Reina Valera New Testament of the Bible 1862
Part 30
14 Para que la bendicion de Abraham fuese sobre los Gentiles en Cristo Jesus; para que por la fé recibamos la promesa del Espíritu.
15 Hermanos, hablo como hombre: Aunque un pacto [sea] de hombre, con todo [siendo] confirmado, nadie [lo] cancela, ó le añade.
16 A Abraham fueron hechas las promesas, y á su simiente. No dice: Y á las simientes, como de muchos, sino como de uno. Y á tu simiente, la cual es Cristo.
17 Esto pues digo: Que el contrato confirmado de Dios para con Cristo, la ley que fué hecha cuatrocientos y treinta años despues, no lo abroga, para invalidar la promesa.
18 Porque si la herencia es por la ley, ya no [será] por la promesa; empero Dios por la promesa hizo la donacion á Abraham.
19 ¿Pues de qué [sirve] la ley? Fué puesta por causa de las rebeliones, hasta que viniese la simiente á quien fué hecha la promesa; ordenada [aquella] por los ángeles en la mano de un mediador.
20 Y el mediador no es de uno, pero Dios es uno.
21 Luego ¿la ley [es] contra las promesas de Dios? En ninguna manera: porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.
22 Mas encerró la escritura todo debajo de pecado, para que la promesa fuese dada á los creyentes por la fé de Jesu-Cristo.
23 Empero ántes que viniese la fé estábamos guardados debajo de la ley, encerrados para aquella fé que habia de ser descubierta.
24 De manera que la ley nuestro ayo fué para [llevarnos] á Cristo, para que fuésemos justificados por la fé.
25 Mas venida la fé, ya no estamos debajo del ayo.
26 Porque todos sois hijos de Dios por la fé en Cristo Jesus.
27 Porque todos los que habeis sido bautizados en Cristo, de Cristo estais vestidos.
28 No hay Judío, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay varon, ni hembra: porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesus.
29 Y si vosotros [sois] de Cristo, ciertamente la simiente de Abraham sois, y conforme á la promesa los herederos.
CAPITULO 4.
1 TAMBIEN digo: Entretanto que el heredero es niño, en nada difiere del siervo, aunque es señor de todo;
2 Mas está debajo de tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre.
3 Así tambien nosotros, cuando éramos niños, eramos siervos bajo los rudimentos del mundo.
4 Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió su Hijo, hecho de mujer, hecho súbdito á la ley,
5 Para que redimiese los que estaban debajo de la ley, á fin que recibiésemos la adopcion de hijos.
6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones^, el cual clama: Abba, Padre:
7 Así que ya no eres más siervo, sino hijo; y si hijo, tambien heredero de Dios por Cristo.
8 Antes, en otro tiempo, no conociendo á Dios, serviais á los que por naturaleza no son dioses:
9 Mas ahora habiendo conocido á Dios, ó mas bien, siendo conocidos de Dios, ¿cómo os volveis de nuevo á los flacos y pobres rudimentos, en los cuales quereis volver á servir,
10 Guardais los dias, y los meses, y los tiempos, y los años.
11 Temo de vosotros, que no haya trabajado en vano en vosotros.
12 Hermanos, os ruego, sed como yo, porque yo [soy] como vosotros: ningun agravio me habeis hecho.
13 Que vosotros sabeis que por flaqueza de carne os anuncié el Evangelio al principio:
14 Y no desechasteis ni menospreciasteis mi tentacion que [estaba] en mi carne ántes me recibisteis como á un ángel de Dios, como á Cristo Jesus.
15 ¿Dónde esta, pues, vuestra bienaventuranza? porque yo os doy testimonio, que si se pudiera [hacer,] os hubierais sacado vuestros ojos para dármelos.
16 ¿Heme pues hecho vuestro enemigo, diciéndoos la verdad?
17 Tienen celos de vosotros, [pero] no bien: ántes, os quieren echar fuera para que vosotros los celeis á ellos.
18 Bueno [es] ser celosos en bien siempre; y no solamente cuando estoy presente con vosotros.
19 Hijitos mios, que vuelvo otra vez á estar de parto de vosotros, hasta que Cristo sea formado en vosotros,
20 Querria cierto estar ahora con vosotros, y mudar mi voz; porque estoy perplejo en cuanto á vosotros.
21 Decidme, los que quereis estar debajo de la ley, ¿no habeis oido la ley?
22 Porque escrito está que Abraham tuvo dos hijos; uno de la sierva, el otro de la libre.
23 Mas el de la sierva nació segun la carne; pero el de la libre [nació] por la promesa.
24 Las cuales cosas son dichas por alegoría: porque estas [mujeres] son los dos pactos; el uno ciertamente del monte Sina, el cual engendró para servidumbre, que es Agar.
25 Porque Agar ó Sina es un monte de Arabia, el cual es conjunto á la que ahora es Jerusalem, la cual sirve con sus hijos.
26 Mas la Jerusalem de arriba libre es; la cual es la madre de todos nosotros.
27 Porque esta escrito: Alégrate, estéril que no pares; prorrumpe^ en [alabanzas] y clama, la que no estás de parto; porque más son los hijos de la dejada, que de la que tiene marido.
28 Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.
29 Empero como entónces el que era engendrado segun la carne, perseguia al que [habia nacido] segun el Espíritu, así tambien ahora.
30 Mas ¿qué dice la escritura? Echa fuera á la sierva y á su hijo: Porque no será heredero el hijo de la sierva con el hijo de la libre.
31 De manera, hermanos, que no somos hijos de la sierva, mas de la libre.
CAPITULO 5.
1 ESTAD, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volvais otra vez á ser presos en el yugo de servidumbre.
2 Hé aquí, yo Pablo os digo: que si os circuncidareis, Cristo no os aprovechará nada.
3 Y otra vez vuelvo á protestar á todo hombre que se circuncidare, que está obligado á hacer toda la ley.
4 Vacíos sois de Cristo los que por la ley os justificais; de la gracia habeis caido.
5 Porque nosotros por el Espíritu esperamos la esperanza de la justicia por la fé.
6 Porque en Cristo Jesus ni la circuncision vale algo, ni la incircuncision; sino la fé que obra por la caridad.
7 Vosotros corriais bien: ¿quién os embarazó para no obedecer á la verdad?
8 Esta persuasion no es de aquel que os llama.
9 Un poco de levadura leuda toda la masa.
10 Yo confio de vosotros en el Señor, que ninguna otra cosa sentiréis: mas el que os inquieta, llevará el juicio, quien quiera que él sea.
11 Y yo, hermanos, si aun predico la circuncision, ¿por qué padezco persecucion todavía? pues que quitado es el escándalo de la cruz.
12 Ojalá fuesen tambien cortados los que os inquietan.
13 Porque vosotros, hermanos, á libertad habeis sido llamados: solamente que no [useis] la libertad como ocasion á la carne; sino servíos por amor los unos á los otros.
14 Porque toda la ley en aquesta sola palabra se cumple: Amarás á tu prójimo como á tí mismo.
15 Y si os mordeis y os comeis los unos á los otros, mirad que tambien no os consumais los unos á los otros.
16 Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagais la concupiscencia de la carne.
17 Porque la carne codicia contra el Espíritu, y el Espíritu contra la carne: y estas cosas se oponen la una á la otra, para que no hagais lo que quisiereis.
18 Mas si sois guiados del Espíritu, no estais debajo de la ley.
19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicacion, inmundicia, disolucion,
20 Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, zelos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
21 Envidias, homicidios, borracheras, banquetéos, y cosas semejantes á estas: [de] las cuales os denuncio, como ya [os] he anunciado, que los que hacen tales cosas, no heredaran el reino de Dios.
22 Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fé,
23 Mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley.
24 Porque los que son de Cristo, han crucificado la carne con sus afectos y concupiscencias.
25 Si vivimos en el Espíritu, andemos tambien en el Espíritu.
25 No seamos codiciosos de vana gloria, irritando los unos á los otros, envidiándose los unos á los otros.
CAPITULO 6.
1 HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros [que sois] espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á tí mismo, para que tú no seas tambien tentado.
2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.
3 Porque el que estima de sí que es algo, no siendo nada, á sí mismo se engaña.
4 Así que cada uno examine su obra; y entónces tendrá gloria solo respecto de sí mismo, y no en otro.
5 Porque cada cual llevará su carga.
6 Y el que es enseñado en la palabra, comunique en todos los bienes al que lo instruye.
7 No os engañeis: Dios no [puede] ser burlado: que todo lo que el hombre sembrare, eso tambien segará.
8 Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupcion; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.
9 No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segarémos, si no hubiéremos desmayado.
10 Así que entretanto que tenemos tiempo, hagamos bien á todos, y mayormente á los domésticos de la fé.
11 Mirad en cuán grandes letras os he escrito de mi mano.
12 Todos los que quieren agradar en la carne, estos os constriñen á que os circuncideis, solamente por no padecer persecucion por la cruz de Cristo.
13 Porque ni aun los mismos que se circuncidan guardan la ley; sino que quieren que vosotros seais circuncidados, para gloriarse en vuestra carne.
14 Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesu- Cristo, por el cual el mundo me es crucificado á mí, y yo al mundo.
15 Porque en Cristo Jesus, ni la circuncision vale nada, ni la incircuncision, sino la nueva criatura.
16 Y todos los que anduvieren conforme á esta regla, paz sobre ellos, y misericordia, y sobre el Israel de Dios.
17 De aquí adelante nadie me sea molesto: porque yo traigo en mi cuerpo las marcas del Señor Jesus.
18 Hermanos, la gracia de nuestro Señor Jesu-Cristo [sea] con vuestro espíritu. Amen.
Enviada de Roma á los Gálatas.
LA EPÍSTOLA^ DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á^ LOS
EFESIOS.
CAPITULO 1.
1 PABLO, apóstol de Jesu-Cristo por la voluntad de Dios, á los santos y fieles en Cristo Jesus, que están en Efeso:
2 Gracia [sea] á vosotros, y paz de Dios Padre nuestro, y del Señor Jesu- Cristo.
3 Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesu-Cristo, el cual nos bendijo con toda bendicion espiritual en [lugares] celestiales en Cristo;
4 Segun nos escogió en él ántes de la fundacion del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor;
5 Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesu-Cristo en sí mismo, segun el puro afecto de su voluntad,
6 Para la alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el amado:
7 En el cual tenemos redencion por su sangre, la remision de pecados, por las riquezas de su gracia,
8 Que sobreabundó en nosotros en toda sabiduría é inteligencia;
9 Descubriéndonos el misterio de su voluntad, segun su beneplácito, que se habia propuesto en sí mismo,
10 De reunir todas las cosas en Cristo en la dispensacion del cumplimiento de los tiempos, así las que [están] en los cielos, como las que [están] en la tierra:
11 En él [digo,] en quien asimismo tuvimos suerte, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas segun el consejo de su voluntad,
12 Para que seamos para alabanza de su gloria nosotros, que ántes esperamos en Cristo.
13 En el cual [esperasteis] tambien vosotros en oyendo la palabra de verdad el Evangelio de vuestra salud: en el cual tambien desde que creisteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14 Que es las arras de nuestra herencia, para [el dia de] la redencion de la posesion adquirida para alabanza de su gloria.
15 Por lo cual tambien yo, habiendo oido de vuestra fé en el Señor Jesus, y amor para con todos los santos,
16 No ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones;
17 Que el Dios del Señor nuestro Jesu-Cristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelacion para su conocimiento;
18 Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepais cuál sea la esperanza de su vocacion, y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,
19 Y cual aquella supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, por la operacion de la potencia de su fortaleza,
20 La cual obró en Cristo, resucitándole de los muertos, y colocándole á su diestra en los cielos,
21 Sobre todo principado y potestad, y potencia, y señorío, y todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, mas aun en el venidero:
22 Y sometió todas las cosas debajo de sus piés, y dióle por cabeza sobre todas las cosas á la iglesia,
23 La cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que hinche todas las cosas en todo.
CAPITULO 2.
1 Y [DE ella recibisteis] vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
2 En que en otro tiempo anduvisteis conforme á la condicion de este mundo, conforme á [la voluntad] del príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia:
3 Entre los cuales todos nosotros tambien vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, tambien como los demás.
4 Empero Dios que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó,
5 Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo, por [cuya] gracia sois salvos.
6 Y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesus,
7 Para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en [su] bondad para con nosotros en Cristo Jesus.
8 Porque por gracia sois salvos por la fé; y esto no de vosotros, [pues es] don de Dios:
9 No por obras, para que nadie se gloríe.
10 Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesus para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.
11 Por tanto acordáos que en otro tiempo vosotros los Gentiles en la carne, que érais llamados incircuncision por la que se llama circuncision, hecha con mano en la carne;
12 Que en aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la república de Israel, y extranjeros á los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo:
13 Mas ahora en Cristo Jesus, vosotros que en otro tiempo estabais léjos, habeis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.
14 Porque él es nuestra paz que de ambos hizo uno, derribando la pared intermedia de separacion;
15 Dirimiendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos en orden á ritos, para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre, haciendo la paz,
16 Y reconciliar por [su] cruz con Dios á ambos en un mismo cuerpo, matando en ella las enemistades.
17 Y vino, y anunció la paz á vosotros que [estabais] léjos, y á los que [estaban] cerca:
18 Que por él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios;
20 Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesu-Cristo mismo;
21 En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para [ser] un templo santo en el Señor:
22 En el cual vosotros tambien sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu.
CAPITULO 3.
1 POR esta causa yo Pablo, prisionero de Cristo Jesus, por vosotros los Gentiles;
2 (Si es que habeis oido la dispensacion de la gracia de Dios que me ha sido dada para con vosotros:
3 [A saber,] que por revelacion me fué declarado el misterio, como ántes he escrito en breve;
4 Leyendo lo cual podeis entender cual sea mi inteligencia en el misterio de Cristo:
5 El cual [misterio] en los otros siglos no se dió á conocer á los hijos de los hombres como ahora es revelado á sus santos apóstoles y profetas en Espíritu:
6 Que los Gentiles sean juntamente herederos, é incorporados, y consortes de su promesa en Cristo por el Evangelio:
7 Del cual yo soy hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado segun la operacion de su potencia.
8 A mí, que soy ménos que el más pequeño de todos los santos, es dada esta gracia de anunciar entre los Gentiles el Evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,
9 Y de aclarar á todos cuál sea la dispensacion del misterio escondido desdé los siglos en Dios, que crió todas las cosas [por Jesu-Cristo:]
10 Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora notificada por la iglesia á los principados y potestades en los cielos,
11 Conforme á la determinacion eterna, que hizo en Cristo Jesus nuestro Señor:
12 En el cual tenemos seguridad y entrada con confianza por la fé de él.
13 Por tanto pido que no desmayeis á causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.)
14 Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesu-Cristo,
15 Del cual es nombrada toda la parentela en los cielos y en la tierra,
16 Que os dé, conforme á las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu;
17 Que habite Cristo por la fé en vuestros corazones; para que, arraigados y fundados en amor,
18 Podais bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura, y la longura, y la profundidad, y la altura;
19 Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento, para que seais llenos de toda la plenitud de Dios.
20 Y á aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho mas abundantemente de lo que pedimos ó entendemos, por la potencia que obra en nosotros,
21 A él [sea] gloria en la iglesia, por Cristo Jesus, por todas edades, del siglo de los siglos. Amen.
CAPITULO 4.
1 YO, pues, preso en el Señor, os ruego que andeis como es digno de la vocacion con que sois llamados;
2 Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor;
3 Solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
4 Un cuerpo, y un Espíritu, como sois tambien llamados á una misma esperanza de vuestra vocacion:
5 Un Señor, una fé, un bautismo,
6 Un Dios y Padre de todos, el cual [es] sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.
7 Empero á cada uno de nosotros es dada la gracia conforme á la medida del don de Cristo.
8 Por lo cual dice: Subiendo á lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dió dones á los hombres.
9 Y que subió, ¿qué es, sino que tambien habia descendido primero á las partes mas bajas de la tierra?
10 El que descendió, él mismo es el que tambien subió sobre todos los cielos, para cumplir todas las cosas:
11 Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros evangelistas; y otros, pastores y doctores.
12 Para perfeccion de los santos, para la obra del ministerio, para edificacion del cuerpo de Cristo;
13 Hasta que todos lleguemos á la unidad de la fe, y del conocimiento del Hijo de Dios, á un varon perfecto, á la medida de la edad de la plenitud de Cristo.
14 Que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por do quiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error:
15 Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza [á saber,] Cristo;
16 Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre sí por todas las junturas de su alimento, [que recibe] segun la operacion, cada miembro conforme á su medida toma aumento de cuerpo edificándose en amor.
17 Esto pues digo y requiero en el Señor, que no andeis mas como los otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido,
18 Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazon:
19 Los cuales despues que perdieron el sentido [de la conciencia,] se entregaron á la desvergüenza para cometer con avidez toda suerte de impureza.
20 Mas vosotros no habeis aprendido así á Cristo:
21 Si empero lo habeis oido, y habeis sido por el enseñados, como la verdad esta en Jesus,
22 A que dejeis, cuanto á la pasada manera de vivir, el viejo hombre que esta viciado conforme á los deseos de error;
23 Y á renovaros en el espíritu de vuestra mente,
24 Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad.
25 Por lo cual, dejada la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
26 Airáos, y no pequeis: no se ponga el sol sobre vuestro enojo;
27 Ni deis lugar al diablo.
28 El que hurtaba, no hurte mas; ántes trabaje, obrando con sus manos lo que es bueno, para que tenga de qué dar al que padeciere necesidad.
29 Ninguna palabra torpe salga de vuestra boca; sino la que sea buena para edificacion, para que dé gracia á los oyentes.
30 Y no contristeis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estais sellados para el dia de la redencion.
31 Toda amargura, y enojo, é ira, y voces, y maledicencia sea quitada de vosotros, y toda malicia:
32 Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonándoos los unos á los otros, como tambien Dios os perdonó en Cristo.
CAPITULO 5.
1 SED, pues, imitadores de Dios como hijos amados:
2 Y andad en amor, como tambien Cristo nos amó, y se entregó á sí mismo por nosotros, [como] ofrenda y sacrificio á Dios en olor suave.
3 Pero fornicacion y toda inmundicia, ó avaricia, ni aun se nombre entre vosotros como conviene á santos:
4 Ni palabras torpes, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen; sino ántes bien acciones de gracias.
5 Porque sabeis esto, que ningun fornicario, ó inmundo, ó avaro, que [tambien] es servidor de ídolos, tiene herencia en el reino de Cristo, y de Dios.
6 Nadie os engañe con palabras vanas; porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
7 No seais pues aparceros con ellos.
8 Porque en otro tiempo erais tinieblas; mas ahora [sois] luz en el Señor: andad como hijos de luz,
9 (Porque el fruto del Espíritu [es] en toda bondad, y justicia, y verdad;)
10 Aprobando lo que es agradable al Señor.
11 Y no comuniqueis con las obras infructuosas de las tinieblas; sino ántes bien redargüidlas.
12 Porque torpe cosa es aun hablar de lo que ellos hacen en oculto.
13 Mas todas las cosas cuando son redargüidas, son manifestadas por la luz porque lo que manifiesta todo, la luz es.
14 Por lo cual dice: Despiértate tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.
15 Mirad, pues, cómo andeis avisadamente; no como necios, mas como sabios,
16 Redimiendo el tiempo, porque los dias son malos.
17 Por tanto no seais imprudentes sino entendidos de cual sea la voluntad del Señor.
18 Y no os embriagueis de vino, en lo cual hay disolucion; mas sed llenos de Espíritu:
19 Hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones:
20 Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesu-Cristo;
21 Sujetados los unos á los otros en el temor de Dios.
22 Las casadas estén sujetas á sus propios maridos, como al Señor.
23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia; y él es el que da la salud al cuerpo.
24 Así que como la iglesia está sujeta á Cristo, así tambien las casadas [lo estén] á sus maridos en todo.
25 Maridos, amad á vuestras mujeres así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,
26 Para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra,
27 Para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.
28 Así tambien los maridos deben amar á sus mujeres, como á sus [mismos] cuerpos. El que ama á su mujer, á sí mismo ama.
29 Porque ninguno aborreció jamás su propia carne; ántes la sustenta y regala, como tambien Cristo á la iglesia.
30 Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne, y de sus huesos.
31 Por esto dejará el hombre á su padre y á su madre, y se allegará á su mujer, y serán dos en una carne.