Reina Valera New Testament of the Bible 1862
Part 17
42 Que yo sabia que siempre me oyes; mas por causa de la compañía que esta alrededor, [lo] dije, para que crean que tú me has enviado.
43 Y habiendo dicho estas cosas, clamó á gran voz: Lázaro, ven fuera.
44 Y el que habia estado muerto, salió, atadas las manos y los piés con vendas; y su rostro estaba envuelto en un sudario. Díceles Jesus: Desatadle, y dejadle ir.
45 Entónces muchos de los Judíos que habian venido á María, y habian visto lo que habia hecho Jesus, creyeron en él.
46 Mas algunos de ellos fueron á los Fariséos, y dijéronles lo que Jesus habia hecho.
47 Entónces los pontífices, y los Fariséos juntaron concilio; y decian: ¿Qué hacemos? porque este hombre hace muchas señales.
48 Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los Romanos, y quitarán nuestro lugar y la nacion.
49 Y Caifás, uno de ellos, sumo pontífice de aquel año, les dijo: Vosotros no sabeis nada;
50 Ni pensais que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nacion se pierda.
51 Mas esto no lo dijo de sí mismo; sino que, como era el sumo pontífice de aquel año, profetizó que Jesus habia de morir por la nacion;
52 Y no solamente por aquella nacion, mas tambien para que juntase en uno los hijos de Dios que estaban derramados.
53 Así que desde aquel dia consultaban juntos de matarle.
54 Por tanto Jesus ya no andaba manifiestamente entre los Judíos; mas fuese de allí á la tierra que está junto al desierto, á una ciudad que se llama Ephraim: y estábase allí con sus discípulos.
55 Y la Pascua de los Judíos estaba cerca: y muchos subieron de aquella tierra á Jerusalem ántes de la Pascua, para purificarse.
56 Y buscaban á Jesus, y hablaban los unos con los otros estando en el templo: ¿Qué os parece, que no vendrá á la fiesta?
57 Y los pontífices y los Fariséos habian dado mandamiento, que, si alguno supiese donde estuviera, [lo] manifestase para que le prendiesen:
CAPITULO 12.
1 Y JESUS, seis dias ántes de la Pascua, vino á Bethania, donde estaba Lázaro que habia sido muerto, al cual [Jesus] habia resucitado de los muertos.
2 E hiciéronle allí una cena; y Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados á la mesa juntamente con él.
3 Entónces María tomó una libra de ungüento de nardo liquido de mucho precio, y ungió los piés de Jesus, y limpió sus piés con sus cabellos: y la casa se llenó del olor del ungüento.
4 Y dijo uno de sus discípulos, Júdas Iscariote, [hijo] de Simon, el que le habia de entregar:
5 ¿Por qué no se ha vendido este ungüento por trescientos dineros, y se dió á los pobres?
6 Mas dijo esto, no por el cuidado que él tenia de los pobres, sino porque era ladron, y tenia la bolsa, y traia lo que se echaba [en ella.]
7 Entónces Jesus dijo: Déjala: para el dia de mi sepultura ha guardado esto.
8 Porque á los pobres siempre los teneis con vosotros, mas á mí no siempre me teneis.
9 Entónces mucha gente de los Judíos entendió que él estaba allí: y vinieron no solamente por causa de Jesus, mas tambien por ver á Lázaro, al cual habia resucitado de los muertos.
10 Consultaron asimismo los príncipes de los sacerdotes, de matar tambien á Lázaro:
11 Porque muchos de los Judíos iban y creian en Jesus por causa de él.
12 El siguiente dia mucha gente que habia venido al dia de la fiesta, como oyeron que Jesus venia á Jerusalem,
13 Tomaron ramos de palmas, y salieron á recibirle, y clamaban: Hosanna, Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel.
14 Y halló Jesus un asnillo, y se sentó sobre él, como está escrito:
15 No temas, hija de Sion; hé aquí tu Rey viene sentado sobre un pollino de asna.
16 Estas cosas no las entendieron sus discípulos de primero: empero cuando Jesus fué glorificado, entónces se acordaron que estas cosas estaban escritas de él, y que le hicieron estas cosas.
17 Y la gente que estaba con él, daba testimonio de cuando llamó á Lázaro del sepulcro, y le resucitó de los muertos.
18 Por lo cual tambien habia venido la gente á recibirle; porque habia oido que él habia hecho esta señal.
19 Mas los Fariséos dijeron entre sí: ¿Veis que nada aprovechais? hé aquí que el mundo se va tras de él.
20 Y habia ciertos Griegos de los que habian subido á adorar en el dia de la fiesta.
21 Estos, pues se llegaron á Felipe, que era de Bethsaida de Galiléa, y rogáronle, diciendo: Señor, queríamos ver á Jesus.
22 Vino Felipe, y díjolo á Andrés: Andrés entónces, y Felipe, [lo] dicen á Jesus.
23 Entónces Jesus les respondió, diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado.
24 De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo no cae en la tierra, y muere, él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva.
25 El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.
26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí tambien estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.
27 Ahora está turbada mi alma: ¿y qué diré? Padre, sálvame de esta hora: mas por esto he venido en esta hora.
28 Padre, glorifica tu nombre. Entónces vino una voz del cielo: Y [le] he glorificado, y [le] glorificaré otra vez.
29 Y la gente que estaba presente, y [la] habia oido, decia que habia sido trueno; otros decian: Angel le ha hablado.
30 Respondió Jesus, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por causa de vosotros.
31 Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.
32 Y yo, si fuere levantado de la tierra, á todos traeré á mí mismo.
33 Y esto decia dando á entender de qué muerte habia de morir.
34 Respondióle la gente: Nosotros hemos oido de la ley: Que el Cristo permanece para siempre: ¿Cómo pues dices tú: Conviene que el Hijo del hombre sea levantado? ¿Quién es este Hijo del hombre?
35 Entónces Jesus les dice: Aun por un poco estará la luz entre vosotros: andad entre tanto que teneis luz, porque no os sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe donde va.
36 Entre tanto que teneis la luz, creed en la luz, para que seais hijos de luz. Estas cosas habló Jesus, y fuése, y escondióse de ellos.
37 Empero habiendo hecho delante de ellos tantas señales, no creian en él:
38 Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: Señor, ¿quién ha creido á nuestro dicho, ¿y el brazo del Señor á quien es revelado?
39 Por esto no podian creer, porque otra vez dijo Isaías:
40 Cegó los ojos de ellos, y endureció su corazon; porque no vean con los ojos, y entiendan de corazon, y se conviertan, y yo los sane.
41 Estas cosas dijo Isaías, cuando vió su gloria, y habló de él.
42 Con todo eso aun de los príncipes muchos creyeron en él; mas por causa de los Fariséos no [lo] confesaban, por no ser echados de la sinagoga.
43 Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
44 Mas Jesus clamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en el que me envió.
45 Y el que me ve, ve al que me envió.
46 Yo [la] luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí, no permanezca en tinieblas.
47 Y el que oyere mis palabras, y no [las] creyere, yo no le juzgo; porque no he venido á juzgar al mundo, sino á salvar al mundo.
48 El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la palabra que he hablado, ella le juzgará en el dia postrero.
49 Porque yo no he hablado de mí mismo: mas el Padre que me envió, él me dió mandamiento de lo que he de decir, y de lo que he de hablar.
50 Y sé que su mandamiento es vida eterna: así que lo que yo hablo, como el Padre me lo ha dicho, así hablo.
CAPITULO 13.
1 ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesus que su hora habia venido para que pasase de este mundo al Padre, como habia amado á los suyos, que estaban en el mundo, amólos hasta el fin.
2 Y la cena acabada, como el diablo ya habia metido en el corazon de Judas, [hijo] de Simon, Iscariote, que le entregase,
3 Sabiendo Jesus que el Padre le habia dado todas las cosas en las manos, y que habia salido de Dios, y á Dios iba,
4 Levántase de la cena, y quítase su ropa, y tomando una toalla, ciñóse.
5 Y luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar los piés de los discípulos, y á limpiar[los] con la toalla con que estaba ceñido.
6 Entónces vino á Simon Pedro, y Pedro le dice: Señor, ¿tú me lavas los piés?
7 Respondió Jesus, y díjole: Lo que yo hago, tu no entiendes ahora; mas [lo] entenderás despues.
8 Dícele Pedro: No me lavarás los piés jamás. Respondióle Jesus: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
9 Dícele Simon Pedro: Señor, no solo mis piés, mas aun las manos, y la cabeza.
10 Dícele Jesus: El que está lavado, no necesita sino que lave los piés, mas está todo limpio. Y vosotros limpios estais, aunque no todos.
11 Porque sabia quién le habia de entregar; por eso dijo: No estais limpios todos.
12 Así que, despues que les hubo lavado los piés, y tomado su ropa, volviéndose á sentar á la mesa, díjoles: ¿Sabeis lo que os he hecho?
13 Vosotros me llamais Maestro y Señor; y decís bien, porque [lo] soy:
14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros piés, vosotros tambien debeis lavar los piés los unos á los otros.
15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambien hagais.
16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor; ni el apóstol es mayor que el que le envió.
17 Si sabeis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.
18 No hablo de todos vosotros; yo sé los que he elegido: mas para que se cumpla la escritura: El que come pan conmigo, levantó contra mi su calcañar.
19 Desde ahora os lo digo ántes que se haga, para que cuando se hiciere, creais que yo soy.
20 De cierto, de cierto os digo [que] el que recibe al que yo enviare, á mí recibe; y el que á mí recibe, recibe al que me envió.
21 Como hubo dicho Jesus esto, fué conmovido^ en el espíritu, y protestó, y dijo: De cierto, de cierto os digo que uno de vosotros me ha de entregar.
22 Entónces los discípulos mirábanse los unos á los otros, dudando de quién decia.
23 Y uno de sus discípulos, al cual Jesus amaba, estaba recostado en el seno de Jesus.
24 A este pues hizo señas Simon Pedro, para que preguntase quien era aquel de quien decia.
25 El entónces recostándose sobre el pecho de Jesus, dícele: Señor, ¿quién es?
26 Respondió Jesus: Aquel es á quien yo diere el pan mojado: y mojando el pan, dió[le] á Júdas Iscariote, [hijo] de Simon.
27 Y tras el bocado Satanás entró en él. Entónces Jesus le dice: Lo que haces, haz[lo] mas presto.
28 Mas ninguno de los que estaban á la mesa entendió á qué propósito le dijo esto.
29 Porque los unos pensaban, porque Júdas tenia la bolsa, que Jesus le decia: Compra lo que necesitamos para la fiesta; ó, que diese algo para los pobres.
30 Como él pues hubo tomado el bocado, luego salió; y era [ya] noche.
31 Entónces como él salió, dijo Jesus: Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él.
32 Si Dios es glorificado en él, Dios tambien le glorificará en sí mismo; y luego le glorificará.
33 Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscaréis; mas, como dije á los Judíos: Donde yo voy, vosotros no podeis venir; así digo á vosotros ahora.
34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os ameis unos á otros: como os he amado, que tambien [os] ameis los unos á los otros.
35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
36 Dícele Simon Pedro: Señor, ¿adónde vas? Respondióle Jesus: Donde yo voy, no me puedes ahora seguir; mas me seguirás despues.
37 Dícele Pedro: Señor, ¿por qué no te puedo seguir ahora? mi alma pondré por tí.
38 Respondióle Jesus: ¿Tu alma pondrás por mi? De cierto, de cierto te digo, [que] no cantará el gallo, sin que me hayas negado tres veces.
CAPITULO 14.
1 NO se turbe vuestro corazon: creeis en Dios, creed tambien en mí.
2 En la casa de mi padre muchas moradas hay; de otra manera, os [lo] hubiera dicho: voy pues á preparar lugar para vosotros.
3 Y si me fuere, y os aparejare lugar, vendré otra vez, y os tomaré á mí mismo; para que donde yo estoy, vosotros tambien esteis.
4 Y sabeis á donde yo voy, y sabeis el camino.
5 Dícele Tomás: Señor, no sabemos adonde vas: ¿cómo pues podemos saber el camino?
6 Jesus le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.
7 Si me conocieseis, tambien á mi Padre conocierais: y desde ahora le conoceis, y le habeis visto.
8 Dícele Felipe: Señor, muéstranos al Padre, y nos basta.
9 Jesus le dice: ¿Tanto tiempo [ha que] estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como, pues, dices tú: Muéstranos al Padre?
10 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no [las] hablo de mí mismo: mas el Padre que está en mí, él hace las obras.
11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera creedme por las mismas obras.
12 De cierto, de cierto os digo [que] el que en mí cree, las obras que yo hago tambien el [las] hará, y mayores que estas hará; porque yo voy al Padre:
13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré; para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo [lo] haré.
15 Si me amais, guardad mis mandamientos:
16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre;
17 Al Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; mas vosotros le conoceis, porque está con vosotros, y será en vosotros.
18 No os dejaré huérfanos: vendré á vosotros.
19 Aun un poquito, y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis: porque yo vivo, y vosotros tambien viviréis.
20 En aquel dia vosotros conoceréis que yo [estoy] en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.
21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama: y el que me ama, será amado de mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré á él.
22 Dícele Júdas, no el Iscariote: Señor, ¿qué hay porque te hayas de manifestar á nosotros, y no al mundo?
23 Respondió Jesus, y díjole: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendrémos á él, y harémos con él morada.
24 El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que habeis oido no es mia, sino del Padre que me envió.
25 Estas cosas os he hablado estando con vosotros.
26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, el os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho.
27 La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo [la] da, yo os [la] doy: no se turbe vuestro corazon, ni tenga miedo.
28 Habeis oido como yo os he dicho: Voy, y vengo á vosotros. Si me amaseis, ciertamente os gozariais porque he dicho que voy al Padre: porque el Padre mayor es que yo.
29 Y ahora os [lo] he dicho ántes que se haga, para que cuando se hiciere, creais.
30 Ya no hablaré mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí.
31 Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y que como el Padre me dió el mandamiento, así hago. Levantáos, vamos de aquí.
CAPITULO 15.
1 YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, le quitará; y todo aquel que lleva fruto, le limpiará, para que lleve más fruto.
3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.
4 Estad en mí, y yo [estaré] en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid, así ni vosotros, si no estuviereis en mí.
5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos: el que está en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto: (porque sin mí nada podeis hacer.)
6 El que en mí no estuviere, será echado fuera como [mal] pámpano, y se secará: y los cogen, y [los] echan en el fuego, y arden.
7 Si estuviereis en mí, y mis palabras estuvieren en vosotros, todo lo que quisiereis pediréis, y os será hecho.
8 En esto es glorificado mi Padre, [en] que lleveis mucho fruto, y seais [así] mis discípulos.
9 Como el Padre me amó, tambien yo os he amado: estad en mi amor.
10 Si guardareis mis mandamientos, estaréis en mi amor; como yo tambien he guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.
11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.
12 Este es mi mandamiento: Que os ameis los unos á los otros, como [yo] os he amado.
13 Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos.
14 Vosotros sois mis amigos, si hiciereis las cosas que yo os mando.
15 Ya no os diré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas os he dicho amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias.
16 No me elegisteis vosotros [á mí,] mas yo os elegí á vosotros; y os he puesto para que vayais y lleveis fruto, y vuestro fruto permanezca: para que todo lo que pidiereis del Padre en mi nombre, [él] os lo dé.
17 Esto os mando: Que os ameis los unos á los otros.
18 Si el mundo os aborrece, sabed que á mí me aborreció ántes que á vosotros.
19 Si fuerais del mundo, el mundo amaria lo suyo: mas porque no sois del mundo, ántes yo os elegí del mundo, por eso os aborrece el mundo.
20 Acordáos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si á mí me han perseguido, tambien á vosotros perseguirán; si han guardado mi palabra, tambien guardarán la vuestra.
21 Mas todo esto os harán por causa de mi nombre; porque no conocen al que me ha enviado.
22 Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tendrian pecado; mas ahora no tienen excusa de su pecado.
23 El que me aborrece, tambien á mi Padre aborrece.
24 Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningun otro ha hecho, no tendrian pecado; mas ahora, y [las] han visto, y me aborrecen á mí, y á mi Padre.
25 Mas para que se cumpla la palabra que está escrita en su ley: Que sin causa me aborrecieron.
26 Empero cuando viniere el Consolador, el cual yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí.
27 Y vosotros daréis testimonio, porque estais conmigo desde el principio.
CAPITULO 16.
1 ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandaliceis.
2 Os echarán de las sinagogas: y aun viene la hora, cuando cualquiera que os matare, pensará que hace servicio á Dios.
3 Y estas cosas os harán, porque no conocen al Padre ni á mí.
4 Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordeis que yo os lo habia dicho: esto empero no os lo dije al principio, porque yo estaba con vosotros.
5 Mas ahora voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: ¿Adónde vas?
6 Antes porque os he hablado estas cosas, tristeza ha henchido vuestro corazon.
7 Empero yo os digo la verdad: Os es necesario que yo vaya; porque si yo no fuese, el Consolador no vendria á vosotros: mas si yo fuere os le enviaré.
8 Y cuando él viniere, redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio:
9 De pecado ciertamente, por cuanto no creen en mí:
10 Y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más:
11 Y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo [ya] es juzgado.
12 Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no [las] podeis llevar,
13 Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará á toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere; y os hará saber las cosas que han de venir.
14 El me glorificará, porque tomará de lo mio, y os [lo] hará saber.
15 Todo lo que tiene el Padre, mio es: por eso dije que tomará de lo mio, y os [lo] haré saber.
16 Un poquito, y no me veréis: y otra vez un poquito, y me veréis: porque yo voy al Padre.
17 Entónces dijeron [algunos] de sus discípulos unos á otros: ¿Qué es esto que nos dice: Un poquito, y no me veréis: y otra vez un poquito y me veréis; y, porque yo voy al Padre?
18 Decian pues: ¿Qué es esto que dice: Un poquito? No entendemos lo que habla.
19 Y conoció Jesus que le querian preguntar, y díjoles: ¿Preguntais entre vosotros de esto que dije, Un poquito, y no me veréis; y otra vez un poquito, y me veréis?
20 De cierto, de cierto os digo que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará: empero aunque vosotros estaréis tristes, vuestra tristeza se tornará en gozo.
21 La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas despues que ha parido un niño, ya no se acuerda de la apretura, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo.
22 Tambien, pues, vosotros ahora á la verdad teneis tristeza: mas otra vez os veré, y se gozará vuestro corazon, y nadie quitará de vosotros vuestro gozo.
23 Y aquel dia no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os [lo] dará.
24 Hasta ahora nada habeis pedido en mi nombre: pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.
25 Estas cosas os he hablado en proverbios: mas viene la hora cuando ya no os hablaré por proverbios, sino que claramente os anunciaré de mi Padre.
26 Aquel dia pediréis en mi nombre; y no os digo, que yo rogaré al Padre por vosotros:
27 Porque el misino Padre os ama, por cuanto vosotros me amasteis, y habeis creido que yo salí de Dios.
28 Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.
29 Dícenle sus discípulos: Hé aquí ahora hablas claramente, y ningun proverbio dices.
30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.
31 Respondióles Jesus: ¿Ahora creeis?
32 Hé aquí la hora viene, y ha venido que seréis esparcidos cada uno por su parte, y me dejaréis solo: mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengais paz: en el mundo tendréis apretura; mas confiad, yo he vencido á mundo.
CAPITULO 17.
1 ESTAS cosas habló Jesus y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la hora es llegada; glorifica á tu Hijo; para que tambien tu Hijo te glorifique á tí:
2 Como le has dado la potestad de toda carne, para que de vida eterna á todos los que le diste.
3 Esta empero es la vida eterna: Que te conozcan solo Dios verdadero, y á Jesu-Cristo, al cual has enviado.
4 Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese.
5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de tí mismo con aquella gloria que tuve cerca de tí ántes que el mundo fuese.
6 He manifestado tu nombre á los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, y me los diste, y guardaron tu palabra.
7 Ahora han conocido que todas las cosas que me diste, son de tí.
8 Porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos [las] recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de tí, y han creido que tú me enviaste.
9 Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son.
10 Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he sido glorificado en ellas.
11 Y ya no estoy en el mundo; mas estos están en el mundo, y yo á tí vengo. Padre santo, á los que me has dado, guárdalos por tu nombre, para que sean una cosa, como tambien nosotros.
12 Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; á los que me diste, yo los guardé y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdicion, para que la escritura se cumpliese.
13 Mas ahora vengo á tí; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos.
14 Yo les he dado tu palabra, y el mundo los aborreció; porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.
16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.
17 Santifícalos en tu verdad: tu palabra es [la] verdad.
18 Como tú me enviaste al mundo, tambien yo los he enviado al mundo.
19 Y por ellos yo me santifico á mí mismo; para que tambien ellos sean santificados en verdad.
20 Mas no ruego solamente por estos, sino tambien por los que han de creer en mí por la palabra de ellos;