Jesus, y para con todos los santos,

6 Para que la comunicacion de tu fé sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que [está] en vosotros por Cristo Jesus.

7 Porque tenemos gran gozo y consolacion de tu caridad, de que por tí, oh hermano, han sido recreadas las entrañas de los santos.

8 Por lo cual, aunque tengo mucha resolucion en Cristo para mandarte lo que conviene,

9 Ruégo[te] más bien por amor, siendo tal cual [soy,] Pablo viejo, y aun ahora prisionero de Jesu-Cristo.

10 Ruégote por mi hijo Onésimo, que he engendrado en mis prisiones;

11 El cual en otro tiempo te fué inútil, mas ahora á tí y á mí [es] útil:

12 El cual [te] vuelvo á enviar: tú, pues recíbele como á mis entrañas.

13 Yo quisiera detenerle conmigo, para que en lugar de tí me sirviese en las prisiones del Evangelio.

