Reina Valera New Testament of the Bible 1862
Part 26
14 Empero cierto estoy yo de vosotros, hermanos mios, que aun vosotros mismos estais llenos de bondad, llenos de todo conocimiento, de tal manera que podais amonestaros los unos á los otros.
15 Mas os he escrito, hermanos, en parte resueltamente, como amonestándoos por la gracia que de Dios me es dada,
16 Para ser ministro de Jesu-Cristo á los Gentiles, ministrando el Evangelio de Dios, para que la ofrenda de los Gentiles sea agradable, santificada por el Espíritu Santo.
17 Tengo pues de qué gloriarme en Cristo Jesus en lo que mira á Dios.
18 Porque no osaria hablar alguna cosa que Cristo no haya hecho por mí, para la obediencia de los Gentiles, con la palabra y con las obras,
19 Con potencia de milagros y prodigios en virtud del Espíritu de Dios: de manera que desde Jerusalem, y por los alrededores hasta Ilyrico, he llenado [todo] del Evangelio de Cristo.
20 Y de esta manera me esforcé á predicar el Evangelio, no donde [ántes] Cristo fuese nombrado, por no edificar sobre ajeno fundamento;
21 Sino como está escrito: A los que no fué anunciado de él, verán: y los que no oyeron, entenderán.
22 Por lo cual aun he sido impedido muchas veces de venir á vosotros.
23 Mas ahora no teniendo mas lugar en estas regiones, y deseando ir á vosotros muchos años ha,
24 Cuando partiere para España, iré á vosotros; porque espero que pasando os veré, y que seré llevado de vosotros allá: si empero ántes hubiere gozado de vosotros.
25 Mas ahora parto para Jerusalem á ministrar á los santos.
26 Porque Macedonia y Achaia tuvieron por bien hacer una colecta para los pobres de los santos que están en Jerusalem.
27 Porque les pareció bueno, y son deudores á ellos: porque si los Gentiles han sido hechos participantes de sus [bienes] espirituales, deben tambien [ellos] servirles en los carnales.
28 Así que, cuando hubiere concluido esto, y les hubiere consignado este fruto, pasaré por vosotros á España.
29 Y sé que cuando llegue á vosotros, llegaré con abundancia de la bendicion del Evangelio de Cristo.
30 Ruégoos empero, hermanos, por el Señor nuestro Jesu-Cristo, y por la caridad del Espíritu, que me ayudeis con oraciones por mí á Dios,
31 Que sea librado de los rebeldes que están en Judéa, y que la ofrenda de mi servicio á los santos en Jerusalem sea acepta;
32 Para que con gozo llegue á vosotros por la voluntad de Dios, y que sea recreado juntamente con vosotros.
33 Y el Dios de paz [sea] con todos vosotros. Amen.
CAPITULO 16.
1 ENCOMIÉNDOOS empero á Febe nuestra hermana, la cual es diaconisa de la iglesia que está en Cenchreas:
2 Que la recibais en el Señor, como es digno á los santos, y le ayudeis en cualquiera cosa en que os hubiere menester: porque ella ha ayudado á muchos, y á mí mismo.
3 Saludad á Priscila y á Aquila, mis coadjutores en Cristo Jesus;
4 (Que pusieron sus cuellos por mi vida: á los cuales no doy gracias yo solo, mas aun todas las iglesias de los Gentiles.)
5 Asimismo á la iglesia de su casa. Saludad á Epeneto, amado mio, que es las primicias de Achaia en Cristo.
6 Saludad á María, la cual ha trabajado mucho con vosotros.
7 Saludad á Andrónico y á Junia, mis parientes y mis compañeros en la cautividad; los que son insignes entre los apóstoles, los cuales tambien fueron ántes de mí en Cristo.
8 Saludad á Amplias, amado mio en el Señor.
9 Saludad á Urbano, nuestro ayudador en Cristo Jesus, y á Stachis, amado mio.
10 Saludad á Apeles, probado en Cristo. Saludad á los que son de Aristóbulo.
11 Saludad á Herodion, mi pariente. Saludad á los que son de [la casa de] Narciso, los que están en el Señor.
12 Saludad á Trifena, y á Trifosa las cuales trabajan en el Señor. Saludad á Pérsida amada, la cual ha trabajado mucho en el Señor.
13 Saludad á Rufo, escogido en el Señor, y á su madre y mia.
14 Saludad á Asincrito, á Flegonte, á Hermas, á Patrobas, á Hermes, y á los hermanos que están con ellos.
15 Saludad á Filólogo, y á Julia, á Nereo, y á su hermana; y á Olimpas, y á todos los santos que [están] con ellos.
16 Saludáos los unos á los otros con ósculo santo. Os saludan todas las iglesias de Cristo.
17 Y os ruego, hermanos, que mireis los que causan disensiones y escándalos fuera de la doctrina que vosotros habeis aprendido; y apartáos de ellos.
18 Porque los tales no sirven al Señor nuestro Jesu-Cristo, sino á sus vientres; y con suaves palabras y bendiciones engañan los corazones de los simples.
19 Porque vuestra obediencia ha venido á ser notoria á todos: así que, me gozo de vosotros; mas quiero que seais sabios en el bien, y simples en el mal:
20 Y el Dios de paz quebrantará presto á Satanás debajo de vuestros pies. La gracia del Señor nuestro Jesu-Cristo [sea] con vosotros.
21 Os saludan Timotéo, mi coadjutor, y Lucio, y Jason, y Sosipater, mis parientes.
22 Yo Tercio, que escribí la epístola, os saludo en el Señor.
23 Salúdaos Gayo, mi huésped, y de toda la iglesia. Salúdaos Erasto, tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.
24 La gracia del Señor nuestro Jesu-Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.
25 Y al que puede confirmaros segun mi Evangelio, y la predicacion de Jesu- Cristo, segun la revelacion del misterio encubierto desde tiempos eternos,
26 Mas manifestado ahora , y por las escrituras de los profetas, segun el mandamiento del Dios Eterno, declarado á todas las gentes para que obedezcan á la fé;
27 A él, solo Dios sabio, [sea] gloria por Jesu-Cristo para siempre. Amen.
Fué escrita de Corinto á los Romanos, [enviada] por [medio de] Febe, diaconisa de la iglesia de Cenchreas.
LA PRIMERA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO
Á LOS
CORINTIOS.
CAPITULO 1.
1 PABLO, llamado [á ser] apóstol de Jesu-Cristo por la voluntad de Dios, y Sostenes el hermano,
2 A la iglesia de Dios que está en Corinto, santificados en Cristo Jesus, llamados santos, y á todos los que invocan el nombre de nuestro Señor Jesu- Cristo en cualquier lugar, [Señor] de ellos y nuestro:
3 Gracia y paz de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu-Cristo.
4 Gracias doy á mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os es dada en Cristo Jesus;
5 Que en todas las cosas sois enriquecidos en él, en toda lengua y en toda ciencia;
6 Así como el testimonio de Cristo ha sido confirmado en vosotros:
7 De tal manera que nada os falte en ningun don, esperando la manifestacion de nuestro Señor Jesu-Cristo:
8 El cual tambien os confirmará hasta el fin, [para que seais] sin falta en el dia de nuestro Señor Jesu-Cristo:
9 Fiel [es] Dios, por el cual sois llamados á la participacion de su Hijo Jesu-Cristo nuestro Señor.
10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesu-Cristo, que hableis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros disensiones, ántes seais perfectamente unidos en una misma mente, y en un mismo parecer.
11 Porque me ha sido declarado de vosotros, hermanos mios, por los [que son] de Cloé, que hay entre vosotros contiendas;
12 Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo cierto soy de Pablo; pues yo de Apólos; y yo de Céfas;. y yo de Cristo.
13 ¿Está dividido Cristo? ¿Fué crucificado Pablo por vosotros? ó habeis sido bautizados en el nombre de Pablo?
14 Doy gracias á [mi] Dios, que á ninguno de vosotros he bautizado, sino á Crispo y á Gayo;
15 Para que ninguno diga que habeis sido bautizados en mi nombre.
16 Y tambien bauticé la familia de Estéfanas: mas no sé si he bautizado á algun otro.
17 Porque no me envió Cristo á bautizar; sino á predicar el Evangelio: no en sabiduría de palabras, porque no sea hecha vana la cruz de Cristo.
18 Porque la palabra de la cruz es locura á los que se pierden; mas á los que se salvan, [es á saber,] á nosotros, es potencia de Dios.
19 Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé la inteligencia de los entendidos.
20 ¿Qué es del sabio? ¿Qué del escriba? ¿Qué del escudriñador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo?
21 Porque por no haber el mundo conocido en la sabiduría de Dios á Dios por sabiduría, agradó á Dios salvar los creyentes por la locura de la predicacion.
22 Porque los Judíos piden señales, y los Griegos buscan sabiduría:
23 Mas nosotros predicamos á Cristo crucificado, [que es] á los Judíos ciertamente tropezadero, y á los Gentiles locura:
24 Empero á los llamados, así Judíos como Griegos, Cristo potencia de Dios, y sabiduría de Dios.
25 Porque lo loco de Dios es mas sabio que los hombres; y lo flaco de Dios es mas fuerte que los hombres.
26 Porque mirad, hermanos, vuestra vocacion, que no sois muchos sabios segun la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles:
27 Antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar á los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte;
28 Y lo vil del mundo, y lo menospreciado escogió Dios; [y] lo que no es, para deshacer lo que es:
29 Para que ninguna carne se jacte en su presencia.
30 Mas de él sois vosotros en Cristo Jesus, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificacion, y santificacion, y redencion:
31 Para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.
CAPITULO 2.
1 ASÍ que, hermanos, cuando fuí á vosotros, no fuí con altivez de palabra, ó de sabiduría, á anunciaros el testimonio de Cristo.
2 Porque no me propuse saber algo entre vosotros, sino á Jesu-Cristo, y á este crucificado.
3 Y estuve yo con vosotros con flaqueza, y mucho temor y temblor:
4 Y ni mi palabra ni mi predicacion [fué] con palabras persuasivas de humana sabiduría, mas con demostracion del Espíritu y de poder;
5 Para que vuestra fé no esté fundada en sabiduría de hombres, mas en poder de Dios.
6 Empero hablamos sabiduría entre perfectos; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que se deshacen:
7 Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la [sabiduría] oculta, la cual Dios predestinó ántes de los siglos para nuestra gloria:
8 La que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si [la] hubieran conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de gloria:
9 Antes, como está escrito: Cosas que ojo no vió, ni oreja oyó, ni han subido en corazon de hombre, [son] las que ha Dios preparado para aquellos que le aman.
10 Empero Dios nos [lo] reveló á nosotros por [su] Espíritu: porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
11 Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del [mismo] hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas [que son] de Dios, sino el Espíritu de Dios.
12 Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el Espíritu que es de Dios, para que conozcamos lo que Dios nos ha dado:
13 Lo cual tambien hablamos, no con doctas palabras de humana sabiduría, mas con doctrina del Espíritu, acomodando lo espiritual á lo espiritual.
14 Mas el hombre animal no percibe las cosas [que son] del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente.
15 Empero el espiritual juzga todas las cosas; mas él no es juzgado de nadie.
16 Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruyo? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.
CAPITULO 3.
1 DE manera que yo, hermanos, no pude hablaros como á espirituales, sino como á carnales, como á niños en Cristo.
2 Os dí á beber leche, y no [os dí] vianda: porque aun no podiais, ni aun podeis ahora;
3 Porque todavía sois carnales: pues habiendo entre vosotros celos, y contiendas, y disensiones, ¿no sois carnales, y andais como hombres?
4 Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo; y el otro: Yo de Apólos; ¿no sois carnales?
5 ¿Que pues es Pablo? y ¿qué [es] Apólos? Ministros por los cuales habeis creido; y [eso] segun que á cada uno ha concedido el Señor.
6 Yo planté, Apólos regó; mas Dios ha dado el crecimiento.
7 Así que ni el que planta es algo, ni el que riega; sino Dios, que da el crecimiento.
8 Y el que planta y el que riega son una misma cosa: aunque cada uno recibirá su recompensa conforme á su labor.
9 Porque [nosotros] coadjutores somos de Dios: [y vosotros] labranza de Dios sois, edificio de Dios sois.
10 Conforme á la gracia de Dios que me ha sido dada, [yo] como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima: empero cada uno vea cómo sobreedifica.
11 Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesu-Cristo.
12 Y si alguno edificare sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,
13 La obra de cada uno será manifestada; porque el dia la declarará: porque por el fuego será manifestada, y la obra de cada uno cuál sea, el fuego hará la prueba.
14 Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.
15 Si la obra de alguno fuere quemada, será perdida: él empero será salvo, mas así como [escapado] por fuego.
16 ¿No sabeis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
17 Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruirá al tal; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.
18 Nadie se engañe á sí mismo; si alguno entre vosotros parece ser sabio en este siglo, hágase simple, para ser [de veras] sabio.
19 Porque la sabiduría de este mundo es necedad para con Dios: pues escrito está: El que prende á los sabios en la astucia de ellos.
20 Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.
21 Así que ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro;
22 Sea Pablo, sea Apólos, sea Céfas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo porvenir; todo es vuestro:
23 Y vosotros de Cristo; y Cristo de Dios.
CAPITULO 4.
1 TÉNGANNOS los hombres por ministros de Cristo, y dispensadores de los misterios de Dios.
2 Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel.
3 Yo en muy poco tengo el ser juzgado de vosotros, [ó de cualquier] juicio humano; y ni aun yo me juzgo.
4 Porque aunque de nada tengo [mala] conciencia, no por eso soy justificado; mas el que me juzga el Señor es.
5 Así que no juzgueis nada ántes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual tambien aclarará lo oculto de las tinieblas, y manifestará los intentos de los corazones; y entónces cada uno tendrá de Dios la alabanza.
6 Esto empero, hermanos, he pasado por ejemplo en mí y en Apólos por amor de vosotros; para que en nosotros aprendais á no saber más de lo que está escrito, hinchándoos por causa de otro el uno contra el otro.
7 Porque ¿quién te distingue? ó ¿qué tienes que no hayas recibido? Y si [lo] recibiste, ¿de qué te gloríes como si no hubieras recibido?
8 Ya estais hartos, ya estais ricos; sin nosotros reinais [ya;] y ojalá reineis, para que nosotros reinemos tambien juntamente con vosotros.
9 Porque á lo que pienso, Dios nos ha mostrado á nosotros los apóstoles por los postreros, como á sentenciados á muerte: porque somos hechos espectáculo al mundo, y á los ángeles, y á los hombres.
10 Nosotros necios por amor de Cristo, y vosotros prudentes en Cristo; nosotros flacos, y vosotros fuertes; vosotros nobles, y nosotros viles.
11 Hasta esta hora hambreamos, y tenemos sed, y estamos desnudos, y somos heridos de golpes, y andamos vagabundos,
12 Y trabajamos, obrando con nuestras manos: nos maldicen, y bendecimos, padecemos persecucion, y sufrimos,
13 Somos blasfemados, y rogamos: hemos venido á ser como la hez del mundo, el desecho de todos hasta ahora.
14 No escribo esto para avergonzaros; mas amonéstoos como á mis hijos amados.
15 Porque aunque tengais diez mil ayos en Cristo, no [tendreis] muchos padres; que en Cristo Jesus yo os engendré por el Evangelio.
16 Por tanto os ruego que me imiteis.
17 Por lo cual os he enviado á Timotéo, que es mi hijo amado, y fiel en el Señor, el cual os amonestará de mis caminos cuales sean en Cristo, de la manera que enseño en todas partes, en todas las iglesias.
18 Mas algunos están envanecidos, como si nunca hubiese yo de ir á vosotros,
19 Empero iré presto á vosotros, si el Señor quisiere; y entenderé, no las palabras de los que [así] andan hinchados, sino la virtud.
20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en virtud.
21 ¿Qué quereis? ¿iré á vosotros con vara, ó con caridad, y espíritu de mansedumbre?
CAPITULO 5.
1 DE cierto se oye [que hay] entre vosotros fornicacion, y tal fornicacion cual ni aun se nombra entre los Gentiles, tanto que alguno tenga la mujer de [su] padre.
2 Y vosotros estais hinchados, y no más bien tuvisteis duelo, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que hizo tal obra.
3 Y ciertamente, como ausente con el cuerpo, mas presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que esto así ha cometido:
4 En el nombre del Señor nuestro Jesu-Cristo, juntados vosotros y mi espíritu, con la facultad de nuestro Señor Jesu-Cristo,
5 El tal sea entregado á Satanás para muerte de la carne, porque el espíritu sea salvo en el dia del Señor Jesus.
6 No [es] buena vuestra jactancia. ¿No sabeis que un poco de levadura leuda toda la mesa?
7 Limpiad pues la vieja levadura para que seais nueva mesa, como sois sin levadura: porque nuestra Pascua, [que es] Cristo, fué sacrificada por nosotros,
8 Así que hagamos fiesta, no en la vieja levadura ni en la levadura de malicia, y de maldad; sino en ázimos de sinceridad y de verdad.
9 Os he escrito por carta, que no os envolvais con los fornicarios:
10 No absolutamente con los fornicarios de este mundo, ó con los avaros, ó con los ladrones, ó con los idólatras; pues en tal caso os seria menester salir del mundo,
11 Mas ahora os he escrito, que no os envolvais [es á saber,] que si alguno llamándose hermano fuere fornicario, ó avaro, ó idólatra, ó maldiciente, ó borracho, ó ladron; con el tal ni aun comais.
12 Porque ¿qué me va á mí en juzgar á los que están fuera? ¿no juzgais vosotros á los que están dentro?
13 Porque á los que están fuera, Dios juzgará. Quitad [pues] á ese malo de entre vosotros mismos.
CAPITULO 6.
1 ¿OSA alguno de vosotros, teniendo algo con otro, ir á juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?
2 O ¿no sabeis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar [en] cosas muy pequeñas?
3 O ¿no sabeis que hemos de juzgar á los ángeles? ¿cuánto mas las cosas de^ este siglo?
4 Por tanto si hubiereis de tener juicios de cosas de este siglo, poned para juzgar[las] á los que son de menor estima en la iglesia.
5 Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos?
6 Sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los infieles?
7 Así que, por cierto es ya una falta en vosotros, que tengais pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís ántes la injuria? ¿por qué no [sufris] ántes ser defraudados?
8 Empero vosotros haceis la injuria, y defraudais; y esto á los hermanos.
9 ¿No sabeis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erreis, que ni los fornicarios ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,
10 Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los robadores heredarán el reino de Dios.
11 Y esto erais algunos: mas [ya] sois lavados, mas [ya] sois santificados, mas [ya] sois justificados en el nombre del Señor Jesus, y por el Espíritu de nuestro Dios.
12 Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen: todas las cosas me son lícitas, mas yo no me meteré debajo de potestad de nada.
13 Las viandas [son] para el vientre, y el vientre para las viandas; empero y á él y á ellas deshará Dios: mas el cuerpo no [es] para la fornicacion, sino para el Señor; y el Señor para el cuerpo.
14 Y Dios que levantó al Señor, tambien á nosotros nos levantará con su poder.
15 ¿No sabeis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré pues los miembros de Cristo, y [los] haré miembros de una ramera? Lejos sea.
16 O ¿no sabeis que el que se junta con una ramera, es hecho [con ella] un cuerpo? porque serán, dice, los dos en una carne.
17 Empero el que se junta con el Señor, un espíritu es.
18 Huid la fornicacion. Cualquier [otro] pecado que el hombre hiciere, fuera del cuerpo es; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
19 O ¿ignorais que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, [el cual está] en vosotros, el cual teneis de Dios, y que no sois vuestros?
20 Porque comprados sois por precio: glorificad pues á Dios en vuestro cuerpo, y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
CAPITULO 7.
1 CUANTO á las cosas de que me escribísteis: bien [seria] al hombre no tocar mujer.
2 Mas á causa de las fornicaciones cada uno tenga su mujer, y cada una tenga su marido.
3 El marido pague á la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido.
4 La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido: é igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la mujer.
5 No os defraudeis el uno al otro, á no ser por algun tiempo, de [mútuo] consentimiento, para ocuparos en la oracion; y volved á juntaros en uno, porque no os tiente Satanás á causa de vuestra incontinencia.
6 Mas esto digo por permision, no por mandamiento.
7 Quisiera mas bien que todos los hombres fuesen como yo: empero cada uno tiene su propio don de Dios; uno á la verdad así, y otro así.
8 Digo, pues, á los solteros y á las viudas, que bueno les es si se quedaren como yo.
9 Y si no tienen don de continencia, cásense; que mejor es casarse que quemarse.
10 Mas á los que están juntos en matrimonio denuncio, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se aparte del marido,
11 Y si se apartare, que se quede sin casar ó reconcíliese con [su] marido: y que el marido no despida á [su] mujer.
12 Y á los demás yo digo, no el Señor: Si algun hermano tiene mujer infiel, y ella consiente en habitar con él, no la despida.
13 Y la mujer que tiene marido infiel, y él consiente en habitar con ella, no lo deje.
14 Porque el marido infiel es santificado en la mujer [fiel,] y la mujer infiel en el marido [fiel:] pues de otra manera vuestros hijos serian inmundos; empero ahora son santos.
15 Pero si el infiel se aparta, apártese; que no es el hermano ó la hermana sujeto á servidumbre en semejante [caso:] mas á paz nos llamó Dios.
16 Porque ¿de dónde sabes, oh mujer, si quizá harás salvo á [tu] marido? ó ¿de dónde sabes, oh marido, si quizá harás salva á [tu] mujer?
17 Empero cada uno como el Señor [le] repartió, y como Dios llamó á cada uno, así ande: y así enseño en todas las iglesias.
18 ¿Es llamado alguno circuncidado? quédese circunciso: ¿es llamado alguno incircuncidado? que no se circuncide.
19 La circuncision nada es, y la incircuncision nada es, sino la observancia de los mandamientos de Dios.
20 Cada uno en la vocacion en que fué llamado, en ella se quede.
21 ¿Eres llamado [siendo] siervo? no se te dé cuidado: mas tambien si puedes hacerte libre, procúralo más.
22 Porque el que en el Señor es llamado, [siendo] siervo, liberto es del Señor: asimismo tambien el que es llamado [siendo] libre, siervo es de Cristo.
23 Por precio sois comprados; no os hagais siervos de los hombres.
24 Cada uno, hermanos, en lo que es llamado, en esto se quede para con Dios.
25 Empero de las vírgenes no tengo mandamiento del Señor; mas doy [mi] parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel.
26 Tengo, pues, esto por bueno á causa de la necesidad que apremia, que bueno es al hombre estarse así.
27 ¿Estás ligado á mujer? no procures soltarte. ¿Estás suelto de mujer? no procures mujer.
28 Mas tambien si tomares mujer, no pecaste; y si la doncella se casare, no pecó: pero afliccion de carne tendrán los tales: mas yo os dejo.
29 Esto empero digo, hermanos, que el tiempo es corto: lo que resta es, que los que tienen mujeres sean como los que no las tienen;
30 Y los que lloran, como los que no lloran; y los que se huelgan, como los que no se huelgan; y los que compran, como los que no poseen;