Reina Valera New Testament of the Bible 1862
Part 16
1 Y PASADAS estas cosas, andaba Jesus en Galiléa: que no queria andar en Judéa, porque los Judíos procuraban matarle.
2 Y estaba cerca la fiesta de los Judíos, [la] de los tabernáculos.
3 Y dijéronle sus hermanos: Pásate de aquí, y véte á Judéa para que tambien tus discípulos vean las obras que haces.
4 Que ninguno que procura ser claro hace algo en oculto: Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.
5 Porque ni aun sus hermanos creian en él.
6 Díceles entónces Jesus: Mi tiempo aun no ha venido; mas vuestro tiempo siempre está presto.
7 No puede el mundo aborreceros á vosotros; mas á mí me aborrece, porque yo doy testimonio de él, que sus obras son malas.
8 Vosotros subid á esta fiesta: yo no subo aun á esta fiesta; porque mi tiempo aun no es cumplido.
9 Y habiéndoles dicho esto, quedóse en Galiléa.
10 Mas como sus hermanos hubieron subido, entónces él tambien subió á la fiesta, no manifiestamente, sino como en secreto.
11 Y buscábanle los Judíos en la fiesta, y decian: ¿Dónde está aquel?
12 Y habia grande murmullo de él entre la gente; porque unos decian: Bueno es. Y otros decian: No, ántes engaña las gentes.
13 Mas ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo de los Judíos.
14 Y al medio de la fiesta subió Jesus al templo, y enseñaba.
15 Y maravillábanse los Judíos, diciendo: ¿Cómo sabe este letras, no habiendo aprendido?
16 Respondióles Jesus, y dijo: Mi doctrina no es mia, sino de aquel que me envió.
17 El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina si viene de Dios, ó si yo hablo de mí mismo.
18 El que habla de sí mismo, propia gloria busca: mas el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.
19 ¿No os dió Moisés la ley, y ninguno de vosotros hace la ley? ¿Por qué me procurais matar?
20 Respondió la gente, y dijo: Demonio tienes: ¿quién te procura matar?
21 Jesus respondió y díjoles: Una obra hice, y todos os maravillais.
22 Cierto Moisés os dió la circuncision, (no porque sea de Moisés, mas de los padres,) y en Sábado circuncidais al hombre.
23 Si recibe el hombre la circuncision en Sábado, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojais conmigo porque en Sábado hice sano todo un hombre?
24 No juzgueis segun lo que parece, mas juzgad justo juicio.
25 Decian entónces unos de los de Jerusalem: ¿No es este al que buscan para matarle?
26 Y hé aquí, habla públicamente, y no le dicen nada: ¿Si habrán entendido verdaderamente los príncipes, que este es el Cristo?
27 Mas este, sabemos de donde es; y cuando viniere el Cristo, nadie sabrá de donde sea.
28 Entónces clamaba Jesus en el templo enseñando, y diciendo: Y á mí me conoceis, y sabeis de donde soy: y no he venido de mí mismo; mas el que me envió es verdadero, al cual vosotros no conoceis.
29 Yo le conozco: porque de él soy, y él me envió.
30 Entónces procuraban prenderle mas ninguno metió en él mano, porqué aun no habia venido su hora.
31 Y muchos del pueblo creyeron en él, y decian: ¿El Cristo, cuando viniere hará mas señales que las que este hace?
32 Los Fariséos oyeron la gente que murmuraba de él estas cosas, y los príncipes de los sacerdotes y los Fariséos enviaron servidores que le prendiesen.
33 Y Jesus dijo: Aun un poco de tiempo estaré con vosotros, é iré al que me envió.
34 Me buscaréis, y no [me] hallaréis; y donde yo estaré, vosotros no podréis venir.
35 Entónces los Judíos dijeron entre sí: ¿A dónde se ha de ir este que no le hallemos? ¿Se ha de ir á los esparcidos entre los Griegos, y á enseñar á los Griegos?
36 ¿Qué dicho es este que dijo: Me buscaréis, y no [me] hallaréis: y donde yo estaré, vosotros no podréis venir?
37 Mas en el postrer dia grande de la fiesta, Jesus se ponia en pié, y clamaba diciendo: Si alguno tiene sed, venga á mí, y beba.
38 El que cree en mí, como dice la escritura, rios de agua viva correrán de su vientre.
39 (Y esto dijo del Espíritu que habian de recibir los que creyesen en él; pues aun no habia [venido] el Espíritu Santo; porque Jesus no estaba aun glorificado.)
40 Entónces algunos de la multitud, oyendo este dicho, decian: Verdaderamente este es el profeta.
41 Otros decian: Este es el Cristo. Algunos empero decian: ¿De Galiléa ha de venir el Cristo?
42 ¿No dice la escritura: Que de la simiente de David, y de la aldéa de Bethlehem, de donde era David, vendrá el Cristo?
43 Así que habia disension entre la gente acerca de él.
44 Y algunos de ellos querian prenderle; mas ninguno echó sobre él manos.
45 Y los ministriles vinieron á los principales sacerdotes y á los Fariséos; y ellos les dijeron: ¿Por qué no lo trajísteis?
46 Los ministriles respondieron: Nunca ha hablado hombre así como este hombre [habla.]
47 Entónces los Fariséos les respondieron: ¿Estais tambien vosotros engañados?
48 ¿Ha creido en él alguno de los príncipes, ó de los Fariséos?
49 Mas estos comunales, que no saben la ley, malditos son.
50 Díceles Nicodemo, (el que vino á él de noche, el cual era uno de ellos,)
51 ¿Juzga nuestra ley á hombre, si primero no oyere de él, y entendiere lo que ha hecho?
52 Respondieron y dijéronle: ¿No eres tú tambien Galiléo? Escudriña y ve que de Galiléa nunca se levantó profeta.
53 Y fuése cada uno á su casa.
CAPITULO 8.
1 Y JESUS se fué al monte de las Olivas.
2 Y por la mañana volvió al templo y todo el pueblo vino á él; y sentado él, los enseñaba.
3 Entónces los escribas y los Fariséos le traen una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio.
4 Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando;
5 Y en la ley Moisés nos mandó apedrear á las tales: ¿Tú, pues, qué dices?
6 Mas esto decian tentándole, para poderle acusar. Empero Jesus, inclinado hacia abajo, escribia en tierra con el dedo.
7 Y como perseverasen preguntándole, enderezóse, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.
8 Y volviéndose á inclinar hacia abajo, escribia en tierra.
9 Oyendo pues ellos [esto,] redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los mas viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesus, y la mujer que estaba en medio.
10 Y enderezándose Jesus, y no viendo á nadie mas que á la mujer, díjole: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿ninguno te ha condenado?
11 Y ella dijo: Señor, ninguno. Entónces Jesus le dijo: Ni yo te condeno: véte, y no peques mas.
12 Y hablóles Jesus otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el queme sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida.
13 Entónces los Fariséos le dijeron: Tú de tí mismo das testimonio; tu testimonio no es verdadero.
14 Respondió Jesús, y díjoles: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero; porque sé de donde he venido, y á donde voy: mas vosotros no sabeis de donde vengo, y á donde voy.
15 Vosotros segun la carne juzgais: mas yo no juzgo á nadie.
16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy solo; sino yo, y el que me envió, el Padre.
17 Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.
18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo: y da testimonio de mí el que me envió, el Padre.
19 Y decíanle: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni á mí [me] conoceis, ni á mi Padre. Si á mí me conocieseis, á mi Padre tambien conocierais.
20 Estas palabras habló Jesus en el lugar de las limosnas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aun no habia venido su hora.
21 Y díjoles otra vez Jesus: Yo me voy, y me buscaréis, mas en vuestro pecado moriréis: adonde yo voy, vosotros no podeis venir.
22 Decian entónces los Judíos: ¿Hase de matar á sí mismo, que dice: Adonde^ voy, vosotros no podeis venir?
23 Y decíales: Vosotros sois de abajo yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.
24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creyereis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.
25 Y decíanle: ¿Tú quién eres? Entónces Jesus les dijo: El que al principio tambien os he dicho.
26 Muchas cosas tengo que decir, y juzgar de vosotros: mas el que me envió, es verdadero; y yo lo que he oido de él, esto hablo en el mundo.
27 Mas no entendieron que él les hablaba del Padre.
28 Díjoles, pues, Jesus: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entónces entendereis que yo soy, y que nada hago de mí mismo; mas como el Padre me enseñó, esto hablo.
29 Porque el que me envió, conmigo está: no me ha dejado solo el Padre porque yo, lo que á él agrada, hago siempre.
30 Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.
31 Y decia Jesus á los Judíos que le habian creido: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;
32 Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará
33 Y respondiéronle: Simiente de Abraham somos, y jamás servimos á nadie: ¿cómo dices tú: Seréis libres?
34 Y Jesús les respondió: De cierto os digo que todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado.
35 Y el siervo no queda en casa para siempre: [mas] el Hijo queda para siempre.
36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.
37 [Yo] sé que sois simiente de Abraham; mas procurais matarme, porque mi palabra no cabe en vosotros.
38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros haceis lo que habeis oido cerca de vuestro Padre.
39 Respondieron, y dijéronle: Nuestro padre es Abraham. Díceles Jesus: Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham hariais.
40 Empero ahora procurais matarme; hombre que os he hablado la verdad, la cual he oido de Dios: no hizo esto Abraham.
41 Vosotros haceis las obras de vuestro padre. Dijéronle entónces: Nosotros no somos nacidos de fornicacion: un Padre tenemos, [es á saber,] Dios.
42 Jesus entónces les dijo: Si vuestro Padre fuera Dios, ciertamente me amariais [á mí,] porque yo de Dios he salido, y he venido: que no he venido de mí mismo, mas él me envió,
43 ¿Por qué no reconoceis mi lenguaje? [es] porque no podeis oir mi palabra.
44 Vosotros de [vuestro] padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre quereis cumplir. El homicida ha sido desde el principio; y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de la mentira.
45 Y porque yo digo verdad, no me creeis.
46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creeis?
47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye: por esto no [las] oís vosotros, porque no sois de Dios.
48 Respondieron entónces los Judíos y dijéronle: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres Samaritano, y [que] tienes demonio?
49 Respondió Jesus: Yo no tengo demonio: ántes honro á mi Padre, y vosotros me habeis deshonrado.
50 Y no busco mi gloria: hay quien [la] busque, y juzgue.
51 De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre.
52 Entónces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio: Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guardare mi palabra, no gustará muerte para siempre.
53 ¿Eres tú mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? Y los profetas murieron: ¿quién te haces á tí mismo?
54 Respondió Jesus: Si yo me glorifico á mí mismo, mi gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro Dios:
55 Y no le conoceis: mas yo le conozco: y si dijere que no le conozco, seré como vosotros, mentiroso: mas conózcole, y guardo su palabra.
56 Abraham vuestro padre se gozó por ver mi dia: y [le] vió, y se gozó.
57 Dijéronle entónces los Judíos: Aun no tienes cincuenta años, ¿y has visto á Abraham?
58 Díjoles Jesus: De cierto, de cierto os digo, Antes que Abraham fuese, Yo soy.
59 Tomaron entónces piedras para tirarle: mas Jesus se encubrió, y salió del templo; y atravesando por medio de ellos, se fué.
CAPITULO 9.
1 Y PASANDO [Jesus,] vió un hombre ciego desde [su] nacimiento.
2 Y preguntáronle sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó este ó sus padres, para que naciese ciego?
3 Respondió Jesus: Ni este pecó, ni sus padres: mas para que las obras de Dios se manifiesten en él.
4 Conviéneme obrar las obras del que me envió, entretanto que el dia dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar.
5 Entretanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.
6 Esto dicho, escupió en tierra, é hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo sobre los ojos del ciego;
7 Y díjole: Vé, lávate en el estanque de Siloé, que significa, si [lo] interpretares, Enviado: y fué entónces, y lavóse, y volvió viendo.
8 Entónces los vecinos, y los que ántes le habian visto que era ciego, decian: ¿No es este el que se sentaba, y mendigaba?
9 Unos decian: Este es; Y otros: A él se parece: [Y] él decia: Yo soy.
10 Y dijéronle: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?
11 Respondió él y dijo: [Aquel] hombre que se llama Jesus, hizo lodo, y me untó los ojos, y me dijo: Vé al Siloé, y lávate: y fuí, y me lavé, y recibí la vista.
12 Entónces le dijeron: ¿Dónde está aquel? [El] dijo: No sé.
13 Llevaron á los Fariséos al que ántes habia sido ciego.
14 Y era Sábado cuando Jesus habia hecho el lodo, y le habia abierto los ojos.
15 Y volviéronle á preguntar tambien los Fariséos de qué manera habia recibido la vista. Y él les dijo: Púsome lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.
16 Entónces unos de los Fariséos decian: Este hombre no es de Dios, que no guarda el Sábado. Otros decian. ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y habia disension entre ellos.
17 Vuelven á decir al ciego: ¿Tú que dices del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.
18 Mas los Judíos no creian de él, que habia sido ciego, y hubiese recibido la vista, hasta que llamaron á los padres del que habia recibido la vista.
19 Y preguntáronles, diciendo: ¿Es este vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?
20 Respondiéronles sus padres, y dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego;
21 Mas cómo vea ahora, no sabemos; ó quien le haya abierto los ojos, nosotros no lo sabemos: él tiene edad; preguntadle á él; él hablará de sí.
22 Esto dijeron sus padres, porque tenian miedo de los Judíos: porque ya los Judíos habian resuelto que si alguno confesase ser él el Mesías, fuese fuera de la sinagoga.
23 Por eso dijeron sus padres: Edad tiene; preguntadle á él.
24 Así que, volvieron á llamar al hombre que habia sido ciego, y dijéronle: Dá gloria á Dios; nosotros sabemos que este hombre es pecador.
25 Entónces él respondió, y dijo: Si es pecador, no [lo] sé: una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.
26 Y volviéronle á decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?
27 Respondióles: Ya os [lo] he dicho, y no habeis atendido: ¿por qué [lo] quereis otra vez oir? ¿Quereis tambien vosotros haceros sus discípulos?
28 Y le ultrajaron, y dijeron: Tú seas su discípulo: que nosotros discípulos de Moisés somos.
29 Nosotros sabemos que á Moisés habló Dios: mas este no sabemos de donde es.
30 Respondió aquel hombre, y díjoles: Por cierto, maravillosa cosa es esta, que vosotros no sabeis de donde sea, y [á mí] me abrió los ojos.
31 Y sabemos que Dios no oye á los pecadores: mas si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, á este oye.
32 Desde el siglo no fué oido, que abriese alguno los ojos de uno que nació ciego.
33 Si este no fuera [venido] de Dios, no pudiera hacer nada.
34 Respondieron, y dijéronle: En pecados eres nacido todo: ¿y tú nos enseñas? Y echáronle fuera.
35 Oyó Jesus que le habian echado fuera: y hallándole, díjole: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?
36 Respondió él, y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?
37 Y díjole Jesus: Y le has visto, y el que habla contigo, él es.
38 Y él dice: Creo, Señor. Y adoróle.
39 Y dijo Jesus: Yo, para juicio he venido á este mundo, para que los que no ven, vean; y los que ven, sean cegados.
40 Y [algunos] de los Fariséos que estaban con él oyeron esto, y dijéronle: Somos nosotros tambien ciegos?
41 Díjoles Jesus: Si fuerais ciegos, no tuvierais pecado; mas ahora porque decís: Vemos; por tanto vuestro pecado permanece.
CAPITULO 10.
1 DE cierto, de cierto os digo [que] el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal es ladron y robador.
2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.
3 A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y á sus ovejas llama por nombre y las saca.
4 Y como ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas: y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
5 Mas al extraño no seguirán, ántes huirán de él; porque no conocen la voz de los extraños.
6 Esta parábola les dijo Jesus; mas ellos no entendieron qué era lo que les decia.
7 Volvióles pues Jesus á decir: De cierto, de cierto os digo, que yo soy la puerta de las ovejas.
8 Todos los que ántes de mí vinieron, ladrones son y robadores; mas no los oyeron las ovejas.
9 Yo soy la puerta: el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.
10 El ladron no viene sino para hurtar, y matar, y destruir [las ovejas:] yo he venido para que tengan vida, y para que [la] tengan en abundancia.
11 Yo soy el buen pastor: el buen pastor su vida da por [sus] ovejas.
12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye; y el lobo las arrebata, y esparce las ovejas.
13 Así que el asalariado huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de las ovejas.
14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis [ovejas,] las mias me conocen.
15 Como el Padre me conoce [á mí,] y yo conozco al Padre: y pongo mi vida por las ovejas.
16 Tambien tengo otras ovejas que no son de este redil: aquellas tambien me conviene traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor.
17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla á tomar.
18 Nadie me la quita, mas yo la pongo de mí mismo; [porque] tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla á tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.
19 Y volvió á haber disension entre los Judíos por estas palabras.
20 Y muchos de ellos decian: Demonio tiene, y está fuera de sí: ¿^para qué le oís?
21 Decian otros: Estas palabras no son de endemoniado: ¿puede el demonio abrir los ojos de los ciegos?
22 Y se hacia la fiesta de la dedicacion en Jerusalem, y era invierno.
23 Y Jesus andaba en el templo por el portal de Salomon.
24 Y rodeáronle los Judíos, y dijéronle: ¿Hasta cuándo nos has de turbar el alma? Si tú eres el Cristo, dínos[lo] abiertamente.
25 Respondióles Jesus: Os [lo] he dicho, y no creeis: las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí.
26 Mas vosotros no creeis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.
27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;
28 Y yo les doy vida eterna; y no perecerán para siempre, ni nadie las arrebatará de mi mano.
29 Mi Padre que me [las] dió, mayor que todos es: y nadie [las] puede arrebatar de la mano de mi Padre.
30 Yo y el Padre una cosa somos.
31 Entónces volvieron á tomar piedras los Judíos para apedrearle.
32 Respondióles Jesus: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, ¿por cuál obra de esas me apedreais?
33 Respondiéronle los Judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos sino por la blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios.
34 Respondióles Jesus: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije: Dioses sois?
35 Si dijo dioses á aquellos, á los cuales fué hecha palabra de Dios, y la escritura no puede ser quebrantada:
36 ¿A [mí á] quien el Padre santificó, y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas; porque dije: Hijo de Dios soy?
37 Si no hago obras de mi Padre, no me creais.
38 Mas si [las] hago, aunque á mí no creais, creed á las obras, para que conozcais y creais que el Padre está en mí, y yo en el Padre.
39 Y procuraban otra vez prenderle; mas él se salió de sus manos.
40 Y volvióse tras el Jordan, á aquel lugar donde primero habia estado bautizando Juan, y estúvose allí.
41 Y muchos venian á él, y decian: Juan á la verdad ninguna señal hizo; mas todo lo que Juan dijo de este era verdad.
42 Y muchos creyeron allí en él.
CAPITULO 11.
1 ESTABA entónces enfermo uno [llamado] Lázaro, de Bethania, la aldéa de María y de Marta su hermana.
2 (Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, era la que ungió al Señor con ungüento, y limpió sus piés con sus cabellos.)
3 Enviaron pues sus hermanas á él, diciendo: Señor, hé aquí, el que amas está enfermo.
4 Y oyéndo[lo] Jesus, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
5 Y amaba Jesus á Marta, y á su hermana, y á Lázaro.
6 Como oyó, pues, que estaba enfermo, quedóse aun dos dias en aquel lugar donde estaba.
7 Luego, despues de esto, dijo á [sus] discípulos: Vamos á Judéa otra vez.
8 Dícenle los discípulos: Rabí, ahora procuraban los Judíos apedrearte; ¿y otra vez vas allá?
9 Respondió Jesus: ¿No tiene el dia doce horas? El que anduviere de dia, no tropieza; porque ve la luz de este mundo.
10 Mas el que anduviere de noche tropieza: porque no hay luz en él.
11 Dicho esto, díceles despues: Lázaro nuestro amigo duerme; mas voy á despertarle del sueño.
12 Dijeron entónces sus discípulos: Señor, si duerme, salvo estará.
13 Mas [esto] decia Jesus de la muerte de él; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.
14 Entónces, pues, Jesus les dijo claramente: Lázaro es muerto:
15 Y huélgome por vosotros, que yo no haya estado allí, para que creais. Mas vamos á él.
16 Dijo entónces Tomás, el que se dice el Dídimo, á sus condiscípulos: Vamos tambien nosotros, para que muramos con él.
17 Vino pues Jesus, y halló que habia ya cuatro dias [que estaba] en el sepulcro,
18 Y Bethania estaba cerca de Jerusalem como quince estadios^.
19 Y muchos de los Judíos habian venido á Marta y á María, á consolarlas de su hermano.
20 Entónces Marta, como oyó que Jesus venia, salió á encontrarle; mas María se estuvo en casa.
21 Y Marta dijo á Jesus: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no fuera muerto.
22 Mas tambien sé ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dará Dios.
23 Dícele Jesus: Resucitará tu hermano.
24 Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurreccion en el dia postrero.
25 Dícele Jesus: Yo soy la resurreccion y la vida: el que cree en mí, aun que este muerto, vivirá.
26 Y todo aquel que vive, y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
27 Dícele: Sí, Señor, yo he creido que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.
28 Y esto dicho, fuése, y llamó en secreto á María su hermana, diciendo: El maestro está aquí, y te llama.
29 Ella, como [lo] oyó, levántase prestamente, y viene á él.
30 (Que aun no habia llegado Jesus á la aldéa, mas estaba en aquel lugar donde Marta le habia encontrado.)
31 Entónces los Judíos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como vieron que María se habia levantado prestamente, y habia salido, siguiéronla, diciendo: Va al sepulcro á llorar allí.
32 Mas María como vino donde estaba Jesus, viéndole, derribóse á sus piés diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no fuera muerto mi hermano.
33 Jesus entónces, como la vió llorando, y á los Judíos que habian venido juntamente con ella llorando, se conmovió en espíritu, y turbóse.
34 Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Dícenle: Señor, ven, y ve[lo.]
35 [Y] lloró Jesus.
36 Dijeron entónces los Judíos: Mirad como le amaba.
37 Y algunos de ellos dijeron: ¿No podia este, que abrió los ojos del ciego, hacer que este no muriera?
38 Y Jesus conmoviéndose otra vez en sí mismo, vino al sepulcro: era una cueva, la cual tenia una piedra encima.
39 Dice Jesus: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que se habia muerto le dice: Señor, hiede ya; que es de cuatro dias.
40 Jesus le dice: ¿No te he dicho que si creyeres, verás la gloria de Dios?
41 Entónces quitaron la piedra de donde el muerto habia sido puesto: y Jesus, alzando los ojos arriba, dijo: Padre, gracias te doy que me has oido.