# Reina Valera New Testament of the Bible 1862

## Part 21

Book page: https://www.cyberlibrary.org/es/books/reina-valera-new-testament-of-the-bible-1862-5879/index.md

23 Y luego el ángel del Señor le hirió, por cuanto no dió la gloria á Dios; y espiró comido de gusanos.

24 Mas la palabra del Señor crecia, y era multiplicada.

25 Y Bernabé y Saulo volvieron de Jerusalem cumplido su servicio, tomando tambien consigo á Juan, el que tenia por sobrenombre Marcos.

CAPITULO 13.

1 HABIA entónces en la iglesia que estaba en Antioquia, profetas y doctores; Bernabé, y Simon el que se llamaba Niger, y Lucio Cirenéo, y Manahen, que habia sido criado con Heródes el tetrarca, y Saulo.

2 Ministrando pues estos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme á Bernabé y á Saulo para la obra para la cual los he llamado.

3 Entónces habiendo ayunado, y orado, y puéstoles las manos encima, despidiéron[les.]

4 Y ellos, enviados así por el Espíritu Santo, descendieron á Seleucia; y de allí navegaron á Cipro.

5 Y llegados á Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los Judíos: y tenian tambien á Juan en el ministerio.

6 Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafo, hallaron un hombre mago, falso profeta Judío, llamado Barjesus:

7 El cual estaba con el procónsul Sergio Paulo, varon prudente. Este, llamando á Bernabé y á Saulo, deseaba oir la palabra de Dios.

8 Mas les resistia Elimas el encantador, (que así se interpreta su nombre), procurando apartar de la fé al procónsul.

9 Entónces Saulo, que tambien [es] Pablo, lleno del Espíritu Santo, poniendo en él los ojos,

10 Dijo: Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia, ¿no cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?

11 Ahora, pues, hé aquí, la mano del Señor [es] contra tí, y serás ciego, que no veas el sol por tiempo. Y luego cayeron en él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese por la mano.

12 Entónces el procónsul, viendo lo que habia sido hecho, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.

13 Y partidos de Pafo, Pablo y sus compañeros arribaron á Perge de Pamphylia: entónces Juan, apartándose de ellos, se volvió á Jerusalem.

14 Y ellos pasando de Perge, llegaron á Antioquia de Pisidia, y entrando en la sinagoga un dia de Sábado, sentáronse.

15 Y despues de la leccion de la ley y de los profetas, los príncipes de la sinagoga enviaron á ellos diciendo: Varones hermanos, si teneis alguna palabra de exhortacion para el pueblo, hablad.

16 Entónces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dice: Varones Israelitas, y los que temeis á Dios, oid.

17 El Dios del pueblo de Israel escogió á nuestros padres, y ensalzó el pueblo, siendo ellos extranjeros en la tierra de Egipto, y con brazo levantado los sacó de ella.

18 Y por tiempo como de cuarenta años soportó sus costumbres en el desierto:

19 Y destruyendo siete naciones en la tierra de Chanaan, les repartió por suerte la tierra de ellas.

20 Y despues, como por cuatrocientos y cincuenta años, dió los jueces hasta el profeta Samuel.

21 Y entónces demandaron rey; y les dió Dios á Saul, hijo de Cis, varon de la tribu de Benjamin, por cuarenta años.

22 Y quitado aquel, levantóles por rey á David, al que dió tambien testimonio, diciendo: He hallado á David, [hijo] de Jessé, varon conforme á mi corazon, el cual hará todo lo que yo quiero.

23 De la simiente de este, Dios, conforme á la promesa, levantó á Jesus por Salvador á Israel;

24 Predicando Juan delante de la faz de su venida el bautismo de arrepentimiento á todo el pueblo de Israel.

25 Mas como Juan cumpliese su carrera, dijo: ¿Quién pensais que soy? No soy yo: mas hé aquí viene tras mí [aquel] cuyo calzado de los piés no soy digno de desatar.

26 Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros temen á Dios, á vosotros es enviada la palabra de esta salud.

27 Porque los que habitaban en Jerusalem, y sus príncipes, no conociendo á este, y las voces de los profetas que se leen todos los Sábados, condenándo[le las] cumplieron.

28 Y sin hallar [en él] causa de muerte, pidieron á Pilato que le matasen.

29 Y habiendo cumplido todas las cosas que de él estaban escritas, quitándo[le] del madero, [le] pusieron en el sepulcro.

30 Mas Dios le levantó de los muertos:

31 Y él fué visto por muchos dias de los que habian subido juntamente con él de Galiléa á Jerusalem, los cuales son sus testigos al pueblo.

32 Y nosotros tambien os anunciamos el Evangelio de aquella promesa que fué hecha á los padres, la cual Dios ha cumplido á los hijos de ellos, á nosotros, resucitando á Jesus;

33 Como tambien en el salmo segundo esta escrito: Mi Hijo eres tú, yo te engendré hoy.

34 Y que le levantó de los muertos para nunca más volver á corrupcion, así [lo] dijo: Os daré las misericordias fieles de David.

35 Por eso dice tambien en otro [lugar:] No permitirás que tu Santo vea corrupcion.

36 Porque á la verdad David, habiendo servido en su edad á la voluntad de Dios, durmió, y fué juntado con sus padres, y vió corrupcion.

37 Mas aquel que Dios levantó, no vió corrupcion.

38 Séaos pues notorio, varones hermanos, que por este os es anunciada remision de pecados:

39 Y de todo lo que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en este es justificado todo aquel que creyere.

40 Mirad pues que no venga sobre vosotros lo que ésta dicho en los profetas:

41 Mirad, oh menospreciadores, y entontecéos, y desvanecéos: porque yo obro una obra en vuestros dias, obra que no creeréis, si alguien os la contare.

42 Y salidos de la sinagoga de los Judíos, los Gentiles les rogaron que el Sábado siguiente les hablasen estas palabras.

43 Y despedida la congregacion, muchos de los Judíos y de los religiosos prosélitos siguieron á Pablo y á Bernabé: los cuales hablándoles, les persuadian que permaneciesen en la gracia de Dios.

44 Y el Sábado siguiente se juntó casi toda la ciudad á oir la palabra de Dios.

45 Mas los Judíos, visto el gentío, llenáronse de zelo, y se oponian á lo que Pablo decia, contradiciendo y blasfemando.

46 Entónces Pablo y Bernabé, usando de libertad, dijeron: A vosotros á la verdad era menester que se os hablase la palabra de Dios; mas pues que la desechais, y os juzgais indignos de la vida eterna, hé aquí nos volvemos á los Gentiles.

47 Porque así nos ha mandado el Señor: Te he puesto para luz de los Gentiles, para que seas salud hasta lo postrero de la tierra.

48 Y los Gentiles oyendo esto, fueron gozosos, y glorificaban la palabra del Señor; y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna.

49 Y la palabra del Señor era sembrada por toda aquella provincia.

50 Mas los Judíos concitaron mujeres pias y honestas, y á los principales de la ciudad, y levantaron persecucion contra Pablo y Bernabé, y los echaron de sus términos.

51 Ellos entónces sacudiendo en ellos el polvo de sus piés, se vinieron á Iconio.

52 Y los discípulos estaban llenos de gozo, y de Espíritu Santo.

CAPITULO 14.

1 Y ACONTECIÓ en Iconio, que entrados juntamente en la sinagoga de los Judíos, hablaron de tal manera que creyó una grande multitud de Judíos, y asimismo de Griegos.

2 Mas los Judíos que fueron incrédulos, incitaron y corrompieron los ánimos de los Gentiles contra los hermanos.

3 Con todo eso se detuvieron [allí] mucho tiempo confiados en el Señor, el cual daba testimonio á la palabra de su gracia, dando que señales y milagros fuesen hechos por las manos de ellos.

4 Mas el vulgo de la ciudad estaba dividido; y unos eran con los Judíos, y otros con los apóstoles.

5 Y haciendo ímpetu los Judíos y los Gentiles, juntamente con sus príncipes para afrentar[los] y apedrearlos,

6 Habiéndo[lo] entendido, huyéronse á Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y por toda la tierra alrededor.

7 Y allí predicaban el Evangelio.

8 Y un hombre de Listra, impotente de los piés, estaba sentado cojo desde el vientre de su madre, que jamás habia andado.

9 Este oyó hablar á Pablo, el cual como puso los ojos en él, y vió que tenia fé para ser sano,

10 Dijo á gran voz: Levántate derecho sobre tus piés. Y [él] saltó, y anduvo.

11 Entónces las gentes, visto lo que Pablo habia hecho, alzaron la voz, diciendo en lengua Licaónica: Dioses semejantes á hombres han descendido á nosotros.

12 Y á Bernabé llamaban Júpiter; y á Pablo, Mercurio, porque era el que llevaba la palabra.

13 Y el sacerdote de Júpiter que estaba delante de la ciudad de ellos, trayendo toros y guirnaldas delante de las puertas, queria con el pueblo sacrificar.

14 [Lo cual] como oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rotas sus ropas, se lanzaron al gentío, dando voces,

15 Y diciendo; Varones, ¿por qué haceis esto? Nosotros tambien somos hombres semejantes á vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtais al Dios vivo, que hizo el cielo, y la tierra, y la mar, y todo lo que está en ellos:

16 El cual en las edades pasadas ha dejado á todas las gentes andar en sus caminos;

17 Si bien no se deja á sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándoos lluvias del cielo, y tiempos fructíferos, y hinchiendo de mantenimiento y de alegria nuestros corazones.

18 Y diciendo estas cosas, apénas apaciguaron el pueblo para que no les ofreciesen sacrificio.

19 Entónces sobrevinieron unos Judíos de Antioquia y de Iconio, que persuadieron á la multitud, y habiendo apedreado á Pablo, [le] sacaron fuera de la ciudad, pensando que [ya] estaba muerto.

20 Mas rodeándole los discípulos, se levantó, y entró en la ciudad, y un dia despues partió con Bernabé á Derbe.

21 Y como hubieron anunciado el

Evangelio á aquella ciudad, y enseñado á muchos, volvieron á Listra y á Iconio, y á Antioquia.

22 Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles á que permaneciesen en la fé, y [enseñándoles] que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

23 Y habiéndoles constituido ancianos en cada una de las iglesias, y habiendo orado con ayunos, les encomendaron al Señor en el cual habian creido.

24 Y pasando por Pisidia vinieron á Pamphylia.

25 Y habiendo predicado la palabra en Perge, descendieron á Atalia.

26 Y de allí navegaron á Antioquia, donde habian sido encomendados á la gracia de Dios para la obra que habian acabado.

27 Y habiendo llegado, y reunido la iglesia, relataron cuán grandes cosas habia Dios hecho con ellos, y cómo habia abierto á los Gentiles la puerta de la fé.

28 Y se quedaron allí mucho tiempo con los discípulos.

CAPITULO 15.

1 ENTONCES algunos que venian de Judéa enseñaban á los hermanos: Que si no os circuncidais, conforme al rito de Moisés, no podeis ser salvos.

2 Así que suscitada una disension y contienda no pequeña á Pablo y á Bernabé contra ellos, determinaron que subiesen Pablo y Bernabé á Jerusalem, y algunos otros de ellos, á los apóstoles y á los ancianos sobre esta cuestion.

3 Ellos, pues habiendo sido acompañados de la iglesia [al salir,] pasaron por la Fenicia y Samaria, contando la conversion de los Gentiles, y daban gran gozo á todos los hermanos.

4 Y llegados á Jerusalem, fueron recibidos de la iglesia, y de los apóstoles, y de los ancianos: y refirieron todas las cosas que Dios habla hecho con ellos.

5 Mas algunos de la secta de los Fariséos, que habian creido, se levantaron diciendo: Que es menester circuncidarlos, y mandar[les] que guarden la ley de Moisés.

6 Y se juntaron los apóstoles y los ancianos para conocer de este negocio.

7 Y habiendo habido grande contienda, levantándose Pedro, les dijo: Varones hermanos, vosotros sabeis como ya hace algun tiempo que Dios escogió que los Gentiles oyesen por mi boca la palabra del Evangelio, y creyesen.

8 Y Dios, que conoce los corazones les dió testimonio, dándoles el Espíritu Santo tambien como á nosotros:

9 Y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando con la fé sus corazones.

10 Ahora pues, ¿por qué tentais á Dios poniendo yugo sobre la cerviz de los discípulos, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?

11 Antes por la gracia del Señor Jesus creemos que serémos salvos, como tambien ellos.

12 Entónces toda la multitud calló, y oyeron á Bernabé y á Pablo que contaban cuán grandes maravillas y señales Dios habia hecho por ellos entre los Gentiles.

13 Y despues que hubieron callado, Jacobo respondió diciendo: Varones hermanos, oidme.

14 Simon ha contado cómo Dios primero visitó á los Gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre.

15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito:

16 Despues de esto volveré, y restauraré la habitacion de David que estaba caida, y repararé sus ruinas, y la volveré á levantar;

17 Para que el resto de los hombres busque al Señor, y todos los Gentiles sobre los cuales es llamado mi nombre, dice el Señor, que hace estas cosas.

18 Conocidas son á Dios desde el siglo todas sus obras.

19 Por lo cual yo juzgo, que los que de los Gentiles se convierten á Dios, no han de ser inquietados;

20 Sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, y de fornicacion, y de ahogado, y de sangre.

21 Porque Moisés desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le predique en las sinagogas, donde es leido cada Sábado.

22 Entónces pareció bien a los apóstoles, y á los ancianos con toda la iglesia, elegir varones de ellos, y enviar[los] á Antioquia con Pablo, y Bernabé; á Júdas, que tenia por sobrenombre Barsabas, y á Silas, varones principales entre los hermanos;

23 Y escribir por mano de ellos [así:] los apóstoles y los ancianos y los hermanos, á los hermanos de los Gentiles, que están en Antioquía, y en Siria, y en Cilicia, salud:

24 Por cuanto hemos oido que algunos, que han salido de nosotros, os han inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, á los cuales no mandamos;

25 Nos ha parecido, congregados en uno, elegir varones, y enviarles á vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo,

26 Hombres que han expuesto sus vidas por el nombre de nuestro Señor Jesu- Cristo.

27 Así que, enviamos á Júdas, y á Silas, los cuales tambien por palabra [os] harán saber lo mismo.

28 Que ha parecido bien al Espíritu Santo, y á nosotros, no imponeros ninguna carga mas que estas cosas necesarias:

29 Que os abstengais de cosas sacrificadas á ídolos, y de sangre, y de ahogado, y de fornicacion; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien.

30 Ellos entónces enviados, descendieron á Antioquia, y juntando la multitud, dieron la carta.

31 La cual, como leyeron, fueron gozosos de la consolacion.

32 Júdas tambien y Silas, como ellos tambien eran profetas, consolaron y confirmaron los hermanos con abundancia de palabra.

33 Y pasando [allí] algun tiempo, fueron enviados de los hermanos á los apóstoles en paz.

34 Mas á Silas pareció bien de quedarse allí.

35 Y Pablo y Bernabé se estaban en Antioquia enseñando la palabra del Señor, y anunciando el Evangelio con otros muchos.

36 Y despues de algunos dias Pablo dijo á Bernabé: Volvamos á visitar los hermanos por todas las ciudades en las cuales hemos anunciado la palabra del Señor, cómo están.

37 Y Bernabé queria que tomasen consigo á Juan, el que tenia por sobrenombre Marcos;

38 Mas á Pablo no le parecia bien llevar consigo al que se habia apartado de ellos desde Pamphylia, y no habia ido con ellos á la obra.

39 Y hubo tal contencion entre ellos, que se apartaron el uno del otro; y Bernabé tomando á Marcos, navegó á Cipro,

40 Y Pablo escogiendo á Silas, partió encomendado de los hermanos á la gracia del Señor.

41 Y anduvo la Siria y la Cilicia confirmando las iglesias.

CAPITULO 16.

1 DESPUES llegó á Derbe, y á Listra: y hé aquí, estaba allí un discípulo, llamado Timotéo, hijo de una mujer Judía fiel, mas de padre Griego:

2 De este daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en Iconio.

3 Este quiso Pablo que fuese con él; y tomándo[le,] le circuncidó por causa de los Judíos que estaban en aquellos lugares; porque todos sabian que su padre era Griego.

4 Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos que habian sido determinados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalem.

5 Así que, las iglesias eran confirmadas en fé, y eran aumentadas en número cada dia.

6 Y pasando á Phrygia, y la provincia de Galacia, les fué prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia.

7 Y como vinieron á Misia, tentaron de ir á Bitinia; mas el Espíritu no les dejó [ir.]

8 Y pasando á Misia, descendieron á Troas.

9 Y fué mostrado á Pablo de noche una vision: Un varon Macedonio se puso delante, rogándole, y diciendo: Pasa á Macedonia, y ayúdanos.

10 Y como vió la vision, luego procuramos partir á Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el Evangelio.

11 Partidos pues de Troas, vinimos camino derecho á Samotracia, y el dia siguiente á Nápoles:

12 Y de allí á Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia, [y] una colonia; y estuvimos en aquella ciudad algunos dias.

13 Y un dia de Sábado salimos de la puerta junto al rio, donde solia ser la oracion; y sentándonos hablamos á las mujeres que se habian juntado.

14 Entónces una mujer, llamada Lidia, que vendia púrpura en la ciudad de Tiatira, temerosa de Dios, estaba oyendo; el corazon de la cual abrió el Señor para que estuviese atenta á lo que Pablo decia.

15 Y cuando fué bautizada, y su familia, [nos] rogó, diciendo: Si habeis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad: y constriñiónos.

16 Y aconteció, que yendo nosotros á la oracion, una muchacha que tenia espíritu pitónico, nos salió al encuentro, la cual daba grande ganancia á sus amos adivinando.

17 Esta, siguiendo á Pablo, y á nosotros, daba voces diciendo: Estos hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud.

18 Y esto hacia por muchos dias: mas desagradando á Pablo, se volvió, y dijo al espíritu; Te mando, en el nombre de Jesu-Cristo, que salgas de ella. Y salió en la misma hora.

19 Y viendo sus amos que habia salido la esperanza de su ganancia, prendieron á Pablo y á Silas, y los trajeron al foro, al magistrado.

20 Y presentándolos á los magistrados, dijeron: Estos hombres, siendo Judíos, alborotan nuestra ciudad.

21 Y predican ritos, los cuales no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos Romanos.

22 Y agolpóse el pueblo contra ellos; y los magistrados rompiéndoles sus ropas, [los] mandaron azotar con varas.

23 Y despues que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia.

24 El cual recibido este mandamiento, los metió en la cárcel de más adentro, y les apretó los piés en el cepo.

25 Mas á media noche orando Pablo y Silas, cantaban himnos á Dios; y los que estaban presos los oian.

26 Entónces fué hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se movian; y luego todas las puertas se abrieron, y las prisiones de todos se soltaron.

27 Y despertado el carcelero, como vió abiertas las puertas de la cárcel, sacando la espada se queria matar, pensando que los presos se habian huido.

28 Mas Pablo clamo á gran voz diciendo: No te hagas ningun mal; que todos estamos aquí.

29 El entónces pidiendo luz, entró dentro, y temblando, derribóse á los piés de Pablo y de Silas;

30 Y sacándoles fuera, les dice: Señores: ¿Qué es menester que yo haga para ser salvo?

31 Y ellos [le] dijeron: Crée en el Señor Jesu-Cristo, y serás salvo tú, y tu casa.

32 Y le hablaron la palabra del Señor, y á todos los que estaban en su casa.

33 Y tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lava los azotes; y se bautizó luego él, y todos los suyos.

34 Y llevándolos á su casa, les puso la mesa; y se gozó de que con toda su casa habia creido á Dios.

35 Y como fué de dia, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: Deja ir á aquellos hombres.

36 Y el carcelero hizo saber estas palabras á Pablo: los magistrados han enviado [á decir] que seais sueltos: así que ahora salid, é id en paz.

37 Entónces Pablo les dijo: Azotados públicamente, sin ser condenados, siendo hombres Romanos, nos echaron en la cárcel; ¿y ahora nos echan encubiertamente? No de cierto, sino vengan ellos y sáquennos.

38 Y los alguaciles volvieron á decir á los magistrados estas palabras: y tuvieron miedo, oido que eran Romanos.

39 Y viniendo les rogaron; y sacándolos, les pidieron que saliesen de la ciudad.

40 Entónces salidos de la cárcel, entraron en [casa de] Lidia; y habiendo visto á los hermanos, los consolaron, y se salieron.

CAPITULO 17.

1 Y PASANDO por Anfípolis y Apolonia, llegaron á Tesalónica, donde estaba la sinagoga de Judíos.

2 Y Pablo, como acostumbraba, entró á ellos, y por tres Sábados disputó con ellos de las escrituras,

3 Declarando y proponiendo, que convenia que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos; y que Jesus (el cual yo os anuncio, [decia él]) este era el Cristo.

4 Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los Griegos religiosos grande multitud, y mujeres nobles no pocos.

5 Entónces los Judíos que eran incrédulos, teniendo zelos, tomaron consigo á algunos ociosos, malos hombres, y juntando compañía, alborotaron la ciudad; y acometiendo la casa de Jason procuraban sacarlos al pueblo.

6 Mas no hallándolos, trajeron á Jason, y á algunos hermanos á los gobernadores de la ciudad, dando voces: Estos que alborotan el mundo, tambien han venido acá;

7 A los cuales Jason ha recibido: y todos estos hacen contra los decretos de Cesar, diciendo que hay otro rey, Jesus.

8 Y alborotaron el pueblo y á los gobernadores de la ciudad, oyendo estas cosas.

9 Mas recibida satisfaccion de Jason y de los demás, los soltaron.

10 Entónces los hermanos luego de noche enviaron á Pablo y á Silas á Beréa; los cuales habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los Judíos.

11 Y fueron estos más nobles que los que [estaban] en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud escudriñando cada dia las escrituras, si estas cosas eran así.

12 Así que creyeron muchos de ellos; y mujeres Griegas de distincion, y no pocos hombres.

13 Mas como entendieron los Judíos de Tesalónica que tambien en Beréa era anunciada la palabra de Dios por Pablo, fueron, y tambien allí tumultuaron el pueblo.

14 Empero luego los hermanos enviaron á Pablo que fuese como á la mar; y Silas y Timotéo se quedaron allí.

15 Y los que habian tomado á cargo á Pablo, le llevaron hasta Atenas; y tomando encargo [de él] para Silas y Timotéo, que viniesen á él lo más presto que pudiesen, partieron.

16 Y esperándolos Pablo en Atenas su espíritu se deshacia en él, viendo la ciudad dada á idolatría.

17 Así que disputaba en la sinagoga con los Judíos y religiosos; y en la plaza cada dia con los que le ocurrian.

18 Y algunos filósofos de los Epicureos y de los Estóicos disputaban con él; y unos decian: ¿Qué quiere decir este palabrero? Y otros: Parece que es predicador de nuevos dioses; porque les predicaba á Jesus, y la resurreccion.

19 Y tomándole, le trajeron al Areópago, diciendo: ¿Podrémos saber qué sea esta nueva doctrina que dices?

20 Porque pones en nuestros oidos unas nuevas cosas: queremos pues saber qué quiere ser esto.

21 Entónces todos los Atenienses, y los huéspedes extranjeros, en ninguna otra cosa entendian sino, ó en decir, ó en oir alguna cosa nueva.

22 Estando pues Pablo en medio del Areópago, dijo: Varones Atenienses, en todo os veo como más supersticiosos.

23 Porque pasando y mirando vuestros santuarios, hallé tambien un altar en el cual estaba esta inscripcion: AL DIOS NO CONOCIDO. Aquel pues, que vosotros honrais sin conocerle, á este os anuncio yo.

24 El Dios que hizo el mundo, y todas las cosas que en él [hay,] ese, como sea Señor del cielo, y de la tierra, no habita en templos hechos de manos,

25 Ni es honrado con manos de hombres, necesitado de algo: pues él da á todos vida y respiracion, y todas las cosas.

