Reina Valera New Testament of the Bible 1862
Part 1
Produced by an anonymous Project Gutenberg volunteer.
[Empieza Aviso e Introducción]
La Valera 1862 de la SPCC.
Aviso:
Este texto del Nuevo Testamento (Valera 1862) fue bajado de la pagina de web: Antigua Versión Valera 1909 La palabra de Dios en español. (www.valera1909.com) Este texto no tiene derechos reservados, puedes distribuirlo como quieres. Solamente pedimos que por respeto del trabajo que invertimos en dándote este texto (Encontrando, escaneando, y corrigiendo.), que dejes este aviso y la siguiente introducción (Todo entre [Empieza ] y [Termina ]) en cualquier copia que publicas sobre el Internet. Si tienes cualquier pregunta o comentario por favor escribe a: [email protected].
Introducción a la Valera 1862 de la SPCC.
El siguiente texto fue escaneado de una Biblia en Español que obtuve de una colección privada en León, Guanajuato, México en 1986. Esta copia, impresa en Madrid, España en 1884 para la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera (SBBE), representa la edición SBBE de la revisión de Valera hecha para la Sociedad para la Propagación de Conocimiento Cristiano (SPCC) en 1862. Esta revisión fue hecha por Lorenzo Lucena Pedrosa M.A., profesor de Lengua y Literatura Española en Queens College de Liverpool, y luego en Oxford.
Esta edición de la SPCC 1862 fue publicada por la SBBE en 1884. Siendo que no tenemos ninguna otra edición de la 1862, no podemos asegurar que este texto es precisamente idéntico a la original SPCC 1862. Algunas diferencias nos hacen sospechar que la SBBE revisó ligeramente la SPCC 1862 en esta impresión de 1884. Sin embargo, reproducimos esta edición de SBBE para demostrar que la Revisión de Valera de 1862 era esencialmente idéntica a la Valera 1909 de hoy. Esto confirma que la Valera 1909 en realidad fue una revisión hecha en 1862, antes de la publicación de Vaticanus o Sinaíticus, y décadas antes de la apostasía Inglesa de Westcott y Hort.
Una diferencia que sí verás en esta impresión de la 1862, hecha por SBBE en 1884, es que introduce muchas palabras itálicas que no se encuentran ni en la original 1602, ni tampoco en su descendiente, la 1909. O estas itálicas fueron añadidas por la SBBE en su revisión ligera de la revisión de 1862 de SPCC, o la revisión de 1909 quitó del texto la mayoría de las itálicas añadidas innecesariamente. Aparte de esto, muy pocos cambios se evidencian en la revisión de 1909 de este texto.
En todos nuestros textos, letra itálica se reproduce entre corchetes [...], para que se convierte fácilmente el Nuevo Testamento a muchos diferentes formatos. Algunas ediciones impresas tenían tanto letra itálica y palabras entre corchetes. En estos casos, para mantener la integridad de la reproducción, aún corcheteamos palabras inicialmente itálicas, pero para indicar la diferencia encerramos entre símbolos relativos <...> las palabras originalmente entre corchetes.
Todas las copias impresas que hemos escaneado y duplicado contienen errores de impresión y puntuación. Algunos son obvios, pero de vez en cuando había varias posibilidades en la corrección. En tales casos determinamos la corrección según la original 1602, o la norma actual, la 1909. En todos los casos que hicimos correcciones señalamos la palabra alterada con el circunflejo (^). Además señalamos con la misma marca aquellos lugares donde parecía haber error, pero por no estar seguros, no cambiamos nada.
Todos los asteriscos (*) en el texto son reproducciones de la impresión original. Significan alguna referencia en la margen, la cual reproducimos en abrazaderas {*...} al final del versículo.
Guillermo Kincaid
[End Notice and Introduction]
El
NUEVO TESTAMENTO
DE
NUESTRO SEÑOR JESU-CRISTO
QUE CONTIENE
LOS ESCRITOS EVANGÉLICOS Y APOSTÓLICOS
ANTIGUA VERSION DE CIPRIANO DE VALERA
REVISADA
Con arreglo al original griego.
MADRID
SE HALLA EN EL DEPÓSITO CENTRAL DE LA SOCIEDAD BÍBLICA B. Y E.
Calle de Preciados, número 46.
1884
EL SANTO EVANGELIO
DE
NUESTRO SEÑOR JESU-CRISTO
SEGUN
SAN MATEO.
CAPITULO 1.
1 LIBRO de la generacion de Jesu-Cristo, hijo de David, hijo de Abraham.
2 Abraham engendró á Isaac: é Isaac engendró á Jacob: y Jacob engendró á Júdas y á sus hermanos:
3 Y Júdas engendró de Thamar á Pháres y á Zara: y Pháres engendró á Esrom: y Esrom engendró á Aram:
4 Y Aram engendró á Aminadab: y Aminadab engendró á Naason: y Naason engendró á Salmon:
5 Y Salmon engendró de Rahab á Bóoz: y Bóoz engendró de Ruth á Obed: y Obed engendró á Jessé:
6 Y Jessé engendró al rey David: y el rey David engendró á Salomon de la [que fué mujer] de Urías:
7 Y Salomon engendró á Roboam: y Roboam engendró á Abia: y Abia engendró á Asá:
8 Y Asá engendró á Josaphat: y Josaphat engendró á Joram: y Joram engendró á Ozías:
9 Y Ozías engendró á Joatam: y Joatam engendró á Achaz: y Achaz engendró á Ezechias:
10 Y Ezechias engendró á Manasés: y Manasés engendró á Amon: y Amon engendró á Josías:
11 Y Josías engendró á Jeconías y á sus hermanos, en la trasmigracion de Babilonia:
12 Y despues de la trasmigracion de Babilonia, Jeconías engendró á Salatiel: y Salatiel engendró á Zorobabel:
13 Y Zorobabel engendró á Abiud: y Abiud engendró á Eliaquim: y Eliaquim engendró á Azor:
14 Y Azor engendró á Sadoc: y Sadoc engendró á Aquim: y Aquim engendró á Eliud:
15 Y Eliud engendró á Eleázar: y Eleázar engendró á Matan: y Matan engendró á Jacob:
16 Y Jacob engendró á José, marido de María, de la cual nació Jesus, el cual es llamado el Cristo.
17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David, [son] catorce generaciones: y desde David hasta la trasmigracion de Babilonia, catorce generaciones: y desde la trasmigracion de Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.
18 Y el nacimiento de Jesu-Cristo fué así: que siendo María su madre desposada con José, ántes que se juntasen, se halló haber concebido del Espíritu Santo.
19 Y José su marido, como era justo y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente.
20 Y pensando él en esto, hé aquí el ángel del Señor le aparece en sueños, diciendo: José, hijo de David, no temas de recibir á María tu mujer: porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.
21 Y parirá Hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque él salvará su pueblo de sus pecados.
22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor por el profeta, que dijo:
23 Hé aquí la vírgen concebirá, y parirá hijo, y llamarás su nombre Emmanuel, que declarado es: Con nosotros Dios.
21 Y despertando José del sueño, hizo como el ángel del Señor le habia mandado, y recibió á su mujer.
25 Y no la conoció hasta que parió á su Hijo primogénito: y llamó su nombre JESUS.
CAPITULO 2.
1 Y COMO fué nacido Jesus en Bethlehem de Judéa en dias del rey Heródes, hé aquí unos magos vinieron del Oriente á Jerusalem,
2 Diciendo: ¿Dónde está el Rey de los Judíos, que ha nacido? porque su estrella hemos visto en el Oriente, y venimos á adorarle.
3 Y oyendo [esto] el rey Heródes, se turbó, y toda Jerusalem con él.
4 Y convocados todos los príncipes de los sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó donde habia de nacer el Cristo.
5 Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judéa; porque así está escrito por el profeta:
6 Y tu Bethlehem, [de] tierra de Judá, no eres muy pequeña entre los príncipes de Judá; porque de tí saldrá un Guiador, que apacentará á mi pueblo Israel.
7 Entónces Heródes, llamando en secreto á los magos, entendió de ellos diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella;
8 Y enviándoles á Bethlehem, dijo: Andad allá, y preguntad con diligencia por el Niño; y despues que lo hallareis, hacédmelo saber, para que yo tambien vaya y le adore.
9 Y ellos, habiendo oido al rey, se fueron: y hé aquí la estrella que habian visto en el Oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso sobre donde estaba el Niño.
10 Y vista la estrella, se regocijaron con muy grande gozo.
11 Y entrando en la casa, vieron el Niño con su madre María, y postrándose lo adoraron: y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, é incienso, y mirra.
12 Y siendo avisados por revelacion en sueños, que no volviesen á Heródes, se volvieron á su tierra por otro camino.
13 Y partidos ellos, hé aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José diciendo: Levántate, y toma al Niño y á su madre, y huye á Egipto, y estate allá hasta que yo te [lo] diga: porque ha de acontecer, que Heródes buscara al Niño para matarlo.
14 Y él despertando, tomó al Niño y á su madre de noche, y se fué á Egipto:
15 Y estuvo allá hasta la muerte de Heródes; para que se cumpliese lo que fué dicho por el Señor por el profeta, que dijo: De Egipto llamé á mi Hijo.
16 Heródes entónces, como se vió burlado de los magos, se enojó mucho: y envió, y mató todos los niños que habia en Bethlehem, y en todos sus términos, de edad de dos años abajo, conforme al tiempo que habla entendido de los magos.
17 Entónces fué cumplido lo que se habia dicho por el profeta Jeremías, que dijo:
18 Voz fué oida en Ramá, grande lamentacion, lloro, y gemido; Rachel que llora sus hijos; y no quiso ser consolada, porque perecieron.
19 Mas muerto Heródes, hé aquí el ángel del Señor aparece en sueños á José en Egipto,
20 Diciendo: Levántate, y toma al Niño, y á su madre, y vete á tierra de Israel; que muertos son los que procuraban la muerte del Niño.
21 Entónces él se levantó y tomó al Niño, y á su madre, y se vino á tierra de Israel.
22 Y oyendo que Arqueláo reinaba en Judéa en lugar de Heródes su padre, temió ir allá; mas amonestado por revelacion en sueños, se fué á las partes de Galiléa.
23 Y vino, y habitó en la ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que fué dicho por los profetas, que habia de ser llamado Nazareno.
CAPITULO 3.
1 EN aquellos dias vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judéa,
2 Y diciendo: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado.
3 Porque este es aquel del cual fué dicho por el profeta Isaías, que dijo: Voz de uno que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, enderezad sus veredas.
4 Y tenia Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero alrededor de sus lomos, y su comida era langostas, y miel silvestre.
5 Entónces salia á el Jerusalem y toda Judéa, y toda la provincia de alrededor del Jordan;
6 Y eran bautizados de él en el Jordan, confesando sus pecados.
7 Y viendo él muchos de los Fariséos y de los Saducéos, que venian á su bautismo, decíales: Generacion de víboras, ¿quién os ha enseñado á huir de la ira que vendrá?
8 Haced pues frutos dignos de arrepentimiento;
9 Y no penseis decir dentro de vosotros: A Abraham tenemos por padre: porque yo os digo, que puede Dios despertar hijos á Abraham aun de estas piedras.
10 Ahora, ya tambien la segur está puesta á la raiz de los árboles; y todo árbol que no hace buen fruto, es cortado y echado en el fuego.
11 Yo á la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento: mas el que viene tras mí, mas poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar: él os bautizará en Espíritu Santo, y [en] fuego.
12 Su aventador en su mano [está,] y aventará su era; y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.
13 Entónces Jesus vino de Galiléa á Juan al Jordan, para ser bautizado de él.
14 Mas Juan lo resistia mucho, diciendo: Yo he menester ser bautizado de tí, ¿y tu vienes á mí?
15 Empero respondiendo Jesus le dijo: Deja ahora: porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entónces le dejó.
16 Y Jesus despues que fué bautizado, subió luego del agua: y hé aquí los cielos le fueron abiertos, y vió al Espíritu de Dios que descendia, como paloma, y venia sobre el,
17 Y hé aquí una voz de los cielos que decia: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento.
CAPITULO 4.
1 Entónces Jesus fué llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo.
2 Y habiendo ayunado cuarenta dias y cuarenta noches, despues tuvo hambre.
3 Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, dí que estas piedras se hagan pan.
4 Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre; mas con toda palabra que sale de la boca de Dios.
5 Entónces el diablo le pasa á la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo;
6 Y le dice: Si eres Hijo de Dios échate abajo; que escrito está: A sus ángeles mandará por tí, y te alzarán en las manos, para que nunca tropieces con tu pié en piedra.
7 Jesus le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios.
8 Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria,
9 Y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares.
10 Entónces Jesus le dice: Vete, Satanás; que escrito esta: Al Señor tu Dios adorarás, y á él solo servirás.
11 El diablo entónces le dejó: y hé aquí los ángeles llegaron, y le servian.
12 Mas oyendo Jesus que Juan era preso, se volvió á Galiléa;
13 Y dejando á Nazaret, vino, y habitó en Capernaum, [ciudad] marítima, en los confines de Zabulon y de Nephtalim:
14 Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:
15 La tierra de Zabulon, y la tierra de Nephtalim, camino de la mar, de la otra parte del Jordan, Galiléa de los Gentiles;
16 El pueblo asentado en tinieblas, vió gran luz: y á los sentados en region y sombra de muerte, luz les esclareció.
17 Desde entónces comenzó Jesus á predicar, y á decir: Arrepentíos, que el reino de los cielos se ha acercado.
18 Y andando Jesus junto á la mar de Galiléa, vió á dos hermanos, Simon, que es llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en la mar; porque eran pescadores:
19 Y díceles: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.
20 Ellos entónces, dejando luego las redes, le siguieron.
21 Y pasando de allí, vió otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedéo, y Juan su hermano, en el barco con Zebedéo, su padre, que remendaban sus redes, y los llama.
22 Y ellos dejando luego el barco, y á su padre, le siguieron.
23 Y rodeó Jesus á toda Galiléa enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el Evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
24 Y corria su fama por toda la Siria: y le trajeron todos los que tenian mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y lunáticos, y paralíticos; y los sanó.
25 Y le siguieron muchas gentes de Galiléa, y de Decápolis, y de Jerusalem, y de Judéa, y de la otra parte del Jordan.
CAPITULO 5.
1 Y VIENDO las gentes, subió al monte; y sentándose, se llegaron á él sus discípulos.
2 Y abriendo su boca, les enseñaba, diciendo:
3 Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.
4 Bienaventurados los que lloran: porque ellos recibirán consolacion.
5 Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirán la tierra por heredad.
6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos serán hartos.
7 Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.
8 Bienaventurados los de limpio corazon: porque ellos verán á Dios.
9 Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios,
10 Bienaventurados los que padecen persecucion por causa de la justicia: porque de ellos es el reino de los cielos.
11 Bienaventurados sois, cuando os vituperaren, y [os] persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.
12 Gozáos y alegráos; porque vuestra merced [es] grande en los cielos: que así persiguieron á los profetas que [fueron] ántes de vosotros.
13 Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? no vale mas para nada, sino que sea echada fuera y hollada de los hombres.
14 Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.
15 Ni se enciende una lámpara, y se pone debajo de un almud, mas sobre el candelero; y alumbra á todos los que [están] en casa.
16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres; para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen á vuestro Padre que [está] en los cielos.
17 No penseis que he venido para abrogar la ley, ó los profetas: no he venido para abrogar, sino á cumplir.
18 Porque de cierto os digo, [que] hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una jota, ni un tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean hechas.
19 De manera que cualquiera que infringiere uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñare á los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos: mas cualquiera que hiciere, y enseñare, este será llamado grande en el reino de los cielos.
20 Porque os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que [la] de los escribas y de los Fariséos, no entraréis en el reino de los cielos.
21 Oisteis que fué dicho á los antiguos: No matarás; mas cualquiera que matare, será culpado del juicio.
22 Mas yo os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, sera culpado del juicio: y cualquiera que dijere á su hermano: Raca, será culpado del concejo: y cualquiera que dijere: Fátuo, sera culpado del infierno del fuego.
23 Por tanto, si trajeres tu Presente al altar, y allí te acordares que tu hermano tiene algo contra tí,
24 Deja allí tu Presente delante del altar, y véte; vuelve primero en amistad con tu hermano, y entónces vén, y ofrece tu Presente.
25 Concíliate con tu adversario presto, entretanto que estás con él en el camino; porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez te entregue al alguacil, y seas echado en prision.
26 De cierto te digo, que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.
27 Oísteis que fué dicho: No adulterarás:
28 Mas yo os digo, que cualquiera que mira la mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazon.
29 Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasion de caer, sácalo, y échalo de tí: que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
30 Y si tu mano derecha te fuere ocasion de caer, córtala, y échala de tí: que mejor te es que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
31 Tambien fué dicho: Cualquiera que repudiare á su mujer, dele carta de divorcio:
32 Mas yo os digo, que el que repudiare á su mujer, fuera de causa de fornicacion, hace que ella adultere: y él que se casare con la repudiada, comete adulterio.
33 Además habeis oido que fué dicho á los antiguos: No te perjurarás; mas pagarás al Señor tus juramentos:
34 Mas yo os digo: No jureis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios:
35 Ni por la tierra, porque es el estrado de sus piés; ni por Jerusalem, porque es la ciudad del gran Rey.
36 Ni por tu cabeza jurarás; porque no puedes hacer un cabello blanco ó negro.
37 Mas sea vuestro hablar, Sí, sí: No, no: Porque lo [que es] mas de esto, de mal procede.
38 Oisteis que fué dicho á los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente:
39 Mas yo os digo: No resistais al mal: ántes á cualquiera que te hiriere en tu mejilla diestra, vuélvele tambien la otra.
40 Y al que quisiere ponerte á pleito, y tomarte tu ropa, déjale tambien la capa.
41 Y á cualquiera que te cargare por una milla, ve con el dos.
42 Al que te pidiere, dále: y al que quisiere tomar de tí emprestado, no se lo rehuses.
43 Oisteis que fué dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás á tu enemigo:
44 Mas yo os digo: Amad á vuestros enemigos, bendecid á los que os maldicen, haced bien á los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
45 Para que seais hijos de vuestro Padre que [está] en los cielos; que hace que su sol salga sobre malos y buenos, y llueve sobre justos é injustos.
46 Porque si amareis á los que os amen, ¿qué recompensa tendréis? ¿no hacen tambien lo mismo los publicanos?
47 Y si abrazareis á vuestros hermanos solamente, ¿qué haceis demás? ¿no hacen tambien así los Gentiles?
48 Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que [está] en los cielos es perfecto.
CAPITULO 6.
1 MIRAD que no hagais vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendreis merced de vuestro Padre que [está] en los cielos.
2 Cuando pues haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de tí, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, [que ya] tienen su recompensa.
3 Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha:
4 Para que sea tu limosna en secreto y tu Padre que ve en secreto, él te recompensará en público.
5 Y cuando oras, no seas como los hipócritas: porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pié, para que sean vistos de los hombres: de cierto os digo, [que ya] tienen su pago.
6 Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que [está] en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
7 Y orando, no seais prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oidos.
8 No os hagais pues semejantes á ellos: porque vuestro Padre sabe de que cosas teneis necesidad, ántes que vosotros le pidais.
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro, que [estás] en los cielos, santificado sea tu nombre:
10 Venga tu reino: sea hecha tu voluntad, como en el cielo, [así] tambien en la tierra.
11 Dános hay nuestro pan cotidiano.
12 Y perdónanos nuestras deudas, como tambien nosotros perdonamos á nuestros deudores.
13 Y no nos metas en tentacion, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y la potencia, y la gloria, por todos los siglos. Amen.
14 Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará tambien á vosotros vuestro Padre celestial.
15 Mas si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
16 Y cuando ayunais, no seais como los hipócritas, austeros: porque ellos demudan sus rostros para parecer á los hombres que ayunan: de cierto os digo, que [ya] tienen su pago.
17 Mas tú, cuando ayunas, unge tu cabeza, y lava tu rostro;
18 Para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que [está] en secreto: y tu Padre, que ve en secreto, te recompensará en público.
19 No os hagais tesoros en la tierra donde la polilla y el orin corrompe, y donde ladrones minan y hurtan.
20 Mas hacéos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orin corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan.
21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazon.
22 La lámpara del cuerpo es el ojo: así que si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso.
23 Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo será tenebroso: así que si la lumbre que en tí hay son tinieblas, ¿cuántas [serán] las mismas tinieblas?
24 Ninguno puede servir á dos señores; porque ó aborrecerá al uno, y amará al otro; ó se llegará al uno, y menospreciará al otro: no podeis servir á Dios y á Mammon.
25 Por tanto os digo: No os congojeis por vuestra vida, qué habeis de comer, ó qué habeis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habeis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?
26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta: ¿no sois vosotros mucho mejores que ellas?
27 ¿Mas quién de vosotros podrá congojándose añadir á su estatura un codo?
28 Y por el vestido, ¿por qué os congojais? Reparad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan, ni hilan:
29 Mas os digo, que ni aun Salomon con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos.
30 Y si la yerba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios [la] viste así, ¿no [hará] mucho más á vosotros, [hombres] de poca fé?
31 No os congojeis, pues, diciendo: ¿Qué comerémos, ó qué beberémos, ó con qué nos cubriremos?
32 Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habeis menester.