# Reina Valera New Testament of the Bible 1862

## Part 32

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24 Sabiendo que del Señor recibireis la compensacion de la herencia; porque al Señor Cristo servís.

25 Mas el que hace injuria, recibirá la injuria que hiciere; que no hay acepcion de personas.

CAPITULO 4.

1 AMOS, haced lo que es justo y derecho con [vuestros] siervos, sabiendo que tambien vosotros teneis Amo en los cielos.

2 Perseverad en oracion, velando en ella con hacimiento^ de gracias:

3 Orando tambien juntamente por nosotros, que el Señor nos abra la puerta de la palabra, para hablar el misterio de Cristo, por el cual aun estoy preso,

4 Para que lo manifieste como me conviene hablar.

5 Andad en sabiduría para con los extraños, redimiendo el tiempo.

6 [Sea] vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal; para que sepais cómo os conviene responder á cada uno.

7 Todos mis negocios os hará saber Tichico, hermano amado y fiel ministro, y consiervo en el Señor:

8 El cual os he enviado á esto mismo, para que entienda vuestros negocios, y consuele vuestros corazones,

9 Con Onésimo, amado y fiel hermano, el cual es de vosotros. Todo lo que acá pasa os harán saber.

10 Aristarcho, mi compañero en la prision, os saluda, y Marcos el sobrino de Bernabé, (acerca del cual habeis recibido mandamientos: si fuere á vosotros, recibidle;)

11 Y Jesus, el que se llama Justo; los cuales son de la circuncision. Estos solos [son] los que me ayudan en el reino de Dios, [y] me han sido consuelo.

12 Os saluda Epafras, el cual es de vosotros, siervo de Cristo, siempre solícito por vosotros en oraciones, que esteis [firmes,] perfectos y cumplidos en todo lo que Dios quiere.

13 Porque le doy testimonio, que tiene gran celo por vosotros, y por los [que están] en Laodicéa, y los [que] en Hierápolis.

14 Os saluda Lucas, el médico amado, y Démas.

15 Saludad á los hermanos [que están] en Laodicéa, y á Nimfas, y á la iglesia [que está] en su casa,

16 Y cuando [esta] carta fuere leida entre vosotros, haced que tambien sea leida en la iglesia de los Laodicenses; y la [que es escrita] de Laodicéa que la leais tambien vosotros.

17 Y decid á Archipo: Mira que cumplas el ministerio que has recibido del Señor.

18 La salutacion de mi mano, de Pablo. Acordáos de mis prisiones. La gracia [sea] con vosotros. Amen.

Escrita de Roma á los Colosenses; [enviada] con Tichico y Onésimo.

LA PRIMERA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO

Á LOS

TESALONICENSES.

CAPITULO 1.

1 PABLO, y Silvano, y Timotéo, á la iglesia de los Tesalonicenses, [que es] en Dios Padre, y en el Señor Jesu-Cristo. Gracia y paz á vosotros de Dios nuestro Padre y del Señor Jesu-Cristo.

2 Damos siempre gracias á Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones;

3 Sin cesar acordándonos delante de Dios y Padre nuestro de la obra de vuestra fe, y del trabajo de amor. y de la tolerancia de la esperanza del Señor nuestro Jesu-Cristo:

4 Sabiendo, hermanos amados de Dios, vuestra eleccion:

5 Por cuanto nuestro Evangelio no fué á vosotros en palabra solamente, mas tambien en potencia, y en Espíritu Santo, y en gran plenitud; como sabeis cuales fuimos entre vosotros por amor de vosotros.

6 Y vosotros fuisteis hechos imitadores de nosotros, y del Señor, recibiendo la palabra con mucha tribulacion, con gozo del Espíritu Santo:

7 En tal manera que habeis sido ejemplo á todos los que han creido en Macedonia y en Achaia.

8 Porque de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor, no solo en Macedonia y en Achaia, mas aun en todo lugar vuestra fé en Dios se ha extendido; de modo que no tenemos necesidad de hablar nada.

9 Porque ellos cuentan de nosotros cuál entrada tuvimos á vosotros; y cómo os convertisteis de los ídolos á Dios, para servir al Dios vivo y verdadero,

10 Y esperar á su Hijo de los cielos, al cual resucitó de los muertos; á Jesus, el cual nos libró de la ira que ha de venir.

CAPITULO 2.

1 PORQUE, hermanos, vosotros mismos sabeis que nuestra entrada á vosotros no fué vana:

2 Pues aun habiendo padecido ántes, y sido afrentados en Filipos, como sabeis, tuvimos denuedo en Dios nuestro para anunciaros el Evangelio de Dios con gran combate.

3 Porque nuestra exhortacion no [fué] de error, ni de inmundicia, ni por engaño;

4 Sino segun fuimos aprobados de Dios para que se nos encargase el Evangelio, así hablamos; no como los que agradan á los hombres, sino á Dios, el cual prueba nuestros corazones.

5 Porque nunca fuimos lisonjeros en la palabra, como sabeis, ni tocados de avaricia: Dios [es] testigo.

6 Ni buscamos de los hombres gloria, ni de vosotros, ni de otros: aunque podiamos seros carga, como apóstoles de Cristo.

7 Antes fuimos blandos entre vosotros como la que cria, que regala á sus hijos:

8 Tan amadores de vosotros, que quisiéramos entregaros no solo el Evangelio de Dios, mas aun nuestras propias almas; porque nos erais carísimos.

9 Porque ya, hermanos, os acordais de nuestro trabajo y fatiga: que trabajando de noche y de dia por no ser gravosos á ninguno de vosotros, os predicamos el Evangelio de Dios.

10 Vosotros sois testigos, y Dios, de cuán santa, y justa é irreprensiblemente nos condujimos con vosotros que creisteis:

11 Así como sabeis de qué modo exhortábamos y consolábamos á cada uno de vosotros, como el padre á sus hijos,

12 Y os protestábamos que anduvieseis [como es] digno de Dios, que os llamó á su reino y gloria.

13 Por lo cual tambien nosotros damos gracias á Dios sin cesar, de que habiendo recibido la palabra de Dios, que oisteis de nosotros, recibisteis no palabra de hombres, sino segun es en verdad, la palabra de Dios, el cual obra en vosotros los que creisteis.

14 Porque vosotros, hermanos, habeis sido imitadores de las iglesias de Dios en Cristo Jesus, que están en Judéa; pues habeis padecido tambien vosotros las mismas cosas de los de vuestra propia nacion, como tambien ellos de los Judíos:

15 Los cuales aun mataron al Señor Jesus y á sus propios profetas, y á nosotros nos han perseguido; y no agradan á Dios, y se oponen á todos los hombres,

16 Prohibiéndonos hablar á los Gentiles, á fin de que se salven, para henchir [la medida de] sus pecados siempre: pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo.

17 Mas nosotros, hermanos, privados de vosotros por un poco de tiempo, de vista, no de corazon, tanto más procuramos con mucho deseo ver vuestro rostro.

18 Por lo cual quisimos ir á vosotros, yo Pablo á la verdad, una vez y otra; mas Satanás nos embarazó.

19 Porque ¿cuál es nuestra esperanza, ó gozo, ó corona de que me gloríe? ¿No sois vosotros delante de nuestro Señor Jesu-Cristo en su venida?

20 Que vosotros sois nuestra gloria y gozo.

CAPITULO 3.

1 POR lo cual no pudiendo esperar mas, acordamos quedarnos solos en Atenas.

2 Y enviamos á Timotéo, nuestro hermano, y ministro de Dios, y colaborador nuestro en el Evangelio de Cristo, á confirmaros y exhortaros en vuestra fé,

3 Para que nadie se conmueva por estas tribulaciones; porque vosotros sabeis que nosotros somos puestos para esto.

4 Que aun estando con vosotros, os predeciamos que habiamos de pasar tribulaciones, como ha acontecido y [lo] sabeis.

5 Por lo cual tambien yo, no esperando más, he enviado á reconocer vuestra fe, [temiendo] que no os haya tentado el tentador, y que nuestro trabajo haya sido en vano.

6 Empero volviendo de vosotros á nosotros Timotéo, y haciéndonos saber vuestra fé y caridad, y que siempre teneis buena memoria de nosotros, deseando vernos, como tambien nosotros á vosotros,

7 En ello, hermanos, recibimos consolacion de vosotros en toda nuestra necesidad y afliccion por causa de vuestra fe:

8 Porque ahora vivimos, si vosotros estais firmes en el Señor.

9 Por lo cual ¿qué hacimiento de gracias podrémos dar á Dios por vosotros por todo el gozo con que nos gozamos á causa de vosotros delante de nuestro Dios,

10 Orando de noche y de dia con grande instancia, que veamos vuestro rostro, y que cumplamos lo que falta á vuestra fé?

11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Señor nuestro Jesu-Cristo, encamine nuestro viaje á vosotros.

12 Y á vosotros multiplique el Señor, y haga abundar el amor entre vosotros y para con todos, como [es] tambien de nosotros para con vosotros:

13 Para que sean confirmados vuestros corazones en santidad, irreprensibles delante de Dios y nuestro Padre, para la venida de nuestro Señor Jesu-Cristo con todos sus santos.

CAPITULO 4.

1 RESTA pues, hermanos, que os roguemos y exhortemos en el Señor Jesus, que de la manera que fuisteis enseñados de nosotros de como os conviene andar, y agradar á Dios, [así] vayais creciendo.

2 Porque ya sabeis qué mandamientos os dimos por el Señor Jesus.

3 Porque la voluntad de Dios es, vuestra santificacion; que os aparteis de fornicacion;

4 Que cada uno de vosotros sepa tener su vaso en santificacion y honor;

5 No con afecto de concupiscencia como los Gentiles que no conocen á Dios:

6 Que ninguno oprima, ni engañe en nada á su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y protestado:

7 Porque no nos ha llamado Dios á inmundicia, sino á santificacion.

8 Así que el que menosprecia, no menosprecia á hombre, sino á Dios, el cual tambien nos dió su Espíritu Santo.

9 Mas acerca de la caridad fraterna no habeis menester que os escriba; porque vosotros mismos habeis aprendido de Dios que os ameis los unos á los otros.

10 Y tambien lo haceis [así] con todos los hermanos que están por toda Macedonia. Empero os rogamos, hermanos, que abundeis más;

11 Y que procureis tener quietud, y hacer vuestros negocios, y obreis de vuestras manos de la manera que os hemos mandado:

12 A fin que andeis honestamente para con los extraños, y no necesiteis de nada.

13 Tampoco, hermanos, queremos que ignoreis acerca de los que duermen, que no os entristezcais como los otros que no tienen esperanza.

14 Porque si creemos que Jesus murió y resucitó, así tambien traerá Dios con él á los que durmieron en Jesus.

15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habrémos quedado hasta la venida del Señor, no seremos delanteros á los que durmieron.

16 Porque el mismo Señor con aclamacion, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero:

17 Luego nosotros los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos serémos arrebatados en las nubes á recibir al Señor en el aire, y así estarémos siempre con el Señor.

18 Por tanto consoláos los unos á los otros en estas palabras.

CAPITULO 5.

1 EMPERO acerca de los tiempos y de los momentos, no teneis, hermanos, necesidad de que yo os escriba:

2 Porque vosotros sabeis bien, que el dia del Señor vendrá así como ladron de noche.

3 Que cuando dirán, Paz y seguridad, entónces vendrá sobre ellos destruccion de repente, como los dolores á la mujer preñada; y no escaparán.

4 Mas vosotros, hermanos, no estais en tinieblas, para que aquel dia os sobrecoja como ladron.

5 [Porque] todos vosotros sois hijos de luz, é hijos del dia: no somos de la noche, ni de las tinieblas.

6 Por tanto, no durmamos como los demás; ántes velemos y seamos sobrios.

7 Porque los que duermen, de noche duermen; y los que están borrachos, de noche están borrachos.

8 Mas nosotros, que somos [hijos] del dia, estemos sobrios, vestidos de cota de fé, y de caridad, y la esperanza de salud por yelmo.

9 Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salud por nuestro Señor Jesu-Cristo;

10 El cual murió por nosotros, para que, ó que velemos, ó que durmamos, vivamos juntamente con él.

11 Por lo cual consoláos los unos á los otros; y edificáos los unos á los otros, así como lo haceis.

12 Y os rogamos, hermanos, que reconozcais á los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan:

13 Y que los tengais en mucha estima por amor de su obra. Tened paz los unos con los otros.

14 Tambien os rogamos, hermanos, que amonesteis á los que andan desordenadamente, que consoleis á los de poco ánimo, que soporteis á los flacos, que seais sufridos para con todos.

15 Mirad que ninguno dé á otro mal por mal; ántes seguid lo bueno siempre los unos para con los otros, y para con todos.

16 Estad siempre gozosos.

17 Orad sin cesar.

18 Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesus.

19 No apagueis el Espíritu.

20 No menosprecieis las profecías.

21 Examinadlo todo; retened lo bueno.

22 Apartáos de toda especie de mal.

23 Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu, y alma, y cuerpo, sea guardado entero sin reprension para la venida de nuestro Señor Jesu-Cristo.

24 Fiel es el que os ha llamado; el cual tambien [lo] hará.

25 Hermanos, orad por nosotros.

26 Saludad á todos los hermanos en ósculo santo.

27 Conjúroos por el Señor, que esta carta sea leida á todos los santos hermanos.

28 La gracia de nuestro Señor Jesu-Cristo [sea] con vosotros. Amen.

La primera [epístola^] á los Tesalonicenses fué escrita de Atenas.

LA SEGUNDA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO

Á LOS

TESALONICENSES.

CAPITULO 1.

1 PABLO, y Silvano, y Timotéo, á la iglesia de los Tesalonicenses [que es] en Dios nuestro Padre, y en el Señor Jesu-Cristo:

2 Gracia y paz á vosotros de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu-Cristo.

3 Debemos siempre dar gracias á Dios de vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto vuestra fé va creciendo, y la caridad de cada uno de todos vosotros abunda entre vosotros;

4 Tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, de vuestra paciencia y fé en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que sufrís:

5 Una demostracion del justo juicio de Dios, para que seais tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padeceis.

6 Porque [es] justo para con Dios pagar con tribulacion á los que os atribulan:

7 Y á vosotros, que sois atribulados, [dar] reposo con nosotros, cuando se manifestará el Señor Jesus del cielo con los ángeles de su potencia,

8 Como llama de fuego, para dar el pago á los que no conocieron á Dios, ni obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesu-Cristo;

9 Los cuales serán castigados de eterna perdicion por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia,

10 Cuando viniere para ser glorificado en sus santos, y á hacerse admirable en aquel dia en todos los que creyeron: (por cuanto nuestro testimonio ha sido creido entre vosotros.)

11 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, que nuestro Dios os tenga por dignos de [su] vocacion, é hincha de bondad todo buen intento, y á [toda] obra de fé con potencia.

12 Para que el nombre de nuestro Señor Jesu-Cristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la gracia de nuestro Dios, y del Señor Jesu- Cristo.

CAPITULO 2.

1 EMPERO os rogamos, hermanos, cuanto á la venida de nuestro Señor Jesu- Cristo, y nuestro recogimiento á él,

2 Que no os movais facilmente de vuestro sentimiento, ni os conturbeis ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como nuestra, como que el dia del Señor este cerca.

3 No os engañe nadie en ninguna manera; porque [no vendrá,] sin que venga ántes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdicion,

4 Oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, ó que se adore; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios.

5 ¿No os acordais que, cuando estaba todavía con vosotros, os decia esto?

6 Y ahora vosotros sabeis lo que [le] impide, para que á su tiempo se manifieste.

7 Porque ya está obrando el misterio de iniquidad: solamente [espera] hasta que sea quitado de en medio el que ahora impide;

8 Y entónces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida:

9 [A aquel inicuo] cuyo advenimiento es segun operacion de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos,

10 Y con todo engaño de iniquidad [obrando] en los que perecen; por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

11 Por tanto, pues, les envia Dios operacion de error, para que crean á la mentira;

12 Para que sean condenados todos los que no creyeron á la verdad, ántes consintieron á la iniquidad.

13 Mas nosotros debemos dar siempre gracias á Dios por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salud, por la santificacion del Espíritu y fé de la verdad:

14 A lo cual os llamó por nuestro Evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesu-Cristo.

15 Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habeis aprendido, sea por palabra, ó por carta nuestra.

16 Y el mismo Señor nuestro Jesu-Cristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos amó, y [nos] dió consolacion eterna, y buena esperanza por gracia,

17 Consuele vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.

CAPITULO 3.

1 RESTA, hermanos, que oreis por nosotros, que la palabra del Señor corra y sea glorificada así como entre vosotros:

2 Y que seamos librados de hombres importunos y malos; porque no es de todos la fé.

3 Mas fiel es el Señor, que os confirmará y guardará de mal.

4 Y tenemos confianza de vosotros en el Señor, que haceis y haréis lo que os hemos mandado.

5 Y el Señor enderece vuestros corazones en el amor de Dios, y en la paciencia de Cristo.

6 Empero os denunciamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesu- Cristo, que os aparteis de todo hermano que anduviere fuera de órden, y no conforme á la doctrina que recibieron de nosotros:

7 Porque vosotros mismos sabeis de que manera debeis imitarnos: porque no anduvimos desordenadamente entre vosotros,

8 Ni comimos el pan de ninguno de balde; ántes obrando con trabajo y fatiga de noche y de dia, por no ser gravosos á ninguno de vosotros.

9 No porque no tuviésemos potestad, sino por daros en nosotros un dechado, para que nos imitaseis.

10 Porque aun estando con vosotros os denunciamos esto: Que si alguno no quisiere trabajar, tampoco coma.

11 Porque oimos que andan algunos entre vosotros fuera de órden, no trabajando en nada, sino ocupados en curiosear.

12 Y á los tales requerimos y rogamos por nuestro Señor Jesu-Cristo, que trabajando con reposo, coman su pan.

13 Y vosotros, hermanos, no os canseis de hacer bien.

14 Y si alguno no obedeciere á nuestra palabra por carta, notad al tal, y no os junteis con él, para que se avergüence.

15 Mas no lo tengais como á enemigo; sino amonestadle como á hermano.

16 Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor [sea] con todos vosotros.

17 Salud de mi mano, Pablo; que es [mi] signo en toda carta [mia.] Así escribo.

18 La gracia de nuestro Señor Jesu-Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.

La segunda [epístola] los Tesalonicenses fué escrita de Atenas.

LA PRIMERA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO

Á

TIMOTÉO.

CAPITULO 1.

1 PABLO, apóstol de Jesu-Cristo por la ordenacion de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesu-Cristo, nuestra esperanza;

2 A Timotéo, verdadero hijo en la fé: Gracia, misericordia y paz de Dios nuestro Padre, y de Cristo Jesus nuestro Señor.

3 Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando partí para Macedonia, para que requirieses á algunos que no enseñen diversa doctrina,

4 Ni presten atencion á fábulas y genealogías sin término, que ántes engendran cuestiones que la edificacion de Dios, que es por fé, [así te encargo ahora.]

5 Pues el fin del mandamiento es la caridad [nacida] de corazon limpio y de buena conciencia, y de fé no fingida:

6 De lo cual distrayéndose algunos, se apartaron á vanas platicas;

7 Queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan, ni lo que afirman.

8 Sabemos empero que la ley [es] buena, si alguno usa de ella legítimamente;

9 Conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos, y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas,

10 Para los fornicarios, para los sodomitas, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros; y si hay alguna otra cosa contraria á la sana doctrina,

11 Segun el Evangelio de la gloria del Dios bendito, el cual á mí me ha sido encargado.

12 Y doy gracias al que me fortificó, á Cristo Jesus nuestro Señor, de que me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio;

13 Habiendo sido ántes blasfemo, y perseguidor, é injuriador: mas fui recibido á misericordia, porque lo hice con ignorancia en incredulidad.

14 Mas la gracia de nuestro Señor fué más abundante con la fé y amor que es en Cristo Jesus.

15 Palabra fiel, y digna de ser recibida de todos: Que Cristo Jesus vino al mundo para salvar á los pecadores, de los cuales yo soy el primero;

16 Mas por esto fuí recibido á misericordia, para que Jesu-Cristo mostrase en mí el primero toda [su] clemencia, para ejemplo de los que habian de creer en él para vida eterna.

17 Por tanto al Rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sabio Dios, [sea] honor y gloria por siglos de los siglos. Amen.

18 Este mandamiento, hijo Timotéo, te encargo, para que, conforme á las profecías pasadas de tí, milites por ellas buena milicia;

19 Manteniendo la fé y buena conciencia, la cual echando de sí algunos, hicieron naufragio en la fé:

20 De los cuales [son] Hymenéo y Alejandro, que entregué á Satanás, para que aprendan á no blasfemar.

CAPITULO 2.

1 AMONESTO, pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, peticiones, hacimientos de gracias, por todos los hombres;

2 Por los reyes, y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.

3 Porque esto [es] bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador:

4 El cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al conocimiento de la verdad.

5 Porque [hay] un Dios; asimismo un Mediador entre Dios y los hombres, Jesu- Cristo hombre;

6 El cual se dió á sí mismo [en] precio del rescate por todos, [para] testimonio en sus tiempos:

7 De lo que yo soy puesto por predicador y apóstol, (digo verdad en Cristo, no miento;) doctor de los Gentiles en fidelidad y verdad.

8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni contienda.

9 Asimismo tambien las mujeres, ataviándose en hábito honesto, con vergüenza y modestia; no con cabellos encrespados, ú oro, ó perlas, ó vestidos costosos,

10 Sino de buenas obras, como conviene á mujeres que profesan piedad.

11 La mujer aprenda en silencio, con toda sujecion.

12 Porque no permito á la mujer enseñar, ni tomar autoridad sobre el hombre, sino estar en silencio.

13 Porque Adam fué formado el primero; despues Eva.

14 Y Adam no fué engañado; sino la mujer, siendo seducida, vino á ser [envuelta] en transgresion.

15 Empero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en la fé y caridad, y santidad, y modestia.

CAPITULO 3.

1 PALABRA fiel: Si alguno apetece obispado, buena obra desea.

2 Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una [sola] mujer, solícito, templado, compuesto, hospedador, apto para enseñar;

3 No amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias, sino moderado; no litigioso, ajeno de avaricia:

4 Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujecion con toda honestidad;

5 (Porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)

6 No un neófito, porque, inflándose no caiga en juicio del diablo.

7 Tambien conviene que tenga buen testimonio de los extraños; porque no caiga en afrenta y en lazo del diablo.

8 Los diáconos asimismo [deben ser] honestos, no bilingües, no dados a mucho vino, no amadores de torpes ganancias;

9 Que tengan el misterio de la fé con limpia conciencia.

10 Y estos tambien sean ántes probados; y así ministren, si fueren sin crímen.

11 Las mujeres asimismo honestas, no detractoras, templadas, fieles en todo.

12 Los diáconos sean maridos de una [sola] mujer, que gobiernen bien sus hijos y sus casas.

13 Porque los que bien ministraren, ganan para sí buen grado, y mucha confianza en la fé que [es] en Cristo Jesus.

