Reina Valera New Testament of the Bible 1858

Part 6

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37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS JUDÍOS.

38 Entonces crucificaron con él dos ladrones: uno á la derecha, y otro á la izquierda.

39 Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas,

40 y diciendo: Tú, el que derribas el templo [de Dios,] y en tres dias [le] reedificas, sálvate á tí mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

41 De esta manera tambien los príncipes de los sacerdotes escarneciendo, con los escribas, y los Fariséos, y los ancianos, decian:

42 A otros salvó, á sí no se puede salvar: si es el rey de Israel, descienda ahora de la cruz, y creeremos en el:

43 confia en Dios: líbrele ahora, si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de Dios.

44 Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con él.

45 Y desde la hora de las seis fueron tinieblas sobre toda la tierra, hasta la hora de las nueve.

46 Y cerca de la hora de las nueve Jesus exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lamma sabachthani? esto es: Dios mio, Dios mio, ¿por qué me has desamparado?

47 Y algunos de los que estaban allí, oyéndole, decian: A Elías llama este.

48 Y luego corriendo uno de ellos tomó una esponja, y la llenó de vinagre, y poniéndola en una caña, le daba para que bebiese.

49 Y los otros decian: Deja, veamos si vendrá Elías á librarle.

50 Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.

51 Y hé aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de alto á bajo; y la tierra se movió; y las piedras se hendieron;

52 y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de santos, que habia dormido, se levantaron.

53 Y salidos de los sepulcros, despues de su resurreccion, vinieron á la santa ciudad, y aparecieron á muchos.

54 Y el centurion, y los que estaban con él guardando á Jesus, visto el terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera, diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este.

55 Y estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habian seguido de Galiléa á Jesus, sirviéndole:

56 entre las cuales era María Magdalena, y María de Jacobo, y la madre de Joses, y la madre de los hijos de Zebedéo.

57 Y COMO fué la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimathéa, llamado Joseph, el cual tambien habia sido discípulo de Jesus.

58 Este llegó á Pilato, y pidió el cuerpo de Jesus. Entonces Pilato mandó que el cuerpo se [le] diese.

59 Y tomando Joseph el cuerpo, le envolvió en una sábana limpia,

60 y le puso en un sepulcro suyo nuevo, que habia labrado en peña; y revuelta una grande piedra á la puerta del sepulcro, se fué.

61 Y estaban allí María Magdalena, y la otra María, sentadas delante del sepulcro.

62 Y el siguiente dia, que es despues de la preparacion [de la Pascua,] se juntaron los príncipes de los sacerdotes y los Fariséos á Pilato,

63 diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aun: Despues de tres dias resucitaré.

64 Manda, pues, fortificar el sepulcro hasta el dia tercero: porque no vengan sus discípulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucitó de los muertos: y será el postrer error peor que el primero.

65 Pilato les dice: La guardia teneis: id, fortificad como entendeis.

66 Y yendo ellos, fortificaron el sepulcro con la guardia, sellando la piedra.

CAPITULO 28

1 Y LA víspera de los sábados, que amanece para el primero de los sábados, vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro.

2 Y hé aquí, fué hecho un gran terremoto: porque el ángel del Señor descendiendo del cielo y llegando, habia revuelto la piedra de la puerta [del sepulcro,] y estaba sentado sobre ella.

3 Y su aspecto era como un relámpago; y su vestido blanco como la nieve.

4 Y del miedo de él los guardas fueron asombrados, y fueron vuelto como muertos.

5 Y respondiendo el ángel, dijo á las mujeres: No temais vosotras: porque yo sé que buscais á Jesus, [el que fué] crucificado:

6 no está aquí, porque ha resucitado, como dijo: venid, ved el lugar donde fué puesto el Señor;

7 y presto id, decid á sus discípulos, que ha resucitado de los muertos; y hé aquí, os espera en Galiléa: allí le vereis: hé aquí, os [lo] he dicho.

8 Entonces [ellas] saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo á dar las nuevas á sus discípulos. Y yendo á dar las nuevas á sus discípulos,

9 hé aquí, Jesus les sale al encuentro, diciendo: Tengais gozo. Y ellas se llegaron, y abrazaron sus piés, y le adoraron.

10 Entonces Jesus les dice: No temais: id, dad las nuevas á mis hermanos, para que vayan á Galiléa; y allá me verán.

11 Y yendo ellas, hé aquí, unos de la guardia vinieron á la ciudad, y dieron aviso á los príncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habian acontecido.

12 Y juntados con los ancianos, habido consejo, dieron mucho dinero á los soldados,

13 diciendo: Decid: Sus discípulos vinieron de noche, y le hurtaron, durmiendo nosotros:

14 y si esto fuere oido del presidente, nosotros le persuadiremos, y os haremos seguros.

15 Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos: y este dicho fué divulgado entre los Judíos hasta el dia de hoy.

16 Mas los once discípulos se fueron á Galiléa, al monte, donde Jesus les habia ordenado.

17 Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban.

18 Y llegando Jesus, les habló, diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra:

19 por tanto id, enseñad á todas las gentes, bautizándolos en nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo:

20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y hé aquí, yo estoy con vosotros todos los dias, hasta el fin del siglo. Amen.

EL

SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEÑOR JESU CRISTO

SEGUN

S. MARCOS.

CAPITULO 1

1 PRINCIPIO del Evangelio de Jesu Cristo, Hijo de Dios.

2 Como está escrito en los profetas: Hé aquí, yo envio á mi ángel delante de tu faz, que apareje tu camino delante de tí.

3 Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor: enderezad sus veredas.

4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de penitencia* para remision de pecados. {* De enmienda, ó de arrepentimiento, de conversion.}

5 Y salia á él toda la provincia de Judéa, y los de Jerusalem; y eran todos bautizados de él en el rio del Jordán, confesando sus pecados.

6 Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y de [una] cinta de cuero al rededor de sus lomos; y comia langostas, y miel montés.

7 Y predicaba, diciendo: Viene tras mí el que es mas fuerte que yo, al cual no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos:

8 yo á la verdad os he bautizado con agua: mas él os bautizará con Espíritu Santo.

9 Y ACONTECIÓ en aquellos dias, [que] Jesus vino de Nazaret de Galilea, y fué bautizado de Juan en el Jordán.

10 Y luego, subiendo del agua, vió abrirse los cielos, y al Espíritu, como paloma, que descendia sobre él.

11 Y fué [una] voz de los cielos, [que decia:] Tú eres mi Hijo amado: en tí tomo contentamiento.

12 Y luego el Espíritu [Santo] le impele al desierto.

13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta dias; y era tentado de Satanás: y estaba con las fieras; y los ángeles le servian.

14 MAS despues que Juan fué entregado, Jesus vino á Galiléa, predicando el evangelio del reino de Dios,

15 y diciendo: El tiempo es cumplido; y el reino de Dios está cerca: enmendáos, y creed al Evangelio.

16 Y pasando junta á la mar de Galiléa, vió á Simon, y á Andres su hermano, que echaban la red en la mar, porque eran pescadores.

17 Y les dijo Jesus: Venid en pos de mí, y haré que seais pescadores de hombres.

18 Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

19 Y pasando de allí un poco mas adelante, vió á Jacobo, [hijo] de Zebedéo, y á Juan su hermano, tambien ellos en el navío, que aderezaban las redes.

20 Y luego los llamó; y dejando á su padre Zebedéo en el navío con los jornaleros, fueron en pos de él.

21 Y ENTRAN en Capharnaum: y luego los sábados entrando en la sinagoga enseñaba.

22 Y se espantaban de su doctrina; porque los enseñaba como quien tiene potestad, y no como los escribas.

23 Y habia en la sinagoga de ellos un hombre con espíritu inmundo, el cual dió voces,

24 diciendo: ¡Ah! ¿qué tienes con nosotros, Jesus Nazareno? ¿has venido á destruirnos? sé quien eres, el Santo de Dios.

25 Y riñóle Jesus, diciendo: Enmudece, y sal de él.

26 Y haciéndole pedazos el espíritu inmundo, y clamando á gran voz, salió de él.

27 Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirian entre sí, diciendo: ¿Qué es esto? ¿qué nueva doctrina es esta, que con potestad aun á los espíritus inmundos manda, y le obedecen?

28 Y luego vino su fama por toda la provincia al rededor de Galiléa.

29 Y luego salidos de la sinagoga, vinieron á casa de Simon y de Andres, con Jacobo y Juan.

30 Y la suegra de Simon estaba acostada con calentura; y le dijeron luego de ella.

31 Entonces llegando [él,] la tomó de su mano, y la levantó; y luego la dejó la calentura, y les servia.

32 Y cuando fué la tarde, como el sol se puso, traian á él todos los que tenian mal, y endemoniados.

33 Y toda la ciudad se juntó á la puerta.

34 Y sanó á muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades; y echó fuera muchos demonios; y no dejaba decir á los demonios que le conocian.

35 Y levantándose muy de mañana, aun muy de noche, salio, y se fué á un lugar desierto, y allí oraba.

36 Y le siguió Simon, y los que estaban con él.

37 Y hallándole, le dicen: Todos te buscan.

38 Y les dice: Vamos á los lugares vecinos, para que predique tambien allí: porque para esto he salido.

39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galiléa, y echaba fuera los demonios.

40 Y UN leproso vino á él, rogándole; é hincada la rodilla, le dice: Si quieres, puedes limpiarme.

41 Y Jesus teniendo misericordia de él, extendió su mano, y le tocó, y le dice: Quiero: sé limpio.

42 Y habiendo él dicho esto, luego la lepra se fué de él, y fué limpio.

43 Y le defendió, y luego le echó,

44 y le dice: Mira [que] no digas á nadie nada: sino vé, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moisés mandó para que les conste.

45 Y él salido, comenzó á predicar muchas cosas, y á divulgar el negocio, que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad: mas estaba fuera en los lugares desiertos, y venian á él de todas partes.

CAPITULO 2

1 Y ENTRÓ otra vez en Capharnaum despues de [algunos] dias; y se oyó que estaba en casa.

2 Y luego se juntaron á él muchos, que ya no cabian ni aun á la puerta; y les hablaba la palabra.

3 Entonces vinieron á él [unos] trayendo un paralítico, que era traido de cuatro.

4 Y como no podian llegar á él á causa de la compañía, descubrieron la techumbre donde estaba, y horadando bajan el lecho en que el paralítico estaba echado.

5 Y viendo Jesus la fé de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.

6 Y estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en sus corazones,

7 decian: ¿Por qué habla este blasfemias? ¿quién puede perdonar pecados, sino solo Dios?

8 Y conociendo luego Jesus en su espíritu que pensaban esto dentro de sí, les dijo: ¿Por qué pensais estas cosas en vuestros corazones?

9 ¿cuál es mas fácil: Decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados; ó decirle: Levántate, y toma tu lecho, y anda?

10 Pues porque sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar los pecados, (dice al paralítico):

11 A tí digo: Levántate, y toma tu lecho, y véte á tu casa.

12 Entonces [él] se levantó luego; y tomando su lecho, se salió delante de todos, de manera que todos se espantaron, y glorificaron á Dios, diciendo: Nunca tal hemos visto.

13 Y VOLVIÓ á salir á la mar, y toda la compañía venia á el, y los enseñaba.

14 Y pasando vió á Leví, [hijo] de Alféo, sentado al banco [de los públicos tributos,] y le dice: Sígueme. Y levantándose, le siguió.

15 Y aconteció, que estando Jesus á la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban tambien á la mesa juntamente con Jesus, y con sus discípulos: porque habia muchos, y le habían seguido.

16 Y los escribas, y los Fariséos, viéndole comer con los publicanos, y con los pecadores, dijeron á sus discípulos: ¿Qué es esto, que [vuestro Maestro] come y bebe con los publicanos, y con los pecadores?

17 Y oyéndo[lo] Jesus, les dice: los sanos no tienen necesidad de médico, mas los que tienen mal: no he venido á llamar á los justos, mas los pecadores á penitencia.* {* A enmienda de la vida.}

18 Y los discípulos de Juan, y de los Fariséos ayunaban; y vienen, y le dicen: ¿Por qué los discípulos de Juan, y [los] de los Fariséos ayunan; y tus discípulos no ayunan?

19 Y Jesus les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo está con ellos: entre tanto que tienen consigo el esposo no pueden ayunar.

20 Mas vendrán dias, cuando el esposo será quitado de ellos; y entonces en aquellos dias ayunarán.

21 Nadie echa remiendo de paño recio en vestido viejo; de otra manera el mismo remiendo nuevo tira del viejo, y se hace peor la rotura.

22 Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden: mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.

23 Y ACONTECIÓ, que pasando él [otra vez] por los sembrados en sábado, sus discípulos andando comenzaron á arrancar espigas.

24 Entonces los Fariséos le dijeron: Hé aquí, ¿por qué hacen [tus discípulos] en sábado lo que no es lícito?

25 Y él les dijo: ¿Nunca leisteis qué hizo David cuando tuvo necesidad, y tuvo hambre, él y los que [estaban] con él?

26 ¿cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiathár sumo Pontífice, y comió los panes de la proposicion, de los cuales no es lícito comer, sino á los sacerdotes, y aun dió á los que estaban consigo?

27 Díjoles tambien: El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado:

28 así que el Hijo del hombre es Señor aun del sábado.

CAPITULO 3

1 Y OTRA vez entró en la sinagoga; y habia allí un hombre que tenia una mano seca.

2 Y le acechaban, si en sábado le sanaria, para acusarle.

3 Entonces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levántate en medio.

4 Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en sábados, ó hacer mal? ¿salvar la persona, ó matarla? Mas ellos callaban.

5 Y mirándolos al rededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fué restituida sana como la otra.

6 Entonces saliendo los Fariséos tomaron consejo con los Herodianos contra él, para matarle.

7 MAS Jesus se apartó á la mar con sus discípulos; y le siguió gran multitud de Galiléa, y de Judéa,

8 y de Jerusalem, y de Iduméa, y de la otra parte del Jordán; y de los que [moraban] al rededor de Tyro y de Sidón, grande multitud, oyendo cuan grandes cosas hacia, vinieron á él.

9 Y dijo á sus discípulos que la navecilla le estuviese siempre apercibida, por causa de la compañía, porque no le oprimiesen.

10 Porque habia sanado á muchos, de tal manera que caian sobre él, cuantos tenian plagas, por tocarle.

11 Y los espíritus inmundos, en viéndole, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.

12 Mas él les reñia mucho que no le manifestasen.

13 Y SUBIÓ al monte, y llamó á si los que él quiso; y vinieron á él.

14 Y ordenó á los doce para que estuviesen con él, y para enviarlos á predicar;

15 y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:

16 á Simon, al cual puso por nombre Pedro;

17 y á Jacobo, hijo de Zebedéo, y á Juan hermano de Jacobo, y les puso nombre Boanerges, que es, Hijos del trueno;

18 y á Andres, y á Felipe, y á Bartolomé, y á Matéo, y á Tomás, y á Jacobo, [hijo] de Alféo, y á Tadéo, y á Simon el Chananéo,

19 y á Judas Iscariote, el que le entregó: y vinieron á casa.

20 Y OTRA vez se juntó la compañía, de tal manera que ellos ni aun podian comer pan.

21 Y como le oyeron los suyos, vinieron para prenderle: porque decian: Está fuera de sí.

22 Y los escribas que habian venido de Jerusalem, decian que tenia á Beelzebub, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.

23 Y llamándolos, les dijo por parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera á Satanás?

24 Y si [algun] reino contra si mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal reino.

25 Y si [alguna] casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la tal casa.

26 Y si Satanás se levantare contra sí mismo, y fuere dividido, no puede permanecer: mas tiene fin.

27 Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si antes no prendiere al valiente; y entonces saqueará su casa.

28 De cierto os digo, [que] todos los pecados serán perdonados á los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren:

29 mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene perdon para siempre: mas está obligado á eterno juicio.

30 Porque decian: Tiene espíritu inmundo.

31 Vienen pues sus hermanos y su madre, y estando de fuera, enviaron á él llamándole.

32 Y la compañía estaba asentada al rededor de él, y le dijeron: Hé aquí, tu madre y tus hermanos te buscan fuera.

33 Y él les respondió, diciendo: ¿Quién es mi madre, y mis hermanos?

34 Y mirando al rededor á los que estaban sentados al rededor de él, dijo: Hé aquí mi madre, y mis hermanos:

35 porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

CAPITULO 4

1 Y OTRA vez comenzó á enseñar .junto á la mar, y se juntó á él gran compañía, tanto que entrándose él en un navío, se sentó en la mar, y toda la compañía estaba en tierra junto á la mar.

2 Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decia en su doctrina:

3 Oid: Hé aquí, el que sembraba salió á sembrar.

4 Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron.

5 Y otra parte cayó en pedregales donde no tenia mucha tierra; y luego salió, porque no tenia la tierra profunda;

6 mas, salido el sol, se quemó; por cuanto no tenia raiz se secó.

7 Y otra parte cayó en espinas; subieron las espinas, y la ahogaron y no dió fruto.

8 Y otra parte cayó en buena tierra y dió fruto, que subió y creció: y llevó uno á treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.

9 Entonces les dijo: El que tiene oidos para oir, oiga.

10 Y cuando estuvo solo le preguntaron, los que estaban con él con los doce, de la parábola.

11 Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios: mas á los que están fuera, por parábolas todas las cosas:

12 para que viendo, vean y no vean; y oyendo, oigan y no entiendan: porque no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.

13 Y les dijo: ¿No sabeis esta parábola? ¿cómo pues entendereis todas las parábolas?

14 El que siembra [es el que] siembra la palabra.

15 Y estos son los de junto al camino, en los que la palabra es sembrada: mas despues que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la palabra que fué sembrada en sus corazones.

16 Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando han oido la palabra, luego la toman con gozo:

17 mas no tienen raiz en sí, antes son temporales: que en levantándose la tribulacion, ó la persecucion por causa de la palabra, luego se escandalizan.

18 Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra:

19 mas las congojas de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando ahogan la palabra, y es hecha sin fruto.

20 Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la palabra, y [la] reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, otro á ciento.

21 Díjoles tambien: ¿Viene el candil para ser puesto debajo del almud, ó debajo de la cama? ¿No [viene] para ser puesto en el candelero?

22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que no haya de venir en descubierto.

23 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

24 Díjoles tambien: Mirad lo que oís: con la medida que medis, os medirán otros; y será añadido á vosotros los que oís.

25 Porque al que tiene, le será dada; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

26 Decia mas: Así es el reino de Dios, como si un hombre eche simiente en la tierra;

27 y duerma y se levante de noche de dia, y la simiente brote y crezca como él no sabe.

28 Porque de suyo fructifica la tierra, primero yerba, luego espiga, luego grano lleno en la espiga.

29 Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega es llegada.

30 Y decia: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿ó con qué parábola le compararemos?

31 Como el grano de la mostaza, que cuando es sembrado en tierra es el mas pequeño de todas las simientes que hay en la tierra:

32 mas cuando fuere sembrado sube, y se hace la mayor de todas las legumbres; y hace grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan hacer nidos debajo de su sombra.

33 Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra, conforme á lo que podian oir.

34 Y sin parábola no les hablaba: mas á sus discípulos en particular declaraba todo.

35 Y LES dijo aquel dia, cuando fué tarde: Pasemos de la otra parte.

36 Y enviando la compañía, le tomaron, como estaba en el navío, y habia tambien con él otros navichuelos.

37 Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en el navío, de tal manera que ya se llenaba.

38 Y él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no mires que perecemos?

39 Y levantándose [él,] riñó al viento y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento; y fué hecha grande bonanza.

40 Y á ellos dijo: ¿Por qué sois así temerosos? ¿cómo no teneis fé?

41 Y temieron con gran temor, y decian el uno al otro: ¿Quién es este, que aun el viento y la mar le obedecen?

CAPITULO 5

1 Y VINIERON de la otra parte de la mar á la provincia de los Gadarenos.

2 Y salido él del navío, luego le salió al encuentro de los sepulcros un hombre con un espíritu inmundo,

3 que tenia manida en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podia alguien atar:

4 porque muchas veces habia sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habian sido hechas pedazos de él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podia domar.

5 Y siempre de dia y de noche andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose á las piedras.

6 Y como vió á Jesus de lejos, corrió, y le adoró;

7 y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesus, hijo del Dios Altísimo? te conjuro [por] Dios que no me atormentes.

8 Porque le decia: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legion me llamo: porque somos muchos.

10 Y le rogaba mucho que no le echase fuera de aquella provincia.

11 Y estaba allí cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.

12 Y le rogaron todos [aquellos] demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos.

13 Y les permitió luego Jesus, y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos; y la manada cayó por un despeñadero en la mar, los cuales eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.

14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver que era aquello que habia acontecido.

15 Y vienen á Jesus, y ven al que habia sido atormentado del demonio, sentado, y vestido, y en seso el que habia tenido la legion; y tuvieron temor.

16 Y les contaron los que [lo] habian visto, como habia acontecido al que habia tenido el demonio, y de los puercos.

17 Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.

18 Y entrando él en el navío, le rogaba el que habia sido fatigado del demonio, para estar con él.

19 Mas Jesus no le permitió, sino le dijo: Véte á tu casa á los tuyos, y cuéntales cuan grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y [como] ha tenido misericordia de tí.

20 Y se fué, y comenzó á predicar en Decápolis cuan grandes cosas Jesus habia hecho con él; y todos se maravillaban.