Reina Valera New Testament of the Bible 1862

Part 28

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15 Y aun somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios, que él haya levantado á Cristo, al cual no levantó, si en verdad los muertos no resucitan.

16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.

17 Y si Cristo no resucitó, vuestra fé es vana; aun estais en vuestros pecados.

18 Entónces tambien los que durmieron en Cristo son perdidos.

19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los más miserables somos de todos los hombres.

20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

21 Porque por cuanto la muerte [entró] por un hombre, tambien por un hombre la resurreccion de los muertos.

22 Porque así como en Adam todos mueren, así tambien en Cristo todos serán vivificados.

23 Mas cada uno en su orden: Cristo las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida.

24 Luego el fin, cuando entregará el reino á Dios y al Padre, cuando habrá quitado todo imperio, y toda potencia, y potestad.

25 Porque es menester que él reine, hasta poner todos sus enemigos debajo de sus piés.

26 Y el postrer enemigo [que] será deshecho, [será] la muerte.

27 Porque todas las cosas sujetó debajo^ de sus piés. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas á él, claro está exceptuado aquel que sujetó á él todas las cosas.

28 Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entónces tambien el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó á él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos.

29 De otro modo ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?

30 Y ¿por qué nosotros peligramos á toda hora?

31 Sí, por la gloria que en órden á vosotros tengo en Cristo Jesus, Señor nuestro, cada dia muero.

32 Si como hombre batallé en Efeso contra las bestias, ¿qué me aprovecha? Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana morirémos.

33 No erreis: Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

34 Velad debidamente, y no pequeis; porque algunos no conocen á Dios: para vergüenza vuestra hablo.

35 Mas dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán,

36 Nécio, lo que tú siembras, no se vivifica, si no muriere [ántes.]

37 Y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano desnudo, acaso de trigo, ó de otro [grano:]

38 Mas Dios le da el cuerpo como quiso, y á cada simiente su propio cuerpo.

39 Toda carne no [es] la misma carne; mas una carne ciertamente [es] la de los hombres, y otra carne la de los animales, y otra la de los peces, y otra la de las aves.

40 Y cuerpos [hay] celestiales, y cuerpos terrestres: mas ciertamente una [es] la gloria de los celestiales, y otra la de los terrestres.

41 Otra [es] la gloria del sol, y otra la gloria de la tuna, y otra la gloria de las estrellas: porque una estrella es diferente de otra en gloria.

42 Así tambien [es] la resurreccion de los muertos. Se siembra en corrupcion; se levantará en incorrupcion:

43 Se siembra en vergüenza; se levantará con gloria; se siembra en flaqueza; se levantará con potencia:

44 Se siembra cuerpo animal; resucitará espiritual cuerpo. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.

45 Así tambien está escrito: Fué hecho el primer hombre Adam en ánima viviente; el postrer Adam, en Espíritu vivificante.

46 Mas lo espiritual no es primero sino lo animal; luego lo espiritual.

47 El primer hombre [es] de la tierra, terreno: el segundo hombre, [que es] el Señor, [es] del cielo.

48 Cual el terreno, tales tambien los terrenos; y cual el celestial, tales tambien los celestiales.

49 Y como trajimos la imágen del terreno, traerémos tambien la imágen del celestial.

50 Esto empero digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupcion hereda la incorrupcion.

51 Hé aquí, os digo un misterio. Todos ciertamente no dormirémos; mas todos serémos trasformados,

52 En un momento, en un abrir de ojo, á la final trompeta: porque será tocada la trompeta, y los muertos serán levantados sin corrupcion; y nosotros serémos trasformados.

53 Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupcion, y esto mortal sea vestido de inmortalidad.

54 Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupcion y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entónces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria.

55 ¿Dónde [está,] oh muerte, tu aguijon? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?

56 Ya que el aguijon de la muerte [es] el pecado, y la potencia del pecado, la ley.

51 Mas á Dios gracias, que nos da la victoria por el Señor nuestro Jesu- Cristo.

58 Así que, hermanos mios amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es vano.

CAPITULO 16.

1 CUANTO á la colecta [que se hace] para los santos, haced vosotros tambien de la manera que ordené en las iglesias de Galacia.

2 Cada primer [dia] de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, guardando lo que por la bondad de Dios pudiere; para que cuando [yo] llegare, no se hagan entónces colectas:

3 Y cuando habré llegado, los que aprobareis por cartas, á estos enviaré que lleven vuestro beneficio á Jerusalem.

4 Y si fuere digno el negocio que yo tambien vaya, irán conmigo.

5 Y á vosotros iré, cuando hubiere pasado á Macedonia; porque á Macedonia tengo de pasar:

6 Y podrá ser que me quede con vosotros, ó invernaré tambien, para que vosotros me lleveis adonde hubiere de ir.

7 Porque no os quiero ahora ver de paso; porque espero estar con vosotros algun tiempo, si el Señor [lo] permitiere.

8 Empero estaré en Efeso hasta Pentecostes.

9 Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz: y muchos [son] los adversarios.

10 Y si llegare Timotéo, mirad que esté con vosotros seguramente; porque la obra del Señor hace, tambien como yo.

11 Por tanto nadie le tenga en poco; ántes llevadlo en paz, para que venga á mí: porque lo espero con los hermanos.

12 Acerca del hermano Apólos, mucho le he rogado que fuese á vosotros con los hermanos; mas en ninguna manera tuvo voluntad de ir por ahora: pero irá cuando tuviere oportunidad.

13 Velad, estad firmes en la fé; portáos varonilmente, y esforzáos.

14 Todas vuestras cosas sean hechas con caridad.

15 Y os ruego hermanos, (ya sabeis que la casa de Estéfanas es las primicias de Achaia, y que se han dedicado al ministerio de los santos,)

16 Que vosotros os sujeteis á los tales, y á todos los que ayudan, y trabajan.

17 Huélgome de la venida de Estéfanas, y de Fortunato, y de Achaico; porque estos suplieron lo que á vosotros faltaba.

18 Porque recrearon mi espíritu y el vuestro. Reconoced pues á los tales.

19 Las iglesias de Asia os saludan. Os saludan mucho en el Señor Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa.

20 Os saludan todos los hermanos. Saludáos los unos á los otros con ósculo santo.

21 La salutacion de mí, Pablo, de mi mano.

22 El que no amare al Señor Jesu-Cristo, sea Anatema: Maran-atha.

23 La gracia del Señor Jesu-Cristo [sea] con vosotros.

24 Mi amor en Cristo Jesus [sea] con todos vosotros. Amen.

La primera á los Corintios fué enviada de Filipos con Estéfanas, y Fortunato, y Achaico, y Timotéo.

LA SEGUNDA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO

Á LOS

CORINTIOS.

CAPITULO 1.

1 PABLO, apóstol de Jesu-Cristo por la voluntad de Dios, y Timotéo el hermano, á la iglesia de Dios que está en Corinto, juntamente con todos los santos que están por toda la Achaia.

2 Gracia y paz á vosotros de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu-Cristo.

3 Bendito [sea] el Dios y Padre del Señor Jesu-Cristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolacion,

4 El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos tambien nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolacion con que nosotros somos consolados de Dios.

5 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo así abunda tambien por el [mismo] Cristo nuestra consolacion.

6 Mas si somos atribulados, [es] por vuestra consolacion y salud, la cual es obrada en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros tambien padecemos: ó si somos consolados, [es] por vuestra consolacion y salud;

7 Y nuestra esperanza de vosotros es firme; estando ciertos que como sois compañeros de las aflicciones, así tambien [lo seréis] de la consolacion.

8 Porque hermanos, no queremos que ignoreis de nuestra tribulacion que nos fué hecha en Asia; que sobre manera fuimos cargados sobre [nuestras] fuerzas, de tal manera que estuviésemos en duda de la vida.

9 Mas nosotros tuvimos en nosotros mismos respuesta de muerte, para que no confiemos en nosotros mismos, sino en Dios, que levanta los muertos:

10 El cual nos libró, y libra de tanta muerte; en el cual esperamos que aun nos librará;

11 Ayudándonos tambien vosotros con oracion por nosotros, para que por la merced [hecha] á nos por respeto de muchos, por muchos [tambien] sean hechas gracias por nosotros.

12 Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, mas con la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y muy más con vosotros.

13 Porque no os escribimos otras cosas de las que leeis, ó tambien conoceis; y espero que aun hasta el fin [las] conoceréis:

14 Como tambien en parte habeis conocido que somos vuestra gloria, así como tambien vosotros

la nuestra, para el dia del Señor Jesus.

15 Y con esta confianza quise primero ir á vosotros, para que tuvieseis una segunda gracia;

16 Y por vosotros pasar á Macedonia, y de Macedonia venir otra vez á vosotros, y ser vuelto de vosotros á Judéa.

17 Así que pretendiendo esto, ¿usé quizá de liviandad? ó lo que pienso [hacer,] ¿piénso[lo] segun la carne, para que haya en mí Sí y No?

18 Antes Dios fiel [sabe] que nuestra palabra para con vosotros no es Sí y No.

19 Porque el Hijo de Dios, Jesu-Cristo, que por nosotros ha sido entre vosotros predicado, por mí, y Silvano, y Timotéo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en él.

20 Porque todas las promesas de Dios [son] en él Sí, y en él Amen por nosotros á gloria de Dios.

21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, [es] Dios;

22 El cual tambien nos ha sellado, y dado la prenda del Espíritu en nuestros corazones.

23 Mas yo llamo á Dios por testigo sobre mi alma, que por ser indulgente con vosotros no he pasado todavia á Corinto.

24 No que nos enseñoreemos de vuestra fé, mas somos ayudadores de vuestro gozo: porque por la fé estais firmes.

CAPITULO 2.

1 ESTO pues determiné para conmigo, no venir otra vez á vosotros con tristeza.

2 Porque si yo os contristo, ¿quién será luego el que me alegrará, sino aquel á quien yo contristare?

3 Y esto mismo os escribí, porque cuando llegare no tenga tristeza sobre tristeza de los que me debiera gozar: confiando en vosotros todos que mi gozo es [el] de todos vosotros.

4 Porque por la mucha tribulacion y angustia del corazon os escribí con muchas lágrimas; no para que fueseis contristados, mas para que supieseis cuánto más amor tengo para con vosotros.

5 Que si alguno [me] contristó, no me contristo á mí, sino en parte; por no cargaros á todos vosotros.

6 Bástele al tal esta reprension [hecha] de muchos.

7 Así que, al contrario, vosotros más bien lo perdoneis y consoleis, porque no sea el tal consumido de demasiada tristeza.

8 Por lo cual os ruego que confirmeis el amor para con él.

9 Porque tambien por este fin [os] escribí, para tener experiencia de vosotros si sois obedientes en todo.

10 Y al que vosotros perdonareis, yo tambien: porque tambien yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros [lo he hecho] en persona de Cristo;

11 Porque no seamos engañados de Satanás: pues no ignoramos sus maquinaciones.

12 Cuando vine á Troas para el Evangelio de Cristo, aunque me fué abierta puerta en el Señor,

13 No tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado á Tito mi hermano: así despidiéndome de ellos, partí para Macedonia.

14 Mas á Dios gracias, el cual hace que siempre triunfemos en Cristo Jesus, y manifiesta el olor de su conocimiento por nosotros en todo lugar.

15 Porque para Dios somos buen olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden.

16 A estos ciertamente olor de muerte para muerte: y á aquellos olor de vida para vida. Y para estas cosas ¿quién es suficiente?

17 Porque no somos, como muchos, mercaderes falsos de la palabra de Dios, ántes con sinceridad, como de Dios, delante de Dios, hablamos en Cristo.

CAPITULO 3.

1 COMENZAMOS otra vez á alabarnos á nosotros mismos? ¿ó tenemos necesidad, como algunos, de letras de recomendacion para vosotros, ó de recomendacion de vosotros?

2 Nuestras letras sois vosotros, escritas en nuestros corazones, sabidas y leidas de todos los hombres;

3 Siendo manifiesto que sois letra de Cristo administrada de nosotros, y escrita no con tinta, mas con el Espíritu de Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazon.

4 Y tal confianza tenemos por Cristo para con Dios:

5 No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia [es] de Dios;

6 El cual asimismo nos hizo [que fuésemos] ministros suficientes del nuevo pacto: no de la letra, mas del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica.

7 Y si el ministerio de muerte en la letra grabado en piedras, fué con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudiesen poner los ojos en la faz de Moisés, á causa de la gloria de su rostro, la cual habia de perecer,

8 ¿Cómo no será más bien con gloria el ministerio del Espíritu?

9 Porque si el ministerio de condenacion fué [con] gloria, mucho mas abundará en gloria el ministerio de justicia.

10 Porque aun lo que fué [tan] glorioso, no es glorioso en esta parte, en comparacion de la excelente gloria.

11 Porque si lo que perece [tuvo] gloria, mucho más [será] en gloria lo que permanece.

12 Así que teniendo tal esperanza, hablamos con mucha confianza.

13 Y no como Moisés, [que] ponia un velo sobre su faz, para que los hijos de Israel no pusiesen los ojos en el fin de lo que habia de ser abolido.

14 Empero los sentidos de ellos se embotaron; porque hasta el dia de hoy [les] queda el mismo velo no descubierto en la leccion del antiguo testamento, el cual por Cristo es quitado.

15 Y aun hasta el dia de hoy, cuando Moisés es leido, el velo está puesto sobre el corazon de ellos.

16 Mas cuando se convirtieren al Señor, el velo se quitará.

17 Porque el Señor es el Espíritu: y donde [hay] aquel Espíritu del Señor, allí [hay] libertad.

18 Por tanto, nosotros todos, mirando á cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma semejanza, como por el Espíritu del Señor.

CAPITULO 4.

1 POR lo cual teniendo [nosotros] esta administracion segun la misericordia que hemos alcanzado, no desmayamos;

2 Antes quitamos los escondrijos de vergüenza, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por manifestacion de verdad encomendándonos á nosotros mismos á toda conciencia humana delante de Dios.

3 Que si nuestro Evangelio está aun encubierto, entre los que se pierden está encubierto:

4 En los cuales el dios de este siglo cegó los entendimientos de los incrédulos, para que no les resplandezca la lumbre del Evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imágen de Dios.

5 Porque no nos predicamos á nosotros mismos, sino á Jesu-Cristo el Señor; y nosotros vuestros siervos por Jesus.

6 Porque Dios, que mando que de las tinieblas resplandeciese la luz, [es el] que resplandeció en nuestros corazones, para iluminacion del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo.

7 Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, para que la alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros:

8 [Estando] atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos;

9 Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos;

10 Llevando siempre por todas partes la muerte de Jesus en el cuerpo para que tambien la vida de Jesus sea manifestada en nuestros cuerpos.

11 Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados á muerte por Jesus, para que tambien la vida de Jesus sea manifestada en nuestra carne mortal.

12 De manera que la muerte obra en nosotros, y en vosotros la vida.

13 Empero teniendo el mismo espíritu de fé, conforme á lo que está escrito: Creí, por lo cual tambien hablé: nosotros tambien creemos, por lo cual tambien hablamos;

14 Estando ciertos que el que levantó al Señor Jesus, á nosotros tambien nos levantará por Jesus, y nos pondrá con vosotros.

15 Porque todas [estas] cosas [padecemos] por vosotros, para que abundando la gracia por muchos, en el hacimiento de gracias sobreabunde á gloria de Dios.

16 Por tanto no desmayamos; ántes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de dia en dia.

17 Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulacion, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria;

18 No mirando nosotros á las cosas que se ven, sino á las que no se ven: porque las cosas que se ven, [son] temporales; mas las que no se ven, [son] eternas.

CAPITULO 5.

1 PORQUE sabemos, que si la casa terrestre de [esta] nuestra habitacion se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos.

2 Y por esto tambien gemimos, deseando ser sobrevestidos de aquella nuestra habitacion celestial;

3 Puesto que en verdad habremos sido hallados vestidos, y no desnudos.

4 Porque asimismo los que estamos en [este] tabernáculo, gemimos agravados; porque no quisiéramos ser desnudados, sino sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.

5 Mas el que nos hizo para esto mismo, [es] Dios; el cual nos ha dado la prenda del Espíritu.

6 Así que [vivimos] confiados siempre y sabiendo, que entretanto que estamos en el cuerpo, peregrinamos [ausentes] del Señor.

7 (Porque por fé andamos, no por vista.)

8 Mas confiamos, y más quisiéramos partir del cuerpo, y estar presentes al Señor.

9 Por tanto procuramos tambien, ó ausentes, ó presentes, serle agradables:

10 Porque es menester que todos nosotros parezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba segun lo que hubiere hecho por medio del cuerpo, ora [sea] bueno ó malo:

11 Estando pues poseidos del temor del Señor, persuadimos á los hombres, mas á Dios somos manifiestos: y espero que tambien en vuestras conciencias somos manifiestos.

12 No nos encomendamos, pues, otra vez á vosotros, sino os damos ocasion de gloriaros por nosotros, para que tengais [qué responder] contra los que se glorían en las apariencias, y no en el corazon.

13 Porque si loqueamos, [es] para Dios; y si estamos en seso, [es] para vosotros.

14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto; Que si uno murió por todos, luego todos son muertos:

15 Y por todos murió Cristo, para que los que viven, ya no vivan para sí, mas para aquel que murió y resucitó por ellos.

16 De manera que nosotros de aquí adelante á nadie conocemos segun la carne: y aun si á Cristo conocimos segun la carne, empero ahora ya no [le] conocemos.

17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura [es:] las cosas viejas pasaron; hé aquí todas son hechas nuevas.

18 Y todo esto [viene] de Dios, el cual nos reconcilió á sí por Cristo; y nos dió el ministerio de la reconciliacion.

19 Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí, no imputándoles sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliacion.

20 Así que somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios [os] rogase por medio nuestro: [os] rogamos en nombre de Cristo: Reconciliáos con Dios.

21 Al que no conoció pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

CAPITULO 6.

1 Y ASÍ [nosotros, como] ayudadores juntamente [con él, os] exhortamos tambien á que no recibais en vano la gracia de Dios,

2 (Porque dice: En tiempo aceptable te he oido, y en dia de salud te he socorrido: hé aquí ahora el tiempo aceptable; hé aquí ahora el dia de salud.)

3 No dando á nadie ningun escandalo, porque el ministerio [nuestro] no sea vituperado:

4 Antes habiéndonos en todas cosas como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias,

5 En azotes, en cárceles, en alborotos, en trabajos, en vigilias, en ayunos,

6 En castidad, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en Espíritu Santo, en amor no fingido,

7 En palabra de verdad, en potencia de Dios, en armas de justicia á diestro y á siniestro,

8 Por honra y por deshonra, por infamia y por buena fama; como engañadores, mas hombres de verdad,

9 Como ignorados, mas conocidos; como muriendo, mas hé aquí vivimos; como castigados, mas no muertos;

10 Como doloridos, mas siempre gozosos; como pobres, enriqueciendo á muchos; como no

teniendo nada, mas poseyéndolo todo.

11 Nuestra boca esta abierta á vosotros, oh Corintios; nuestro corazon es ensanchado.

12 No estais estrechos en nosotros; mas estais estrechos en vuestras [propias] entrañas.

13 Pues para corresponder al propio modo, (como á hijos hablo,) ensancháos tambien vosotros.

14 No os junteis en yugo con los infieles, porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? y ¿qué comunion la luz con las tinieblas,

15 Y ¿qué concordia Cristo con Belial? ó ¿qué parte el fiel con el infiel?

16 Y ¿qué concierto el templo de Dios con los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos; y seré el Dios de ellos, y ellos serán mi pueblo.

17 Por lo cual salid de en medio de ellos, y apartáos, dice el Señor; y no toqueis lo inmundo; y yo os recibiré,

18 Y seré á vosotros Padre, y vosotros me seréis á mí hijos é hijas, dice el Señor Todopoderoso.

CAPITULO 7.

1 ASÍ que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu, perfeccionando la santificacion en temor de Dios.

2 Admitidnos: á nadie hemos injuriado, á nadie hemos corrompido, á nadie hemos engañado.

3 No para condenar[os lo] digo; que ya he dicho ántes que estais en nuestros corazones, para morir y para vivir juntamente [con vosotros.]

4 Mucha confianza tengo de vosotros, tengo de vosotros mucha gloria; lleno estoy de consolacion, sobreabundo de gozo en todas nuestras tribulaciones.

5 Porque aun cuando vinimos á Macedonia, ningun reposo tuvo nuestra carne; ántes en todo fuimos atribulados: de fuera cuestiones, de dentro temores.

6 Mas Dios, que consuela los humildes, nos consoló con la venida de Tito:

7 Y no solo con su venida, sino tambien con la consolacion con que él fué consolado acerca de vosotros, haciéndonos saber vuestro deseo grande, vuestro lloro, vuestro celo por mí, para que así me gozase mas.

8 Porque aunque os contristé por carta, no me arrepiento, bien que me arrepentí; porque veo que aquella carta, aunque por [algun] tiempo os contristó,

9 Ahora me gozo, no porque hayais sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habeis sido contristados segun Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte.

10 Porque el dolor que es segun Dios obra arrepentimiento saludable, de que no hay que arrepentirse; mas el dolor del siglo, obra muerte.

11 Porque hé aquí, esto mismo que segun Dios fuisteis contristados, cuánta solicitud ha obrado en vosotros, y aun defensa, y aun enojo, y aun temor, más gran deseo, y aun celo, y además vindicacion. En todo os habeis mostrado limpios en el negocio.

12 Así que, aunque os escribí, no [fué] por causa del que hizo la injuria, ni por causa del que la padeció, mas para que os fuese manifiesta nuestra solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios.