# Reina Valera New Testament of the Bible 1862

## Part 25

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1 AHORA pues ninguna condenacion [hay] para los que están en Cristo Jesus, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al Espíritu.

2 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesus me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

3 Porque lo que era imposible á la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios enviando á su Hijo en semejanza de carne de pecado, y á causa del pecado, condenó al pecado en la carne;

4 Para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos conforme á la carne, mas conforme al Espíritu.

5 Porque los que viven conforme á la carne, de las cosas que son de la carne se ocupan; mas los que conforme al Espíritu, de las cosas del Espíritu.

6 Porque la intencion de la carne [es] muerte; mas la intencion del Espíritu, vida y paz.

7 Por cuanto la intencion de la carne [es] enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede.

8 Así que, los que están en la carne, no pueden agradar á Dios.

9 Mas vosotros no estais en la carne, sino en el Espíritu; si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él.

10 Empero si Cristo [está] en vosotros, el cuerpo á la verdad [está] muerto á causa del pecado; mas el Espíritu vive á causa de la justicia.

11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos á Jesus, mora en vosotros, el que levantó á Cristo de los muertos, vivificará tambien vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

12 Así que, hermanos, deudores somos, no á la carne, para que vivamos conforme á la carne.

13 Porque si viviereis conforme á la carne, moriréis; mas si por el Espíritu mortificareis las obras de la carne, viviréis.

14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.

15 Porque no habeis recibido el espíritu de servidumbre para [estar] otra vez en temor; mas habeis recibido el Espíritu de adopcion, por el cual clamamos Abba. Padre.

16 Porque el mismo Espíritu da testimonio á nuestro espíritu que somos hijos de Dios.

17 Y si hijos, tambien herederos, herederos de Dios, y coherederos de Cristo: si empero padecemos juntamente [con él,] para que juntamente [con él] seamos glorificados.

18 Porque tengo por cierto que lo que en este tiempo se padece, no es de comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.

19 Porque el continuo anhelar de las criaturas espera la manifestacion de los hijos de Dios:

20 Porque las criaturas sujetas fueron á vanidad, no de grado, mas por causa del que [las] sujetó con esperanza,

21 Que tambien las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupcion en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

22 Porque [ya] sabemos, que todas las criaturas gimen á una, y á una están de parto hasta ahora.

23 Y no solo [ellas,] mas tambien nosotros mismos que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros tambien gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopcion, [es á saber,] la redencion de nuestro cuerpo.

24 Porque en esperanza somos salvos: mas la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿á que esperarlo?

25 Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos.

26 Y asimismo tambien el Espíritu ayuda nuestra flaqueza; porque que hemos de pedir como conviene, no [lo] sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.

27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es el intento del Espíritu, [es á saber,] que conforme á Dios demanda por los santos.

28 Y [ya] sabemos, que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, [es á saber,] á los que conforme al propósito son llamados.

29 Porque á los que ántes conoció, tambien predestinó para que fuesen hechos conformes á la imágen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

30 Y á los que predestinó, á estos tambien llamó y á los que llamó, á estos tambien justificó; y á los que justificó, á estos tambien glorificó.

31 ¿Pues qué diremos á esto? Si Dios [es] por nosotros, ¿quien [será] contra nosotros?

32 El que aun á su propio Hijo no perdonó, ántes le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará tambien con él todas las cosas?

33 ¿Quién acusará á los escogidos de Dios? Dios [es] el que [los] justifica.

34 ¿Quién es el que [los] condenará? Cristo [es] el que murió; más aun, el que tambien resucitó, quien además está á la diestra de Dios, el que tambien intercede por nosotros.

35 ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? Tribulacion? ó angustia? ó persecucion? ó hambre? ó desnudez? ó peligro? ó cuchillo?

36 (Como está escrito: Por causa de tí somos muertos todo el tiempo: somos estimados como ovejas de matadero.)

37 Antes en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.

38 Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,

39 Ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podrá apartar del amor de Dios, que es en Cristo Jesus, Señor nuestro.

CAPITULO 9.

1 VERDAD digo en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo,

2 Que tengo gran tristeza, y continuo dolor en mi corazon.

3 Porque deseara yo mismo ser apartado de Cristo por mis hermanos, los que son mis parientes segun la carne:

4 Que son Israelitas, de los cuales es la adopcion, y la gloria, y el pacto, y la data de la ley, y el culto, y las promesas;

5 Cuyos [son] los padres, y de los cuales es Cristo segun la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por siglos. Amen.

6 No empero que la palabra de Dios haya faltado: porque no todos los que [son] de Israel son Israelitas;

7 Ni por ser simiente de Abraham, [son] todos hijos; mas: En Isaac te será llamada simiente.

8 Quiere decir: No los que [son] hijos de la carne, estos [son] los hijos de Dios: mas los que [son] hijos de la promesa, [estos] son contados en la generacion.

9 Porque la palabra de la promesa es esta: Como en este tiempo vendré, y tendrá Sara un hijo.

10 Y no solo [esto,] mas tambien Rebeca concibiendo de uno, de Isaac nuestro padre;

11 (Porque no siendo aun nacidos, ni habiendo hecho aun ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme á la eleccion, no por las obras, sino por el que llama, permaneciese;)

12 Le fué dicho que el mayor serviria al menor:

13 Como está escrito: A Jacob amé, mas á Esaú aborrecí.

14 ¿Pues qué diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera.

15 Mas á Moisés dice: Tendré misericordia del que tendré misericordia, y me compadeceré del que me compadeceré.

16 Así que no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.

17 Porque la escritura dice de Pharaon: Que para esto mismo te he levantado [es á saber,] para mostrar en tí mi potencia, y que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.

18 De manera que del que quiere tiene misericordia; y al que quiere endurece.

19 Me dirás pues: ¿Por qué pues se enoja? porque ¿quién resistirá á su voluntad?

20 Mas ántes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que le labró: ¿Por qué me has hecho tal?

21 O ¿no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro para vergüenza?

22 ¿Y qué, si Dios, queriendo mostrar la ira y hacer notoria su potencia, soportó con mucha mansedumbre los vasos de ira, preparados para muerte:

23 Y para hacer notorias las riquezas de su gloria, [mostrólas] para con los vasos de misericordia que él ha preparado para gloria;

24 Los cuales tambien ha llamado, [es á saber,] á nosotros, no solo de los Judíos, mas tambien de los Gentiles?

25 Como tambien en Oséas dice: Llamaré al que no era mi pueblo, pueblo mio; y á la no amada, amada.

26 Y será, que en el lugar donde les fué dicho: Vosotros no [sois] pueblo mio, allí serán llamados hijos del Dios viviente.

27 Tambien Isaías clama tocante á Israel: Si fuere el número de los hijos de Israel como la arena de la mar, las reliquias serán salvas:

28 Porque palabra consumadora y abreviadora en justicia: porque palabra abreviada hará el Señor sobre la tierra.

29 Y como ántes dijo Isaías: Si el Señor de los ejércitos no nos hubiera dejado simiente, como Sodoma habríamos venido á ser, y á Gomorra fuéramos semejantes.

30 ¿Pues qué diremos? Que los Gentiles que no seguian justicia, han alcanzado la justicia; es á saber, la justicia que es por la fé.

31 Mas Israel que seguia la ley de justicia, no ha llegado á la ley de la justicia.

32 ¿Por qué? Porque no por fé, mas como por las obras de la ley: por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo,

33 Como está escrito: Hé aquí, pongo en Sion piedra de tropiezo, y piedra de caida; y todo aquel que creyere en ella, no será avergonzado.

CAPITULO 10.

1 HERMANOS, ciertamente la voluntad de mi corazon y [mi] oracion á Dios sobre Israel, es para salud.

2 Porque yo les doy testimonio que tienen zelo de Dios, mas no conforme á ciencia.

3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando establecer la suya propia, no se han sujetado á la justicia de Dios.

4 Porque el fin de la ley [es] Cristo, para justicia á todo aquel que cree.

5 Porque Moisés describe la justicia que es por la ley; Que el hombre que hiciere estas cosas, vivirá por ellas.

6 Mas [de] la justicia que es por la fé dice así: No digas en tu corazon: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo á Cristo.)

7 O ¿Quién descenderá al abismo? (esto es, para volver á traer á Cristo de los muertos.)

8 Mas ¿qué dice? Cercana está la palabra, en tu boca, y en tu corazon. Esta es la palabra de fé, la cual predicamos;

9 Que si confesares con tu boca al Señor Jesus, y creyeres en tu corazon que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

10 Porque con el corazon se cree para justicia; mas con la boca se hace confesion para salud.

11 Porque la escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

12 Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo [que es] Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan.

13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.

14 ¿Cómo pues invocaran á aquel en el cual no han creido? Y ¿cómo creerán [á aquel] de quien no han oido? Y ¿cómo oirán sin [haber] quien [les] predique?

15 Y ¿cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos [son] los piés de los que anuncian el Evangelio de la paz, de los que anuncian el Evangelio de los bienes!

16 Mas no todos obedecen al Evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creido á nuestro anuncio?

17 Luego la fé es por el oir; y el oir por la palabra de Dios.

18 Mas digo [yo:] ¿No han oido? Antes bien por toda la tierra ha salido la fama de ellos, y hasta los cabos de la redondez de la tierra las palabras de ellos.

19 Mas digo: ¿No ha conocido [esto] Israel? Primeramente Moisés dice: Yo os provocaré á zelos con gente que no es [mia;] con gente insensata os provocaré á ira.

20 E Isaías determinadamente dice: Fuí hallado de los que no me buscaban; manifestéme á los que no preguntaban por mí.

21 Mas acerca de Israel dice: Todo el dia extendí mis manos á un pueblo rebelde y contradictor.

CAPITULO 11.

1 DIGO pues: ¿Ha desechado Dios á su pueblo? En ninguna manera. Porque tambien yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamin.

2 No ha desechado Dios á su pueblo al cual ántes conoció. O ¿no sabeis que dice de Elías la escritura? como hablando con Dios [dice] contra Israel:

3 Señor, á tus profetas han muerto y tus altares han derruido; y yo he quedado solo, y procuran matarme.

4 Mas ¿qué le dice la divina respuesta? He dejado para mí siete mil hombres que no han doblado la rodilla delante de Baal.

5 Así tambien aun en este tiempo han quedado reliquias por la eleccion graciosa [de Dios.]

6 Y si por gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.

7 ¿Qué pues? Lo que buscaba Israel aquello no ha alcanzado; mas la eleccion lo ha alcanzado: y los demás fueron endurecidos,

8 Como esta escrito: Dióles Dios espíritu de remordimiento, ojos con que no y vean, y oidos con que no oigan, hasta el dia de hoy.

9 Y David dice: Séales vuelta su mesa en lazo, y en red, y en tropezadero, y en paga:

10 Sus ojos sean oscurecidos para que no vean, y agóbiales siempre el espinazo.

11 Digo pues: ¿Han tropezado que cayesen [para siempre?] En ninguna manera; mas por el tropiezo de ellos [vino] la salud á los Gentiles, para que [por estos] fuesen provocados á zelos.

12 Y si la falta de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de ellos la riqueza de los Gentiles, ¿cuánto más [lo será] el henchimiento de ellos,

13 Porque á vosotros digo, Gentiles: por cuanto pues yo soy apóstol de los Gentiles, mi ministerio honro,

14 [Por] si en alguna manera provocase á zelos á mi carne, é hiciese salvos algunos de ellos.

15 Porque si el extrañamiento de ellos [es] la reconciliacion del mundo, ¿qué [será] el recibimiento [de ellos,] sino vida de los muertos,

16 Y si el primer fruto [es] santo, tambien [lo será] el todo; y si la raiz [es] santa, tambien [lo serán] las ramas.

17 Que si algunas de las ramas fueron quebradas y tú, siendo acebuche, has sido ingerido en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raiz y de la grosura de la oliva,

18 No te jactes contra las ramas; y si te jactas, [sabe que] no sustentas tú á la raiz, sino la raiz á tí.

19 Pues las ramas, dirás, fueron quebradas, para que yo fuese ingerido.

20 Bien; por [su] incredulidad fueron quebradas, mas tú por la fe estás en pié. No te ensoberbezcas, ántes teme,

21 Que si Dios no perdonó á las ramas naturales, á tí [tampoco] no perdone.

22 Mira pues la bondad, y la severidad de Dios: la severidad ciertamente en los que cayeron, mas la bondad para contigo, si permanecieres en la bondad, pues [de otra manera] tú tambien serás cortado.

23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán ingeridos; que poderoso es Dios para volverlos á ingerir.

24 Porque si tú eres cortado del natural acebuche, y contra natura fuiste ingerido en la buena oliva, ¿cuánto más estos que son las [ramas] naturales, serán ingeridos en su oliva,

25 Porque no quiero, hermanos, que ignoreis este misterio, para que no seais acerca de vosotros mismos arrogantes; [y es,] que el endurecimiento en parte ha acontecido en Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles.

26 Y luego todo Israel será salvo como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, que quitará de Jacob la impiedad:

27 Y este [será] mi pacto á ellos, cuando quitare sus pecados.

28 Así que, cuanto al Evangelio, [son] enemigos por causa de vosotros: mas cuanto á la eleccion, [son] muy amados por causa de los padres.

29 Porque sin arrepentimiento [son] las mercedes y la vocacion de Dios.

30 Porque como tambien vosotros en algun tiempo no creisteis á Dios, mas ahora habeis alcanzado misericordia por [ocasion de] la incredulidad de ellos;

31 Así tambien estos ahora no han creido, para que, por [ocasion de] la misericordia para con vosotros, ellos tambien alcancen misericordia.

32 Porque Dios encerró á todos en incredulidad, para tener misericordia de todos.

33 ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuan incomprensibles [son] sus juicios é inescrutables sus caminos!

34 Porque ¿quién entendió la mente del Señor, ó ¿quién fué su consejero?

35 O ¿quién le dió á él primero, para que le sea pagado?

36 Porque de él, y por él, y en él, [son] todas las cosas. A él [sea] gloria por siglos. Amen.

CAPITULO 12.

1 ASÍ que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presenteis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, [que es] vuestro racional culto.

2 Y no os conformeis á este siglo; mas reformáos por la renovacion de vuestro entendimiento, para que experimenteis cual [sea] la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

3 Digo pues, por la gracia que me es dada, á cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto [de sí] que el que debe tener, sino que piense [de sí] con templanza, conforme á la medida de fé que Dios repartió á cada uno.

4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos los miembros no tienen la misma operacion,

5 Así muchos somos un cuerpo en Cristo, mas todos, miembros los unos de los otros.

6 De manera que teniendo diferentes dones segun la gracia que nos es dada si [el de] profecía, [úsese] conforme á la medida de la fé;

7 O si ministerio, en servir; ó el que enseña, en doctrina;

8 El que exhorta, en exhortar; el que reparte, [hágalo] en simplicidad; el que preside, con solicitud, el que hace misericordia, con alegría.

9 El amor sea sin fingimiento, aborreciendo lo malo, llegándoos á lo bueno:

10 Amándoos los unos á los otros con caridad fraternal; previniéndoos con honra los unos á los otros;

11 En el cuidado no perezosos, ardientes en espíritu, sirviendo al Señor;

12 Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulacion; constantes en la oracion;

13 Comunicando á las necesidades de los santos; siguiendo la hospitalidad.

14 Bendecid á los que os persiguen: bendecid, y no maldigais.

15 Gozáos con los que se gozan, llorad con los que lloran.

16 Unánimes entre vosotros: no altivos; mas acomodándoos á los humildes. No seais sabios en vuestra opinion.

17 No pagueis á nadie mal por mal: procurad lo bueno delante de todos los hombres.

18 Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres.

19 No os vengueis vosotros mismos amados [mios;] ántes dad lugar á la ira porque escrito está: Mia es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dále de comer, si tuviere sed, dále de beber; que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.

21 No seas vencido de lo malo, mas vence con el bien el mal.

CAPITULO 13.

1 TODA alma se someta á las potestades superiores; porque no hay potestad sino de Dios; y las que son de Dios son ordenadas.

2 Así que, el que se opone á la potestad, á la ordenacion de Dios resiste; y los que resisten, él os mismos ganan condenacion para sí.

3 Porque los magistrados no son para temor al que bien hace, sino al malo. ¿Quieres pues no temer la potestad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella:

4 Porque es ministro de Dios para tu bien. Mas si hicieres lo malo, teme; porque no en vano lleva el cuchillo, porque es ministro de Dios, vengador para castigo al que hace lo malo.

5 Por lo cual es necesario que [le] esteis sujetos, no solamente por la ira, mas aun por la conciencia.

6 Porque por esto [les] pagais tambien los tributos; porque son ministros de Dios que sirven á esto mismo.

7 Pagad á todos lo que debeis: al que tributo, tributo; al que pecho, pecho, al que temor, temor; al que honra, honra.

8 No debais á nadie nada, sino amaros unos á otros: porque el que ama al prójimo, cumplió la ley.

9 Porque: No adulterarás; no matarás; no hartarás; no dirás falso testimonio; no codiciarás: y si [hay] algun otro mandamiento, en esta sentencia se comprende sumariamente: Amarás á tu prójimo como á tí mismo.

10 La caridad no hace mal al prójimo: así que, el cumplimiento de la ley [es] la caridad.

11 Y esto, conociendo el tiempo, que [es] ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora nos está mas cerca nuestra salud que cuando creimos.

12 La noche ha pasado, y ha llegado el dia: echemos pues las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de luz.

13 Andemos, como de dia, honestamente: no en glotonerías, y borracheras; no en lechos y disoluciones; no en pendencias y envidia;

14 Mas vestíos del Señor Jesu-Cristo, y no hagais caso de la carne en [sus] deseos.

CAPITULO 14.

1 RECIBID al flaco en la fé, [y] no para contiendas de disputas.

2 Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro [que es] débil, come legumbres.

3 El que come, no menosprecie al que no come: y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha levantado.

4 ¿Tú, quién eres, que juzgas el siervo ajeno? para su señor está en pié, ó cae: mas se afirmará, que poderoso es el Señor para afirmarle.

5 Uno hace diferencia entre dia y dia; otro juzga [iguales] todos los dias. Cada uno esté asegurado en su ánimo.

6 El que hace caso del dia, háce[lo] para el Señor; y el que no hace caso del dia, no lo hace [asimismo] para el Señor. El que come, come para el Señor, porque da gracias á Dios: y el que no come, no come para el Señor, y da gracias á Dios.

7 Porque ninguno de nosotros vive para sí; y ninguno muere para sí.

8 Que si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así que, ó que vivamos, ó que muramos, del Señor somos.

9 Porque Cristo para esto murió, y resucitó, y volvió á vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.

10 Mas tú ¿por qué juzgas á tu hermano? O tú tambien ¿por qué menosprecias á tu hermano? porque todos hemos de estar ante el tribunal de Cristo.

11 Porque escrito esta: Vivo yo, dice el Señor, que á mí se doblará toda rodilla, y toda lengua confesará á Dios.

12 De manera que cada uno de nosotros dará á Dios razon de sí.

13 Así que, no juzguemos más los unos de los otros; ántes bien juzgad de no poner tropiezo ó escándalo al hermano.

14 Yo sé, y confio en el Señor Jesus que de suyo nada [hay] inmundo: mas á aquel que piensa alguna cosa ser inmunda, para él [es] inmunda.

15 Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme á la caridad. No arruines con tu comida á aquel por el cual Cristo murió.

16 No sea pues blasfemado vuestro bien:

17 Que el reino de Dios no es comida ni bebida; sino justicia, y paz, y gozo por el Espíritu Santo.

18 Porque el que en esto sirve á Cristo, agrada á Dios, y [es] acepto á los hombres.

19 Así que, sigamos lo que hace á la paz, y á la edificacion de los unos á los otros.

20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas á la verdad [son] limpias: mas malo [es] al hombre que come con escándalo.

21 Bueno [es] no comer carne, ni beber vino, ni [nada] en que tu hermano tropiece ó se ofenda, ó sea debilitado.

22 ¿Tienes tu fé? Ténla para contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no se condena á sí mismo con lo que aprueba.

23 Mas el que hace diferencia, si comiere, es condenado, porque no [comió] por fé: y todo lo que no [procede] de fé, es pecado.

CAPITULO 15.

1 ASÍ que, los que somos más firmes debemos sobrellevar las flaquezas de los flacos, y no agradarnos á nosotros mismos.

2 Cada uno de nosotros agrade á [su] prójimo en bien, á edificacion.

3 Porque Cristo no se agradó á sí mismo; ántes bien, como está escrito: Los vituperios de los que te vituperan, cayeron sobre mí.

4 Porque las cosas que ántes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolacion de las escrituras, tengamos esperanza.

5 Mas el Dios de la paciencia y de la consolacion os dé que entre vosotros seais unánimes segun Cristo Jesus;

6 Para que concordes, á una boca glorifiqueis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesu-Cristo.

7 Por tanto sobre lleváos los unos á los otros, como tambien Cristo nos sobrellevó para gloria de Dios.

8 Digo pues: Que Cristo Jesus fué ministro de la circuncision, por la verdad de Dios, para confirmar las promesas [hechas] á los padres.

9 Empero que los Gentiles glorifiquen á Dios por la misericordia, como está escrito: Por tanto yo te confesaré entre los Gentiles, y cantaré á tu nombre.

10 Y otra vez dice: Alegráos, Gentiles, con su pueblo.

11 Y otra vez: Alabad al Señor, todos los Gentiles, y magnificadle, todos los pueblos.

12 Y otra vez dice Isaías: Estará la raiz de Jessé, y el que se levantará á regir los Gentiles; los Gentiles esperarán en él.

13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo; para que abundeis en esperanza por la virtud del Espíritu Santo.

