Reina Valera New Testament of the Bible 1858

Part 8

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13 Y LE presentaban niños para que les tocase; y los discípulos reñian á los que los presentaban.

14 Y viéndolo Jesus, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se los defendais: porque de los tales es el reino de Dios:

15 de cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

16 Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecia.

17 Y SALIENDO él para ir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?

18 Y Jesus le dijo: ¿Por qué me dices bueno? ninguno [hay] bueno, sino un Dios:

19 los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas false testimonio: No defraudes: Honra á tu padre, y á tu madre.

20 El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad.

21 Entonces Jesus mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: vé, todo lo que tienes vende, y dá á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sigueme, tomando tu cruz.

22 Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenia muchas posesiones.

23 Entonces Jesus mirando al rededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán dificilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

24 Y los discípulos se espantaron de sus palabras: mas Jesus respondiendo, les volvió á decir: ¡Hijos, cuán difícil es entrar al reino de Dios, los que confian en las riquezas!

25 mas fácil es pasar un cable por el ojo de una aguja, que el rico entrar al reino de Dios.

26 Y ellos se espantaban mas, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse?

27 Entonces Jesus mirándolos, dice: Acerca de los hombres, [es] imposible; mas acerca de Dios, no: porque todas cosas son posibles acerca de Dios.

28 Entonces Pedro comenzó á decirle: Hé aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.

29 Y respondiendo Jesus, dijo: De cierto os digo, que ninguno hay que haya dejado casa, ó hermanos, hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó heredades, por causa de mí y del Evangelio,

30 que no reciba cien tantos, ahora en este tiempo, casa, y hermanos y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero, vida eterna:

31 empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.

32 Y ESTABAN en el camino subiendo á Jerusalem; y Jesus iba delante de ellos, y se espantaban, y le seguian con miedo: entonces volviendo á tomar á los doce [aparte] les comenzó á decir las cosas que le habian de acontecer:

33 Hé aquí, subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los príncipes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le entregarán á los Gentiles;

34 [los cuales] le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le mataran: mas al tercer dia resucitará.

35 ENTONCES Jacobo y Juan, hijos de Zebedéo, se llegaron á el, diciendo: Maestro, querriamos que nos hagas lo que pidiéremos.

36 Y él les dijo: ¿Qué quereis que os haga?

37 Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra.

38 Entonces Jesus les dijo: No sabeis lo que pedis: ¿podeis beber el vaso que yo bebo, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?

39 Y ellos le dijeron: Podemos. Y Jesus les dijo: A la verdad el vaso que yo bebo, bebereis; y del bautismo de que yo soy bautizado, sereis bautizados:

40 mas que os senteis á mi diestra, y á mi siniestra, no es mio darlo, sino á los que está aparejado.

41 Y como [lo] oyeron los diez, comenzaron á enojarse de Jacobo y de Juan.

42 Mas Jesus llamándolos, les dice: Ya sabeis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas; y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad:

43 mas no será así entre vosotros, antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor:

44 y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos:

45 porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos.

46 ENTONCES vienen á Jericó; y saliendo el de Jericó, y sus discípulos y [una] gran compañía, Bartiméo el ciego, hijo de Timéo, estaba sentado junto al camino mendigando.

47 Y oyendo que era Jesus el Nazareno, comenzó á dar voces, y decir: Jesus, hijo de David, ten misericordia de mí.

48 Y muchos le reñian, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí.

49 Entonces Jesus parándose, mandó llamarle; y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levantate, [que] te llama.

50 El entonces echando su capa, se levantó, y vino á Jesus.

51 Y respondiendo Jesus, le dice: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dice: Maestro, que cobre la vista.

52 Y Jesus le dijo: Vé: tu fé te ha salvado. Y luego cobró la vista, y seguia á Jesus en el camino.

CAPITULO 11

1 Y COMO fueron cerca de Jerusalem, de Bethphage, y de Bethania, al monte de las Olivas, envia dos de sus discípulos,

2 y les dice: Id al lugar que está delante de vosotros, y luego entrados en él, hallareis un pollino atado, sobre el cual ningun hombre ha subido: desatadle, y traedle.

3 Y si alguien os dijere: ¿Por qué haceis eso? decid que el Señor le ha menester; y luego le enviará acá.

4 Y fueron, y hallaron el pollino atado á la puerta fuera, entre dos caminos; y le desatan.

5 Y unos de los que estaban allí, les dijeron: ¿Que haceis desatando el pollino?

6 Ellos entonces les dijeron como Jesus habia mandado; y los dejaron.

7 Y trajeron el pollino á Jesus, y echaron sobre él sus vestidos, y [él] se sentó sobre él.

8 Y muchos tendian sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los árboles, y tendian por el camino.

9 Y los que iban delante, y los que iban detrás daban grita, diciendo: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

10 Bendito el reino que viene en el nombre del Señor de nuestro padre David: ¡Hosanna en las alturas!

11 Y entró Jesus en Jerusalem, y en el templo; y habiendo mirado al rededor todas las cosas, y siendo ya tarde se salió á Bethania con los doce.

12 Y el dia siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre.

13 Y viendo de lejos una higuera, que tenia hojas, vino [á ver] si quizá hallaria en ella alga, y como vino á ella, nada halló sino hojas: porque no era tiempo de higos.

14 Entonces Jesus respondiendo, dijo á la higuera: Nunca mas nadie coma de tí fruto para siempre. Y [esto] oyeron sus discípulos.

15 Vienen pues á Jerusalem; y entrando Jesus en el templo, comenzó á echar fuera á los que vendian y compraban en el templo: y trastornó las mesas de los monederos, y las sillas de los que vendian palomas.

16 Y no consentia que alguien llevase vaso por el templo.

17 Y les enseñaba, diciendo: ¿No está escrito, que mi casa, casa de oracion será llamada de todas las gentes? y vosotros la habeis hecho cueva de ladrones.

18 Y oyéron[lo] los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban como le matarian: porque le tenian miedo, por cuanto toda la compañía estaba fuera de si de su doctrina.

19 Mas como fué tarde, Jesus salió de la ciudad.

20 Y PASANDO por la mañana, vieron que la higuera se habia secado desde las raices.

21 Entonces Pedro acordándose, le dice: Maestro, hé aquí, la higuera que maldijiste se ha secado.

22 Y respondiendo Jesus, les dice: Tened fé de Dios.

23 Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y échate en la mar; y no dudare en su corazon, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho.

24 Por tanto os digo, que todo lo que orando pidiéreis, creed que [lo] recibireis, y os vendrá.

25 Y cuando estuviéreis orando, perdonad, si teneis alga contra alguno, para que vuestro Padre que [está] en los cielos, os perdone á vosotros vuestras ofensas.

26 Porque si vosotros no perdonáreis, tampoco vuestro Padre que [está] en los cielos, os perdonará vuestras ofensas.

27 Y VOLVIERON á Jerusalem; y andando él por el templo, vienen á él los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos,

28 y le dicen: ¿Con qué facultad haces estas cosas, y quién te ha dado esta facultad para hacer estas cosas?

29 Y Jesus entonces respondiendo, les dice: Os preguntaré tambien yo una palabra, y respondedme, y os diré con qué facultad hago estas cosas:

30 ¿El bautismo de Juan, era del cielo, ó de los hombres? respondedme.

31 Entonces ellos pensaron dentro de sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo, dirá: ¿Por que pues no le creisteis?

32 Y si dijéremos: De los hombres, tememos al pueblo: porque todos tenian de Juan, que verdaderamente era profeta.

33 Y respondiendo, dicen á Jesus: No sabemos. Entonces respondiendo Jesus, les dice: Tampoco yo os diré con qué facultad hago estas cosas.

CAPITULO 12

1 Y COMENZÓ á hablarles por parábolas: Plantó un hombre una viña, y la cercó con seto, y le hizo un foso, y edificó una torre, y la arrendó á labradores, y se partió lejos.

2 Y envió un siervo á los labradores, al tiempo, para que tomase de los labradores del fruto de la viña:

3 mas ellos tomándole le hirieron, y le enviaron vacío.

4 Y volvió á enviarles otro siervo: mas [ellos] apedreándole, le hirieron en la cabeza, y volvieron á enviarle afrentado.

5 Y volvió á enviar otro, y á aquel mataron: y á otros muchos, hiriendo unos y matando á otros.

6 Teniendo, pues, aun un hijo suyo amado, le envió tambien á ellos el postrero, diciendo: Porque tendrán en reverencia á mi hijo.

7 Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero, venid, matémosle, y la herencia será nuestra.

8 Y prendiéndole, le mataron, y echaron fuera de la viña.

9 ¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros.

10 ¿Ni aun esta escritura habeis leido: La piedra que condenaron los que edificaban, esta es puesta por cabeza de esquina:

11 por el Señor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

12 Y procuraban prenderle: mas temian la multitud, porque entendian que decia a ellos aquella parábola: y dejándole se fueron.

13 Y ENVIAN á él algunos de los Fariséos y de los Herodianos, para que le tomasen en [alguna] palabra.

14 Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, ya sabemos que eres hombre de verdad; y no te cuidas de nadie: porque no miras á la apariencia de hombres, antes con verdad enseñas el camino de Dios: ¿es lícito dar tributo á César, ó no? ¿daremos, ó no daremos?

15 Entonces él como entendia la hipocresía de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentais? traedme la moneda para que la vea.

16 Y ellos se la trajeron; y les dice: ¿Cuya es esta imágen, y esta inscripcion? Y ellos le dijeron: De César.

17 Y respondiendo Jesus, les dijo: Dad lo que [es] de César, á César; y lo que [es] de Dios, á Dios. Y se maravillaron de ello.

18 Entonces vienen á él los Saducéos, que dicen que no hay resurreccion, y le preguntaron, diciendo:

19 Maestro, Moisés nos escribió, que si el hermano de alguno muriese, y dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y despierte simiente á su hermano.

20 Fueron, pues, siete hermanos; y el primero tomó mujer; y muriendo, no dejó simiente.

21 Y la tomó el segundo, y murió; y ni aquel tampoco dejó simiente; y el tercero, de la misma manera.

22 Y la tomaron los siete; y tampoco dejaron simiente: á la postre murió tambien la mujer.

23 En la resurreccion, pues, cuando resucitaren, ¿mujer de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por mujer.

24 Entonces respondiendo Jesus, les dice: ¿No errais por eso, porque no sabeis las Escrituras, ni la potencia de Dios?

25 Porque cuando resucitaran de los muertos, ni maridos tomarán mujeres, ni mujeres maridos: mas son como los ángeles que [están] en los cielos.

26 Y de los muertos que hayan de resucitar, ¿no habeis leido en el libro de Moisés, como le habló Dios en el zarzal, diciendo: Yo [soy] el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?

27 No es Dios de muertos, mas Dios de vivos: así que vosotros mucho errais.

28 Y llegándose uno de los escribas, que los habia oido disputar, y sabia que les habia respondido bien, le preguntó: ¿Cuál era el mas principal mandamiento de todos?

29 Y Jesus le respondió: El mas principal mandamiento de todos [es:] Oye Israél, el Señor nuestro Dios, el Señor, uno es:

30 amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de todo tu pensamiento, y de todas tus fuerzas: este es el mas principal mandamiento.

31 Y el segundo es semejante á él: Amarás á tu prójimo, como á tí mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos.

32 Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;

33 y que amarle de todo corazon, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como á sí mismo, mas es que todos los holocaustos y sacrificios.

34 Jesus entonces viendo que habia respondido sábiamente, le dice: No estás lejos del reino de Dios. Y ninguno le osaba ya preguntar.

35 Y respondiendo Jesus decia, enseñando en el templo: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?

36 Porque el mismo David dijo por Espíritu Santo: Dijo el Señor á mi Señor: Asiéntate á mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus piés.

37 Luego llamándole el mismo David Señor, ¿de dónde pues es su hijo? Y mucha compañía le oia de buena gana.

38 Y LES decia en su doctrina: Guardáos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas,

39 y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas:

40 que tragan las casas de las viudas, y ponen delante que hacen largas oraciones: estos recibirán mayor juicio.

41 Y estando sentado Jesus delante del arca de la ofrenda, miraba como el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.

42 Y como vino una viuda pobre, echó dos minutos que son un cuarto.

43 Entonces llamando á sus discípulos, les dice: De cierto os digo, que esta viuda pobre echó mas que todos los que han echado en el arca:

44 porque todos han echado de lo que les sobra: mas esta de su pobreza echó todo lo que tenia, todo su alimento.

CAPITULO 13

1 Y SALIENDO del templo le dice uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios.

2 Y Jesus respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada.

3 Y sentándose en el monte de las Olivas delante del templo, le preguntaron aparte Pedro, y Jacobo, y Juan, y Andres:

4 Dínos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿y qué señal [habrá] cuando todas las cosas han de ser acabadas?

5 Y Jesus respondiéndoles, comenzó á decir: Mirad que nadie os engañe:

6 porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy [el Cristo;] y engañarán á muchos.

7 Mas cuando oyéreis de guerras, y de rumores de guerras, no os turbeis: porque conviene hacerse [así,] mas aun no [será] el fin.

8 Porque gente se levantará contra gente, y reino contra reino; y habrá terremotos en cada lugar, y habrá hambres, y alborotos: principios de dolores [serán] estos.

9 Mas vosotros mirad por vosotros: porque os entregarán en concilios, y en sinagogas: sereis azotados; y delante de presidentes y de reyes sereis llamados por causa de mi, por testimonio á ellos.

10 Y á todas las gentes conviene que el Evangelio sea predicado antes.

11 Y cuando os trajeren entregándoos, no premediteis que habeis de decir, ni [lo] penseis: mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad: porque no sois vosotros los que hablais, sino el Espíritu Santo.

12 Y entregará á la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán.

13 Y sereis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que perseverare hasta el fin, este será salvo.

14 Empero cuando viéreis la abominacion de asolamiento, que fué dicha por el profeta Daniél, que estará donde no debe, (el que lee, entienda,) entonces los que [estuvieren] en Judéa huyan á los montes;

15 y el que [estuviere] sobre la casa, no descienda á la casa, ni entre para tomar algo de su casa;

16 y el que estuviere en el campo, no torne atrás, [ni aun] á tomar su capa.

17 Mas ¡ay de las preñadas, y de las que criaren en aquellos dias!

18 Orad pues que no acontezca vuestra huida en invierno.

19 Porque serán aquellos dias [una] afliccion, cual nunca fué desde el principio de la creacion [de las cosas] que crió Dios, hasta este tiempo, ni será.

20 Y si el Señor no hubiese acortado aquellos dias, ninguna carne se salvaria: mas por causa de los escogidos, que él escogió, acortó aquellos días.

21 Y entonces si alguno os dijere: Hé aquí, aquí está el Cristo; ó hé aquí, allí [está,] no [le] creais:

22 porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas; y darán señales y prodigios, para engañar, si se pudiese hacer, aun á los escogidos.

23 Mas vosotros mirad: hé aquí, os lo he dicho antes todo.

24 Empero en aquellos dias, despues de aquella afliccion, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor.

25 Y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes que [están] en los cielos serán conmovidas.

26 Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en las nubes con mucha potestad y gloria.

27 Y entonces enviará sus ángeles, y juntará sus escogidos de los cuatro vientos, desde el un cabo de la tierra hasta el cabo del cielo.

28 De la higuera aprended la semejanza: Cuando su rama ya se hace tierna, y brota hojas, conoceis que el verano está cerca.

29 Así tambien vosotros cuando viéreis hacerse estas cosas, conoced que está cerca á las puertas.

30 De cierto os digo, que no pasara esta generacion que todas estas cosas no sean hechas.

31 El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras nunca pasarán.

32 Empero de aquel dia, y de la hora, nadie sabe ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el mismo Hijo, sino el Padre.

33 Mirad, velad, y orad: porque no sabeis cuando será el tiempo.

34 Como el hombre que partiéndose lejos, dejó su casa, y dió á sus siervos su hacienda, y á cada uno cargo, y al portero mandó que velase:

35 velad pues, porque no sabeis cuando el señor de la casa vendrá; á la tarde, ó á la media noche, ó al canto del gallo, ó á la mañana;

36 porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.

37 Y las cosas que á vosotros digo, á todos [las] digo: Velad.

CAPITULO 14

1 Y ERA la pascua, y [los dias] de los panes sin levadura dos dias despues, y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas como le prenderian por engaño, y le matarian.

2 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto del pueblo.

3 Y estando él en Bethania en casa de Simon el leproso, y sentado á la mesa, vino una mujer teniendo un [vaso de] alabastro de ungüento de nardo espique de mucho precio, y quebrando el alabastro se lo derramó en la cabeza.

4 Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho esta perdicion de ungüento?

5 porque podia esto ser vendido por mas de trescientos denarios, y darse á los pobres. Y bramaban contra ella.

6 Mas Jesus dijo: Dejadla: ¿por qué la fatigais? buena obra me ha hecho:

7 que siempre tendreis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis les podreis hacer bien: mas á mí no siempre [me] tendreis:

8 esta, lo que pudo, hizo: porque ha prevenido á ungir mi cuerpo para la sepultura:

9 de cierto os digo, que donde quiera que fuere predicado este Evangelio en todo el mundo, tambien esto que ha hecho esta, será dicho para memoria de ella.

10 Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, vino á los príncipes de los sacerdotes, para entregarsele.

11 Y ellos oyéndolo se holgaron, y prometieron que le darian dineros. Y buscaba oportunidad como le entregaria.

12 Y EL primer dia [de la fiesta] de los panes sin levadura, cuando sacrificaban la pascua, sus discípulos le dicen: ¿Dónde quieres que vamos á aparejarte, para que comas la pascua?

13 Y envia dos de sus discípulos, y les dice: Id á la ciudad, y os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua, seguidle;

14 y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde tango que comer la pascua con mis discípulos?

15 Y él os mostrará un gran cenadero aparejado, aderezad para nosotros allí.

16 Y fueron sus discípulos, y vinieron á la ciudad, y hallaron como les habia dicho, y aderezaron la pascua.

17 Y llegada la tarde, vino con los doce.

18 Y como se sentaron á la mesa, y comiesen, dice Jesus: De cierto os digo, que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.

19 Entonces ellos comenzaron á entristecerse, y á decirle cada uno por sí: ¿[Seré] yo? y el otro: ¿[Seré] yo?

20 Y él respondiendo, les dijo: Uno de los doce que moja conmigo en el plato:

21 á la verdad el Hijo del hombre va, como está de él escrito: mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera, si no fuera nacido el tal hombre.

22 Y estando ellos comiendo, tomó Jesus el pan, y bendiciendo partió, y les dió, y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo.

23 Y tomando el vaso, habiendo dado gracias, les dió; y bebieron de él todos.

24 Y les dice: Esto es mi sangre del Nuevo Testamento, que por muchos es derramada:

25 de cierto os digo, que no beberé mas del fruto de la vid hasta aquel dia, cuando lo beberé nuevo en el reino de Dios.

26 Y como hubieron cantado el himno, se salieron al monte de las Olivas.

27 Jesus entonces les dice: Todos sereis escandalizados en mi esta noche, porque escrito está: Heriré al pastor, y serán derramadas las ovejas:

28 mas despues que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galiléa.

29 Entonces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo.

30 Y le dice Jesus: De cierto te digo, tú, hoy, esta noche, antes que el gallo haya cantado dos veces, me negarás tres veces.

31 Mas él mucho mas decia: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré. Tambien todos decian lo mismo.

32 Y VIENEN al lugar que se llama Gethsemane, y dice á sus discípulos: Sentáos aquí, entre tanto que oro.

33 Y toma consigo á Pedro, y á Jacobo, y á Juan, y comenzó á atemorizarse, y á angustiarse.

34 Y les dice: De todas partes está triste mi alma hasta la muerte: esperad aquí, y velad.

35 Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró, que si fuese posible, pasase de él aquella hora:

36 y dijo: Abba, Padre, todas las cosas son á tí posibles: traspasa de mí este vaso: empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.

37 Y vino, y los halló durmiendo; y dice á Pedro: ¿Simon, duermes? ¿no has podido velar una hora?

38 velad, y orad, no entreis en tentacion: el espíritu á la verdad [es] presto, mas la carne enferma.

39 Y volviéndose á ir, oró, y dijo las mismas palabras.

40 Y vuelto, los halló otra vez durmiendo: porque los ojos de ellos estaban cargados, y no sabian que responderle.

41 Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya, y descansad: basta: la hora es venida: hé aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores:

42 levantáos, vamos: hé aquí, el que me entrega está cerca.

43 Y luego, aun hablando él, vino Judas, que era uno de los doce, y con él mucha compañía con espadas y bastones, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y de los ancianos.

44 Y el que le entregaba les habia dado señal comun, diciendo: Al que yo besare, aquel es: prendedle, y llevadle seguramente.

45 Y como vino, se llegó luego á él, y le dice: Maestro, Maestro, y le besó.

46 Entonces ellos echaron en él sus manos, y le prendieron.

47 Y uno de los que estaban allí, sacando el cuchillo, hirió al siervo del sumo pontífice, y le cortó la oreja.

48 Y respondiendo Jesus, les dijo: ¿Como á ladron, habeis salido con espadas y con bastones á tomarme?

49 cada dia estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomasteis. Mas, para que se cumplan las Escrituras.

50 Entonces dejándole todos [sus discípulos] huyeron.