Reina Valera New Testament of the Bible 1858
Part 7
21 Y PASANDO otra vez Jesus en un navío de la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar,
22 y vino uno de los príncipes de la sinagoga llamado Jairo; y como le vió, se postró á sus piés,
23 y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella, para que sea salva, y vivirá.
24 Y fué con él, y le seguia gran compañía, y le apretaban.
25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce años hacia,
26 y habia sufrido mucho de muchos médicos, y habia gastado todo lo que tenia, y nada habia aprovechado, antes le iba peor,
27 como oyó [decir] de Jesus, vino en la compañía por las espaldas, y tocó su vestido.
28 Porque decia: Si [yo] tocare tan solamente su vestido, seré salva.
29 Y luego la fuente de su sangre se secó, y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
30 Y Jesus luego conociendo en sí mismo la virtud que habia salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado a mis vestidos?
31 Y le dijeron sus discípulos: Ves que la compañía te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?
32 Y [él] miraba al rededor por ver a la que habia hecho esto.
33 Entonces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí habia sido hecho, vino, y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
34 Y el le dijo: Hija, tu fé te ha hecho salva: vé en paz, y sé sana de tu azote.
35 Hablando aun él, vinieron del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta: ¿para qué fatigas mas al Maestro?
36 Mas Jesus luego, en oyendo esta razon que se decia, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas: cree solamente.
37 Y no permitió que alguno viniese tras él, sino Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.
38 Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemian mucho.
39 Y entrando les dice: ¿Por qué os alborotais, y llorais? la muchacha no es muerta, mas duerme.
40 Y hacian burla de él: mas el, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á los que estaban con él, y entra donde estaba la muchacha echada.
41 Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á tí digo, levántate.
42 Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenia doce años: y se espantaron de grande espanto.
43 Mas [él] les mandó mucho que nadie lo supiese; y dijo que diesen á la muchacha de comer.
CAPITULO 6
1 Y SALIÓ de allí, y vino a su tierra; y le siguieron sus discípulos.
2 Y llegado el sábado, comenzó á enseñar en la sinagoga; y muchos oyéndole estaban atónitos, diciendo: ¿De dónde tiene este estas cosas? ¿y qué sabiduría es esta que le es dada; y tales maravillas que por sus manos son hechas?
3 ¿no es este el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, y de Joses, y de Judas, y de Simon? ¿no están tambien aquí con nosotros sus hermanas? Y se escandalizaban en él.
4 Mas Jesus les decia: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre sus parientes, y en su casa.
5 Y no pudo allí hacer alguna maravilla: solamente sanó [unos] pocos enfermos poniendo sobre ellos las manos.
6 Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos; y rodeaba las aldeas de al rededor enseñando.
7 Y LLAMÓ á los doce, y comenzó á enviarlos de dos en dos, y les dio potestad [contra] los espíritus inmundos;
8 y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente [un] bordon; ni alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa:
9 mas que calzasen zapatos; y no vistiesen dos ropas.
10 Y les decia: En cualquier casa que entráreis, posad allí hasta que salgais de allí.
11 Y todos aquellos que no os recibieren, ni os oyeren, saliendo de allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros piés en testimonio á ellos: de cierto os digo, que mas tolerable será [el castigo] de los de Sodoma, ó de los de Gomorrha el dia del juicio, que él de aquella ciudad
12 Y saliendo predicaban, que hiciesen penitencia.* {* O, que se enmendasen.}
13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungian con aceite á muchos enfermos, y sanaban.
14 Y OYÓ el rey Herodes [la fama de Jesus,] porque su nombre era hecho notorio, y dijo Juan, el que bautizaba, ha resucitado de los muertos; y por tanto virtudes obran en él.
15 Otros decian: Elías es. Y otros decian: Profeta es; ó alguno de los profetas.
16 Y oyéndo[lo] Herodes, dijo: Este es Juan el que yo degollé: él ha resucitado de los muertos.
17 Porque el mismo Herodes habia enviado y prendido á Juan, y le habia aprisionado en la cárcel á causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano: porque la habia tomado por mujer.
18 Porque Juan decia á Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.
19 Mas Herodías le acechaba, y deseaba matarle, y no podia:
20 porque Herodes temia á Juan, sabiendo que era varon justo y santo; y le tenia respeto, y obedeciéndole hacia muchas cosas; y le oia de buena gana.
21 Y viniendo un dia oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su nacimiento, hacia cena a sus príncipes y tribunos, y á los principales de Galiléa,
22 y entrando la hija de Herodías, y danzando, y agradando á Herodes, y á los que estaban con él á la mesa, el rey dijo á la muchacha: Pídeme lo que quisieres, que yo te lo daré.
23 Y le juró: Todo lo que me pidieres te daré hasta la mitad de mi reino.
24 Y saliendo ella, dijo á su madre: ¿Qué pediré? Y ella dijo: La cabeza de Juan Bautista,
25 Entonces [ella] entró prestamente al rey, y pidió, diciendo: Quiero que ahora luego me dés en un plato la cabeza de Juan Bautista.
26 Y el rey se entristeció mucho: [mas] á causa del juramento, y de los que estaban con él á la mesa, no quiso entristecerla.
27 Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mandó que fuese traida su cabeza.
28 El cual fué, y le degolló en la cárcel, y trajo su cabeza en un plato, y la dió á la muchacha, y la muchacha la dió á su madre.
29 Y oyéndo[lo] sus discípulos, vinieron, y tomaron su cuerpo, y le pusieron en un sepulcro.
30 Y LOS apóstoles se juntaron á Jesus, y le contaron todo lo que habian hecho, y lo que habian enseñado.
31 Y [él] les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un poco: porque eran muchos los que iban y venian, que ni aun tenian logar de comer.
32 Y se fueron en un navío al lugar desierto aparte.
33 Y los vieron ir muchos, y lo conocieron; y concurrieron allá muchos á pié de las ciudades, y vinieron antes que ellos, y se juntaron á él.
34 Y saliendo [Jesus] vió [una] grande compañía, y tuvo misericordia de ellos, porque eran como ovejas sin pastor; y les comenzó á enseñar muchas cosas.
35 Y como ya fué el dia muy entrado, sus discípulos llegaron á él, diciendo: El lugar es desierto, y el dia es ya muy entrado:
36 envíalos para que vayan á los cortijos y aldeas de al rededor, y compren para sí pan, porque no tienen que comer.
37 Y respondiendo él, les dijo: Dadles de comer vosotros; y le dijeron: ¿[Qué] vamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?
38 Y él les dice: ¿Cuántos panes teneis? id, y vedlo. Y sabiéndolo, dijeron: Cinco, y dos panes.
39 Y les mandó que hiciesen recostar á todos por mesas sobre la yerba verde.
40 Y se recostaron por partes, por mesas, de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.
41 Y tomados los cinco panes y los dos panes, mirando al cielo, bendijo, y partió los panes, y dió á sus discípulos que les pusiesen delante. Y los dos panes repartió á todos.
42 Y comieron todos, y se hartaron.
43 Y alzaron de los pedazos doce esportones llenos, y de los panes. 44 Y eran los que comieron cinco mil varones.
45 Y LUEGO dió priesa á sus discípulos á subir en el navío, é ir delante de él á Bethsaida de la otra parte, entre tanto que él despedia la compañía.
46 Y despues que los hubo despedido, se fué al monte á orar.
47 Y como fué la tarde, el navío estaba en medio de la mar, y él solo en tierra.
48 Y los vió que se trabajaban navegando, porque el viento les era contrario; y cerca de la cuarta vela de la noche vino á ellos andando sobre la mar, y queria pasarlos.
49 Y viéndole ellos, que andaba sobre la mar, pensaron que era fantasma, y dieron voces:
50 porque todos le veian, y se turbaron. Mas luego habló con ellos, y les dijo: Aseguráos, yo soy: no tengais miedo.
51 Y subió á ellos en el navío, y el viento reposó, y [ellos] en gran manera estaban fuera de sí, y se maravillaban:
52 porque aun no habian cobrado entendimiento en los panes: porque sus corazones estaban ciegos.
53 Y cuando fueron de la otra parte, vinieron á tierra de Gennezaret, y tomaron puerto.
54 Y saliendo ellos del navío, luego le conocieron.
55 Y corriendo toda la tierra de al rededor, comenzaron á traer de todas partes enfermos en lechos, como oyeron que estaba allí.
56 Y donde quiera que entraba, en aldeas, ó ciudades, ó heredades, ponian en las calles los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el borde de su vestido, y todos los que le tocaban eran salvos.
CAPITULO 7
1 Y SE juntaron á él Fariséos, y algunos de los escribas que habian venido de Jerusalem.
2 los cuales viendo á algunos de sus discípulos comer pan con manos comunes, es á saber, por lavar, los condenaban.
3 (Porque los Fariséos, y todos los Judíos, teniendo la tradicion de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen;
4 y [volviendo] de la plaza, si no se lavaren, no comen; y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como el lavar de los vasos [ de beber] y de los jarros, y de los vasos de metal, y de los lechos.)
5 Y le preguntaron los Fariséos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme á la tradicion de los ancianos, mas comen pan con las manos por lavar?
6 Y respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo con los labios me honra, mas su corazon lejos está de mi;
7 y en vano me honran, enseñando doctrinas, mandamientos de hombres:
8 porque dejando el mandamiento de Dios, teneis la tradicion de los hombres: el lavar de los jarros, y de los vasos [de beber;] y haceis muchas cosas semejantes á estas.
9 Les decia tambien: Bien invalidais el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradicion.
10 Porque Moisés dijo: Honra á tu padre y á tu madre; y: El que maldijere al padre ó á la madre morirá de muerte.
11 Y vosotros decis: El hombre dirá al padre ó á la madre: El Corban (quiere decir, don mio) á ti aprovechará,
12 y no le dejais mas hacer por su padre, ó por su madre;
13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradicion que disteis: y muchas cosas haceis semejantes á estas.
14 Y llamando á toda la compañía, les dijo: Oidme todos, y entended.
15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar: mas lo que sale de él, aquello es lo que contamina al hombre.
16 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.
17 Y entrándose de la compañía en casa, le preguntaron sus discípulos de la parábola.
18 Y les dice: ¿Así tambien vosotros sois sin entendimiento? ¿no entendeis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar?
19 porque no entra en su corazon, sino en el vientre; y sale [el hombre] á la secreta, y purga todas las viandas.
20 Mas decia: Que lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre:
21 porque de dentro, del corazon de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,
22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, las desvergüenzas, el mal ojo, las injurias, la soberbia, la locura:
23 todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
24 Y LEVANTÁNDOSE de allí , se fué á los términos de Tyro y de Sidón, y entrando en casa quiso que nadie [lo] supiese: mas no pudo esconderse.
25 Porque una mujer, cuya hija tenia un espíritu inmundo, luego que oyó de él vino, y se echó á sus piés.
26 Y la mujer era Griega, Syrophenisa de nacion, y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.
27 Mas Jesus le dijo: Deja primero hartarse los hijos: porque no es bien tomar el pan de los hijos, y echarlo á los perrillos.
28 Y respondió ella, y le dijo: Sí, Señor, porque los perrillos debajo de la mesa comen de las migajas de los hijos.
29 Entonces le dice: Por esta palabra, vé: el demonio ha salido de tu hija.
30 Y como fué á su casa, halló que el demonio habla salido, y la hija echada sobre la cama.
31 Y VOLVIENDO á salir de los términos de Tyro y de Sidón, vino á la mar de Galiléa por mitad de los términos de Decápolis.
32 Y le traen un sordo y tartamudo, y le ruegan que le ponga la mano encima.
33 Y tomándole de la compañía aparte, metió sus dedos en las orejas de él, y escupiendo tocó su lengua.
34 Y mirando al cielo gimió, y dijo: Ephata; que es [decir:] Sé abierto.
35 Y luego fueron abiertas sus orejas; y fué desatada la ligadura de su lengua, y hablaba bien.
36 Y les mandó que no lo dijesen á nadie: mas cuanto mas les mandaba, tanto mas y mas [lo] divulgaban;
37 y en grande manera se espantaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace á los sordos oir, y á los mudos hablar.
CAPITULO 8
1 EN aquellos dias, como hubo gran compañía, y no tenian que comer, Jesus llamó sus discípulos, y les dijo:
2 Tengo misericordia de la compañía, porque ya hace tres dias que están conmigo; y no tienen que comer:
3 y si los envio en ayunas á sus casas, desmayarán en el camino: porque algunos de ellos han venido de lejos.
4 Y sus discípulos le respondieron: ¿De dónde podrá alguien hartar á estos de pan aquí en el desierto?
5 Y les preguntó: ¿Cuántos panes teneis? Y ellos dijeron: Siete.
6 Entonces mandó á la compañía que se recostasen á tierra; y tomando los siete panes, habiendo dada gracias, partió, y dió á sus discípulos que pusiesen delante; y pusieron delante á la compañía.
7 Tenian tambien unos pocos pescadillos, y habiendo bendecido, dijo que tambien los pusiesen delante.
8 Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habian sobrado, siete espuertas.
9 Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidió.
10 Y LUEGO entrando en el navío con sus discípulos, vino en las partes de Dalmanuta.
11 Y vinieron los Fariséos, y comenzaron á altercar con él, demandándole señal del cielo. tentándole.
12 Y gimiendo de su espíritu, dice: ¿Por qué pide señal esta generacion? de cierto os digo, que no se dará señal á esta generacion.
13 Y dejándolos, volvió á entrar en el navío, y se fué de la otra parte.
14 Y se habian olvidado de tomar pan, y no tenian sino un pan consigo en el navío.
15 Y les mandó, diciendo: Mirad, guardáos de la levadura de los Fariséos, y de la levadura de Herodes.
16 Y altercaban los unos con los otros, diciendo: Pan no tenemos.
17 Y como Jesus lo entendió, les dice: ¿Qué altercais, porque no teneis pan? ¿no considerais, ni entendeis? ¿aun teneis ciego vuestro corazon?
18 ¿teniendo ojos no veis, y teniendo oidos no oís? ¿y no os acordais?
19 cuando partí los cinco panes entre cinco mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.
20 Y cuando los siete panes en cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.
21 Y les dijo: ¿Cómo aun no entendeis?
22 Y VINO á Bethsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.
23 Entonces tomando al ciego de la mano, le sacó fuera de la aldea, y escupiendo en sus ojos, y poniéndole las manos encima, le preguntó, si veía alga.
24 Y [él] mirando, dijo: Veo los hombres: porque veo que andan, como árboles.
25 Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y fué sano, y vió de lejos y claramente á todos.
26 Y le envió á su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni [lo] digas á nadie en la aldea.
27 Y SALIO Jesus y sus discípulos por las aldeas de Cesaréa de Filipo. Y en el camino preguntó á sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo?
28 Y ellos respondieron: Juan Bautista; y otros: Elías; y otros: Alguno de los profetas.
29 Entonces el les dice: ¿Y vosotros, quién decis que soy yo? Y respondiendo Pedro le dice: Tú eres el Cristo.
30 Y los amenazó que no dijesen de el á ninguno.
31 Y comenzó á enseñarles, que convenia que el Hijo del hombre padeciese mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar despues de tres dias.
32 Y claramente decia esta palabra. Entonces Pedro le tomó, y le comenzó á reñir.
33 Y él, volviéndose, y mirando á sus discípulos, riñó á Pedro, diciendo: Apártate de mí, Satanás: porque no sabes las cosas que [son,] de Dios, sino las que [son] de los hombres.
34 Y llamando á la compañía con sus discípulos, les dijo: Cualquiera que quisiere venir tras mí, niéguese á sí mismo y toma su cruz, y sígame:
35 porque el que quisiere salvar su vida, la perderá; y el que perdiere su vida por causa de mí y del Evangelio, este la salvará.
36 Porque ¿qué aprovechará al hombre si granjeare todo el mundo, y pierda su alma?
37 ¿O qué recompensa dará el hombre de su alma?
38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generacion adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzará de él, cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.
CAPITULO 9
1 Díjoles tambien: De cierto os digo, que hay algunos de los que están aquí que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios que viene con potencia.
2 Y SEIS dias despues tomó Jesus á Pedro, y á Jacobo, y á Juan, y los sacó aparte solos á un monte alto, y fué trasfigurado delante de ellos.
3 Y sus vestidos fueron vueltos resplandecientes, muy blancos como la nieve, cuales lavador no los puede blanquear en la tierra.
4 Y les apareció Elías con Moisés, que hablaban con Jesus.
5 Entonces respondiendo Pedro, dice á Jesus: Maestro, bien será que nos quedemos aquí, y hagamos tres cabañas: para tí una, y para Moisés otra, y para Elías otra:
6 porque no sabia lo que hablaba, que estaba fuera de sí.
7 Y vino una nube que los asombró, y una voz de la nube que decia: Este es mi Hijo amado, á él oid.
8 Y luego, como miraron, no vieron mas á nadie consigo, sino á solo Jesus.
9 Y descendiendo ellos del monte, les mandó que á nadie dijesen lo que habian visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los muertos.
10 Y [ellos] retuvieron el caso en sí altercando que seria aquello: Resucitar de los muertos.
11 Y le preguntaron, diciendo: ¿Qué es lo que los escribas dicen, que es menester que Elías venga antes?
12 Y respondiendo él, les dijo: Elías á la verdad, cuando viniere antes, reformará todas las cosas y como está escrito del Hijo del hombre, que padezca mucho, y sea tenido en nada:
13 empero os digo que Elías [ya] vino, y le hicieron todo lo que quisieron, como está escrito de él.
14 Y COMO vino a los discípulos, vió grande compañía al rededor de ellos, y los escribas que disputaban con ellos.
15 Y luego toda la compañía, viéndole, se espantó, y corriendo á él, le saludaron.
16 Y preguntó á los escribas: ¿Qué disputais con ellos?
17 Y respondiendo uno de la compañía, dijo: Maestro, traje mi hijo á tí, que tiene un espíritu mudo,
18 el cual donde quiera que le toma, le despedaza, y echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando; y dije á tus discípulos que le echasen fuera, y no pudieron.
19 Y respondiendo él, le dijo: ¡Oh generacion infiel! ¿hasta cuándo estaré con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo de sufrir? traédmele.
20 Y se le trajeron: y como [él] le vió, luego el espíritu le comenzó á despedazar; y cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.
21 Y preguntó á su padre: ¿Cuánto tiempo ha que le aconteció esto? Y él dijo: Desde niño:
22 y muchas veces le echa en el fuego, y en aguas, para matarle: mas, si puedes algo, ayúdanos, teniendo misericordia de nosotros.
23 Y Jesus le dijo: Si puedes creer esto, al que cree todo es posible.
24 Y luego el padre del muchacho dijo, clamando con lágrimas. Creo, Señor: ayuda mi incredulidad.
25 Y como Jesus vió que la compañía concurria, riñó al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres mas en él.
26 Entonces [el espíritu] clamando, y despedazándole mucho, salió; y [él] quedó como muerto, que muchos decian, que era muerto.
27 Mas Jesus tomándole de la mano, le enhestó, y se levantó.
28 Y como él se entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Por qué nosotros no pudimos echarle fuera?
29 Y les dijo: Este género con nada puede salir, sino con oracion y ayuno.
30 Y SALIDOS de allí, caminaron juntos por Galiléa; y no queria que nadie lo supiese.
31 Porque enseñaba á sus discípulos, y les decia: El Hijo del hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán: mas muerto [él,] resucitará al tercer dia.
32 Mas ellos no entendian [esta] palabra, y tenian miedo de preguntarle.
33 Y VINO á Capharnaum; y como vino á casa, les preguntó: ¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?
34 Mas ellos callaron: porque los unos con los otros habian disputado en el camino, quién de ellos habia de ser el mayor.
35 Entonces sentándose, llamó á los doce, y les dice: Si alguno quisiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos.
36 Y tomando un niño, le puso en medio de ellos; y tomándole en sus brazos, les dice:
37 El que recibiere en mi nombre uno de los tales niños, á mí recibe; y el que á mí recibe, no me recibe á mí, mas al que me envió.
38 Y le respondió Juan, diciendo: Maestro, hemos visto á uno, que en tu nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y se lo defendimos, porque no nos sigue.
39 Y Jesus le dijo: No se lo defendais: porque ninguno hay que haga milagro en mi nombre que luego pueda maldecirme.
40 Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.
41 Porque cualquiera que os diere un jarro de agua en mi nombre, porque sois de Cristo, de cierto os digo, que no perderá su salario.
42 Y cualquiera que escandalizare uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera que le fuera puesta cerca de su cuello una piedra de molino, y que fuera echado en la mar.
43 Mas si tu mano te fuere ocasion de caer, córtala: mejor te es entrar á la vida manco, que teniendo dos manos ir al quemadero, al fuego que no puede ser apagado:
44 donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.
45 Y si tu pié te fuere ocasion de caer, córtale: mejor te es entrar á la vida cojo, que teniendo dos piés ser echado en el quemadero, al fuego que no puede ser apagado:
46 donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.
47 Y si tu ojo te fuere ocasion de caer, sácale: mejor te es entrar al reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al quemadero del fuego:
48 donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.
49 Porque todo [hombre] será salado con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.
50 Buena es la sal: mas si la sal fuere desabrida, ¿con qué la adobareis? Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros.
CAPITULO 10
1 Y PARTIÉNDOSE de allí, vino en los términos de Judéa por tras el Jordán: y volvió la compañía á juntarse á él; y volviólos á enseñar, como acostumbraba.
2 Y llegándose los Fariséos, le preguntaron: Si era lícito al marido repudiar a su mujer, tentándole.
3 Mas él respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?
4 Y ellos dijeron: Moisés permitió escribir carta de divorcio, y repudiar.
5 Y respondiendo Jesus, les dijo: Por la dureza de vuestro corazon os escribió este mandamiento:
6 que al principio de la creacion macho y hembra los hizo Dios.
7 Por esto (dice) dejará el hombre á su padre y á la madre, y se juntará á su mujer;
8 y los que [eran] dos, serán hechos una carne: así que no son mas dos, sino una carne:
9 pues lo que Dios juntó, no [lo] aparte el hombre.
10 Y en casa volvieron los discípulos á preguntarle de lo mismo.
11 Y les dice: Cualquiera que repudiare á su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella:
12 y si la mujer repudiare á su marido, y se casare con otro, adultera.