Reina Valera New Testament of the Bible 1862

Part 24

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20 Así que, por esta causa os he llamado para veros y hablaros; porque por la esperanza de Israel estoy rodeado de esta cadena.

21 Entónces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido cartas tocante á tí de Judéa, ni ha venido alguno de los hermanos que haya denunciado ó hablado algun mal de tí.

22 Mas queriamos oir de tí lo que sientes; porque de esta secta notorio nos es que en todos lugares es contradicha.

23 Y habiéndole señalado un dia, vinieron á él muchos á la posada, á los cuales declaraba y testificaba el reino de Dios, persuadiéndoles lo concerniente á Jesus por la ley de Moisés, y por los profetas, desde la mañana hasta la tarde.

24 Y algunos asentian á lo que se decia, mas algunos no creian.

25 Y como fueron entre sí discordes, se fueron, diciendo Pablo esta palabra: Bien ha hablado el Espíritu Santo por el profeta Isaías á nuestros padres,

26 Diciendo: Vé á este pueblo, y dí[les:] De oido oiréis, y no entenderéis; y viendo veréis, y no percibiréis:

27 Porque el corazon de este pueblo se ha engrosado, y de los oidos oyeron pesadamente, y sus ojos taparon; porque no vean con los ojos, y oigan con los oidos, y entiendan de corazon, y se conviertan, y yo los sane.

28 Séaos pues notorio que á los Gentiles es enviada esta salud de Dios; y ellos oirán:

29 Y habiendo dicho esto, los Judíos se salieron teniendo entre sí gran contienda.

30 Pablo empero quedó dos años enteros en su casa de alquiler; y recibia á todos los que á él venian,

31 Predicando el reino de Dios, y enseñando lo que es del Señor Jesu-Cristo, con toda libertad, sin impedimento.

LA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO

Á LOS

ROMANOS.

CAPITULO 1.

1 PABLO, siervo de Jesu-Cristo, llamado apóstol, apartado para el Evangelio de Dios,

2 El cual habia ántes prometido por sus profetas en las santas escrituras,

3 Acerca de su Hijo Jesu-Cristo Señor nuestro, que fué hecho de la simiente de David segun la carne,

4 El cual fué declarado Hijo de Dios con potencia, segun el Espíritu de santidad, por la resurreccion de los muertos, de Jesu-Cristo Señor nuestro.

5 Por el cual recibimos la gracia y el apostolado para la obediencia de la fé en todas las naciones en su nombre,

6 Entre las cuales sois tambien vosotros llamados de Jesu-Cristo:

7 A todos los que estais en Roma, amados de Dios, llamados santos; Gracia y paz tengais de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesu-Cristo.

8 Primeramente, doy gracias á mi Dios por Jesu-Cristo acerca de todos vosotros, de que vuestra fé es predicada en todo el mundo.

9 Porque testigo me es Dios, al cual sirvo en mi espíritu en el Evangelio de su Hijo, que sin cesar me acuerdo de vosotros siempre en mis oraciones,

10 Rogando, si al fin algun tiempo haya de tener por la voluntad de Dios próspero viaje para ir á vosotros.

11 Porque os deseo ver para repartir con vosotros algun don espiritual, para confirmaros;

12 Es á saber, para ser juntamente consolado con vosotros por la comun fé vuestra y juntamente mia.

13 Mas no quiero, hermanos, que ignoreis, que muchas veces me he propuesto ir á vosotros, (empero hasta ahora he sido estorbado), para tener tambien entre vosotros algun fruto, como entre los demás Gentiles.

14 A Griegos y á bárbaros, á sabios y á no sabios soy deudor.

15 Así que, cuanto á mí, presto estoy á anunciar el Evangelio tambien á vosotros que estais en Roma.

16 Porque no me avergüenzo del Evangelio de Cristo, porque es potencia de Dios para [dar] salud á todo aquel que cree; al Judío primeramente, y tambien al Griego.

17 Porque en él la justicia de Dios se descubre de fé en fé, como está escrito: Mas el justo vivirá por la fé.

18 Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad é injusticia de los hombres que detienen la verdad con injusticia:

19 Porque lo que de Dios se conoce, á ellos es manifiesto; porque Dios se [lo] manifestó:

20 Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creacion del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas; de modo que son inexcusables:

21 Porque habiendo conocido á Dios, no le glorificaron como á Dios, ni dieron gracias; ántes se desvanecieron en sus discursos, y el necio corazon de ellos fué entenebrecido.

22 Diciéndose ser sabios, se hicieron fatuos,

23 Y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imágen de hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro piés, y de serpientes.

24 Por lo cual tambien Dios los entregó á inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de suerte que contaminaron sus cuerpos entre sí mismos:

25 Los cuales mudaron la verdad de Dios en mentira, honrando y sirviendo á las criaturas ántes que al Criador, el cual es bendito por siglos. Amen.

26 Por esto Dios los entregó á afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza:

27 Y del mismo modo, tambien los hombres, dejando el uso natural de las mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino á su extravío.

28 Y como á ellos no les pareció tener á Dios en [su] noticia, Dios [tambien] los entregó á una mente depravada, para hacer lo que no conviene,

29 Estando atestados de toda iniquidad, de fornicacion, de malicia, de avaricia, de maldad; llenos de envidia, de homicidios, de contiendas, de engaños, de malignidades;

30 Murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes á [sus] padres,

31 Necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia:

32 Que habiendo entendido el juicio de Dios, que los que hacen tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, mas aun consienten á los que las hacen.

CAPITULO 2.

1 POR lo cual eres inexcusable, oh hombre, cualquiera que juzgas: porque en lo que juzgas á otro, te condenas á tí mismo; porque lo mismo haces tú que juzgas [á los otros.]

2 Mas sabemos que el juicio de Dios es segun verdad contra los que hacen tales cosas.

3 ¿Y piensas esto, oh hombre, que juzgas á los que hacen tales cosas, y haces las mismas, que tú escaparás del juicio de Dios?

4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, y paciencia, y longanimidad, ignorando que su benignidad te guia á arrepentimiento?

5 Mas por tu dureza, y por tu corazon no arrepentido, atesoras para tí mismo ira para el dia de la ira y de la manifestacion del justo juicio de Dios:

6 El cual pagará á cada uno conforme á sus obras;

7 A los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra, é inmortalidad, la vida eterna

8 Mas á los que son contenciosos, y que no obedecen á la verdad, ántes obedecen á la injusticia, enojo é ira.

9 Tribulacion y angustia [será] sobre toda persona humana que obra lo malo, el Judío primeramente, y tambien el Griego:

10 Mas gloria, y honra, y paz á cualquiera que obra el bien; al Judío primeramente, y tambien al Griego:

11 Porque no hay acepcion de personas para con Dios.

12 Porque todos los que sin ley pecaron, sin ley tambien perecerán; y todos los que en la ley pecaron, por la ley serán juzgados;

13 (Porque no los oidores de la ley [son] justos para con Dios, mas los hacedores de la ley serán justificados.

14 Porque los Gentiles que no tienen la ley, naturalmente haciendo lo que es de la ley, los tales, aunque no tengan la ley, ellos son ley á sí mismos:

15 Mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias, y acusándose y tambien excusándose sus pensamientos unos con otros;)

16 En el dia que juzgará el Señor lo encubierto de los hombres, conforme á mi Evangelio, por Jesu-Cristo.

17 Hé aquí, tú tienes el sobrenombre de Judío, y estás reposado en la ley, y te glorías en Dios,

18 Y sabes [su] voluntad, y apruebas lo mejor, instruido por la ley;

19 Y confias que eres guia de los ciegos, luz de los que [están] en tinieblas,

20 Enseñador de los que no saben, maestro de niños, que tienes la forma de la ciencia y de la verdad en la ley.

21 Tú, pues, que enseñas á otro, ¿no te enseñas á tí mismo? Tú, que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas?

22 Tú, que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú, que abominas los ídolos, ¿cometes sacrilegio?

23 Tú, que te jactas de la ley, ¿con infraccion de la ley deshonras á Dios?

24 Porque el nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los Gentiles, como está escrito.

25 La circuncision en verdad aprovecha, si guardares la ley, mas si eres rebelde á la ley, tu circuncision es hecha incircuncision.

26 De manera que si el incircunciso guardare las justicias de la ley, ¿no será tenida su incircuncision por circuncision?

27 Y lo que de su natural es incircunciso, guardando perfectamente la ley te juzgará á tí, que con la letra y con la circuncision eres rebelde á la ley.

28 Porque no es Judío el que [lo es] en manifiesto; ni la circuncision [es la] que es en manifiesto, en la carne:

29 Mas [es] Judío el que [lo es] en lo interior; y la circuncision [es la] del corazon, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no [viene] de los hombres, sino de Dios.

CAPITULO 3.

1 ¿QUÉ, pues, tiene mas el Judío? ¿ó qué aprovecha la circuncision?

2 Mucho en todas maneras: Lo primero ciertamente, Que la palabra de Dios les ha sido confiada.

3 Porque ¿qué si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿La incredulidad de ellos habrá [por eso] hecho vana la verdad de Dios?

4 En ninguna manera, ántes bien sea Dios verdadero, mas todo hombre mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus dichos, y venzas cuando de tí se juzgare.

5 Y si nuestra iniquidad encarece la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será [por eso] injusto Dios que da castigo? (hablo como hombre.)

6 En ninguna manera: de otra suerte cómo juzgaria Dios al mundo?

7 Empero si la verdad de Dios, por mi mentira, creció á gloria suya, ¿por qué aun así yo soy juzgado como pecador?

8 ¿Y [por qué] no [decir,] (como somos blasfemados, y como algunos dicen que nosotros decimos): Hagamos males para que vengan bienes, la condenacion

de los cuales es justo?

9 ¿Qué pues? ¿somos mejores [que ellos?] En ninguna manera: porque ya hemos acusado á Judíos y á Gentiles, que todos están debajo de pecado.

10 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;

11 No hay quien entienda, no hay quien busque á Dios.

12 Todos se apartaron, á una fueron hechos inútiles: no hay quien haga lo bueno; no hay ni aun uno.

13 Sepulcro abierto [es] su garganta; con sus lenguas tratan engañosamente; veneno de áspides [está] debajo de sus labios;

14 Cuya boca está llena de maledicencia, y de amargura:

15 Sus piés [son] ligeros á derramar sangre.

16 Quebrantamiento y desventura [hay]

en sus caminos:

17 Y camino de paz no conocieron.

18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.

19 Empero sabemos que todo lo que la ley dice, á los que están en la ley [lo] dice; para que toda boca se tape, y que todo el mundo se sujete á Dios:

20 Porque por las obras de la ley ninguna carne se justificará delante de él; porque por la ley [es] el conocimiento del pecado.

21 Mas ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, testificada por la ley y por los profetas.

22 La justicia, [digo,] de Dios, por la fé de Jesu-Cristo, para todos y sobre todos los que creen en él; porque no hay diferencia:

23 Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios;

24 Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redencion que es en Cristo Jesus:

25 Al cual Dios ha propuesto en propiciacion por la fé en su sangre, para manifestacion de su justicia, atento á haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados,

26 Con la mira de manifestar su justicia en este tiempo: para que él [solo] sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesus.

27 ¿Dónde, pues, [está] la jactancia? Es excluida: ¿Por cuál ley? ¿De las obras? No: mas por la ley de la fé.

28 Así que, concluimos ser el hombre justificado por fé sin las obras de la ley.

29 [¿Es Dios] solamente Dios de los Judíos? ¿No [es] tambien [Dios] de los Gentiles? Cierto, tambien de los Gentiles.

30 Porque un Dios [es de todos,] el cual justificará por la fé la circuncision, y por medio de la fé la incircuncision.

31 ¿Luego deshacemos la ley por la fé? En ninguna manera; ántes establecemos la ley.

CAPITULO 4.

1 ¿QUÉ, pues, dirémos que halló Abraham nuestro padre segun la carne?

2 Que si Abraham fué justificado por las obras, tiene de qué gloriarse; mas no para con Dios.

3 Porque, ¿qué dice la escritura? Y creyó Abraham á Dios, y le fué atribuido á justicia.

4 Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, sino por deuda.

5 Mas al que no obra, pero cree en aquel que justifica al impío, la fé le es contada por justicia.

6 Como tambien David dice ser bienaventurado el hombre al cual Dios atribuye justicia sin obras,

7 [Diciendo:] Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos.

8 Bienaventurado el varon al cual el Señor no imputó pecado.

9 ¿[Es] pues esta bienaventuranza [solamente] en la circuncision, ó tambien en la incircuncision? porque decimos que á Abraham fué contada la fé por justicia.

10 ¿Cómo pues [le] fué contada? ¿en la circuncision, ó en la incircuncision? no en la circuncision, sino en la incircuncision.

11 Y recibió la circuncision por señal, por sello de la justicia de la fé que [tuvo] en la incircuncision, para que fuese padre de todos los creyentes no circuncidados, para que tambien á ellos les sea contado por justicia;

12 Y padre de la circuncision, no solamente á los que son de la circuncision mas tambien á los que siguen las pisadas de la fé que fué en nuestro padre Abraham ántes de ser circuncidado.

13 Porque no por la ley [fué dada] la promesa á Abraham, ó á su simiente, que seria heredero del mundo; sino por la justicia de la fé.

14 Porque si los que [son] de la ley, son los herederos, vana es la fé, y anulada es la promesa.

15 Porque la ley obra ira: porque donde no hay ley, tampoco [hay] transgresion.

16 Por tanto [es] por la fé, para que [sea] por gracia; para que la promesa sea firme á toda simiente, [es á saber,] no solamente al que [es] de la ley, mas tambien al que [es] de la fé de Abraham, el cual es padre de todos nosotros,

17 (Como está escrito: Que por padre de muchas gentes te he puesto,) delante de Dios al cual creyó; el cual da vida á los muertos, y llama las cosas que no son, como las que son.

18 El creyó, en esperanza contra esperanza, para venir á ser padre de muchas gentes, conforme á lo que [le] habia sido dicho: Así será tu simiente.

19 Y no se enflaqueció en la fé, ni consideró su cuerpo ya muerto, (siendo ya de casi cien años) ni la matriz muerta de Sara.

20 Tampoco en la promesa de Dios dudó con desconfianza; ántes fué esforzado en fé, dando gloria á Dios,

21 Plenamente convencido de que todo lo que habia prometido, era tambien poderoso para hacerlo.

22 Por lo cual tambien le fué atribuido á justicia.

23 Y no solamente por él fué escrito que le haya sido [así] imputado;

24 Sino tambien por nosotros á quienes será imputado, [esto es,] á los que creemos en el que levantó de los muertos á Jesus Señor nuestro:

25 El cual fué entregado por nuestros delitos, y resucitado para nuestra justificacion,

CAPITULO 5.

1 JUSTIFICADOS pues por la fé, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesu-Cristo:

2 Por el cual tambien tenemos entrada por la fé á esta gracia en la cual estamos [firmes,] y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

3 Y no solo [esto,] mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulacion produce paciencia;

4 Y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza.

5 Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios está derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos es dado.

6 Porque Cristo, cuando aun éramos flacos, á su tiempo murió por los impíos.

7 Ciertamente apenas muere alguno por un justo: con todo podrá ser que alguno osara morir por el bueno.

8 Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, porque siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros:

9 Luego mucho mas ahora, justificados en su sangre, por él serémos salvos de la ira.

10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, serémos salvos por su vida.

11 Y no solo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro, Jesu- Cristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliacion.

12 De consiguiente [vino la reconciliacion por uno,] así como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte así pasó á todos los hombres, pues que todos pecaron.

13 Porque hasta la ley el pecado estaba en el mundo; pero no se imputaba el pecado no habiendo ley.

14 No obstante reinó la muerte desde Adam hasta Moisés aun en los que no pecaron á la manera de la rebelion de Adam; el cual es figura del que habia de venir.

15 Mas no como el delito, tal fué el don: porque si por el delito de aquel uno murieron los muchos, mucho más abundó la gracia de Dios á los muchos, y el don por la gracia de un hombre Jesu-Cristo.

16 Ni tampoco de la manera que por un pecado, así tambien el don: porque el juicio á la verdad [vino] de un [pecado] para condenacion, mas la gracia [vino] de muchos delitos para justificacion.

17 Porque si por un delito reinó la muerte por uno, mucho más reinarán en vida por un Jesu-Cristo los que reciben la abundancia de la gracia, y del don de la justicia.

18 Así que, de la manera que por un delito [vino la culpa] á todos los hombres para condenacion, así por una justicia [vino la gracia] á todos los hombres para justificacion de vida.

19 Porque como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos.

20 La ley empero entró para que el pecado creciese; mas cuando el pecado creció, sobrepujó la gracia:

21 Para que de la manera que el pecado reinó para muerte, así tambien la gracia reine por la justicia para vida eterna por Jesu-Cristo Señor nuestro.

CAPITULO 6.

1 PUES qué dirémos? ¿Perseverarémos en pecado para que la gracia crezca?

2 En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, ¿como vivirémos aun en el?

3 ¿O no sabeis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesus, somos bautizados en su muerte?

4 Porque somos sepultados juntamente con él á muerte por el bautismo para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así tambien nosotros andemos en novedad de vida.

5 Porque si fuimos plantados juntamente [en él] á la semejanza de su muerte, así tambien [lo] serémos [á la] de su resurreccion:

6 Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fué crucificado con [él,] para que el cuerpo del pecado sea deshecho, á fin que no sirvamos más al pecado.

7 Porque el que es muerto, justificado es del pecado.

8 Y si morimos con Cristo, creemos que tambien vivirémos con él:

9 Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñoreará más de él.

10 Porque el haber muerto, al pecado murió una vez; mas el vivir, á Dios vive.

11 Así tambien vosotros, pensad que de cierto estais muertos al pecado mas vivos á Dios en Cristo Jesus, Señor nuestro.

12 No reine pues el pecado en vuestro cuerpo mortal, para obedecerle en sus concupiscencias.

13 Ni tampoco presenteis vuestros miembros al pecado por instrumentos de iniquidad: ántes presentáos á Dios como vivos de los muertos, y vuestros miembros á Dios por instrumentos de justicia.

14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estais bajo la ley, sino bajo la gracia.

15 ¿Pues qué? ¿Pecarémos, porque no estamos bajo de la ley, sino bajo de la gracia? En ninguna

manera.

16 ¿No sabeis que á quien os prestais vosotros mismos por siervos para obedecer[le,] sois siervos de aquel á quien obedeceis, ó del pecado para muerte, ó de la obediencia para justicia?

17 Empero gracias á Dios, que aunque fuisteis siervos del pecado, habeis obedecido de corazon aquella forma de doctrina á la cual sois entregados;

18 Y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia.

19 Humana cosa digo por la flaqueza de vuestra carne: Que como para iniquidad presentasteis vuestros miembros á servir á la inmundicia y á la iniquidad, así ahora para santidad presenteis vuestros miembros á servir á la justicia.

20 Porque cuando fuisteis siervos del pecado, erais libres acerca de la justicia.

21 ¿Qué fruto pues teniais de aquellas cosas, de las cuales ahora os avergonzais? porque el fin de ellas [es] muerte.

22 Mas ahora librados del pecado, y hechos siervos á Dios, teneis por vuestro fruto la santificacion, y por fin la vida eterna.

23 Porque la paga del pecado [es] muerte; mas la dádiva de Dios [es] vida eterna en Cristo Jesus, Señor nuestro.

CAPITULO 7.

1 ¿IGNORAIS, hermanos, (porque hablo con los que saben la ley), que la ley [solamente] se enseñorea del hombre entre tanto que vive?

2 Porque la mujer que está sujeta á marido, mientras el marido vive esta obligada á la ley; mas muerto el marido, libre es de la ley del marido.

3 Así que, viviendo el marido, se llamará adultera, si fuere de otro varon; mas si su marido muriere, es libre de la ley; de tal manera que no será adúltera si fuere de otro marido.

4 Así tambien vosotros, hermanos mios, estais muertos á la ley por el cuerpo de Cristo, para que seais de otro [á saber,] del que resucitó de los muertos, á fin de que fructifiquemos á Dios:

5 Porque mientras estábamos en la carne, los afectos de los pecados que eran por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando para muerte.

6 Mas ahora estamos libres de la ley habiendo muerto [aquella] en la cual estábamos detenidos, para que sirvamos en novedad de espíritu, y no en vejez de letra.

7 ¿Qué pues diremos? ¿La ley [es] pecado? En ninguna manera. Empero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciarás.

8 Entónces el pecado, tomando ocasion, obró en mí por el mandamiento toda concupiscencia: porque sin la ley el pecado [estaba] muerto.

9 Así que, yo sin la ley vivia por algun tiempo: mas venido el mandamiento, el pecado revivió, y yo morí.

10 Y hallé que el mandamiento [intimado] para vida, [para mí] era mortal.

11 Porque el pecado, tomando ocasion, me engañó por el mandamiento, y por él [me] mató,

12 De manera que la ley á la verdad [es] santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno.

13 ¿Luego lo que es bueno, á mí me es hecho muerte? No, sino que el pecado para mostrarse pecado, por lo bueno me obró la muerte, haciendose pecado sobremanera pecante por el mandamiento.

14 Porque [ya] sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido sujecion del pecado.

15 Porque lo que hago, no [lo] entiendo; ni el [bien] que quiero hago; ántes lo que aborrezco, aquello hago.

16 Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley [es] buena:

17 De manera que ya no obro aquello, sino el pecado que mora en mí.

18 Y yo sé que en mí (es á saber, en mi carne), no mora el bien: porque tengo el querer: mas efectuar el bien, no lo alcanzo.

19 Porque no hago el bien que quiero; mas el mal que no quiero, este hago.

20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en mí.

21 Así que queriendo yo hacer el bien, hallo [esta] ley, Que el mal está en mí.

22 Porque segun el hombre interior me deleito en la ley de Dios;

23 Mas veo otra ley en mis miembros que se rebela contra la ley de mi espíritu, y que me lleva cautivo á la ley del pecado que está en mis miembros.

24 ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará del cuerpo de esta muerte?

25 Gracias doy á Dios, por Jesu-Cristo Señor nuestro. Así que yo mismo con la mente sirvo á la ley de Dios, mas con la carne á la ley del pecado.

CAPITULO 8.