Reina Valera New Testament of the Bible 1862

Part 20

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45 El cual recibido, metieron tambien nuestros padres con Josué en la posesion de los Gentiles, que Dios echó de la presencia de nuestros padres, hasta los dias de David:

46 El cual halló gracia delante de Dios, y pidió hallar tabernáculo para el Dios de Jacob.

47 Mas Salomon le edificó casa.

48 Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como el profeta dice:

49 El cielo [es] mi trono, y la tierra el estrado de mis piés. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor: ó ¿cuál [será] el lugar de mi reposo?

50 ¿No hizo mi mano todas estas cosas?

51 Duros de cerviz, é incircuncisos de corazon y de oidos; vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres, [así] tambien vosotros.

53 ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? y mataron á los que ántes anunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habeis sido entregadores y matadores:

53 Que recibísteis la ley por disposicion de ángeles, y no [la] guardásteis.

54 Y oyendo estas cosas, regañaban de sus corazones, y crujian los dientes contra él.

55 Mas él estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vió la gloria de Dios, y á Jesus que estaba á la diestra de Dios.

56 Y dijo: Hé aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está á la diestra de Dios.

57 Entónces dando grandes voces, se taparon sus oidos, y arremetieron unánimes contra él.

58 Y echándolo fuera de la ciudad, [le] apedreaban: y los testigos pusieron sus vestidos á los piés de un mancebo que se llamaba Saulo.

59 Y apedrearon á Esteban, invocando él, y diciendo: Señor Jesus, recibe mi espíritu.

60 Y puesto de rodillas, clamó á gran voz: Señor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió [en el Señor.]

CAPITULO 8.

1 Y SAULO consentia en su muerte. Y en aquel dia se hizo una grande persecucion en la iglesia que [estaba] en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judéa y de Samaria, salvo los apóstoles.

2 Y llevaron [á enterrar] á Esteban varones piadosos, é hicieron gran llanto sobre él.

3 Entónces Saulo asolaba la iglesia entrando por las casas; y trayendo hombres y mujeres, [los] entregaba en la cárcel.

4 Mas los que fueron esparcidos, iban por todas partes anunciando la palabra.

5 Entónces Felipe, descendiendo á la ciudad de Samaria, les predicaba á Cristo.

6 Y las gentes escuchaban atentamente unánimes las cosas que decia Felipe, oyendo y viendo las señales que hacia.

7 Porque de muchos que tenian espíritus inmundos, salian [estos] dando grandes voces: y muchos paralíticos y cojos eran sanados.

8 Así que habia gran gozo en aquella ciudad.

9 Y habia un hombre llamado Simon, el cual habia sido ántes mágico en aquella ciudad, y engañado la gente de Samaria diciéndose ser algun grande,

10 Al cual oian todos atentamente desde el más pequeño hasta el mas grande, diciendo: Este es la grande virtud de Dios.

11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas los habia embelesado mucho tiempo.

12 Mas cuando creyeron á Felipe, que anunciaba el Evangelio del reino de Dios, y el nombre de Jesu-Cristo, se bautizaban hombres y mujeres.

13 El mismo Simon creyó tambien entónces, y bautizándose se llegó á Felipe; y viendo los milagros y grandes maravillas que se hacian, estaba atónito.

14 Y los apóstoles que estaban en Jerusalem, habiendo oido que Samaria habia recibido la palabra de Dios, les enviaron á Pedro y á Juan:

15 Los cuales venidos, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo.

16 (Porque aun no habia descendido sobre alguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesus.)

17 Entónces les impusieron las manos, y recibieron el Espíritu Santo.

18 Y como vió Simon que por la imposicion de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,

19 Diciendo: Dadme tambien á mí esta potestad, que á cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Espíritu Santo.

20 Entónces Pedro le dijo: Tú dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se gane por dinero.

21 No tienes tú parte ni suerte en este negocio: porque tu corazon no es recta delante de Dios.

22 Arrepiéntete pues de esta tu maldad, y ruega á Dios, si quizás te será perdonado el pensamiento de tu corazon.

23 Porque en hiel de amargura y en prision de maldad veo que estás.

24 Respondiendo entónces Simon, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, que ninguna cosa de estas, que habeis dicho, venga sobre mí.

25 Y ellos habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron á Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaron el Evangelio.

26 Empero el ángel del Señor habló á Felipe, diciendo: Levántate y vé hacia la Mediodia, al camino que desciende de Jerusalem á Gaza, la cual es desierta.

27 Entónces él se levantó, y fué: y hé aquí un Etiope, eunuco, gobernador de Candace, reina de los Etiopes, el cual era puesto sobre todos sus tesoros, y habia venido á adorar á Jerusalem,

28 Se volvia, sentado en su carro, y leyendo el profeta Isaías.

29 Y el Espíritu dijo á Felipe: Llégate y júntate á este carro.

30 Y acudiendo Felipe, le oyó que leia al profeta Isaías; y dijo Mas ¿entiendes lo que lees?

31 Y él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? y rogó á Felipe que subiese, y se sentase con él.

32 Y el lugar de la escritura que leia, era este: Como oveja á la muerte fué llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, así no abrió su boca.

33 En su humillacion su juicio fué quitado: mas su generacion, ¿quién la contará? porque es quitada de la tierra su vida.

34 Y respondiendo el eunuco á Felipe, dijo: Ruégote ¿de quién el profeta dice esto? ¿de sí, ó de otro alguno?

35 Entónces Felipe abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el Evangelio de Jesus.

36 Y yendo por el camino llegaron á cierta agua; y dijo el eunuco: Hé aquí agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?

37 Y Felipe dijo: Si crees de todo corazon, bien puedes: Y respondiendo dijo: Creo que Jesu-Cristo es el Hijo de Dios.

38 Y mandó parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco; y bautizóle.

39 Y como subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató á Felipe, y no le vió mas el eunuco: y se fué por su camino gozoso.

40 Felipe empero se halló en Azoto: y pasando anunciaba el Evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó á Cesaréa.

CAPITULO 9.

1 Y SAULO, respirando aun amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al príncipe de los sacerdotes,

2 Y demandó de él letras para Damasco á las sinagogas, para que si hallase algunos hombres ó mujeres de esta secta, los trajese presos á Jerusalem.

3 Y yendo por el camino, aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo.

4 Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decia: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

5 Y él dijo: ¿Quién eres, Señor, Y él dijo: Yo soy Jesus á quien tú persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijon.

6 El temblando y temeroso dijo: Señor, ¿qué quieres que haga? Y el Señor le dice: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer.

7 Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atónitos, oyendo á la verdad la voz, mas no viendo á nadie.

8 Entónces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos no veia á nadie: así que llevándole por la mano, metiéronle en Damasco,

9 Donde estuvo tres dias sin ver; y no comió, ni bebió.

10 Habia entónces un discípulo en Damasco, llamado Ananías; al cual el Señor dijo en vision: Ananías. Y él respondió: Héme aquí, Señor.

11 Y el Señor le [dijo:] Levántate, y vé á la calle, que se llama la Derecha, y busca en casa de Júdas á [uno] llamado Saulo, de Tarso: porque hé aquí él ora;

12 Y ha visto en vision un varon llamado Ananías, que entra, y le pone la mano encima para que reciba la vista.

13 Entónces Ananías respondió: Señor, he oido á muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho á tus santos en Jerusalem.

14 Y aun aquí tiene facultad de los príncipes de los sacerdotes de prender á todos los que invocan tu nombre.

15 Y le dijo el Señor: Vé; porque instrumento escogido me es este, para que lleve mi nombre en presencia de los Gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel.

16 Porque yo le mostraré cuánto le sea menester que padezca por mi nombre.

17 Ananías entónces fué, y entró en la casa; y poniéndole las manos encima, dijo: Saulo, hermano, el Señor Jesus, que te apareció en el camino por donde venias, me ha enviado para que recibas la vista, y seas lleno de Espíritu Santo.

18 Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al punto la vista: y levantándose fué bautizado.

19 Y como comió fué confortado. Y estuvo Saulo por algunos dias con los discípulos que estaban en Damasco.

20 Y luego en las sinagogas predicaba á Cristo, [diciendo] que este era el Hijo de Dios.

21 Y todos los que [le] oian estaban atónitos, y decian: ¿No es este él que asolaba en Jerusalem á los que invocaban este nombre, y á eso vino acá, para llevarlos presos á los príncipes de los sacerdotes?

22 Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundia á los Judíos que moraban en Damasco, afirmando que este es el Cristo.

23 Y como pasaron muchos dias, los Judíos hicieron entre sí consejo de matarle.

24 Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo: y ellos guardaban las puertas de dia y de noche para matarle.

25 Entónces los discípulos, tomándole de noche, [le] bajaron por el muro [metido] en una espuerta.

26 Y como [Saulo] vino á Jerusalem tentaba de juntarse con los discípulos mas todos tenian miedo de él, no creyendo que era discípulo.

27 Entónces Bernabé, tomándole, [le] trajo á los apóstoles; y contóles como habia visto al Señor en el camino, y qué le habia hablado, y cómo en Damasco habia hablado confiadamente en el nombre de Jesus.

28 Y entraba y salia con ellos en Jerusalem.

29 Y hablaba confiadamente en el nombre del Señor, y disputaba con los Griegos; mas ellos procuraban matarle.

30 Lo cual como los hermanos entendieron, le acompañaron hasta Cesaréa y le enviaron á Tarso.

31 Las iglesias entónces tenian paz por toda Judéa, y Galiléa, y Samaria, y eran edificadas andando en el temor del Señor; y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas.

32 Y aconteció que Pedro, andándolos á todos, vino tambien á los santos que habitaban en Lidda.

33 Y halló allí á uno que se llamaba Eneas, que hacia ocho años que estaba en cama, que era paralítico.

34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesu-Cristo te sana: levántate, y hazte tu cama. Y luego se levantó.

35 Y viéronle todos los que habitaban en Lidda y en Sarona, los cuales se convirtieron al Señor.

36 Entónces en Joppe habia una discípula llamada Tabita, que si lo declaras, quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras, y de limosnas que hacia.

37 Y aconteció en aquellos dias que enfermando, murió; á la cual, despues de lavada, pusieron en una sala.

38 Y como Lidda estaba cerca de Joppe, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres rogándole: No te detengas en venir hasta nosotros.

39 Pedro entónces levantándose, fué con ellos: y llegado que hubo, le llevaron á la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando, y mostrándole las túnicas y los vestidos que Dorcas hacia, cuando estaba con ellas.

40 Entónces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró, y vuelto al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y viendo á Pedro, incorporóse.

41 Y él le dió la mano, y levantóla: entónces llamando los santos y las viudas, la presentó viva.

42 Esto fué notorio por toda Joppe: y creyeron muchos en el Señor.

43 Y aconteció que se quedó muchos dias en Joppe, en casa de un cierto Simon. curtidor.

CAPITULO 10.

1 HABIA un varon en Cesaréa, llamado Cornelio, centurion de la compañía que se llamaba la Italiana,

2 Pio, y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacia muchas limosnas al pueblo, y oraba á Dios siempre.

3 Este vió en vision manifiestamente como á la hora nona del dia, que un ángel de Dios entraba á él, y le decia: Cornelio.

4 Y él, puestos en él los ojos, espantado, dijo ¿Qué es, Señor? Y díjole: Tus oraciones y tus limosnas han subido en memoria á la presencia de Dios.

5 Envia pues ahora hombres á Joppe y haz venir á un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro.

6 Este posa en casa de un Simon, curtidor, que tiene su casa junta á la mar: él te dirá lo que te conviene hacer.

7 E ido el ángel que hablaba con Cornelio, llama dos de sus criados, y un devoto soldado de los que le asistian:

8 A los cuales, despues de habérselo contado todo, les envió á Joppe.

9 Y el dia siguiente, yendo ellos su camino, y llegando cerca de la ciudad, Pedro subió á la azotéa á orar, cerca de la hora de sexta.

10 Y aconteció que le vino una grande hambre, y quiso comer: pero mientras [se lo] disponian, sobrevínole un éxtasi,

11 Y vió el cielo abierto, y que descendia un vaso, como un gran lienzo, que atado de los cuatro cabos, era bajado á la tierra;

12 En el cual habia de todos los animales cuadrúpedos de la tierra, y reptiles^, y aves del cielo.

13 Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come.

14 Entónces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa comun é inmunda he comido jamás.

15 Y volvió la voz hacia él la segunda vez: Lo que Dios limpió no [lo] llamas tú comun.

16 Y esto fué hecho por tres veces; y el vaso volvió á ser recogido en el cielo.

17 Y estando Pedro dudando dentro de sí, qué seria la vision que habia visto, hé aquí los hombres que habian sido enviados por Cornelio, que preguntando por la casa de Simon, llegaron á la puerta.

18 Y llamando, preguntaron si un Simon, que tenia por sobrenombre Pedro, posaba allí.

19 Y estando Pedro pensando en la vision, le dijo el Espíritu: Hé aquí tres hombres te buscan.

20 Levántate pues, y desciende, y no dudes ir con ellos; porque yo los he enviado.

21 Entónces Pedro descendiendo á los hombres que eran enviados por Cornelio, dijo: Hé aquí, yo soy el que buscais: ¿qué [es] la causa por que habeis venido?

22 Y ellos dijeron: Cornelio, el centurion, varon justo, y temeroso de Dios, y que tiene testimonio de toda la nacion de los Judíos, ha recibido respuesta por un santo ángel, de hacerte venir á su casa, y oir de tí palabras.

23 Entónces metiéndoles dentro, los hospedó: y al dia siguiente levantándose se fué con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Joppe.

24 Y al otro dia entraron en Cesaréa. Y Cornelio les estaba esperando, habiendo llamado sus parientes y los amigos más familiares.

25 Y como Pedro entró, salió Cornelio á recibirle; y derribándose á sus piés, adoró.

26 Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate: yo mismo tambien soy hombre.

27 Y hablando con él, entró, y halló á muchos que se habian juntado.

28 Y les dijo: Vosotros sabeis que es abominable á un varon Judío juntarse ó llegarse á extranjero; mas me ha mostrado Dios, que á ningun hombre llame comun ó inmundo.

29 Por lo cual llamado, he venido sin dudar. Así que pregunto, ¿por qué causa me habeis hecho venir?

30 Entónces Cornelio dijo: Cuatro dias ha que á esta hora yo estaba ayuno; ya la hora de nona estando orando en mi casa, hé aquí un varon se puso delante de mí en vestido resplandeciente,

31 Y dijo: Cornelio, tu oracion es oida, y tus limosnas han venido en memoria en la presencia de Dios.

32 Envia pues á Joppe, y haz venir á un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro; este posa en casa de Simon, un curtidor, junto á la mar, el cual venido te hablará.

33 Así que, luego envié á tí; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios para oir todo lo que Dios te ha mandado.

34 Entónces Pedro, abriendo su boca, dijo: Por verdad hallo que Dios no hace acepcion de personas,

35 Sino que de cualquier nacion, que le teme y obra justicia, se agrada.

36 Envió palabra [Dios] á los hijos de Israel, anunciando la paz por Jesu- Cristo: este es el Señor de todos.

37 Vosotros sabeis lo que fué divulgado por toda Judéa, comenzando desde Galiléa, despues del bautismo que Juan predicó,

38 [Cuanto] á Jesus de Nazaret; como le ungió Dios de Espíritu Santo y de potencia: el cual anduvo haciendo bienes, y sanando todos los oprimídos del diablo: porque Dios era con él.

39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de Judéa, y en Jerusalem; al cual mataron colgándole en un madero.

40 A este levantó Dios al tercer dia, é hizo que apareciese manifiesto,

41 No á todo el pueblo, sino á los testigos que Dios ántes habia ordenado, [es á saber,] á nosotros, que comimos y bebimos con él, despues que resucitó de los muertos.

42 Y nos mandó que predicásemos al pueblo, y testificásemos: Que él es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.

43 A este dan testimonio todos los profetas, de que todos los que en el creyeren, recibirán perdon de pecados por su nombre.

44 Estando aun hablando Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oian el sermon.

45 Y se espantaron los fieles que eran de la circuncision que habian venido con Pedro, de que tambien sobre los Gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.

46 Porque los oian que hablaban en lenguas, y que magnificaban á Dios. Entónces respondió Pedro:

47 ¿Puede alguno impedir el agua para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo tambien como nosotros?

48 Y les mandó bautizar en el nombre del Señor Jesus. Entónces le rogaron que se quedase [con ellos] por algunos dias.

CAPITULO 11.

1 Y OYERON los apóstoles y los hermanos que estaban en Judéa, que tambien los Gentiles habian recibido la palabra de Dios.

2 Y como Pedro subió á Jerusalem, contendian contra él los que eran de la circuncision,

3 Diciendo: ¿Por qué has entrado á hombres incircuncisos, y has comido con ellos?

4 Entonces comenzando Pedro, les declaró por órden [lo pasado,] diciendo:

5 Estaba yo en la ciudad de Joppe orando, y ví en rapto de entendimiento una vision; un vaso, como un gran lienzo, que descendia, que por los cuatro cabos era abajado del cielo, y venia hasta mí:

6 En el cual como puse los ojos, consideré y ví animales terrestres de cuatro piés, y fieras, y reptiles, y aves del cielo.

7 Y oí una voz que me decia: Levántate, Pedro; mata y come.

8 Y dije: Señor, no; porque ninguna cosa comun ni inmunda entró jamás en mi boca.

9 Entónces la voz me respondió del cielo segunda vez: Lo que Dios limpió no [lo] llamas tu comun.

10 Y esto fué hecho por tres veces: y volvió todo á ser tomado arriba en el cielo.

11 Y hé aquí que luego sobrevinieron tres hombres á la casa donde yo estaba, enviados á mí de Cesaréa.

12 Y el Espíritu me dijo que fuese con ellos sin dudar. Y vinieron tambien conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varon,

13 El cual nos contó como habia visto un ángel en su casa, que se paró, y le dijo: Envia á Joppe, y haz venir á un Simon que tiene por sobrenombre Pedro;

14 El cual te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa.

15 Y como comencé á hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos, tambien como sobre nosotros al principio.

16 Entónces me acordé del dicho del Señor, como dijo: Juan ciertamente bautizó en agua, más vosotros seréis bautizados en Espíritu Santo.

17 Así que, si Dios les dió el mismo don tambien como á nosotros que hemos creido en el Señor Jesu-Cristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar á Dios?

18 Entónces, oidas estas cosas, callaron, y glorificaron á Dios, diciendo: De manera que tambien á los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida.

19 Y los que habian sido esparcidos por causa de la tribulacion que sobrevino en tiempo de Esteban, anduvieron hasta Fenicia, y Cipro, y Antioquia, no hablando á nadie la palabra, sino á solos los Judíos.

20 Y de ellos habia unos varones Ciprios y Cirenenses, los cuales como entraron en Antioquia, hablaron á los Griegos, anunciando el Evangelio del Señor Jesus.

21 Y la mano del Señor era con ellos; y creyendo gran numero [de gente,] se convirtió al Señor.

22 Y llegó la fama de estas cosas á oidos de la iglesia que estaba en Jerusalem; y enviaron á Bernabé que fuese hasta Antioquia.

23 El cual, como llegó, y vió la gracia de Dios, regocijóse, y exhortó á todos que permaneciesen en el propósito del corazon en el Señor.

24 Porque era varon bueno y lleno de Espíritu Santo y de fé: y mucha compañía fué agregada al Señor.

25 Despues partió Bernabé á Tarso á buscar á Saulo; y hallado, le trajo á Antioquia.

26 Y conversaron todo un año allí con la iglesia y enseñaron mucha gente; y los discípulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquia.

27 Y en aquellos dias descendieron de Jerusalem profetas á Antioquia.

28 Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo, daba á entender por Espíritu, que habia de haber una grande hambre en toda la redondez de las tierras; la cual tambien hubo en tiempo de Claudio.

29 Entónces los discípulos, cada uno conforme á lo que tenia, determinaron enviar subsidio á los hermanos que habitaban en Judéa.

30 Lo cual asimismo hicieron, enviándo[lo] á los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo.

CAPITULO 12.

1 EN el mismo tiempo el rey Heródes echó mano á maltratar algunos de la iglesia.

2 Y mató á cuchillo á Jacobo, hermano de Juan:

3 Y viendo que habia agradado á los Judíos, pasó adelante para prender tambien á Pedro. Eran entónces los dias de los ázimos.

4 Y habiéndole preso, púso[lo] en la cárcel, entregándole á cuatro cuaterniones de soldados que le guardasen; queriendo sacarle al pueblo despues de la Pascua.

5 Así que, Pedro era guardado en la cárcel; y la iglesia hacia oracion á Dios sin cesar por él.

6 Y cuando Heródes le habia de sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, preso con dos cadenas: y los guardas delante de la puerta que guardaban la cárcel.

7 Y hé aquí el ángel del Señor sobrevino, y una luz resplandeció en la cárcel; é hiriendo á Pedro en el lado, le despertó diciendo: Levántate prestamente. Y las cadenas se le cayeron de las manos.

8 Y le dijo el ángel: Cíñete, y átate tus sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Rodéate tu ropa, y sígueme.

9 Y saliendo, le seguia, y no sabia que era verdad lo que hacia el ángel; mas pensaba que veia vision.

10 Y como pasaron la primera y la segunda guarda, vinieron á la puerta de hierro, que va á la ciudad, la cual se les abrió de suyo: y salidos, pasaron una calle; y luego el ángel se apartó de él.

11 Entónces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Heródes, y de todo el pueblo de los Judíos que me esperaba.

12 Y habiendo considerado [esto,] llegó á casa de María la madre de Juan, el que tenia por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban juntos orando.

13 Y tocando Pedro á la puerta del patio, salió una muchacha, para escuchar, llamada Rhode:

14 La cual, como conoció la voz de Pedro, de gozo no abrió el postigo, sino corriendo dentro, dió nueva que Pedro estaba al postigo.

15 Y ellos le dijeron: Estás loca: mas ella afirmaba que así era. Entónces ellos decian: Su ángel es.

16 Mas Pedro perseveraba en llamar: y cuando abrieron, viéronle, y se espantaron.

17 Mas él haciéndoles señal con la mano que callasen, les contó cómo el Señor le habia sacado de la cárcel, y dijo: Haced saber esto á Jacobo y á los hermanos. Y salió, y partió á otro lugar.

18 Luego que fué de dia, hubo no poco alboroto entre los soldados sobre qué se habia hecho de Pedro.

19 Mas Heródes, como le buscó, y no le halló, hecha inquisicion de los guardas, los mandó llevar. Despues descendiendo de Judéa á Cesarea, se quedó [allí.]

20 Y Heródes estaba enojado contra los de Tiro, y los de Sidon: mas ellos vinieron concordes á él, y sobornado Blasto, que era el camarero del rey, pedian paz: porque las tierras de ellos eran abastecidas por las del rey.

21 Y un dia señalado, Heródes vestido de ropa real, se sentó en el tribunal, y arengóles.

22 Y el pueblo aclamaba: Voz de Dios, y no de hombre.