Reina Valera New Testament of the Bible 1862
Part 13
23 Y en el infierno alzó sus ojos estando en los tormentos, y vió á Abraham de lejos, y á Lázaro en su seno.
24 Entónces él dando voces dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envia á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.
25 Y díjole Abraham: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro tambien males; mas ahora este es consolado aquí, y tú atormentado.
26 Y además de todo esto, una grande sima está constituida entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aquí á vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.
27 Y dijo: Ruégote, pues, padre, que le envies á la casa de mi padre;
28 Porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, porque no vengan ellos tambien á este lugar de tormento.
29 Y Abraham le dice: A Moisés y á los profetas tienen; óiganlos.
30 El entónces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere á ellos de los muertos, se arrepentirán.
31 Mas [Abraham] le dijo: Si no oyen á Moisés y á los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de os muertos.
CAPITULO 17.
1 Y A sus discípulos dice: Imposible es que no vengan escándalos; mas ¡ay de aquel por quien vienen!
2 Mejor le fuera, si le pusiesen al cuello una piedra de molino, y le lanzasen en el mar, que escandalizar uno de estos pequeñitos.
3 Mirad por vosotros: Si pecare contra tí tu hermano, repréndelo; y si se arrepintiere, perdónale.
4 Y si siete veces al dia pecare contra tí, y siete veces al dia se volviere á tí, diciendo: Pésame; perdónale.
5 Y dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fé.
6 Entónces el Señor dijo: Si tuvieseis fé como un grano de mostaza, diréis á este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecerá.
7 ¿Y quién de vosotros tiene un siervo que ara ó apacienta, que vuelto del campo le diga luego: Pasa, siéntate á la mesa?
8 ¿No le dice ántes: Adereza que cene, y arremángate, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y despues de esto come tú y bebe?
9 ¿Da gracias al siervo porque hizo lo que le habia sido mandado? Pienso que no.
10 Así tambien vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos; porque lo que debiamos hacer, hicimos.
11 Y aconteció que yendo él á Jerusalem, pasaba por medio de Samaria, y de Galiléa.
12 Y entrando en una aldéa, viniéronle al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de léjos,
13 Y alzaron la voz diciendo: Jesus, Maestro, ten misericordia de nosotros.
14 Y como él [los] vió, les dijo: Id, mostráos á los sacerdotes. Y aconteció, que yendo ellos, fueron limpios.
15 Entónces uno de ellos como se vió que estaba limpio, volvió, glorificando á Dios á gran voz;
16 Y derribóse sobre el rostro á sus piés, dándole gracias: y este era Samaritano.
17 Y respondiendo Jesus, dijo: ¿No son diez los que fueron limpios? ¿Y los nueve donde [están?]
18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria á Dios, sino este extranjero?
19 Y díjole: Levántate, véte; tu fé te ha salvado.
20 Y preguntado por los Fariséos cuando habia de venir el reino de Dios, les respondió, y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia;
21 Ni dirán: Hélo aquí, ó hélo allí; porque hé aquí el reino de Dios entre vosotros está.
22 Y dijo á sus discípulos: Tiempo vendrá, cuando desearéis ver uno de los dias del Hijo del hombre, y no [lo] veréis.
23 Y os dirán: Hélo aquí, ó hélo allí. No vayais ni sigais.
24 Porque como el relámpago relampagueando desde una parte debajo del cielo, resplandece hasta [la otra] debajo del cielo, así tambien será el Hijo del hombre en su dia.
25 Mas primero es necesario que padezca mucho, y sea reprobado de esta generacion.
26 Y como fué en los dias de Noé, así tambien será en los dias del Hijo del hombre.
27 Comian, bebian, [los hombres] tomaban mujeres, y las mujeres maridos hasta el dia que entró Noé en el arca y vino el diluvio, y destruyó á todos.
28 Asimismo tambien como fué en los dias de Lot: comian, bebian, compraban, vendian, plantaban, edificaban:
29 Mas el dia que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó á todos:
30 Como esto será el dia en que el Hijo del hombre se manifestará.
31 En aquel dia, el que estuviere en el terrado, y sus alhajas en casa, no descienda á tomarlas: y el que en el campo, asimismo no vuelva atrás.
32 Acordáos de la mujer de Lot.
33 Cualquiera que procurare salvar su vida, la perderá; y cualquiera que la perdiere, la salvará.
34 Os digo que en aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado.
35 Dos mujeres estarán moliendo juntas; la una será tomada, y la otra dejada.
36 Dos estarán en el campo; el uno será tomado, y el otro dejado.
37 Y respondiendo, le dicen: ¿Dónde, Señor? Y él les dijo: Donde [estuviere] el cuerpo, allá se juntarán tambien las águilas.
CAPITULO 18.
1 Y PROPÚSOLES tambien una parábola sobre que es necesario orar siempre, y no desmayar.
2 Diciendo: Habia un juez en una ciudad, el cual ni temia á Dios, ni respetaba hombre.
3 Habia tambien en aquella ciudad una viuda, la cual venia á él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.
4 Pero él no quiso por [algun] tiempo: mas despues de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo á Dios, ni tengo respeto á hombre;
5 Todavia porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, porque al fin no venga y me muela.
6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto.
7 ¿Y Dios no hará justicia á sus escogidos, que claman á él dia y noche, aunque sea longánime acerca de ellos?
8 Os digo que los defenderá presto. Empero cuando el Hijo del hombre viniere, ¿hallará fé en la tierra?
9 Y dijo tambien á unos que confiaban de sí como justos, y menospreciaban á los otros, esta parábola:
10 Dos hombres subieron al templo á orar; el uno Fariséo, y el otro publicano.
11 El Fariséo, en pié, oraba consigo de esta manera: Dios, te doy gracias, que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano.
12 Ayuno dos veces en la semana; doy diezmos de todo lo que poseo.
13 Mas el publicano estando lejos, no queria ni aun alzar los ojos al cielo; sino que heria su pecho, diciendo: Dios, sé propicio á mí, pecador.
14 Os digo que éste descendió á su casa [más] justificado que el otro: porque cualquiera que se ensalza, será humillado, y el que se humilla, será ensalzado.
15 Y traian á él los niños para que los tocase; lo cual viéndo[lo] los discípulos, les reñian.
16 Mas Jesus llamándolos, dijo: Dejad los niños venir á mí, y no los impidais, porque de tales es el reino de Dios.
17 De cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
18 Y preguntóle un príncipe diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?
19 Y Jesus le dijo: ¿Por qué me dices bueno? ninguno [hay] bueno sino solo Dios.
20 Los mandamientos sabes: No matarás, No adulterarás, No hurtarás, No dirás falso testimonio, Honra á tu padre, y á tu madre.
21 Y él dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.
22 Y Jesus, oido esto, le dijo: Aun te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.
23 Entónces él, oidas estas cosas, se puso muy triste, porque era muy rico.
24 Y viendo Jesus que se habia entristecido mucho, dijo: ¡Cuán dificultosamente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!
25 Porque más fácil cosa es entrar un camello por el ojo de una aguja, que un rico entrar en el reino de Dios.
26 Y los que [lo] oian, dijeron: ¿Y quién podrá ser salvo?
27 Y él [les] dijo: Lo que es imposible para con los hombres, posible es para Dios.
28 Entónces Pedro dijo: Hé aquí, nosotros hemos dejado las posesiones nuestras, y te hemos seguido.
29 Y él les dijo: De cierto os digo que nadie hay que haya dejado casa, ó padres, ó hermanos, ó mujer, ó hijos, por el reino de Dios,
30 Que no haya de recibir mucho mas en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.
31 Y Jesus tomando [aparte] los doce, les dijo: Hé aquí subimos á Jerusalem, y serán cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los profetas del Hijo del hombre.
32 Porque será entregado á las gentes, y será escarnecido, é injuriado, y escupido.
33 Y despues que le hubieren azotado, le matarán; mas al tercer dia resucitará.
34 Pero ellos nada de estas cosas entendian, y esta palabra les era encubierta; y no entendian lo que se decia.
35 Y aconteció que acercándose él á Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando:
36 El cual como oyó la gente que pasaba, preguntó qué era aquello.
37 Y dijéronle que pasaba Jesus Nazareno.
38 Entónces dió voces, diciendo: Jesus, hijo de David; ten misericordia de mí.
39 Y los que iban delante, le reñian que callase; mas él clamaba mucho mas: Hijo de David, ten misericordia de mí.
40 Jesus entónces parándose, mandó traerle á sí: y como él llegó, le preguntó,
41 Diciendo: ¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: Señor, que vea.
42 Y Jesus le dijo: Vé: tu fé te ha hecho salvo.
43 Y luego vió, y le seguia, glorificando á Dios: y todo el pueblo como vió [esto,] dió á Dios alabanza.
CAPITULO 19.
1 Y HABIENDO entrado [Jesus,] iba pasando por Jericó:
2 Y hé aquí un varon llamado Zaquéo, el cual era el principal de los publicanos, y era rico.
3 Y procuraba ver á Jesus quien fuese; mas no podia á causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.
4 Y corriendo delante, subióse á un árbol sicómoro para verle; porque habia de pasar por allí.
5 Y como vino á aquel lugar Jesus, mirando le vió, y díjole: Zaquéo, dáte priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.
6 Entónces el descendió aprisa, y le recibió gozoso.
7 Y viendo [esto] todos, murmuraban, diciendo que habia entrado á posar con un hombre pecador.
8 Entónces Zaquéo, puesto en pié, dijo al Señor: Hé aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.
9 Y Jesus le dijo: Hoy ha venido la salvacion á esta casa; por cuanto él tambien es hijo de Abraham.
10 Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se habia perdido.
11 Y oyendo ellos estas cosas, prosiguió y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalem; y porque pensaban que luego habia de ser manifestado el reino de Dios.
12 Dijo pues: Un hombre noble partió á una provincia lejos, para tomar para sí un reino, y volver.
13 Mas llamados diez siervos suyos les dió diez minas, y díjoles: Negociad entretanto que vengo.
14 Empero sus ciudadanos le aborrecian; y enviaron tras de él una embajada, diciendo: No queremos que este reine sobre nosotros.
15 Y aconteció que vuelto él, habiendo tomado el reino, mandó llamar á si á aquellos siervos, á los cuales habia dado el dinero, para saber lo que habia negociado cada uno.
16 Y vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.
17 Y él le dice: Está bien, buen siervo; pues que en lo poco has sido fiel, tendrás potestad sobre diez ciudades.
18 Y vino otro diciendo: Señor, tu mina ha hecho cinco minas.
19 Y tambien á este dijo: Tú tambien se sobre cinco ciudades.
20 Y vino otro diciendo: Señor, hé aquí tu mina, la cual he tenido guardada en un pañizuelo,
21 Porque tuve miedo de tí, que eres hombre recio; tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.
22 Entónces [él] le dijo: Mal siervo, de tu boca te juzgo. Sabias que yo era hombre recio, que tomo lo que no puse, y siego lo que no sembré;
23 ¿Por qué pues no diste mi dinero al banco; y yo viniendo lo demandará con el logro?
24 Y dijo á los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.
25 Y ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.
26 Pues [yo] os digo que á cualquiera que tuviere, le será dado; mas al que no tuviere, aun lo que tiene le será quitado.
27 Y tambien á aquellos mis enemigos, que no querian que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y degolladlos delante de mí.
28 Y dicho esto, iba delante subiendo á Jerusalem.
29 Y aconteció, que llegando cerca de Bethfage, y de Bethania, al monte que se llama de las Olivas, envió dos de sus discípulos.
30 Diciendo: Id á la aldéa de enfrente; en la cual como entrareis, hallaréis un pollino atado, en el que ningun hombre se ha sentado jamás: desatadle, y traed[lo.]
31 Y si alguien os preguntare: ¿Por qué [le] desatais? le responderéis así: Porque el Señor lo ha menester.
32 Y fueron los que habian sido enviados, y hallaron como [él] les dijo.
33 Y desatando ellos el pollino, sus dueños les dijeron: ¿Por que desatais el pollino?
34 Y ellos dijeron: Porque el Señor le ha menester.
35 Y trajéronlo á Jesus; y habiendo echado sus vestidos sobre el pollino pusieron á Jesus encima.
36 Y yendo él, tendian sus capas por el camino.
37 Y como llegasen ya cerca de la bajada del monte de las Olivas, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzaron á alabar á Dios á gran voz por todas las maravillas que habian visto,
38 Diciendo: Bendito el rey que viene en nombre del Señor: paz en el cielo, y gloria en lo altísimo.
39 Entónces algunos de los Fariséos de la compañía le dijeron: Maestro, reprende á tus discípulos.
40 Y él respondiendo, les dijo: Os digo que si estos callaren, las piedras clamarán.
41 Y como llegó cerca, viendo la ciudad, lloró sobre ella,
42 Diciendo: ¡Oh si tambien tú conocieses, á lo ménos en este tu dia, lo que [toca] á tu paz! mas ahora está encubierto de tus ojos.
43 Porque vendrán dias sobre tí, que tus enemigos te cercarán con baluarte; y te pondrán cerco, y de todas partes te pondrán en estrecho;
44 Y te derribarán á tierra, y á tus hijos, [los que están] dentro de tí; y no dejarán sobre tí piedra sobre piedra; por cuanto no conociste el tiempo de tu visitacion.
45 Y entrando en el templo, comenzó á echar fuera á todos los que vendian y compraban en él,
46 Diciéndoles: Escrito esta: Mi casa, casa de oracion es; mas vosotros la habeis hecho cueva de ladrones.
47 Y enseñaba cada dia en el templo mas los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los principales del pueblo procuraban matarle.
48 Y no hallaban qué hacerle, porque todo el pueblo estaba suspenso oyéndole.
CAPITULO 20.
1 Y ACONTECIÓ un dia, que enseñando él al pueblo en el templo, y anunciando el Evangelio, llegáronse los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, con los ancianos,
2 Y le hablaron, diciendo: Dínos ¿con qué potestad haces estas cosas? ¿ó quién es el que te ha dado esta potestad?
3 Respondiendo entónces Jesus, les dijo: Os preguntaré yo tambien una palabra; respondedme:
4 El bautismo de Juan ¿era del cielo, ó de los hombres?
5 Mas ellos pensaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; dirá: ¿Por qué pues no le creisteis?
6 Y si dijéremos: De los hombres: todo el pueblo nos apedreará; porque están ciertos que Juan era profeta.
7 Y respondieron, que no sabian de donde [habia sido.]
8 Entónces Jesus les dijo: Ni yo os digo con qué potestad hago estas cosas.
9 Y comenzó á decir al pueblo esta parábola: Un hombre planto una viña, y arrendóla á labradores, y se ausentó por mucho tiempo.
10 Y al tiempo envió un siervo á los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; mas los labradores le hirieron, y enviaron vacío.
11 Y volvió á enviar otro siervo: mas ellos á este tambien herido y afrentado le enviaron vacío.
12 Y volvió á enviar al tercer siervo; mas ellos tambien á este echaron herido.
13 Entónces el señor de la vina dijo: ¿Qué haré? enviaré mi hijo amado: quizás cuando á este vieren, tendrán respeto.
14 Mas los labradores viéndole, pensaron entre sí diciendo: Este es el heredero, venid, matémosle, para que la heredad sea nuestra.
15 Y echáronlo fuera de la viña, y [le] mataron. ¿Qué pues les hará el señor de la viña?
16 Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su vina á otros. Y como ellos [lo] oyeron, dijeron: Guarda.
17 Mas él mirándolos, dice: ¿Qué pues es lo que está escrito: La piedra que condenaron los edificadores, esta fué por cabeza de esquina?
18 Cualquiera que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre el que la piedra cayere, le desmenuzará.
19 Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, porque entendieron que contra ellos habia dicho esta parábola; mas temieron al pueblo.
20 Y acechándo[le] enviaron espías que se simulasen justos, para sorprenderle en palabras, para que le entregasen al principado y á la potestad del presidente:
21 los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas bien, y que no tienes respeto á persona; ántes enseñas el camino de Dios con verdad.
22 ¿Esnos lícito dar tributo á Cesar, ó no?
23 Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentais?
24 Mostradme la moneda. ¿De quién tiene la imágen y la inscripcion? Y respondiendo dijeron: De César.
25 Entónces les dijo: Pues dad a César lo que es de César; y lo que es de Dios, á Dios.
26 Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo, ántes maravillados de su respuesta, callaron.
27 Y llegándose unos de los Saducéos, los cuales niegan haber resurreccion, le preguntaron,
28 Diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante simiente á su hermano.
29 Fueron pues siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió sin hijos.
30 Y la tomó el segundo, el cual tambien murió sin hijos.
31 Y la tomó el tercero, asimismo tambien todos siete: y murieron sin dejar prole.
32 Y á la postre de todos murió tambien la mujer.
33 En la resurreccion, pues, ¿mujer de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por mujer.
34 Entónces respondiendo Jesus, les dijo: los hijos de este siglo se casan, y son dados en casamiento:
35 Mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo, y de la resurreccion de los muertos, ni se casan, ni son dados en casamiento:
36 Porque no pueden ya mas morir; porque son iguales á los ángeles, y son hijos de Dios, cuando son hijos de la resurreccion.
37 Y que los muertos hayan de resucitar, aun Moisés lo enseñó junto á la zarza, cuando dice al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob.
38 Porque Dios no es [Dios] de muertos, mas de vivos; porque todos viven [cuanto] á él.
39 Y respondiéndole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.
40 Y no osaron más preguntarle algo.
41 Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es Hijo de David?
42 Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor á mi Señor: Siéntate á mi diestra,
43 Entretanto que pongo tus enemigos [por] estrado de tus piés.
44 Así que David le llama Señor: ¿como pues es su hijo?
45 Y oyéndo[lo] todo el pueblo, dijo á sus discípulos:
46 Guardáos de los escribas; que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas:
47 Que devoran las casas de las viudas, poniendo por pretexto la larga oracion: estos recibirán mayor condenacion.
CAPITULO 21.
1 Y MIRANDO, vió los ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio.
2 Y vió tambien una viuda pobrecilla que echaba allí dos blancas.
3 Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda echó mas que todos.
4 Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios mas ésta de su pobreza echó todo el sustento que tenia.
5 Y á unos que decian del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y dones, dijo:
6 Estas cosas que veis, dias vendrán que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida.
7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, ¿cuándo será esto? ¿Y qué señal [habrá] cuando estas cosas hayan de comenzar á ser hechas?
8 El entónces dijo: Mirad, no seais engañados; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy, y el tiempo está cerca: por tanto no vayais en pos de ellos.
9 Empero cuando oyereis guerras y sediciones no os espanteis; porque es necesario que estas cosas acontezcan primero: mas no luego [será] el fin.
10 Entónces les dijo: Se levantará gente contra gente, y reino contra reino:
11 Y habrá grandes terremotos en [varios] lugares, y hambres, y pestilencias; y habrá espantos, y grandes señales del cielo.
12 Mas ántes de todas estas cosas os echarán mano, y perseguirán entregándo[os] á las sinagogas, y á las cárceles, siendo llevados á los reyes y á los gobernadores por causa de mi nombre.
13 Y os será [esto] para testimonio.
14 Poned pues en vuestros corazones no pensar ántes como habeis de responder.
15 Porque yo os daré boca y sabiduría á la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se os opondrán.
16 Mas seréis entregados aun de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y amigos: y matarán [á algunos] de vosotros.
17 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre.
18 Mas un pelo de vuestra cabeza no perecerá.
19 En vuestra paciencia poseeréis vuestras almas.
20 Y cuando viereis á Jerusalem cercada de ejércitos, sabed entónces que su destruccion ha llegado.
21 Entónces los que estuvieren en Judéa, huyan á los montes; y los que en medio de ella, váyanse, y los que [estén] en los campos, no entren en ella.
22 Porque estos son dias de venganza; para que se cumplan todas las cosas que están escritas.
23 Mas ¡ay de las preñadas y de las que crian en aquellos dias! porque habrá apuro grande sobre [esta] tierra, é ira en este pueblo.
24 Y caerán á filo de espada, y serán llevados cautivos á todas las naciones: y Jerusalem será hollada de las gentes, hasta que los tiempos de las gentes sean cumplidos.
25 Entónces habrá señales en el sol y en la luna, y en las estrellas; y en la tierra angustia de gentes por la confusion del sonido de la mar y de las ondas:
26 Secándose los hombres á causa del temor y espectacion de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas.
27 Y entónces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y majestad grande
28 Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redencion está cerca.
29 Y díjoles una parábola: Mirad la higuera y todos los árboles:
30 Cuando ya brotan, viéndolo de vosotros mismos entendeis que el verano está ya cerca.
31 Así tambien vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, entended que está cerca el reino de Dios.
32 De cierto os digo que no pasará esta generacion, hasta que todo sea hecho.
33 El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
34 Y mirad por vosotros, que vuestros corazones no sean cargados de glotonería y embriaguez, y de los cuidados de esta vida; y venga de repente sobre vosotros aquel dia.
35 Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la faz de toda la tierra.
36 Velad pues orando en todo tiempo, que seais tenidos por dignos de evitar todas estas cosas que han de venir y de estar en pié delante del Hijo del hombre.
31 Y enseñaba de dia en el templo; y de noche saliendo, estábase en el monte que se llama de las Olivas.
38 Y todo el pueblo venia á el por la mañana, para oirle en el templo.
CAPITULO 22.
1 Y ESTABA cerca el dia de la fiesta de los ázimos, que se llama la Pascua.
2 Y los príncipes de los sacerdotes y los escribas buscaban cómo le matarian, mas tenian miedo del pueblo.
3 Y entró Satanás en Júdas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce;
4 Y fué, y habló con los príncipes de los sacerdotes, y con los magistrados, de cómo se lo entregaria,
5 Los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero.
6 Y prometió, y buscaba oportunidad para entregarle á ellos sin bulla.
7 Y vino el dia de los ázimos, en el cual era necesario matar [el cordero de] la Pascua.
8 Y envió á Pedro, y á Juan, diciendo: Id, aparejadnos [el cordero de] la Pascua, para que comamos.
9 Y ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que aparejemos?